10 consejos para ver las auroras boreales

Es evidente que uno de los momentos más buscados de quienes viajamos a los países nórdicos cuando no es verano es la mera posibilidad de poder ver en directo el baile de las auroras boreales. Noruega, Islandia, Suecia, Finlandia, Alaska, Groenlandia y el norte de Siberia o Canadá son lugares cuyo territorio se mece en la frontera del Círculo Polar Ártico y, por tanto, receptores de las célebres luces del norte. Este fenómeno natural rodeado de mitos y leyendas justifica por sí solo un viaje a estos países. Al menos intentar salir a su encuentro porque, a diferencia de quien va a visitar una catedral, una cascada o un glaciar, las auroras no se dejan ver tan fácilmente.

Auroras boreales fotografiadas en Noruega

Si bien no es posible garantizar el avistamiento de las luces del norte porque dependemos de varias condiciones, sí podemos aprender cuál es el contexto ideal para salir en su búsqueda. Por ello, tras varios intentos fracasados y otros de éxito, aquí van una serie de consejos para ver las auroras boreales en nuestro viaje a los países nórdicos. Y, sobre todo, disfrutarlas. Leer artículo completo ➜

A solas con los frailecillos en Islandia

Los viajes no se componen tan sólo de lugares. Son, en realidad, los momentos que pasamos en ellos, todo lo que nos va sucediendo en el camino, lo que configura esa aventura que recordaremos mientras vivamos. Tras un largo viaje en coche por Islandia en el sentido de las agujas del reloj a finales de abril, esperaba con ansia la llegada primaveral de las aves más características del país, los frailecillos, quienes regresan siempre por esta época procedentes de fríos y duros meses de pesca en las aguas del Ártico. Muchos islandeses me habían dicho que esperara y fuera paciente, que poco antes de llegar mayo empezaría a ver frailecillos en los acantilados, donde acuden cada año para tener a sus crías. Faltaba un día para que terminara el viaje (así como mayo), y justo en la última oportunidad que me quedaba antes de marcharme de vuelta a casa llegué a horas tardías, aunque con algo de luz, al promontorio de Dyrhólaey, en el sur de Islandia, donde nevaba con gran intensidad. ¡Ahora o nunca! – me dije mientras buscaba altura en una estrecha carretera donde no pasaba un sólo coche.. Aparqué mi vehículo y comencé a caminar. No necesité dar más de tres pasos para ver la mirada de una pareja de curiosos frailecillos al filo del acantilado. Ya estaban aquí…

Frailecillos en Islandia

El cielo encapotado y los copos de nieve no me impidieron apreciar la escena y que me acercara lentamente hacia ellos. Entonces los dos frailecillos se multiplicaron por cien, por doscientos, por trescientos… Lo que tenía delante era una gran colonia de hermosos puffins, nombre con el que se les conoce en casi todo el mundo a los frailecillos (lundi es en islandés). Entonces me senté a apenas un par de metros de ellos, tomé fotografías, grabé algún pequeño vídeo (que os mostraré a continuación) y disfruté en silencio de uno de los momentos más memorables y emocionantes de mi viaje a IslandiaLeer artículo completo ➜

Érase un avión abandonado en una playa de Islandia

No se me ocurre un escenario más inspirador para ir a tomar fotos. Se trata del cuerpo de un viejo avión abandonado sobre la arena negra de una playa tan inmensa que parece un desierto. Apenas se le intuyen unas alas que no tiene, ni la cola. Hueco por dentro, no es más que un amasijo de recuerdos en el silencio de su varamiento forzoso. Hace ya más de cuatro décadas que este avión militar que perteneciera a las fuerzas aéreas norteamericanas destacadas en Islandia en plena Guerra Fría tuvo que realizar un aterrizaje forzoso sobre la tierra volcánica de Sólheimasandur sin lamentar la pérdida de vidas humanas. Y allí se quedó, testigo mudo de una catástrofe interrumpida in extremis.

Avión abandonado en Islandia

Hoy día saber dónde está el avión abandonado de Islandia es uno de los retos más bonitos y curiosos que tienen los viajeros que recorren el país en coche. Y es que para fotografiar su deteriorado fuselaje hay que localizarlo primero. Para ello me gustaría contar exactamente en qué lugar se encuentra y cómo llegar hasta él.  Leer artículo completo ➜

Guía de lugares increíbles que ver en el sur de Islandia

No hace mucho publicaba 50 consejos prácticos para viajar a Islandia con el objeto concretar en la pantalla los apuntes tomados en mi cuaderno de notas durante mi estancia en el país nórdico. Tras llevar a cabo en coche de alquiler la ruta circular por la isla se me quedaron grabados numerosos lugares y, sobre todo, momentos que tienen que ver con este viaje a Islandia en el que uno cree regresar a los orígenes de la Tierra para conocer tal cual pudo ser hace millones de años. Una y otra vez pienso en las lenguas de hielo del Vatnajökull, el mayor glaciar de Europa, en las muchas cascadas que surgían en un paisaje abrumador que me empequeñecían en cada kilómetro que hacía. O en esas playas de ceniza volcánica donde la sombra de los acantilados sirve de hogar a los frailecillos que observan impertérritos auténticas esculturas naturales de magma y oleaje. Si bien el norte me recibió con un temporal que puso las cosas demasiado fáciles, el sur de Islandia fue el abrazo que necesitaba. Sus cielos azules forjaron un escudo lo bastante fuerte como para poder disfrutar y degustar rincones imposibles de una de las áreas más prolíficas del país.

