En tierra de volcanes y espejos

En Chile hablar de tierra firme es decir mucho. Nadie se atrevería a apostar por aquí que el suelo que uno pisa es inamovible por los siglos de los siglos, ni que esa pared rocosa llamada Cordillera de los Andes no se la siente respirar. Al contrario, en este país las palabras terremoto, maremoto o volcán forman parte del vocabulario habitual, del diccionario de todos y cada uno de los chilenos. Los últimos pasos de mi viaje, centrados en la Región de los Lagos y en la Araucanía, me han llevado a contemplar grandes colosos volcánicos, cuyos cráteres son como la boca de unos Dioses que una vez fueron adorados por la población indígena apegada a su hogar, la Naturaleza. Concretamente fueron dos volcanes convertidos en símbolos para todo Chile los que atrajeron mi atención y mi admiración, el Osorno y el Villarrica. Si dibujáramos un volcán perfecto se parecería mucho a cualquiera de ellos. Formas sublimes, conos amenazantes y humeantes por momentos, hielos atrapados en las rocas, laderas arrugadas por los ríos de lava que un día salieron de sus fauces voraces e incontrolables.

El Volcán Villarrica

Cuando se viaja a esta tierra de volcanes uno no se cansa de mirar una y otra vez a las montañas, a los cráteres que se niegan a cicatrizar las heridas de su cuerpo. Y por fortuna, siempre hay algún lago que actúa como espejo para que no dejes de verlo cuando das media vuelta.

DISFRUTAR DE LA NATURALEZA… ES MUY FÁCIL EN CHILE

Cuando un lunes por la mañana dejé atrás Chiloé sabía perfectamente que mi rumbo me llevaría a ver algunos monumentos de los Andes Chilenos en la Región de los Lagos y Araucanía respectivamente. En primer lugar me movería por Puerto Varas y el Lago Llanquihue para después terminar la semana en Pucón y el Lago Villarrica. El Volcán Osorno y el Volcán Villarrica como excelentísimos protagonistas de una panorámica fabulosa de la accidentada geografía a este lado de Chile.

Tanto en sitio como en otro las posibilidades de trekking, fotografía y todo tipo de actividades al aire libre, amén del bienestar de saberse rodeado de Naturaleza con mayúsculas, son tantas que uno puede estar allí el tiempo que le de la gana. Escalada, equitación, relax en termas naturales, rafting, kayaks, canopy, bicicleta… para eso tanto la Región de los Lagos como Araucanía son absolutamente contundentes en ofertas de ocio, sobre todo entre los meses de diciembre y febrero. En marzo y abril, si el otoño no es demasiado revoltoso, se tiene la oportunidad de disfrutar de los mismos paisajes, pero sin la multitud de veraneantes que escogen estos lugares para salvarse de los rigores del caluroso verano chileno.

Por tanto en los últimos días he tenido dos “campamentos base” como Puerto Varas y Pucón. Cada uno con sus maravillas…

SU MAJESTAD EL VOLCÁN OSORNO

A pesar de estar a una distancia de 60 km de Puerto Varas, con ese lago de plata llamado Llanquihue como única frontera, el Volcán Osorno se hace absolutamente visible cuando las nubes o la niebla no hacen de las suyas. Su figura es tan perfecta que verlo emerger en el horizonte blanqueando el cielo con sus hielos perpétuos se convierte en un oblidado pasatiempos. Al fin y al cabo quien llega a esta ciudad modelada por los colonos alemanes lo hace buscando un primer escarceo con uno de los más hermosos volcanes que dibujan nuestro mundo.

Para ello, el mirador del Llanquihue se antoja como indispensable para no resistirse a ese amor a primera vista que tenemos quienes hemos podido mirarle a los ojos.

2652 metros de altura marcan su figura estilizada que no escapa a los devaneos literarios de quien encuentra una musa en la Cordillera de los Andes. Los propios Mapuches contaban que un espíritu malvado llamado Peripillán fue arrojado a las entrañas de la tierra quedando encerrado para siempre en las fauces del volcán. Su cárcel pero también su ocasional demostración de furia incontenible cuyas sacudidas no fueron pocas. Una de las últimas la visualizó el propio Charles Darwin, en su prolífico viaje en el Beagle hasta Islas Galápagos, que anotó información relevante para comprender la historia de este volcán y su conectividad con otros colosos andinos.

Teniendo al volcán Osorno como objetivo hice un par de rutas para apreciarlo desde distintos ángulos, a cada cual más recomendable. Siempre con Puerto Varas como base y utilizando los económicos minibuses como medio de transporte marché una tarde a la población de Frutillar, con lo mejor de la belleza arquitectónica germana y un escenario de lujo hacia el volcán, y después un día entero a las entrañas del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales para ver los Saltos del Petrohué y terminar en otro espejo de volcanes, el Lago Todos los Santos.

