Muy pronto estaré de viaje por…¡Islandia!

Tengo la ilusión de confesaros uno de mis viajes más deseados y que está muy cerca de hacerse realidad. Muy pronto, en apenas unas semanas, me marcho de viaje a uno de esos destinos de hielo y fuego en el que saltan las ballenas y los frailecillos vuelan al ras de los acantilados. Allá donde todavía se cree en la intermediación de los elfos y buena parte del territorio está cubierto por glaciares. En efecto, me voy de viaje a Islandia, a la gran isla que geográficamente se columpia entre dos continentes, para recorrerla en coche y ver si es verdad eso que llevo tanto tiempo escuchando y leyendo sobre que es poseedora de algunos de los paisajes más asombrosos del planeta.

Sele en los glaciares argentinos

Estoy feliz de confirmar por fin la noticia porque este para mí es un viaje muy esperado. Ya tengo fecha de partida, el 21 de abril, y un coche esperándome en Reykjavík para tratar de dar la vuelta a la isla si nada lo impide.  Leer artículo completo ➜

10 cosas que ver y hacer en San Sebastián

En mi vida tengo muchos pecados de los que me toca hacer penitencia y, si tienen arreglo, trato de resarcirme de ellos dándoles la vuelta. Confieso, amigos, que hasta hace apenas unas semanas nunca había estado en San Sebastián. Y reconozco me sentía culpable por ello, así que busqué remediar semejante error dedicándole una escapada a esa Euskadi que adoro para poder visitar la gran Donostia de la que todo el mundo me aseguraba era una de las ciudades más bellas de Europa. Allí me di cuenta que los consejos no podían ser más acertados. Viajar a San Sebastián me enseñó que no puede haber ciudad con mayor elegancia, un emplazamiento más irresistible y un significado tan apropiado de la definición “calidad de vida”. Y que nunca es tarde si la dicha es buena.

Panorámica de San Sebastián desde el Monte Igueldo

Para quienes no conozcan la ciudad y quieran eximirse de semejante desliz me gustaría compartir una serie de ideas para una escapada con sabor donostiarra. Me gustaría mostraros 10 cosas que ver y hacer en San Sebastián para aprovechar lo mejor posible una visita difícil de olvidar.  Leer artículo completo ➜

Balmaseda y la pasión viviente de Semana Santa

Recuerdo con mucha claridad mi primera escapada al País Vasco. Tuvo lugar hace algunos años en la villa vizcaína de Balmaseda, situada en la comarca de las Encartaciones más cerca de los límites de la provincia de Burgos que de Bilbao, aunque esta ciudad quede a apenas media hora de distancia. Me habían invitado a dar una conferencia sobre viajes y a exponer fotografías en la Casa de Cultura de la localidad. Se trataba de una de mis primeras charlas viajeras y me hizo muchísima ilusión asistir a la cita. Tanto que me llevé conmigo a varios amigos, con los que aproveché a hacer algo de turismo aprovechando la jugada. Pero es cierto que en aquel partido jugaba en casa. El organizador del acto era un asiduo lector de este blog, Mikel Goikoetxea, balmasedano de pura cepa. Él sería casualmente la primera persona que me contara uno de los grandes motivos para venir, al menos, una vez en la vida a Balmaseda, la Pasión Viviente de Semana Santa en la que él mismo sería actor encarnando a Jesús de Nazaret.

