Ruta con kayak entre icebergs en Groenlandia

Dicen los inuits que “uno no debe subirse a un kayak sin más sino ponérselo, lograr que la embarcación forme parte de tu propio cuerpo”. De hecho su significado viene a ser algo así como “hombre-barca”, un encaje perfecto a algo que va más allá de un mero objeto o medio de transporte. En eso precisamente se convertían sus inventores cuando miles de años atrás cruzaron el Estrecho de Bering o arribaron a las costas de Groenlandia para cazar focas, narvales o caribúes, tradición que se mantiene en los pueblos esquimales que habitan las regiones del Ártico en América. El uso del kayak se extendió, por supuesto, a una modalidad más deportiva y de ocio, y hoy día son muchos los aficionados a darle a la pala en todo el mundo y sentirse en plena comunión con el medio acuático. En mi caso, tuve la suerte de estrenarme con el kayak nada menos que en Groenlandia, al abrigo de una bahía inundada de icebergs y acompañado por las focas que asomaban su cabeza de manera fugaz para curiosear.

Sele y Álvaro haciendo kayak en Groenlandia (Bahía de los icebergs de Tasiusaq)

Practicar kayak en Groenlandia y hacer ruta entre los icebergs que flotaban en Tasiusaq fue una de las mejores experiencias que me llevé de aquel viaje por tierras polares. Creo que fue en ese preciso instante en el que me di cuenta de que no habría nunca marcha atrás. Ni con el kayak ni con Groenlandia. Aquel había sido un flechazo para toda la vida.  Leer artículo completo ➜

Un gran glaciar en Groenlandia a vista de helicóptero

Groenlandia es el Imperio del hielo. De la pared vertical y azulada de un glaciar entregándole a sus hijos, los icebergs, al vasto mar, nace la metáfora perfecta de un lugar así. Sujeta al poder omnipresente de estas enormes masas de hielo glaciar fluye una isla de suelos blancos que hace algún tiempo dejó de pensar si el sueño de ver sus ríos siempre helados sería para siempre. Con el calentamiento global cuesta abajo y sin frenos en un planeta enloquecido, con el consiguiente y catastrófico derretimiento de los glaciares, Groenlandia se ha convertido en un laboratorio al aire libre en el que medir el cambio climático. Durante mi último viaje a tierras groenlandesas tuve la oportunidad de perseguir en helicóptero un gigantesco glaciar como es el Qorqup, para comprender desde arriba cómo nace y cómo muere un río de hielo de grotescas magnitudes. Precisamente en un medio utilizado día tras día con el que se vigila cualquier variación de tamaño en éstos.

Glaciar Qorqup desde un helicóptero (Viaje al Sur de Groenlandia con Tierras Polares)

La experiencia de volar en helicóptero sobre un glaciar de Groenlandia representó uno de los momentos más extraordinarios vividos en el corazón polar de la tierra de los inuits. Leer artículo completo ➜

El sur de Groenlandia en 1 minuto

Un pequeño aeropuerto dándonos la bienvenida, un mar de montañas nevadas o un gran glaciar a vista de pájaro (o más bien de helicóptero). Huellas de un glorioso pasado vikingo, una yegua con su potrillo y un mar de flores en Qassiarsuk a orillas del fiordo de Tunulliarfik, el mismo por el que arribara Erik El Rojo más de mil años atrás. Un niño inuit haciendo una señal con sus manos en Narsaq, casas de colores y una máscara de madera colgada de una puerta. Una cascada solitaria, dos cabras blancas y una pequeña collalba gris antecediéndose al paso de una enorme manada de caribúes. Una zodiak acercándose a la pared de un glaciar imponente como el Qaleraliq. Una muralla de hielo de color azul y no pocas sonrisas. Un iceberg a la deriva convertido en una esporádica catedral de sí mismo y un campamento de domos blancos en mitad de la nada donde podíamos escuchar cómo se quebraba el hielo cada noche. Unos crampones y un equipo bajo la insignia de Tierras Polares caminando en fila por un inexistente sendero glaciar. Hielo derritiéndose, el reflejo de unas gafas de sol, un pajarillo y la bandera groenlandesa ondeando al viento. Un kayak entre icebergs así como una bandada de eideres volando al ras de la bahía de Tasiusaq. Y una misión cumplida. ¡Así es un minuto en el sur de Groenlandia!

Os presento un breve vídeo que resume un viaje a Groenlandia en apenas un minuto a través de una sucesión de imágenes y momentos únicos. El recuerdo de una aventura por las estribaciones más meridionales de un territorio formado por el hielo casi en su mayor parte pero al que los vikingos denominaron “Tierra verde” cuando entraron por mar.  Leer artículo completo ➜

Sur de Groenlandia: Viaje a las maravillas de un planeta polar

Para los inuits o esquimales las montañas nacieron tras la furibunda pelea de dos gigantes. En cada acometida, en cada uno de los golpes, se crearon montes, valles y, en definitiva, la escarpada geografía de un territorio helado. Quizás pueda ser el comienzo más legendario y carismático de esta tierra a la que los vikingos hace más de mil años llamaron Groenlandia por el color verde de sus costas en verano. Hoy para nuestro planeta, para todos nosotros, Groenlandia se trata de uno de los pocos salvoconductos que nos quedan para contemplar la inmensidad de una naturaleza indomable y arrolladora. Una enorme isla en Norteamérica (aunque perteneciente al Reino de Dinamarca) con buena parte de la misma sin explorar, y capaz de seducir a quienes su pasión se mide en grandes aventuras.

Ante un iceberg en el sur de Groenlandia

Tras vivir un viaje extraordinario saliendo a buscar las maravillas del sur de Groenlandia, precisamente donde desembarcaron los vikingos hace ya más de mil años bajo la batuta del gran Erik El Rojo, he encontrado el mejor remedio para esa enfermedad llamada ansia de viajar. Divisando glaciares o persiguiendo icebergs, tanto a pie como en zodiak o kayak (e incluso en helicóptero), he revivido aquellos sueños de infancia que me convertían en el explorador espontáneo de un mundo aún por descubrir.  Leer artículo completo ➜

Próxima estación… ¡Groenlandia!

El tiempo justo para deshacer el equipaje del viaje a Alaska, lavar la ropa, quitarme de encima el maldito jet lag. ¡Y vuelta a empezar! Viene otra aventura que comienza hoy mismo. Y nuevamente es en latitud norte. Tanto que cerca de un 80% del territorio es todo hielo. Partiré rumbo al sur de Groenlandia para vivir un montón de experiencias árticas en la segunda mayor isla del planeta, sólo después de Australia, hogar de los inuit y, sobre todo,reino de sus majestades los glaciares, sus altezas los icebergs y su cohorte de fauna marina como focas y ballenas.

Iceberg flotando en el océano

Groenlandia es uno de esos destinos que tenía entre ceja y ceja hacía ya muchos años. Una espinita de hielo que pienso quitarme para cuando estés leyendo este post.  Leer artículo completo ➜