El instante viajero XVIII: Amanecer extraterrestre en Uyuni

Amanecer en el Salar de Uyuni (Bolivia)

Aquella mañana no es que hiciera frío. Más bien parecía que el mundo entero estuviese hibernando a casi cuatro mil metros de altura. Con el cielo aún oscuro un viento más gélido imposible se ocupaba de segar la poca piel que no habíamos sido prudentes de mantener a cubierto. Nunca había deseado con tantas ganas la llegada del amanecer. Pero la motivación que teníamos por delante justificaba de manera sobrada aquella espera que se hacía eterna. Porque en el instante en que comenzaron a asomarse las primeras luces del alba, del invierno pasamos a un verano de ánimos, de palpitaciones incontrolables. El paisaje que teníamos frente a nosotros correspondía a lo que nos habían contado del Salar de Uyuni, el desierto blanco de Bolivia, que a esas horas teñía sus siluetas con tonalidades fucsias, azules y violetas las cuales se mecían sinuosas en un gran horizonte de agua, cielo y salLeer artículo completo ➜

Los Saltos del Monday, desconocida joya natural de Paraguay

En el mundo hay rincones sumamente extraordinarios de los que nunca o casi nunca se habla, que por alguna razón carecen de la publicidad de otros grandes lugares y que terminan siendo un auténtico regalo para quien llega hasta ellos. Tuve la suerte de que en Paraguay, muy cerca de la frontera con Brasil (Foz do Iguaçú) donde me estaba quedando a dormir para recorrer en varios días las fabulosas Cataratas de Iguazú, descubriera un tesoro natural magnífico en el que no me encontré un solo visitante. Se trata de los Saltos del Río Monday, el cual, antes de desembocar en el gran Paraná, cae estrepitosamente más de cuarenta metros rompiéndose en un lejano vacío de bruma y vapor. El estar a no muchos kilómetros de una de las 7 maravillas naturales del mundo forma la pared que lo hace invisible a la mirada del turismo, pero en el fondo es su mayor baza, y los viajeros encuentran premio seguro en lo que precisamente le falta a Iguazú, la soledad. De esa forma cuando llegué pude disfrutar de estas espectaculares caídas de agua sin más compañía que la de los pájaros o la del rumor quebradizo que se genera en semejante estallido de naturaleza. Sin duda mereció la pena salirse de las rutas marcadas una vez más y echar por tierra ese muro de desconocimiento nacido por tener un hermano mayor mucho más famoso.

Saltos del Monday (Paraguay)

A continuación os contaré más acerca de esta maravilla natural paraguaya y cómo pude llegar hasta ella. Sin duda una opción más que interesante para quienes tengan pensado estar un tiempo visitando Iguazú y quieran ir un poco más allá. Paraguay está casi al lado esperando a que paséis a conocerla y los Saltos del Monday son una gran oportunidad de darle un primer pellizco al país guaraní. Leer artículo completo ➜

Galena, el pueblo con más encanto del Estado de Illinois

Estando en Chicago y a falta de previsión ante el siguiente paso que íbamos a dar, terminamos decidiendo el último día y a última hora que nos alquilaríamos un coche en el aeropuerto y nos perderíamos por la Great River Road, una carretera escénica con mucha historia, que va bordeando todo el río Mississippi. No teníamos tiempo para hacerla completa, desde Nueva Orleans hasta prácticamente Canadá, pero sí de seguirla a través de tres estados norteamericanos como Illinois, Iowa y Wisconsin, sobre todo la primera. Teníamos ganas de vivir la América profunda, esas huellas de los colonos que en el Siglo XIX fueron avanzando paso a paso marcando el gran Mississippi como una de sus lindes. De esa manera nace uno de los pueblos más históricos no sólo de Illinois, sino de los Estados Unidos de América, cuyo nombre es Galena puesto que por la zona se extraía ese mineral grisáceo que se utilizaría más adelante para hacer posibles las primeras radios de la Historia. La ciudad histórica de Galena, según los estadounidenses, aunque tenga una población que no llegue a las 4000 personas, parece haberse detenido en la primera mitad del Siglo XIX y hoy en día es una de las poblaciones más bellas del país. Y fuera de sus fronteras una de las menos conocidas, por lo que permanece en ella ese aire que la hace única y que embelesa al viajero en cuanto cruza por uno de sus puentes o entra a alguna de esas tiendas de antaño con el cartelón de la puerta tan bien puesto.

