Lago Sevan, un mar de monasterios y cruces de piedra en Armenia

En torno a un 5% del territorio armenio actual se encuentra sumergido en las aguas del lago Sevan, un auténtico mar de interior a 60 kilómetros al norte de la capital, Yerevan. Un paraíso lacustre al que los locales acuden a escapar de asfixiante calor estival y que por poco no se esfumó en la época soviética como sí sucedería con el denostado Mar de Aral en Asia Central. La idea de Stalin era secarlo, pero con su muerte los planes fueron, por fortuna, paralizados. De lo contrario se hubiese convertido en desierto este tesoro azulado que forma parte de la historia de un pequeño gran país llamado Armenia, la primera nación en oficializar el cristianismo y que cuenta con los templos más antiguos de la nueva religión en el continente europeo. Bordear su orilla fue uno de nuestros objetivos durante nuestro viaje a Armenia para encontrarnos con espléndidos monasterios reflejados en sus aguas así como con la mayor concentración existente de khachkars o cruces de piedra armenias labradas dentro de elaboradísimas estelas.

Lago Sevan (Armenia)

El lago Sevan consiste en un paréntesis a todo color en el corazón de Armenia. Un rincón privilegiado y a salvo donde el viento sopla frescura en un mapa azul desteñido por los verdes y amarillos de los líquenes que se aferran a los muros y las cruces levantadas hace ya demasiado tiempo.  Leer artículo completo ➜

North Pole, la casa de Papá Noel en Alaska

Próximo a Fairbanks en Alaska, apostado sobre el extremo más septentrional de la Richardson Higway, existe una pequeña ciudad en la que es Navidad todo el año. Se trata de lugar donde millones de niños norteamericanos siempre han idealizado la casa de Papá Noel y desde el que esperan la llegada de sus regalos cada año. La razón, que la sede física y postal del barbudo y bonachón Santa Claus está en North Pole, Polo Norte en castellano. Y allí es donde mandan millones de cartas esperando que se cumplan sus deseos después de prometer, aunque no sea la pura verdad, que han sido muy buenos.

North Pole, el pueblo de Alaska donde siempre es Navidad

Nunca me hubiera imaginado encontrar durante mi viaje a Alaska en autocaravana una ciudad dedicada por completo a la Navidad, con farolas simulando bastones de caramelo, avenidas dedicadas a Santa Claus y el hogar en el que éste atiende a niños y mayores los 365 días del año. Y es que resulta que además de la célebre Rovaniemi en Finlandia hay otra ciudad que se postula para ser la capital navideña en el mundo. No es otra que North PoleLeer artículo completo ➜

Por los escenarios de Piratas del Caribe en San Vicente y las Granadinas

“Caballeros, Mi Lady, este día lo recordarán como aquel en el que casi atrapan al Capitán Jack Sparrow”. Raro sería no haber escuchado todavía una de las proclamas más significativas de la genial saga de aventuras Piratas del Caribe protagonizada por el camaleónico y socarrón Johnny Depp. ¿Y qué tiene que ver esto con los viajes? – os preguntaréis. Pues bien, tiene que ver con que recientemente tras realizar un crucero por las Antillas Menores hemos tenido la ocasión de encontrar varios de los escenarios reales donde se grabaron algunas de las películas de Piratas del Caribe. En San Vicente y las Granadinas, uno de los países independientes que forman parte de las islas de Barlovento, se encuentran algunas localizaciones reconocibles en muchas partes de la saga, sobreviviendo incluso un set de rodaje de la figurada Port Royal.

