Archivo de la categoría ‘> América’
El Río Iguazú se rompe de forma brutal entre el límite de dos países como son Argentina y Brasil proporcionando uno de los mejores escenarios de Naturaleza salvaje que se pueden ver en el mundo. Una cantidad ingente de agua se desploma en las colosales Cataratas de Iguazú ante la admiración de los cientos de miles de turistas que la visitan cada año (en 2012 cerca de millón y medio de personas lo hicieron). A esta Maravilla Natural sin comparaciones que valgan se la puede disfrutar desde sus miradores a uno y otro lado, desde una lancha que se aproxima al máximo a estas caídas de agua, pero también… desde el aire. Y es que sobrevolar en helicóptero las Cataratas de Iguazú es una forma alucinante de asimilar un espectáculo sin igual. Te golpea hasta noquearte, te emociona poder poder asomarte desde arriba a ese increíble Paraíso en plena selva donde todo es más de lo que imaginabas. Tuve la suerte de poder vivir esta experiencia aérea y reconozco que guardo cada segundo de aquello dentro de mi cabeza.

Se puede volar sobre las Cataratas de Iguazú en helicóptero únicamente desde el lado brasileño del Parque Natural, llegando a un heliopuerto cercano a Foz do Iguaçu y más aún a la entrada al Paque. Os cuento lo que diez minutos en el aire pueden dar de sí… Leer el resto de esta entrada »
Aún recuerdo en un lugar de la Patagonia argentina llamado Punta Ninfas unas miradas que alternaban inocencia con ternura y, a su vez, con cierto temor hacia nosotros. En aquella playa solitaria separada de la estepa patagónica, hábitat de guanacos y ovejas, por un cortante acantilado, hacía escasos días que se había apostado una colonia de elefantes marinos junto a sus crías. Cuando llegamos hasta allí desde Puerto Madryn atravesando carreteras de ripio no nos esperábamos ver tantos miembros de una de las especies más interesantes que se agarran a los coletazos más australes del continente americano. Punta Ninfas, en Patagonia atlántica, es un auténtico santuario de la vida marina de la que apenas se escucha hablar.

Sentarme en la playa junto a los elefantes marinos e ir tratando de ganar su confianza para acercarme más a ellos fue uno de los mejores regalos que pude obtener en suelo patagónico. Leer el resto de esta entrada »
Se abre el telón. No hay actores, ni cantantes, ni apuntador ni orquesta. En el Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires ni si quiera hay butacas donde sentarse a ver la función. Es un teatro pero sin obras, ni taquillas ni acomodadores. Sólo hay libros, muchos libros… en un decorado tan sugerente que a uno le parece escuchar aún los aplausos de un público entregado. Este es el panorama en la considerada como una de las librerías más originales y bellas que existen. En la capital argentina, una ciudad en la que se respira la literatura en cada calle y donde los pájaros baten páginas en vez de alas, hallé un lugar en el que se mezcla todo el saber del mundo y en el que la lectura es el único lenguaje que uno puede entender. Es lo que viene ocurriendo desde el año 2000 en el que fuera durante mucho tiempo un teatro en el barrio de La Recoleta. En el Grand Splendid, donde se llegó a escuchar a Gardel, voz de plata y de todos los tangos, ahora hay una librería, El Ateneo, capaz de sumergir al visitante en un mundo literario que logra silenciar los rumores de la Avenida Santa Fe en su principio y su fin, de Plaza San Martín a Palermo. El acento porteño, canción de cuna, se vuelve letra capital, portada y contraportada en este vivero del saber donde no hay función que termine.