Galena (Ilinois, Estados Unidos)

Por sus mansiones de película, sus automóviles clásicos aparcados en la calle, los comercios encantadores de Main Street, las historias de fantasmas que recorren cada casa y el saberse uno de los destinos más interesantes que se pueden hacer viajando desde Chicago, Galena se convirtió para nosotros de la noche a la mañana en una de las mejores sorpresas que destapamos en nuestro paso por los Estados Unidos. Leer artículo completo ➜

¡Esta carretera es un infierno!

No sé si aquella era la peor carretera del mundo, pero seguro que al menos se le parecía mucho. En Bolivia, el país de la conocida como “Carretera de la muerte” por sus estrecheces y sus acantilados poco seguros entre La Paz y las Yungas, se habla bastante de la peligrosidad de las vías incluso en documentales emitidos en Televisión. Pero esa tan célebre no era la ruta a la que me refiero. Mucho más al norte, entre Rurrenabaque y Santa Rosa, solitarias localidades bolivianas que se resguardan entre selvas y pantanales que preludian la Amazonía, me hallé en un contexto de barro y mucha agua, de decenas de vehículos atrapados durante días, de rabia e indignación de quienes no podían salir de allí porque se habían quedado clavados en un camino inexistente. Las lluvias torrenciales de la última noche convirtieron nuestra ruta en un lodazal, en un terreno de arenas movedizas en las que había que tener verdadera destreza para lograr avanzar unos pocos metros.

Carretera de Santa Rosa en Bolivia

Esta carretera fue un infierno que tuvimos que recorrer tanto para ir como para regresar de nuestro destino, las Pampas de Río Yacuma, el Pantanal de Bolivia. Hubo que bajar al barro y pringarse, pero nos lo tomamos con muy buen sentido del humor porque sólo con cierta actitud las cosas que parecen imposibles dejan de serlo. Leer artículo completo ➜

10 lugares que ver en un viaje a Bolivia

Érase un país llamado Bolivia capaz de enarbolar la esencia de la Sudamérica más pura y genuina. Es en este lugar donde el viento andino revuelve la arena del desierto contra las cimas de viejos volcanes nevados mientras repican las campanas de una iglesia de fachada barroca colonial con santos cristianos esculpidos junto a Inti, el Dios Sol en la mitología inca. Las lenguas que se hablan en los senderos vienen de muy atrás en el tiempo, aunque terminan encontrando en el castellano ese fondo común en el que comunicarse con el viajero, ya sea en un terreno donde pastorean las llamas y las alpacas o incluso en la calle más rocambolesca de La Paz. Este disparate de paisajes, ciudades y pueblos removidos por el soroche sube y baja montañas infinitas de la cordillera de los Andes hasta llegar a los ríos que empapan la Amazonía, ese pulmón que oxigena tanto a al continente como al mundo. Como veis, son razones más que suficientes para que tenga a Bolivia en mi recuerdo como uno de los destinos viajeros más increíbles y emocionales en los que he estado en toda mi vida.

Mujeres y niño en San Francisco (La Paz, Bolivia)

Voy a contar algunos de los lugares que ver en un viaje a Bolivia, los cuales me parecieron imprescindibles para una primera aventura en el país andino. Una lista de 10 imprescindibles bolivianos donde vivir (pero, sobre todo, sentir) la espectacularidad y autenticidad de un destino que merece la pena hacer por tu cuenta.

