Andorra: Viaje al País de los Pirineos

Andorra 2008 por ti.

Después de pasar tres Semanas Santas seguidas con Pablo, uno de mis mejores amigos del barrio, no se quiso borrar la tradición de un plumazo. Primero en 2005 con una semana fabulosa en nuestra querida Galicia; En 2006 hicimos una incursión en coche al Norte de Portugal; Y en 2007 repetimos experiencia portuguesa, pero variando la región, ya que en este caso visitamos numerosos puntos del Alentejo.
En 2008 cambiamos de país pero no nos fuimos demasiado lejos ya que la elección fue el Principado de Andorra. Las razones fueron motivadas por distintos aspectos:
* Economía: Por no haber concretado nada antes, los billetes de avión a cualquier parte estaban por las nubes. Además las arcas particulares no andaban demasiado boyantes, por lo que vimos idóneo desplazarnos en coche al que fuera nuestro destino de Semana Santa, tal y como habíamos hecho en anteriores ocasiones.
* Ninguno de los dos habíamos estado nunca en Andorra: Imperan siempre las ganas de conocer lugares nuevos. En ocasiones la cercanía nos hace olvidarnos de Paraísos que tenemos a tiro de piedra. El típico recurso del “Ya iremos, si está aquí al lado” no podía servir de excusa.
* Queríamos Naturaleza y tranquilidad: Después del ajetreo de la ciudad y de un nuevo trabajo necesitábamos respirar aire puro, y qué mejor que el interior de las montañas. En este aspecto los Pirineos son ideales.
* Andorra supondría el Sello número 40: Mejor explico este aspecto. Mi visita a este pequeñísimo país vendría marcada con un carácter simbólico y de celebración. Con el Principado de Andorra, serían cuarenta los países en que habría estado a mis 27 años. Una buena manera de redondear una cifra a la que no esperaba llegar años atrás y que espero ver aumentada con creces. Un leve paso para continuar con mi objetivo de recorrer el mundo.
 
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Andorra, el número 40.

Estos son algunos motivos entre otros muchos que nos llevaron a ambos amigos a disfrutar de unos días en un lugar más que especial y marcado con una serie de particularidades que le hacen único. En España a Andorra se la considera una Nación hermana bastante popular por sus infinitas posibilidades de Esquí, además de su falta de impuestos que la convierten en un Paraíso Fiscal y de las compras. Pero más allá de nuestras fronteras se mira con curiosidad y desconocimiento al que es uno de los Países más pequeños del Planeta, y que vive rodeado de montañas, de bosques, de lagos y de estrechos valles que definen un Estado con más de ocho siglos de Historia.

PARTICULARIDAD E HISTORIA DE UN PAÍS ENTRE MONTAÑAS

Con una superficie de 468 kilómetros cuadrados insertados entre las montañas pirenaicas que separan España de Francia, el Estado de Andorra puede presumir de contar con más Historia que muchas Potencias mundiales. Si bien desde la llegada de los Visigodos (Siglo V d.C) los valles andorranos habían dependido del Condado de Urgel (Lérida), allá por el primer tercio del S. XII se fue cediendo la mayor parte del territorio al Obispado de la Seo de Urgel (Seu d´Urgell en catalán), siendo el religioso Pere Berenger quien se hizo con la soberanía del lugar. Décadas después, debido a la imposibilidad de enfrentarse a los muchos ataques sufridos sobre sus posiciones, el Obispo se vio obligado a firmar un Tratado con el Vizconde de Castellbò, al que otorgó poderes políticos, militares y judiciales, a cambio de conservar para su obispado la Plena Soberanía de los terrenos de Andorra. Pero en 1208 el Conde de Foix, que era francés, se casó con la hija de los vizcondes sin saber que este enlace matrimonial marcaría para siempre los designios de este lugar. El hijo de ambos, Roger IV, sería el heredero de estos derechos firmados tiempo atrás sobre las posesiones del Obispado de la Seu d´Urgell. Las disputas entre unos y otros llevó a alcanzar un Acuerdo alentado por la Corona de Aragón conocido con el nombre catalán de Pareatge, que viene a ser un Tratado Jurídico y Político que confirmara los derechos de ambas partes sobre Andorra. Con esta dualidad de poderes convivió siempre la población de la que empezaba a ser una pequeña y joven Nación.
Cuando la Casa Real de Francia se hizo con los antiguos derechos del Condado de Foix se terminó de definir una Soberanía conservada hasta la actualidad. El Rey (en nuestra época el Presidente de la República francesa) y el Obispo de la Seo de Urgel son Co-Príncipes del país, y por tanto, Jefes de Estado del mismo. A pesar de desavenencias y disputas a partir de la actividad revolucionaria gala de los Siglos XVIII y XIX, además de la negra época bélica del XX (dos guerras mundiales y una Guerra Civil en España), la Nación andorrana se ha hecho fuerte, sobre todo a partir de 1993, cuando mediante Referendum se aprobó la actual Constitución que finiquita viejas normas feudales y otorga plena soberanía al Pueblo. La fórmula de gobierno es el Coprincipado Parlamentario, con su Consell General (que hace las funciones de Congreso). Curiosamente la no existencia de Ejército en este país hacen que la Defensa del mismo sea función tanto del Estado francés como del español.
El lema de su escudo Virtus Unita Fortior (La Unión hace la fuerza) viene a definir la peculiaridad que arrastra desde siglos atrás y que hacen que Andorra sea muy diferente a otros países del mundo.
Con algo más de 83000 habitantes, Andorra se divide territorialmente en siete Parroquias: Andorra la Vella (La Capital y la más poblada del país), Ordino, La Massana, Encamp, Escaldes-Engordany (constituida en 1978), Canillo y Sant Julià de Loria (La más al sur, donde se encuentra la Frontera con España).
La Lengua Oficial es el catalán, que es la más hablada allí, aunque muy de cerca seguida del castellano (lengua materna de un 32% de la población). Curiosamente le sigue el portugués por encima del francés, ya que un 15% de la población es de origen luso.
Económicamente el Turismo supone las tres cuartas partes de los ingresos del país. Y es que Andorra atrae a millones de personas anualmente en busca de sus nevadas pistas y con la cartera preparada para hacer mil y una compras aprovechando que es un Estado libre de impuestos.
Su Geografía es, como he comentado antes, absolutamente montañosa. 65 picos superan los 2500 metros de altura, siendo el más elevado el Coma Pedrosa (2942 m.). Dos quintas partes del territorio están compuestos de espesos bosques de pinos y abedules. Menos vegetación se da en los valles por donde se juntan tres ríos formando una “Y”. El Valira Oriente y el Valira Norte confluye para formar el Gran Valira a la altura de Escaldes-Engordany, practicamente a un par de kilómetros de Andorra la Vella. Es en los valles donde se se ha aprovechado a construir las ciudades y aldeas, con más o menos fortuna, porque en ocasiones la especulación inmobiliaria ha hecho erigir edificios que casan muy poco con el entorno.
En cuanto a Arte y Arquitectura, sin duda las que más resaltan en Andorra son las Iglesias románicas donde la sencillez y la simplicidad de formas son aspectos que marcan su razón de ser. Rústicos, solitarios, de altos campanarios y minúsculos vanos son los templos religiosos de esta esta época altomedieval que rondaba el paso del primer milenio. Destacables son las de Santa Coloma, Sant Joan de Caselles, Sant Climent de Pal, Sant Miguel d´Engolasters o Sant Vicenç d´Enclar, pero hay otras muchas que el viajero descubrirá con paciencia adentrándose en zonas solitarias como Nagol o Canòlich, que parecen formar un único elemento fusionado con las montañas.
Sin duda la Ruta del Románico es otra de las razones presentes para conocer Andorra y que se sale del tópico Esquí/Compras que la gran muchos de los visitantes de estas tierras esgrimen probablemente por desconocimiento o incluso desinterés.

