10 razones para viajar a Yunnan (China)

Érase un lugar al sur de las nubes. Érase esa China profunda cuyos paisajes se esparcen en los contrastes que nos hacen confundir picos nevados con terrazas de arroz. De pronto, la lejana silueta de una caravana de caballos, que desconozco si vemos o imaginamos,  se pierde en los rudos desfiladeros del río Yangtzé. Viene de un rincón remoto donde los caminos son angostos y las voces que hablan lenguas diferentes rezan también a dioses que no son los mismos. Paredes blancas, puentes que son dragones, pagodas que apuntalan cielos llenos de pureza, grandes ventanas de colores, túnicas bermejas de monjes con los pies descalzos y mujeres cargando sobre los hombros la idiosincrasia de la región más hermosa y sorprendente se mece en territorio chino. Érase un lugar al que todos vienen a llamar Yunnan y en el que un día encontré el rumbo.

Estanque del dragón negro en Lijiang (Yunnan, China)

No soy tibio a la hora de decir que estos senderos representan esa idea que tenía de China y que creía se había perdido para siempre. Lo tengo muy claro, existen muchas (y poderosas) razones para viajar a Yunnan y que justifican la fe que muchos aún le profesamos al Lejano Oriente.  Leer artículo completo ➜

Sur de Groenlandia: Viaje a las maravillas de un planeta polar

Para los inuits o esquimales las montañas nacieron tras la furibunda pelea de dos gigantes. En cada acometida, en cada uno de los golpes, se crearon montes, valles y, en definitiva, la escarpada geografía de un territorio helado. Quizás pueda ser el comienzo más legendario y carismático de esta tierra a la que los vikingos hace más de mil años llamaron Groenlandia por el color verde de sus costas en verano. Hoy para nuestro planeta, para todos nosotros, Groenlandia se trata de uno de los pocos salvoconductos que nos quedan para contemplar la inmensidad de una naturaleza indomable y arrolladora. Una enorme isla en Norteamérica (aunque perteneciente al Reino de Dinamarca) con buena parte de la misma sin explorar, y capaz de seducir a quienes su pasión se mide en grandes aventuras.

Ante un iceberg en el sur de Groenlandia

Tras vivir un viaje extraordinario saliendo a buscar las maravillas del sur de Groenlandia, precisamente donde desembarcaron los vikingos hace ya más de mil años bajo la batuta del gran Erik El Rojo, he encontrado el mejor remedio para esa enfermedad llamada ansia de viajar. Divisando glaciares o persiguiendo icebergs, tanto a pie como en zodiak o kayak (e incluso en helicóptero), he revivido aquellos sueños de infancia que me convertían en el explorador espontáneo de un mundo aún por descubrir.  Leer artículo completo ➜

Port Grimaud, la Venecia elitista de la Costa Azul

La Riviera francesa siempre ha estado ligada estrechamente al glamour y a las vacaciones de millonarios venidos de todo el mundo. En la franja de litoral entre Mónaco y Marsella nacieron numerosos rincones teñidos de exclusividad y elitismo. Y aunque Saint Tropez se llevó a buena parte de la Jet Set, hubo quien buscó el no va más a sólo un paso en lo que a priori no era más que un sucio lodazal. El ingenio del arquitecto François Spoerry le llevó en 1966 a construir una Venecia en estilo provenzal que se convirtió en una de obras más premiadas de Francia en el siglo XX. Su nombre es Port Grimaud y hoy día es la residencia de ricos y famosos que quisieron tener su propia ciudad de los canales.

Port Grimaud (Costa Azul, Francia)

Considerado como uno de los emplazamientos más curiosos y diferentes de la Costa Azul atrae cada vez a más gente que va en busca de esta originalidad de los años sesenta que llegó para quedarse… y deslumbrar.  Leer artículo completo ➜

Naqsh-e Rostam, la pequeña Petra de Irán

Se podría decir que Naqsh-e Rostam es un apéndice de las fabulosas ruinas de Persépolis de las que tan sólo le separan unos pocos kilómetros. En el instante en que una gruesa montaña de piedra teñida de desierto empieza a ver crecer su cresta desde el suelo aparece esta especie de milagro arqueológico. Surgen de la nada cuatro tumbas inmensas perfectamente esculpidas en la roca como hipogeos en forma de cruz. Este lugar que fuera última morada de grandes reyes aqueménidas posee algo que hace que se le parezca mucho a la nabatea Petra, aunque realmente poco o nada tengan que ver. Quizás sus tumbas podrían pasar a lo lejos por las de Jordania, pero a reducida escala, ya que tan sólo son dos pares, los bajorrelieves que los acompañan son inconfundiblemente persas y, lo mejor de todo, no hay casi turistas.

