10 castillos que no perderse en un viaje al Alentejo

No es novedad mi afición apasionada a visitar castillos, la cual es una parte de ciertos viajes a la que le presto una atención que podría definir incluso de desmedida. En cuanto menos me lo espero termino subido en lo alto de un torreón o haciendo el paseo de ronda que antes recorrieron valerosos centinelas. La historia recogida en cada uno de ellos hace que constituyan por sí mismos verdaderos signos de identidad de ciudades y pueblos enteros que se han levantado a su alrededor. Por ello en los dos viajes que llevo hechos hasta ahora a la región de Alentejo, en Portugal, no he evitado dar protagonismo a esas imponentes fortalezasque siluetean y engrandecen pueblos de frontera o villas insignes de casas blancas y vistas prodigiosas desde las dehesas hasta el océano. Alentejo es tierra de castillos que conforman un paseo a tiempos medievales en los que el más fuerte era el que estaba más reforzado militarmente y gozaba de una envidiable situación estratégica.

Castillo de Beja (Alentejo, Portugal)

Visitar estas almas de piedra rematadas con almenas ha sido, por mi parte, una gustosa obligación, por lo que ahora es momento de confesar cuáles son esos diez castillos que más me han llamado la atención en el Alentejo. Son recomendaciones personales con justificación histórica e incluso diría que emocional. Porque, ¿qué es un viaje más que un recorrido a través de las emociones?  Leer artículo completo ➜

Ruta en coche por la costa del Alentejo

A pesar de que el Algarve sea la región que se lleva todos los focos del turismo en el litoral portugués, la costa del Alentejo representa una de las mejores sorpresas que esconde el país vecino en cuanto a playas salvajes y el encanto de pequeños pueblos de tradición pesquera se refiere. A través de 200 kilómetros que mantienen a nuestro lado las olas y acantilados del Océano Atlántico nos encontramos la autenticidad de las villas marineras tal cual eran, primitivos puertos de palafitos sostenidos de puro milagro, playas de ensueño sin primeras líneas de edificios torpedeándolas, así como rincones de naturaleza casi virgen en los cuales incluso se llega a ver saltar los delfines. De la costa alentejana, concretamente de Sines, era Vasco de Gama, el navegante que enlazó por mar Europa con la India. No nos hará falta en este viaje atravesar como él lo hiciera el Cabo de las Tormentas, sino más bien tomar un automóvil para hacer un recorrido muy especial por este precioso y desconocido litoral en el sur de Europa.

Una calle cualquiera de Odemira, a mitad de camino entre Lisboa y El Algarve (Alentejo, Portugal)

Os propongo me acompañéis por los lugares más significativos de una ruta en coche por la costa del Alentejo, entre la Península de Troia y Vila Nova de Milfontes, para conocer qué se puede ver y hacer en una región que parece haber sido tocada con una varita mágica.  Leer artículo completo ➜

Delfines en la costa del Alentejo: El estuario del río Sado

En Tróia, puerto del norte de la costa de la región del Alentejo en Portugal, se da un curioso caso que me llamó mucho la atención. El lugar donde va a morir el río Sado, en zona de marismas y salineras que llevan funcionando desde la época romana, cuenta con unos habitantes de lo más especiales. Un nutrido grupo de casi treinta delfines, llamados golfinhos en portugués, resisten en estas aguas tranquilas en las que han encontrado estabilidad a pesar de quedar cerca la ciudad de Setúbal, los astilleros y el paso regular de ferries y embarcaciones a motor. Tras haber menguado su población décadas atrás, parece que el declive de una colonia que estaba abocada a desaparecer se ha detenido, dándose incluso nuevos nacimientos con un elevado porcentaje de supervivencia.

Delfines en el estuario del río Sado (Troia, Alentejo, Portugal)

La observación de delfines en el estuario del río Sado, respetando todas las premisas del turismo sostenible y ecológico, se ha convertido en uno de los puntos fuertes en Tróia y los parajes naturales que la rodean. De hecho quienes conocen bien este lugar se saben de memoria los nombres de todos los delfines o golfinhos que se dejan ver en libertad y saltan junto a las barcas acompañados de decenas de gaviotas. Son, de una forma u otra, familia de la preciosa y salvaje costa alentejana.  Leer artículo completo ➜

Monsaraz, probablemente el pueblo más bonito del Alentejo

De las llanuras alentejanas, donde la dehesa viste de verde casi todo el año, surge inquebrantable la huella húmeda del Guadiana, límite natural que separa desde hace siglos a España y Portugal. En el Alentejo más extremeño, así como en la Extremadura más alentejana, el río salpica en gotas diversas poblaciones fortificadas que recuerdan cuitas entre hermanos y tambores de guerra. Uno de estos pueblos de frontera que hoy día resulta una auténtica bendición visitar en esta parte de Portugal es Monsaraz, cuyos silencios son tan sólo una metáfora que choca con lo que llegó a ser ruido de armaduras, afilar de espadas y calma tensa en este confín ibérico. Encaramado a una colina en la que siempre sopla el viento no se ha olvidado de sí mismo pero yace taciturno disimulando su edad, que no parece medirse por cientos sino a través de una imparable parálisis en sus tiempos. Es como si todavía quisiese estar lustroso para seguir siendo la voz cantante en una red de fortificaciones lusas que se protegían de posibles e imposibles al otro lado del río. Por eso quizás haya quien dice que probablemente Monsaraz sea el pueblo más bonito del Alentejo y, quién sabe si de Portugal.

Monsaraz (Alentejo, Portugal)

Mi segundo viaje al Alentejo, siete años después de mi primera vez en aquella zona , me llevó a degustar este maravilloso pueblo de frontera justo antes de retornar a casa, dejándome el paladar con un regusto dulce que me pedía (y me pide) regresar. La visita a Monsaraz fue, sin pretenderlo, una de las mayores sorpresas que me he llevado en mis muchas incursiones por tierras portuguesas, la puerta medieval del Alentejo más longevo, tierno y batallador.  Leer artículo completo ➜

Descubriendo el Alentejo

Alentejo 2007 por ti.

Durante la Semana Santa de 2006 estuvimos mi amigo Pablo y yo en el Norte de Portugal donde hicimos un recorrido bastante interesante por lugares como Oporto, Vila Real, Peso da Régua, Bragança o Miranda do Douro. Visto el éxito obtenido nos decidimos en este año 2007 a repetir país aunque con una ruta diferente por una zona no tan conocida turísticamente hablando: La Región del Alentejo.  Y para no llevar la contraria a la positividad predominante en mis viajes, éste no ha sido menos en absoluto. Así que os recomiendo que os deis una vueltecita con nosotros por esta “sorpresa portuguesa”.

Alentejo significa “más allá del Tajo”. Esta región, dividida en cuatro demarcaciones (Bajo, Centro, Alto y Litoral) queda debajo del emblemático río hispano-luso siendo limítrofe con la provincia del Algarve. Su situación estratégica y fronteriza con Extremadura lo ha relegado a un segundo plano respecto a urbes como Lisboa, Porto o la propia región del Algarve, más conocidas y transitadas por el creciente turismo que se dirige a Portugal. Pero ésto no ha hecho más que beneficiar a la zona, que mantiene casi intactas sus construcciones, sus campos, sus costumbres, su gastronomía tradicional y su vida cargada de tranquilidad y sosiego…

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