En Puerto Varas me alojaría en el Residencial Hellwig (Calle San Pedro 210) por apenas 8000 pesos (aprox 12€ la habitación individual con baño compartido), una pensión bastante céntrica y con unos interiores “muy germanos”, aunque bastante mejorables.

Frutillar

A 25 kilómetros de Puerto Varas, bordeando el Llanquihue hacia el norte, Frutillar es una pequeña ciudad en la que uno encuentra más tranquilidad (aún si cabe), mayor mimetismo con las aguas del lago y otra aproximación a la cultura colonial germana. Es una escapada de una tarde o una mañana, o un lugar donde apartarse sin más, con las vistas siempre presentes del Osorno y alguna oferta interesante como la del Teatro del Lago o la del Museo colonial alemán.

En minibús desde Puerto Varas se tarda no más de media hora (ojo, hay que bajarse en Frutillar Bajo) y el precio del billete es de 900 pesos chilenos (en euros 1´5€). Merece la pena para buscar espacios más tranquilos y deleitarse con las mansiones e iglesias de madera más propias de las orillas de algún lago bávaro o de la Selva negra que de América Latina.

Saltos del Petrohué

60 km, 45 minutos y 2000 pesos del minibús son la separación entre Puerto Varas y la espectacularidad de un paisaje turbado por las aguas del Río Petrohué y la figura imponente de un Osorno mucho más cercano. Los Saltos del Petrohué forman, como su propio nombre indica, saltos o caídas de agua color celeste que terminan muriendo en el Lago Todos los Santos (a 5km).

No sólo la panorámica del volcán es aún mejor, por su cercanía y el acompañamiento de las ajetreadas aguas del río, sino que hay senderos realmente atractivos para hacer e incluso existe la posiblidad de tomar una lancha que se acerque a alguna de las cascadas del lugar (adrenalina y empapamientos seguros).

Son una excursión indiscutible en la zona y me gustó recorrer esta parte especialmente. Sin duda conforma un lugar agradable que en los días soleados como el que pude disfrutar, la Naturaleza se exhibe casi con cierto descaro.

Al formar parte del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales hay que abonar un coste de la entrada de 1500 pesos (2´5€ aprox), pero merece absolutamente la pena.

Lago Todos los Santos

Hay quien lo llama “Lago Esmeralda” por el color de sus aguas. Calificación justificable se mire donde se mire, puesto que este precioso lago andino juega con sus colores en función de cómo le venga el Sol. De Petrohué a Peulla es uno de los Lagos andinos con los que se puede avanzar hasta llegar a territorio argentino, puesto que muy cerca anda San Carlos de Bariloche.

Un mar dentro de los Andes rodeado de bosques y reflejando de forma continuada al omnipresente Volcán Osorno. Particularmente creo que las mejores fotografías del cráter nevado se toman desde aquí.

Lo primero que hice en cuanto llegué fue hablar con un lugareño que se ofreció a darme una vuelta en su lancha por el lago. Por ello acordamos un precio de 3000 pesos (5€ aprox) por 45 minutos. Con el día tan bueno que hacía me dieron ganas continuadas de tirarme al algua, aunque supiera que estaba fría de verdad. Sea como fuere dió para relajarse, gozar de las buenas vistas y de una brisa sumamente apetecible.

Ya más tarde caminé por las playas de la orilla del lago, en las que al ser temporada baja no había ni un solo visitante. Detrás el bosque, de frente ese lago espejo del Volcán Osorno… y con la única compañía de las muchas aves que bajaban a beber agua. El silencio era tal que se escuchaban perfectamente sus aleteos y sus sorbitos pequeños.

Allí aproveché para comer un bocadillo que me había preparado por la mañana. Otro restaurante a coste cero y con la mejor decoración posible. No necesitaba más…

SU EXCELENCIA EL VOLCÁN VILLARRICA

Los mapuches decían que el Volcán Villarrica era la morada de un Espíritu Mayor de la Naturaleza al que veneraban y, a su vez, respetaban. Sus estruendos y erupciones no pasaron desapercibidos a lo largo de la historia pasada e incluso reciente. Las muchas explosiones que se registrado han causado estragos a poblaciones como Coñaripe, a 18 km, que tuvo que empezar de cero en 1964 cuando quedó totalmente arrasado. Pucón, en el lado opuesto y a la misma distancia, ha sido el más afortunado por haber podido disfrutar del Volcán y aprovechar la atracción que genera a los viajeros que lo visitan e incluso lo tratan de escalar. De hecho es el lugar base de la Araucanía para los amantes de la Naturaleza que buscan realizar todo tipo de actividades al aire libre. Allí llegué en un bus directo desde Puerto Varas (5 horas, 7000 pesos chilenos).

