El tren de vapor de Yorkshire, un viaje en el tiempo

Si escuchas por primera vez el sonido de una locomotora de vapor cuando el tren está a punto de partir sabes que su melodía nunca se te va a quitar de la cabeza. Hoy día, en la época de los trenes bala japoneses, de los Intercity y el AVE, nos hemos alejado lógicamente de los viejos y estruendosos ferrocarriles a vapor en los que la sala de máquinas olía a carbón y donde la británica Agatha Christie se imaginaba asesinatos a diestro y siniestro. La literatura y, por supuesto, el cine, nos han ayudado a mantener vivo el recuerdo de lo que supuso una revolución en el transporte e incluso nos han situado estos trenes de siempre en contextos clásicos como el lejano oeste, el Orient Express y el corazón de esa Gran Bretaña de las novelas de suspense en cuyos mapas se desligan infinidad de rutas ferroviarias.

Tren de vapor de Whitby a Pickering (Yorkshire, Inglaterra)

Precisamente en Whitby, en la costa de Yorkshire (nordeste de Inglaterra), tuve la oportunidad (y la suerte) de cumplir un sueño que tenía desde niño subiéndome a un tren de vapor de los de antes para adentrarme a los páramos de North York Moors y retroceder en el tiempo a mitad del siglo XIX. 

La locomotora del tiempo en North Yorkshire Moors

Hay momentos en la vida en los que uno tiene ganas de dejar de ser un simple muggle (mortal no mago) y ponerse las gafas de Harry Potter para salir del andén 9¾ de King Cross en dirección a Hogwarts en un expreso mágico con locomotora de vapor. O aprender lo que es la puntualidad a vista de un reloj de bolsillo sostenido por un jefe de estación escrupuloso al máximo para contar los segundos que quedan para la partida. Viajar a la Inglaterra decimonónica de “La mujer de negro” es posible todavía en un país en el que se tiene un respeto reverencial a los clásicos. Y donde hacerse viejo no es más que una manera de volverse más grande e irreductible. Ahí es donde aparecen los grandes expresos que se resignan a jubilarse y los viajeros deseosos de subirse en marcha al último tren de vapor de sus vidas.

Estación de Whitby (Yorkshire)

Cuando me encontraba de viaje en Yorkshire, el condado histórico de mayor tamaño de Inglaterra, supe de esta posibilidad. La ruta panorámica entre Pickering y Whitby, de apenas 24 millas, se puede hacer en un tren de vapor como los de antes. Y encontrándome precisamente en Whitby no pude resistirme a entrar a la estación después de escuchar silbar la gruesa chimenea de una locomotora. Antes de que me diera cuenta estaba esperando impaciente a partir en un tren con más de un siglo de antigüedad que cruza a diario North York Moors, un parque nacional donde destaca una inmensa extensión de páramos en los que sólo florece el brezo.

Tren de North Yorkshire Moors Railway

Trayecto: Whitby – Grosmont – Whitby

Si bien entre Pickering y Whitby hay más de hora y media de camino de viaje (sólo ida) se pueden hacer los tramos que uno desee, desde un sentido u Sele en la estación de Whitby (Yorkshire)otro. La compañía ferroviaria Noth Yorkhire Moors Railway funciona como un reloj y permite reservar con días de manera anticipada en su web o apenas minutos antes en taquilla si es preciso, tal y como era mi caso. Sin contar con demasiado tiempo, ya que no había previsto con antelación este viaje en ferrocarril, me hice con mi billete en la estación media hora antes de la partida. Escogí ir hasta Grosmont, con una de las estaciones más bellas de la región (trayecto de 25 minutos), quedarme allí cuarenta minutos y regresar en el siguiente tren que fuera hacia Whitby. Dado que había sido algo improvisado quería, al menos, tener la posibilidad de probar, disfrutar y comprender el significado de un viaje en tren tal como se hacía en el siglo XIX.

