10 lugares que ver en un viaje a Bolivia

Érase un país llamado Bolivia capaz de enarbolar la esencia de la Sudamérica más pura y genuina. Es en este lugar donde el viento andino revuelve la arena del desierto contra las cimas de viejos volcanes nevados mientras repican las campanas de una iglesia de fachada barroca colonial con santos cristianos esculpidos junto a Inti, el Dios Sol en la mitología inca. Las lenguas que se hablan en los senderos vienen de muy atrás en el tiempo, aunque terminan encontrando en el castellano ese fondo común en el que comunicarse con el viajero, ya sea en un terreno donde pastorean las llamas y las alpacas o incluso en la calle más rocambolesca de La Paz. Este disparate de paisajes, ciudades y pueblos removidos por el soroche sube y baja montañas infinitas de la cordillera de los Andes hasta llegar a los ríos que empapan la Amazonía, ese pulmón que oxigena tanto a al continente como al mundo. Como veis, son razones más que suficientes para que tenga a Bolivia en mi recuerdo como uno de los destinos viajeros más increíbles y emocionales en los que he estado en toda mi vida.

Mujeres y niño en San Francisco (La Paz, Bolivia)

Voy a contar algunos de los lugares que ver en un viaje a Bolivia, los cuales me parecieron imprescindibles para una primera aventura en el país andino. Una lista de 10 imprescindibles bolivianos donde vivir (pero, sobre todo, sentir) la espectacularidad y autenticidad de un destino que merece la pena hacer por tu cuenta.

BOLIVIA, UN VIAJE MUY SINGULAR DEL ALTIPLANO A LA SELVA

Siempre he pensado que Bolivia tiene un pedacito de todos los porqués que hicieron que hace ya algún tiempo me pusiera la mochila al hombro para recorrer América sin billete de vuelta. No es un destino fácil y no me refiero a qué ver y cómo recorrerlo por libre sino a cómo vivirlo y comprenderlo. Las cosas no tienen por qué guardar lógica y debemos quitarnos la venda de nuestros ojos europeizados para empezarnos a hacer preguntas y captar, de vez en cuando, alguna respuesta. Bolivia juega con la bendita peculiaridad de ser multiétnica, un gran pueblo de pueblos en los que los nativos suman más del 50% de los habitantes. Hablamos de quechuas, aymaras, guaraníes, arawaks, y muchísimos más grupos étnicos. También están los descendientes de los españoles que llegaron a Bolivia en la colonización vivida hace casi cinco siglos y, por supuesto, de un buen número de mestizos que resumen en sus ojos la historia antigua y reciente del país sudamericano. Ahí nace y muere la complejidad boliviana, el lamento de unos tiempos que no siempre fueron buenos pero que les ha hecho aún más fuertes para mantener la singularidad de ser el alma de Sudamérica.

Mujeres indígenas de Bolivia

CONSEJOS SOBRE QUÉ VER Y HACER EN UN VIAJE A BOLIVIA POR TU CUENTA

Guardo muy buen recuerdo de mi viaje a Bolivia, donde pasé en torno a tres semanas desde que entré por el desierto de Atacama en Chile hasta que salí por la frontera del Lago Titicaca con Perú. Tuve tiempo de disfrutar de una magnífica diversidad de paisajes que me llevaron del altiplano a la selva pasando por ciudades coloniales como Sucre, Potosí o La Paz siguiendo los rastros del Tahuantinsuyo (el imperio incaico) o de la antiquísima civilización Tiahuanaco que inculcó a Bolivia la cosmogonía que los pueblos andinos todavía mantienen mirando al cielo y a su propia naturaleza.

Viajar por Bolivia resulta barato estando in situ (el mayor coste es el vuelo si se viaja desde otros países que no sean limítrofes), pero requiere tiempo y dedicación para captar algunos de los momentos imprescindibles y que merecen la pena tengamos en cuenta. Hablo a partir de mi experiencia y, os aseguro, que no es fácil seleccionar 10 lugares que ver en Bolivia. Pero en la vida hay que mojarse y en función de mi experiencia no deberíais perderos estos rincones por nada del mundo…

La Paz, bienvenidos a la “no capital” más alta del mundo

Pregunta de Trivial: “¿Cuál es la capital de Bolivia?”. Todo el mundo grita sin dudar… ¡LA PAZ! Y entonces no nos llevamos el quesito porque la respuesta NO ES CORRECTA. Si bien La Paz, tanto la ciudad como su área metropolitana, concentra la mayor población de Bolivia, acoge al Gobierno así como todo el poder ejecutivo y legislativo del país, la capital del Estado boliviano no es otra que la histórica Sucre. Pero a efectos de infraestructuras, instituciones, transportes, sedes de empresas y un largo etcétera es cierto que la capitalidad simbólica recaería en Nuestra Señora de La Paz, fundada un 20 de octubre de 1548 por el conquistador pacense Alonso de Mendoza.

