Muchas veces cuando viajamos nos damos cuenta que hay ciertos aspectos de la gastronomía de un país que la convierten, a nuestro parecer, en algo un tanto exótico, saltándose los cánones de la ortodoxia o, mejor dicho, de lo que estamos acostumbrados. Ciertos platos nos pueden parecer más o menos raros, pero podemos acoplarnos a los gustos locales para, al menos, tratar de probarlos. En el Departamento de Santander, en Colombia, tienen un gran auge las hormigas culonas tostadas. Son aladas, del tamaño de una abeja, y los lugareños cuentan que su sabor tiene cierta semejanza al del cacahuete o maní, aunque mejorado notablemente. Estando en Barichara, la cuna de la hormiga culona, surgió la posibilidad de degustarlas en uno de los rincones gastronómicos de referencia en la región y cuyo nombre es, precisamente, Color de hormiga. Mi cabeza y, sobre todo, mi paladar se batieron en un gran combate para tomar una decisión menos fácil de lo que parecía.

Por una parte deseaba probarlas pero por otra me dejaba llevar por su aspecto, por pensar que cómo demonios me iba a comer un insecto, y además tan grande. Y mientras me preguntaba, ¿a qué sabrán las hormigas culonas? ¿Y si resultan estar buenas?

ALBÓNDIGAS CON SALSA DE HORMIGA CULONA CON PURÉ DE PAPAS Y HORMIGAS CULONAS AÑADIDAS…

Pongámonos en situación. Sentados en la mesa del Restaurante Color de Hormiga, asomado a unas vistas sensacionales de los campos y montañas aledañas a Barichara. En la decoración no faltan hormigas de metal de atrezzo, así como una pizarra con las siluetas de estos insectos marcadas con tiza. Llega el momento de decidir un plato para el almuerzo. Jorge, el inventor de la célebre “salsa de hormiga culona” y máximo defensor de una tradición que considera que no sólo no debe perderse sino que tiene que evolucionar más aún, me cuenta qué platos tiene en el menú para probar alguno que contara con la esencia de los himenópteros con alas recolectados en los últimos dos meses. Son varias las opciones pero me quedo con uno cuyo título es “Albóndigas con salsa de hormiga culona con puré de papas y hormigas culonas añadidas”. Ni más ni menos. Me lo pienso pero finalmente acepto y ordeno plato. Rebeca, con un paladar muy fino y poco partidaria de probar otras carnes que no sean las de la ternera, el pollo o el cerdo, no sabe si va a aguantar verme comer hormigas delante suyo. Yo aún dudo si seré capaz de hacerlo…

Tras unos minutos de espera llega uno plato de albóndigas sensacionalmente vestido. De lejos uno no advertiría “el pequeño detalle” de que varias hormigas culonas están pegadas al puré de patatas o impregnadas de una salsa de color marrón (hecha de ellas precisamente). De cerca, con el plato bajo la barbilla, las hormigas parecen dinosaurios mandando recuerdos.

Un platito blanco aparte cuenta con más hormigas culonas tostadas. Para comerlas entre medias, como el que coge altramuces, pipas de calabaza o unos krikos crujientes para picar. Inocente de mí había pensado que las hormigas culonas eran como las pequeñas que se ven en cualquier lado, pero con unas posaderas más prominentes. La realidad me había traído un insecto grande que me costaba imaginar lejos de un revolotear entre plantas, o saliendo de sus hormigueros.

Entonces me dije … ¿por qué no?

SABOR (Y COLOR) DE HORMIGA: EL VÍDEO DE UNA CURIOSA DEGUSTACIÓN

Hay veces que las palabras no bastan… Para ello lo mejor es que veáis este vídeo en el que presentamos el plato y llega el inevitable momento de probarlo y resolver la cuestión de… ¿cómo sabrá?

Si no visualizas el vídeo directamente haz clic aquí para verlo en Vimeo

Mi opinión sincera desde el mismo momento en que siento el crujir de hormiga en mi boca es que su sabor es mucho más agradable de lo que podía pensar antes de comérmelas. Si me hubiesen vendado los ojos quizás hubiese dicho que eran frutos secos o algo similar. Pero no, eran hormigas culonas bien tostaditas, con sus alas, sus patitas delgadas…

Pero lo mejor para mí, con diferencia, fue la salsa de hormiga que bañaba las albóndigas. Su sabor es tan delicioso que merece la pena probarla, eliminando los prejuicios y tratando de sumar una nueva exquisitez al paladar. Por muy extraño que pueda sonar, la salsa de hormiga culona que se prepara en el Restaurante Color de Hormiga es toda una sorpresa. Y quien me conoce sabe que soy muy difícil para las comidas y que tengo una larguísima lista de platos que no me gustan en absoluto (algunos tan célebres que os sorprenderíais).

Aunque esa es la esencia de vivir un viaje, abrirse a sabores nuevos y no ponerle un escudo de acero al paladar. Y es que las cosas a veces no son lo que parecen.