Tumba aqueménida en Naqsh-e Rostam (Irán)

Naqsh-e Rostam, esa pequeña Petra de Irán, es una de las visitas más sorprendentes que pudimos hacer en este país. Seguimos las huellas de la antigua Persia para adentrarnos en un lugar no muy mencionado en los libros y que nos devuelve el bonito sueño de ser arqueólogos por un día. Leer artículo completo ➜

Cannes, ciudad con sabor a cine en la Costa Azul

Tener una segunda residencia en Cannes fue durante los años veinte una moda entre los más pudientes de Francia y Reino Unido. El clima, la luz y la belleza del litoral que circunda la privilegiada Riviera francesa resultaban ideales para escapar de los fríos y lluviosos inviernos del norte de Europa. Surgieron villas palaciegas, hoteles de lujo y un paseo mítico: La Croisette. Aunque a muchos les suene Cannes solo por su Festival Internacional de Cine, la ciudad más elitista de la Costa Azul lleva décadas como símbolo de glamour y distinción.

Cannes (Costa Azul, Francia)

Cannes ha crecido mucho desde entonces, pero ha sabido mantener su esencia en las calles de Le Suquet, donde una vez hubo un humilde barrio de pescadores. Pasear por esta ciudad es conocer los entresijos de este icono de la Francia del sol, la playa y el placer de disfrutar de la vidaLeer artículo completo ➜

Monasterio de Santa María de Vilabertrán, el secreto mejor guardado del Alto Ampurdán

A mitad de camino entre Figueras y Peralada, con tan sólo cuatro kilómetros de margen, tiende a quedar en el olvido de quienes visitan la comarca del Alto Ampurdán un monasterio peculiarísimo, con un románico maravilloso, que guarda muchos secretos en la sencillez del claustro y la bóveda de cañón de su iglesia. El monasterio de Santa María Vilabertrán no es ni tan siquiera un monasterio al uso sino una canónica, cuya función en la Edad Media fue congregar canónigos bajo las normas de San Agustín. Clérigos que debían dar ejemplo a la comunidad y ser un ejemplo para los demás mediante la sencillez de su vida en congregación. Su torre rectangular de estilo lombardo sirve de faro para visitantes desorientados que no se imaginan, ni por asomo, la belleza de lo que les espera en el interior.

Monasterio de Santa María de Vilabertrán (Alto Ampurdán, Girona)

El monasterio de Santa María Vilabertrán, que llegó a hospedar peregrinos que se dirigían a Tierra Santa, ha mantenido su esencia a pesar de guerras y desamortizaciones. Y, aunque no posee la fama de su vecino ampurdanés Sant Pere de Rodes, merece muchísimo la pena acercarse hasta él y conocer sus dependencias.  Leer artículo completo ➜

12 especies animales que ver y fotografiar en un viaje a Alaska

No hay mayor dicha en Alaska que ser testigo de la vida silvestre en un territorio tan gigantesco. La observación de fauna en este paraíso natural de Norteamérica se convierte en uno de los atractivos, sino obsesiones, de quienes visitamos un destino al que la palabra salvaje se le queda incluso pequeña. Porque viajar a Alaska no sólo consiste en disfrutar de paisajes superlativos por tierra, mar y aire sino de comprender que todos aquellos bosques, montañas, islas y bahías enfriadas por glaciares e icebergs son el hogar de un elevado número de animales que los habitan en completa libertad.

Cría de oso pardo en Alaska (Lake Clark)

Os proponemos pasear durante un instante a tierras indómitas en el extremo noroeste de los Estados Unidos, que toméis la cámara, así como papel y lápiz y pasemos juntos lista a esas especies animales que tuvimos la suerte de ver y fotografiar haciendo un viaje por Alaska (así como a otras que se nos resistieron).  Leer artículo completo ➜

Próxima estación… ¡Groenlandia!

El tiempo justo para deshacer el equipaje del viaje a Alaska, lavar la ropa, quitarme de encima el maldito jet lag. ¡Y vuelta a empezar! Viene otra aventura que comienza hoy mismo. Y nuevamente es en latitud norte. Tanto que cerca de un 80% del territorio es todo hielo. Partiré rumbo al sur de Groenlandia para vivir un montón de experiencias árticas en la segunda mayor isla del planeta, sólo después de Australia, hogar de los inuit y, sobre todo,reino de sus majestades los glaciares, sus altezas los icebergs y su cohorte de fauna marina como focas y ballenas.