La Paz (Bolivia)

La Paz una ciudad caracterizada por la altura. De los 3200 metros en su punto más bajo donde está el casco viejo hasta sobrepasar los 4000 en El Alto podemos hablar de una de las ciudades más pobladas que se encuentran a mayor altitud de todo el mundo. Una vez estamos en el interior de la ciudad tenemos la sensación de encontrarnos en un agujero superpoblado en el que hasta la última pared de la ladera tiene viviendas. Si hemos aliviado el soroche (mal de altura) conviene no perderse caminando, a pesar de las cuestas, su largo entramado de calles de aspecto colonial dispuestas en damero que reflejan bien la arquitectura que los españoles imprimieron en la ciudad. Si bien el centro puramente dicho es la Plaza Murillo, donde se ubica la catedral metropolitana y la sede legislativas y gubernamental, el punto de encuentro más histórico y apreciado por los bolivianos y los viajeros que visitan La Paz se halla en la Plaza de San Francisco, recostada sobre la Basílica del mismo nombre, la cual es con mucho en el templo religioso más hermoso de la ciudad (de estilo barroco mestizo). Es una de las zonas con mayor encanto que podemos encontrar y donde recomiendo buscar alojamiento y agencias de viajes locales (subiendo la calle Sagárnaga).

Basílica de San Francisco (La Paz, Bolivia)

Sin salir de allí es un lugar obligado el Mercado de las Brujas (en la Calle Linares, perpendicular a Sagárnaga) en la que en las tiendas se venden todo tipo de amuletos, incluyendo los fetos de llama disecados que según las creencias locales, atraen la suerte. El universo andino se encuentra en esta calle tan peculiar a la que conviene hacer una visita (y frotarnos los ojos en más de una ocasión).

Mercado de las Brujas (La Paz)

Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa: Puro altiplano

“Cuando se atraviesa el altiplano de Chile a Bolivia (o viceversa) no sólo se cruza la frontera, se despliega un mundo de contrastes inmenso, de noches gélidas y volcanes ardientes, de puro desierto y lagunas de colores recubiertas de vida, donde lo inhóspito se vuelve hermoso y lo hermoso se vuelve cruel, donde el cielo te quita el aire y a cambio te ofrece un campo de estrellas relucientes.”  Mecidos por el altiplano: de San Pedro a Uyuni.

En el extremo suroccidental de Bolivia nos damos cuenta de lo que significa estar en el altiplano andino. Desde planicies en las que juegan las vicuñas y guanacos nos encontramos con lagos de colores, montañas nevadas (muchas de ellas volcanes) y lugares en los que la tierra burbujea lava literalmente. Entre San Pedro de Atacama (Chile) y el Salar de Uyuni se da uno de los recorridos terrestres más impresionantes de toda Sudamérica. Para hacerlo son necesarios varios días (de dos a tres) y contratar, a ser posible, una excursión en todoterreno para pasarlo, pero no tengáis duda que vale cada euro (o “boliviano”) que se paga. Y el frío que se pasa… Porque no hay noche que no se duerma a bajo cero y en que necesites varias mantas para taparte cuando estés en el refugio. Todo debido a que está en una constante de 4000 metros de altura que se nota, sobre todo, cuando se esconde el sol y los flamencos se agrupan para soportar las temperaturas gélidas que allí tienen.

Altiplano de Bolivia (Reserva de fauna alto andina Eduardo Avaroa)

La laguna colorada, la laguna verde, los géiseres y fumarolas del campo “Sol de mañana” con el barro ardiento y saltando a tu lado, forman parte de un paisaje descomunalmente bello y duro a partes iguales. La palabra viaje tiene más sentido cuando se te enfrían las manos y escuchas a la tierra palpitar. ¡Bienvenidos al corazón del altiplano!

