12 cosas que ver y hacer en Sevilla (Guía para primerizos)

Arturo Pérez-Reverte en La piel del tambor describía Sevilla como “una superposición de historias, de vínculos imposibles de explicar unos sin otros” y como un “rosario de tiempo, y sangre, y rezos en lenguas diferentes bajo un cielo azul” donde resulta fácil abstraerse de todo para escuchar incluso hablar a las piedras supervivientes de una historia sin igual. La primera vez que uno ve Sevilla con sus propios ojos no sabe dónde mirar o con qué escena quedarse, si con un mar de tópicos del sur volcados en los ajimeces de la Giralda, con un toque de guitarra retumbando en un callejón estrecho de la judería o con una frontera entre dos mundos en mitad del puente de Triana. Si de Toledo dicen que fue la ciudad de las tres culturas, de Sevilla habría que añadirle una cuarta, la del arte impregnado de alegría, la de la música y el vocerío a deshoras y, en definitiva, la cultura de vivir la vida como si fuera cada día el último.

Giralda de Sevilla

Me entusiasma Sevilla. Me temo que no soy sospechoso de lo contrario. Para compartir una de mis pasiones con otros viajeros he preparado una guía rápida para primerizos con lo mejor que ver y hacer en Sevilla en una escapada de un par de días. Se trata de una suma de lugares y momentos dignos de vivir en la capital andaluza. Volver ya será otra historia porque la vieja Híspalis nunca se termina de conocer nunca…  Leer artículo completo ➜

Las extrañas estatuas de la Lonja de la Seda en Valencia

El edificio más emblemático y probablemente más hermoso de la ciudad de Valencia es el que ocupa la antigua Lonja de la Seda, una joya de la arquitectura civil levantada con los últimos retazos del gótico tardío que se encuentra enclavada y protegida dentro del Patrimonio de la Humanidad que agrupa la UNESCO. Su construcción se inició a finales del siglo XV, viviendo el primer período del Descubrimiento de América y, por lo tanto, el traslado del cuerpo, el alma y el poder de los puertos comerciales más importantes del Mediterráneo al Atlántico. Realmente fue una manera de dar un puñetazo en la mesa por parte de los mercaderes que se aferraban al que había sido un nudo comercial imprescindible en la Corona de Aragón. La Lonja o Llotja desde entonces llevó el apellido “de la seda” para honrar a uno de los gremios esenciales para comprender la ciudad.

Estatua de la Lonja de la Seda en Valencia

Pero la que es una visita imprescindible en Valencia requiere que la prestemos una atención especial y sepamos leer entre líneas sus muchos mensajes sobre la oscuridad del pecado, la brujería y, por tanto, el mal, a través de una magnífica e insólita colección de esculturas y gárgolas más propias del capitel de una iglesia románica que del que fuera el edificio estrella del Siglo de Oro valenciano levantado por esa acaudalada burguesía nacida de una larga tradición mercantil. Es entonces cuando nos sumergimos en un mar infernal habitado por monstruos y lo peor del ser humano con el que se trataba de aleccionar a una población iletrada capaz de comprender aquellos tétricos mensajes. Leer artículo completo ➜

Una visita al Museo Postal y Telegráfico en Madrid (Cartero por un día)

Me vienen a la mente esos tiempos no tan lejanos en que recibir una carta de un familiar que vivía en el extranjero, de ese amor de verano que vivía en la otra punta del país o una postal de tu mejor amigo durante sus vacaciones, se convertía en todo un acontecimiento. El mero hecho de recoger del buzón una carta manuscrita y descifrar las curvas de una letra algo enrevesada escrita a bolígrafo se trataba de una noticia que por sí misma era capaz de arrancarme una sonrisa. Hoy día, cuando no se recibe correspondencia como antes, los Christmas te llegan por whatsapp y los sobres no esconden más que tristes facturas, no viene mal recordar cómo funcionaban los envíos postales antes de que llegara la Era de internet. Y para ello me gustaría hablaros de un lugar que he tenido la suerte de conocer recientemente en Madrid y del que no sabía ni de su existencia hasta apenas días antes de visitarlo. Se trata del Museo Postal y Telegráfico, historia viva de las comunicaciones en España y en el mundo, que durante un buen rato fue capaz de trasladarme a esos tiempos de carteros en bicicleta, buzones con cabezas de león y sellos de solapa. O de los primeros telégrafos con código morse así como esas centralitas de madera en que todavía resuena la frase con voz femenina de “Le paso”.

