Calatañazor, un encantador pueblo soriano congelado en la Edad Media

Cuentan que el nombre de Calatañazor venía del árabe Qal`at an-Nusur (قلعة النسور), que vendría a significar algo así como “castillo de los buitres”. Curiosamente esa es una de las postales más características en esta bella localidad soriana de poco más de cincuenta habitantes que permanece arropada entre riscos de Historia. Los muros y torres roídas de un viejo fortín medieval hacen repicar el sonido del vuelo raso de estas aves carroñeras de tal manera que regala la sensación de que sus plumas oscuras acarician tus oídos. En Calatañazor el tiempo dijo basta hace ya muchos siglos. Como si se hubiese obcecado en permanecer anclado en la Edad Media y no ver mancilladas de ninguna manera las fachadas de las casas con sus característicos entramados de madera de sabina, las chimeneas cónicas por las que respiraban las cocinas de antaño ni el empedrado de canto rodado que hace de alfombra. Las efigies mozárabes de las iglesias advierten a los visitantes del viaje a través del tiempo que están a punto de emprender. El aroma a asado que impregna cada recodo y cada pared se encarga de hacer el resto y lograr, por unos instantes, que no te quieras marchar nunca de allí.

Calatañazor (Soria)

Calatañazor no sólo es un paseo con mucho que ver y hacer a través de una peculiaridad histórica y arquitectónica en peligro de extinción, sino además una de las mejores escapadas posibles en la provincia de Soria. De las de perderse en una especie de paréntesis geográfico y temporal. Tanto para unas horas como para quedarse a dormir, esta villa medieval garantiza una experiencia de las que no se olvidan nunca.  Leer artículo completo ➜

Los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha

Me apasiona el turismo de interior, con esas escapadas en coche o en cualquier medio que se precie las cuales se planifican con poco tiempo de antelación y terminan siendo un soplo de aire fresco con el que romper con el día a día. Viviendo en Madrid suelo recurrir bastante a Castilla-La Mancha, un territorio suficientemente amplio como para no terminarlo nunca y suficientemente atractivo como para mostrar orgullosa ese rostro bien perfilado por Cervantes en su carácter, sus paisajes y sus pueblos. Precisamente sobre este último aspecto, los pueblos, me gustaría incidir hoy por medio de una selección de “bellezas” que aviso está cargada de subjetividad. Tras recorrer en múltiples ocasiones esta comunidad autónoma creo poder estar en disposición de contaros cuáles son, bajo mi humilde punto de vista, los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha en los que he tenido la suerte de estar.

Selección de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha. En la foto una calle de Villanueva de los Infantes

¿Cuáles son los pueblos más hermosos y llamativos que ver en Castilla-La Mancha? No os perdáis esta lista de quince recomendaciones rurales que pueden merecer una visita y para los que no cabe decepción alguna.  Leer artículo completo ➜

San Cebrián de Mazote, el espíritu mozárabe de Castilla

A mediados del siglo X la convivencia de los cristianos en territorio musulmán de Al-Andalus se hacía cada vez más irrespirable. No fueron pocos monjes precisamente los que huyeron del sur hasta situarse en un lugar más seguro al otro lado de la línea donde las campañas de reconquista de la península por los reinos los reinos cristianos habían dejado el territorio despejado de enemigos para ser repoblado. Uno de los casos más evidentes fue el de un grupo de sacerdotes cordobeses que se establecieron en un lugar conocido como Monzoute, a poco más de 40 km al oeste de Valladolid, y levantaron sobre el viejo templo visigodo existente una iglesia de planta basilical con infinidad de elementos mozárabes. La consagraron a Ciprianus, un santo nacido en Cartago, y utilizaron unas técnicas propias del arte islámico aplicadas a un edificio religioso cristiano. Hoy día Monzoute es la vallisoletana San Cebrián de Mazote y San Cipriano el mayor templo mozárabe que podemos disfrutar en Castilla.

