Gantry Plaza State Park: las mejores vistas de Midtown Manhattan

Si tuviéramos más vidas que un gato y la suerte de viajar a Nueva York todo lo que quisiéramos, seguirían quedado rincones de la ciudad que descubrir y de los que enamorarnos. Uno de mis favoritos neoyorkinos que no goza de tanta popularidad como otros y que nunca voy a dejar de recomendar es Gantry Plaza State Park, justo en la orilla del East River en Queens. Desde allí he podido disfrutar en varias ocasiones de una panorámica envidiable de Manhattan, exactamente Midtown, que luce resplandeciente tanto de día como de noche.

Vista de Manhattan desde el Gantry Plaza State Park

Gantry no sólo es un parque, sino un paseo sosegado al otro lado de la jungla de rascacielos, ideal para hacer un paréntesis al bullicio del centro y dedicarse a disfrutar de las mejores vistas de Midtown Manhattan. Leer artículo completo ➜

Recorriendo territorio amish en el Condado de Lancaster

Ser amish es no sólo una manera de querer y creer en Dios, es una forma de vida. Para un amish no existe la tecnología, la comida basura, la ropa de marca o las redes sociales. Simplemente porque sus hábitos y costumbres no han variado en absoluto desde el Siglo XVII cuando llegaron a América. Y es que para ellos la única manera de conservar su identidad pasa por abrazarse férreamente a la tradicionalidad y no sujetarse a lo que traen los nuevos tiempos, una especie de aderezo que consideran inútil y perturbador. La presencia de distintas comunidades amish en Estados Unidos es un contrapunto surrealista al mundo moderno. La del  Condado de Lancaster, en Pennsylvania, es una de las mayores del país. Hospedados en un motel de carretera durante tres días, salimos a recorrer las carreteras secundarias de esta zona para observar y aprender más sobre ellos.

Foto de amish en Lancaster

Visitar territorio Amish en Lancaster y alrededores fue una de las experiencias más cautivadoras que pudimos llevar a cabo en la Costa Este de los Estados Unidos. Algo sencillamente para recordar… Leer artículo completo ➜

Galena, el pueblo con más encanto del Estado de Illinois

Estando en Chicago y a falta de previsión ante el siguiente paso que íbamos a dar, terminamos decidiendo el último día y a última hora que nos alquilaríamos un coche en el Aeropuerto y nos perderíamos por la Great River Road, una carretera escénica con mucha historia, que va bordeando todo el Río Mississippi. No teníamos tiempo para hacerla completa, desde Nueva Orleans hasta prácticamente Canadá, pero sí de seguirla a través de tres estados norteamericanos como Illinois, Iowa y Wisconsin, sobre todo la primera. Teníamos ganas de esa América profunda, esas huellas de los colonos que en el Siglo XIX fueron avanzando paso a paso marcando el gran Río Mississippi como una de sus lindes. De esa manera nace uno de los pueblos más históricos no sólo de Illinois, sino de los Estados Unidos de América, cuyo nombre es Galena puesto que por la zona se extraía ese mineral grisáceo que se utilizaría más adelante para hacer posibles las primeras radios de la Historia. La ciudad histórica de Galena, según los estadounidenses, aunque tenga una población que no llegue a las 4000 personas, parece haberse detenido en la primera mitad del Siglo XIX y hoy en día es una de las poblaciones más bellas del país. Y fuera de sus fronteras una de las menos conocidas, por lo que permanece en ella ese aire que la hace única y que embelesa al viajero en cuanto cruza por uno de sus puentes o entra a alguna de esas tiendas de antaño con el cartelón de la puerta tan bien puesto.

