A los pies del Gran Buda de Leshan

La montaña es Buda y Buda es la montaña. En esta sentencia local se funden ambos conceptos, los cuales no se comprenden el uno sin el otro cuando se contempla por primera vez la magnitud del Gran Buda de Leshan. La confluencia de los ríos Dadu, Qingyi y Min, en el corazón de la provincia china de Sichuan, tan rica en lugares sagrados como en albergar los últimos osos panda en sus bosques de bambú, se convierte en el punto señalado para encontrar uno de los monumentos religiosos más impresionantes en todo el continente asiático. Considerado el mayor Buda en piedra jamás construido, dirige al horizonte su mirada serena mientras las corrientes de agua se quedan a tan sólo un palmo de acariciar sus pies descalzos. Los demás sólo podemos observar hacia arriba y no encontrarle máculas a este coloso que ha formado parte de la accidentada geografía sichuanesa en los últimos doce siglos.

Buda de Leshan a desde el barco (Sichuan, China)

Admirar el Gran Buda de Leshan y ponerse a sus pies no es otra cosa que acariciar una de esas experiencias visuales que marcan para toda la vida. Y el motivo con el que recordar por qué viajar a China sigue siendo algo fascinante.  Leer artículo completo ➜

Tres minutos con los osos panda de Chengdú

Hace algunas semanas os narraba los pormenores de una visita que pude hacer a los osos panda en su casa de Chengdú en los comienzos de un gran viaje al suroeste de China (Yunnan y Sichuan). Estos animales, que son un “peluche de sí mismos”, tienen algo que provoca que no puedas dejar de mirarles cuando están delante. Y en el Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante de Chengdú hay tantos osos panda que aquello es un reguero ilimitado de onomatopeyas más blandas que el anuncio de la Lotería. ¡¡¡¡Pero es que son tan bonitos!!!!!

Oso panda en el Centro de Conservación y Cría de Chengdú (China)

He preparado un vídeo en el que podremos estar tres minutos con los osos panda de Chengdú. Imágenes grabadas durante mi paso por el centro de conservación del panda más importante del mundo donde estas estas ricuras dan lo mejor de sí mismos.  Leer artículo completo ➜

El instante viajero XX: Lecciones de fe en Shangri-La

Niños monjes (budistas) en el gran monasterio de Songzanlin de Shangri-La (Yunnan, China)

Aquella mañana en Shangri-La llovía con cierta saña. Las nubes bien agarradas a las montañas que rodean este utópico enclave tibetano de Yunnan se ocupaban de acallar el color de los bosques otoñales y las praderas inmensas donde pastaban los yaks. Sobre todas las cosas destacaba un único elemento que no había cedido un ápice de su fulgor y luchaba contra la monotonía gris que acarreaba el temporal. Se trataba del monasterio de Songzanlin, conocido en China como el pequeño Potala por su parecido con el gran símbolo de Lhasa, al que se considera la máxima expresión que existe en la arquitectura tibetana. De hecho ambos son coetáneos (Siglo XVII) y están emparentados más allá de sus formas, sus murallas blancas y las estupas que sobresalen en estos inmensos lamasterios.

Shangri-La hace referencia a “Horizontes perdidos”, la obra de James Hilton, con el que se narraban los condimentos de una sociedad perfecta y espiritual en un antiguo monasterio budista. No cabe duda de que su mente había viajado hasta Songzanlin como nosotros aquella mañana de lluvia.  Leer artículo completo ➜

Guía un viaje a Yunnan, el secreto mejor guardado de China

En el suroeste de China nace una de las provincias más variopintas e increíbles del país asiático. Yunnan quiere decir “al sur de las nubes” y su nombre refleja esa ubicación privilegiada que le permite vivir en una eterna primavera durante todo el año. Tras recorrer buena parte de Yunnan en un viaje maravilloso lleno de aprendizajes, certezas y sorpresas me di cuenta que allí estaba esa China que venía buscando desde hacía mucho tiempo. Un collage de paisajes dispares de terrazas de arroz con el sol reflejándose en el agua y grandes montañas que nos prometen un ascenso a fabulosos rincones tibetanos. El sinuoso sendero de la ruta del té y los caballos del cual ya habló Marco Polo. La tradición a la vista de las distintas etnias que visten con colores y autenticidad su forma de entender la vida. Porque así es Yunnan, un largo camino a la diversidad y a las muchas verdades que todavía esconde el lejano oriente.