COMER HORMIGAS CULONAS, UNA TRADICIÓN QUE VIENE DE LEJOS

Cuando los españoles llegaron al Nuevo Mundo se encontraron con que los indígenas en muchas áreas incluían en sus dietas a las hormigas culonas, consideradas incluso como afrodisíacas. En Colombia eran los guanes quienes veían a estos insectos básicos para su gastronomía y siglos después en el que fuera su territorio, el Departamento de Santander y las localidades de San Gil y Barichara, se siguen tostando para comérselas directamente o distribuirlas al extranjero (No hace mucho se podían ver en mercados españoles como el de la Boqueria de Barcelona).

Pero, ¿se comen todas las hormigas de esta especie cuyo nombre científico es Atta Laevigata? ¿Uno puede encontrarlas todos los días del año? Dos cuestiones con respuestas negativas. Ni se comen todas las hormigas de la especie ni se encuentran en todas las épocas del año. Y ahora la explicación pertinente:

- Sólo se comen las hormigas reina que salen en la época lluviosa (En Colombia en abril, mayo y parte de junio) para realizar el conocido como “vuelo nupcial” y ser fecundadas por las hormigas macho. El resto no se considera comestible. Se recolectan únicamente en estos meses para poder conservarlas durante todo el año. En Barichara el lema de “A coger culonas” acuñado por Jorge de “Color de hormiga” trae a muchos visitantes que colaboran en estas tareas de búsqueda y captura de hormigas reina.

No es Colombia el único país que conserva la tradición de comer hormigas u otros insectos. Bien populares en México son los chapulines (una especie de saltamontes) o mucho más lejos, como en Camboya, aún hay lugares en lo que se comen grandes y peludas arañas fritas. Es cuestión de tradiciones, de gustos… y de dejarse llevar por las cosas nuevas.

Es hora de ir cerrando el post por hoy, que me está entrando hambre…

Sele

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9 comentarios para “El sabor de las hormigas culonas en Colombia”

  • Lo que mas me extraña es que llamen a esos insectos “hormigas”… Son muchos prejuicios los que tenemos en distintas partes del mundo a la hora de comer algo distinto, pero si que es cierto que hay ciertos “alimentos”, como las arañas fritas que nos has enseñado en otro artículo, que es, por principios, imposibles de probar (aunque lástima hambre de 4 semanas…).

    Las hormigas en un principio parece que se pueden comer “facilmente”, incluso creo que hay un sitio en madrid donde ponen de comer otro tipo de hormigas…

    Un saludo compañero!

  • Sin duda un plato muy peculiar para los españoles, que en muchos casos tenemos aversión a los insectos! No me imaginaba que fueran tan grandes, la verdad, pero si las has probado y dices que están ricas, si alguna vez tengo la oportunidad, probaré esas hormigas culonas.

    Que sigas bien en tu viaje! :)

  • diego ramirez m:

    para un colombiano como yo, no hay nada que lo haga sentir mas orgulloso que alguien como ustedes, descubra nuestro país, y lo muestre como lo que es en realidad..un paraíso mas de Sur América..
    soy , nacido en el eje cafetero(Pereira,Risaralda) ,y amo con locura Salento, que esta en el departamento del Quindio…su paisaje, su inconfundible olor a café recién tostado..el sabor especial de una trucha arco iris…
    Santander es uno de mis departamentos favoritos..y ni decir el nexo que tengo con Barichara y Color de Hormiga…nada mas fascinante que pasar una tarde en las hamacas de este sitio para descubrir el verdadero placer del descanso..o sentarse una noche a cenar en color de hormiga y degustara algo tan exótico y delicioso como sus platos con hormigas culonas servidos por sus maravillosos anfitriones…
    que bien que lo disfrutaran…y un buen regreso a este país….del cual como dices: “el riesgo es que te quieras quedar”..

  • ¡Ufff! No sé si yo sería capaz… Al leerlo me imaginaba también (como tú dices) una hormiga con el culete algo respingón, jejeje, pero eso que se ve en el vídeo es un señor insecto!!
    No sé, no sé…
    Veo que os va muy bien la aventura por Ámerica. Un saludo y que lo sigás disfrutando.

  • Tu cara en las fotos!!! Sigue asi, viajando, probando, viviendo mi hermosa Latinoamérica. Un beso (se te extraña)

  • La verdad el tema de los insectos es de lo típico que aunque te digan que están ricos, hasta que no te animas a probarlos cuesta pensar que de verdad tienen un sabor agradable.

    Yo desde luego si fuera me animaría igualmente a pegar un bocado, lo peor que puede pasar es que lo vuelva a echar en el plato, el caso es salir de dudas :D

  • lidia:

    muy atrevido!! buena historia!

  • ELIANA:

    Realmente es uno de los platos tipicos mas deliciosos de mi amado pais y quien pasa por santander y no visita el parque del Gallineral, percaderito, el cañon del chicamocha y no come hormigas culonas, no puede decir que ha estado en mi hermosa tierra…

  • Tengo unas hormigas des esas sobre mi mesa, regalo de una amiga, y no me decido a probarlas. Probé los chapulines en México y no me gustaron (lo único que no me gusta de toda la gastronomía mexicana.

    quepenaconusted.blogspot.com

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