Iglesia mozárabe de San Cipriano en San Cebrián de Mazote (Valladolid)

El municipio de San Cebrián de Mazote, de apenas doscientos habitantes y atravesado por el río Bajoz, parece haberse paralizado en el tiempo para seguir en el primer milenio de nuestra era y ser uno de los pocos lugares de la provincia donde se puede respirar el aire mozárabe más puro y escuchar las campanas de una de las iglesias más hermosas y recomendables para visitar de toda la provincia de ValladolidLeer artículo completo ➜

Postales del otoño en el castañar de Casillas

A finales del mes de noviembre el otoño alcanza las cotas cromáticas más altas en lugares donde lo caduco se tiñe de amarillos, ocres y rojos, componiendo un puzzle desordenado de hojas que llueven al son del viento para cubrir la tierra de hermosos tapices. Cada año por estas fechas me gusta descubrir rincones en los que hacer una ruta fotográfica tras las huellas pictóricas de ese otoño fulgurante y vistoso. De ese modo me escapo con la cámara de fotos y busco paisajes en los que dejarme llevar por el crujir de las hojas secas y así traer conmigo escenarios que, aunque recomendables durante todo el año, tienen en la otoñada su mejor cara. Esta vez, hace apenas un par de días, me fui a conocer el entorno natural de Casillas, un pequeño pueblo de montaña en pleno valle del Tiétar (Ávila) rodeado de castaños centenarios que se ponen de forma elegante sus últimos trajes del año antes de rendirse al frío invierno. Son precisamente sus extensos castañares quienes le dan todo el sentido a una ruta por los senderos de uno de esos otoños dignos de ver y ser fotografiados.

Castañar de Casillas en otoño (Valle del Tiétar, Ávila)

Os propongo una escapada o paseo fotográfico por el castañar de Casillas para que que veáis lo que a uno le espera en la cumbre del otoño. Un paisaje deslumbrante a tan sólo 80 kilómetros de Madrid que deja con la boca abierta. ¿Queréis saber por qué? Adelante, pasad y sentiros cómodos, que comienza el viaje.  Leer artículo completo ➜

Claves para una escapada a Las Médulas (Rutas y consejos prácticos)

No cabe duda que lo acontecido hace dos mil años en el corazón de la comarca de El Bierzo podría haberse tildado con ojos de hoy de auténtica catástrofe medioambiental. Porque, en realidad, sí lo fue. Durante la época romana las montañas de Las Médulas se transformaron en unas minas de oro a cielo abierto, reventadas literalmente por la fuerza del agua que se ocupaban de canalizar a kilómetros de allí con el principal objetivo de extraer el noble metal para las arcas del Imperio. Pero cuando los romanos abandonaron aquella explotación ya supuestamente vacía de oro la montaña rota, deshecha y hueca dejó que se abalanzara sobre ella la naturaleza, abriéndose paso los robles, encinas, castaños y carrascas, así como animales que vieron recuperado su territorio. Década a década, siglo a siglo, los promontorios y galerías de arena roja que no se deshicieron durante las extracciones conjuntaron el que para muchos se trata de uno de los paisajes más bellos de cuantos hay en España. El tiempo había sido el encargado de reconvertir la montaña en un nuevo espectáculo que no tenía nada que ver con el anterior.

Paisaje de Las Médulas desde el Mirador de Orellán (El Bierzo, León)

No hace mucho tuve la ocasión de visitar Las Médulas durante un fin de semana con buenos amigos. Allí nos interesamos de cómo se había formado aquel extraordinario paisaje de montañas desnudas, nos las ingeniamos para buscar los mejores miradores para tomar fotografías y realizar alguna que otra ruta de senderismo en los adentros, sin olvidarnos de cultivar el estómago con ciertas delicias gastronómicas bercianas. Y durante la visita tomé muchas notas para compartir algunos consejos para sacarle partido a una escapada a Las Médulas, contar qué se puede ver y hacer por la zona y, en definitiva, recorrer juntos una vez más esta maravilla considerada con todo merecimiento Patrimonio de la Humanidad.  Leer artículo completo ➜

