Muy pronto estaré de viaje por…¡Islandia!

Tengo la ilusión de confesaros uno de mis viajes más deseados y que está muy cerca de hacerse realidad. Muy pronto, en apenas unas semanas, me marcho de viaje a uno de esos destinos de hielo y fuego en el que saltan las ballenas y los frailecillos vuelan al ras de los acantilados. Allá donde todavía se cree en la intermediación de los elfos y buena parte del territorio está cubierto por glaciares. En efecto, me voy de viaje a Islandia, a la gran isla que geográficamente se columpia entre dos continentes, para recorrerla en coche y ver si es verdad eso que llevo tanto tiempo escuchando y leyendo sobre que es poseedora de algunos de los paisajes más asombrosos del planeta.

Sele en los glaciares argentinos

Estoy feliz de confirmar por fin la noticia porque este para mí es un viaje muy esperado. Ya tengo fecha de partida, el 21 de abril, y un coche esperándome en Reykjavík para tratar de dar la vuelta a la isla si nada lo impide.  Leer artículo completo ➜

Guía de un viaje en coche por los pueblos de Midi-Pyrénées

Guía práctica de un viaje en coche a Midi-Pyrénées

Las rutas por carretera en el sur de Francia son inexpugnables. Mil y un vericuetos medievales en ciudades, pueblos, claustros nos esperan allá donde se cruzan varios de los senderos del Camino de Santiago francés que siguen viendo pasar por delante a los peregrinos. Midi-Pyrénées (o Mediodía Pirineos) es, en cuerpo y alma, buena parte de un tiempo que avanza despacio y que nos propusimos descubrir en un viaje en coche en busca de los pueblos más bellos en esta región meridional de Francia. Teniendo Madrid como partida decidimos iniciar nuestra aventura en Moissac para salir a descubrir rincones fabulosos como Rocamadour, Albi, Lauzerte, Cordes-sur-Ciel o la inimitable Conques, entre otros, auténticos escaparates del medievo que no se nos escaparon en un mapa arrugado con todos los trazos diseñados a lápiz.

Imagen de Rocamadour (Midi-Pyrénées, Francia)

Es mi objetivo compartir los detalles de esta ruta en coche por Midi-Pyrénées, concretamente a los departamentos de Tarn, Tarn-et-Garonne, Lot y Aveyron, mediante una pequeña guía práctica. En ella aparecen los lugares que recomendamos visitar, así como los pasos para seguir y repetir un viaje maravilloso a una zona de Francia en la que hay muchas cosas que ver y que hacer. Un viaje al corazón de la Edad Media.  Leer artículo completo ➜

Conques, probablemente el pueblo más bonito de Francia

Aparece atrapada en la ladera de una montaña una sucesión de casas con entramados de madera y paredes parduzcas, coronadas con tejados de pizarra tintados de un verde que sólo puede imprimir el musgo. Humeantes chimeneas se funden con la humedad de las últimas lluvias esparciendo un aroma delicioso que incita a pensar en un hogar imaginario. El empedrado, aún mojado, no es tan capaz de hacerme resbalar como el primer momento en que miro por primera vez a Conques. En el Aveyron, dentro de ese recodo de Midi-Pyrénées con esas historias de valerosos caballeros y devotos peregrinos que se detuvieron aquí para hacer el Camino de Santiago, he podido encontrar lo que había venido a buscar, el pueblo más bonito de Francia.

Conques, probablemente el pueblo más bonito de Francia

Entiendo que semejante afirmación pueda calificarse como exagerada y caprichosa, pero después de aproximadamente quince viajes a Francia realizados de todas las maneras posibles no ha habido lugar que me haya provocado más palpitaciones arrojándome directamente al saco de las emociones y el convencimiento. Conques es un lugar que ver en todo viaje al sur de Francia que se precie donde el objetivo principal sea disfrutar de un pueblo de cuento que nos lleve directamente a la Edad Media. Hay muchos, es cierto, pero ninguno tan bello. O, al menos, eso creo…

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Iniciamos un viaje en coche al corazón de Midi-Pyrénées

