Abecedario para viajar a Groenlandia: Una experiencia de la A a la Z

Hay viajes que merecen su propio abecedario. Y puedo asegurar que Groenlandia se trata de uno de ellos. Sin lugar a dudas viajar a Groenlandia supuso para mí vivir un recorrido de emociones claramente definidas con consonantes y vocales en las que los fiordos, los frentes glaciares y sus hijos los icebergs, marcaron su territorio de forma rotunda. En la tierra de los inuits, donde permanecen aún las huellas de Erik el Rojo y otros navegantes vikingos, tuve la suerte de retomar el sentido original de la aventura y toparme con un inabarcable planeta polar, confín de una y mil grandes historias.

Sele en Groenlandia

Os propongo realizar un viaje al sur de Groenlandia de la A a la Z con el que resumir los condimentos que endulzaron uno de esos episodios a los que nunca quise ponerle la rúbrica final. Una sucesión ordenada de letras y sus correspondientes palabras con las que definir y vestir una vivencia magnífica dentro de uno de los grandes santuarios de la naturaleza salvaje de los que nuestro mundo depende más de lo que muchos piensan.  Leer artículo completo ➜

Paisajes de Yunnan

En el país al sur de las nubes, que es lo que significa precisamente Yunnan, habita una colección de paisajes memorables. Esta provincia de la China suroccidental resulta tan variopinta que se pierde en los reflejos de ondulados arrozales para después alzar el vuelo sobre gigantestas y nevadas montañas que dan forma a una pequeña porción de Tibet. Entre medias el mítico río Yangtzé hace de las suyas en meandros y cañones superlativos, los bosques se convierten en laberintos de piedra y las tierras cultivadas mezclan tal cantidad de colores que hay quien dice que Dios perdió allí la paleta con la que pintó el mundo.

Sele en los arrozales de Yuanyang (Yunnan, China)

Yunnan es poseedora de un collage de paisajes espléndidos que varían casi a cada kilómetro. Pedacitos del Sudeste Asiático y de las estribaciones de los Himalayas, espiral blanca del dragón de jade al que adora este pueblo de pueblos. Bienvenidos a Yunnan, la atalaya de esa China profunda con la que tantos hemos soñado alguna vez.  Leer artículo completo ➜

Postales para enamorarse de Flandes y Bruselas

No me costaría asegurar que Flandes se trata de una de las regiones europeas que mejor conozco y a la que más veces he regresado a lo largo de mi vida. Siempre me ha parecido un viaje agradecido, tanto para corta como larga estancia y, si se combina con la ciudad de Bruselas, permite rastrear auténticas bellezas aquitectónicas, su leyenda como parte de uno de los mayores imperios que jamás han existido, así como ese inspirador aroma a gofre que te acompaña en cada paseo, en cada atardecer. Y un destino para el que viajar enamorado o, sencillamente, enamorarse de lo que el horizonte guarda para tus ojos. Hay tal colección de rincones románticos en los que perderse con la mirada, solo o acompañado, para entrelazar las manos o gustarse con la cámara de fotos, que me gustaría recopilar al menos unos cuantos para regresar a Flandes y Bruselas cuando sienta que ha pasado demasiado tiempo de la última vez.

Postal nocturna de Brujas (Flandes)

¿Qué lugares de la región son ideales para contemplar solo o en pareja? ¿Dónde están esos rincones que se fotografían con un simple parpadeo de ojos? No os perdáis esta serie de postales de Flandes y Bruselas por los que merece pagar cada euro que cuesta el billete de avión.  Leer artículo completo ➜

Ruta con kayak entre icebergs en Groenlandia

Dicen los inuits que “uno no debe subirse a un kayak sin más sino ponérselo, lograr que la embarcación forme parte de tu propio cuerpo”. De hecho su significado viene a ser algo así como “hombre-barca”, un encaje perfecto a algo que va más allá de un mero objeto o medio de transporte. En eso precisamente se convertían sus inventores cuando miles de años atrás cruzaron el Estrecho de Bering o arribaron a las costas de Groenlandia para cazar focas, narvales o caribúes, tradición que se mantiene en los pueblos esquimales que habitan las regiones del Ártico en América. El uso del kayak se extendió, por supuesto, a una modalidad más deportiva y de ocio, y hoy día son muchos los aficionados a darle a la pala en todo el mundo y sentirse en plena comunión con el medio acuático. En mi caso, tuve la suerte de estrenarme con el kayak nada menos que en Groenlandia, al abrigo de una bahía inundada de icebergs y acompañado por las focas que asomaban su cabeza de manera fugaz para curiosear.

