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No tiendo a hacer avances de próximos escritos, pero pienso que en esta
ocasión es bien merecida una excepción. Y es que me gustaría informaros de que el próximo lunes 6 de septiembre saldrá publicado en elrincondesele.com un Especial de la Selva de Tanjung Puting, en el Borneo indonesio, donde contaré cómo fue nuestra experiencia con los orangutanes y otras particularidades de aquella zona. Todo ello enmarcado dentro de las Crónicas de nuestro viaje a Indonesia, del que constituiría su cuarto capítulo. Llevo aproximadamente diez días trabajando poco a poco, sin prisa pero sin pausa, en el que pretendo sea un relato muy completo, diferente, especial… Y es que quiero transmitiros al menos una pequeña parte de lo que pudimos sentir allí en lo que fueron unos días de Naturaleza pura que nos marcaron a fuego. A continuación podéis ver un vídeo de los muchos que protagonizarán dicho capítulo:
Anuncio que el relato constará con nada menos que veinte vídeos y varias decenas de
fotografías. Será una especie de post-documental que refleje con detalle lo que absorbimos en Tanjung Puting con nuestros cinco sentidos. Un recorrido en barco a contracorriente en el río Sekonyer que atraviesa el corazón del Parque Natural en el que fueron sucediéndose escenas a cada cual más sorprendente. Y un enorme cariño a la que es una de las especies animales más desvaforecidas del Planeta, el orangután, que sobrevive en áreas muy reducidas de Borneo y de Sumatra, y el cual nos proporcionó unos momentos que aún puedo revivir con los ojos cerrados. Aún no está completo pero puedo asegurar que lo que leáis estará hecho con sumo cuidado para que pueda convertirse en un relato espectacular a la vez que esencial dentro de esta página web. Aunque no será yo quien lo decida.
El lunes, la respuesta. No os lo perdáis!
Sele

Viajar es lo más parecido que hay a despertarse dentro de un bonito sueño. De repente te ves en mitad de un pequeño paraíso y te olvidas de todo lo que te rodea en tu mundo real. Recuerdo que un día abrí mis ojos y me encontré en el mismo centro de un lago hermosísimo que atraía el reflejo de el cielo azul más limpio que jamás había visto. Estaba sentado en una barca, con muchas dudas sobre cómo demonios había ido a parar allí. Pero no estaba solo. A mi derecha estaba situada otra persona, un chico con camiseta naranja y gafas de sol que no reconocía y que también parecía estar despertándose en ese mismo momento. ¿Quién era?, ¿Dónde estábamos realmente?, ¿Qué estaba sucediendo? -me preguntaba. Entonces me dirigí a él directamente y entablamos una conversación en aquel lago que nos llevó a comprender muchas cosas. Vaya, lo recuerdo como si hubiese sido ayer….
Aquel lugar donde despertamos en sueños era el Lago Sanabria, en Zamora. Decorado de una bonita metáfora que explica un encuentro que deseábamos tener hace mucho tiempo. Isaac y Paula, de la web de viajes Chavetas.es, y Rebeca y yo, de elrincondesele.com, por fín nos juntábamos para conocernos personalmente y darnos cuenta de que nuestras vidas son más paralelas de lo que podíamos imaginar. Enfermos incurables de los viajes y de que no queden en el olvido una vez finalicen. Un fin de semana a medio camino entre Madrid y La Coruña donde se estrecharon unos lazos muy fuertes y se plantearon proyectos y sueños futuros.
C´est fini. Se acabó lo que se daba. El viaje a Indonesia ya es pasado. Hemos regresado anoche bien entrada la madrugada de nuestro periplo asiático de tres semanas de duración. ¿Y sabéis qué? Que echo de menos al país de las 18000 islas, que siento nostalgia de no llevar la mochila a la espalda, que ansío el olor del mar y escuchar el rumor nocturno que se esconde en el interior de la selva.
No lo puedo negar. Indonesia me ha marcado. Mucho, diría yo. Desearía poder ir allí ahora mismo, saltar de isla en isla y descubrir en cada una de ellas nuevos volcanes, nuevas playas de agua cristalina y un sinfín de sonrisas. Porque si algo transmiten de maravilla los indonesios es eso precisamente, su sonrisa, su amabilidad y su hospitalidad. Creo que 20.000 kilómetros no son nada cuando te puedes llegar a sentir como en casa.