Buzón del Museo Postal y Telegráfico de Madrid

Una visita al Museo Postal y Telegráfico permite darse un paseo bien entretenido por los dos últimos siglos no sólo para aprender sino también para revivir con nostalgia ese instante en que prácticamente se esperaba al cartero a la puerta de casa para recibir de sus manos el mensaje que uno tanto llevaba esperando. Y no me estoy refiriendo de tiempos pretéritos en blanco y negro, sino de ayer mismo… Leer artículo completo ➜

El castillo de Gormaz, la mayor fortaleza califal en Europa

Entre los siglos X y XI, cuando el río Duero ejercía de difícil frontera entre musulmanes y cristianos, las luchas se sucedían en uno y otro bando. La tan ansiada Reconquista de la Península Ibérica para serle devuelta a la cristiandad pasaba por un hecho o, más bien por un lugar. El castillo de Gormaz, bajo el poder califal y considerado como la fortaleza más grande y poderosa de la Europa medieval, debía ser derrotado. Quien se hiciera con este enclave vital (situado en el interior de la actual provincia de Soria) daría el paso más importante durante los siete siglos de reconquista. Desde lo alto de una colina, protegido por un perímetro amurallado de más de un kilómetro, las huestes árabes vigilaron aquella tierra de nadie que todos ansiaban controlar hasta que se decantó la balanza en el año 1060. Sería bajo el reinado de Fernando I de León cuando la guerra se puso cuesta abajo para los cristianos. Destaca la insigne figura de El Cid Campeador como Señor del castillo dos décadas más tarde. Sin Gormaz ni un califa tan guerrero como Almanzor, hacerse con la totalidad de la península era cuestión de tiempo.

Puerta califal en el Castillo de Gormaz (Soria)

Hoy día las ruinas de la mayor fortaleza califal jamás construida en territorio europeo son la sombra de un pasado de asedios y batallas cruentas. Solitario, olvidado de su propia fama y bajo un sol impenitente restregándose sobre la meseta soriana, el castillo de Gormaz se limita a mirar con sus arcos de herradura como ojos esos campos de Castilla a los que nos llevara la poesía del gran Machado. Su carácter humilde contrasta con su papel en la Historia de España y son los viajeros quienes, extraordinariamente asombrados, devuelven el orgullo a este lugar con piropos y suspiros.  Leer artículo completo ➜

10 cosas que aprendí en mi último viaje a la Costa Brava

Adoro la Costa Brava porque cada vez que me aproximo a ella me enseña cosas diferentes. Resulta del todo comprensible que se convirtiera en la locura más razonable de Dalí, en un plato deconstruido de Ferrán Adriá o en la protagonista de las metáforas más hermosas que Serrat le dedicó al Mediterráneo. Este tesoro que se extiende por territorio gerundense por el litoral hasta abrazar el último balcón del Pirineo constituye uno de esos universos caleidoscópicos que van mostrando una imagen distinta cada vez. Calas pintorrojeando de turquesa el fondo del mar, monstruos medievales desfigurando el mejor románico catalán desde lo alto de un capitel, masías de piedra donde desayunar pa amb tomàquet viendo amanecer o esas encantadoras casitas blancas que sueñan con ser el Cap de Creus forman parte del imaginario de una de las regiones más fascinantes en el sur de Europa. Por eso no me canso de volver, ni de Cadaqués, Calella de Palafrugell o Peratallada, ni tan siquiera de esas tardes completamente mediterráneas que no terminan nunca.