Wallilabou Bay, uno de los escenarios principales de Piratas del Caribe en San Vicente y las Granadinas

San Vicente y las Granadinas se trata, sin duda, de uno de esos países isleños caracterizados por una sucesión de paisajes mayúsculos que vuelven a hacer válido ese dicho de que la realidad supera a la ficción. Porque son, en sí mismos, el mejor fondo posible para ver surcar a la fantasmagórica Perla NegraLeer artículo completo ➜

Sintra, un cuento romántico y cinco palacios

Érase en Portugal, a un paso de la bella Lisboa, una villa encaramada a una montaña cubierta de bosque donde los castillos y palacios permiten volver a ser niños de nuevo. Se trata de Sintra, la inimitable Sintra. La niebla se balancea volupsuosa entre los árboles para ser compañera en la lectura de un cuento en el que vive la magia y el misterio. Está claro que algo tiene este lugar, que el que fuera retiro veraniego de los monarcas lusos se dedica con pasión a vestir cada estancia de locuras decimonónicas, de caprichos cuyo origen sólo se explica en los sueños. Dicen que Sintra es la capital del romanticismo, también de la nostalgia. El encanto camina por los jardines de Palacio, de mansiones extravagantes donde cada detalle tiene un significado. El viajero llega a esta villa sin parangón con la sensación de que acaban de abrírsele las puertas de un mundo paralelo como en Alicia en el País de las Maravillas donde nada es lo que parece.

Palacio da Pena (Sintra, Portugal)

La de Sintra se trata de una de las escapadas más recomendables que se pueden hacer desde Lisboa. Un destino especial como pocos en el que debemos escoger bien qué debemos visitar. Después de haber tenido la suerte de recorrer varias veces la villa me gustaría aconsejaros cinco lugares que ver en Sintra si algún día decidimos embarcarnos en este viaje de cuento.  Leer artículo completo ➜

Las mejores experiencias en helicóptero por el mundo

Cuando viajamos y fotografiamos tanto lugares como momentos nos gusta buscar buenos ángulos para atraparlos tanto en la retina como en nuestra cámara de fotos. Y hay que reconocer que observar las cosas desde el aire supone un tremendo punto emocional. Quizás porque muchos soñamos con ver el mundo a vista de pájaro y para ello marcarse un vuelo en helicóptero es una oportunidad fantástica para hacerlo. A lo largo de estos años he tenido la suerte de poder vivir enormes experiencias en helicóptero por el mundo para contemplar de otra manera una ciudad, una maravilla natural y, en definitiva, fabulosos escenarios dignos de ser admirados utilizando ángulos diferentes.

Valle de Takamaka (Isla Reunión)

Me gustaría mostraros algunas de esas vivencias en helicóptero que van desde un volcán en erupción en una isla paradisíaca a un glaciar pasando por ciudades de película, selvas e impresionantes cataratas, así como otras que espero poder llevar a cabo algún día y que por ahora son sólo sueños. Las hélices están a punto de moverse. ¿Os animáis conmigo a hacer este largo vuelo en helicóptero en busca de las mejores localizaciones? ¡Allá vamos!  Leer artículo completo ➜

San Cebrián de Mazote, el espíritu mozárabe de Castilla

A mediados del siglo X la convivencia de los cristianos en territorio musulmán de Al-Andalus se hacía cada vez más irrespirable. No fueron pocos monjes precisamente los que huyeron del sur hasta situarse en un lugar más seguro al otro lado de la línea donde las campañas de reconquista de la península por los reinos los reinos cristianos habían dejado el territorio despejado de enemigos para ser repoblado. Uno de los casos más evidentes fue el de un grupo de sacerdotes cordobeses que se establecieron en un lugar conocido como Monzoute, a poco más de 40 km al oeste de Valladolid, y levantaron sobre el viejo templo visigodo existente una iglesia de planta basilical con infinidad de elementos mozárabes. La consagraron a Ciprianus, un santo nacido en Cartago, y utilizaron unas técnicas propias del arte islámico aplicadas a un edificio religioso cristiano. Hoy día Monzoute es la vallisoletana San Cebrián de Mazote y San Cipriano el mayor templo mozárabe que podemos disfrutar en Castilla.