Imagen de la Pasión Viviente de Balmaseda

Además de una gente hospitalaria que nos recibió con todo el cariño del mundo, nos encontramos esa Balmaseda que te pone al calor de un buen putxero y se vanagloriaba de poseer una de las Semanas Santas más recomendables en todo el país. Leer artículo completo ➜

Guía de un viaje en coche por los pueblos de Midi-Pyrénées

Guía práctica de un viaje en coche a Midi-Pyrénées

Las rutas por carretera en el sur de Francia son inexpugnables. Mil y un vericuetos medievales en ciudades, pueblos, claustros nos esperan allá donde se cruzan varios de los senderos del Camino de Santiago francés que siguen viendo pasar por delante a los peregrinos. Midi-Pyrénées (o Mediodía Pirineos) es, en cuerpo y alma, buena parte de un tiempo que avanza despacio y que nos propusimos descubrir en un viaje en coche en busca de los pueblos más bellos en esta región meridional de Francia. Teniendo Madrid como partida decidimos iniciar nuestra aventura en Moissac para salir a descubrir rincones fabulosos como Rocamadour, Albi, Lauzerte, Cordes-sur-Ciel o la inimitable Conques, entre otros, auténticos escaparates del medievo que no se nos escaparon en un mapa arrugado con todos los trazos diseñados a lápiz.

Imagen de Rocamadour (Midi-Pyrénées, Francia)

Es mi objetivo compartir los detalles de esta ruta en coche por Midi-Pyrénées, concretamente a los departamentos de Tarn, Tarn-et-Garonne, Lot y Aveyron, mediante una pequeña guía práctica. En ella aparecen los lugares que recomendamos visitar, así como los pasos para seguir y repetir un viaje maravilloso a una zona de Francia en la que hay muchas cosas que ver y que hacer. Un viaje al corazón de la Edad Media.  Leer artículo completo ➜

Conques, probablemente el pueblo más bonito de Francia

Aparece atrapada en la ladera de una montaña una sucesión de casas con entramados de madera y paredes parduzcas, coronadas con tejados de pizarra tintados de un verde que sólo puede imprimir el musgo. Humeantes chimeneas se funden con la humedad de las últimas lluvias esparciendo un aroma delicioso que incita a pensar en un hogar imaginario. El empedrado, aún mojado, no es tan capaz de hacerme resbalar como el primer momento en que miro por primera vez a Conques. En el Aveyron, dentro de ese recodo de Midi-Pyrénées con esas historias de valerosos caballeros y devotos peregrinos que se detuvieron aquí para hacer el Camino de Santiago, he podido encontrar lo que había venido a buscar, el pueblo más bonito de Francia.

Conques, probablemente el pueblo más bonito de Francia

Entiendo que semejante afirmación pueda calificarse como exagerada y caprichosa, pero después de aproximadamente quince viajes a Francia realizados de todas las maneras posibles no ha habido lugar que me haya provocado más palpitaciones arrojándome directamente al saco de las emociones y el convencimiento. Conques es un lugar que ver en todo viaje al sur de Francia que se precie donde el objetivo principal sea disfrutar de un pueblo de cuento que nos lleve directamente a la Edad Media. Hay muchos, es cierto, pero ninguno tan bello. O, al menos, eso creo…

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Iniciamos un viaje en coche al corazón de Midi-Pyrénées

Debo reconocer que el idilio que tengo por Francia es cada vez más acusado. No parece bastar ir cada año sino que esta obsesión se repite varias veces con pocos meses de diferencia. Desde hace ya algún tiempo por estas fechas donde todavía el cartel de temporada baja se guarda en los entrañas del invierno, Rebeca y yo solemos marcarnos una escapada en coche por distintas regiones francesas en busca de las ciudades y pueblos más bonitos del país. Valle del Loira, Périgord, la Costa Azul, Saint-Lary, el País CátaroNormandía o la Gascuña del famoso mosquetero D’Artagnan han sido algunos de los viajes por carretera que hemos tenido la suerte de hacer en el país vecino. Algunas veces alquilando vehículo y otras llevándolo desde España, pero en todas ellas marcándonos objetivos concretos y, por supuesto, dejándonos también llevar por la improvisación o los sabios consejos de la gente local. Pues bien… volvemos a Francia, a seguir desgranando una de las regiones turísticas más grandes del país como es Midi-Pyrénées.