Murillo, Sevilla y secretos en claroscuro

No todos los días se tiene tan cerca una de las obras maestras del barroco sevillano en su paso por la enfermería. No siempre uno posee la fortuna de estar a la sombra del gran Murillo mientras las finas y delicadas manos de una restauradora realiza una cirugía milimétrica con su pincel para devolver a la vida un lienzo cumbre en la vida del genio del claroscuro en la España del Siglo de Oro. La iglesia del que fuera un importante convento mercedario, en la actualidad la privilegiada sede del Museo de Bellas Artes de Sevilla, una pinacoteca con una colección irrepetible, compone el escenario perfecto en el que se pretende cerrar un círculo roto hace doscientos años cuando con motivo de las invasiones napoleónicas salieron numerosos trabajos pictóricos que terminaron esparcidos por medio mundo. Y es que, tras cerca de dos siglos dando vueltas por Europa, la obra central de Murillo encargada para vestir el convento sevillano de los capuchinos, El Jubileo de la Porcíuncula, ha regresado para, una vez recuperado, engalanar el retablo principal del templo y dar luz verde al cuarto centenario del nacimiento del pintor.

Restauradora del Museo de Bellas Artes de Sevilla trabajando en el Jubileo de la Porcíuncula de Murillo

Sevilla y Murillo. Murillo y Sevilla. Pura simbiosis creativa. Y muchos secretos que contar al claroscuro de inmaculadas, santos, escenas bíblicas, milagros y tiernos pastorcillos con los que Bartolomé Esteban Murillo hizo de Sevilla, su casa, un museo al que le dedicó toda su vidaLeer artículo completo ➜

Monasterio de Santa María de Vilabertrán, el secreto mejor guardado del Alto Ampurdán

A mitad de camino entre Figueras y Peralada, con tan sólo cuatro kilómetros de margen, tiende a quedar en el olvido de quienes visitan la comarca del Alto Ampurdán un monasterio peculiarísimo, con un románico maravilloso, que guarda muchos secretos en la sencillez del claustro y la bóveda de cañón de su iglesia. El monasterio de Santa María Vilabertrán no es ni tan siquiera un monasterio al uso sino una canónica, cuya función en la Edad Media fue congregar canónigos bajo las normas de San Agustín. Clérigos que debían dar ejemplo a la comunidad y ser un ejemplo para los demás mediante la sencillez de su vida en congregación. Su torre rectangular de estilo lombardo sirve de faro para visitantes desorientados que no se imaginan, ni por asomo, la belleza de lo que les espera en el interior.

Monasterio de Santa María de Vilabertrán (Alto Ampurdán, Girona)

El monasterio de Santa María Vilabertrán, que llegó a hospedar peregrinos que se dirigían a Tierra Santa, ha mantenido su esencia a pesar de guerras y desamortizaciones. Y, aunque no posee la fama de su vecino ampurdanés Sant Pere de Rodes, merece muchísimo la pena acercarse hasta él y conocer sus dependencias.  Leer artículo completo ➜

Ideas para una escapada perfecta en el Alto Ampurdán

El último salto de la Costa Brava antes de entrar a Francia por Portbou o la Jonquera no puede ser más prometedor. El Alto Ampurdán (oficialmente en catalán Alt Empordà) guarda vibrantes propuestas para todos los gustos en el que lo mismo te tiras en paracaídas como que te dejas caer por un silencioso claustro románico de un monasterio del medievo. Con playas espléndidas, un cielo gastronómico de Estrellas Michelin, soberbios conjuntos arqueológicos como Ampurias y buena parte del universo creativo de ese genio llamado Salvador Dalí. Por si parece poco tiene castillos, pueblos con encanto, festivales de música y un buen número de bodegas donde brindar por la nueva cosecha a este lado del Mediterráneo.