Durante estos días he tenido la suerte de poder ponerme en contacto con todos vosotros a través de algunos comentarios que hemos dejado en la web. Os hemos mostrado fotografías e incluso un vídeo grabado en los arrozales acompañado de palabras que eran puro reflejo de lo que estábamos viviendo en esos momentos. Aquellas no eran más que suaves pinceladas de un viaje en marcha. Pero, a partir de ahora, nos abrocharemos bien los cinturones para regresar juntos a Indonesia e ir paso a paso recorriendo los entresijos de una aventura con infinitas sorpresas. Es momento de sumergirnos en los relatos, las imágenes y los vídeos que guardamos en la mochila y mostrar, en la medida de lo posible, los avatares de un viaje apasionante en un país al que sé que no tardaré en volver. Leer el resto de esta entrada »
Expresiones tales como “El mundo es un pañuelo” o “¡Qué pequeño es el mundo!” las decimos en no pocas ocasiones a lo largo de nuestra vida. Sobre todo cuando nos encontramos gente que conocemos en los sitios más insospechados o cuando padecemos extrañas casualidades, siempre relacionadas con los demás. Estoy convencido de que todos y cada uno de nosotros podríamos contar más de una historia, tanto a nivel local como a nivel global. Y puesto que esta web va de viajes me gustaría compartir alguna que otra anécdota que me ha sucedido en estos años fuera de España. Aunque realmente este post surge de la conversación con un muy buen amigo que viajó a la India recientemente y me trajo una “prueba fotográfica” de una enorme casualidad con la que se encontró sin comerlo ni beberlo y que me ha hecho divagar sobre lo pequeño que es nuestro mundo.

Dos amigos como Carlos, al que le llamamos desde pequeño “Kalipo”, y Alicia, estuvieron en abril en la India haciendo un recorrido más o menos similar al que llevé yo a cabo un año antes. Aunque no viajamos juntos desde hace bastante tiempo, hemos compartido mil avatares por el mundo, y tenemos bastante relación. De hecho Carlos y yo somos vecinos. Así que un día estando en su casa para intercambiarnos guías de viaje y habiendo vuelto de su viaje a tierras indias me mostró unas fotos en su ordenador que me dejaron boquiabierto. Simplemente no me lo podía creer cómo entre tanta gente había podido encontrar eso que había fotografiado… Leer el resto de esta entrada »
La Pereza es uno más de los siete pecados capitales. La semilla de holgazanes, vagos , haraganes y gandules de aquí y de allá que se esparce continuamente por el mundo sin razón de género, raza, religión o condición. Vive en todos y
cada uno de nosotros, ahueca nuestros sofás, calienta nuestras camas e incluso alienta nuestros bostezos. Es la creadora de frases como “Ahora no me apetece” o “Que lo haga otro”, o de clásicas onomatopeyas como “Buffff”. Tiene un demostrado efecto paralizador en las extremidades y se esmera en cargar de peso los párpados. Demoledora e implacable, azota conciencias, arruina carreras y machaca todos los planes que se proponga. Pero que nadie piense que este rasgo impregnado en el carácter es propio únicamente del género humano. No seamos ingenuos ni queramos acaparar todo. Hay algo que nos supera con creces. Porque existe un animal que vive en las Selvas de Centro y Sudamérica que hace suya la pereza como el que más. Tanto que se le conoce oficialmente como Perezoso. Y es que nunca un nombre hizo tanto honor a una realidad.
La primera vez que me topé con un Perezoso fue en Costa Rica, en el Bosque lluvioso de Monteverde. Estaba agazapado, hecho una bola de pelo en lo alto de un árbol. Dormía plácidamente. Y así una hora, dos horas, tres horas… Tanto que volvimos para la cena y ahí seguía, sin haberse movido un solo centímetro. Tendría que esperar un día para ver a un perezoso despierto que trepaba hacia una rama con gran pasimonia, como a cámara lenta, sin importarle un bledo que estuviésemos apenas a un palmo suyo.

