El barco que nunca llegó a Isla Magdalena

Fue durante este viaje, en mis primeros días en Chile. Me encontraba en Punta Arenas, la ciudad más importante de la Región de Magallanes, dispuesto a navegar por el Estrecho del mismo nombre para llegar a Isla Magdalena, un área únicamente poblada por pingüinos magallánicos. Era una excursión de una tarde que parecía se iba a orientar por cauces normales, pero el destino quiso gastarnos una broma y jugar con nosotros en un barco pesquero que, aunque parezca mentira, nunca llegó a atracar en el islote. Os presento la divertida y mareante historia de El barco que nunca llegó a Isla Magdalena. Un vídeo que resume un conglomerado de circunstancias disparatadas, el movimiento alocado de las olas, las chisposas ocurrencias de la tripulación y las divergencias de un pasaje que aseguro nunca olvidará esta experiencia.

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Este es un claro ejemplo de que en los viajes no todo sale a pedir de boca, que a veces dependemos de factores que se nos escapan, pero que aún así es siempre posible dibujar una sonrisa y tomarnos las cosas con buen humor.

Si sumamos que el barco se movía sin parar, que cuando llevábamos dos horas y veíamos la isla nos cuentan que no pueden amarrarlo y que hay que marcharse, que repentinamente el capitán ofrece una solución poco ortodoxa de hacernos bajar en un bote inflable que tenía más agujeros que un queso gruyère, que la gente alterna imprudencia con cabreos monumentales, y que personalmente me cuesta estar en pie sin ganas de echar la papilla nos da un resultado cuanto menos peculiar.

Pero no quiero hacer de spoiler y contaros más de la cuenta, así que termino aquí emplazando al personal a que no se pierda la historia de El barco que nunca llegó a Isla Magdalena y se maree un rato (de risa)…

Sele

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* Recuerda que puedes seguir todos los pasos de este viaje en MOCHILERO EN AMÉRICA

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9 comentarios en “El barco que nunca llegó a Isla Magdalena

  1. Qué rabia, tío. Estar allí pero no poder bajar del barco. Sin duda se ve que lo peor fue el trayecto. Creo que hicisteis bien en no subir al bote.

    Pese a lo terrible de la situación me he reído mucho con el video porque le ponéis humor. Imagino que habría otras personas en el barco algo más mosqueadas, pero no todo sale rodado siempre en los viajes.

    ¡Saludos, Sele!

  2. El Calleja comparado contigo es un novato! eso sí que es una aventura con el peligro… Cuando han empezado a achicar el agua entiendo que habría un poco más de miedo que antes (que no sería poco)
    No siempre sale todo y así tendrás la oportunidad de volver en otra ocasión para ver a los p***s pingüinos de isla Magdalena!

    Eso sí, que no falte nunca el humor! ¡Grande!

  3. Que situación más surrealista, si casi os tiran unos flotadores y venga a nadar hasta la orilla XDD

    Eso sí, da mareo de ver el vídeo, no me quiero imaginar lo que debe ser estar allí, como se mueve eso 😀

    En ocasiones no todo sale como se quiere, pero bueno como dice el vídeo hay que tomárselo al menos con humor.

  4. Unas vacaciones tuvimos que hacer 3 veces el viaje hasta descender a Magdalena. Una vez con una empresa que sales desde Cabo Negro en el norte de Punta Arenas y luego con Comapa. Lo bueno es que devolvieron el 50% cuando no funcionó.

  5. Mientras espero en el Banco a punto de resfriarme por culpa del aire acondicionado vi y el video y nadie aquí entiende porque me estoy riendo pero no me pude contener.
    En realidad me da cierta vergüenza también porque soy chilena, pero como dice un futbolista por ahí esa es la “chispeza” (ingenio) del chileno

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