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Ya tengo el billete de avión en mis manos, algo que no he podido decir hasta hace unas pocas horas. Por fín existe una fecha y un punto de entrada para darle forma a este sueño que está cada vez más cerca de hacerse realidad. Será el lunes 20 de febrero cuando dé el salto al Océano Atlántico para recaer en la vibrante ciudad de Buenos Aires (el 21 por la mañana). La capital de Argentina y yo tenemos una cuenta pendiente prácticamente desde que nací y son muchas las razones que me llevaron a decidir que fuera éste mi punto de partida y no otro. Con toda justicia la primera base en este viaje estará situada al oeste del Río de la Plata y será allí donde daré los primeros pasos en una aventura por Sudamérica que se presume larga y, sobre todo, apasionante. Tengo algunas ideas, ciertas conjeturas me asolan incluso al dormir… pero será el viaje el que hable por sí solo para dejar que cada instante se vaya incorporando paulatinamente a los planes, razonamientos u otros sueños inconfesables.

Un largo viaje requiere constantemente planificar y desplanificar. Es decir, por un lado conocer detalles y atar cabos, mientras que por otro dejar fluir a la improvisación y ser guiado por el propio instinto. La conjunción de ambas pude ser clave para que la aventura tome su forma. Y Buenos Aires puede ser la ciudad perfecta para saber muy bien que hacer y después dejarse llevar por una buena conversación y un delicioso mate que arruine todos los planes. Leer el resto de esta entrada »
Queridos amig@s de este humilde rincón viajero,
No os imagináis cuánto tiempo llevaba esperando escribir lo que ahora os disponéis a leer. Éste es un post soñado en tantas y tantas ocasiones, que me parece mentira que hoy por fín vea la luz. En realidad estoy hablando de uno de los mayores sueños de mi vida, pero que necesitaba moldearse muy poco a poco, a lo largo de muchos años, hasta que finalmente fuera adquiriendo su forma real y surgiera el momento oportuno para iniciarlo. Hace un par de meses publiqué un escrito metafórico titulado Radiografía de un segundo que, sin saberlo (o no), iba a resultar algo profético. En él decía que debíamos ser nosotros mismos quienes gobernásemos nuestro tiempo, nuestra vida, que debíamos hacer todo lo posible por cumplir nuestros sueños y evitar ser arrastrados por una corriente de la que después es casi imposible escapar. A partir de entonces una importante parcela de mi vida dio un vuelco y surgió la oportunidad de ser yo quien tomara las riendas de mis ilusiones. El contexto había cambiado, era el momento de hacer lo que estaba esperando. Y así, después de mucho barruntar y echarme atrás una y más veces por fín lo he decidido, me propongo a dar el salto al Atlántico y viajar a Sudamérica sin billete de vuelta.

No tengo los billetes de avión en mis manos pero sí un propósito, marcharme a finales de febrero o como tarde primeros del mes de marzo. Hay muchas cosas perfiladas, muchos lugares y experiencias que quiero saborear, pero jugaré con la baza que más me gusta en este tipo de aventuras, la improvisación y ser consciente de que esta vez no hace falta correr. Esta última muy complicada hasta ahora en la que el tiempo ha sido siempre juez y parte. Leer el resto de esta entrada »
ME TEMO QUE TENGO UN PLAN
Después de conseguir unos días en la empresa para poderlos juntar en la Semana en que el 1 y 2 de mayo eran
festivos en Madrid, empecé a buscar vuelos e internet y a sondear numerosas alternativas posibles para llevar a cabo un viaje de los buenos. En principio, la aventura estaba planteada para hacerla en solitario, y me atraían varias opciones, pero después de una charla con un buen amigo y de leer un artículo de revista viajera me incliné por la opción del Oeste de los Estados Unidos. Encontré un vuelo de precio más o menos asequible para Los Ángeles (con Lufthansa) y tomé la decisión de hacer mi primera visita a USA. Quería un viaje donde poder comprobar de primera mano “el sueño americano” y si los tópicos hollywoodienses eran ciertos o más bien una milonga. Fue entonces cuando llamé a mi amiguísima Rebeca, partícipe en sendas rutas a Dinamarca, una a Londres y otra a Cerdeña, exitosas todas ellas, y le pregunté si se apuntaba al plan de un Roadtrip por la Costa Oeste. Fue el “Sí, quiero” más rápido y sencillo de la Historia. Los billetes fueron comprados esa misma tarde. La maquinaria se había puesto en marcha y faltaba algo menos de mes y medio para preparar algo gordo.

Desde el sábado 28 de abril de 2007 y durante 3 semanas estuve gozándolo en tierras paradisiacas de Centroamérica. Costa Rica por entero y el privilegiado Archipiélago de Bocas del Toro, en Panamá, fueron los lugares escogidos para llevar a cabo uno de los viajes más deseados desde hace mucho tiempo.
No sólo porque supuso la primera vez en cruzar el charco para pasar a América sino también porque fue algo muy diferente a lo que estaba acostumbrado. La razón es muy simple, no es un destino donde destacan las ciudades o los monumentos. Al contrario, es una zona en que la protagonista al 100% es la Naturaleza. Selvas tropicales, manglares, volcanes, playas de ensueño, animales salvajes, aves de mil colores… Exotismo puro y casi virgen.















