1 año después de la gran aventura en el desierto de Egipto

Ha pasado un año de una de las grandes aventuras de mi vida. En compañía de arqueólogos, geógrafos y reporteros de grandes medios como National Geographic, me vi envuelto en una expedición sin igual… en los últimos 80 años. Participar en Expedición Kamal por los rincones más desconocidos del desierto Líbico de Egipto nos sumergió a todo el equipo en un mar de dunas infinitas, altiplanos con pinturas prehistóricas únicas en cuevas e innumerables huellas de vehículos de la II Guerra Mundial que se hundieron en la arena.  Personajes como el príncipe Kamal, descubridor de la meseta de Gilf-el-Kebir o László Almásy, “el Paciente inglés” nos acompañaron en espíritu guiándonos a través de mapas y rodadas interminables.

Desierto líbico de Egipto

Cuando se celebra el primer aniversario de esta aventura todavía puedo oler el polvo del desierto y contemplar el cielo escupiendo estrellas sin parar. Sueño todavía con mi pequeña tienda de campaña, con el plato de judías que ilustraba cada desayuno a la intemperie y la primera vez que vi aquellos dibujos de nadadores en el Sáhara más profundo y desconocido.  Leer artículo completo ➜

Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto VII: El gran mar de arena

La Expedición Kamal atraviesa el Gran Mar de Arena, una sucesión de cientos de kilómetros de poderosas dunas en las que los 4×4 tienen que darlo todo para no sucumbir ante ellas. Requerimos de 48 horas para cubrir este pasaje tan complejo que requiere cierta pericia en la conducción y que todo el equipo luche junto y no muerda el polvo bajo un sol hiriente.

Gran Mar de Arena (Desierto Líbico, Egipto)

El Gran Mar de Arena es un laberinto dentro de la inmensidad del Desierto Líbico en Egipto en el que los mapas no sirven de nada. Y perderse es la parte más divertida de la aventura. Leer artículo completo ➜

Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto VI: El valle rojo

La Expedición Kamal atraviesa con los 4×4 la meseta de Gilf Kebir (Egipto) utilizando un corredor natural denominado Aqaba Pass que fue un elemento estratégico durante la segunda guerra mundial. De ese modo logramos subir con los coches a los puntos más elevados de Egipto como el Memorial Samir Lama y disfrutar de unas vistas maravillosas de distintos wadis.

Meseta de Gilf Kebir (Desierto Líbico, Egipto)

Entramos a Wadi Hamra, apodado el valle rojo por el color de su arena. Un paisaje marciano en el que además de aferrarse las acacias sobreviven restos de quienes lo habitaron en tiempos prehistóricos dejando a la vista algunos de sus utensilios y obras artísticas grabadas en la roca.  Leer artículo completo ➜

Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto V: La cueva de las bestias

Uno de los mejores momentos vividos en el viaje a las profundidades del desierto en Egipto fue la visita a la conocida como cueva de las bestias, algo así como la Capilla Sixtina del arte rupestre en el Sáhara. Descubierta por fortuna hace apenas una década cuenta con más de cinco mil imágenes y quinientas manos o pies reflejados en negativo. Sorprende la presencia de nadadores y, sobre todo, de bestias sin cabeza que la Arqueología aún están tratando de interpretar. Un conjunto pictórico único y relevante para intentar comprender la prehistoria en un lugar que se convirtió en un desierto tras cambiar el clima de forma radical.

Wadi Sura 2 (Cueva de las bestias) en Gilf Kebir (Desierto Líbico, Egipto)

La cueva de las bestias, oficialmente conocida como la cueva Mestikawi-Foggini, presenta una conservación asombrosa a pesar de contar con más de siete mil años. La Expedición Kamal no sólo tuvo la ocasión de fotografiarla centímetro a centímetro sino que además tuvimos la ocasión de compartir hipótesis in situ con arqueólogos que llevan años estudiándola.  Y es que Altamira también existe… en Wadi Sura, el Valle de las imágenes del Desierto Líbico en Egipto. Leer artículo completo ➜

Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto IV: Wadi Sura

La Expedición Kamal regresa a Gilf Kebir y lo hace precisamente en Wadi Sura, el conocido Valle de las imágenes que bautizara László Almásy en los años treinta y en el que se han encontrado más de treinta cuevas prehistóricas con lo mejor del arte rupestre de todo el Sáhara oriental durante el holoceno. Por primera vez tenemos acceso a la cueva de los nadadores, que recompone la película “El Paciente inglés” y, sobre todo, avalanzó las diversas teorías que clarificaban que hace diez mil años éste no era un desierto sino todo lo contrario.

Cueva de los Nadadores. Wadi Sura en Gilf Kebir (Desierto Líbico, Egipto)

¿A qué se debe la presencia nadadores pintados en la roca de la cueva? ¿Qué significa la bestia descabezada que todos rodean? Ahondamos junto a varios arqueólogos en uno de los misterios del neolítico dentro de uno de los valles más fascinantes de toda la meseta de Gilf Kebir, en la que aún hay restos de las primeras expediciones de los años treinta y las montañas de arenisca poseen formas inauditas.  Leer artículo completo ➜

Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto III

En los confines de Egipto se encuentra Jebel Uweinat, un macizo rocoso compartido con países como Libia o Sudán y donde llegaríamos los miembros de la Expedición Kamal para cumplir nuestra primera semana de ruta en el desierto Líbico. Este lugar tan remoto fue todo un descubrimiento, con pequeños wadis llamados karkurs donde sobreviven humildes acacias en un entorno del todo mayúsculo repleto de pinturas prehistóricas que muestran un Sáhara fértil que pasó a ser desierto en apenas un par de siglos.