Pueblo del Gers en Midi-Pyrenées (Francia)

Hoy partimos desde Madrid y el regreso no lo hemos decidido todavía, pero serán unos días los que pasemos entre el Tarn, Tarn-et-Garonne, Aveyron y Lot. La idea es subir como máximo a Rocamadour y el concepto principal de este viaje es salir a “capturar” fotográficamente hablando a los pueblos más hermosos que se encuentran en estos departamentos. Y regresar para contaros, como solemos hacer, algunos de los lugares que merece la pena conocer en esta parte del sur de Francia que tanto nos apasiona.  Leer artículo completo ➜

Ciudad del Cabo en helicóptero

Ciudad del Cabo cuenta con una de las localizaciones más privilegiadas y asombrosas que existen en África. Quizás Río de Janeiro sea la única a la que pueda comparársela en este aspecto. Vive atrapada entre las montañas y bahías más australes del Atlántico y uno se percata con facilidad de semejante emplazamiento cuando camina por sus calles y se asoma a miradores magníficos como Table Mountain, Lion´s Head o Signal Hill, incluso desde playas como Table View. Si de algo estoy convencido después de haber viajado a Sudáfrica y recorrer de arriba abajo los rincones de la primera urbe fundada en este país es que las mejores vistas de Ciudad del Cabo las he podido disfrutar desde un helicóptero. No cabe duda que la capital sudafricana del turismo activo ofrece a sus visitantes todo tipo de posibilidades para admirar esta joya a través de inolvidables panorámicas. Qué mejor que el cielo, entonces, para comprender y apreciar los detalles de una ciudad abrazada a su bahía y que mira con nostalgia el último cabo de África.

Imagen de Cudad del Cabo desde un helicóptero

Volar en helicóptero sobre Ciudad del Cabo fue una experiencia magnífica. No todos los días se puede contemplar a vista de pájaro el Waterfront, el Estadio del Mundial de 2010, la rectitud de Table Mountain o esa Camps Bay convertida en la Malibú sudafricana.  Leer artículo completo ➜

Mons, una nueva luz que deslumbra a Europa

Siempre he sostenido que Valonia, la parte francófona de Bélgica, es un diamante en bruto al que bastaría frotar un poco para vislumbrar en su reflejo esa Europa todavía intacta, auténtica y hermosa la cual no ha sido demasiado frecuentada por los focos del turismo. Recientemente tuve la ocasión (y la suerte) de viajar a Mons, en pleno corazón de la región valona, para asistir a los festejos de inauguración de la ciudad como Capital europea de la cultura en 2015 (galardón compartido con la checa Pilsen). Sería muy probable que sin este prestigioso título jamás me hubiese detenido alguna vez en su gran plaza o seguido las huellas de un jovencísimo Van Gogh en su etapa como predicador en el Borinage. Incluso veo complicado que me hubiese percatado ni siquiera de su nombre salvo por la casualidad en una de esas escapadas express y económicas con el aeropuerto belga de Charleroi como punto de partida. Pero vestir con las mejores galas de esta capitalidad cultural trae cosas como estas, que salen a la luz ciudades que abren su puerta para descubrirse al mundo y mostrar las maravillas que han mantenido en voz baja durante siglos. Y de ese modo Mons, cuyo lema de este año es la luz, el deslumbramiento, se convierte en un firme motivo para escaparse a conocerla en un viaje a esa Bélgica que te susurra en francés al oído y mide la alegría en onzas de chocolate.

Rue des clercs de Mons (Valonia, Bélgica)

Viajar a Mons supone conocer de lleno una ciudad de apenas 100.000 habitantes que te arrastra a una continua sorpresa. Un lugar que deja seas tú seas quien construya in situ las expectativas para darte cuenta que hay mucho que ver y hacer en Mons para terminar haciéndote la pregunta de cómo demonios no habías venido antes.  Leer artículo completo ➜

Ideas para una escapada a la bella Bérgamo

Con los últimos recodos de los Alpes a sus espaldas, la italiana Bérgamo renace una y otra vez desde su colina fortificada. La città alta, uno de los conjuntos medievales mejor preservados y más sorprendentes de la Lombardía, observa bajo sus poblados hombros cómo la città bassa ha cometido el pecado de evolucionar en el tiempo. Dentro de las murallas venecianas surge en la cúspide de la colina un entramado de calles encantadoras que, con las Vías Gombito y Colleoni a la cabeza, transfieren sangre y alma a Piazza Vecchia, el corazón de todos los bergamascos de semblante alegre y amantes de la buena vida.