Tengo especial cariño a estos animales que siempre sonríen, que no saben de stress ni de prisas, y que apuestan de cara por la calma y el sosiego. ¿Qué os parece si les conocemos un poco mejor? Leer el resto de esta entrada »
En la India y Nepal aún quedan ascetas que deciden prescindir de todo placer terrenal y de los bienes materiales para dedicarse plenamente a la meditación y prepararse ante la muerte. Cortan los lazos que podían tener con la vida corriente y se vuelven austeros, sin más pretensiones que sobrevivir con lo que puedan y rezar a los Dioses. La religión hindú considera que ésta es la cuarta etapa del ser humano (las otras son por este orden: estudiar, tener descendencia y ser un peregrino), necesaria para alcanzar la luz y romper el ciclo de reencarnaciones. El ascetismo radical tiene en la India en torno a cinco millones de fieles, que siguen la estela del Dios Shiva sin salirse de la sociedad y obteniendo el respeto y veneración por parte de sus conciudadanos, que son en definitiva quienes alivian sus estómagos por medio de donaciones. A estos hombres se les conoce como Sadhus, o lo que es lo mismo, Hombres Santos.

Muchos de ellos se pintan la cara con ceniza y otros colores, dejan crecer el pelo y sus barbas, e incluso hay quienes portan un tridente que representa a Shiva. Participan en los rezos y ceremoniales religiosos de las ciudades, y algunos se autoinfringen durísimas penitencias como ayunar largo tiempo, permanecer de pie durante meses, arrastrar grandes pesos o atravesar piras de fuego cual loco fakir. Su aspecto es tremendamente llamativo para un occidental que viaje por primera vez a la India, pero no así para los propios hindúes, que están acostumbrados a verles en los templos, en las calle o sentados en las orillas de los ríos. Varanasi (Benarés) es uno de los lugares donde más se nota la presencia de Hombres Santos, y es que la Ciudad Sagrada del Ganges es sencillamene un espectáculo de vida y muerte a todo color donde nunca pueden faltar las caras pintadas, las túnicas de azafrán y las manos levantadas a un forastero. Se les considera totalmente puros, por lo que sus cenizas no son nunca arrojadas al río. Leer el resto de esta entrada »
¡No me lo puedo creer, lo han conseguido! - exclamé en voz alta. Acababa de recibir un mensaje en mi buzón de correo electrónico por parte de Noelia, una amiga de Gerona que conocí en el I Encuentro de Viajeros del Foro Lonely Planet que celebramos en Madrid en octubre de 2009. En ese momento recordé el reto que les había propuesto tanto a ella como a su marido Xosé durante la cena del sábado. No habían dudado en recoger el guante y me habían prometido resultados. Tenían el convencimiento total de que iban a lograr el extraño encargo que les había hecho. Y el e-mail que tenía de frente demostraba que tenían razón. Su misión había sido un auténtico éxito y yo me alegré muchísimo. Nunca me hubiera imaginado que mi querido emblema iba a llegar tan lejos.
Con Noe y Xosé en Barcelona, con la Iglesia de Santa María del Mar de fondo
He aquí pues la historia de una camiseta que quería viajar, atravesar paralelos y meridianos, dejar atrás océanos y conocer de primera mano etnias lejanas cuyas tradiciones se estudian en Antropología. En este caso he preferido que el hilo narrativo lo llevara la propia Noelia, una de las protagonistas y conocedora de primera mano de todo lo sucedido. Nadie mejor que ella para contar en qué consistió el reto que les había planteado, como lo consiguieron y, por supuesto, los resultados. Al igual que su breve relato, las fotografías son asombrosas y os recomiendo que no os las perdáis. No tienen desperdicio. De hecho constituyen la prueba… Leer el resto de esta entrada »
Hace unos días un buen lector de esta página que mora ultimamente por tierras sudafricanas me preguntó abiertamente si prefería viajar solo o acompañado, y de ahí surgió un diálogo en el que llegamos a la conclusión de que el tema merecía un post aparte. Este un debate muy usual entre viajeros y creo que puede ser interesante tratarlo con más profundidad y así contemplar distintos puntos de vista. Porque habrá tantos como individuos, y experiencias para dar y tomar que definan un criterio u otro.
Personalmente reconozco que no estoy adscrito en firme a viajar solo en compañía. Practico ambas casi por igual, por lo que es complicado hacerme cofrade de una sola. Al fin y al cabo disfruto mucho viajando sea como sea, viviéndolo como un niño que abre una puerta secreta en un sótano y ansía descubrir nuevos lugares con una linterna con las pilas medio gastadas. Eso para mí es lo principal, ver mundo. Y en lo que respecta a realizarlo en solitario o con más gente creo que depende de las expectativas que tenga, de lo que “el cuerpo me pida” en ese momento. También, obviamente, de si tengo compañía o no para unas determinadas fechas. En fin, que no responde a un criterio fijo.

