Las abadías abandonadas de North Yorkshire

Rayos de luz penetrantes acceden sin resistencia al antiguo coro de la iglesia abacial. Me encuentro en North Yorkshire, Inglaterra. Nunca había entrado a un templo cristiano pisando hierba en vez de suelo, pero esta es una forma usual de seguir las huellas del abandono de los monasterios británicos tras su disolución en el siglo XVI por Enrique VIII cuando, de manera unilateral, decidió fundar la iglesia anglicana cortando radicalmente con Roma. Grandes estancias monásticas, que en el pasado fueran ricas y pobladas, son hoy esqueletos de piedra, de puertas huecas y ventanas vacías donde no queda cristal. En Whitby, por ejemplo, la salitre del mar ha carcomido los sillares, dejando un aspecto fantasmagórico y desnaturalizado. En Fountains Abbey, el monasterio más grande de esta ruta de abadías abandonadas de North Yorkshire y símbolo del romanticismo más bécqueriano o la nostalgia trasladados a los lienzos de William Turner, muy amante de las ruinas, hay que hacer un ejercicio de imaginación para vislumbrar las riquezas confiscadas, robadas o destruidas a propósito o por el paso de los años. Mientras tanto en Rievaulx Abbey se rompen las nubes de plomo para atravesar la piedra y dibujar un paisaje deshabitado y espectral que bien podría formar parte del universo de pesadillas de Tim Burton.

Abadía de Whitby (Yorkshire Inglaterra)

Durante mi último viaje a Yorkshire me dispuse a conocer tres de las muchas abadías abandonadas que resurgen de su dejación y muerte para convertirse en auténticos atractivos para visitar por parte de los viajeros que llegan hasta Inglaterra. Monasterios en ruinas que dibujan un sendero de silencio, historias y raíces cortadas por un monarca que cambió para siempre la historia y religión de su país.  Leer artículo completo ➜

Ruta en coche por la costa de Yorkshire

El litoral de Yorkshire, el condado histórico más grande de Inglaterra, se dibuja por medio de una sucesión de curvas, vigorosos acantilados golpeados salvajemente por las olas, pueblos refugiados entre las rocas donde venían a esconderse los reyes del contrabando marítimo y cientos de miles de aves que anidan en aquellas costas. Desde Staithes, el lugar en el que el Capitán Cook empezó a desplegar sus primeros mapas, así como sus primeros sueños, tenemos un recorrido de apenas un centenar de kilómetros nutridos de grandes atractivos hasta que nos venimos a topar con un auténtico muro llamado Flamborough Head, la versión británica del Cabo de las Tormentas.

Robin Hood's Bay, uno de los pueblos más bonitos de la costa de Yorkshire (Inglaterra)

El viaje que os propongo hoy tuve la suerte de realizarlo recientemente en mi última incursión a Gran Bretaña. Se trata de una ruta en coche por la costa de Yorkshire, de arriba a abajo, en la que se puede descubrir la vertiente más pirata, genuina y auténtica de aquellas rompientes incapaces de domesticar al océano.  Leer artículo completo ➜

Bempton Cliffs, el paraíso de las aves marinas en Yorkshire

Probablemente en Inglaterra no exista un lugar como Bempton Cliffs para ver y fotografiar aves marinas. Estos vertiginosos acantilados situados en la costa de Yorkshire dibujan un paisaje colosal donde la erosión ha creado una pared de más de 100 metros de alto que se extiende durante unos 10 kilómetros hasta llegar al Cabo Flamborough. Es aquí donde aprovechan cientos de miles de aves para buscar pareja, hacer sus nidos y dar a luz a nuevos miembros. Durante todo el año, aunque sobre todo en la primavera y el verano, los acantilados de Bempton se convierten en un espectáculo ornitológico de primer nivel donde se puede observar, escuchar y disfrutar los trinos y aleteos de distintas especies de pájaros que cruzan el océano para acudir al unísono a un lugar sin parangón en toda Gran Bretaña.

Frailecillos en Bempton Cliffs (Yorkshire, Inglaterra)

Con prismáticos y la cámara de fotos lista para disparar me presenté en Bempton Cliffs dispuesto a capturar los instantes que me permitieran las bandadas de frailecillos, alcatraces, alcas o gaviotas, las cuales formaban una ensordecedora multitud en esta barrera natural atlántica.  Leer artículo completo ➜

