Rumbo a Benín y Togo, las raíces africanas de la religión vudú

Ya tengo el equipaje preparado. El pasaporte se ocupa de proteger la cartilla de vacunaciones. La cámara de fotos con todas sus baterías cargadas y tantas tarjetas de memoria que me daría para todo un año. Salgo con la ilusión comparable a quien realiza su primer viaje. Porque África es, sencillamente, otra cosa. Porque esta vez el rumbo tomado me llevará a dos pequeños países subsaharianos clavados en el occidente del gran continente negro. Benín y Togo. Togo y Benín. Una pareja cuyos nombres inspiran reinos olvidados, tribus que conservan sus tradiciones ancestrales, el poso del vudú en tradiciones y danzas ininteligibles que traspasan la propia conciencia, el apego a la naturaleza, a lo que emerge de la tierra, ese recuerdo omnipresente hacia los antecesores. Viajo, y en buena compañía, en busca de las raíces de una religión que traspasó el Atlántico hasta tocar a América. Porque en aquellos barcos de oscuridad, podredumbre y miedo que se dirigían a las plantaciones, iba a bordo una semilla muy poderosa cuyo fruto está hoy más presente y arraigado que nunca.

Mujer en un mercado de África occidental (Rumbo a Togo y Benín)

Está a punto de arrancar (ya cuento las horas para aterrizar) un viaje a Benín y Togo con un buen amigo y de la mano de anfitrión de lujo que nos introducirá a escenarios que jamás hubiésemos podido imaginar. Él será la llave que nos abrirá las puertas de lugares asombrosos, de los poblados y, por supuesto, de sus ceremonias.  Leer artículo completo ➜

Un verano en Groenlandia

Las noches de verano en Groenlandia invitan a ponerse el antifaz para dormir porque la luz no llega apagarse del todo en esos cielos rasos acostumbrados a la luz de las auroras boreales, las cuales empiezan a tocar las ventanas ya a finales del mes de agosto. El calor del saco sirve en estos casos para amortiguar los rigores de un frescor estival del todo insuficiente para mantener la nieve y que permite disfrutar por unas semanas de las verdes y floridas praderas junto al fiordo. Razón que explica que cuando los primeros vikingos liderados por el gran Erik el Rojo llegaron a esta parte del mundo y fundaron en el año 985 la primera colonia en la aldea de Brattahlíð (ahora llamada Qassiarsuk), denominaran Grønland (que significa país verde) a un inmenso territorio que navega entre el Atlántico y el Ártico. Aún no conocían el durísimo invierno groenlandés y vieron en el estío una buena oportunidad de iniciar una nueva vida. Quienes amamos los viajes y, sobre todo, los relacionados con la naturaleza en su faceta más salvaje, el verano es la ocasión idónea que nos permite conocer un poco mejor y transitar por ese gran planeta polar llamado Groenlandia.

Campamento Fletanes en Qaleraliq (Verano en Groenlandia)

Cada día en el sur de Groenlandia deparaba momentos extraordinarios. A la pregunta de – ¿Qué hacemos hoy? – sobrevolaban numerosas respuestas, a cada cual mejor. Como caminar con crampones en un glaciar, navegar por un fiordo repleto de icebergs, acercarnos a un grupo de renos salvajes, dejarnos llevar en un kayak o saber a qué huele la carne de foca en un mercado inuit en el que parecen estar demasiado acostumbrados a los turistas.  Leer artículo completo ➜

Los mejores momentos del regreso a Santo Tomé y Príncipe

Hay algo aún mejor que contemplar el paraíso por primera vez. Y eso sólo es REGRESAR AL PARAÍSO. Pasar del impacto original sin apenas masticar a saborear lentamente las cosas, a digerir los recuerdos a través de nuevas certezas y, por supuesto, continuar aprendiendo de ese lugar donde fuiste inmensamente feliz. Eso es lo que ha significado para mí volver a viajar a Santo Tomé y Príncipe. Un año más tarde de encontrar y escudriñar uno de los rincones más espectaculares y desconocidos de África, he tenido la oportunidad de recorrer de nuevo el archipiélago, pero además con una compañía excelente que le ha añadido el máximo colorido posible. Y es que pude por fin cumplir el sueño de realizar mi primer viaje de autor y llevar de la mano a un grupo de gente que profesa verdadera pasión por los viajes y, sobre todo, excelentes personas, que confiaron en mí para mostrarles más allá de la pantalla de un ordenador o de un teléfono todo eso que conté hace ya algún tiempo sobre Santo Tomé y Príncipe. El edén isleño donde tienen cabida profundas selvas, playas vírgenes, sonrisas infinitas y restos decadentes de su largo pasado colonial nos estaba esperando con su pose más radiante.

El primer grupo de españoles que viajó a Santo Tomé y Príncipe en un viaje de autor (Al fondo el Pico Cao Grande)

Durante este segundo viaje a Santo Tomé y Príncipe junto a un grupo excepcional he podido profundizar más en estas deliciosas islas de chocolate situadas en el Golfo de Guinea. Pero, sobre todo, deleitarme con sus miradas primerizas, de cómo se iban enamorando poco a poco de un destino que, sin saberlo, ya les ha marcado de por vida. Porque nunca basta con tocar el paraíso con la yema de los dedos. Este país ya se quedará en su nuestro corazón para siempre. Y sabremos en qué pensar cuando alguien nos esté hablando sobre el paraíso de sus sueños. Porque qué nosotros, en cierto modo, ya estuvimos en él…   Leer artículo completo ➜

Expedición Kamchatka (Faltan 4 meses)

Así son los paisajes que nos esperan en la Expedición Kamchatka

Ya va quedando menos para la Expedición Kamchatka. En menos de cuatro meses, concretamente el próximo 9 de agosto de 2019, arranca uno de esos viajes que prometen dejarnos sin palabras. Nos espera el extremo oriental de Siberia, un último confín en tierras rusas donde los auténticos reyes, o mejor dicho zares, son sus majestades […]

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Grullas en las Tablas de Daimiel (Ciudad Real)

Ruta por las maravillas de Campo de Calatrava (Ciudad Real)

Siempre que puedas, dame carreteras secundarias por las que vagar sin rumbo. Las autopistas son demasiado aburridas, demasiado previsibles. Me apasiona viajar en coche y perderme por los vericuetos del interior de España para buscar la sorpresa, disfrutar de ciertos escenarios costumbristas que aún permanecen vivos (y no sólo en los recuerdos de los largos […]

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