Lijiang (Yunnan, China)

¿Qué ver en Yunnan? ¿Cuáles son esas experiencias que no debemos perdernos? ¿Cómo llegar? Para resolver algunas cuestiones a quienes tengan interés de hacer un viaje a Yunnan y profundizar en los imprescindibles de esta provincia he preparado una guía y una hoja de ruta con numerosos lugares y buenos consejos con los que descubrir paso a paso el secreto mejor guardado de China.  Leer artículo completo ➜

Una visita a los osos panda en su casa de Chengdú (China)

Leía hace algún tiempo en un reportaje de National Geographic que eso de que los osos panda nos resulten tan irresistibles tiene incluso explicación científica. Al parecer durante toda la vida retenemos en nuestro subconsciente ciertas características infantiles y cuando observamos un animal con la ternura de un bebé se estimula nuestra producción de oxitocina, la considerada como “hormona del amor”.  Internet está lleno de vídeos de adorables ositos panda con números récord en visualizaciones. Y sí, reconozco que a mí también me encantan. Así que cuando planeé viajar al suroeste de China me detuve unos días en Chengdú para visitar, entre otras cosas, el Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante y así contemplar de cerca a estos animales a los que entran ganas de achuchar como a un peluche.

Oso panda de Chengdú (China)

Aunque son oriundos de las montañas de Sichuan, en Chendú desde 1987 llevan haciendo una labor encomiable que les ha llevado a lograr más de 200 nacimientos de una especie que hasta hace muy poco rozaba su propia extinción. Hoy día el centro es una de las atracciones más importantes con las que cuenta la ciudad china.  Leer artículo completo ➜

Esa China que andaba buscando (y encontré) en Yunnan y Sichuan

No siempre uno encuentra en sus viajes lo que andaba buscando. Y menos cuando se lleva a cabo en un país absolutamente cambiante como es China. Pero en mi último viaje a Yunnan (y una pequeña parte de Sichuan), en el suroeste chino, tuve la ocasión y la fortuna de sumergirme en esa eterna primavera del país al sur de las nubes, en la ruta milenaria del té y los caballos que parece seguir latente en cada plaza y cada sendero. También en una sucesión de templos, monasterios, grandes budas de piedra y deidades desconocidas donde la religión cambia tan sólo de apellido. Un lugar en el que las etnias minoritarias arropan sus tradiciones más antiguas y luchan por reafirmarse para escapar de su propio olvido. Y en el que los paisajes vibran para transformar un mar de arrozales puramente surasiático en las cumbres nevadas de imponentes colosos alimentados por los vientos tibetanos.

Arrozales de Yuanyang (Yunnan, China)

Siguiendo las sinuosas curvas del Yangtzé me perdí en un sendero lleno de contradicciones que resultaron ser todas ciertas. Y el único fin era encontrar la China que había venido a buscar. Aunque el tiempo me terminó demostrando que en realidad fue ella la que terminó encontrándome a mí.  Leer artículo completo ➜

Rumbo al suroeste de China: Yunnan y Sichuan

Yunnan significa “país al sur de las nubes”. Y supuestamente las nubes a las que se refiere son las de Sichuan. Ambas provincias forman parte de todo un conglomerado cultural y paisajístico que se encuentra en el suroeste de China. Conocidas por ser el último refugio del oso panda gigante pero, sobre todo, son importantes por la diversidad de etnias que las pueblan. En toda China hay en torno a 55 de estas etnias. La abrumadoramente mayoritaria en el país es la Han, pero sólo en Yunnan hay 25 de éstas (y en un tamaño como España). De ahí que todavía permanezcan muchas de las particularidades de estas comunidades en una zona que limita al sur con países del sudeste asiático como Vietnam, Myanmar o Laos, mientras que al norte u oeste se sumerge en las llanuras tibetanas.

Sele en Macao (China)

Allí es donde pretendo viajar. Y hacia allí es donde parto hoy mismo. Con la sana intención de perderme por unas semanas en esa China profunda y diversa vuelco todas mis esperanzas en poder contaros lugares y momentos que merezcan la pena. Así será… Leer artículo completo ➜

Vídeo de los templos de Bagan en globo

Recientemente hablaba en este blog del placer de volar en globo sobre los templos de Bagan como una de las grandes experiencias que podemos tener viajando a Myanmar. Disponer de las mejores vistas posibles de un conjunto monumental que se dice supera los dos mil templos situados en una planicie del selva árida en el oeste birmano regala unos momentos únicos. En cuanto el sol empieza a asomarse en el horizonte más de veinte globos aerostáticos surcan a la vez los cielos despejados que iluminan el Reino olvidado de Bagan. Flotando en el más absoluto silencio todos aquellos testigos de la Historia de uno de los más asombrosos complejos arqueológicos en todo el Sudeste Asiático reciben los primeros brillos de la mañana, y las primeras miradas de incredulidad.

