Días de vino y termas en Ourense y Ribeira Sacra

Galicia tiene el don de desconectarme del alejetreo, el ruido y el estrés para conectarme de pleno con la naturaleza, la gastronomía y sus muchas historias escritas en piedra, ya sea en cruceiros medievales cubiertos de musgo o espirales celtas redimensionando las rocas. Así lleva haciéndolo mis últimos veinte años, que sin duda he celebrado a lo grande estos días. Un aniversario que recuerda que año tras año he regresado a tierras gallegas para volver a recordar quién soy (y quien quiero ser). Muchas veces vuelvo a los mismos sitios donde pasé mi infancia y adolescencia, pero siempre me gusta añadirle lugares y momentos nuevos. Por eso antes de partir hacia Rías Baixas me marché con Rebeca a relajarnos en las termas naturales de la estupenda (y menos conocida de lo que debería) ciudad de Ourense así como asistir a los paisajes rotundos del Cañón del río Sil y visitar alguna de las bodegas en que practican eso que se conoce como “viticultura heroica” en la Ribeira Sacra lucense.

Sele en el Cañón del Sil (Ribeira Sacra, Galicia)

Días de vino y termas. De dormir en un viejo pazo. De conducir por aldeas minúsculas con su corazoncito románico latiendo en muros gastados por el tiempo. Y de disfrutar de la verde Galicia a remojo en el agua caliente y sulfurosa que mana de las profundidades de a terriña.

Parada y fonda en Allariz

La provincia de Ourense guarda auténticos tesoros en piedra. Y para muestra basta detenerse en la villa de Allariz, con un casco histórico que es conjunto histórico-artístico. Nosotros en los últimos años nos hemos aficionado a entrar a Galicia parando a dormir en una pequeña pensión de Allariz (Hostal Alarico) donde la cocinera de su restaurante hace las que hasta ahora son nuestras croquetas preferidas.

Iglesia de Santiago en Allariz (Ourense, Galicia)

Allariz le debe su nombre a los suevos y el apodo de “la llave del Reino de Galicia” al rey castellano Sancho IV. Tiene un conjunto histórico extraordinariamente preservado, e incluso una importante judería (aunque la de mayor importancia en la zona es la de Ribadavia, que también recomiendo visitar). Las figuras del ábside románico de la Iglesia de Santiago te acompañan en un viaje de relieves, escudos y blasones que se repiten en todo el casco urbano.

CONSEJO: Hacer una visita nocturna en Allariz tiene premio. Se trata de una de esas villas a las que le sienta especialmente bien la noche. Terminar subiendo a las ruinas del castillo nos permite observar con perspectiva un pueblo en el que con silencio se llegan a escuchar el tintineo de las copas de un buen vino Ribeiro o Ribeira Sacra.

Relax en las termas de Ourense

Por unas razones u otras (quizás las ganas de ir a la playa en verano) siempre pasábamos de largo por la ciudad de Ourense. Hasta este año. Porque esta vez nos decidimos a parar y disfrutar de la capital termal de Galicia con tiempo suficiente. Nos hospedamos en el céntrico Hotel Carrís Cardenal Quevedo y nada más dejar las cosas nos fuimos a orillas del río Miño para relajarnos en las termas de Chavasqueira.

Hotel Carrís Cardenal Quevedo (Ourense, Galicia)

Para quien no lo sepa, de Ourense manan aguas calientes y sulfurosas con propiedades muy beneficiosas para la salud. Toda la ciudad es algo así como un balneario viviente y, por ejemplo, en As Burgas (situadas en pleno centro junto al mercado de abastos) hay una piscina urbana y gratuita que aprovecha el agua que brota de la tierra.

As Burgas (Ourense, Galicia)

Pero para encontrar las mejores termas lo clásico es seguir la cuenca del Miño y llegar hasta ciertos lugares en las que las aguas calientes se mezclan con las del propio río. Las más famosas termas al aire libre de Ourense son las de Chavasqueira y Outariz. En nuestro caso elegimos las primeras, donde probamos a bañarnos tanto en la parte pública (y gratuita) así como en la privada (Aunque son tan sólo 4€. Nosotros reservamos plaza previamente y para ese día en la web de Galiwonders.com junto al alojamiento de dos días, la visita a una bodega y una ruta en catamarán por el Cañón del Sil).

