Ciudad del Cabo en helicóptero

Ciudad del Cabo cuenta con una de las localizaciones más privilegiadas y asombrosas que existen en África. Quizás Río de Janeiro sea la única a la que pueda comparársela en este aspecto. Vive atrapada entre las montañas y bahías más australes del Atlántico y uno se percata con facilidad de semejante emplazamiento cuando camina por sus calles y se asoma a miradores magníficos como Table Mountain, Lion´s Head o Signal Hill, incluso desde playas como Table View. Si de algo estoy convencido después de haber viajado a Sudáfrica y recorrer de arriba abajo los rincones de la primera urbe fundada en este país es que las mejores vistas de Ciudad del Cabo las he podido disfrutar desde un helicóptero. No cabe duda que la capital sudafricana del turismo activo ofrece a sus visitantes todo tipo de posibilidades para admirar esta joya a través de inolvidables panorámicas. Qué mejor que el cielo, entonces, para comprender y apreciar los detalles de una ciudad abrazada a su bahía y que mira con nostalgia el último cabo de África.

Imagen de Cudad del Cabo desde un helicóptero

Volar en helicóptero sobre Ciudad del Cabo fue una experiencia magnífica. No todos los días se puede contemplar a vista de pájaro el Waterfront, el Estadio del Mundial de 2010, la rectitud de Table Mountain o esa Camps Bay convertida en la Malibú sudafricana.  Leer artículo completo ➜

Safari fotográfico en el Parque Kruger de Sudáfrica

El Parque Nacional Kruger se trata de uno de esos lugares del continente africano en que a nadie resultaría extraño que el mismísimo Arca de Noé se hubiese posado al término del diluvio universal. Situado en el nordeste de Sudáfrica y con una extensión de 350 por 60 kilómetros, que sumando hectáreas podríamos llegar al tamaño de Israel, Gales o la provincia de Cáceres, cuenta con una cantidad mareante de animales. La fauna salvaje tiene en el Kruger su paraíso particular con más de 500 especies de aves y 147 de mamíferos, considerándose uno de los mejores parques naturales de África para observar y fotografiar animales. Es aquí donde la palabra safari, que en swahili quiere decir “viaje”, cobra todo su sentido y los auténticos apasionados de la naturaleza vuelven a ser niños otra vez para mirar con ojos limpios lo que una vez vieron en televisión o le contaron los libros. Todos los que visitamos Sudáfrica soñamos con el Kruger como ese sitio en el que te acunan por la noche los rugidos de los leones y sientes que te vigilan permanentemente los ojos brillantes del astuto leopardo.

Guepardo en el Parque Kruger de Sudáfrica

Durante mi último viaje a Sudáfrica tuve la ocasión de pasar varias jornadas de safari fotográfico en el Parque Kruger, concretamente en las verdes planicies de la reserva privada de Sabi Sand. Abordo de un todoterreno fui testigo de uno de los mayores despliegues de fauna salvaje que he podido vivir (y sentir) en África. Como si la suerte, cuya única propietaria aquí es la Madre Naturaleza, se hubiese puesto de acuerdo para hacer de cada salida un éxito. Y puedo asegurar que no faltó casi nadie a la cita… Leer artículo completo ➜

La Costa de las ballenas en Sudáfrica a vista de avioneta

A poco más de una hora al este de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, nos adentramos en una serie de bahías, playas y acantilados en los que la naturaleza se mide en ballenas, tiburones blancos, pingüinos y leones marinos. Desde Betty´s Bay y a lo largo de casi 200 kilómetros de ruta nace Cape Whale Coast, la Costa de las ballenas, por ser uno de los mejores lugares del mundo para ver a la ballena franca austral. Hermanus o Gansbaai son sus ciudades principales, esta última además base para entrar en una jaula desde la que observar al gran tiburón blanco. El resto es absolutamente salvaje, con playas de gran oleaje, las cuevas en las que vivían los aborígenes sudafricanos de Walker Bay y una colección de flora endémica inusual en la reserva de Grootbos. Esta parte del país, sin duda entre mis favoritas, posee una belleza arrebatadora salpicada por el océano cuyas olas se rompen en un sendero panorámico sin igual el que conviene detenerse. Durante nuestro viaje a Sudáfrica no sólo pudimos vivir en tierra todas estas maravillas, sino también contemplarlas desde el aire abordo de una pequeña avioneta de cuatro plazas con la que sobrevolamos la Costa de las ballenas.

