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Cuando terminó el I Encuentro de viajeros del foro Lonely Planet de octubre de 2009 apenas hicieron falta unos días para idear el siguiente. Y puesto que de viajes y viajeros tratan esta clase de eventos, qué mejor que proponer una celebración en el extranjero. Algo bueno, bonito, barato y, sobre todo, bien comunicado para que
pudiéramos desplazarnos sin problemas desde prácticamente cualquier parte. Surgieron varias candidatas, pero finalmente por votación venció la opción de Cambridge. Una elección que respondía a las peticiones de facilidad para viajar, ya que tratándose de un fin de semana no se podía perder mucho tiempo en los trayectos, de un coste lo más económico posible, que fuera interesante para visitar, y algo importante, que ninguno de nosotros conociéramos. Cambridge reunía todos esos elementos, puesto que se puede llegar a ella muy fácilmente desde Londres (tren y bus desde tanto desde la capital como del Aeropuerto de Stansted, donde vuelan Ryanair y Easyjet), destino de la mayoría de aeropuertos españoles, el coste de los billetes oscilaba dependiendo de los puntos de salida entre 20 y 70 euros, cuenta con grandes atractivos como sede de una de las Universidades más antiguas y prestigiosas del mundo, todos ellos ampliamente abarcables para un fin de semana. Y ninguno habíamos estado allí nunca. Por tanto no había marcha atrás: Cambridge 2010 ya estaba en marcha.

Después de que cuajaran las fechas del encuentro para celebrarse el último fin de semana de febrero (viernes 26 al domingo 28) la gente fue apuntándose poco a poco. Muchos de los asistentes a la reunión de Madrid compraron sus billetes de avión a Londres, así como algunas novedades que querían experimentar un British Weekend entre amigos cuya obsesión es viajar y compartir sus experiencias por el mundo. Hubo bajas de última hora que impidieron acercarnos a la veintena, pero en el momento de máxima afluencia de público llegaríamos a las quince personas. Creo que para ser el primer Encuentro fuera de nuestras fronteras, tuvo bastante éxito.
He aquí pues un paseo escrito, fotográfico y videográfico del fin de semana en que muchos viajeros nos doctoramos cum laude por la Universidad de Cambridge en la imaginaria carrera de Viajerología. Leer el resto de esta entrada »

“Lo que hagamos en esta vida tendrá eco en la Eternidad”
Frase pronunciada por el General Maximus (Russel Crowe) en la película Gladiator
Siempre he creído fervientemente que en un trabajo uno de los aspectos más importantes es tu entorno, las personas con las que pasas jornada tras jornada. Puedes tener o no tener un buen sueldo, puede que lo que haces no te apasione, pero lo que hace en gran medida que estés o no a gusto es el buen rollo con tus compañeros. Un buen feeling
entre las partes es un elemento que en mi caso considero fundamental para sobrevivir al día a día y la rutina. Afortunadamente puedo decir que en mi trabajo más que compañeros tengo amigos, gente con la que puedo hablar de todo sin tapujos, con la que me río y con la que no me cuesta nada ser yo mismo. Un reflejo de ese ambiente entre los miembros del proyecto en el que llevamos trabajando ya prácticamente dos años, fue un viaje a Suiza en febrero de este mismo año, aventura invernal que nos llevó al pico más alto de los Alpes suizos, el Jungfrau. Allí superamos los 3454 metros de altura y probamos lo que es estar a veinticuatro grados bajo cero. Fue un fin de semana excepcional entre montañas, casitas de cuento, nieve a raudales, y sobre todo de muchas risas. Obviamente nos quedamos con ganas de repetir experiencia, un weekend viajero de esos que tanto hablo en el Rincón de Sele, en el que de viernes a domingo das un golpe en la mesa de la rutina para romper con tu oficina y trasladarte a otra dimensión completamente distinta.

Uno de los últimos viajes cortos previos al “Grande” del verano, tuvo lugar durante el fin de semana del 7 al 9 de junio en el suroeste de Inglaterra. Teníamos marcado como objetivo desde hace meses al conjunto prehistórico de Stonehenge y hacia allí marchamos Rebeca y yo para poner otra equis a la lista de lugares imprescindibles que ver en esta vida.
Este es uno de los lugares con más Carácter e Historia de las islas británicas. Se quiera o no se ha convertido en un icono que aparece en incontables medios. Y si no, no hay más que ponerse a buscar los millones de posters y fondos de pantalla que este monumento ha generado en los últimos años. Catalogado fuera de toda duda como uno de los mejores ejemplos que se conservan de la Prehistoria, este conjunto megalítico de estructura circular ha sido objeto de reverencia de numerosas civilizaciones como la celta o la romana. Incluso ha recibido apasionadas visitas de aborígenes autralianos o budistas tibetanos que no pasan por alto ese halo mágico que le rodea.