Karkur Talh en Jebel Uweinat (desierto Líbico, Egipto)

Este capítulo está dedicado a Jebel Uweinat y a cómo exploramos un wadi de nombre Karkur Talh, pasando a Sudán a pie prácticamente sin darnos cuenta. Este lugar descubierto por Hassanein en los años veinte fue, sin duda, una de las claves de este viaje al punto más remoto de tierras egipcias.

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Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto II

En el segundo capítulo del diario elaborado durante el viaje al desierto Líbico en Egipto la Expedición Kamal toca por primera vez la meseta de Gilf Kebir y se postra ante la placa que Almásy, El Paciente inglés, colocó en memoria del príncipe Kamal el Din en 1933. Surgen increíbles paisajes, hallazgos fascinantes de la II Guerra Mundial en forma de vehículos atrapados en la arena, improvisados aeródromos abandonados y salen a la palestra las primeras pinturas rupestres de la ruta.

La Expedición Kamal llega al Gilf Kebir (Egipto)

La aventura a partir de este punto se fue haciendo aún más interesante y el desierto empezó a narrarnos al oído algunos de esos secretos que lo convierten en un lugar tan especial. El equipo, ya formado del todo, disfrutó de pleno de una faceta de Egipto muy alejada a la de los templos y pirámides. Ese Egipto tan desconocido… Leer artículo completo ➜

Diario de la Expedición Kamal al Desierto en Egipto I

Durante mi estancia en el Desierto Líbico en Egipto escribí un diario de viaje con información sobre la ruta, lugares, situaciones y, sobre todo, sensaciones de una aventura como fue la Expedición Kamal. A partir de hoy iremos desgrananando estas notas jornada a jornada, capítulo a capítulo con la narración de las andanzas en tiempo presente por los paisajes más extraordinarios del insólito desierto de desiertos en el Norte de África.

Primer atardecer en el desierto durante la Expedición Kamal (Egipto)

En el primer capítulo hablamos sobre el origen de este recorrido tan ambicioso, la llegada llena de interrogantes e ilusiones a El Cairo y cómo en El Kharga nos olvidamos de la carretera para fabricar nuestras propias rodadas en la arena. Un convoy irrepetible y campamentos a la luz de la luna, donde el silencio podía escucharse para dictarnos nuestros próximos pasos antes de irnos a dormir. Leer artículo completo ➜

El Sáhara más inédito en el Egipto de los desiertos

Desierto Líbico (cerca de Peter & Paul, Egipto)

Cuando la Expedición Kamal fue recibida a los pies de las pirámides se puso el punto y final a una de las grandes aventuras de mi vida en el Sáhara más desconocido. Este viaje al Gilf Kebir y a Jebel Uweinat, entre otros, me mostró lo más puro, salvaje y auténtico de un desierto fascinante y a la vez remoto. La inaccesibilidad y lejanía con respecto al Valle del Nilo hace que las expediciones aquí sigan teniendo el aroma nostálgico de los exploradores de los siglos XIX y principios del XX con Hassanein, el Príncipe Kamal o László Almásy como máximos exponentes, puesto que supieron amar el desierto como a su propia vida y metro a metro nos lo contaron con suma destreza. Seguir sus pasos y penetrar en lo más hondo del Desierto Líbico durante dos largas semanas con un operativo que no se llevaba a cabo desde la II Guerra Mundial me ha enseñado muchas lecciones, y no sólo de geografía o arqueología junto a los mejores, sino también a saber formar una familia comprometida y unida que se gestó en la que probablemente sea la región más árida y extrema del Planeta. Leer artículo completo ➜

Comienza en Egipto la Expedición Kamal: Rumbo al Sáhara desconocido

Uno sueña desde pequeño con vivir cosas así. Después de semanas de incertidumbre, papeleos y libros manoseados me embarco en una aventura fabulosa al Desierto Occidental de Egipto. Partiré al mítico y poco accesible Desierto Líbico, siguiendo las huellas del Príncipe Kamal el Din, que en los años veinte renunció a reinar su país para dedicarse a explorar lugares insólitos, descubriendo y poniéndole nombre a la Meseta de Gilf Kebir. Justo donde poco después el aventurero László Almásy, más conocido por “El Paciente inglés” hallaría unas cuevas rupestres con dibujos de nadadores que demostrarían que hace miles de años el Sáhara no fue un desierto. Aquella fue parte de su ansiada búsqueda del Oasis de Zerzura del que había una Leyenda antiquísima, y que se encontraría anclado en esa meseta pedregosa ahora bañada por un mar de dunas. El propio Almásy, cuyo mecenas había sido el Príncipe Kamal, dedicaría un coqueto monumento conmemorativo en la propia Gilf Kebir a la muerte de éste hace algo más de ochenta años.

Expedición Kamal

Será un viaje que no haré solo, ya que estaré bien acompañado de arqueólogos, geólogos, científicos y demás aventureros que formarán parte de una expedición inédita que busca iluminar los pasos de Kamal, Almásy y muchos otros personajes que se abrieron paso en este rincón inhóspito, solitario y hermoso al mismo tiempo. Leer artículo completo ➜