Termas de Chavasqueira (Ourense, Galicia)

Chavasqueira (parte privada)

Abren a diario y en verano hasta bien entrada la madrugada (hay sábados en los que hay gente hasta las 2:00 am). Cuentan con tres piscinas de agua más a menos caliente en las que relajarse y, sobre todo, hacer contraste con la fría en duchas o una bañera en misma piedra para que sea más efectivo (esto es bueno para la circulación). Dispone de tumbonas, de sauna, vestuarios y duchas, además de una cafetería donde comerte un buen bocadillo de jamón con tomate o encargar sushi como si estuviésemos en Japón (eso sí, con al menos un día de antelación).

Termas de Chavasqueira (Ourense)

Está junto a la parte pública y utiliza el agua del río para mezclarse con las del manantial y así lograr distintas temperaturas. Se puede estar un máximo de hora y media en su interior y conviene seguir las recomendaciones que ofrecen en la entrada.

Parte privada de las Termas de Chavasqueira (Ourense, Galicia)

Chavasqueira (parte pública)

La mera posibilidad de combinar los baños de agua caliente con meterse en el río resulta más que atractiva. Chavasqueira tiene su porción de hierba para dejar las toallas y está vigilada pero, al contrario de la parte privada, uno puede estar allí todas las horas que desee. Resulta muy curioso ver cómo a orillas del Miño el agua está caliente y a medida uno va dando pasos más hacia dentro esta se va enfriando hasta llegar a un punto en que se olvida por completo el efecto del manantial de agua caliente y sulfurosa de estas termas.

Parte pública de las termas de Chavasqueira (Ourense, Galicia)

CONSEJO: Ourense y sus termas, sean ya Chavasqueira u Outariz (en coche las separan apenas 5 km), así como otras muchas que hay en el entorno de la ciudad, no son únicamente para el verano. Al revés, los locales las prefieren para esos días fríos invernales en los que puedes estar viendo caer una helada tremenda fuera mientras reposas dentro del agua al aire libre. Por tanto la de Ourense resulta una excepcional escapada invernal para quienes sean aficionados al termalismo.

Turisteo en la ciudad monumental de Ourense

Dado que Ourense es una ciudad muy calurosa en verano (amigos gallegos del norte, algo exagerados, siempre la tildan de ser “la Córdoba gallega”) nos reservamos la última hora de la tarde y, por supuesto, la noche, para hacer una visita al casco histórico del municipio. Nuestro hotel se ubicaba en el centro y sólo teníamos que caminar tres o cuatro minutos para adentrarnos en la Rúa Santo Domingo y disfrutar del núcleo urbano completamente peatonalizado, que hace de Ourense una ciudad amable para recorrer por entero a pie.

Plaza Mayor de Ourense (Galicia)

Desde la fuente de la Praza do Ferro surgen las calles más típicas para tapear, beber un buen vino o sentarse a cenar en una terraza. Rúa da Paz, Lepanto, Dos Fornos e incluso Pizarro son callejuelas en los que surge el aroma de la deliciosa cocina gallega más tradicional. Durante las noches de verano éstas se encuentran a rebosar y es difícil elegir mal entre las muchas opciones de las que se disponen.

Praza do Ferro (Ourense, Galicia)

Tomando, por ejemplo, la Rúa Lepanto llegamos hasta la Catedral de San Martín de Tours (Siglo XII), más conocida por los locales como San Martiño. Uno de los mayores exponentes del románico tardío en Galicia tiene varios guiños a Santiago de Compostela con su propio Pórtico de la Gloria y la disposición de esculturas hieráticas e inexpresivas propias de este movimiento artístico. Aunque tiene otras dos puertas principales que dan para quedárselas mirando horas.