El hotel de Harrogate donde se escondió Agatha Christie

Hay once días en la vida de Agatha Christie que se llevó con ella a la tumba. El 3 de diciembre de 1926 su coche apareció junto a un acantilado y las especulaciones, entre las que se incluía el suicidio, se vieron multiplicadas dentro de una de las operaciones policiales más importantes que se recuerdan en Gran Bretaña. Los prensa y la ciudadanía no hablaba de otra cosa, hasta el hecho de que el mismísimo Sir Arthur Conan Doyle, creador del célebre personaje de Sherlock Holmes, llevó los guantes de la escritora a una medium para obtener pistas sobre su paradero. Al parecer una dura discusión con su marido infiel le había llevado a cometer una locura, poniendo Inglaterra patas arriba para salir a su búsqueda. El 14 de diciembre, once días más tarde de su desaparición, un músico que tocaba el banjo en el Swan Hydropathic Hotel de Harrogate (Yorkshire), el actual The Old Swan, reconoció a Agatha Christie entre los huéspedes y llamó rápidamente a la policía. Cuando ésta llegó junto al esposo de la novelista, el Coronel Archibald Christie, la autora de “Asesinato en el Orient Express” que, al parecer, había estado de baños, fiestas y bailes en el lujoso hotel de Harrogate todo ese tiempo, dijo haber perdido la memoria. Lo mejor de todo es que, a pesar de sufrir “amnesia” tras el accidente de coche (recalco el entrecomillado), se había registrado en el hotel como Theresa Neele, casualmente el mismo apellido que la amante de su marido…

The Old Swan de Harrogate

Parece una historia sacada de una de las novelas policíacas de Agatha Christie pero el misterio de tan sonada desaparición sigue dando mucho que hablar. Sobre todo en The Old Swan Hotel de Harrogate, que lleva ofreciendo hospedaje desde finales del siglo XVIII y se trata de uno de esos hoteles con encanto, mucha Historia y fino acento británico en el condado de Yorkshire. Lugar en el que tuve la fortuna de pernoctar, aunque sin síntomas de amnesia contrastados (que yo sepa).

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El tren de vapor de Yorkshire, un viaje en el tiempo

Si escuchas por primera vez el sonido de una locomotora de vapor cuando el tren está a punto de partir sabes que su melodía nunca se te va a quitar de la cabeza. Hoy día, en la época de los trenes bala japoneses, de los Intercity y el AVE, nos hemos alejado lógicamente de los viejos y estruendosos ferrocarriles a vapor en los que la sala de máquinas olía a carbón y donde la británica Agatha Christie se imaginaba asesinatos a diestro y siniestro. La literatura y, por supuesto, el cine, nos han ayudado a mantener vivo el recuerdo de lo que supuso una revolución en el transporte e incluso nos han situado estos trenes de siempre en contextos clásicos como el lejano oeste, el Orient Express y el corazón de esa Gran Bretaña de las novelas de suspense en cuyos mapas se desligan infinidad de rutas ferroviarias.

Tren de vapor de Whitby a Pickering (Yorkshire, Inglaterra)

Precisamente en Whitby, en la costa de Yorkshire (nordeste de Inglaterra), tuve la oportunidad (y la suerte) de cumplir un sueño que tenía desde niño subiéndome a un tren de vapor de los de antes para adentrarme a los páramos de North York Moors y retroceder en el tiempo a mitad del siglo XIX.  Leer artículo completo ➜

10 fotografías que inspiran viajar a Yorkshire

Tenía ganas de hincarle bien el diente a Inglaterra, olvidarme por un instante de Londres y las grandes urbes británicas para despejar a solas diversas incógnitas en la campiña, en ciudades diminutas de valor medieval y vida tranquila, así como en esos pueblos costeros en los que aún se cuentan historias de piratas y contrabandistas. Deseaba realizar un viaje en coche y empezar a hablar en millas y rotondas que se toman por la izquierda. Dicho y hecho. El destino me llevó a Yorkshire, en el norte, considerado el condado histórico más grande de Inglaterra. Allí me dejé perder en los callejones estrechos de York, en la fina Harrogate, en las vidrieras de Ripon y en las ruinas de abadías huecas con la hierba como suelo y el aire como ventanal de silencio y oración. También busqué las huellas de Robin Hood en la bahía que lleva su nombre, al misterioso Drácula de Bram Stoker en la incomparable Whitby e incluso tuve la suerte de perseguir el vuelo de frailecillos y alcatraces en los majestuosos acantilados de Bempton.

Calle de Whitby (Yorkshire, Inglaterra)

Tengo todavía mil imágenes de este viaje dándome vueltas en la cabeza. De hecho sólo he tenido tiempo de revisar a fondo el material de mi cámara. Así que antes de desenvolverme con los escritos, ¿qué tal si repasamos 10 fotografías de momentos que inspiran viajar a Yorkshire y que pude vivir in situ?  Leer artículo completo ➜

Voy en busca de los pueblos más bellos de Yorkshire

Cuando estéis leyendo estas líneas ya habré aterrizado en el aeropuerto de Manchester y muy probablemente me encuentre conduciendo un vehículo por la izquierda rumbo al norte de Inglaterra, en concreto a la ciudad de York. Inicio de esta manera un viaje en solitario de seis días completos a un condado emblemático como Yorkshire con un reto por delante, descubrir cuáles son sus pueblos más hermosos.

Patio de una casa antigua

Será un viaje de carretera, manta (y GPS) en busca de rincones medievales, paisajes fulgurantes de acantilados y senderos sinuosos así como las letras de Agatha Cristie y Bram Stoker escapándose de los libros para escribir las realidades de una de las regiones inglesas más atractivas que se me ocurren.  Leer artículo completo ➜