Calella de Palafrugell, uno de los pueblos a pie de playa más bonitos de la Costa Brava

Mi infancia me llevó hasta allí en alguna ocasión, y luego tuve la suerte de regresar con los años. Pero probablemente esté último viaje a la Costa Brava haya sido el más inspirador de todos ellos. De eso trata el artículo de hoy precisamente, de las cosas que aprendí en esta andadura reciente por tierras catalanas.  Leer artículo completo ➜

Peratallada, un viaje a la Edad Media en la Costa Brava

Si alguna vez me preguntan cuál es el pueblo catalán más bonito que he visto en mi vida diré que aún me quedan muchos viajes a Cataluña para descubrirlo. Pero si me vuelven a insistir , aunque sea un poco, probablemente deba mojarme para confesar que para mí Peratallada, ubicado en la comarca gerundense del Baix Empordà, lo que viene a ser Costa Brava tierra adentro, se trata del pueblo medieval más hermoso y auténtico de cuantos he visitado en este territorio. Quizás sea porque allí mi reloj no sumó minutos sino todo lo contrario, se atrasó una madeja de siglos para convertir una escapada ampurdanesa en todo un viaje a la Edad Media.

Peratallada, quizás el pueblo medieval más bonito no sólo de Costa Brava sino de Cataluña

Sus laberínticas calles de piedra, su castillo de cuento y las enredaderas estrangulando muros y ventanas recuerdan a lo mejor de la Toscana. Son escenarios de los libros de caballerías, con ese repique solemne de campanas, ese chirriar de espadachines imaginarios y el perfumado aroma de las buganvillas colándose en los callejones. Peratallada bien vale un viaje en el tiempo.  Leer artículo completo ➜

Aprendiendo a volar en el túnel del viento de Empuriabrava

Recientemente una conocida marca de refrescos utilizó el siguiente lema para un divertido anuncio de televisión: “La increíble sensación de venirse arriba”. Recurro a él porque no encuentro frase más apropiada para definir la primera vez que pude volar en el túnel del viento. En Empuriabrava, Girona, junto al lugar donde salté en paracaídas años atrás, pude disfrutar de una de las experiencias más divertidas y adrenalíticas de toda mi vida. Este simulador compuesto por turbinas de viento en un enorme tubo de cristal lleva décadas siendo utilizado por los paracaidistas profesionales para obtener la sensación real de la caída libre y así entrenar sus saltos. Afortunadamente los avances tecnológicos y normativos permiten que hoy día sea utilizado como actividad turística para toda clase de personas que deseen aprender a volar utilizando su cuerpo y así ser capaces de sentirse Superman por unos minutos.

Sele en el túnel del viento de Empuriabrava (Costa Brava, España)

En el túnel del viento de Empuriabrava aprendí a ser consciente de que volaba, de que el más mínimo movimiento de mi cuerpo acarreaba consecuencias que me permitían subir o bajar a mi antojo. Y de que no existen imposibles, sino el tiempo necesario para alcanzarlos. Leer artículo completo ➜

Las Barrancas de Burujón, un paisaje de anuncio en Toledo

A veces no hay que irse demasiado lejos para viajar a paisajes deslumbrantes que uno imaginaría en países remotos. Cuando contemplé por primera vez Las Barrancas de Burujón , apenas a 30 kilómetros de la ciudad de Toledo, con motivo de una escapada corta de media tarde a este rincón de la provincia, me vinieron a la mente las semejanzas de lo que tenía delante. Por una parte los colores dorados del Gran Cañón del Colorado, por otro la forma caprichosa de las montañas que miran al Mar Muerto e incluso algún que otro áspero escenario del Death Valley californiano. Pero a su vez resultaba tan diferente, tan especial y, sobre todo, desconocido para lo que era capaz de transmitir que muy pronto me olvidé de parangones y me dediqué a disfrutarlo sin más.