Café solo…
La primera vez que viajé solo lo hice a la ex-Yugoslavia, debido a una contingencia no esperada en la que mis amigos debían volver a casa y yo tuve que decidir si hacer lo mismo que ellos o continuar por mi cuenta. Horas antes de
tomar el avión a Belgrado y asumir que me esperaban países como Serbia, Bosnia, Montenegro, Croacia y Eslovenia estaba bastante nervioso e inquieto no por si iba a ser capaz de poder llevar a cabo un recorrido por ellos, sino más bien por si iba a sentirme a gusto, tranquilo y sin miedos. Tenía claro que era una experiencia que deseaba, pero no sabía en que desembocaría. Finalmente las vivencias que obtuve fueron muy positivas, no sintiéndome solo en ningún momento y cundiéndome el tiempo como nunca. De hecho acabó desembocando en nuevos viajes en solitario como el que me llevó al Desierto de Marruecos en una Renault Kangoo, al País Cátaro (Francia), a Japón y las dos Coreas, a la India y, por último, a Camboya y Singapur. Aunque entre medias vinieron muchas más aventuras con amigos y/o con mi novia y compañera de avatares, Rebeca, que también me proporcionaron momentos inolvidables. Hasta ahora no ha habido un viaje malo, y espero no lo haya nunca.
… o con leche
Pero lo que sí puedo hacer es meditar y plasmar las ventajas que he encontrado en ambas formas de viajar. La ventaja de una de las opciones tiende a contraponerse a la otra. Así que colocamos la balanza y a ver qué sale de todo esto… Leer el resto de esta entrada »

Ya no hay tiempo para cábalas, hipótesis y adivinanzas. Desde marzo Rebeca y yo tenemos los billetes de avión destino Jakarta para hacer un recorrido de tres semanas por un país al que le tenía especiales ganas, Indonesia. Apenas estamos empezando a prepararlo, pero ya sabemos más o menos algunos de los lugares que pretendemos visitar con seguridad. Indonesia, el país de las 18.000 islas, es tan sumamente grande que da para muchos viajes. Pero alguna vez tenía que ser la primera. En octubre, hablando con amigos que habían estado allí y con otros que estaban planeando marcharse, se me metió el virus indonesio por las venas. Historias sobre orangutanes, Dragones de Komodo, paisajes naturales increíbles, monumentos Patrimonio de la Humanidad, etnias, playas de aguas cristalinas e ideales para bucear, buen clima sin Monzones en verano, precios razonables…y un billete de ida y vuelta a Jakarta vía Londres con Emirates Airlines por ¡¡500 euros!! me parece que son motivos para plantearse esta nueva aventura. Estaba entre ceja y ceja, a Rebeca le apetecía mucho también, no había más que hablar. Me…lo…llevo!
Aún es pronto para contar qué vamos a ver, pero en principio queremos centrarnos en Java, el Sur de Borneo, Bali, Flores y la Isla de Komodo. Nada está hecho, reservado o preparado. Todo lo iremos moviendo a partir de ahora a falta de dos meses y pocos días para marcharnos. Un regreso a Asia, de la que estoy completamente enamorado, a un país al que estoy enganchado sin haber estado todavía.

Confirmando el nuevo destino del verano finaliza un juego que ha durado cerca de una semana y en la que ha intervenido mucha gente. Ha sido increíble el empeño de todos por superar las pruebas con las que entrar a la Caja Fuerte, donde estaban las pistas que definían cuál iba a ser el viaje. Muchos lo intentaron y se quedaron a las puertas, otros lograron romper la cerradura y algunos acertaron. Pero el ganador del premio (Fotografía 40×50 a elegir del Rincón de Sele) es el primero que hubiese indicado el destino con exactitud. Avanzado el juego también dije que se llevaría un pequeño regalo traído de Camboya una de las personas que lograran acceder a la Caja Fuerte. Y ya está sorteado. ¿Queréis saber quién se lleva la foto y el detalle camboyano?, ¿Resolvemos las preguntas y las pistas? Vamos al lío… Leer el resto de esta entrada »