El Volcán Villarrica

El Villarrica tiene bastante similitudes con el Osorno, pero su desafío es mucho más profundo sabiéndose activo. Sus adentros hacen remover lava, ceniza y fumarolas, apreciables a kilómetros de él. En estos días en los que he estado en Pucón una liviana pero constante capa de humo salía del cráter para escaparse con los vientos del momento. Imponente y poderoso, observa el mundo desde sus alturas de hielo que resisten a los fondos llameantes que se remueven debajo suyo.

La admiración que despierta el volcán tiene un efecto llamada visible año tras año. Pucón, la niña bonita del Villarrica, posee una infraestructura turística tan grande que lo extraño será quedarse sin hacer nada. Cualquier cosa es posible… escalar el cráter (subida apta para avezados senderistas, no para cualquiera), hacer tours a caballo, jugar al paintball, montarse en tirolina o perderse en los miles de caminos que se adentran en los bosques, en los ríos y en los lagos. Para colmo es una zona prolífica en termas naturales, por lo que es una especie de Balneario que hace las delicias de quienes desean relajarse. Vamos, un paraíso dentro de Chile…

En esta ocasión me moví alquilando un vehículo, ya que aquí las conexiones con transporte público a algunas zonas no es posible, y menos en temporada baja. Conseguí un Nissan Micra por 25.000 pesos (aprox 40€) y con él me fui a los Ojos del Caburga, al propio Lago Caburga, a la base del Volcán Villarrica, y finalmente a darme un capricho en unas termas en las que me quedé como nuevo.

En Pucón me hospedaría en el Hostal Donde Egidio (12.000 pesos el cuarto individual con baño privado) donde no sólo me brindaron la mejor habitación en semanas sino que me trataron con tanta amabilidad que creo haber tenido suerte de haber venido a dar aquí. En la calle Palguín 720, prácticamente en frente de la Estación de buses de JAAC donde hice “mi desembarco”, se encuentra este alojamiento que recomiendo a quien quiera pasar una o varias noches en esta ciudad bañada por el Lago Villarrica. Fue mi primer intento nada más llegar y esta vez parece que la cosa salió bien.

Las faldas del Volcán Villarrica

Suerte tuve de tener unos días suficientemente despejados para poder observar con suma claridad el inmenso volcán. Bastan unas nubes para cubrirse por completo, por lo que cuando se deja ver es un tremendo premio. A apenas 15 minutos de Pucón accedí con mi coche de alquiler al Parque Nacional Villarrica, que engloba el volcán y sus alrededores, y pasé del asfalto a una carretera de grava por la que fui ascendiendo poco poco hasta la base de lo que en el punto álgido del invierno austral (julio y agosto) se convierte en un Centro de Ski muy concurrido. Llegar arriba es toda una aventura en el que se disfruta tanto de la montaña humeante como de las vistas que van quedando.

A medida que me fui acercando pude apreciar perfectamente los surcos anaranjados que no hace tanto habían sido imparables ríos de lava. Su cuerpo es robusto, áspero y agrietado. El final es un grotesco caldero con el que parece reivindicarse, como si no quisiera que nadie se olvidara de lo que es capaz, que la tranquilidad que parece gobernar no es más que apariencia y que así será mientras él quiera. Me es inevitable referirme al Villarrica como un ser vivo que todavía no lo ha dicho todo. No es pasado, sino presente…

El conocido Rucapillán por los mapuches asombra desde todas las partes que se le observe. Aunque los afortunados que han podido escalarlo, sólo ellos, pueden decir que le han mirado a los ojos de verdad. Todo un hito para el que hacen falta incluso crampones. Pero posible para quien tenga cierta experiencia en trekkings exigentes.

Los ojos del Caburgua

Las aguas del Lago Caburgua reaparecen a kilómetros desde el subsuelo generando unas pozas rodeadas de cascadas que como resultado dejan un paraje ciertamente bucólico. Son los ojos del Caburgua, uno de los principales atractivos de los viajeros que parten de Pucón. Altamente recomendables e incluso diría que mágicos. Como si fuese un intento de recrear el paraíso… en el que la Naturaleza vuelve a dar otra vuelta de tuerca a las exhibiciones a las que nos tiene acostumbrados.

Hay dos accesos a los ojos del Caburga llegando desde Pucón. Mi consejo es visitar el segundo en orden de aparición, junto a la “carretera del Cristo” (se llama así porque hay una estatua de Jesús crucificado), puesto que muestra el lado más completo del lugar. El primero está en una finca privada que cobra lo mismo (500 pesos, 2000 por vehículo), pero sin apenas pasarleas para recorrerlo. Así que lo mejor es pasar la primera indicación e ir “por el Cristo” (si no se encuentra todo el mundo lo conoce, por lo que es muy fácil llegar).