Foto de Galena (Illinois, Estados Unidos)

Por sus mansiones de película, sus automóviles clásicos aparcados en la calle, los comercios encantadores de Main Street, las historias de fantasmas que recorren cada casa y el saberse uno de los destinos más interesantes que se pueden hacer viajando desde Chicago, Galena se convirtió para nosotros de la noche a la mañana en una de las mejores sorpresas que destapamos en nuestro paso por los Estados Unidos. Leer artículo completo ➜

Conversaciones sobre Nueva York II

Cada vez que recuerdo Nueva York o hablo sobre ella me gusta aún más. Tengo la sensación de que pude haberle sacado mayor partido en mi visita a la ciudad hace tan sólo unos meses. Tras la primera parte de las Conversaciones sobre Nueva York que mantuve con mi amigo y viajero Carlos de Alba y que pudistéis leer la semana pasada, me he quedado con ganas de más, de profundizar en aspectos concretos y de ofrecer una serie de consejos prácticos y no demasiado manidos para ayudar a saber mejor lo que a uno le espera si viaja hasta allí. Por ello continuamos nuestra charla neoyorkina con objeto de ahondar en detalles que enriquezcan lo máximo posible una estancia en la Gran Manzana, independientemente que sea la primera o la cuarta vez. Esta ciudad da mucho más de sí de lo que nos podamos imaginar.

Detalle de Times Square, en Nueva York

Dónde comer la mejor hamburguesa de la ciudad, esas vistas que son imprescindibles (y gratuitas), tiendas curiosas, paseos en bicicleta y lo conveniente de utilizar el metro son algunas de las cosas que no nos hemos querido dejar en el tintero en una charla de dos viajeros y viejos amigos. Leer artículo completo ➜

Conversaciones sobre Nueva York I

Nueva York es algo más que un destino. Digamos que es un viaje que repetimos una y otra vez incluso sin estar allí. Una jungla de asfalto y rascacielos que se agita a diario como la coctelera de un barman que nos muestra un sabor y un efecto diferente cada vez. No hay dos viajes iguales a Nueva York al igual que no hay un mismo Nueva York para quien lo mira directamente a los ojos. Apasiona mientras te sacude, te abraza mientras te estrangula, te sugiere mientras te atrapa sin remedio…. Lo que es seguro que no deja indiferente a nadie, todos terminamos mordiendo la Gran Manzana y quedándose dentro de nosotros un veneno para siempre. Ese veneno convertido en pasión neoyorkina hoy lo vamos a ver desde dos vertientes, la del viajero primerizo con los fogonazos frescos aún en la mente, en este caso yo, y la del viajero que además ha tenido la posibilidad de vivir en la ciudad que nunca duerme. Para ello he traído a un buen amigo, Carlos de Alba, que rememora su experiencia en un libro-guía titulado “Volver a Nueva York” editado por Anaya Touring, y en el que ofrece consejos útiles para dar y tomar a quien no le basta un sólo viaje a la que probablemente sea la capital de nuestro Planetta.

Fotografía de Nueva York

A lo largo de dos partes recogeremos el fruto de varios días charlando largo y tendido en torno a la famosa ciudad estadounidense. Han sido muchas las conversaciones sobre Nueva York que hemos tenido ambos y deseamos compartir tanto con quien la adora como con quien la destesta, tanto con quienes no han ido jamás como para los que se vuelven locos por regresar una y otra vez. Leer artículo completo ➜

La carretera de los Cayos de Florida: Ruta oceánica made in USA

¿Os imagináis una carretera que se adentrara más de 200 kilómetros en un mar de aguas turquesas saltando de isla en isla? Ciertamente parece imposible pero hoy día incluso eso ya está inventado. Con el sello de la bandera de las barras y estrellas en el sur de la península de Florida uno puede recorrer un sinfín de islitas de ensueño cómodamente desde su automóvil. Un ensamblaje perfecto de asfalto y puentes ondulantes une a los atractivos cayos de Florida (De Cayo Largo a Cayo Hueso o Key West) creando una delirante ruta escénica que no tiene parangón ni en América ni en el mundo. La US1 Overseas Highway es una ruta made in USA a la que no le falta toda esa parafernalia hollywoodiense que rodea a los Roadtrip en este país al que tanto le gustan los imposibles.