Reflejos de Bérgamo

Durante una escapada de fin de semana en pleno invierno tuvimos la suerte y el placer de recorrer Bérgamo en profundidad y empaparnos de sus historias y maneras medievales que nos regalaron una vivencia sublime. Para que no quede todo en este viaje ni en el fondo de una maleta de mano, me gustaría compartir una serie de ideas y consejos sobre qué ver y hacer en una escapada a esa Bérgamo que enamora a primera vista.  Leer artículo completo ➜

Escapada de relax en el Balneario de Olmedo

Hay veces en las que para viajar no hace falta ni siquiera salir del hotel. Existen rutas a través de los cinco sentidos en las que que la ciudad a visitar lleva tu nombre, el monumento en cuestión se llama relax y no importa si es invierno o verano porque allí dentro lo único para lo que sirve la temperatura es para medir el agua en el que te vas a poner a remojo. No son necesarios móviles, cámaras, ordenadores ni nada que nos separe de una desconexión total con el mundo terrenal. Estoy hablando de regalarse una escapada de relax en un balneario, pongamos que este caso es el emblemático Balneario de Olmedo, situado en el corazón de la Tierra de Pinares de la provincia de Valladolid. Eso precisamente hicimos hace muy poco, regalarnos un fin de semana de albornoz y zapatillas, olvidarnos del frío del invierno, acurrucarnos entre cascadas de agua caliente, buscar chorros que nos masajearan los pies y tomarnos un delicioso té entre baño y baño sin entender para qué demonios sirve esa cosa molesta llamada reloj.

Sala de descanso del patio mudéjar (zona de contrastes) del Balneario de Olmedo (Valladolid)

Vivir una escapada de relax en el Balneario de Olmedo en pareja, en familia, con amigos o incluso solo es una de las mejores propuestas para los aficionados a al maravilloso mundo de las aguas termales. En esa llanura castellana de inviernos tapizados de niebla y escarcha, dentro de un antiguo convento mudéjar del siglo XII, comprendimos a a perfección el mensaje de que el turismo termal es simple y llanamente un viaje al interior de uno mismo.  Leer artículo completo ➜

Islas Galápagos, un viaje a la vida: El vídeo

Galápagos, un viaje a la vida (portada)

Dos leones marinos pegan su hocico a la cámara de vídeo mientras toda la familia ajena a lo que sucede a su alrededor retoza sobre la arena blanca de una playa desierta. Un pingüino busca de forma obsesiva a su pareja que merodea en los aledaños de un mar de lava petrificado. Varios tiburones pasan a nuestro lado como si fuésemos una especie marina más entrometiéndose en su camino. Mientras tanto una colonia de piqueros de patas azules comprueban cómo sale del huevo con éxito un nuevo miembro del equipo. Las tortugas gigantes levantan sus cabezas de aspecto alienígena para comprobar que no hay ningún ser extraño más pisando la hierba mojada por el empeño de un día de niebla en las tierras altas de la isla.

Fray Tomás de Berlanga tenía razón. Y Charles Darwin también. Los animales que pueblan las Galápagos no tienen miedo al hombre. En realidad no tienen miedo a nada. Desde una rama cercana frecuentada por pinzones gobierna la esencia de una vida tal cual era. De eso precisamente trata este trabajo en vídeo que os presentamos a continuación con una recopilación de imágenes fascinantes bajo el título de “Islas Galápagos, un viaje a la vida”Leer artículo completo ➜