Iglesia mozárabe de San Cipriano en San Cebrián de Mazote (Valladolid)

El municipio de San Cebrián de Mazote, de apenas doscientos habitantes y atravesado por el río Bajoz, parece haberse paralizado en el tiempo para seguir en el primer milenio de nuestra era y ser uno de los pocos lugares de la provincia donde se puede respirar el aire mozárabe más puro y escuchar las campanas de una de las iglesias más hermosas y recomendables para visitar de toda la provincia de ValladolidLeer artículo completo ➜

10 razones por las que viajar en crucero a las islas del Caribe

Soy consciente de que el mero hecho de imaginarnos disfrutando de playas de aguas cristalinas a la sombra de un cocotero puede ser suficiente motivo para que nos planteemos viajar en crucero a las islas del Caribe. ¡Por supuesto! ¿Quién se atrevería decirle no al paraíso? Pero no me refiero a quedarnos en la superficie de una clase de viaje cada vez más en boga sino hablar de por qué marcarse un crucero por algunas de las maravillas que salpican al mar Caribe se trata de una gran idea que nos puede aportar muchas experiencias formidables y, además, sin necesidad de vender un riñón para conseguirlo.

Sele en Granada (crucero a las islas del Caribe)

Tras realizar recientemente un bonito viaje en barco a las Antillas menores me gustaría compartir con vosotros una decena de razones por las que me parece que merece la pena viajar en crucero a las islas del Caribe y cómo debemos enfocar una travesía de este tipo.  Leer artículo completo ➜

Un paseo por la zona colonial de Santo Domingo (República Dominicana)

La brisa del mar Caribe acaricia los gruesos muros de piedra de una urbe nacida para ser pionera de casi todo. En Santo Domingo, la capital de la actual República Dominicana, los españoles levantaron la primera ciudad colonial de América, sede de ese Nuevo Mundo al que acababan de desembarcar pocos años antes. Fundada en a finales del siglo XV por Bartolomé Colón, hermano del Almirante, respira historia por todos los poros de su piel. Desde la gloriosa fachada estilo plateresco de su catedral primada a las almenas de su castillo medieval junto a la orilla del río Ozama. Un laberinto rectilíneo que atesora importantes ruinas monacales, finísimas aldabas en las puertas, así como grandes ventanas pisando el empedrado, vibra con la fusión tropical de la caoba, las partidas de dominó en mitad de la calle y el sonido perenne de güiras y la tamboras para hacerla bailar sin pausa.

Ruinas del hospital San Nicolás de Bari (Zona colonial de Santo Domingo, República Dominicana)

Santo Domingo se trata, sin duda, de una de las visitas históricas y culturales más interesantes que hacer en República Dominicana. Tiene mucho que ver y resulta ideal para una escapada diferente desde alguna de las playas de la isla o para una escala de unas horas durante un crucero por el Caribe, siendo capaz de invitarte a viajar a otra época. Me gustaría proponerte darnos un paseo juntos por la zona colonial del viejo Santo Domingo e invocar el alma de las tres carabelas o de conquistadores y piratas en la Primada de América. La recompensa está garantizada.  Leer artículo completo ➜

Postales del otoño en el castañar de Casillas

A finales del mes de noviembre el otoño alcanza las cotas cromáticas más altas en lugares donde lo caduco se tiñe de amarillos, ocres y rojos, componiendo un puzzle desordenado de hojas que llueven al son del viento para cubrir la tierra de hermosos tapices. Cada año por estas fechas me gusta descubrir rincones en los que hacer una ruta fotográfica tras las huellas pictóricas de ese otoño fulgurante y vistoso. De ese modo me escapo con la cámara de fotos y busco paisajes en los que dejarme llevar por el crujir de las hojas secas y así traer conmigo escenarios que, aunque recomendables durante todo el año, tienen en la otoñada su mejor cara. Esta vez, hace apenas un par de días, me fui a conocer el entorno natural de Casillas, un pequeño pueblo de montaña en pleno valle del Tiétar (Ávila) rodeado de castaños centenarios que se ponen de forma elegante sus últimos trajes del año antes de rendirse al frío invierno. Son precisamente sus extensos castañares quienes le dan todo el sentido a una ruta por los senderos de uno de esos otoños dignos de ver y ser fotografiados.