Debo reconocer que el idilio que tengo por Francia es cada vez más acusado. No parece bastar ir cada año sino que esta obsesión se repite varias veces con pocos meses de diferencia. Desde hace ya algún tiempo por estas fechas donde todavía el cartel de temporada baja se guarda en los entrañas del invierno, Rebeca y yo solemos marcarnos una escapada en coche por distintas regiones francesas en busca de las ciudades y pueblos más bonitos del país. Valle del Loira, Périgord, la Costa Azul, Saint-Lary, el País CátaroNormandía o la Gascuña del famoso mosquetero D’Artagnan han sido algunos de los viajes por carretera que hemos tenido la suerte de hacer en el país vecino. Algunas veces alquilando vehículo y otras llevándolo desde España, pero en todas ellas marcándonos objetivos concretos y, por supuesto, dejándonos también llevar por la improvisación o los sabios consejos de la gente local. Pues bien… volvemos a Francia, a seguir desgranando una de las regiones turísticas más grandes del país como es Midi-Pyrénées.

Pueblo del Gers en Midi-Pyrenées (Francia)

Hoy partimos desde Madrid y el regreso no lo hemos decidido todavía, pero serán unos días los que pasemos entre el Tarn, Tarn-et-Garonne, Aveyron y Lot. La idea es subir como máximo a Rocamadour y el concepto principal de este viaje es salir a “capturar” fotográficamente hablando a los pueblos más hermosos que se encuentran en estos departamentos. Y regresar para contaros, como solemos hacer, algunos de los lugares que merece la pena conocer en esta parte del sur de Francia que tanto nos apasiona.  Leer artículo completo ➜

Mons, una nueva luz que deslumbra a Europa

Siempre he sostenido que Valonia, la parte francófona de Bélgica, es un diamante en bruto al que bastaría frotar un poco para vislumbrar en su reflejo esa Europa todavía intacta, auténtica y hermosa la cual no ha sido demasiado frecuentada por los focos del turismo. Recientemente tuve la ocasión (y la suerte) de viajar a Mons, en pleno corazón de la región valona, para asistir a los festejos de inauguración de la ciudad como Capital europea de la cultura en 2015 (galardón compartido con la checa Pilsen). Sería muy probable que sin este prestigioso título jamás me hubiese detenido alguna vez en su gran plaza o seguido las huellas de un jovencísimo Van Gogh en su etapa como predicador en el Borinage. Incluso veo complicado que me hubiese percatado ni siquiera de su nombre salvo por la casualidad en una de esas escapadas express y económicas con el aeropuerto belga de Charleroi como punto de partida. Pero vestir con las mejores galas de esta capitalidad cultural trae cosas como estas, que salen a la luz ciudades que abren su puerta para descubrirse al mundo y mostrar las maravillas que han mantenido en voz baja durante siglos. Y de ese modo Mons, cuyo lema de este año es la luz, el deslumbramiento, se convierte en un firme motivo para escaparse a conocerla en un viaje a esa Bélgica que te susurra en francés al oído y mide la alegría en onzas de chocolate.

Rue des clercs de Mons (Valonia, Bélgica)

Viajar a Mons supone conocer de lleno una ciudad de apenas 100.000 habitantes que te arrastra a una continua sorpresa. Un lugar que deja seas tú seas quien construya in situ las expectativas para darte cuenta que hay mucho que ver y hacer en Mons para terminar haciéndote la pregunta de cómo demonios no habías venido antes.  Leer artículo completo ➜

Ideas para una escapada a la bella Bérgamo

Con los últimos recodos de los Alpes a sus espaldas, la italiana Bérgamo renace una y otra vez desde su colina fortificada. La città alta, uno de los conjuntos medievales mejor preservados y más sorprendentes de la Lombardía, observa bajo sus poblados hombros cómo la città bassa ha cometido el pecado de evolucionar en el tiempo. Dentro de las murallas venecianas surge en la cúspide de la colina un entramado de calles encantadoras que, con las Vías Gombito y Colleoni a la cabeza, transfieren sangre y alma a Piazza Vecchia, el corazón de todos los bergamascos de semblante alegre y amantes de la buena vida.