Cascada Seljalandsfoss (Islandia)

La cantidad de lugares maravillosos que ver en el sur de Islandia me ha llevado a preparar una breve guía para el viajero que se encuentre haciendo una ruta en coche por el país y quiera conocer esos sitios que no se puede perder (o a los que regresar si es reincidente). Si bien Islandia está cargada de imprescindibles hay que reconocer que gran parte de los sitios más memorables se encuentran en su enigmático surLeer artículo completo ➜

50 consejos útiles para viajar a Islandia

Si pensamos en el humo de volcanes y fumarolas, en el avance de un glaciar que se rompe lentamente en icebergs quedando a la deriva o en el pico colorido de un frailecillo asomándose a un acantilado de película es que estamos haciendo un viaje a Islandia con la mente. Pero hay países que tenemos que verlos con nuestros propios ojos. Ese mundo de hielo y fuego que recrea la Tierra tal cual era se trata de uno de los destinos más apasionantes y conmovedores que se me ocurren a los que puede aspirar un viajero. Entre paisajes sublimes y la ilusión de un niño cuando se va al volante por la famosa carretera circular R1 es fácil quedarnos con la boca abierta con todos los atractivos que tiene para ver y hacer este destino único. A mi vuelta de este país de sangre vikinga, tras vivir increíbles experiencias y tomar muchas notas en mi cuaderno, he preparado un listado de 50 consejos útiles para viajar a Islandia que puedan inspirar a aquellas personas que tengan interés en visitar la isla mágica del norte.

Cascada de Öxarárfoss (Islandia)

¿Es tan caro viajar a Islandia como nos cuentan? ¿Qué debemos llevar con nosotros? ¿Cómo moverse por el país? ¿Es fácil hacerlo por tu cuenta? ¿Qué tal son los hoteles? ¿Dónde y cuándo es mejor ver ballenas, frailecillos o auroras boreales? Todas las respuestas a estas preguntas y muchas más trataré de darlas en esta recopilación de consejos con un sentido práctico que pueda dar luz a la hora de preparar un viaje a Islandia y buscar la mejor experiencia posible en el país nórdico.  Leer artículo completo ➜

Islandia, la Tierra tal cual era

Hay viajes que te llevan a conocer de verdad el planeta en el que vives. Lugares donde escuchas respirar al suelo que pisas, ves avanzar una alfombra de hielo procedente de grandes glaciares y piensas en erupciones volcánicas más de lo normal. Son incursiones a la geografía terrestre en todo su esplendor. Y en las que te das cuenta que algún día la Tierra fue así, se creó así. Ese viaje es Islandia, un país que se abre entre placas tectónicas, el musgo se apodera de campos de lava infinitos y las fumarolas se convierten en las improvisadas chimeneas de los elfos.

Laguna Jökulsárlón de Islandia

Acabo de regresar de Islandia, vasto territorio que los vikingos ocuparon para perpetuar su leyenda, y tengo la sensación de que vengo del mismo centro de la Tierra que nos narrara Julio Verne. Leer artículo completo ➜

No me busquéis en casa… ¡Estoy en Islandia!

Frailecillos, aves cuya población mayoritaria se encuentra en Islandia

Hoy ha sido una noche larga pero tras llevarlo mucho tiempo esperándolo amanezco en Islandia. El país de hielo y fuego, ese lugar en el que comprendes de primera mano que el planeta Tierra es un ser vivo, nutre un viaje que promete sensaciones inmensas y pasiones desmedidas. Siento una ilusión tremenda por estar aquí y no es momento de comenzar una ruta que me va a llevar a dar la vuelta completa a la isla. Es aún abril y hace frío, muchos caminos aún están congelados y tendremos que rogarle a los elfos que nos regale alguna de las últimas auroras boreales de la temporada. Pero estoy feliz, me encuentro radiante de sólo pensar que desde hoy estaré recorriendo uno de los países más hermosos del mundo.  Leer artículo completo ➜

Muy pronto estaré de viaje por…¡Islandia!

Tengo la ilusión de confesaros uno de mis viajes más deseados y que está muy cerca de hacerse realidad. Muy pronto, en apenas unas semanas, me marcho de viaje a uno de esos destinos de hielo y fuego en el que saltan las ballenas y los frailecillos vuelan al ras de los acantilados. Allá donde todavía se cree en la intermediación de los elfos y buena parte del territorio está cubierto por glaciares. En efecto, me voy de viaje a Islandia, a la gran isla que geográficamente se columpia entre dos continentes, para recorrerla en coche y ver si es verdad eso que llevo tanto tiempo escuchando y leyendo sobre que es poseedora de algunos de los paisajes más asombrosos del planeta.

Sele en los glaciares argentinos

Estoy feliz de confirmar por fin la noticia porque este para mí es un viaje muy esperado. Ya tengo fecha de partida, el 21 de abril, y un coche esperándome en Reykjavík para tratar de dar la vuelta a la isla si nada lo impide.  Leer artículo completo ➜