Walker Bay (Costa de las Ballenas, Sudáfrica)

Precisamente de aquella experiencia en avioneta, desde la cual incluso pudimos distinguir la silueta de grandes tiburones blancos, guardo en mi memoria (y en vídeo) uno de los momentos más excitantes y adrenalíticos de todo el viaje. ¡Abróchense los cinturones, que vamos a volar por la Costa de las ballenas y nos esperan rachas de viento!

Leer artículo completo ➜

Un viaje a Sudáfrica contado en 10 latidos

Una vez leí que las emociones se miden al ritmo de los latidos del corazón y que cuando uno es capaz de sentirlos, después es capaz de recordarlos cada día cómo si todo estuviese sucediendo de nuevo. Durante los viajes atrapamos los momentos más valiosos, los arropamos como a un bebé y dejamos que nuestro corazón nos los cuente una vez más. Mientras escribo estas palabras creo estar todavía en Sudáfrica y escuchar mis propios latidos provenientes de este país tan maravilloso como indefinible que convierte los sonidos en ruido de tambores, la luz en continuos atardeceres, el color en una mera casualidad y el movimiento en una estampida de cebras perseguidas por leones hambrientos. De las verdes planicies en las que caza el sigiloso leopardo al último cabo que ve clavar una cruz en los océanos de la historia surge un país multirracial de naturaleza portentosa en el que un viaje se hace a golpe de emociones y la piel se vuelve transparente.

Leopardo en el Parque Nacional Kruger de Sudáfrica

Me gustaría recordar mi último viaje a Sudáfrica por medio de los latidos que lo hicieron posible. Compartir los momentos más impactantes e inolvidables es un paseo común al qué ver y hacer en Sudáfrica, una guía de instantes de los que podría ser testigo cualquier viajero que se decante por el país más austral de África.  Leer artículo completo ➜

Una postal salvajemente bella desde Sudáfrica

Desde hace casi una semana ando recorriendo buena parte de Sudáfrica en la que está siendo una de las mejores aventuras de mi vida. Ya sabéis que soy un auténtico apasionado de la naturaleza, de observar animales en libertad y empaparme de la realidad y la pureza que siempre ha movido al planeta. Creo que hoy día poder hacerlo es un privilegio, teniendo en cuenta cómo el ser humano desprecia un equilibrio importantísimo con el que comprender la vida misma. Precisamente es lo que he venido a esperar en un lugar como el Parque Nacional Kruger de Sudáfrica, concretamente en la reserva de Sabi Sand, que sin duda cuenta con una de las mayores densidades de fauna salvaje de toda África. Y, como se suele decir, toda espera paciente tiene su recompensa. Llegar a ver tu reflejo en los ojos de fuego de leones, leopardos, guepardos y otras muchas especies animales, me parece un regalo que la naturaleza se presta a hacernos para no olvidar que la belleza está en dejar que las cosas sucedan sin más.

Leona en el Parque Kruger de Sudáfrica

Sudáfrica es un destino para los muy animaleros, un país que te brinda oportunidades que jamás se te olvidan. Como que se acerquen cinco leonas a beber de una charca como si no estuvieras allí observándolas o sorprenderse por el paso inesperado de una pareja de rinocerontes. Son apenas un par de capítulos, de escenas que me vienen a la cabeza de mis primeros días de aventura en África.  Leer artículo completo ➜

Rumbo a una gran aventura en Sudáfrica

Ya decía yo que todavía quedaba una gran aventura antes de rematar el año. Con mucha ilusión me siento preparado para dar desde hoy mismo un salto al África austral y realizar un viaje muy especial en Sudáfrica. Durará diez días pero gozará de una intensidad brutal volcada en la naturaleza primigenia que sobrevive en un país que utilicé como base hace ya varios años para realizar distintas rutas y safaris de modo independiente por el sur del continente en Botswana, Namibia, Mozambique o incluso Swazilandia (Recomiendo leer lo acontecido entonces en Crónicas de un  viaje al Sur de África). Me quedé con ganas de dedicarle mucho más tiempo a Sudáfrica y en un regreso posterior visitar el indómito Parque Nacional Kruger o asomarme al vetusto e imponente Cabo de las Tormentas o de Buena Esperanza que bordeara Vasco de Gama, no exento de dificultades, para viajar a las Indias orientales.