Reflejos de Bérgamo

Durante una escapada de fin de semana en pleno invierno tuvimos la suerte y el placer de recorrer Bérgamo en profundidad y empaparnos de sus historias y maneras medievales que nos regalaron una vivencia sublime. Para que no quede todo en este viaje ni en el fondo de una maleta de mano, me gustaría compartir una serie de ideas y consejos sobre qué ver y hacer en una escapada a esa Bérgamo que enamora a primera vista.  Leer artículo completo ➜

Postales del otoño en el castañar de Casillas

A finales del mes de noviembre el otoño alcanza las cotas cromáticas más altas en lugares donde lo caduco se tiñe de amarillos, ocres y rojos, componiendo un puzzle desordenado de hojas que llueven al son del viento para cubrir la tierra de hermosos tapices. Cada año por estas fechas me gusta descubrir rincones en los que hacer una ruta fotográfica tras las huellas pictóricas de ese otoño fulgurante y vistoso. De ese modo me escapo con la cámara de fotos y busco paisajes en los que dejarme llevar por el crujir de las hojas secas y así traer conmigo escenarios que, aunque recomendables durante todo el año, tienen en la otoñada su mejor cara. Esta vez, hace apenas un par de días, me fui a conocer el entorno natural de Casillas, un pequeño pueblo de montaña en pleno valle del Tiétar (Ávila) rodeado de castaños centenarios que se ponen de forma elegante sus últimos trajes del año antes de rendirse al frío invierno. Son precisamente sus extensos castañares quienes le dan todo el sentido a una ruta por los senderos de uno de esos otoños dignos de ver y ser fotografiados.

Castañar de Casillas en otoño (Valle del Tiétar, Ávila)

Os propongo una escapada o paseo fotográfico por el castañar de Casillas para que que veáis lo que a uno le espera en la cumbre del otoño. Un paisaje deslumbrante a tan sólo 80 kilómetros de Madrid que deja con la boca abierta. ¿Queréis saber por qué? Adelante, pasad y sentiros cómodos, que comienza el viaje.  Leer artículo completo ➜

10 castillos que no perderse en un viaje al Alentejo

No es novedad mi afición apasionada a visitar castillos, la cual es una parte de ciertos viajes a la que le presto una atención que podría definir incluso de desmedida. En cuanto menos me lo espero termino subido en lo alto de un torreón o haciendo el paseo de ronda que antes recorrieron valerosos centinelas. La historia recogida en cada uno de ellos hace que constituyan por sí mismos verdaderos signos de identidad de ciudades y pueblos enteros que se han levantado a su alrededor. Por ello en los dos viajes que llevo hechos hasta ahora a la región de Alentejo, en Portugal, no he evitado dar protagonismo a esas imponentes fortalezasque siluetean y engrandecen pueblos de frontera o villas insignes de casas blancas y vistas prodigiosas desde las dehesas hasta el océano. Alentejo es tierra de castillos que conforman un paseo a tiempos medievales en los que el más fuerte era el que estaba más reforzado militarmente y gozaba de una envidiable situación estratégica.

Castillo de Beja (Alentejo, Portugal)

Visitar estas almas de piedra rematadas con almenas ha sido, por mi parte, una gustosa obligación, por lo que ahora es momento de confesar cuáles son esos diez castillos que más me han llamado la atención en el Alentejo. Son recomendaciones personales con justificación histórica e incluso diría que emocional. Porque, ¿qué es un viaje más que un recorrido a través de las emociones?  Leer artículo completo ➜

Ruta en coche por la costa del Alentejo

A pesar de que el Algarve sea la región que se lleva todos los focos del turismo en el litoral portugués, la costa del Alentejo representa una de las mejores sorpresas que esconde el país vecino en cuanto a playas salvajes y el encanto de pequeños pueblos de tradición pesquera se refiere. A través de 200 kilómetros que mantienen a nuestro lado las olas y acantilados del Océano Atlántico nos encontramos la autenticidad de las villas marineras tal cual eran, primitivos puertos de palafitos sostenidos de puro milagro, playas de ensueño sin primeras líneas de edificios torpedeándolas, así como rincones de naturaleza casi virgen en los cuales incluso se llega a ver saltar los delfines. De la costa alentejana, concretamente de Sines, era Vasco de Gama, el navegante que enlazó por mar Europa con la India. No nos hará falta en este viaje atravesar como él lo hiciera el Cabo de las Tormentas, sino más bien tomar un automóvil para hacer un recorrido muy especial por este precioso y desconocido litoral en el sur de Europa.