Iceberg flotando en el océano

Groenlandia es uno de esos destinos que tenía entre ceja y ceja hacía ya muchos años. Una espinita de hielo que pienso quitarme para cuando estés leyendo este post.  Leer artículo completo ➜

8 lugares imprescindibles que ver en un viaje a Costa Rica

Costa Rica es un país se define en su propio lema: Pura vida. Una nación de encajonada en Centroamérica que carece de ejército, que permanece abierto a los visitantes como pocos, con la mitad de su territorio cubierto de bosques y selvas, y un 25 % del mismo protegido bajo la figura de reserva o parque natural. Resulta lógico, por tanto, que se le considere como uno de los destinos mejor valorados por los viajeros de todo el mundo. El apodo de paraíso verde podría estamparse en la bandera costarricense, un país de un superficie semejante a la de Extremadura o Aragón, pero con uno de lo índices más ricos en biodiversidad de todo el planeta. Un destino de aventura, pero también de relax, que te permite caminar sobre los árboles de un bosque nublado escuchando el grito de los monos aulladores y terminar la jornada bebiendo unos mojitos en aguas termales bajo las faldas de un volcán activo que no deja de rugir. Así es Costa Rica y en eso consiste precisamente la pura vida.

Playa en el Parque Nacional de Corcovado (Uno de los imprescidibles que ver en Costa Rica)

En Costa Rica puedes despertar en una playa del Caribe y ver cómo se oculta el sol por la tarde en el Pacífico. ¡Todo en un solo día! Pero para quienes nos gusta viajar con tiempo suficiente y absorber cada instante, os voy a contar cuáles son mis rincones favoritos que ver en Costa Rica y que no deberíais perderos por nada del mundo.  Leer artículo completo ➜

Carta desde Alaska, la última frontera

Sobre la mesa de la autocaravana con la que estamos recorriendo Alaska me dirijo a ti que, aunque seguramente no nos conozcamos personalmente, has venido a parar aquí, probablemente por casualidad. Escribo esta carta desde McCarthy o, mejor dicho, el bosque que rodea McCarthy en el Parque Nacional Wrangell-St Elias, el más grande de los Estados Unidos (ahí es nada). Aquí esos pioneros buscavidas que trabajaron las minas del cobre y batearon los ríos en busca de oro dejaron una ciudad del lejano oeste abandonada empequeñecida por los años y el frío viento que escupe el glaciar Root, una mole de hielo a la que no se le llega a ver el final. Tras una primera semana de viaje, y con otros tantos días por venir, me gustaría dedicarte unas palabras en caliente, como más me gusta, para expresar esas primeras sensaciones que me está dejando Alaska.

Oso en una playa de Lake Clark National Park de Alaska

Recorrer la conocida como última frontera de Norteamérica es una acumulación de sueños y deseos donde las imágenes de icebergs, ballenas, bosques impenetrables, osos y alces se entremezclan en una sucesión de experiencias que se terminan convirtiendo en la única verdad. Leer artículo completo ➜

Rumbo a Alaska en autocaravana (y sin planes)

Llevo toda mi vida soñando con Alaska. Siempre he visualizado la idea de contemplar un mar de árboles y montañas, así como glaciares quebrándose a pocos metros. O la idea de ir conduciendo por una larga y solitaria carretera y tener que detener el vehículo para dejar cruzar a un alce. En mi cabeza aparece también la imagen de un oso con mitad del cuerpo sumergido un río enrabietado para pescar todos los salmones que pueda después de meses hibernando. Y esa frase de Into the wild (Hacia rutas salvajes) que trato de repetir todos y cada uno de los días de mi vida que asegura que“La libertad y la simple belleza son demasiado buenas para dejarlas pasar.” Pues Alaska es una de esas cosas demasiado buenas. Y ya mismo comienza esta aventura hacia ese sueño.

La que será nuestra autocaravana en Alaska

Vamos rumbo a Alaska en autocaravana. Y sin planes ni hojas escritas en una agenda. Porque la improvisación en un mapa de carretera, de esos tan grandes que después resulta imposible volverlos a plegar, puede ser algo maravilloso.  Leer artículo completo ➜