Lisboa fue la ciudad del sí quiero…

Nunca lo había pensado. O quizás sí. Pero tengo la impresión de que la ciudad más romántica del mundo es Lisboa. Siempre fiel a sí misma, dulce, melancólica y tan de verdad, que no se siente uno dentro de un decorado repetido. Lisboa es única, desde Baixa hasta el Barrio Alto, desde Chiado hasta la Alfama, parando antes en Belém para degustar unos deliciosos pastéis y seguir la marcha. Será por su pátina desgastada, el tranvía 28 escondiéndose detrás de la catedral o todas y cada una de las noches del miradouro de Santa Luzia donde a lo lejos se escucha un fado desgarrador. Por eso y muchas cosas más preparé un fin de semana especial para pasar con mi chica. Y por eso guardaba en el bolsillo un anillo de compromiso con el que pedirle a ella, a Rebeca, que se casara conmigo.

Atardecer en Lisboa

Yo, que siempre fui de las personas que huían del compromiso y que pensaba que no necesitaba estar enamorado, me sentía como un flan esperando el momento perfecto para hacer la pregunta de mi vida y escuchar las palabras mágicas de “Sí, quiero”. Leer artículo completo ➜