Barrancas de Burujón (Toledo)

Las Barrancas de Burujón representan a uno de esos rincones de naturaleza deslumbrantes que tenemos a dos pasos y los cuales a veces pasan desapercibidos de puro milagro. En este caso aparecer fugazmente en un anuncio de Coca-Cola rodado en España hace varios años le sacó del anonimato. Lo que para muchos nos parecía el Gran Cañón resultaba estar en Toledo. Y eso, tenía que verlo con mis propios ojos.  Leer artículo completo ➜

Hotel Termal Burgo de Osma, el balneario renacentista

El balneario regresa a la universidad. Y no me lo estoy inventando. Si no, qué mejor ejemplo que remitirnos a lo que sucede en la bella localidad soriana de Burgo de Osma, la cual ha visto renacer un antiguo edificio del siglo XVI de la que fuera la Universidad de Santa Catalina para dar lugar a uno de los mejores complejos termales que existen en Castilla y León. Bajo el amparo de una deliciosa fachada plateresca y un hermosísimo claustro renacentista donde las gárgolas observan fijamente un cuadrado dominado por arcos de medio punto, nos hacemos Doctores cum laude del agua y el relax. Las habitaciones dan al patio y a una cúpula transparente donde surge el corazón de un hotel termal con una gran piscina de chorros y burbujas donde se ofrecen los mejores avances de la hidroterapia, una zona de contrastes convertida en una auténtica máquina del placer y todos aquellos espacios en los que venir a relajarse sientan cátedra.

Patio interior del Hotel Termal Burgo de Osma

Con el Hotel Termal Burgo de Osma rebrota la idea humanista de centrarse en uno mismo, cuidarse y sacarle todo el partido a una forma ancestral de relajarse como es el de disfrutar de un buen baño y aprovechar las propiedades que ofrece. Y todo en un entorno espectacular y con mucha historia como es una universidad del Renacimiento en el corazón de la provincia de Soria. Bienvenidos al balneario renacentista donde se imparte el doctorado de las aguas.  Leer artículo completo ➜

Culto al tiempo en la villa medieval de Pedraza

Acurrucada entre murallas y con la Sierra de Guadarrama como telón de fondo, Pedraza respira el aire gastado de los siglos. Pocas, muy pocas, tienen la fortuna de estar consideradas como una de las villas medievales mejor conservadas no sólo de SegoviaCastilla y León, sino también de España. Este pequeño universo de casonas blasonadas, plaza porticada, iglesia románica e incluso su propio castillo en el cual hubo reos de sangre real, juega a no cumplir años, a dejar que el tiempo sólo pase para los demás, para sus habitantes y visitantes que acuden a admirar el porte recio de la que para muchos es una escapada incapaz de decepcionar.

Castillo de Pedraza (Segovia)

A poco más de una hora y media en coche desde Madrid, Pedraza nos ofrece un paseo por el tiempo donde, por supuesto hay mucho que ver, pero sobre todo que sentir y saborear. Leer artículo completo ➜

En los adentros de Cueva Coventosa, la catedral de la espeleología

La comarca cántabra del Alto Asón guarda muchos secretos escondidos más allá de donde se pone el sol o moja la lluvia. Este intenso valle refugiado en la Cantabria más oriental e inédita posee más de tres mil cuevas cuyas galerías se pierden en el origen de los tiempos. Mientras la luz natural toca tan sólo las aperturas que permanecen abiertas en los montes teñidos de verdor y niebla matutina, se cierne en la montaña el Reino de la oscuridad y el silencio gobernado por la ley del subterráneo. Entre estalactitas y estalagmitas, gotas de agua preservadas para la eternidad, el Valle del Asón presume ser la capital de la espeleología en Europa con la cueva Coventosa como su insigne catedral.

Cueva Coventosa (Cantabria)

Durante mi último viaje a Cantabria tuve la oportunidad de adentrarme en la cueva de Coventosa, con más de 35 kilómetros de galerías, para dar un espeleopaseo que se convirtió no sólo en una formidable experiencia sino también en una gran aventura, a pesar de no ser más que un simple aficionado a esta adrenalítica actividad. Leer artículo completo ➜