Hace algo más de un mes tenemos cerrado el destino de este verano. Será un viaje que tendrá lugar entre los días 2 y 25 de julio. Una aventura en la que nos embarcaremos tanto Rebeca como yo, y que apenas hemos empezado a preparar, puesto que todas las energías estaban puestas en el más reciente a Camboya y Singapur. Mucha gente nos pregunta dónde y, por experiencias anteriores, soltar pistas nos ha hecho pasar unos días muy divertidos con hipótesis y elucubraciones. De eso es lo que trata este post, de jugar. Vamos a jugar a ver quién adivina cuál va a ser el viaje de este verano. Y la PRIMERA PERSONA QUE DE LA RESPUESTA CORRECTA, TENDRÁ PREMIO. Será un juego corto que durará lo que tarde en salir el destino en cuestión. Razonado, eso sí. Y en el que tendrán ventaja los más fieles, aquellos que ya llevan tiempo abriendo y cerrando los cajones del Rincón de Sele, aquellos que me llevan acompañando en distintos viajes por el mundo. Creo que es lo justo que el PREMIO se lo lleve alguno de ellos. Aún así animo a participar a todo el que quiera puesto que sólo hablo de “una pequeña ventaja” pero no de desenvolverles todo el juego. Voy a desarrollar todo esto que no me entiendo ni yo. Allá vamos… Leer el resto de esta entrada »
Ya estoy de vuelta. La aventura por tierras de Camboya y Singapur ha puesto su rúbrica hace tan solo unas horas. Ahora se confunden en mi cabeza sensaciones contradictorias. Por una parte me embarga la nostalgia de los lugares y las personas que me han atrapado definitivamente, ese hechizo asiático del que ya os he hablado en alguna ocasión. Y por otra la alegría de estar aqui de nuevo, ver a la gente a la que quiero y poder disfrutar de una hermosa primavera en Espana.
El jet lag azota mi cabeza y mi visión y creo que de un momento a otro se va a detener un tuk tuk delante de mí o se me van a cruzar por delante un grupo de monjes budistas cubriéndose del Sol con sus clásicos parasoles naranjas a juego con sus túnicas. Es complejo este contraste tanto cuando se va como cuando se viene.
Pero lo peor ahora mismo es que no parece remitir esta fiebre que me acompaña en los últimos días y que me tiene hecho un muñeco de trapo. La verdad que no sé cómo he llegado hasta aquí. Pero vaya, un poco de descanso, que es lo que me ha faltado, me hará recuperarme pronto.
Durante algo más de dos semanas he ido conectándome con bastante asiduidad y contandoos prácticamente en tiempo real las experiencias que he ido viviendo en este viaje. Y ha sido espectacular sentir vuestro apoyo y vuestra presencia en todo momento y en toda circunstancia. Os he sentido muy cerca. En el fondo he descubierto las maravillas de Angkor a vuestro lado y he navegado por el Mekong con vuestro impulso. Más de cien mensajes y decenas de correos eléctronicos avalan este sentimiento de gratitud. Me habéis ayudado a soportar la carga de la mochila y a superar los momentos menos brillantes con los que tambien cuenta un viaje.

Mientras me recupero de la fiebre y de este batiburrillo mental necesito algo de tiempo para reorganizar todo el material (mas de 1000 fotos y un sinfín de vídeos). Dentro de muy poco, apenas unos días, publicaré una completa Introducción y Guía práctica que resuma en que ha consistido este viaje, los objetivos cumplidos y aquellos aspectos básicos para los viajeros que deseen preparar una aventura tanto en Camboya como en Singapur. Como siempre trataré de cumplir con esa premisa con la que el Rincón de Sele se identifica plenamente, narrar mis experiencias por el mundo y poder servir de ayuda al viajero independiente que aboga por información práctica, actualizada y lo mas útil posible.
A pesar de los 39 grados que marca el termómetro que me acabo de poner tengo que decir que he regresado encantado, he regresado feliz. Han sido tantos los momentos que se han ido añadiendo a un arrugado mapa del Sudeste Asiático que me costaria quedarme con uno. Pero muy pronto recorreremos Camboya y Singapur de nuevo, de forma mas sosegada y deteniéndonos el tiempo que haga falta frente a las ninfas que decoran los muros de Angkor Wat o frente a una solitaria Isla en mitad del Mekong donde sobreviven los ultimos delfines de Irrawady. Nos subiremos en otra ocasión a lomos de un elefante para perdernos completamente en una selva cerrada o contemplaremos los impresionantes rascacielos de Singapur, la Nueva York asiática. A bordo de un tuk tuk, de una motocicleta o como sea. Acabo de regresar, pero tengo la sensación de que este viaje no ha hecho más que comenzar.
Hasta pronto!
Sele