PREPARATIVOS Y DEMÁS PASOS PREVIOS

La falta de tiempo nos daría problemas en la búsqueda de alojamiento para las tres noches que pasaríamos en Andorra. Con la Semana Santa asomando la cabeza, era previsible que hubiera un casi-pleno de ocupación hotelera. Y más cuando las pistas de esquí estaban a pleno rendimiento, razón que serviría de imán a los aficionados al deporte blanco, que son muchos.

Realizando las búsquedas por internet tan sólo se nos ofrecían habitaciones en Hoteles de 4 y 5 Estrellas, con el palo económico que supondría su contratación. Cuando parecía que habíamos encontrado un apartamento más o menos a buen precio, nos enviaron un e-mail para decirnos que su sistema de reservas estaba averíado y que estaban completos, a diferencia de lo que nos habían dicho previamente. Tuvo que ser en una última intentona y llamando por teléfono para conseguir una Habitación doble en la Parroquia Sur andorrana, es decir en Sant Julià de Loria, a 2 km de la frontera española, pero a tan sólo 5 minutos de la capital Andorra La Vella. El Hotel Pol (3 Estrellas), nos dejaba una doble a poco más de 30 euros por persona y día, con el desayuno incluído. A eso habría que añadirle 5,5 euros diarios por usar el Parking subterráneo que tiene enfrente. Es un aspecto a considerar en este país en que aparcar en la superficie y gratis es un absoluto milagro.
Una de las visitas de primer orden que no podíamos dejar de hacer durante el viaje era la del Centro Termolúdico de Caldea, posiblemente el mejor Balneario/Spa del continente europeo. En temporada alta es recomendable reservarlo con antelación por internet, eligiendo el día y las horas (son 3 horas a 32 euros), para asegurarse su entrada y no arriesgar a que tenga el aforo completo y no dejen entrar a nadie. De todas formas, conviene enterarse de las ofertas existentes en muchos hoteles andorranos, que ofrecen un combi Termas + Habitación, que puede ser rentable.

Con el hotel y la reserva de Caldea no hay nada más que pudiéramos hacer más que llenar de combustible el coche, cargar el GPS con los radares presentes en las carreteras españolas (Había más de 600 activos durante la Operación de Semana Santa) para evitar molestas multas, y después encomendarnos al buen tiempo para que respetara nuestra primera estancia en el País de los Pirineos. Las previsiones no eran precisamente buenas, pero las exageraciones y equivocaciones de la Meteorología, nos echaron un cable para traernos 3 días maravillosos para este viaje.

MAPA DE LUGARES VISITADOS

Del 20 al 23 de abril de 2008 nos movimos por practicamente todas las carreteras generales y secundarias que atraviesan los valles y montañas del Principado donde nos deleitamos de un panorama natural deslumbrante, de los restos milenarios del Románico (Son muchas las iglesias esparcidas en los lugares más insospechados), de las aldeas que luchan por mantener su aspecto rústico y montañés, y de una original mezcla de trasiego y calma en las que es posible establecerse con tan sólo unos minutos de diferencia. He aquí un mapa en que, rodeados de azul vienen los principales puntos donde pusimos nuestras miras, que como podréis ver se cruzaron por instantes a pequeñas villas tanto de España como de Francia para simbolizar la situación de este enclave situado en el corazón de los Pirineos.

 
Pincha sobre el mapa del recorrido para verlo ampliado

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Pinceladas del día a día

JUEVES 20 DE MARZO: El Jueves Santo es día de salida de vacaciones, y por tanto, se forman unos atascos considerables en la carretera. Con el fin de evitarlos y de aprovechar el día lo máximo posible, madrugamos lo suyo para conseguir estar a mediodía en nuestro destino. Si llegamos aproximadamente a mediodía y se tardan cerca de 7 horas en cubrir los más de 600 kilómetros que separan Andorra desde Madrid, calculad vosotros mismos. El último tramo de 150 km de carretera secundaria que comienza en Lérida se hicieron más pesados, sobre todo poco antes de llegar a la frontera, en que se formó una larga fila de vehículos. El depósito de gasolina estaba en la reserva, pero nos arriesgamos a apurarlo para poder llenarlo en Andorra, donde al no haber tanto gravamen impositivo, es algo más barata. La operación sin duda fue un éxito, y arribamos a nuestro hotel de Sant Julià de Loria a eso de las doce y media de la mañana. Esta pequeña localidad es la primera que uno se encuentra al cruzar la frontera desde España. Con 8000 habitantes, pero en una plena expansión que la va a llevar a juntarse irremediablemente con la capital, da nombre a la Parroquia más meridional de Andorra, y probablemente la más desconocida para los turistas. Desde aquí hay tres rutas en coche más que impresionantes (la de la carretera de La Rabassa, la de Nagol y el circuito que comienza y termina en Aixovall) que realizamos durante la mañana del sábado.