Géiser en Bolivia (Sol de Mañana)

El Salar de Uyuni

“A medida que nos alejamos de las zonas de agua podemos decir que definitivamente nos encontramos circulando sobre un desierto blanco. El suelo es tan sólo una nube más por la que transitar. Un 4×4 es apenas un punto oscuro en un aura de luz repleta de fulgor. Desde un automóvil se tiene la impresión de ir volando. El suelo queda muy abajo, muy lejos de todo.” Postales del Salar de Uyuni.

No nos engañemos. Muchos viajeros llegamos a Bolivia buscando este lugar. El Salar de Uyuni ofrece uno de los panoramas más bellos y extraterrestres del planeta. No existe otro desierto de sal como este, ni en tamaño (más de un millón de hectáreas o, para hacernos a la idea, un millón de estadios de fútbol) ni en la altitud a la que se encuentra (aprox 3650 metros sobre el nivel del mar). Un lugar donde las perspectivas no sirven de nada, donde nos sabes si estás cerca de las cosas o a decenas de kilómetros.

Salar de Uyuni (Bolivia)

Al desierto de Uyuni se puede ir de forma exclusiva o, como se suele hacer, dentro de una ruta organizada al altiplano camino a San Pedro de Atacama o desde el propio San Pedro como lo hice yo. Es imprescindible abrigarse bien y llegar de madrugada para no perderse un amanecer de escándalo sobre los pilares de sal. La gente cuando ve las fotos que allí se hacen se preguntan si en serio son reales o sacadas de una película de ciencia-ficción.

Salar de Uyuni (Bolivia)

Potosí y Cerro Rico

“La noción del tiempo en las minas de Potosí es algo que brilla por su ausencia. Allí se vive en una eterna noche, un eterno letargo en el que nada cambia un ápice porque se muevan las manecillas de un reloj inútil.” En las entrañas de las minas de Potosí, la puerta del infierno.

Potosí (Bolivia)

Potosí fue la Gran Babilonia del siglo XVII. Allí todo se mide, y se sigue midiendo, alrededor del Cerro Rico que, a 4000 metros de altura sobre el nivel del mar, esconde centenares de galerías de la mina más importante de América Latina. El dicho cervantino de “valer un Potosí” hace referencia a las riquezas de unas minas que surtieron de plata a todo un imperio durante siglos. Una historia de sangre y esclavitud que tiñeron de rojo el altiplano andino. Por contra la ciudad es hermosa. Siempre a los pies del cerro que sigue en funcionamiento nos muestra una arquitectura prodigiosa, con el recargo del barroco en los diversos templos cristianos y el poderío de los palacetes en la época de la conquista. La Casa del Moneda, conocida como El Escorial de Bolivia, muestra uno de los lugares donde se acuñaron millones de monedas con la plata potosina.

Minas de Potosí (Bolivia)

La visita a la ciudad es muy recomendable, pero también sentir la dureza de las minas poniéndote el casco y entrando a las galerías para sentir durante unas horas cómo es la vida en este terrible lugar y lo que significa, de verdad, valer un Potosí. Las visitas organizadas a las minas son extremadamente duras, pero muy necesarias para comprender una parte esencial de la historia de los pueblos americanos.

Sucre, bella y templada

La capital oficial del Estado es, probablemente, la ciudad más agradable y bella de Bolivia. Sin ser tan fría como La Paz o Potosí, recuerda en sus formas a la Sevilla del XVII con los colores blanco y amarillo albero en las fachadas de dignísimos palacetes y demás edificios. De hecho su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido su gran estado de conservación y ser un ejemplo fabuloso de la arquitectura civil y religiosa de los tiempos de la colonia.

Sucre es una ciudad agradable, digna para quedarse un par de días como mínimo al abrigo de su clima templado, sus cielos despejados, y dedicarse a la buena vida que ofrecen sus calles con numerosos restaurantes, tiendas y museos. La historia de la vieja Chuquisaca nos lleva no sólo a la época colonial sino a los comienzos de Bolivia como República emancipada que muestra con orgullo el lugar donde se firmó la declaración de independencia, la Casa de la Libertad.

Sucre (Bolivia)

Pero mi parte preferida de la ciudad es subir hasta el monasterio franciscano de La Recoleta, desde donde se obtienen las mejores vistas de Sucre y uno se puede sentar tranquilamente en su corredor porticado a ver pasar el día. Es, algo así, como una bonita transición cuando se parte después hacia Potosí o se viene de allí.

