El cementerio de los trenes olvidados de Uyuni

Esqueletos de locomotoras y vagones esparcidos por el gélido suelo del altiplano, amasijos de hierros oxidados que se retuercen en su propio abandono, en su propia indiferencia… Una vez hubo una línea de ferrocarril en Bolivia, inaugurada en el último suspiro del Siglo XIX, que comunicó Uyuni con Antofagasta (ahora chileno) y que sirvió para transportar minerales como estaño, plata e incluso oro. Durante décadas fue un símbolo del progreso que parecía tocar al pueblo boliviano con la yema de los dedos pero con el tiempo y la pérdida en la guerra de su única porción de mar, resultó que no fue así y que las máquinas que se llevaban a arreglar cerca de la Estación de Uyuni, la primera del país, no volvieron jamás a deslizarse sobre raíles ni a despedir humo de sus gruesas chimeneas. Hoy el óxido decolora las piezas desgastadas de una esperanza en el conocido como Cementerio de los trenes olvidados.

Tren oxidado de Uyuni (Bolivia)

La visita al cementerio de trenes de Uyuni es una de las opciones más interesantes para el viajero romántico al que le gusta ir siguiendo las huellas de un pasado no tan lejano. Leer artículo completo ➜

San Cebrián de Mazote, el espíritu mozárabe de Castilla

A mediados del siglo X la convivencia de los cristianos en territorio musulmán de Al-Andalus se hacía cada vez más irrespirable. No fueron pocos monjes precisamente los que huyeron del sur hasta situarse en un lugar más seguro al otro lado de la línea donde las campañas de reconquista de la península por los reinos los reinos cristianos habían dejado el territorio despejado de enemigos para ser repoblado. Uno de los casos más evidentes fue el de un grupo de sacerdotes cordobeses que se establecieron en un lugar conocido como Monzoute, a poco más de 40 km al oeste de Valladolid, y levantaron sobre el viejo templo visigodo existente una iglesia de planta basilical con infinidad de elementos mozárabes. La consagraron a Ciprianus, un santo nacido en Cartago, y utilizaron unas técnicas propias del arte islámico aplicadas a un edificio religioso cristiano. Hoy día Monzoute es la vallisoletana San Cebrián de Mazote y San Cipriano el mayor templo mozárabe que podemos disfrutar en Castilla.

Iglesia mozárabe de San Cipriano en San Cebrián de Mazote (Valladolid)

El municipio de San Cebrián de Mazote, de apenas doscientos habitantes y atravesado por el río Bajoz, parece haberse paralizado en el tiempo para seguir en el primer milenio de nuestra era y ser uno de los pocos lugares de la provincia donde se puede respirar el aire mozárabe más puro y escuchar las campanas de una de las iglesias más hermosas y recomendables para visitar de toda la provincia de ValladolidLeer artículo completo ➜

El placer de navegar en un barco-casa por el Lago Alqueva

Hace algo más de una década el Guadiana a su paso por el Alentejo en Portugal se transformó en el lago artificial más grande de Europa occidental tras la construcción de una gran presa que inundó más de 25.000 hectáreas de dehesas con encinares, olivares, viñedos y aldeas centenarias. El Lago Alqueva o Grande Lago, como titulan los portugueses a un proceso que necesitó de varias décadas para materializarse, es una especie de mar de interior y agua dulce el cual ha logrado armonizarse a las mil maravillas con el entorno recreando un paraje natural de primer orden. Y un espacio acuático donde poder navegar a tus anchas en alguno de los barcos-casa que no necesitan permisos y que alquilan en el muelle de Amieira Marina, lugar al que nos dirigimos para ponernos al timón durante unas vacaciones entre amigos y así recorrer el Lago Alqueva y algunos de los rincones imprescindibles que ver en él.

Atardecer en el Lago Alqueva (Alentejo, Portugal)

Me gustaría hablaros del placer de navegar en un barco-casa sin permiso en el Grande Lago Alqueva, de una opción de turismo vacacional no demasiado conocida e ideal para descubrir una de las facetas más extraordinarias e interesantes de la región del Alentejo, esa Portugal que aún sigue siendo tan de verdad.  Leer artículo completo ➜

Voy en busca de los pueblos más bellos de Yorkshire

Cuando estéis leyendo estas líneas ya habré aterrizado en el aeropuerto de Manchester y muy probablemente me encuentre conduciendo un vehículo por la izquierda rumbo al norte de Inglaterra, en concreto a la ciudad de York. Inicio de esta manera un viaje en solitario de seis días completos a un condado emblemático como Yorkshire con un reto por delante, descubrir cuáles son sus pueblos más hermosos.