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Apenas estuvimos cinco o diez minutos en nuestra habitación del Hotel Pol, cuya calefacción puesta al máximo la había convertido en una sauna improvisada y difícil de soportar. Deseábamos pasar nuestras primeras horas en la capital, Andorra la Vella, y para ello tomamos el coche una vez más para recorrer los 7 kilómetros que separan su centro con el de Sant Julià de Loria. Al haber sólo una carretera de doble sentido que entra y sale de aquí, tuvimos que tener paciencia en aguantar el tráfico y los parones ocasionados por los muchos vehículos que trataban de llegar a sus destinos vacacionales dentro del Principado. Andorra la Vella, ciudad construida a lo largo (ya que a lo ancho sería imposible por las montañas), es una concatenación de tiendas y hoteles a un lado y a otro de la carretera en que es realmente imposible aparcar. Es por ello que hay que hacer uso siempre de los Parkings tanto privados como públicos (estos últimos, llamados Comú, son más baratos). El más céntrico, es el de la Plaça del Poble, a escasos metros de la Iglesia de Sant Esteve. Desde allí se puede hacer caminando un recorrido por la pequeña ciudad de 23000 habitantes, que no da para demasiado, a no ser que se sea tenga locura por eso de las compras. La Avenida del Príncep Benlloch, arteria principal y que atraviesa la ciudad de norte a sur es posiblemente el lugar con más comercios por metro cuadrado de toda la Península Ibérica. Al no haber IVA, los productos gozan de unos precios más competitivos que en la vecina España y, por supuesto, que en Francia donde hasta del respirar sacan beneficio. Donde se nota la diferencia es, sobre todo, en los aparatos electrónicos (cámaras, GPS, videojuegos, IPODs, reproductores de DVD e incluso los antirradars que son ilegales en España), en el tábaco y el alcohol (el gravamen en los países de la UE es exhorbitado), en los perfumes y colonias de las marcas más caras, y también en los relojes. Andorra la Vella se la puede definir como unos Grandes Almacenes construidos al margen del Río Valira y rodeados de empinadas montañas.
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Aún queda algo (muy poco) de lo que se puede llamar casco viejo, y del que se puede intuir muy levemente cómo era esa villa hace menos de un siglo en que la capital no era más que una aislada aldea que muy pocos conocían. Desde la moderna Plaça del Poble donde habíamos dejado el coche ya se ve la Iglesia de Sant Esteve, de estilo románico aunque con más reformas y reconstrucciones que otras vecinas que se han conservado intactas como valiosos tesoros. Este templo religioso da nombre al barrio, en que se encuentran algunas Instituciones Estatales de reducidas dimensiones (La Biblioteca Nacional no es mucho más grande que una municipal de cualquier ciudad española), entre las que destaca la Casa de les Valls, considerada por muchos como el Edificio más importante de Andorra.

No es por casualidad que esta antigua Casona del Siglo XVI sea hoy en día la Sede del Consell General, que tiene las funciones Parlamentarias del país andorrano. Una construcción sobria de piedra oscura donde ondea la bandera azul, amarilla y roja que representa al Pueblo andorrano, además del viejo escudo en que puede leerse el ya mencionado lema de “La Unión hace la fuerza” que rememora la original dualidad que siempre ha acompañado a este país. En su interior, además de la Sala de Sesiones del Consell General, se ubica el Tribunal de Justicia, un viejo Museo Postal y el legendario Armario de las Seis llaves que custodia los documentos más importantes de los Valles andorranos. Es sólo aquí y en escasos metros de los alrededores donde se puede sentir el silencio y la solera que han marcado el paso de los siglos en esta localidad hoy en día demasiado concurrida.

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Comimos en un Fast Food de la Avenida Príncep Benlloch, que seguimos recorriendo con posterioridad para comparar los precios de aquí y de allí, y quedarnos con las ganas de comprar mil y un objetos en su mayoría innecesarios. Pero la maquinaria de la Cofradía del Puño Cerrado se había puesto en marcha y no íbamos a soltar un euro así por así. Está muy claro, si uno se gasta mucho en compras y en caprichos en un viaje, habrá menos dinero para hacer otro. Es por ello que hay que controlar el aspecto económico y no vaciarse los bolsillos con demasiada facilidad.

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Ya algo cansados de ver tiendas y enormes carteles de tabaco legales aquí pero no en España, decidimos coger el coche y darnos un primer homenaje a los sentidos subiendo a ver algo de paisaje montañoso, que para eso estábamos en los Pirineos. Ojeamos uno de los mapas desplegables que nos habían regalado en la Oficina de Turismo y señalamos varias de las carreteras que discurren por el Vallnord (en La Massana, Parroquia noroeste de Andorra) para llegar a los más alto de sus Estaciones de esquí de Arinsal y Pal (la otra del Vallnord, Arcalis, pertenece a Ordino) a las que ascender vale la pena sólo por tener el privilegio de asomarse a un balcón de altos picos nevados y de bosques compactos de un color verdeoscuro.

Para llegar a Arinsal nos fuimos encontrando en sentido contrario (dirección Andorra la Vella) con centenares de coches con ocupación máxima de esquiadores que venían de pasar su día grande en las pistas blancas. El momento ideal para que los que pasamos olímpicamente de los deportes de nieve pudiéramos ascender por la serpenteante carretera superando con creces los 2000 metros. Es desde Arinsal donde muchos valientes y aficionados al senderismo se atreven a atacar el Coma Pedrosa (2942 m.), misión no apta para cualquiera según nuestras lecturas por la red de redes. Desde el Balcón “Roca de la Sabina”, a no demasiada distancia de las pistas pudimos fotografiar exactamente lo que habíamos venido a buscar. No queríamos más que poder divisar y respirar el frescor de unas cumbres silenciosas, que reflejan con firmeza las siluetas pálidas y curvadas sobre la ondulante foresta. El Sol se resistía a dejar de alumbrar las montañas, pero su fuerza se iba limitando a cada segundo que pasaba, lo que provocaba el continuo descender todos los termómetros. Los – 4º grados se veían recrudecidos por la fuerza del viento, que a esas horas era el único sonido que quería acompañarnos una vez que los aficionados al esquí se habían retirado a sus hoteles.