Tengo que decir que supe de este lugar gracias a la recomendación de una lectora que había visitado la zona, María Cano. Le agradezco desde aquí ponerme en la pista “casi en directo” gracias a twitter. ¡En este caso el viaje 2.0 fue todo un éxito!

El Lago Caburgua

A 22 kilómetros de Pucón aparece este precioso lago con dos playas (Playa Negra y Playa Blanca) que hacen de éste un mar vacacional donde no faltan ciertas personalidades chilenas cada verano. El entorno es absolutamente maravilloso, con montañas, bosques, aguas cristalinas y cabañas de madera que le dan un toque amable y acogedor.

Dejé el coche a unos 100 metros y bajé caminando hasta Playa blanca. El silencio quebró el momento de soledad frente a frente con otro espejo de belleza deslumbrante. Un lugar arrebatador que parece haber nacido también de una postal. Y me pregunté a mí mismo si Chile iba a dejar de sorprenderme alguna vez. Tiene tanto y tan bello…

Un baño en las Termas de Quimey Co

Si se tiene en cuenta que el subsuelo de La Araucanía es puro fuego de volcanes, es normal que aparezcan manantiales de agua caliente prácticamente de la nada. Me equivocaría si dijese que no hay decenas de termas abiertas a un público que desee relajarse y beneficiarse de las propiedades de unas aguas totalmente saludables. Toda la región es un balneario al aire libre, por lo que si se viene se antoja imprescindible dejarse llevar por al menos una de estas termas.

Yo escogí al azar las Termas de Quimey Co (7000 pesos), en la carretera hacia Huife, situadas al borde del serpenteante Río Liucura. Tenía 3 piscinas naturales a distintas temperaturas (la más caliente a 41º) y el río corriendo prácticamente al lado (y en el que uno puede también bañarse, aunque el agua baja helada). Si quedaba algún mínimo resquicio del stress de antes del viaje, tengo muy claro que se fue por completo en alguna de estas grandes bañeras al aire libre dentro del bosque.

Allí me ocurrió algo realmente curioso. Estando prácticamente con los ojos cerrados y la tensión por los suelos apareció un chico que me preguntó si era Sele el del blog El rincón de Sele. Asentí y resultó ser un gallego llamado Manuel, que estaba viajando por Sudamérica, y que me leía desde hacía lo menos dos años. Otro ejemplo más de que nunca dejaré de sorprenderme y un soplo de aire fresco dentro del viaje, puesto que siempre se agradece encontrarse una cara amiga con la que compartir una buena conversación.

Los volcanes Osorno y Villarrica son algunos de los imprescindibles que ver en Chile al menos una vez en la vida.

Y EL VIAJE CONTINÚA RUMBO A UN SUEÑO…

Tras Puerto Varas y Pucón, el Osorno y el Villarrica… además de una estancia agradable en Santiago de Chile, la capital, se inicia este mismo lunes 16 de abril una de las fases más esperadas de este viaje. A las 16:00 horas parto rumbo a la Isla de Pascua, donde estaré hasta el domingo siguiente. Un sueño que se habrá convertido en realidad. Para mí llegar hasta la isla siempre fue un reto. Desde pequeño quise ir cuando ví por televisión por primera vez las figuras impresionantes de los moáis.

Isla de Pascua está llena de misterio, de magia. Y su lejanía (a 3700 km de Santiago de Chile, a más de 13800 de España) es también atractiva. Uno de los días más felices de este año fue cuando pude tener por fín en mis manos el billete de avión a Isla de Pascua

Quiero aprender de la cultura y la historia de Rapa Nui, quiero vivir sus paisajes, sus volcanes…

Y, por supuesto, quiero compartirlo con vosotros.

Sele

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* Recuerda que puedes seguir todos los pasos de este viaje en MOCHILERO EN AMÉRICA

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6 comentarios en “En tierra de volcanes y espejos

  1. Alucinante todo lo que estás viendo, y se ve que lo estás disfrutando, de lo cual me alegro muchísimo. Hoy estás en Isla de Pascua, y justamente hoy hace un año nos embarcabamos en la aventura ceilandesa, hay que joderse como pasa el tiempo…
    Se te echa de menos. Un fuerte abrazo amigo!

  2. Aunque no comente todas tus entradas, que sepas que te sigo de cerca y que me muero de envidia. Con esos paisajes increíbles y la posibilidad de ver tantos animales en su hábitat se me cae la baba cada vez que te leo.
    Un abrazo muy, muy fuerte

  3. Otro paraje impresionante, lo mejor es que en cada entrada parece que estoy en otro mundo distinto, ahora en tierras volcánicas con el majestuoso Osorno siempre presente.

    Desde luego Sele que eres internacional total, te vas encontrando lectores por todos lados 😛

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