El Ateneo Grand Splendid se resistió a cerrar el telón, y lo hizo transformándose en el Paraíso de las letras, en un lugar de obligada visita en Buenos Aires. El orgullo de los argentinos es la biblioteca de todos a los que nos gusta escuchar el paso de las hojas y perdernos en mil batallas palabra a palabra, letra a letra… Leer el resto de esta entrada »
Hablar de los antiguos mayas es viajar a una de las civilizaciones prehispánicas más avanzadas de América. Su huella es evidente en países como Honduras, Guatemala, Belice y, sobre todo México. Si de algo sirvieron las profecías sobre el Fin del mundo en diciembre de 2012 fue para saber un poco más de ellos y que mucha gente se interesara por su historia. En mi caso siempre me ha apasionado leer sobre las civilizaciones nativas del continente americano y durante mi paso por México no quise dejar atrás la apasionante cultura maya y lo que nos ha quedado de ellos. Visité numerosos complejos arqueológicos en territorio yucateco y reconozco que fue complicado escoger, pero mi intención hoy es lanzarme a la piscina (en este caso mejor al turquesa de las aguas caribeñas) y recomendar 5 ciudades mayas que ver en la Península del Yucatán que atañe a México.

Bien desde Cancún o Riviera Maya las posibilidades de visitar ruinas mayas son inmensas. Y aunque algunas ya han alcanzado tremenda popularidad todavía siguen teniendo aspecto de ciudades perdidas que un día la selva engulló para fortuna de los viajeros que podemos asomarnos a ellas. Leer el resto de esta entrada »
Estando en Chicago y a falta de previsión ante el siguiente paso que íbamos a dar, terminamos decidiendo el último día y a última hora que nos alquilaríamos un coche en el Aeropuerto y nos perderíamos por la Great River Road, una carretera escénica con mucha historia, que va bordeando todo el Río Mississippi. No teníamos tiempo para hacerla completa, desde Nueva Orleans hasta prácticamente Canadá, pero sí de seguirla a través de tres estados norteamericanos como Illinois, Iowa y Wisconsin, sobre todo la primera. Teníamos ganas de esa América profunda, esas huellas de los colonos que en el Siglo XIX fueron avanzando paso a paso marcando el gran Río Mississippi como una de sus lindes. De esa manera nace uno de los pueblos más históricos no sólo de Illinois, sino de los Estados Unidos de América, cuyo nombre es Galena puesto que por la zona se extraía ese mineral grisáceo que se utilizaría más adelante para hacer posibles las primeras radios de la Historia. La ciudad histórica de Galena, según los estadounidenses, aunque tenga una población que no llegue a las 4000 personas, parece haberse detenido en la primera mitad del Siglo XIX y hoy en día es una de las poblaciones más bellas del país. Y fuera de sus fronteras una de las menos conocidas, por lo que permanece en ella ese aire que la hace única y que embelesa al viajero en cuanto cruza por uno de sus puentes o entra a alguna de esas tiendas de antaño con el cartelón de la puerta tan bien puesto.

Por sus mansiones de película, sus automóviles clásicos aparcados en la calle, los comercios encantadores de Main Street, las historias de fantasmas que recorren cada casa y el saberse uno de los destinos más interesantes que se pueden hacer viajando desde Chicago, Galena se convirtió para nosotros de la noche a la mañana en una de las mejores sorpresas que destapamos en nuestro paso por los Estados Unidos. Leer el resto de esta entrada »
Cada vez que recuerdo Nueva York o hablo sobre ella me gusta aún más. Tengo la sensación de que pude haberle sacado mayor partido en mi visita a la ciudad hace tan sólo unos meses. Tras la primera parte de las Conversaciones sobre Nueva York que mantuve con mi amigo y viajero Carlos de Alba y que pudistéis leer la semana pasada, me he quedado con ganas de más, de profundizar en aspectos concretos y de ofrecer una serie de consejos prácticos y no demasiado manidos para ayudar a saber mejor lo que a uno le espera si viaja hasta allí. Por ello continuamos nuestra charla neoyorkina con objeto de ahondar en detalles que enriquezcan lo máximo posible una estancia en la Gran Manzana, independientemente que sea la primera o la cuarta vez. Esta ciudad da mucho más de sí de lo que nos podamos imaginar.