Tren de vapor de Yorkshire (Inglaterra)

Los minutos que antecedieron a la hora exacta de que el tren tenía que echar a andar los viví a cámara lenta. Los trabajadores del tren iban y venían por el andén con la parsimonia del que conoce a la perfección una máquina que lleva funcionando como un reloj en el último siglo y medio. Británicos puros con la estirpe del orgulloso ferroviario mostrando sus insignias en la solapa como el militar que presume de sus triunfos en el campo de batalla. Quien ha dedicado su vida entera al tren sólo conoce lo que esto significa. Y en el país en que se inventó el tren a vapor es, además de un orgullo, una responsabilidad moral con sus pasajeros. Cada viaje es único, cada viaje es especial. Y eso se percibe en el aroma de época de las estaciones que allanan el difícil camino que los páramos de North York Moors permiten establecer.

Tren de vapor de North Yorkshire Moors

La locomotora haciendo pruebas es todo un espectáculo. Y asomarse al interior en el que la caja de fuego empieza a alimentarse de las toneladas de carbón que hay al otro extremo también. Allí dentro se rompen todos los termómetros. El sudor de los maquinistas es tanto o más importante que los engranajes entre vagones y el estado de los rieles. En los trenes actuales su labor se reduce a una décima parte de lo que hacían antes, por lo que verles realizar su labor con ayuda de otros operarios ayuda a comprender muchas cosas.

Interior de una locomotora en un tren de vapor (Whitby, Yorkshire)

Tras fisgonear en la locomotora y echarse la hora encima me subí a un vagón cualquiera del tren, ya que el billete no estaba numerado. Era un día entre semana en pleno mes de abril y había plazas suficientes para hacer este trayecto. Los vagones parecían pertenecer a distintos trenes de época y se habían ensamblado para darle capacidad a esta ruta célebre que comunica la costa de Yorkshire con el corazón de los páramos en Pickering y que pasa por lugares como Grosmont, Goathland (la estación de Hogsmeade de la película Harry Potter), Newtondale o Levisham.

Jefe de estación en Whitby (Yorkshire)

Cuando el viaje es más importante que llegar…

Asomado a la ventana miré como una persona hacía una señal con la mano adelante y atrás y tocaba su silbato. Era el momento de partir. Y entonces la locomotora empezó a echar vapor por la chimenea e incluso por abajo. Y a sonar gradualmente el traqueteo de grandes ruedas que llega a resultar hasta relajante. Cerré un poco más la ventana porque empezó a entrar algo de vapor de la locomotora (iba en el primer vagón) y me puse a memorizar todos y cada uno de los sonidos que aquella máquina estaba haciendo como cuando en el colegio debía estudiar de carrerilla la tabla periódica de los elementos. Pero esta vez el aprendizaje era más gozoso que aquel. Quizás era consciente que estaba en oportunidad que me había regalado la vida para ver (y escuchar) en marcha un ferrocarril de estas características.

Trenes de North Yorkshire Moors Railway

El camino a Grosmont era corto y el andar del tren muy lento, pero en un viaje así lo de menos es saber cuándo vas a llegar. Lo importante es saborear cada instante y acompasar cada traqueteo con el paisaje que se va desplegando por a la ventana. En este caso se multiplicaban las ovejas de cabeza negra en una gran extensión de prados que habían logrado robar terreno a una tradicional zona de páramos que se podían atisbar apenas a media milla de distancia. Estos páramos (moors en inglés, de ahí en nombre del Parque Nacional de North York Moors) son parte de un viaje al corazón más salvaje e inhóspito de Yorkshire, donde el frío cala los huesos y la humedad hace inútil la ropa de abrigo en un microclima único a este lado de Gran Bretaña.

Paisaje de North York Moors (Inglaterra)

Pasamos ríos, puentes de hierro, granjas y vimos de fondo tejados picudos de iglesias mimetizadas con el verde de la hierba y el musgo mojado. Ocasionalmente la chimenea de la locomotora se hacía escuchar para bien de las personas que se aparecían con nuestro paso y respondían con un saludo a dos manos.