Cal Orcko y las huellas de los dinosaurios

Muy cerca de Sucre, apenas a veinte minutos en coche, se encuentra uno de los mayores descubrimientos de la paleontología que tienen que ver con el período cretácico. Se trata de una pared vertical, hallada por casualidad en una cantera donde se obtiene material para hacer cemento, que contiene un número ingente de huellas de dinosaurios de esta época. Se calcula que en esta montaña se pueden ver más de 5000 de estas huellas correspondientes a casi 300 especies de grandes saurios. Y lo más curioso es que todas ellas están en vertical, lo que no significa que los dinosaurios caminaran por las paredes, sino que es debido de los cambios de la orografía surgidos durante millones de años en que se levantaron completamente los pliegues del suelo.

Cal Orcko (Bolivia)

Es una excursión de una mañana o una tarde desde Sucre. Lo negativo es que se ven las huellas desde la distancia que permite una valla. Han aprovechado además a hacer un pequeño centro de interpretación de Cal Orcko y los dinosaurios que aquí dejaron su huella, lo que lo convierte en uno de los destinos preferidos para quienes viajan con niños.

El Lago Titicaca y la Isla del Sol

El lago navegable a mayor altura del mundo (3812 metros sobre el nivel del mar) es compartido casi a partes iguales entre Bolivia y Perú en un 56% y un 44% respectivamente. Cuenta la Leuenda que de la Isla de Sol nació el Imperio inca, aunque son muchas las culturas las que desde tiempos inmemoriales se asentaron en las orillas de este enorme lago de la Cordillera andina (como la Tiahuanaco). El puerto principal del lado boliviano es Copacabana, ciudad turística con una importante e intensa afluencia de viajeros, sobre todo mochileros, que hacen el camino de subida o de bajada en su largo periplo sudamericano. Es, al fin y al cabo, un punto de encuentro para todos en una ciudad atractiva por la que hay que pasar, sí o sí, para conocer mejor el Lago Titicaca y navegar hasta la Isla de Sol, un lugar que irradia una energía que no se puede explicar con palabras y que se trata en uno de las mayores altares prehispánicos que podemos encontrar en América.

Isla de Sol (Lago Titicaca, Bolivia)

Las ruinas de Tiahuanaco

Una de las civilizaciones preincaicas más longevas en toda América del Sur es la de Tiahuanaco (también llamada Tiwanacu). Se dice que surgió en el año 1580 antes de Cristo y colapsó en torno al 1187 después de Cristo. Hablamos de una duración de veinticinco siglos de una cultura que se extendió por Bolivia hasta el Pacífico tocando el sur peruano y buena parte del norte de la actual Chile. Nació a orillas del Lago Titicaca, aunque el complejo monumental y ceremonial que se puede visitar hoy día, y que es Patrimonio de la Humanidad, queda ya a unos 15 kilómetros del agua.

Tiahuanaco (Bolivia)

Se conservan restos de una ciudad que ocupó en torno a 600 hectáreas, lo que dan muestra de la importancia y poder de una civilización imprescindible para conocer el universo y las creencias de muchos pueblos andinos. Su conocimiento de la astronomía se palpa en muchas de las creaciones que se pueden visitar hoy en día en un recinto arqueológico extraordinario que no conviene perderse bajo ningún concepto. Todos y cada uno de sus templos o palacios están orientados en función de los astros con un reflejo exacto de los equinoccios y los solsticios en muros y grades puertas (es un símbolo de la ciudad La Puerta del Sol y la Puerta de la luna)

Con Ana Claudia y Eben en Tiahuanaco (Bolivia)

El templo semienterrado, el templo de Kalasaya o de las piedras paradas, así como la pirámide de Akapana, son algunos de los lugares que se hacen en todo recorrido a Tiahuanaco. Quizás la parte más atractiva de la visita esté en los monolitos de piedra antropomorfos (Monolito Ponce, monolito fraile y, sobre todo el monolito Bennett con más de 7 metros de altura) que por un momento recuerdan a una versión “andina” de los moáis de Isla de Pascua (sobre todo en el monolito Bennett).

Monolito de Tiahuanaco (Bolivia)

Esta es una excursión en coche que se puede hacer en medio día desde La Paz. En mi caso tuve la suerte de que mi amiga boliviana Ana Claudia, fiel seguidora de este blog y a quien le guardo mucho cariño, nos acompañara y se jugara el tipo después de que nuestro conductor le pidió nos sacara los boletos de entrada con carnets de identidad bolivianos para obtener descuento. Sólo digo que por poco no nos encierran, así que… ¡No se os ocurra hacerlo! (Eso sí, lo que nos reímos después).