Castañar de Casillas en otoño (Valle del Tiétar, Ávila)

Os propongo una escapada o paseo fotográfico por el castañar de Casillas para que que veáis lo que a uno le espera en la cumbre del otoño. Un paisaje deslumbrante a tan sólo 80 kilómetros de Madrid que deja con la boca abierta. ¿Queréis saber por qué? Adelante, pasad y sentiros cómodos, que comienza el viaje.  Leer artículo completo ➜

Hoja de ruta de un gran viaje en barco por las islas del Caribe (Crucero en Islas del Caribe)

Asomado a cubierta, acompañado por un ejército de alcatraces y gaviotas, el Caribe se desplegaba ante mis ojos con un puzzle de islas en el horizonte. Se sucedían en mi cabeza algunos capítulos de “La isla del tesoro” de Robert Louis Stevenson así como esas muchas historias de galeones, piratas y polizones a bordo surcando fronteras invisibles en busca de libertad y aventuras. Siempre había querido viajar a las islas del Caribe y dejarme llevar por la imaginación que durante mi infancia me impulsó a jugar con viejos mapas y catalejos sin cristal. Y allí estaba, a escasos minutos de desembarcar en una de esas islas dispuestas en un recorrido marcado por pequeños paraísos con playas de palmeras, aguas turquesas, volcanes dormidos, destilerías de ron, sabor a chocolate y ritmos africanos de descendientes de esclavos que ahora enarbolan con orgullo las banderas de diminutas naciones sobre el mar. Pienso, ahora en la vuelta, con todas las emociones de aquella travesía marítima aún en caliente, que mi primer crucero por las islas del Caribe fue fantástico.

San Vicente y las Granadinas (Islas del Caribe en crucero)

Desde Santo Domingo, la ciudad primada de América, disfruté de una ruta cautivadora que me llevó a algunas de las maravillas de las Antillas Menores como Martinica, Barbados, Granada o San Vicente y las Granadinas. Si te apetece seguirme y conocer más sobre lo mucho que pude ver y hacer en las islas del Caribe durante este crucero te animo a que continúes leyendo. ¡Se admiten parches en el ojo y patas de palo!   Leer artículo completo ➜

Claves para una escapada a Las Médulas (Rutas y consejos prácticos)

No cabe duda que lo acontecido hace dos mil años en el corazón de la comarca de El Bierzo podría haberse tildado con ojos de hoy de auténtica catástrofe medioambiental. Porque, en realidad, sí lo fue. Durante la época romana las montañas de Las Médulas se transformaron en unas minas de oro a cielo abierto, reventadas literalmente por la fuerza del agua que se ocupaban de canalizar a kilómetros de allí con el principal objetivo de extraer el noble metal para las arcas del Imperio. Pero cuando los romanos abandonaron aquella explotación ya supuestamente vacía de oro la montaña rota, deshecha y hueca dejó que se abalanzara sobre ella la naturaleza, abriéndose paso los robles, encinas, castaños y carrascas, así como animales que vieron recuperado su territorio. Década a década, siglo a siglo, los promontorios y galerías de arena roja que no se deshicieron durante las extracciones conjuntaron el que para muchos se trata de uno de los paisajes más bellos de cuantos hay en España. El tiempo había sido el encargado de reconvertir la montaña en un nuevo espectáculo que no tenía nada que ver con el anterior.

Paisaje de Las Médulas desde el Mirador de Orellán (El Bierzo, León)

No hace mucho tuve la ocasión de visitar Las Médulas durante un fin de semana con buenos amigos. Allí nos interesamos de cómo se había formado aquel extraordinario paisaje de montañas desnudas, nos las ingeniamos para buscar los mejores miradores para tomar fotografías y realizar alguna que otra ruta de senderismo en los adentros, sin olvidarnos de cultivar el estómago con ciertas delicias gastronómicas bercianas. Y durante la visita tomé muchas notas para compartir algunos consejos para sacarle partido a una escapada a Las Médulas, contar qué se puede ver y hacer por la zona y, en definitiva, recorrer juntos una vez más esta maravilla considerada con todo merecimiento Patrimonio de la Humanidad.  Leer artículo completo ➜