Por los campos de lavanda en Brihuega (¿Dónde, cómo y cuándo ver la floración?)

Pocos hubiesen imaginado hace no demasiado tiempo que, apenas a una hora de Madrid, en la localidad de Brihuega (Guadalajara), existiera una gran superficie de campos de lavanda capaz de convertir a esta parte de la comarca de La Alcarria en un pedacito de La Provenza. El color morado se encarga de teñir unos paisajes bucólicos e inspiradores en cuanto la floración se hace presente bien entrado el mes de julio. Es entonces el momento de percibir el aroma de la lavanda, el espliego o los lavandines (la hibridación de ambos vegetales) y, por tanto, dejarse llevar por angostos carriles de tierra perfumada. Los campos de lavanda en Brihuega, insigne jardín alcarreño, se ponen de gala en esta época del año, atrayendo la presencia de un buen número entusiastas de la fotografía, parejas romanticonas y amantes de las puestas de sol más sublimes.

Campos de lavanda en Brihuega (Guadalajara)

El propio pueblo de Brihuega, que bien merece ser conocido en cualquier época del año, se acicala con los colores de de esta flor decorando calles, plazas y escaparates, montando mercados de carácter provenzal y organizando un Festival de la lavanda en los días previos a la siega. Dado que la floración de los campos de lavanda en Brihuega tiene una vida corta, me gustaría mostrarte dónde, cómo y cuándo exactamente se puede ver este espectáculo que la naturaleza ofrece en la siempre apetecible provincia de Guadalajara.  Leer artículo completo ➜

Danzas, tambores y máscaras en una ceremonia Gelede en el corazón de Benín

Quien piense que una máscara africana es un simple un trozo de madera tallado con mayor o menor acierto que, colgada en la pared o sostenida por una peana de metal, puede servir como un curioso elemento decorativo… se equivoca. Cuando se observa una máscara en un museo, una tienda de artesanía o en una casa, por supuesto que se trata de un objeto desnaturalizado. Tanto como la cabeza disecada de un león de la que no sobrevive la más mínima expresión y energía de una criatura que una vez en la sabana rugió y prendió a sus presas son sus afilados colmillos. Es in situ, en el África negra, en el olor de la tribu, entre ruidos de tambores, palmas, timbales, polvareda y el trance de los danzantes que la portan cuando una máscara encuentra todo el sentido. Esa pieza tallada de un árbol es entonces un ser tan vivo como tú y como yo, captadora de las esencias, formas de vida, miedos y deseos de una tradición cuya antigüedad no entiende de fechas sino de devoción. De una fe imposible de quebrantar.

Máscara Gelede en Benín durante una ceremonia.

Tras muchos años estudiando sobre arte africano y su presencia en los rituales de la vida y muerte de innumerables etnias del África Subsahariana tuve en Benín la inmensa suerte de asistir a una ceremonia Gelede y comprobar cómo el fervor del pueblo yoruba convertía a las máscaras en auténticos transmisores vivientes de su cultura y religión.  Leer artículo completo ➜

¿Cómo conseguir el permiso o visado para viajar a Bután?

Tras siglos de aislamiento, Bután abrió las puertas de su reino en el corazón de los Himalayas allá por los años ochenta. Desde entonces los visitantes han ido llegando de forma pausada, aunque más cada año, para conocer in situ las particularidades de un país repleto de atractivos fascinantes que se marcó como objetivo crecer de forma sostenible manteniendo su personalidad, sus tradiciones y su cultura. A diferencia de otras naciones asiáticas, no resulta posible viajar por libre a Bután, salvo que seas de India, Bangladesh o Maldivas. El resto de mortales necesitamos un visado autorizado por el gobierno butanés. Y para conseguirlo se exige seguir unas normas o cumplir unos requisitos determinados que llevan, por ejemplo, a tener que hacer el viaje organizado con guía, hoteles, transportes, etcétera…  que se costea mediante una tasa fija diaria que ronda los 200/250 dólares en función de la época del año en que se tenga previsto entrar.

Puerta de un templo budista tibetano

Por tanto, la respuesta a la pregunta de si se puede viajar a Bután por cuenta propia y de forma totalmente independiente es NO. Pero, si tienes como objetivo pasar unos días en el país del Nido del Tigre, el mismo que mide la felicidad nacional bruta de sus habitantes y cree a pies juntillas en las historias del Yeti, te recomiendo que continúes leyendo porque voy a tratar de contarte cómo entrar a Bután de la manera más sencilla posible.  Leer artículo completo ➜

Miradores de Venecia: ¿Dónde están las mejores vistas de la ciudad de los canales?

Venecia se paseó con la pluma de Marco Polo como principio y fin de sus grandes viajes. Tintoretto se dejó la vida adornándola como si fuese su propia capilla. Giacomo Casanova la utilizó como hogar de sus muchos flirteos. Y Canaletto nos la dibujó a todo color para convertirla en inmortal. Pero son los viajeros de hoy día […]

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