Las Pampas del río Yacuma… pura Amazonía

De La Paz tomamos una avioneta a lo más profundo de la selva en el Departamento del Beni. Llegando a Rurrenabaque tenemos dos opciones, o entrar a selva profunda o hacer en canoa o lancha un inmenso pantanal regado por el río Yacuma, uno de los afluentes tributarios cuyas aguas terminan llegando al Amazonas. Si bien las dos opciones son del todo recomendables, la del pantanal, allí pampa, es la que ofrece más posibilidades al viajero para ver y fotografiar animales salvajes. Las conocidas como Pampas del Yacuma permiten por apenas 100 dólares dormir un par de noches en un humilde refugio en mitad de la nada que recibe la visita frecuente de caimanes, capibaras, monos y todo tipo de aves tropicales.

Hoatzin en el Yacuma (Bolivia)

Ya desde allí se hacen distintas rutas en barca. En mi caso siempre me iba con el guía que contratamos en Rurrenabaque a una ruta temprana al amanecer, otra por la tarde y una corta durante la noche para buscar especies nocturnas y contemplar el brillo de los ojos de los grandes caimanes que allí viven. Igualmente es uno de los lugares del mundo donde se ve con más facilidad al escurridizo y simpático delfín rosado del Amazonas. También cuando es época se dejan ver las anacondas y hay partes en las que hoy día se sigue pescando pirañas.

Pampas del Yacuma (Bolivia)

El camino a los Yungas, la carretera de la muerte

A la ruta que va a los Yungas desde La Paz le dicen la carretera de la muerte. No hay documental o reportaje sobre las carreteras más peligrosas del mundo en las que no aparezca este lugar que durante 80 kilómetros da la sensación de que te vas a caer por un precipicio que, en ocasiones, supera los 800 metros de altitud. Dada la fama del lugar muchos curiosos se acercan a verlo y a recorrerlo, convirtiéndose en una de las mayores experiencias sobre una bicicleta que se pueden tener en Sudamérica. Se sube hasta La Cumbre a más de 4000 metros de altura y se hace en apenas dos o tres horas un desnivel de 3600 metros. Es una ruta que hay que hacer con mucho cuidado, bien abrigado en el inicio y sudando a lo bestia en la llegada y con unas agujetas que te acompañan en los días sucesivos a no ser que seas un monstruo del sillín.

Carretera de Los Yungas (Bolivia)

Por supuesto quedan muchos más destinos en los que seguir descubriendo Bolivia. A bote pronto me vienen a la cabeza el cementerio de trenes de Uyuni, el indómito Parque de Amboró, Coroico o las distintas rutas a las misiones jesuíticas. Pero es que no basta un viaje para ver Bolivia. Es un país que pide siempre regresar…

Sele

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PD: Dedicado a Ana Claudia, a quien nunca le estaré suficientemente agradecido lo bien que se portó conmigo durante aquel viaje. GRACIAS

* Recuerda que puedes seguir todos los pasos de este viaje en MOCHILERO EN AMÉRICA

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5 comentarios en “10 lugares que ver en un viaje a Bolivia

  1. Muchas gracias Sele… me alegraste la tarde! Es bonito saber que te llevaste una buena impresion de mi pais… como lo muestras y lo describes aunque ya sabes que hay muchos otros rincones que quedan pendientes de conocer cuando vuelvas por estas coordenadas. Un abrazooooo!!!!
    Pd. Y venir a contar lo del boletos con carnet boliviano casi 3 años despues… escribiendo cómodamente desde tu casa en Madrid… Jajajajjajajajaj jajaja

  2. Hola Sele.

    Una pregunta rápida que, seguro, no será fácil. Para un viaje de 26 días en el que busco un poco de todo (aventura, relax, historia)… ¿Bolivia/Perú o Colombia? El año pasado estuve en Guatemala y me encantó y estaba decidido a ir a Coñombia, pero temo que sea más parecido a Europa que Guatemala (me encantó no tocar ciudades, los viajes en barco, tuk-tuk..).

    Un saludo y felicidades por tu blog!

    1. Mmmm animándote 26 días yo sí que me iría a Colombia. Si no quieres ver mucho trasiego vete al Chocó. Si quieres relax sube para el Caribe, que tendrás además la ciudad histórica de Cartagena de Indias… Colombia es, como dicen ellos, muy bacano!

      Ojo, las otras dos opciones están muy bien. Pero a Bolivia le falta el apartado “relax” que tú quieres. El resto lo tiene también.

      Saludos!

      Sele

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