Sele y Álvaro haciendo kayak en Groenlandia (Bahía de los icebergs de Tasiusaq)

Practicar kayak en Groenlandia y hacer ruta entre los icebergs que flotaban en Tasiusaq fue una de las mejores experiencias que me llevé de aquel viaje por tierras polares. Creo que fue en ese preciso instante en el que me di cuenta de que no habría nunca marcha atrás. Ni con el kayak ni con Groenlandia. Aquel había sido un flechazo para toda la vida.  Leer artículo completo ➜

Gante a golpe de pedal (Ruta por Gante en bicicleta)

Hay destinos en el mundo que inspiran subirse a una bicicleta y recorrerlos a pedaladas. Y os aseguro que la región de Flandes representa a uno de los más importantes. Hay quien asegura que lo es porque su conglomerado urbano y rural se posa sobre una inquebrantable planicie. Uno se da cuenta en Gante, por ejemplo, de que la bici allí se lleva en la sangre, que se trata de un medio irremplazable para trasladarse de un lugar a otro acompañado de la silueta de torreones, castillos, palacetes y, en definitiva, una de las siluetas urbanas más espléndidas del continente europeo. Algo instaurado no sólo en la mentalidad de unos habitantes dispuestos a tomar cada día uno de los medios de transporte más limpios y saludables que existen, sino también en la de los turistas que se encuentran de repente con la necesidad de vivir grandes experiencias flamencas dando pedales.

Ruta en bicicleta por Gante

Sin ser precisamente un ciclista empedernido, me vi por Gante olvidándome de mis propios pasos para pensar en los minutos en bicicleta que había de un sitio a otro y de la enorme sensación de libertad que ofrece recorrer lugares apasionantes que hacen de esta ciudad y de toda Flandes una maravilla para la vista, así como un paraíso del cicloturismoLeer artículo completo ➜

Angulema, un viaje a la ciudad del cómic

Dicen que para visitar Angulema (Angoulême en francés) además de patearse las calles uno debe pasar sus hojas a todo color como si lo hiciera con un tebeo de toda la vida. Quizás porque toda ella forma parte de un gran cómic universal en el que las calles se escriben dentro de bocadillos y las onomatopeyas forman parte del argot local. En realidad basta con buscar los murales pintados con historietas de ayer y hoy que, involucrados en la vida de esta ciudad en pleno País del Cognac, dentro de la región francesa de Poitou-Charentes, pasan a formar parte de su día a día. Angulema vive de la genialidad de aquellos dibujantes que han visto cómo de las fachadas de los edificios surgen escenas, héroes y personajes nacidos de su propia imaginación. La responsable de acoger el Festival Internacional del Cómic más importante de Europa no sólo se limita a promover la lectura de un género considerado por muchos como el noveno arte, sino de convertir la ciudad en el orgullo de todos los que aman esta forma ir más allá a la hora de narrar con ilustraciones este y otros mundos.

El Jardín Extraterrestre es una de las pinturas más célebres de Angulema, capital del cómic

Escaparse a Angulema es llevar a cabo un viaje a la ciudad del cómic y ver cómo escapan por la ventana los hermanos Dalton sin que Lucky Luke se de cuenta mientras la estilizada figura de Corto Maltés busca nuevas aventuras consumiendo lentamente un cigarrillo. La fantasía de un universo paralelo está en el subconsciente de quienes visitan esta curiosa, agradable e intrépida ciudad a orillas del CharenteLeer artículo completo ➜

Sobrevolar el enigma: Las líneas de Nazca en avioneta

Hay hallazgos arqueológicos que dejan tantas dudas en el aire que acaban convirtiéndose en puros enigmas, traspasando incluso las fronteras de la razón y lo imposible. Uno de los lugares más increíbles en este sentido se encuentra al sur de Perú, en un terreno árido y caluroso que no queda muy lejos del océano Pacífico, pero del que no llega ni la más mínima brizna de brisa. Las Pampas de Nazca, Palpa y Socos son algo así como un enorme tapiz de tierra muerta que contiene “señales” que superan, en no pocas ocasiones, los dos mil años de antigüedad. Son las conocidas como Líneas de Nazca, una serie de dibujos y formas geométricas que, por raro que parezca, son apreciables únicamente desde el aire. Las hipótesis de los investigadores se mueven entre la posibilidad de que estos dibujos fueran meros centros ceremoniales del pueblo Nazca y las elucubraciones sobre representaciones hechas para honrar a los visitantes de otros mundos. Hay quien incluso piensa que se tratan de pistas de aterrizaje de objetos volantes no identificados. La arqueología aún no ha dado respuesta plena a tan extrañas formas, por lo que las especulaciones crecen en la literatura científica y más aún en la que trata sobre lo desconocido y el misterio. Pero por mucho que se hable lo mejor es verlas personalmente y, por ello, durante mi paso por Perú dentro de un gran viaje de siete meses por Sudamérica, no dudé en presentarme en la ciudad de Nazca (o Nasca) para tomar una avioneta y sobrevolar las líneas. Contemplar desde el aire semejantes señales consiguió que se multiplicaran las preguntas y el deseo de saber mucho más respecto a ellas.

Líneas de Nazca: la araña

Un recorrido aéreo por encima de los dibujos más sorprendentes e inexplicables del planeta. Un vuelo a lo enigmático y lo extraordinario. Las Líneas de Nazca en avioneta… Leer artículo completo ➜

Flandes en cinco días y cinco ciudades

Se le reconoce al corazón de Flandes por la capacidad de latir experiencias de manera constante. Vivencias de una región que permite hacer cicloturismo en Brujas entre molinos de viento, hacer una ruta de cervecerías en Lovaina, perseguir las huellas del Emperador Carlos V en su Gante natal, perderse en ese cuento de hadas llamado Malinas o llamar a las puertas de la casa-taller de Rubens en la siempre intensa Amberes. No por nada la región de Flandes se regocija de tener bajo sus filas a varias de las ciudades más indiscutiblemente bellas de toda Europa. Auténticas protagonistas de un viaje perfecto entre canales, fábricas de cerveza, silenciosos beaterios y una colección excelsa y única de patrimonio histórico-artístico.

