Aprendiendo a volar en el túnel del viento de Empuriabrava

Recientemente una conocida marca de refrescos utilizó el siguiente lema para un divertido anuncio de televisión: “La increíble sensación de venirse arriba”. Recurro a él porque no encuentro frase más apropiada para definir la primera vez que pude volar en el túnel del viento. En Empuriabrava, Girona, junto al lugar donde salté en paracaídas años atrás, pude disfrutar de una de las experiencias más divertidas y adrenalíticas de toda mi vida. Este simulador compuesto por turbinas de viento en un enorme tubo de cristal lleva décadas siendo utilizado por los paracaidistas profesionales para obtener la sensación real de la caída libre y así entrenar sus saltos. Afortunadamente los avances tecnológicos y normativos permiten que hoy día sea utilizado como actividad turística para toda clase de personas que deseen aprender a volar utilizando su cuerpo y así ser capaces de sentirse Superman por unos minutos.

Sele en el túnel del viento de Empuriabrava (Costa Brava, España)

En el túnel del viento de Empuriabrava aprendí a ser consciente de que volaba, de que el más mínimo movimiento de mi cuerpo acarreaba consecuencias que me permitían subir o bajar a mi antojo. Y de que no existen imposibles, sino el tiempo necesario para alcanzarlos. Leer artículo completo ➜

Las Barrancas de Burujón, un paisaje de anuncio en Toledo

A veces no hay que irse demasiado lejos para viajar a paisajes deslumbrantes que uno imaginaría en países remotos. Cuando contemplé por primera vez Las Barrancas de Burujón , apenas a 30 kilómetros de la ciudad de Toledo, con motivo de una escapada corta de media tarde a este rincón de la provincia, me vinieron a la mente las semejanzas de lo que tenía delante. Por una parte los colores dorados del Gran Cañón del Colorado, por otro la forma caprichosa de las montañas que miran al Mar Muerto e incluso algún que otro áspero escenario del Death Valley californiano. Pero a su vez resultaba tan diferente, tan especial y, sobre todo, desconocido para lo que era capaz de transmitir que muy pronto me olvidé de parangones y me dediqué a disfrutarlo sin más.

Barrancas de Burujón (Toledo)

Las Barrancas de Burujón representan a uno de esos rincones de naturaleza deslumbrantes que tenemos a dos pasos y los cuales a veces pasan desapercibidos de puro milagro. En este caso aparecer fugazmente en un anuncio de Coca-Cola rodado en España hace varios años le sacó del anonimato. Lo que para muchos nos parecía el Gran Cañón resultaba estar en Toledo. Y eso, tenía que verlo con mis propios ojos.  Leer artículo completo ➜

Hotel Termal Burgo de Osma, el balneario renacentista

El balneario regresa a la universidad. Y no me lo estoy inventando. Si no, qué mejor ejemplo que remitirnos a lo que sucede en la bella localidad soriana de Burgo de Osma, la cual ha visto renacer un antiguo edificio del siglo XVI de la que fuera la Universidad de Santa Catalina para dar lugar a uno de los mejores complejos termales que existen en Castilla y León. Bajo el amparo de una deliciosa fachada plateresca y un hermosísimo claustro renacentista donde las gárgolas observan fijamente un cuadrado dominado por arcos de medio punto, nos hacemos Doctores cum laude del agua y el relax. Las habitaciones dan al patio y a una cúpula transparente donde surge el corazón de un hotel termal con una gran piscina de chorros y burbujas donde se ofrecen los mejores avances de la hidroterapia, una zona de contrastes convertida en una auténtica máquina del placer y todos aquellos espacios en los que venir a relajarse sientan cátedra.

Patio interior del Hotel Termal Burgo de Osma

Con el Hotel Termal Burgo de Osma rebrota la idea humanista de centrarse en uno mismo, cuidarse y sacarle todo el partido a una forma ancestral de relajarse como es el de disfrutar de un buen baño y aprovechar las propiedades que ofrece. Y todo en un entorno espectacular y con mucha historia como es una universidad del Renacimiento en el corazón de la provincia de Soria. Bienvenidos al balneario renacentista donde se imparte el doctorado de las aguas.  Leer artículo completo ➜

Culto al tiempo en la villa medieval de Pedraza

Acurrucada entre murallas y con la Sierra de Guadarrama como telón de fondo, Pedraza respira el aire gastado de los siglos. Pocas, muy pocas, tienen la fortuna de estar consideradas como una de las villas medievales mejor conservadas no sólo de SegoviaCastilla y León, sino también de España. Este pequeño universo de casonas blasonadas, plaza porticada, iglesia románica e incluso su propio castillo en el cual hubo reos de sangre real, juega a no cumplir años, a dejar que el tiempo sólo pase para los demás, para sus habitantes y visitantes que acuden a admirar el porte recio de la que para muchos es una escapada incapaz de decepcionar.