Stavanger es una pequeña ciudad situada en el suroeste de Noruega constituida eminentemente por casitas de madera, un gran puerto marítimo y que económicamente es conocida por ser la sede de la principal Industria Petrolera de Noruega. En sus aguas se encuentran algunas de las plataformas más importantes del Mar del Norte, fuente de riqueza para uno de los países con mayor renta per cápita del planeta.
Esta ciudad que compartió con Liverpool la Capitalidad Europea de la Cultura en 2008 está ubicada en un entorno natural incomparable repleto de isletas, verdes bosques, montañas y, por supuesto tratándose de Noruega, de fiordos. Es precisamente un elemento de la Naturaleza el causante de que Stavanger tenga un lugar predilecto para los viajeros, los amantes del senderismo y todos aquellos que gusten de panorámicas de infarto. Decir Stavanger es decir Preikestolen, palabra noruega que viene a significar “Roca del Púlpito” la cual hace referencia a un macizo rocoso que se asoma al Fiordo de Lyse (Lysefjorden) y que tiene una caída de alrededor de 600 metros, proporcionando unas vistas vertiginosas. Las presentaciones en Power point del Preikestolen forman ya parte de esos envíos en cadena de “cosas alucinantes” que, aunque no suelo hacer caso, me dejó boquiabierto.

Sólo a los aluchinos (denominación de origen Aluche, Madrid) se nos podía ocurrir organizar la despedida de soltero a uno de sus miembros (Álvaro) en tierras internacionales. Como véis, cualquier excusa es válida para marcarse un viajecillo. Desde el viernes 8 hasta el domingo 10 de mayo celebramos dicho evento en la ciudad alemana de Colonia, aprovechando la coyuntura de que nuestro amigo Saúl vive cerca de allí (en Aachen) y podía “organizar” (o más bien “desorganizar”) un fin de semana en la que sin duda es una de las ciudades más animadas de Alemania. Como él mismo dice “En Colonia los garitos cierran siempre más tarde de que tú te vayas” y creo que razón lleva.

Desde el viernes 13 de marzo por la tarde hasta la noche del domingo 15 mi novia Rebeca y yo estuvimos ejecutando otra de las misiones viajeras más esperadas: La Misión Marea alta. ¿En qué consistió? En visitar uno de los monumentos más impactantes del Patrimonio de la Humanidad que hay en Francia, el Mont Saint Michel.

Un lunes cualquiera sugerí a mis compañeros de trabajo que podíamos hacer un viaje todos juntos utilizando alguna de las ofertas Low Cost. Con lo difícil que es poner a todo el mundo de acuerdo tengo que decir que no hubo pega alguna y se apuntó todo el departamento. Daba lo mismo cuándo y dónde fuera. Lo importante es que saliera más o menos barato y fuera de viernes a domingo, con buenos horarios y así tener más tiempo de disfrutar de la experiencia.
Desde ese mismo momento nos pusimos manos a la obra para planificar un weekend viajero lo más divertido y entretenido posible, del que estuviéramos conformes todos los que íbamos (en principio 12 personas). Las opciones puestas encima de la mesa fueron varias pero venció Suiza por aplastante mayoría, sobre todo tras encontrar por Easyjet un vuelo Madrid-Basilea (ida y vuelta) con un coste que no superó la cifra de 40€. La salida un viernes por la tarde y la vuelta un domingo por la noche. ¡Perfecto!
La otra cuestión pasaba por escoger el área de Suiza por donde nos moveríamos. En esa parte yo era el que ponía más condiciones porque yo ya había estado cuatro veces en ese país y no quería repetir destinos. Fue entonces cuando leí algo de Interlaken, una ciudad entre dos lagos, que tiene de fondo varias de los picos alpinos más altos de Europa. El más conocido el Jungfrau con 4158 metros de altura y accesible por tren cremallera. Un área de montañas nevadas, glaciares, bucólicos valles y lagos cristalinos en pleno febrero, es decir, en pleno invierno. Decidido, ¡aquí nos quedamos!