Patio de una casa antigua

Será un viaje de carretera, manta (y GPS) en busca de rincones medievales, paisajes fulgurantes de acantilados y senderos sinuosos así como las letras de Agatha Cristie y Bram Stoker escapándose de los libros para escribir las realidades de una de las regiones inglesas más atractivas que se me ocurren.  Leer artículo completo ➜

El osario de Wamba, la muerte entre cuatro paredes

“Como te ves, yo me vi, como me ves te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás” se puede leer e incluso escuchar de la voz de tu acompañante en el momento de entrar a un cubículo cerrado inundado de calaveras y fémures perfectamente ordenados como en un puzzle de huesos sin límite. Nos encontramos en un caso único en España, un osario con restos de más de 2000 personas entre monjes, mujeres e incluso niños que se recopilaron desde la Alta Edad Media por razones que no se explican. Todo son hipótesis en Wamba, una pequeña localidad vallisoletana en los Montes Torozos con legendario pasado visigótico, mozárabe y que vio posarse a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén hasta asentarse en el lugar de forma definitiva.

Calavera del osario de Wamba (Valladolid)

El osario de Wamba es un viaje al mundo de la muerte donde el mensaje aparece escritos con tinta de huesos y calaveras. Una metáfora macabra de lo efímero de la vida en uno de los habitáculos monacales que resiten adosados a la iglesia mozárabe de Santa Maria de la OLeer artículo completo ➜

Encuentro con el gran tiburón blanco en Sudáfrica

Hay momentos en la vida que nunca se olvidan. El primer día de colegio, el primer beso, el día de tu boda, ese cumpleaños que acabó en borrachera o incluso la primera vez en que realizas un viaje al extranjero. A toda esta retahíla de aconteceres convendría añadir otro instante no menos importante como, por ejemplo, la primera vez en que ves de cerca al gran tiburón blanco. Y no precisamente en la confortabilidad y alta definición de un televisor de plasma sino cara a cara en el que es su hogar, el mar, sin más separación que la que ofrecen los barrotes de una jaula de metal donde agarrarse para soportar el incesante vaivén de las olas. Durante mi último viaje a Sudáfrica tuve la ocasión de tomar un barco en el puerto sureño de Gansbaai para salir al encuentro de uno de los mayores depredadores del océano. No cabe duda de que se trataba de una apuesta segura dado que no resulta descabellado aseverar que no existe mejor lugar en el mundo donde poder ver de cerca a los tiburones blancos en su estado natural.

Tiburón blanco en Gansbaai (Sudáfrica)

La mera posibilidad de mirar a los ojos al gran tiburón blanco es una de las experiencias más gratificantes e impactantes que pude vivir en Sudáfrica. A pesar de que hacerlo no fuera tan fácil ni divertido como imaginaba… Leer artículo completo ➜

1 año después de la gran aventura en el desierto de Egipto

Ha pasado un año de una de las grandes aventuras de mi vida. En compañía de arqueólogos, geógrafos y reporteros de grandes medios como National Geographic, me vi envuelto en una expedición sin igual… en los últimos 80 años. Participar en Expedición Kamal por los rincones más desconocidos del desierto Líbico de Egipto nos sumergió a todo el equipo en un mar de dunas infinitas, altiplanos con pinturas prehistóricas únicas en cuevas e innumerables huellas de vehículos de la II Guerra Mundial que se hundieron en la arena.  Personajes como el príncipe Kamal, descubridor de la meseta de Gilf-el-Kebir o László Almásy, “el Paciente inglés” nos acompañaron en espíritu guiándonos a través de mapas y rodadas interminables.

Desierto líbico de Egipto

Cuando se celebra el primer aniversario de esta aventura todavía puedo oler el polvo del desierto y contemplar el cielo escupiendo estrellas sin parar. Sueño todavía con mi pequeña tienda de campaña, con el plato de judías que ilustraba cada desayuno a la intemperie y la primera vez que vi aquellos dibujos de nadadores en el Sáhara más profundo y desconocido.  Leer artículo completo ➜

Cayos Zapatillas, el lugar donde comenzó Supervivientes

En el nordeste de Panamá el mar Caribe detiene la fuerza de sus olas para quedarse completamente quieto. Las aguas, como si se hubiesen paralizado de repente, dejan ver unos fondos turquesas deslumbrantes, mecidos únicamente por infinidad de peces de colores y delfines atraídos por la riqueza de los corales. Las tortugas anidan en playas vírgenes de arena blanca que se escapan de la frondosidad de las selvas tropicales que les dan abrigo. Allí es donde nace el archipiélago de Bocas del Toro, uno de los mayores paraísos que nos deja la costa panameña, en cuyas islas no existe la prisa ni tan siquiera el tiempo. Lejanos de todo, prácticamente en un extremo, se vislumbran tímidamente dos minúsculos cayos que no están habitados más que por las aves, los cangrejos y algún que otro reptil. Son los Cayos Zapatillas, los cuales sintetizan en sí mismos toda esas historias de náufragos, robinsones varios y tesoros escondidos en la playa por piratas con parche en el ojo y pata de palo.