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Cuando fuimos al Sector Pal (también en la parte de Vallnord que hay en La Massana (desviándonos en Erts por la CG-4) llegamos a – 6º. Esta carretera es aún más aconsejable que la anterior, aunque parezca difícil mejorar las vistas, pero también influye que sea algo menos transitado y más solitario aún si cabe. A mitad de camino se pasa por la pequeña aldea de Pal (1551 m. de altura; aproximadamente 100 habitantes), que conserva parte de su antiguo aspecto medieval y rústico, además de su preciosa Iglesia Románica de San Climent de Pal, cuyo campanario de tres pisos con ventanas geminadas condensa los estereotipos del estilo lombardo imperante en tierras andorranas. Sin duda, hay que anotarla como clave en la que viene a llamarse “Ruta del romántico”, que se está vendiendo como una alternativa diferente y altamente recomendable.

Subimos la CG 4 hasta el Coll de la Botella, completamente nevado y donde nos asomamos de nuevo a otro balcón natural que no hizo más que empequeñecernos a nosotros mismos a medida que engrandecía una panorámica radicalmente opuesta a la que muchos tenemos la suerte y la desgracia de vivir en las grandes ciudades. Las 24 horas antes y después chocaban en todos y cada uno de los aspectos que quisiéramos apreciar. Si el miércoles-tarde salía de trabajar entre el sonido de los claxon y el hedor de los tubos de escape, el Jueves Santo lo estaba viviendo envuelto de un olor fresco y puro sin más ruido que el que nos estaba regalando el rumor de un viento solitario. Lo demás apenas importaba, ¿por qué iba a hacerlo?

VIERNES 21 DE MARZO: Indudablemente éste fue el día en que más kilómetros le hicimos a Andorra. No es que tuviéramos diseccionado con exactitud un plan concreto, pero sí un objetivo planteado como era ascender el Pic de Casamanya. Por lo que teníamos entendido, en condiciones normales en cuanto a tiempo y al estado el terreno, tiene una dificultad media para los no iniciados en esto del montañismo (levanto la mano). Aunque el jueves en la Oficina de Turismo de Andorra la Vella nos habían prevenido diciendo que habiendo nieve no era tarea fácil y que más nos valía ir bien preparados, quisimos verlo por nosotros mismos e intentarlo en la medida de lo posible.

El Casamanya no es el pico más alto de Andorra (tiene 2740 metros frente a los 2942 del Coma Pedrosa), pero su situación geográfica es posiblemente la que mejores vistas regale en la cima, sobre todo cuando el cielo está despejado, condición que se daba a todas luces ese viernes. Ésta montaña se puede atacar desde varios sitios, pero lo más recomendable es hacerlo por el sendero que sale de la Coll d´Ordino (Coll es Puerto de montaña en catalán), que se encuentra en el punto medio de la alucinante carretera panorámica que une Canillo con Ordino.
Según nos habíamos informado, para ascender a lo más alto de la montaña eran necesarias cerca de tres horas de subida y otras tres de bajada, por lo que muy probablemente si conseguíamos nuestro propósito nos iba a dar la hora de comer. Por eso mismo en una Gasolinera de Canillo compramos embutido, pan y suficiente agua para aguantar toda la mañana. Aunque total, después del fiasco y del fracaso no sé por qué tantos preparativos. Si hubiésemos sabido que finalmente no lo íbamos a subir…
La carretera que sale de Canillo a la Coll d´Ordino es una verdadera maravilla, aunque las palabras suelen quedarse siempre cortas para poder describir un lugar en que mires donde mires encuentras mil motivos que fotografiar. Más de dos y más de tres veces nos detuvimos con la cámara durante los cerca de 10 kilómetros que hay de trayecto hasta el inicio del sendero al Casamanya. La carretera asfaltada está en un estado impecable, y sus curvas cerradas con bastante pendiente son una delicia para los que nos gusta conducir.

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En la Coll d´Ordino hay una pequeña señal de madera que indica la distancia que hay hasta la cima del Casamanya, pero es muy sencillo saltársela si uno no va muy atento. La Coll es la parte más alta de la carretera y uno se da cuenta que está allí porque se encuentra en una especie de explanada en la que no hay pendiente ni de subida ni de bajada. Es exactamente cuando se termina y empieza a descender (en sentido Ordino, si se fuera en dirección contraria sería el principio de la explanada) donde uno debe detener el vehículo y aparcar donde pueda.

El sendero comienza por una ladera boscosa por la que hay que caminar algo más de 25 minutos. Y allí fue donde iniciamos nuestra marcha con ganas y con ilusión hasta que nos dimos cuenta que por las nevadas caídas en los últimos días el terreno no estaba en las mejores condiciones. Y sobre todo para Pablo, que en los primeros 50 metros ya había logrado calar su calzado deportivo (que era lo más inadecuado para subir una montaña). Había partes en las que el suelo era hielo puro, por lo que era complicadísimo caminar por allí. No queríamos ni imaginar cómo estaría todo después teniendo en cuenta que habría que defender unos 760 metros de desnivel. Quizá por no querernos complicar la vida demasiado, por inexpertos o incluso por vagos, decidimos llevar a cabo una retirada a tiempo y dejar para otra ocasión o viaje el ascenso al Casamanya. Es algo que lamento enormemente pero quizá por no haber logrado este objetivo pudimos descubrir otros rincones de Andorra con mucho más detenimiento.
Porque no tardamos en reaccionar para continuar nuestra vorágine, y tras disfrutar de la tranquilidad y de las vistas del Puerto de Montaña, tomamos la pequeña guía de Andorra (Guiarama, 2006) con la que estábamos documentándonos y preparamos un itinerario consistente en utilizar la Carretera General (CG 2) que tiene su final en Pas de la Casa, y por tanto, en la frontera con Francia. Entre medias nos detendríamos en diferentes puntos del ala este andorrano que no tienen desperdicio.
Apenas 1 kilómetro pasado Canillo se encuentra otra de esas iglesias románicas que merecen una visita: Sant Joan de Caselles. Su torre del campanario de 3 plantas respeta todos y cada uno de los cánones del estilo románico-lombardo característico de la zona. En el interior se conservan pinturas murales de la época, pero como me pasó con todos estos templos, no encontramos ni uno solo abierto, por lo que hubo que conformarse con admirar su fotogénica fachada.