Castillo de Pedraza (Segovia)

A poco más de una hora y media en coche desde Madrid, Pedraza nos ofrece un paseo por el tiempo donde, por supuesto hay mucho que ver, pero sobre todo que sentir y saborear. Leer artículo completo ➜

En los adentros de Cueva Coventosa, la catedral de la espeleología

La comarca cántabra del Alto Asón guarda muchos secretos escondidos más allá de donde se pone el sol o moja la lluvia. Este intenso valle refugiado en la Cantabria más oriental e inédita posee más de tres mil cuevas cuyas galerías se pierden en el origen de los tiempos. Mientras la luz natural toca tan sólo las aperturas que permanecen abiertas en los montes teñidos de verdor y niebla matutina, se cierne en la montaña el Reino de la oscuridad y el silencio gobernado por la ley del subterráneo. Entre estalactitas y estalagmitas, gotas de agua preservadas para la eternidad, el Valle del Asón presume ser la capital de la espeleología en Europa con la cueva Coventosa como su insigne catedral.

Cueva Coventosa (Cantabria)

Durante mi último viaje a Cantabria tuve la oportunidad de adentrarme en la cueva de Coventosa, con más de 35 kilómetros de galerías, para dar un espeleopaseo que se convirtió no sólo en una formidable experiencia sino también en una gran aventura, a pesar de no ser más que un simple aficionado a esta adrenalítica actividad. Leer artículo completo ➜

El día que hice la visita salvaje a Cabárceno

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno desde bastidores, esa era la propuesta de la denominada visita salvaje que tuve la ocasión de realizar en uno de los lugares más populares de Cantabria. Ya había estado anteriormente de pasada pero esta vez recorrería el parque de otro modo junto a cuidadores y entrenadores para conocer de primera mano el funcionamiento de este valoradísimo modelo de conservación y concienciación natural. Durante una jornada completa aprendí de la labor que se realiza en el parque, lo que no se ve, y tuve más cerca que nunca elefantes, rincocerontes, jirafas, gorilas, tigres, guepardos, osos o incluso grandes rapaces.

Osos en Cabárceno (Cantabria)

Sin duda la visita salvaje a Cabárceno fue de esas experiencias que me dejaron huella. Una manera muy distinta de disfrutar y comprender el parque tras las bambalinas. Leer artículo completo ➜

Peñafiel en 8 consejos (Qué ver y hacer)

Érase un castillo medieval anclado a una loma tal como lo hacen los barcos en el mar. El casco recubierto de almenas, el timón en la torre del homenaje, proa y popa haciendo de los campos castellanos su horizonte y finas bodegas en la base para poner a buen recaudo el mejor vino. Gritaría Sancho García en el año 1013 que aquella sería “la Peña más fiel de Castilla”, el faro de una reconquista que forzó el retroceso de las tropas del temible Almanzor para alejar del Duero a un Al-Andalus cada vez más vulnerable. De ese modo nacería Penna Fidele, por todos conocida como Peñafiel, que viera pasar a reyes poderosos, valientes caballeros y la pluma del infante Don Juan Manuel, autor del Conde Lucanor y grande de las letras españolas cuyos restos reposan para siempre en la villa vallisoletana.

Peñafiel y su castillo

Peñafiel, la reina de todas las escapadas en la provincia de Valladolid, tiene muchas posibilidades para ese viajero con corazón medieval deseoso de ser sorprendido. No soy objetivo con este lugar que posee, además de uno de los castillos medievales más bonitos de toda España, un carácter reposado y noble donde los haya. Pero como las aficiones y pasiones hay que compartirlas he preparado una pequeña guía con 8 consejos para saber qué ver y hacer en Peñafiel y sacarle todo el partido a ese barco de piedra amarrado en plena Ribera del Duero a punto de zarpar.  Leer artículo completo ➜

Visita a los castillos señoriales en el valle del río Esgueva

El vallisoletano más universal, Don Miguel Delibes, tenía una forma muy original de explicar la razón por la cual la gente de Valladolid tiende a llamar desde siempre la Esgueva al río Esgueva y en cambio el Pisuerga conserva intocable su género masculino. Decía que “Esgueva es la, femenino, tal vez por sus curvas y redondeces, tal vez por sus arrebatos intempestivos que, en determinados momentos de la historia, pusieron a remojo la ciudad. El Pisuerga, como río macho, es más ancho y corpulento, pero también más controlado”. No le faltaba razón al definir a la Esgueva como curvada e intempestiva si seguimos su último viaje hasta fundirse definitivamente con el Pisuerga. Los aproximadamente 60 km que el río recorre en Valladolid dejan un mar de páramos teñidos en primavera con el blanco de los almendros, un suave aroma a vino en bodegas agazapadas bajo inocentes lomas y la robustez de castillos señoriales capaces de impedir que los siglos imiten el curso acelerado de las aguas. En Valle Esgueva todo es posible menos el tiempo.