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El cementerio de los trenes olvidados de Uyuni

Esqueletos de locomotoras y vagones esparcidos por el gélido suelo del altiplano, amasijos de hierros oxidados que se retuercen en su propio abandono, en su propia indiferencia… Una vez hubo una línea de ferrocarril en Bolivia, inaugurada en el último suspiro del Siglo XIX, que comunicó Uyuni con Antofagasta (ahora chileno) y que sirvió para transportar minerales como estaño, plata e incluso oro. Durante décadas fue un símbolo del progreso que parecía tocar al pueblo boliviano con la yema de los dedos pero con el tiempo y la pérdida en la guerra de su única porción de mar, resultó que no fue así y que las máquinas que se llevaban a arreglar cerca de la Estación de Uyuni, la primera del país, no volvieron jamás a deslizarse sobre raíles ni a despedir humo de sus gruesas chimeneas. Hoy el óxido decolora las piezas desgastadas de una esperanza en el conocido como Cementerio de los trenes olvidados.

Tren oxidado de Uyuni (Bolivia)

La visita al cementerio de trenes de Uyuni es una de las opciones más interesantes para el viajero romántico al que le gusta ir siguiendo las huellas de un pasado no tan lejano. Leer artículo completo ➜

Una visita a Tikal contada a través de 20 postales

Toda mi vida había soñado con Tikal. Mucho antes incluso de que supiera que existía. Quizás porque de niño me encantaba jugar a ser Indiana Jones recreando en mi mente antiguas ciudades escondidas en la selva con pirámides escalonadas y animales salvajes protegiendo lugares sagrados. Cuando por fin tuve la ocasión de viajar a Tikal, en Guatemala, todas aquellas imágenes de la niñez se convirtieron en reales. La ciudad más importante de los mayas en las selvas del Petén, honor compartido con su rival Calakmul, había permanecido abandonada durante más de nueve siglos hasta que la arqueología volvió a recuperar muchas de sus historias enredadas en los árboles. Durante horas, del amanecer a la tarde, visité muchos de sus rincones en una caminata que sumó no pocos kilómetros los cuales me enseñaron uno de los lugares más fascinantes que había visto en mi vida. El tiempo pasó demasiado rápido y entendí que algún día tendría que volver. Pero esa oportunidad llegó incluso antes de lo previsto. Un par de años después tendría la fortuna de regresar a Tikal y poder darme cuenta que, llevando la contraria al dicho popular, segundas partes sí que resultan buenas.

Templo V de Tikal (Guatemala) visto desde la Acrópolis central

En el Petén, una de las selvas más profundas de Centroamérica, donde todavía moran los jaguares, se encuentra un lugar maravilloso del que llevaba mucho tiempo queriendo hablar pero nunca encontraba las palabras exactas. Me he sentido (y me siento) incapaz de expresar los porqués de lo que supone visitar Tikal, pero considero que es una historia que merece ser contada. Jugando con dos incursiones a la ciudad maya en distintas épocas y distintas horas del día os propongo realizar un viaje juntos a Tikal a través de 20 postales o imágenes disfrazadas de momentos que pude traerme de allí. Leer artículo completo ➜

Vídeo del interior de las minas de Potosí

Recientemente os conté mi experiencia en las entrañas de las minas de Potosí, a las que metaforicé como una de las puertas del infierno que hay en el mundo. La montaña de Bolivia que supuraba plata, y que después de más de cuatro siglos sigue funcionando, es uno de los pasajes más oscuros de la conquista de América en incluso de la historia reciente del cono sur. Cuando tuve la oportunidad de entrar a una de las cinco mil galerías que sangran dentro del laberinto del Cerro Rico pude sentir el dolor que se rebate en la oscuridad y podredumbre de unas minas exhaustas. Las palabras que me dedicó uno de los mineros que me acompañaron a este viaje emocional resuenan en mi cabeza como si las hubiese escuchado ahora mismo: “Aquí dentro Dios no existe”.

