Ruta en coche por la Sierra del Segura y Alcaraz, el corazón verde de Albacete

Hay quien todavía piensa que la provincia de Albacete es un territorio plano y sin más malicie orográfica que la de un inmenso campo de cereal achicharrándose con la canícula a los pies de una autovía. Un bar de carretera abierto las 24 horas y un muestrario de navajas tras un cristal. Desafortunadamente los tópicos son la forma que tiene la ignorancia de justificarse a sí misma, no querer mirar más allá, hacer de la parte el todo y convertir en suyas las opiniones ajenas. Pero los tópicos no están para otra cosa que para romperlos. ¿Cómo lograrlo? Basta avanzar unos kilómetros dejando atrás la carretera que se dirige a la costa y darse cuenta de que llanura manchega desaparece por completo para entrar de lleno en un territorio de montañas, bosques y cascadas, de riscos de piedra anaranjados bajo la luz del sol y coronados por la silueta de las cabras montesas. O escuchar el rumor de ríos como el Mundo y el Tus alimentando el curso medio del río Segura en un entorno caracterizado por su verdor. Albacete demuestra que es mucho más en la Sierra del Segura y Alcaraz, con una amalgama de pueblos pendiendo de un paisaje escarpado, castillos recordando su función de centinela de piedra en la vieja frontera cristiano-musulmana, pinturas rupestres al descubierto en cuevas y abrigos rocosos. Y agua, mucha agua.

Paisaje de la Sierra del Segura de Albacete (Liétor)

Durante cuatro días estuve haciendo un recorrido en coche por esta zona injustamente desconocida de la geografía española. Y ésta fue la hoja de ruta en la Sierra del Segura y Alcaraz, donde las frases hechas no tuvieron más remedio que deshacerse en lugares como Aýna, Letur, Yeste, Liétor, Nerpio, Molinicos, Riópar, el Nacimiento del río Mundo o la monumental Alcaraz, por medio de una colección de curvas, recodos y miradores poco transitados que demuestran que aquí es posible vivir una de las mejores escapadas posibles en Castilla-La Mancha. Un viaje al interior de un tópico muy poco certero.  Leer artículo completo ➜

Snorkeling en la Playa de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria)

Confieso que la primera vez que me dijeron que en la Playa de Las Canteras, la más emblemática de Las Palmas de Gran Canaria, se podía practicar muy buen snorkeling junto a la orilla, no me lo terminé de creer del todo. ¿Pero cómo va a haber tanta vida marina en una playa urbana? – me preguntaba. Sin duda, reaccioné como un auténtico iluso porque cuando metí la cabeza bajo el agua, nada más ponerme las aletas y las gafas de bucear, me di cuenta que lo que me habían contado era una verdad incluso por debajo de la realidad. Aquel fabuloso paisaje marino no tenía que envidiar a muchos otros que había podido disfrutar en Asia o Caribe. Era como si, de repente, me hubiese metido en un acuario. Un acuario en el que, por supuesto, no tenía demasiadas ganas de salir.

Haciendo snorkeling en la Playa de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria)

Perdí la cuenta de la enorme diversidad de peces que pude ver, algunos de muy vivos colores, y el tiempo voló en aquel aleteo como si una hora y media se hubiese convertido en apenas un minuto. No me quedó otra que reconocer, y lo hago con gusto, que en la Playa de Las Canteras hice un snorkeling de categoría, de lo mejor que he podido disfrutar en las costas españolas.  Leer artículo completo ➜

La ruta de Amanece que no es poco (Pueblos y escenarios de la película en la Sierra del Segura)

En 1988 el rodaje de “Amanece que no es poco”, dirigida por el albaceteño José Luis Cuerda, removió los cimientos del humor con una pátina tan surrealista y genialmente absurda que terminó convirtiéndose en una película de culto. Aquel pueblo inventado de misa diaria, en el que llueve arroz de Calasparra, se hace flashback a petición del alcalde, los borrachos se desdoblan y los hortelanos bajan al bancal cantando madrigales, existe realmente. Pero este municipio de mucha cultura, de unas peculiaridades de gran valor y de un folklore muy variado es, en realidad uno y trino. Me explico. En realidad la película se grabó en tres pueblos de la Sierra del Segura en Albacete, concretamente en Aýna, Liétor y Molinicos. Localidades de la conocida como Suiza manchega que nos muestra el corazón más verde y montañoso de la provincia, muy lejos de los tópicos sobre la provincia con los que tanto se ha cebado la ignorancia.

En la taberna de Amanece que no es poco

Hoy día es posible perseguir las huellas y escenarios de la película que entran en lo que se viene a llamar “Ruta de Amanece que no es poco” en la Sierra del Segura. Y pasear a través de callejuelas de tan pintorescos pueblos albaceteños en los que uno puede venir a hablar de Dostoievski, del libre albedrío o hacer una oda a una calabaza sin que nadie se inmute lo más mínimo.  Leer artículo completo ➜

Momia de Liétor (Sierra del Segura, Albacete)

La cripta de las momias de Liétor en el convento de los Carmelitas Descalzos

En la localidad albaceteña de Liétor, en el corazón de la Sierra del Segura, se mantuvo oculto durante cientos de años el secreto que escondía el viejo convento de los Carmelitas Descalzos. Abandonado a su suerte tras la desamortización de Mendizábal de los bienes eclesiásticos y, ya sin monjes que lo habitaran desde 1835, nadie […]

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Tibetano en Barkhor (Lhasa, Tíbet)

El instante viajero XXI: La sonrisa del Tíbet

Apenas llevábamos unas horas en Lhasa y estábamos literalmente enganchados a la capital del Tíbet. Por la mañana, bastante temprano, acudimos al templo Jokhang, considerado por los tibetanos como el más sagrado. El humo del incienso perfumaba un ambiente diferente al que no lograba enrarecer ni tan siquiera la gran presencia policial que habíamos visto […]

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