Ferrocarriles de North Yorkshire Moors Railway

La estación de trenes de Grosmont, un museo viviente del ferrocarril

Antes de lo que hubiera deseado el tren llegó a Grosmont, donde me tuve que bajar muy a mi pesar. ¡Tenía que haber seguido hasta Pickering! exclamé por dentro una y otra vez. Allí se quedó este ferrocarril diez minutos más mientras seguía subiéndose gente, los cuales aproveché para verlo partir de una estación que era historia viva del tren, mucho más hermosa de lo que me habían contado los libros o había visto en las pantallas de cine. Otra vez los segundos se volvieron a convertir en horas en los que los detalles se multiplicaban como las manecillas del reloj de estación, los mofletes del maquinista oscurecidos por el humo y la manera de andar espigada de quienes se aseguraban de que todo estuviera funcionando a las mil maravillas yendo a uno y otro lado del andén.

Tren de vapor a su llegada a Grosmont (Yorkshire, Inglaterra)

Y otra vez el ritual de expulsar vapor, de la locomotora rugiendo como un león en la sabana y el ir y venir de pasajeros antes de perderse de nuevo al otro lado de un túnel desde el que todos pudimos escuchar retumbar su marcha. Pero en la estación quedaba otro tren, precisamente el que me tenía que llevar de vuelta a Whitby.  De nuevo un recorrido a hacer con la cara pegada a la ventanilla, el revisor pidiendo el ticket y una entrada triunfal a la ciudad en la que el escritor Bram Stoker trajo al Conde Drácula en una historia ya universal. La abadía carcomida por los años en lo alto de la colina es la que se ocupa de recibir siempre al viajero junto a las decenas de barcos amarrados en ambos riberas del río Esk procedentes del frío Mar del Norte.

Estación de Grosmont (Yorkshire)

Terminó así un sueño que me dejó con una sonrisa durante todo el día. Como si durante algo más de una hora hubiese dejado de ser un simple muggle y hubiese tenido la capacidad de viajar en el tiempo.

Estación de Grosmont (North Yorkshire Moors Railway)

Datos prácticos sobre el tren de vapor de Yorkshire (Whitby/Pickering)

– Los trenes de NYMR (North York Moors Railway) operan de marzo a noviembre (ambos incluidos) teniendo varias salidas diarias. Los horarios y precios son variables según fechas y se pueden consultar en la página web oficial de la compañía, así como adquirirlos online directamente: www.nymr.co.uk

– En el caso de haber plazas se puede comprar el ticket apenas minutos antes de la salida del tren en cualquiera de las estaciones del recorrido.

Tren de vapor en Grosmont

– Precios aproximados: Un viaje de ida y vuelto completo entre Whitby y Pickering viene a costar 26 libras adultos y 13 libras los niños de hasta 15 años (menores de 5 años gratis). El viaje de ida y vuelta a Grosmont cuesta 16 libras (niños de hasta 15 años 8 libras, gratis los menores de 5 años).

– Más información sobre ciudades y pueblos de Gran Bretaña en la web oficial de Visit Britain  (en español) que, además ofrece muchísima información sobre ciudades, pueblos y aldeas con encanto.

– No te pierdas 10 fotografías que inspiran viajar a Yorkshire y la Ruta por la costa de Yorkshire.

Continuaremos deslizando artículos sobre un viaje magnífico a Yorkshire en coche con medievo, campiña y costa. ¡Hasta pronto!

Sele

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12 comentarios en “El tren de vapor de Yorkshire, un viaje en el tiempo

  1. Si algún día te apetece volver a viajar en tren de vapor y sentirte como el mismísimo Harry Potter, te recomendamos que visites Fort William (en Escocia) y hagas uno de los trayectos del Jacobite Train, también conocido como Hogwarts Express. 😉

  2. ¡Qué buena recomendación! Realicé un viaje a Yorkshire con 18 años, fue mi primer viaje fuera de España sola. Me fui un verano a estudiar inglés en la universidad de York. En ese viaje conocí gente magnífica y recorrí parte de los lugares que comentas. Tengo ganas de volver con Aitor y hacerle cómplice de mis recuerdos. La verdad que no conocía este tren, puede ser una buena opción para cuando vayamos. Un abrazo!!

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