Catedral de Ourense (Galicia)

En el interior de la catedral destaca la Capilla del Santo Cristo, una de las mejores obras barrocas que se encuentran en el norte de España y que nos recordó, por la abundancia de pan de oro, a lo que ya pudimos contemplar en la iglesia quiteña de la Compañía de Jesús. Aunque aquí el Cristo tiene el pelo postizo natural, así como la barba, el bigote e incluso sus dientes. La leyenda cuenta que al Santo Cristo de Ourense le crece el pelo año tras año. Lo que no cabe duda es que la figura crucificada posee un realismo casi extremo que le hace a uno creer que tiene delante un cadáver real.

Capilla del Santo Cristo en Ourense (Galicia)

La catedral no es el único edificio religioso destacable de Ourense. Muy cerca la iglesia de Santa María Nai se levanta tras unas escaleras surgidas en la Plaza Mayor. A pesar de su aspecto barroco fue basílica mucho antes de que tomara el papel predominante la imponente San Martiño. Por otro lado, la iglesia de Santa Eufemia en el número siete de la Rúa Lamas Carvajal, destaca por su fachada cóncava que necesitó de más de un siglo para ser rematada.

Iglesia de Santa Eufemia (Ourense, Galicia)

Pero Ourense es mucho más que monumentos. Sus espacios públicos destinados al peatón y no a los coches son un ejemplo de ciudad pensada para el paseante, para quien quiere descubrir los secretos de una ciudad a la que no hace falta rascar mucho para darse cuenta de que se trata de una de las joyas escondidas más relucientes que hay en Galicia y toda España.

Sele y Rebeca en Ourense

Descubriendo la Ribeira Sacra lucense

El norte de Ourense se topa con el sur de Lugo es uno de esos accidentes geográficos que convierten este pedacito de tierra galaica en una auténtica grieta. El Cañón del Sil se erige como el corazón natural y paisajístico de la conocida como Ribeira Sacra, que sumergida en ambas provincias debe su nombre a la cantidad de monasterios, templos y cuevas pobladas por ermitaños que se retiraron siglos atrás en busca de un prolongado retiro espiritual. De hecho la concentración de románico en esta parte de Galicia es tan grande que sólo en esta zona hay casi una veintena de monasterios visitables en los que se observa una predominancia clara de dicho estilo artístico.

Ruinas en el Cañón del Sil (Ribeira Sacra, Galicia)

Nos movimos con el coche por el lado lucense de la Ribeira Sacra. Teníamos tan sólo un día (ya que debíamos partir a la mañana siguiente a Rías Baixas) y nos enfrentamos sólo a este margen  del Cañón del Sil dejando el ourensano para una próxima ocasión. Aunque una vez llegáramos al embarcadero de Os Chancís (Sober) para navegar en barco en una linde invisible uno se olvida completamente de todo eso. ¿Qué más da? Se trata de una de las grandes maravillas gallegas que además se postulan, con todo merecimiento, a buscar ser declarados algún día Patrimonio de la Humanidad (UNESCO). Y estoy seguro de que más pronto que tarde lo conseguirán.

Asomados a los miradores del Cañón del Sil

La sucesión de estrechas carreteras comarcales que comunican aldeas y adegas (bodegas en gallego) nos sirvieron para movernos con nuestro coche particular por los vericuetos de la Ribeira Sacra lucense más próxima al Cañón del Sil. Si bien la ruta no bordeaba en ningún momento el cañón sí que fuimos siguiendo las indicaciones que llevaban hasta miradores. Hay varios que vienen perfectamente señalizados como, por ejemplo, Cadeiras, Santiorxo, O Boqueiriño, Cividade o incluso el que hay por encima del embarcadero de O Chancís.

Sele en uno de los miradores que hay en el Cañón del Sil (Ribeira Sacra, Galicia)

Los miradores más seductores del Cañón del Sil son quizás el de Cividade y Santiorxo, que se han adecuado recientemente e incluso son completamente accesibles para que personas en silla de ruedas puedan también disfrutar de la belleza del paisaje .