Castillo de Villafuerte de Esgueva (Valle Esgueva, Valladolid)

Precisamente en el castillo de Villafuerte, así como en el castillo de Encinas, ambos con el río Esgueva como insigne apellido, nos detuvimos a admirar sus murallas cuadradas y su torre del homenaje. Y aprendimos que no todos los castillos estuvieron hechos para la guerra. Es el caso de los castillos señoriales que enderezan la silueta del Valle del río Esgueva nos encontramos con símbolos inequívocos de la ostentación de familias de rancio abolengo que con los siglos se olvidaron incluso de su propia existencia. Os animamos a que nos acompañéis en esta ruta poco conocida en una provincia como Valladolid que no deja de sacar ases en la manga que nos obligan a regresar una y otra vez.  Leer artículo completo ➜

San Cebrián de Mazote, el espíritu mozárabe de Castilla

A mediados del siglo X la convivencia de los cristianos en territorio musulmán de Al-Andalus se hacía cada vez más irrespirable. No fueron pocos monjes precisamente los que huyeron del sur hasta situarse en un lugar más seguro al otro lado de la línea donde las campañas de reconquista de la península por los reinos los reinos cristianos habían dejado el territorio despejado de enemigos para ser repoblado. Uno de los casos más evidentes fue el de un grupo de sacerdotes cordobeses que se establecieron en un lugar conocido como Monzoute, a poco más de 40 km al oeste de Valladolid, y levantaron sobre el viejo templo visigodo existente una iglesia de planta basilical con infinidad de elementos mozárabes. La consagraron a Ciprianus, un santo nacido en Cartago, y utilizaron unas técnicas propias del arte islámico aplicadas a un edificio religioso cristiano. Hoy día Monzoute es la vallisoletana San Cebrián de Mazote y San Cipriano el mayor templo mozárabe que podemos disfrutar en Castilla.

Iglesia mozárabe de San Cipriano en San Cebrián de Mazote (Valladolid)

El municipio de San Cebrián de Mazote, de apenas doscientos habitantes y atravesado por el río Bajoz, parece haberse paralizado en el tiempo para seguir en el primer milenio de nuestra era y ser uno de los pocos lugares de la provincia donde se puede respirar el aire mozárabe más puro y escuchar las campanas de una de las iglesias más hermosas y recomendables para visitar de toda la provincia de ValladolidLeer artículo completo ➜

El osario de Wamba, la muerte entre cuatro paredes

“Como te ves, yo me vi, como me ves te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás” se puede leer e incluso escuchar de la voz de tu acompañante en el momento de entrar a un cubículo cerrado inundado de calaveras y fémures perfectamente ordenados como en un puzzle de huesos sin límite. Nos encontramos en un caso único en España, un osario con restos de más de 2000 personas entre monjes, mujeres e incluso niños que se recopilaron desde la Alta Edad Media por razones que no se explican. Todo son hipótesis en Wamba, una pequeña localidad vallisoletana en los Montes Torozos con legendario pasado visigótico, mozárabe y que vio posarse a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén hasta asentarse en el lugar de forma definitiva.

Calavera del osario de Wamba (Valladolid)

El osario de Wamba es un viaje al mundo de la muerte donde el mensaje aparece escritos con tinta de huesos y calaveras. Una metáfora macabra de lo efímero de la vida en uno de los habitáculos monacales que resiten adosados a la iglesia mozárabe de Santa Maria de la OLeer artículo completo ➜

10 cosas que ver y hacer en San Sebastián

En mi vida tengo muchos pecados de los que me toca hacer penitencia y, si tienen arreglo, trato de resarcirme de ellos dándoles la vuelta. Confieso, amigos, que hasta hace apenas unas semanas nunca había estado en San Sebastián. Y reconozco me sentía culpable por ello, así que busqué remediar semejante error dedicándole una escapada a esa Euskadi que adoro para poder visitar la gran Donostia de la que todo el mundo me aseguraba era una de las ciudades más bellas de Europa. Allí me di cuenta que los consejos no podían ser más acertados. Viajar a San Sebastián me enseñó que no puede haber ciudad con mayor elegancia, un emplazamiento más irresistible y un significado tan apropiado de la definición “calidad de vida”. Y que nunca es tarde si la dicha es buena.

Panorámica de San Sebastián desde el Monte Igueldo

Para quienes no conozcan la ciudad y quieran eximirse de semejante desliz me gustaría compartir una serie de ideas para una escapada con sabor donostiarra. Me gustaría mostraros 10 cosas que ver y hacer en San Sebastián para aprovechar lo mejor posible una visita difícil de olvidar.  Leer artículo completo ➜