La siguiente población de importancia es Soldeu (1825 m.), también conocido por sus pistas de esquí (Sector Soldeu-el Tarter), que a esas horas estaban a pleno rendimiento. Y seguía llegando gente porque la carretera iba bien surtida de vehículos haciendo lo imposible por acceder a las mismas, y por supuesto, encontrar aparcamiento, una difícil misión para todo el que se va a Andorra, sobre todo si no se quiere pagar por ello. Soldeu tiene menos de 200 habitantes, pero en un fin de semana o en período festivo esta cantidad puede multiplicarse por diez. Como curiosidad hay que decir que es el pueblo situado a mayor altura del país. Pero no por ello la carretera deja de subir más alto. Porque para llegar a Pas de la Casa hay que ascender nada más y nada menos que a 2408 metros por el Port d´Envalira (siempre que se quiera evitar el Túnel subterráneo, que por cierto, tiene peaje). La temperatura fue descendiendo a cada curva cerrada que completábamos y la nieve en la montaña estaba más firme que en ninguna parte de toda Andorra. Pas de la Casa (a 38 km. de Canillo) siempre ha sido una de las estaciones de esquí que más tardan en cerrar, y es comprensible cuando se ve desde lo alto del Port d´Envalira la zona este del Principado. A finales de marzo estaba completamente teñida de blanco y fue un regalo para nuestros ojos, y por supuesto para la cámara de fotos con la que hice lo posible por reflejar el maravilloso paisaje.

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En Pas de la Casa, en la frontera con Francia, se ha desarrollado un complejo de ocio bastante grande. Se refleja en la multitud de hoteles, apartamentos, centros comerciales, restaurantes, que parecen haberse implantado por arte de magia en medio de una linde que en su día fue un lugar solitario y aislado. Fue en 1933 cuando se construyó la actual carretera que unía Andorra con Francia cuando comenzó a desarrollarse la zona, pero ni los más locos se imaginarían lo que hay montado allí ahora.

No me gustan para nada esos complejos residenciales que se cargan el medio ambiente y que privan de la paz y tranquilidad que uno busca en la montaña. Turismo ecológico, desarrollo sostenible…son conceptos que no deberían olvidarse.
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Y estando apenas a 1 km de Francia, ¿cómo resistirse a no hacer una breve incursión al país galo? Después de pasar la aduana andorrana y francesa (bastante más relajadas que las de la frontera española) hicimos entrada a tierras pertenecientes al Departamento de los Pirineos Orientales y a la región histórica del Languedoc-Roussillon donde además del francés coexisten el occitano y el catalán. Nuestra idea era parar a comer en el primer pueblo que nos encontráramos. Y éste era Hospitalet d´Andorra (a 15 km de Pas de la Casa), una pequeñísima aldea en la que no había un alma en la calle pero que curiosamente cuenta con una Estación de Trenes. El único que se cruzó en nuestro camino fue un perrillo que terminó desapareciendo por alguna de las solitarias calles. Por supuesto, no había nada abierto, y eso que disponen de un albergue de juventud, un hotel y un restaurante. Parecía una ciudad fantasma de los Spaguetti-Western y allí no podíamos hacer más que congelarnos. Nos preparamos unos bocadillos de fuet que nos comimos a toda velocidad porque hacía un frío de muerte. El cielo dejó de ser azul en un pis pas y se ennegreció peligrosamente. Podía caer agua en cualquier momento. Me equivoqué por poco, ya que en vez de agua cayó nieve.

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Dimos media vuelta y entramos de nuevo a Andorra con 4 grados bajo cero según marcaba el termómetro del coche. Volvimos a subir y bajar el Port d´Envalira y a pasar por Soldeu. A un par de kilómetros nos metimos por el desvío que señalaba el Vall d´Incles (km. 18 de la CG-2) y nos dirigimos hacia allí por una carretera estrechísima y sin asfaltar que tiene cerca de cuatro kilómetros y medio donde hay grandes dificultades para que dos coches pasen a la vez. Tengo que decir que ésta me pareció una de las partes más auténticas de lo que habíamos podido ver en Andorra. Un amplísimo valle de esos que uno espera encontrarse en países como Suiza o Austria, con extensas praderas y algunas construcciones rústicas que lo envuelven en un encanto especial. En primavera florecen las gramíneas y al final del camino salen los senderos para llevar a cabo bonitas excursiones a pie, como por ejemplo la que lleva a los Estanys de Juclar, extraordinarios lagos a 2300 metros de altura donde incluso hay un refugio de montaña desde antiguo.

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Rato después decidimos marchar hacia Ordino, utilizando una vez más la carretera que sube el puerto de montaña desde Canillo. El aguanieve nos acompañó hasta el momento exacto en que dejamos el coche en un Aparcamiento Público y gratuito en el centro de la localidad que da nombre a la tercera Parroquia en tamaño del país. Su centro histórico próximo a la Iglesia, empedrado y con carácter tradicional típico de esas poblaciones de montaña que no han perdido su identidad. Destacan sus Casonas Solariegas como la de Arenys-Plandolit (S. XVII) que conserva en muy buen estado las estancias que antaño ocupó una de las familias más importantes en el desarrollo industrial e incluso social de Andorra. Otra casa señorial célebre en Ordino es la Fiter-Riba, que fue mencionada en antiguos escritos de viajeros que la visitaron tiempo atrás.
La Iglesia de Ordino, consagrada a San Cornelio y San Cipriano, no conserva demasiado de su origen románico, excepto una talla de la Virgen del Siglo XII de 44 centímetros de altura.
En esta de localidad de algo más de 1700 habitantes se ha llevado a cabo en las últimas décadas una exigente política de rehabilitación y mantenimiento de las casas más emblemáticas para resguardar el aspecto de villa medieval, sin olvidarse de la creación de interesantes museos como el de Miniaturas e iconografía o incluso el que repasa la Historia Postal del país andorrano.
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De Ordino parte otra de las carreteras generales del Principado, la CG-3, que completa la Alta Ruta de la Vall d´Ordino que hace 20 kilómetros para llegar hasta la Estación de Arcalis (Otro de los sectores del Vallnord) pasando por poblaciones con encanto donde tiene un éxito excelente la idea de turismo rural, ya que es una de las zonas donde más se alquilan casas de este tipo. Este tramo fue la última excursión del día:

* Sornàs y Ansalonga, minúsculas y vetustas aldeas de piedra apenas a 2 km de Ordino, donde parece haberse detenido el tiempo.
*La Cortinada, con edificaciones señoriales y una Iglesia románica (Sant Martí de la Cortinada) al lado de la carretera con decoración típicamente lombarda, que aunque quizás esté más “tocada” que las otras hasta ahora mencionadas, conserva en su interior un conjunto mural intacto del Siglo XII.
* Llorts, de apenas 70 habitantes, posee basantantes casas tradicionales a orillas del Río de l´Angonella y una pequeña Iglesia del S. XVIII (Sant Serní). De aquí sale el sendero a los Estanys de l´Angonella, donde para llegar a estos lagos hay que salvar un desnivel de practicamente mil metros para ponerse a una altura de 2436 (3 horas de ruta).
* Estación de esquí Ordino-Arcalis, en plena Coma de Arcalis. Aquí nos detuvimos largo rato a mirar el paisaje mientras caía una nevada espectacular…
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Y así finalizó una larga y cansada excursión, que no tuvo lugar en la cima del Casamanya tal y como habíamos pensado, pero que nos reportó momentos e imágenes para el recuerdo. Y aún quedaba un sábado perfecto, que en absoluto nos imaginamos Pablo y yo mientras reponíamos fuerzas cenando en uno de los atestados restaurantes de Andorra la Vella donde en período vacacional no cabe un alfiler.

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SÁBADO 22 DE MARZO: El Sur de Andorra, por un motivo u otro se ha convertido en “el gran desconocido” del país. Pero en la Parroquia de Sant Julià de Loria, fronteriza con España, se pueden llevar a cabo increíbles rutas donde hay sitio para interminables bosques, aislados templos milenarios, centros de ocio en plena Naturaleza o acceso a más de una aldea aislada tanto en espacio como en tiempo. Todas estas rutas son realizables en coche y muestran otra de las caras más alegres y hermosas de un país que por muy pequeño que sea tiene para mucho. Pablo y yo gozamos con un itinerario durante la primera mitad del día que nos dejó muy buen sabor de boca.

* Ruta 1, La Carretera de la Rabassa–> 30 kilómetros cuyo comienzo y final son los mismos, Sant Julià de Loria. Desde esta localidad hay que tomar el desvío que dirige al pueblo Aixirivall, cuyas casas se asoman muy alto mirando tanto al Valira como a la propia capital de la Parroquia. En las alturas no sólo se dejan ver las nevadas cumbres de los picos más elevados del país sino que también se puede apreciar cómo son los núcleos poblados de Andorra, que crecen a lo largo en estrechísimos valles que reciben la sombra de los montes de afilada roca. De Aixirrivall a los Bordes de la Peguera, y por supuesto a la Rabassa, el paisaje está completamente tapizado de oscuro bosque.

Probablemente sea aquí donde se de la mayor concentración de árboles de todo el Estado. La panorámica es para mí de las más hermosas posibles para disfrutar con el coche. Uno siente que de un momento a otro se le puede aparecer un oso o un animal salvaje porque durante muchos minutos no nos cruzamos con un solo automóvil o una sola casa. Kilómetros y más kilómetros de pinos y abedules posados sobre un suelo blanquecino por los restos de la nieve que aumentaba cuanto más alto subíamos. Y no eran pocas las fuentes naturales que desprendían sus aguas gélidas procdentes del deshielo en las cumbres.

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Había indicaciones de que continuando por donde íbamos nos encontraríamos con el Camp de Neu de la Rabassa-Naturlandia, un espacio de ocio bastante anunciado en folletos publicitarios que muestran cómo en más de 300 hectáreas se podían llevar a cabo innumerables actividades en plena Naturaleza (montar a caballo, esquí nórdico, quads, trineos de perros, paintball, etc..). Pero la atracción que más había atraído nuestra atención era la llamada TOBOTRONC, que según lo que habíamos leído, era el tobogán/trineo más largo del mundo (5,2 kilómetros, entre ellos 3,6 de bajada a toda velocidad). Atraviesa el interior del bosque por medio de raíles como los de una montaña rusa, pero eres tú el que controla la velocidad tanto de aceleración como de frenada. Y eso había que probarlo…

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Naturlandia tiene dos bases, una arriba (2000 m.) y otra abajo (1500 m.), y el Tobotronc se puede tomar tanto en una como en otra. Nosotros accedimos desde la de más abajo, por lo que después de pagar 8,5 euros (1 viaje, 19€ si queríamos hacer tres) nos dirigimos cada uno a un trineo que durante 11 minutos asciende lento y automáticamente al lugar concreto en que después te lanza a toda velocidad. Yo estaba un poco nervioso porque me iba dando cuenta que se coge bastante altura y veía las caras de quienes ya lo estaban haciendo. Y también porque se nos habían olvidado los guantes, y a bajo cero el viento nos podía hacer bastante pupa en las manos, que ya de por sí estaban heladísimas. Pero las ganas de soltar adrenalina pudieron con todo cuando me subí de nuevo al trineo para hacer el descenso de más de 3 kilómetros y medio salvando un desnivel de 500 metros. Agarrado a las palancas de freno, con un frío que pelaba, comenzó una travesía de 8 minutos vertiginosos por los caprichosos raíles metálicos que atraviesan el espeso bosque. La atracción llevaba en marcha unas pocas semanas y sobre el invento leí  un interesante artículo en La Vanguardia donde varios periodistas ejercieron de conejillos de indias para probar las rectas y curvas de la que la postre sería El Tobogán más largo del mundo y del que tanto Pablo como yo salimos entusiasmados. Eso sí, las manos tardamos bastantes en sentirlas de nuevo, y fue gracias a una de las estufas de la cafetería donde tomamos un aperitivo para reponernos del susto.