 Cayos Zapatillas (islas de Supervivientes en Bocas del Toro)

Llegamos al Cayo Zapatilla Mayor en la lancha motora del capitán Jeff, con quien habíamos partido de Isla Colón, para poder darnos un buen baño y hacer snorkeling en el lugar donde se rodó el primer “Supervivientes” que se emitió por televisión en España. Sin más compañía que la del mar y los cocoteros nos sumergimos dentro de una isla completamente desierta en la que sólo cabía suspirar y confirmar que definitivamente era real.  Leer artículo completo ➜

Muy pronto estaré de viaje por…¡Islandia!

Tengo la ilusión de confesaros uno de mis viajes más deseados y que está muy cerca de hacerse realidad. Muy pronto, en apenas unas semanas, me marcho de viaje a uno de esos destinos de hielo y fuego en el que saltan las ballenas y los frailecillos vuelan al ras de los acantilados. Allá donde todavía se cree en la intermediación de los elfos y buena parte del territorio está cubierto por glaciares. En efecto, me voy de viaje a Islandia, a la gran isla que geográficamente se columpia entre dos continentes, para recorrerla en coche y ver si es verdad eso que llevo tanto tiempo escuchando y leyendo sobre que es poseedora de algunos de los paisajes más asombrosos del planeta.

Sele en los glaciares argentinos

Estoy feliz de confirmar por fin la noticia porque este para mí es un viaje muy esperado. Ya tengo fecha de partida, el 21 de abril, y un coche esperándome en Reykjavík para tratar de dar la vuelta a la isla si nada lo impide.  Leer artículo completo ➜

10 cosas que ver y hacer en San Sebastián

En mi vida tengo muchos pecados de los que me toca hacer penitencia y, si tienen arreglo, trato de resarcirme de ellos dándoles la vuelta. Confieso, amigos, que hasta hace apenas unas semanas nunca había estado en San Sebastián. Y reconozco me sentía culpable por ello, así que busqué remediar semejante error dedicándole una escapada a esa Euskadi que adoro para poder visitar la gran Donostia de la que todo el mundo me aseguraba era una de las ciudades más bellas de Europa. Allí me di cuenta que los consejos no podían ser más acertados. Viajar a San Sebastián me enseñó que no puede haber ciudad con mayor elegancia, un emplazamiento más irresistible y un significado tan apropiado de la definición “calidad de vida”. Y que nunca es tarde si la dicha es buena.

Panorámica de San Sebastián desde el Monte Igueldo

Para quienes no conozcan la ciudad y quieran eximirse de semejante desliz me gustaría compartir una serie de ideas para una escapada con sabor donostiarra. Me gustaría mostraros 10 cosas que ver y hacer en San Sebastián para aprovechar lo mejor posible una visita difícil de olvidar.  Leer artículo completo ➜

Maestros de la pereza

La pereza es uno más de los siete pecados capitales. La semilla de holgazanes, vagos , haraganes y gandules de aquí y de allá que se esparce continuamente por el mundo sin razón de género, raza, religión o condición. Vive en todos y cada uno de nosotros, ahueca nuestros sofás, calienta nuestras camas e incluso alienta nuestros bostezos. Es la creadora de frases como “Ahora no me apetece” o “Que lo haga otro”, o de clásicas onomatopeyas como “Buffff”. Tiene un demostrado efecto paralizador en las extremidades y se esmera en cargar de peso los párpados. Demoledora e implacable, azota conciencias, arruina carreras y machaca todos los planes que se proponga. Pero que nadie piense que este rasgo impregnado en el carácter es propio únicamente del género humano. No seamos ingenuos ni queramos acaparar todo. Hay algo que nos supera con creces. Porque existe una curiosa y adorable especie animal que vive en las selvas de Latinoamérica que hace suya la pereza como el que más. Tanto que se le conoce oficialmente como perezoso.

Perezoso en Costa Rica

Tengo especial cariño a estos animales que siempre sonríen, que no saben de stress ni de prisas, y que apuestan de cara por la calma y el sosiego. ¿Qué os parece si conocemos un poco mejor a los perezosos? Os aseguro que nunca un nombre hizo tanto honor a una realidad… Leer artículo completo ➜