Ventana de la casa de Dalí en Portlligat (Cadaqués, Alto Ampurdán)

Para disfrutar de una escapada perfecta a esta comarca gerundense, me gustaría compartir contigo una serie de ideas que harán que tu viaje sea lo más completo posible. ¿Quieres saber qué ver y hacer en un viaje al Alto Ampurdán? Entonces no lo pienses más y acompáñame…  Leer artículo completo ➜

10 buenas razones que inspiran viajar a La Garrotxa

El término garrotxa procede del catalán antiguo y se refiere a un relieve abrupto y de rocas, “áspero, roto y de mal pisar”. Hoy día esta definición ni se digna a aparecer en los diccionarios actuales porque nadie usa la palabra para definir un territorio, pero se mantiene en la denominación de una comarcas muy especial y hermosa de Cataluña. Al norte de Girona, con la cordillera de los Pirineos a punto de entrar en escena, La Garrotxa nace como uno de los parajes más fértiles de toda la Península Ibérica. Un territorio verde que deja hueco a nada menos que cuarenta y dos volcanes, extensos hayedos de cuento, firmes acantilados de basalto y praderas salpicadas de masías centenarias. O una red de villas y pueblos medievales con el encanto suficiente como para convertirse en auténticas máquinas del tiempo y hacernos regresar a la época de los señores feudales y los remensas. Rincones de románico puro cuyos capiteles son capaces de narrar varios libros a la vez sin tener que pasar una sola hoja.

Castellfollit de La Roca (Pueblo medieval de La Garrotxa)

Debo reconocer que razones son muchas para viajar a La Garrotxa. No os perdáis este decálogo garrochino con el que aprender y disfrutar a la vez de una comarca con mucho que ver y hacer, que te atrapa mucho antes de que la niebla cubra las montañas y un amable payés te salude con la mirada. Leer artículo completo ➜

Dónde comer (y muy bien) en Las Hurdes

Hemos hablado largo y tendido de Las Hurdes como un viaje de leyenda a todo color, de esa postal fantástica de la naturaleza llamada Meandro del Melero, incluso de una atractiva ruta por las alquerías hurdanas como máximos exponentes de la arquitectura negra. Y después de todo nos hemos quedado con un poco de hambre. Así que, si me lo permitís y os interesa, voy a dejar anotados a continuación varios restaurantes y un bar tipiquísimo donde probar la rica gastronomía de esta pequeña comarca montañosa situada al norte de Cáceres.

Pimiento del piquillo en lata de conservas del restaurante La Meancera de El Gasco (Las Hurdes)

En todos los viajes o escapadas que se precien el tema gastronómico cuenta con bastante importancia, sobre todo si se trata de lugares con alma que van más allá de lo que cuentan sus platos. Así que, sin temor a desviarme demasiado, voy a comentar dónde comer en Las Hurdes. O, mejor dicho, dónde comer bien en Las Hurdes (y sin necesidad de rascarse demasiado el bolsillo).  Leer artículo completo ➜

Un paseo por los pueblos más bonitos de La Garrotxa

Si bien la comarca gerundense de La Garrotxa es conocida por poseer más de cuarenta volcanes o estar considerada como una de las áreas más fértiles del sur de Europa, es de justicia recorrerla también por sus muchos y hermosos pueblos de origen medieval en mitad de todo este vergel. Tanto en la Vall d’en Bas, como en la zona volcánica declarada parque natural, o a orillas del río Fluvià, surgen pequeños reinos de piedra como Besalú, Pau u Hostalets d’en Bas con calles recias y silenciosas, aroma a pan recién horneado y flores frescas escapando de los balcones. Auténticas estampas donde la esencia de señores feudales, remensas y judíos parece continuar oculta tras los muros oscuros e intactos de estas plazas fuertes.

Hostalets d'en Bas (Vall d'en Bas, La Garrotxa)

Tras viajar a La Garrotxa me gustaría proponeros que me acompañéis a dar un paseo por los pueblos más bonitos (y de carácter medieval) de este bastión verde que antecede a los Pirineos.  Leer artículo completo ➜