Después de Naturlandia continuamos nuestro camino y pasamos por Juberri, que cuenta con una iglesia semienterrada del Siglo XI, la de Sant Esteve, que no cuenta con la típica torre alargada del campanario, sino que su aspecto es más propio del de una sencilla y pequeña ermita (como la que veríamos después en Nagol). El siguiente pueblo antes de descender de nuevo a Sant Julià de Loria fue Aubinyà, también rodeado de bosque y con el aura presente de la Leyenda de la Dama Blanca protectora de los valles andorranos del despotismo de un malvado obispo que se terminó transformando en un lobo asesino.
A 2 km de aquí se encuentra Sant Julià de Loria, desde donde vimos el acceso a la siguiente ruta.

* Ruta 2, hacia la Iglesia de Nagol–> Desde el mismo centro de Sant Julià hay una indicación que lleva al pueblo de Nagol. A través de una zigzagueante y corta carretera (CS-30) conducimos hasta una pequeña iglesia (Sant Serí de Nagol), de formas sencillísimas, que se levanta sobre un mirador natural de vértigo absoluto. Sin ornamentación alguna y con un minúsculo cementerio escalonado bajo los pies de su fachada, representa una de las imágenes más auténticas y evocadoras donde se mezcla el paisaje tallado durante miles de años por la Naturaleza con el trabajo del ser humano en plena Edad Media, como muestra de una convivencia tan armónica como simbiótica.

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* Ruta 3, de Aixovall al Santuario de Canólich, haciendo una incursión a Os de Civís–> En el desvío de Aixovall, que se toma también en Sant Julià de Loria en sentido izquierda, enganchamos la CS-110, carretera paralela al Río Os donde tradicionalmente se ha trabajado en la extracción del hierro. A ambos lados del camino las montañas forman una pared natural que se abren a nuestros pies como si estuviéramos llevando el coche a través de una profunda grieta. En la población de Bixessarri nos olvidamos aposta del desvío a la CS-111 (dirección Canólich) que dejaríamos para más adelante para continuar por donde íbamos en sentido recto y llegar a la aldea de Os de Civís, rústica y original donde las haya. ¿Y por qué original? ¿A qué se debe su peculiaridad? os preguntaréis. Su singularidad se explica por ser una villa ubicada en España (perteneciente a la provincia de Lérida) únicamente accesible con vehículos convencionales por el Principado de Andorra. Hasta hace un par de décadas han sufrido un enorme aislamiento por su situación remota que le ha hecho siempre depender de Andorra. Se cuenta que después de unas desastrosas ríadas sufridas en 1982 se presentó la Guardia Civil en helicóptero lanzando desde lo alto papeles en que se decía “Si necesitan algo telefoneen”. Pero, ¿cómo lo iban a hacer si no tenían teléfono?. La incomunicación les ha hecho vivir en la Edad Media en pleno Siglo XX. Ahora las cosas han mejorado, sobre todo con la construcción de la CS-111 que la une con Andorra, e incluso hay buenos hoteles rurales y restaurantes. Pero aún no se ha logrado llevar ni internet ni cobertura de telefonía móvil de algunas de las principales compañías españolas.

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Su aislamiento, por fortuna, ha hecho mantener a Os de Civís su aspecto rústico y medieval de casas y calles de piedra, tejados de pizarra y olor a vieja chimenea que llega hasta el templo cristiano dedicado a San Pedro y Santa Margarita, desde donde uno se da cuenta que está en un emplazamiento privilegiado. Ideal para retirarse a descansar y no querer saber ni de nada ni de nadie.

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Retornamos a Bixesarri para, esta vez sí, tomar la CS-111 durante 4 km de empinadas cuestas hasta el Santuario de Canòlich (1582 m.), que como Sant Serní de Nagol, se asoma al barranco como si fuese un balcón desde donde se puede observar alucinado un paisaje que virgen. Esta iglesia del S. XVIII, aunque construida sobre una más antigua del medievo, goza de la compañía de un Hotel-Parador de 4 estrellas donde según hemos leído, se come divinamente y se duerme mucho mejor.

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En el camino de subida y de bajada nos topamos en una vetusta casa de piedra que tenía en las paredes unas cuantas hojas de tabaco secándose al sol, rememorando la importancia que siempre ha tenido en el Principado el cultivo y la fabricación de este producto que consumen millones de personas en todo el mundo. Atrás quedan las entretenidas historias de contrabandistas que cruzaban la frontera por el bosque jugando al gato y al ratón con esa Guardia Civil de capa, tricornio y bigote.

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Cuando el reloj dio las tres de la tarde, dimos totalmente concluída nuestra etapa en el sur andorrano. Quedaba por delante una tarde de homenajes, donde el buen comer y el relax marcaran el resto de un magnífico día. Para almorzar escogimos un Restaurante con bastante solera ubicado en Santa Coloma (entre la Avinguda d´Enclar y la Avinguda Salou), a muy pocos metros de la Iglesia románica-lombarda más bonita del país que tiene el nombre de esta población anexa a la capital. En Don Pernil son especialistas en Carnes a la Brasa, y gozan de gran fama sus caracoladas y su buen jamón. Lo mejor de la cocina ibérica está bien representado en sus fogones, y tanto Pablo como yo dimos cuenta de este aspecto con nuestras mejores armas, el cuchillo y el tenedor, con los que atacamos dos estupendos chuletones de buey. Un festín para los sentidos que se cerró con una deliciosa mousse casera de chocolate que nos dejó más que saciados.

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Salimos fuera a bajar la comida, y caminamos un par de minutos hasta llegar a las puertas de la Iglesia de Santa Coloma, que recibía sombra de la Sierra d´Enclar, y cuya visita recomiendo fervientemente a todos los que vayan al Principado de Andorra. El mejor ejemplo de arquitectura románica andorrana, posee una nave rectangular cubierta con tejado de pizarra sobre la que se alza un campanario circular de 18 metros de altura de cuatro pisos de altura decorado con ventanas geminadas y arcos lombardos. Este templo aparece nombrado en unas antiguas actas leridanas del año 1040 y representa como ninguna un estilo que se hizo usual en la región pirenaica, a uno y otro lado de la frontera.