Imagen de la Carretera de los Cayos de Florida (Estados Unidos)

Este fue un viaje que comenzamos en Miami para terminarlo en un encantador atardecer en el muelle de Key West. Pero ya se sabe que muchas veces lo importante no es el destino sino hacer el camino. Eso mismo os muestro en un vídeo que grabamos en este viaje para que lo recorramos juntos. Abrocharos los cinturones, que salimos… Leer artículo completo ➜

Mi particular homenaje (y parodia) a Rocky Balboa en Filadelfia

Hay escenas en el cine que por mucho tiempo que pase se nos quedan grabadas a fuego. Ciertas frases, diálogos o secuencias permanecen en la retina e incluso hacemos que formen parte de nuestra acción cotidiana. En este caso nos vamos a los años setenta para llegar a la película de boxeo más inmortal que pueda existir, Rocky. ¿Quién no recuerda la mítica escena de un joven Sylvester Stallone encarnando la figura de Rocky Balboa corriendo apasionadamente por las calles de Filadelfia y subiendo un último y sufrido tramo de escaleras hasta que estira los brazos en la meta como señal de victoria? Sus últimos pasos en esos escalones que parecen interminables son Historia viva del celuloide. Además todo ello acompasado por una banda sonora más mítica aún que todavía muchos tararean cuando salen a correr, aunque sea al parque de al lado de casa.  Con motivo de la visita a la ciudad de Filadelfia en el que fue el último tramo del viaje de Mochilero en América no pude dejar de visitar las escaleras que llevan al Museo de Arte, las conocidas como Rocky Steps, y rendir un homenaje no sólo a un boxeador de cine sino también a todos y cada uno de los que alguna vez han soñado con emular dicha escena. En mi caso, que de deportista sólo tengo mi afición al fútbol (a verlo, no a jugar), no pude hacer más que tirar de buen humor y montar la parodia más lamentable en las calles de Filadelfia.

Si no visualizas el vídeo directamente haz clic aquí para verlo en Vimeo

En estos días que muchos quieren pintar de gris no hay mejor receta que reirnos y, a ser posible, reirnos de nosotros mismos. Y si para arrancar una sonrisa uno tiene que hacer el ridículo en Filadelfia, y plasmarlo en vídeo, pues se hace sin ningún problema. Los Rocky Sele Steps son el tributo que vengo a bien hacer para arrancar una sonrisa con la interpretación de una escena por todos conocida. Leer artículo completo ➜

El Skyline de Chicago de abajo a arriba y de arriba a abajo

Chicago lo tiene todo para ser definitivamente “mi ciudad” de los Estados Unidos. Está repleta de contrastes, vibrante pero sin pretensiones, posee todos los ritmos de la buena música que hace bailar a cada esquina, sus ofertas de cultura y ocio son inagotables y cuenta con una arquitectura deliciosa que cruza un largo puente entre los siglos XIX y XX. Pero lo más importante es que se adapta a la velocidad que tú quieras ponerle, a cada tipo de viajero que se deslice por sus largas avenidas. Y es que no es necesario ser muy urbanita para disfrutar Chicago y sentirla como propia a las pocas horas de aterrizar como fue nuestro caso. La seducción que esta ciudad nos produjo fue realmente inmediata y poderosa, tanto que no he querido dejar de mencionarla en el que será uno de los últimos reportajes antes de estar de vuelta en Madrid el 14 de septiembre. Me apetece mostraros algunas postales de una destacadísima silueta de rascacielos que hacen que cuando pasees tengas que estirar bien el cuello para tratar de llegar al final de todos ellos. El skyline de Chicago es uno de los más interesantes que uno puede disfrutar en Estados Unidos junto al de la isla neoyorkina de Manhattan. Y aunque suene raro para muchos, creo que incluso lo supera. Esa es parte de la gran sorpresa que produce Chicago a todos sus visitantes, a quienes no nos cuesta enamorarnos de los altos edificios que bordean el azulísimo Lago Michigan, su idílico espejo.

A continuación van, entonces, distintas panorámicas y ángulos de la larga secuencia de rascacielos de Chicago que asombran por algo más que su altura. Y una serie de consejos para saber dónde captar las mejores fotografías de la ciudad, tanto desde abajo como desde arriba. Leer artículo completo ➜