Jirafas en la sabana

Con una expedición organizada por Aventura África, y en compañía de grandes viajeros y amigos como Paco Nadal, Pau García Solbes de El Pachinko o José Luis Sarralde, responsable de Guías Viajar, volamos al último confín del continente negro para salir a buscar los Big Five, rendirle una visita al admirado tiburón blanco o disfrutar de unas vistas inigualables de Ciudad del Cabo desde Table MountainLeer artículo completo ➜

Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto VII: El gran mar de arena

La Expedición Kamal atraviesa el Gran Mar de Arena, una sucesión de cientos de kilómetros de poderosas dunas en las que los 4×4 tienen que darlo todo para no sucumbir ante ellas. Requerimos de 48 horas para cubrir este pasaje tan complejo que requiere cierta pericia en la conducción y que todo el equipo luche junto y no muerda el polvo bajo un sol hiriente.

Gran Mar de Arena (Desierto Líbico, Egipto)

El Gran Mar de Arena es un laberinto dentro de la inmensidad del Desierto Líbico en Egipto en el que los mapas no sirven de nada. Y perderse es la parte más divertida de la aventura. Leer artículo completo ➜

Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto VI: El valle rojo

La Expedición Kamal atraviesa con los 4×4 la meseta de Gilf Kebir (Egipto) utilizando un corredor natural denominado Aqaba Pass que fue un elemento estratégico durante la segunda guerra mundial. De ese modo logramos subir con los coches a los puntos más elevados de Egipto como el Memorial Samir Lama y disfrutar de unas vistas maravillosas de distintos wadis.

Meseta de Gilf Kebir (Desierto Líbico, Egipto)

Entramos a Wadi Hamra, apodado el valle rojo por el color de su arena. Un paisaje marciano en el que además de aferrarse las acacias sobreviven restos de quienes lo habitaron en tiempos prehistóricos dejando a la vista algunos de sus utensilios y obras artísticas grabadas en la roca.  Leer artículo completo ➜

Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto V: La cueva de las bestias

Uno de los mejores momentos vividos en el viaje a las profundidades del desierto en Egipto fue la visita a la conocida como cueva de las bestias, algo así como la Capilla Sixtina del arte rupestre en el Sáhara. Descubierta por fortuna hace apenas una década cuenta con más de cinco mil imágenes y quinientas manos o pies reflejados en negativo. Sorprende la presencia de nadadores y, sobre todo, de bestias sin cabeza que la Arqueología aún están tratando de interpretar. Un conjunto pictórico único y relevante para intentar comprender la prehistoria en un lugar que se convirtió en un desierto tras cambiar el clima de forma radical.

Wadi Sura 2 (Cueva de las bestias) en Gilf Kebir (Desierto Líbico, Egipto)

La cueva de las bestias, oficialmente conocida como la cueva Mestikawi-Foggini, presenta una conservación asombrosa a pesar de contar con más de siete mil años. La Expedición Kamal no sólo tuvo la ocasión de fotografiarla centímetro a centímetro sino que además tuvimos la ocasión de compartir hipótesis in situ con arqueólogos que llevan años estudiándola.  Y es que Altamira también existe… en Wadi Sura, el Valle de las imágenes del Desierto Líbico en Egipto. Leer artículo completo ➜

Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto IV: Wadi Sura

La Expedición Kamal regresa a Gilf Kebir y lo hace precisamente en Wadi Sura, el conocido Valle de las imágenes que bautizara László Almásy en los años treinta y en el que se han encontrado más de treinta cuevas prehistóricas con lo mejor del arte rupestre de todo el Sáhara oriental durante el holoceno. Por primera vez tenemos acceso a la cueva de los nadadores, que recompone la película “El Paciente inglés” y, sobre todo, avalanzó las diversas teorías que clarificaban que hace diez mil años éste no era un desierto sino todo lo contrario.

Cueva de los Nadadores. Wadi Sura en Gilf Kebir (Desierto Líbico, Egipto)

¿A qué se debe la presencia nadadores pintados en la roca de la cueva? ¿Qué significa la bestia descabezada que todos rodean? Ahondamos junto a varios arqueólogos en uno de los misterios del neolítico dentro de uno de los valles más fascinantes de toda la meseta de Gilf Kebir, en la que aún hay restos de las primeras expediciones de los años treinta y las montañas de arenisca poseen formas inauditas.  Leer artículo completo ➜