P1090211 por ti.

Y aún quedaba lo mejor, no sólo del día, sino posiblemente de todo el viaje. Habíamos dejado para el final nuestra estancia de 3 horas (de 18:00 a 21:00) en el Centro Termolúdico de Caldea, que es más que un Spa o un Balneario. Las aguas termales de Les Escaldes no pudieron tener mejor uso o empleo posible. En un edificio de extraordinarias dimensiones y vistoso desde cualquier punto a muchos kilómetros a la redonda se encuentra un Universo dedicado al Termalismo. Las líneas modernas de una construcción basada en estructuras piramidales de cristal hace intuir que dentro hay algo muy pero que muy gordo. Más de 6000 metros cuadrados donde disfrutar plenamente de numerosas aplicaciones acuáticas que dejan como nuevo a cualquiera. La protagonista es la Gran Laguna interior, con jacuzzis, tazas de hidromasaje y cascadas relajantes. Pero en este mundo aparte del termoludismo hay sitio para Baños Indorromanos (clásico circuito de agua caliente y fría que activa la circulación), para una sauda nórdica (y sentirse en una cabañita de madera de cualquier rincón de Finlandia), un Hammam turco e incluso una laguna exterior donde es posible bañarse en aguas tórridas cuando está haciendo un frío que pela fuera.

Caldea es una Especie de Parque Temático basado en los Baños, en la Relajación y en el Fitness en que todos y cada uno de los visitantes hacen lo imposible por probar sus muchas atracciones. Pero aquí en vez de montaña rusa hay jacuzzis, y en vez de tren de la bruja hay una sala de lluvia tropicales. Lo que no falta en ambos casos es un buen espectáculo de luces y sonido, que tienen máximo aprovechamiento en Caldea, sobre todo al anochecer cuando la compañía Els Comediants ameniza la despedida del sol y la bienvenida a la luna mediante Mondaigua con una propuesta mágica y divertida para grandes y pequeños. Y ésto lo viven todos aquellos con el circuito básico. Hay más de ochenta tratamientos (con coste aparte) en forma de masajes, tratamientos faciales, baños de chocolate o de vino o incluso idóneos para adelgazar. Con razón el Centro Termolúdico de Caldea está considerado como uno de los puntales en la óptima utilización de las propiedades y beneficios de las aguas termales.

Cuando abandonamos Caldea a eso de las nueve de la noche parecía que en vez de caminar flotábamos en el aire. Allí habíamos dejado el stress y los problemas, aunque fuera por sólo unas horas. Habíamos vivido una experiencia única y estábamos tremendamente orgullosos de cómo había salido todo, no sólo en esas tres fantásticas horas. Haciendo memoria de todo lo vivido durante los tres días no podíamos tener queja alguna. Únicamente podíamos atestiguar que Andorra, el País de los Pirineos, es grande, muy grande…

DOMINGO 23 DE MARZO: El final, la expiración, el vencimiento…la vuelta a casa. Con la oscura compañía de una fría madrugada en las montañas abandonamos nuestro campamento base en Sant Julià de Loria. La nocturnidad nos ahorró las múltiples colas que horas más tarde se vivirían en la Aduana española donde la Guardia Civil comprobaría que nadie se hubiera sobrado con las compras sin IVA o que aparecieran escondidos múltiples cartones de tabaco esperando mejor fin al otro lado de la frontera. Y a mediodía estábamos en nuestras casas mostrando las fotografías, comiendo la típica paella dominical (La Octava maravilla de la Humanidad), y comentando andanzas pirenaicas como cualquier vecino pesado que regresa de sus vacaciones.

Y aquí pongo el punto y final a la crónica de nuestra aventura en el País de los Pirineos, el número cuarenta en mi cuenta particular.

Muchas gracias una vez más. Pronto tendréis novedades tanto de la página web como de posteriores viajes.

Saludos,

José Miguel Redondo (Sele)
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6 comentarios en “Andorra: Viaje al País de los Pirineos

  1. Hola sele,

    No tengo palabras lo bien que has decrito mi país!!! como has dicho mucha gente nos conoce por las tiendas y he oido muchaaas veces que andorra es simplemente dos calles con tiendas!!! Menos mal que hay tambien mucha gente que lo descrubre y nos hace este tipo de publicidad imprsionante!!! Porque andorra tiene su peculiar encanto y muchas cosas que hacer… en tema montañas tambien en verano se pueden disfrutar de ellas haiendo muchas actividades… Y para hacernos una visita lo mejor es venir que no sea ningun puente. las peores fechas son Navidades i Semana santa (andorra se colapsa) i encima es cuando mas caro resulta.
    Solo me queda darte las gracias por como has decrito Andorra.
    He decubirto tu visita mientras buscaba info para indonesia que tambien me esta siendo de gran ayuda.. que porcierto voy en octubre 2014..alguna recomendacion especial??

    1. Eva, comentarios como el tuyo me reconfortan. Sobre todo cuando te lee alguien del lugar la responsabilidad es doble. Gracias de verdad!!

      Indonesia, gran país. Tienes muchísima info en este blog. Supongo has visto ya la guía práctica y todos los relatos. Hay hay más páginas que en un libro jeje Si necesitas alguna ayuda cuenta conmigo. Por cierto, no sé si eres animalera. Si lo eres lo de los orangutanes es una experiencia de una vez en la vida, por mucho que cueste. Madruga cada día, hazte a las horas de allí que empiezan antes y también acaban antes. Y, sobre todo, improvisa mucho. Las cosas irán mejor.

      Un saludo!!

      Sele

  2. Muchas gracias por presentar tan bien mi país. Hay que mostrar a la gente la verdadera belleza de un lugar que, en este caso, resulta ser, a mi juicio, el aspecto natural i cultural. Estamos un poco hartos de la visión que tiene mucha gente referente a las compras y nos gustaría que la gente disfrutara de nuestras montañas. Por cierto existe un recorrido marcado que da la vuelta al país (grp) i con la posibilidad de alojar-se en 3 refugios guardados.

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