Mineros en Potosí (Bolivia)

Me gustaría mostraros un pequeño vídeo en el que podáis ver cómo es el interior de las minas de Potosí, cómo se respira en aquellas paredes sombrías y, en definitiva, cómo fue mi paso por uno de los lugares más siniestros y duros que he visitado en mi vida. Leer artículo completo ➜

10 lugares que ver en Quito, el relicario de América

Dicen de Quito que es el relicario del arte en América debido a la gran cantidad de lugares y joyas artísticas de la época colonial que conserva en su centro histórico. Probablemente no exista en el continente una ciudad como ella, con un patrimonio intermibable que se advierte de forma constante en plazas, calles, iglesias y museos. La capital de Ecuador, a muy pocos kilómetros de la mitad del mundo, se cuelga de ambos hemisferios siendo sabedora de que pasearla es uno de los grandes placeres y privilegios que los viajeros tienen al llegar aquí. Que la UNESCO la escogiese para ser el primer lugar del mundo declarado Patrimonio de la Humanidad es un aviso a navegantes que inician un viaje a territorio ecuatoriano para que no duden y se dejen embelesar por un casco viejo extraordinariamente bello y bien conservado.

Cúpulas de Quito (Ecuador)

Entre las ciudades coloniales más grandes,  hermosas y mejor preservadas de Sudamérica, Quito tardó apenas segundos en cautivarme. Lo justo para darme cuenta de lo que me había estado perdiendo antes de conocerla. Os propongo que me acompañéis y me dejéis mostraros 10 lugares que ver en Quito, esos imprescindibles con los que comprender las razones por las que es un gran relicario del arte y la cultura. Leer artículo completo ➜

El instante viajero (IX): Foco de luz en el Lago Petén Itzá

Lago Petén Itzá (Guatemala) al atardecer

Una fortísima tormenta tropical había descargado durante horas en la pequeña isla de Flores, habitada por los itzáes en tiempos prehispánicos y regada de preciosas casas coloniales construídas tiempo después de la conquista. Las aguas de espejo del lago Petén Itzá, el tercero más grande de Guatemala, recogía las tonalidades más gruesas del gris de las nubes que se se enfurecían y contenían la respiración para detener los rayos de un Sol que ardía sin iluminar. Pero como se suele decir, después de la tempestad llega la calma e incluso cuando parecía imposible, las nubes rugosas abrieron repentinamente un agujero desde el que destapar la última luz de la tarde. Leer artículo completo ➜

En las entrañas de las minas de Potosí, la puerta del infierno

Miguel de Cervantes en El Quijote acuñó un dicho popular que aún se sigue escuchando. Decir que algo “vale un Potosí” o “más que un Potosí” tiene la connotación de ser mejor que el más grande de los tesoros jamás encontrados. Lo que mucha gente desconoce es la procedencia exacta de la frase, que hace referencia al Cerro Rico, un monte que se encuentra en el sur de Bolivia, con más de 4000 metros de altura y agujereado por miles de túneles de las inagotables minas de Potosí, las cuales aportaron al Imperio español y a toda Europa durante la época de la conquista de América, más cantidad de plata que ningún otro lugar del mundo. Su explotación, viva en pleno siglo XXI, fue uno de los grandes porqués del crecimiento del viejo continente a partir del Siglo XVI, aunque esto fuera a costa del trabajo feroz de los esclavos indígenas y una hilera incontable de cadáveres por el camino. Es entonces cuando la plata y este dicho cervantino nos hacen ver que hay lingotes que, aunque brillantes, están manchados de sangre.

Cerro Rico en Potosí (Bolivia)

La ciudad de Potosí, que por momentos fue lo más parecido a la capital del mundo, vive todavía a la sombra del Cerro Rico. La explotación de las minas continúa siendo la base de la economía local y, dos siglos después de ser un país independiente, Bolivia no ha sabido poner fecha de caducidad a las galerías en las que muchos trabajadores, entre ellos niños, siguen dejándose la vida. Durante mi viaje al país andino me atavié con la vestimenta del minero y entré a las minas de Potosí para darme cuenta que lo que mis ojos veían debía parecerse mucho al infierno. Leer artículo completo ➜