Templos de Bagan y globos aerostáticos

A continuación me gustaría mostraros cómo fue nuestra primera vez en globo sobre los templos de Bagan a través de un vídeo que realizamos en pleno vuelo. Hoy prefiero dejar que hablen las imágenes por sí solas para disfrutar juntos de esta maravilla única en su especie.  Leer artículo completo ➜

Kakku, el bosque de las estupas milenarias en Myanmar

Myanmar está inundado de lugares asombrosos, muchos de los cuales se van descubriendo poco a poco en un país que no deja de abrirse al mundo tras décadas de oscuridad y manos de hierro. Además de nombres como Mandalay, Bagan o Yangón surgen escenarios que sólo creíamos escondidos en ciertas novelas de aventura e incluso en nuestros propios sueños. De eso modo nace Kakku como un inmenso bosque de estupas budistas ubicado en la tierra de los Pa-O, una minoría étnica que habita desde antiguo el Estado Shan. Se calcula que son más de 2500 las estupas o chedis las que se amontonan en un recinto de aproximadamente un kilómetro cuadrado. Y que forman no sólo un lugar sagrado desde hace casi tres milenios sino uno de los mayores símbolos religiosos de este pueblo.

Kakku (El bosque de estupas de Myanmar)

El bosque de estupas de Kakku se encuentra a algo menos de tres horas desde Nyaungshwe, la ciudad principal a orillas del Lago Inle. Durante nuestro viaje a Myanmar nos regaló uno de los mejores momentos vividos en el país asiático. Y es que en la que hace algún tiempo fuera llamada Birmania aún quedan rincones por los que soñar despiertos.  Leer artículo completo ➜

Las grutas de Yungang y los 50.000 Budas del Monte Wuzhou

Hace más de mil quinientos años en China, en plena Dinastía Wei del Norte, se mandó construir en las faldas del Monte Wuzou (cerca de la ciudad de Datong) una de las más sublimes obras de arte budista en el mundo. Se excavaron un total de 252 cuevas a lo largo de un kilómetro de ancho, las cuales fueron decoradas con nada menos que 50.000 estatuas de Buda, Bodhisattvas y demás criaturas de una religión que se expandía a toda velocidad por todo el Imperio. Distintas influencias artísticas se mezclaron con la amalgama de la Ruta de la Seda en el fondo, y bajo el mandato de una sola dinastía varias decenas de miles de personas trabajaron en este tesoro que desde el año 2001 es Patrimonio de la Humanidad. El preciosismo de las esculturas es suficiente motivo para incluir Datong dentro de un viaje a China. Por fortuna leí sobre este lugar justo cuando estaba preparando la ruta del Transmongoliano y por ello pude acercarme con mis amigos a conocer los secretos que se esconden tras las paredes huecas del Monte Wuzhou.

Foto de las Grutas de Yungang (China)

Las grutas de Yungang nos acercan a una China milenaria aferrada a un budismo que estaba echando el lazo a gran parte del continente asiático y que se quedó para siempre en aquellas lejanas montañas. Leer artículo completo ➜

La aldea troglodita de Meymand, pequeña Capadocia iraní

El viaje a Irán estaba siendo una sorpresa tras otra. Preparando nuestra partida desde Yazd hasta Kerman supimos de la existencia de un punto intermedio en pleno desierto al que muchos se referían como la pequeña Capadocia iraní. Su nombre era Meymand (también aparece escrito como Maymand) y contaban que era un lugar rocoso que llevaba siendo habitado desde hacía nada menos que 12.000 años. Se trataba de una de las conocidas aldeas trogloditas en las que las casas estaban en cuevas que agujereaban la montaña como si fuese un queso suizo. Y lo mejor de todo es que hoy en día, además de estar reconocida su peculiaridad histórica, sigue siendo hogar de algo más de 150 personas que han conservado una serie de tradiciones diferentes al resto de Irán e incluso su lenguaje posee palabras del persa utilizadas en tiempos de Ciro el Grande que creían haberse perdido.

Meymand, la Capadocia iraní

En absoluto quisimos perdérnoslo por lo que, a pesar de tenernos que desviar un buen trecho de la ruta, nos acercamos a conocer in situ la aldea troglodita de Meymand y entrar así a algunas de las dependencias excavadas en la roca para tomar un buen té y charlar con algún lugareño. Leer artículo completo ➜