Mirador de Santiorxo (Cañón del Sil, Galicia)

Desde el lado lucense, más seco que el ourensano debido a que recibe durante más horas los rayos del sol, pudimos disfrutar de la grandiosidad de este monumento natural. El Cañón del Sil se asemeja a primera vista a un fiordo, aunque en este caso la cantidad de agua que lleva se debe a la construcción de una presa en tiempos de Franco que multiplicó en esta parte la capacidad del río. Como sucedió en tantos lugares de España, bajo las aguas quedaron aldeas, iglesias, camposantos e incluso los que para muchos son los mejores viñedos que dio la Ribeira Sacra. El Sil es guardián de muchos de los secretos de una comarca más antigua de lo que uno puede imaginar.

Cañón del Sil (Ribeira Sacra, Galicia)

Enoturismo en Ribeira Sacra: La viticultura heroica

Cuentan que los romanos llevaron el vino a la Ribeira Sacra y que los monjes durante la Edad Media le dieron la fama. Esta Denominación de Origen no saca a la luz cada año tantas botellas como otros vinos gallegos de otras DO tipo Ribeiro o Albariño, pero eso tiene que ver precisamente con el secreto de su éxito. En esta porción de la Galicia interior se practica la conocida como viticultura heroica, ya que los viñedos no se encuentran precisamente en llanos sino el vertiginosos acantilados, lugares donde uno cree imposible cultivar y mucho más vendimiar. Es de sobra conocido que producir buen vino en Ribeira Sacra tiene que ver hoy día más con una pasión que con cuadrar los números de la caja y ser rentables.

Viñedos en Ribeira Sacra desde la bodega Regina Viarum (Galicia)

El trabajo “heroico” de cuidar las cepas y tener que sacar a veces el vino en barco por estar en uno de los desfiladeros del Cañón del Sil convierte al vino DO Ribeira Sacra en auténtica artesanía. Algo que pudimos comprobar no sólo observando el paisaje sino también visitando bodegas. Y es que el enoturismo se trata, sin duda, de uno de los grandes atractivos para quienes visitamos esta zona.

Sele en la Bodega Regina Viarum (Ribeira Sacra, Galicia)

A este lado del Cañón del Sil destacan bodegas como Algueira, Rectoral de Amandi, Regina Viarum, Val da Lenda, Cruceiro, Regoa y muchas otras. En la carretera las señales hacia las “adegas” son constantes. Nosotros teníamos reservada una visita con cata en Regina Viarum, situada en Doade y muy cerca del mirador de Souto Chao, pero son muchas las que se pueden elegir para una jornada de enoturismo. Nuestra experiencia en Regina Viarum fue interesante más por su localización que por las explicaciones recibidas en sí. No tiene nada que ver con otras visitas a bodegas que hemos hecho hasta ahora. Más bien está planteado para que eches un ojo rápido a las instalaciones y compres vino.

Rebeca probando el vino de Regina Viarum en Ribeira Sacra (Galicia)

RECOMENDACIÓN: En Doade una combinación perfecta es la de la visita a la Bodega Algueira rematando en su restaurante donde te sirven chuletones de más de medio kilo. Nosotros fuimos a parar allí por casualidad (A Cantina, muy cerca de Regina Viarum, estaba hasta arriba) y podemos dar fe de que sus carnes son excelentes e ideales para maridar con los vinos que producen.

En barco por el Cañón del Río Sil

La actividad estrella de toda visita al Cañón del Río Sil que se precie obliga (y con sumo gusto) a tocar el agua con las manos y navegar. Sólo así es posible comprender la belleza de tan admirable paisaje y disfrutarlo con los cinco sentidos. Así que tras una comida copiosa, sentarnos a la sombra de algún que otro mirador y hacer tiempo (o más bien fotos) nos dirigimos al embarcadero de O Chancís, donde a las 17:00 horas teníamos reservadas dos plazas en el barco de SilTrip (Se puede ir sólo con reserva previa, 15€/persona, teléfonos 982460714 – 627777540, también gestionándolo a través de agencia o con alojamientos de la zona como Rectoral de Anllo).