Gante (Flandes)

Te propongo un viaje a Flandes a través de cinco días y cinco ciudades, todas a un paso en coche, bus o tren desde Bruselas, y perfectas para destapar el tarro de las esencias flamencas.  Leer artículo completo ➜

Chile en 10 experiencias imprescindibles (Qué ver y hacer en Chile)

Pocos países en el mundo como Chile poseen una conexión semejante con la naturaleza que le rodea. En una larga y delgada franja de más de 4300 kilómetros, abrazada en ambos lados por la cordillera de Los Andes así como por la inmensa muralla líquida que forman olas del océano Pacífico, se deslizan paisajes tan diversos como categóricos. De los desiertos más áridos del planeta y vaporosos géiseres altiplánicos del norte pasamos a un territorio de picos nevados, glaciares que se quiebran en inmensos bloques de hielo y colas de ballena ocultándose en solitarias bahías. También surgen de la nada lagos que reflejan conos humeantes de volcanes aún activos, grandes extensiones de viñedos que se pierden en el horizonte y, por supuesto, islas que nos permiten volver a creer en la existencia de los imposibles. En la tierra del mapuche, el rapanui, el atacameño o el yagán viaja por todos los rincones la lengua castellana que Pablo Neruda convirtió en pura artesanía.

Moáis de Isla de Pascua (impresdincibles que ver en Chile)

Me gustaría hacer un recorrido juntos y contaros algunos de los lugares que ver en un viaje a Chile, los cuales me parecieron esenciales para una primera aventura en el país más largo del planeta. Una lista de 10 experiencias imprescindibles chilenas donde ser testigos de toda una colección de paisajes espectaculares y pueblos con carácter. Leer artículo completo ➜

Al encuentro de los osos en Alaska

Nunca me hubiera imaginado que algún día aterrizaría en avioneta en una playa desierta. Ni llevando unas botas de goma que cubriesen hasta los muslos, como esos pescadores tan entusiastas que se meten al río más allá de las rodillas. Ni mucho menos que, tras caminar por la arena con la marea baja, contemplaría la silueta a contraluz de una fila perfecta de osos pardos. Sin otra distancia que la brisa marina, sin objeto alguno que no fuera la cámara fotográfica. Delante de nuestras narices teníamos una de las escenas más impresionantes que podía regalar la naturaleza. Estábamos en Lake Clark, una zona salvaje de Alaska donde no existen ni pueblos, ni carreteras ni nada que huela a humano a cientos de kilómetros a la redonda. Aquel Edén al norte de Katmai, famoso por albergar una de las mayores poblaciones de osos pardos del planeta, nos estaba mostrando el significado de la vida, la suerte de mirar a la naturaleza directamente a los ojos.

Osos en Lake Clark (Alaska)

El gran objetivo marcado en la hoja de ruta de nuestro viaje a Alaska en autocaravana estaba justo a unos metros. En aquella playa de Lake Clark National Park los osos engañaban a su propio estómago desenterrando moluscos mientras esperaban la incipiente remontada de los salmones. Como cada verano desde hace millones de años. Nos disponíamos a ver osos en Alaska tan cerca que podíamos escuchar cómo sus garras se hundían en la arena mojada, incluso cómo nos olían en la distancia como seres extraños que éramos para ellos.  Leer artículo completo ➜

Un gran glaciar en Groenlandia a vista de helicóptero

Groenlandia es el Imperio del hielo. De la pared vertical y azulada de un glaciar entregándole a sus hijos, los icebergs, al vasto mar, nace la metáfora perfecta de un lugar así. Sujeta al poder omnipresente de estas enormes masas de hielo glaciar fluye una isla de suelos blancos que hace algún tiempo dejó de pensar si el sueño de ver sus ríos siempre helados sería para siempre. Con el calentamiento global cuesta abajo y sin frenos en un planeta enloquecido, con el consiguiente y catastrófico derretimiento de los glaciares, Groenlandia se ha convertido en un laboratorio al aire libre en el que medir el cambio climático. Durante mi último viaje a tierras groenlandesas tuve la oportunidad de perseguir en helicóptero un gigantesco glaciar como es el Qorqup, para comprender desde arriba cómo nace y cómo muere un río de hielo de grotescas magnitudes. Precisamente en un medio utilizado día tras día con el que se vigila cualquier variación de tamaño en éstos.

Glaciar Qorqup desde un helicóptero (Viaje al Sur de Groenlandia con Tierras Polares)

La experiencia de volar en helicóptero sobre un glaciar de Groenlandia representó uno de los momentos más extraordinarios vividos en el corazón polar de la tierra de los inuits. Leer artículo completo ➜