Una calle cualquiera de Odemira, a mitad de camino entre Lisboa y El Algarve (Alentejo, Portugal)

Os propongo me acompañéis por los lugares más significativos de una ruta en coche por la costa del Alentejo, entre la Península de Troia y Vila Nova de Milfontes, para conocer qué se puede ver y hacer en una región que parece haber sido tocada con una varita mágica.  Leer artículo completo ➜

Delfines en la costa del Alentejo: El estuario del río Sado

En Tróia, puerto del norte de la costa de la región del Alentejo en Portugal, se da un curioso caso que me llamó mucho la atención. El lugar donde va a morir el río Sado, en zona de marismas y salineras que llevan funcionando desde la época romana, cuenta con unos habitantes de lo más especiales. Un nutrido grupo de casi treinta delfines, llamados golfinhos en portugués, resisten en estas aguas tranquilas en las que han encontrado estabilidad a pesar de quedar cerca la ciudad de Setúbal, los astilleros y el paso regular de ferries y embarcaciones a motor. Tras haber menguado su población décadas atrás, parece que el declive de una colonia que estaba abocada a desaparecer se ha detenido, dándose incluso nuevos nacimientos con un elevado porcentaje de supervivencia.

Delfines en el estuario del río Sado (Troia, Alentejo, Portugal)

La observación de delfines en el estuario del río Sado, respetando todas las premisas del turismo sostenible y ecológico, se ha convertido en uno de los puntos fuertes en Tróia y los parajes naturales que la rodean. De hecho quienes conocen bien este lugar se saben de memoria los nombres de todos los delfines o golfinhos que se dejan ver en libertad y saltan junto a las barcas acompañados de decenas de gaviotas. Son, de una forma u otra, familia de la preciosa y salvaje costa alentejana.  Leer artículo completo ➜

Monsaraz, probablemente el pueblo más bonito del Alentejo

De las llanuras alentejanas, donde la dehesa viste de verde casi todo el año, surge inquebrantable la huella húmeda del Guadiana, límite natural que separa desde hace siglos a España y Portugal. En el Alentejo más extremeño, así como en la Extremadura más alentejana, el río salpica en gotas diversas poblaciones fortificadas que recuerdan cuitas entre hermanos y tambores de guerra. Uno de estos pueblos de frontera que hoy día resulta una auténtica bendición visitar en esta parte de Portugal es Monsaraz, cuyos silencios son tan sólo una metáfora que choca con lo que llegó a ser ruido de armaduras, afilar de espadas y calma tensa en este confín ibérico. Encaramado a una colina en la que siempre sopla el viento no se ha olvidado de sí mismo pero yace taciturno disimulando su edad, que no parece medirse por cientos sino a través de una imparable parálisis en sus tiempos. Es como si todavía quisiese estar lustroso para seguir siendo la voz cantante en una red de fortificaciones lusas que se protegían de posibles e imposibles al otro lado del río. Por eso quizás haya quien dice que probablemente Monsaraz sea el pueblo más bonito del Alentejo y, quién sabe si de Portugal.

Monsaraz (Alentejo, Portugal)

Mi segundo viaje al Alentejo, siete años después de mi primera vez en aquella zona , me llevó a degustar este maravilloso pueblo de frontera justo antes de retornar a casa, dejándome el paladar con un regusto dulce que me pedía (y me pide) regresar. La visita a Monsaraz fue, sin pretenderlo, una de las mayores sorpresas que me he llevado en mis muchas incursiones por tierras portuguesas, la puerta medieval del Alentejo más longevo, tierno y batallador.  Leer artículo completo ➜