Rebeca y Sele en el barco que nos llevó a recorrer el Cañón del Río Sil en Ribeira Sacra (Galicia)

Si bien lo más famoso para navegar el río Sil ha sido siempre el catamarán que sale de Santo Estevo (justo en la otra orilla, la de Ourense, muy cerca del Parador), tengo que decir que la experiencia alternativa con la gente de Siltrip (Alejandro y Keka son un encanto y auténticos apasionados de la Ribeira Sacra) fue reveladora. Porque la historia no consistió tan sólo en noventa minutos de navegación sin más sino en una explicación de tú a tú de los muchos secretos que esconde el Cañón tanto encima como bajo el agua. El barco nos pareció comodísimo, preparado para 12 plazas (aunque fuimos tan sólo 4 personas las que hicimos la excursión esa tarde), y además nos dieron a probar un vinito a bordo.

Cañón del Sil a vista de barco (Ribeira Sacra, Galicia)

Desde el curso del Sil la Ribeira Sacra no sólo se observa sino que se siente en toda su magnitud. Ya sea a través de viejos troncos de robles emergiendo del agua o de viñas situadas en tal pendiente que, como nos decía Alejandro, quien saca vino de ellas lo hace por afición más que por negocio. Siguiendo el curso del río Sil nos topamos con lugareños que acudían a visitar sus fincas en la ladera, con rocas con formas a las que resultaba muy fácil sacarle parecidos, así como con turistas que recorrían el cañón remando en un kayak (los alquilan en Os Chancís y otros embarcadoiros de la zona). Incluso bañistas que aprovechaban los casi 35 grados que hacían en esa tarde calurosa de finales del mes de julio para refrescarse en el agua (¡Nos faltó el bañador para probarlo!)

Cañón del Sil (Ribeira Sacra, Galicia)

Alojados en un viejo pazo gallego

Nuestra escapada a Ribeira Sacra tuvo como base un hotel con mucho encanto. En la Rectoral de Anllo (www.rectoraldeanllo.com), un viejo pazo o casona del siglo XVIII situada en Sober que debe su nombre a que fue de un párroco durante mucho tiempo, pasamos tan sólo una noche. Situado en mitad del campo, a pocos minutos del Cañón del Sil, este hospedaje tiene impregnado el carácter de sus propietarios, Nacho y Javi, que escaparon de Madrid para vivir en su nuevo Edén y reformular conceptos en un espacio histórico que se trata mucho más que una cama donde dormir.

Rectoral de Anllo (Ribeira Sacra, Galicia)

La Rectoral de Anllo no es una casa cualquiera. Es tu casa. Así lo ves en cuanto cruzas la puerta y cuatro palabras con los dueños. De repente sientes que su jardín lleno de flores también es tuyo, que pasarías la vida asomado al balcón de madera pintado de rojo que hay en la planta de arriba y que no te puedes marchar sin leer las páginas de tu libro favorito en la biblioteca de la rectoral.

Rectoral de Anllo (Sober, Lugo)

Este, sin duda, fue uno de esos descubrimientos que apetecen y que enganchan. Creo que si volvemos a la Ribeira Sacra tenemos un sitio fijo donde descansar tras un largo día de ruta. ¡Y es que nos quedó mucho por hacer!

Rectoral de Anllo (Sober, Lugo, Ribeira Sacra)

ALGUNOS CONSEJOS:

  • Mucha gente hace Cañón del Sil en verano, pero no hay que perdérselo en otoño para vivir todo el colorido que ofrece este lugar.
  • En el lado lucense del Cañón del Sil no hay tantos lugares para comer como en el de Ourense. Conviene llevar anotado alguno de antemano y, a ser posible, reservarlo con un día de antelación.
  • Entre el catamarán de Santo Estevo y tomar un barco más pequeño en otros embarcaderos del río Sil, siempre nos decantaríamos por la segunda opción.
  • Empresas gallegas del tipo Galiwonders.com ofrecen paquetes a medida en Ourense y la Ribeira Sacra, ocupándose de cerrar el alojamiento, visitas a bodegas, el barco por el Sil, etc.

Y así fue nuestra escapada antes de emprender camino definitivo a un lugar de las Rías Baixas cuyo nombre no quiero acordarme y donde llevo quedándome desde que era un niño…

Galicia es y siempre será mi paraíso.

Sele

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