Dónde comer la mejor hamburguesa de la ciudad, esas vistas que son imprescindibles (y gratuitas), tiendas curiosas, paseos en bicicleta y lo conveniente de utilizar el metro son algunas de las cosas que no nos hemos querido dejar en el tintero en una charla de dos viajeros y viejos amigos. Leer el resto de esta entrada »
Nueva York es algo más que un destino. Digamos que es un viaje que repetimos una y otra vez incluso sin estar allí. Una jungla de asfalto y rascacielos que se agita a diario como la coctelera de un barman que nos muestra un sabor y un efecto diferente cada vez. No hay dos viajes iguales a Nueva York al igual que no hay un mismo Nueva York para quien lo mira directamente a los ojos. Apasiona mientras te sacude, te abraza mientras te estrangula, te sugiere mientras te atrapa sin remedio…. Lo que es seguro que no deja indiferente a nadie, todos terminamos mordiendo la Gran Manzana y quedándose dentro de nosotros un veneno para siempre. Ese veneno convertido en pasión neoyorkina hoy lo vamos a ver desde dos vertientes, la del viajero primerizo con los fogonazos frescos aún en la mente, en este caso yo, y la del viajero que además ha tenido la posibilidad de vivir en la ciudad que nunca duerme. Para ello he traído a un buen amigo, Carlos de Alba, que rememora su experiencia en un libro-guía titulado “Volver a Nueva York” editado por Anaya Touring, y en el que ofrece consejos útiles para dar y tomar a quien no le basta un sólo viaje a la que probablemente sea la capital de nuestro Planetta.

A lo largo de dos partes recogeremos el fruto de varios días charlando largo y tendido en torno a la famosa ciudad estadounidense. Han sido muchas las conversaciones sobre Nueva York que hemos tenido ambos y deseamos compartir tanto con quien la adora como con quien la destesta, tanto con quienes no han ido jamás como para los que se vuelven locos por regresar una y otra vez. Leer el resto de esta entrada »
Los rostros calavéricos de las momias te observan desde un buen número de tumbas abiertas en el suelo. Desde su cuadrángulo excavado, convertido en hogar al aire libre con puertas a la otra vida, estos cuerpos envueltos en posición fetal en fardos de tela se ríen de su destino final, quizás porque conocen el camino que tantos nos hemos preguntado alguna vez. En plena llanura desértica del suroeste de Perú, soplando un viento ardiente y seco, a muy pocos kilómetros de las Líneas de Nazca, se expande el conocido como Cementerio de Chauchilla. Sus tumbas a cielo abierto no se libraron de los actos de saqueadores y ladrones de tesoros, pero aún así se han mantenido en buen estado para que, solitarias, silenciosas y apartadas, los viajeros podamos llegar hasta ellas y dar un último adiós a las personas que las ocupan.

El cementerio de Chauchilla es una de las necrópolis prehispánicas más antiguas y mejor conservadas que se pueden visitar no sólo Perú sino también en Latinoamérica. Al aire libre, sus sonrientes moradores sostienen esta burbuja de energía que ni los siglos ni los robatumbas han sido capaces de romper. Leer el resto de esta entrada »
En el Departamento del Quindío, corazón robusto y amable del Eje Cafetero en Colombia, se halla un lugar que esconde el alma de una princesa quimbaya llamada Cocora. El nombre de quien fuera hija del cacique del pueblo quiere decir “Estrella de Agua” es pronunciado cada mañana bajo el canto de algunos pájaros que todavía la extrañan. El Río Quindío atraviesa este valle encantado que recrea el que a todas luces es un Paraíso en el que se cuenta el secreto de los mil verdes, que tiene que ver con la infinidad de tonalidades que dicho color regala a los ojos de quienes caminan por sus veredas. Por todos conocido como Valle de Cocora, en honor a la hermosa princesa, dibuja uno de los paisajes más extraordinarios que uno puede encontrarse no sólo en Colombia sino en todo el Planeta. Quizás por sus colores, por ser capaz de provocar una sonrisa fuera y dentro de tí, o también por sus altas y espigadas palmeras que se enzarzan en el letargo de espesas neblinas. Allí descubrí en qué consistía el secreto de los mil verdes, la pasión convertida en valle.

Colombia guardaba más de mil motivos para que me enloqueciera con ella. Pero resultó ser el Valle de Cocora, con sus palmas de cera clavadas en la hierba y en el cielo, el lugar que definitamente me hizo perder la razón. Leer el resto de esta entrada »





















