El billete de avión que siempre soñé

Está en mis manos. Por fín! Apenas a tres días de marcharme a Sudamérica e iniciar esta andadura en tierras argentinas, he dado un paso más para la preparación del viaje. Había un destino marcado en rojo para esta ruta no de ahora sino desde el mismo momento en el que quise llevar una vida plena de viajes. El lugar que siempre había soñado con ir, el reto de muchos viajeros que ansiamos llegar a esos rincones remotos de nuestro Planeta. Aparece tras el telón una isla lejana más allá de un horizonte de fuego. Se aprecian ciertas siluetas de grandes figuras rocosas talladas en tiempos inmemoriales. Sí, amigos, estoy hablando de la Isla de Pascua.

Será en abril, más concretamente el día 16. El punto de partida, Santiago de Chile… el destino, Hanga Roa, la capital de ese lugar llamado Rapa Nui, vestido de moais, volcanes y exotismo puro. Y está en mis manos, el billete de mis sueños… Leer artículo completo ➜

Y el primer destino del Gran viaje será… Argentina

Ya tengo el billete de avión en mis manos, algo que no he podido decir hasta hace unas pocas horas. Por fín existe una fecha y un punto de entrada para darle forma a este sueño que está cada vez más cerca de hacerse realidad. Será el lunes 20 de febrero cuando dé el salto al Océano Atlántico para recaer en la vibrante ciudad de Buenos Aires (el 21 por la mañana). La capital de Argentina y yo tenemos una cuenta pendiente prácticamente desde que nací y son muchas las razones que me llevaron a decidir que fuera éste mi punto de partida y no otro. Con toda justicia la primera base en este viaje estará situada al oeste del Río de la Plata y será allí donde daré los primeros pasos en una aventura por Sudamérica que se presume larga y, sobre todo, apasionante. Tengo algunas ideas, ciertas conjeturas me asolan incluso al dormir… pero será el viaje el que hable por sí solo para dejar que cada instante se vaya incorporando paulatinamente a los planes, razonamientos u otros sueños inconfesables.

Un largo viaje requiere constantemente planificar y desplanificar. Es decir, por un lado conocer detalles y atar cabos, mientras que por otro dejar fluir a la improvisación y ser guiado por el propio instinto. La conjunción de ambas pude ser clave para que la aventura tome su forma. Y Buenos Aires puede ser la ciudad perfecta para saber muy bien que hacer y después dejarse llevar por una buena conversación y un delicioso mate que arruine todos los planes. Leer artículo completo ➜

Me largo a Sudamérica sin billete de vuelta

Queridos amig@s de este humilde rincón viajero,

No os imagináis cuánto tiempo llevaba esperando escribir lo que ahora os disponéis a leer. Éste es un post soñado en tantas y tantas ocasiones, que me parece mentira que hoy por fín vea la luz. En realidad estoy hablando de uno de los mayores sueños de mi vida, pero que necesitaba moldearse muy poco a poco, a lo largo de muchos años, hasta que finalmente fuera adquiriendo su forma real y surgiera el momento oportuno para iniciarlo. Hace un par de meses publiqué un escrito metafórico titulado Radiografía de un segundo que, sin saberlo (o no), iba a resultar algo profético. En él decía que debíamos ser nosotros mismos quienes gobernásemos nuestro tiempo, nuestra vida, que debíamos hacer todo lo posible por cumplir nuestros sueños y evitar ser arrastrados por una corriente de la que después es casi imposible escapar. A partir de entonces una importante parcela de mi vida dio un vuelco y surgió la oportunidad de ser yo quien tomara las riendas de mis ilusiones. El contexto había cambiado, era el momento de hacer lo que estaba esperando. Y así, después de mucho barruntar y echarme atrás una y más veces por fín lo he decidido, me propongo a dar el salto al Atlántico y viajar a Sudamérica sin billete de vuelta.

No tengo los billetes de avión en mis manos pero sí un propósito, marcharme a finales de febrero o como tarde primeros del mes de marzo. Hay muchas cosas perfiladas, muchos lugares y experiencias que quiero saborear, pero jugaré con la baza que más me gusta en este tipo de aventuras, la improvisación y ser consciente de que esta vez no hace falta correr. Esta última muy complicada hasta ahora en la que el tiempo ha sido siempre juez y parte. Leer artículo completo ➜