Las Hurdes, un viaje de leyenda a todo color

Decía Don Miguel de Unamuno sobre la leyenda negra de Las Hurdes, en la que nunca creyó, que quienes llegan a la comarca “lo hacen para corroborar o para desmentir la leyenda”. Sin duda existen dos posibilidades a la hora de visitar Las Hurdes, seguir con la venda puesta en los ojos y salir a buscar Las Hurdes míseras y extremadamente pobres del documental de Buñuel “Tierra sin pan” de 1932 o caminar con una mirada nueva y sin prejuicios para abandonar definitivamente el blanco y negro y ponerle color a una visita que siempre deja una profunda huella. El sentido mágico y absolutamente legendario de esta comarca del norte de Cáceres se encuentra en su mar de sierras, en perseguir las curvas pronunciadas de sus cinco ríos, en acariciar la pizarra de su peculiarísima arquitectura negra superviviente en pueblos y alquerías o en olfatear brezo y flor de jara para después encontrar la miel en los platos bien generosos que sirven en las tabernas típicas.

Sele en el Meandro de El Melero desde el mirador de La Antigua (Las Hurdes, Cáceres)

Las Hurdes son un viaje de leyenda a todo color, un elogio a una comarca con sabores de antaño que resurge en un entorno natural prodigioso. Su aire a lugar remoto, aunque ahora de fácil acceso, está latente en el empeño de muchos que entramos siendo ignorantes del mundo hurdano y salimos orgullosos de haber encontrado otro paraíso en tierras extremeñas. Sabedores de que hay mucho que ver en Las Hurdes y de que que no hay escapadas suficientes para abarcar este pequeño y particular universo. 

De la leyenda negra de Las Hurdes a un viaje a todo color

Durante siglos, aunque de manera más pronunciada en los albores del siglo XX, Las Hurdes se convirtieron en un exótico escaparate patrio donde las leyendas y los tópicos hicieron correr tinta en la literatura, en la versión más amarillista de los periódicos de la época e incluso en el cine. El vídeo del viaje del Rey Alfonso XIII de 1922, quien recorrió estas tierras durante cinco días, pero sobre todo el documental de Luis Buñuel Tierra sin pan, ahondaron en una situación de miseria que no era exclusiva del territorio hurdano, pero sí agudizada quizás por el aislacionismo de pueblos y alquerías convertidas en auténticos reinos de pizarra casi independientes entre sí. Aparecieron los hurdanófilos como Unamuno o Legendre, pero también los hurdanófobos que todavía creían que los habitantes de esta comarca cacereña ladraban, atraían a los fantasmas en sus estrechas y embarradas callejuelas y poco menos que se comían a sus propios hijos.

Por supuesto antes de viajar a Las Hurdes y dedicarle unos días conviene saber esas particularidades por las que la comarca cacereña se volvió toda una celebridad y así gozar de una visión más amplia de la misma. Pero una vez, como fue nuestro caso, se entra a Las Hurdes Bajas por el puente de Pinofranqueado que atraviesa el río de los Ángeles desde 1911, es momento de descubrir los pormenores de una tierra verde y frondosa que se pierde en profundos valles y senderos que van hacia ninguna parte.

¿Dónde están Las Hurdes? ¿Cómo son?

La comarca de Las Hurdes se encuentra en el extremo norte de la provincia de Cáceres. Abrazada al oeste por Sierra de Gata y al oriente por Tierras de Granadilla, deja al norte la provincia de Salamanca. Por cercanía La Alberca es uno de los pueblos salmantinos más destacados y el entorno natural de Las Batuecas-Sierra de Francia se adosa también a una tierra exhuberante que desde la Edad Media fuera propiedad de la poderosa Casa de Alba. De hecho Las Hurdes estuvieron durante siglos integradas en La Alberca hasta que con el desmantelamiento de los regímenes señoriales a principios del siglo XIX los hurdanos se convirtieron en dueños y señores de su propia tierra.

Mapa de situación de Las Hurdes

En algo menos de media hora se puede entrar desde La Alberca a la localidad hurdana de Las Mestas (cuna del mítico Ciripolen y con una larguísima piscina natural) o a Riomalo de Abajo (para asomarse al Meandro del Melero). La carretera comarcal no es la mejor pero es ideal para quienes les guste conducir por rutas sinuosas y paisajísticas. Desde Madrid hay poco más de tres horas hasta Pinofranqueado desviándose por la EX-A1 desde Navalmoral de la Mata y tomando la EX-370 y EX-204 a mitad de camino entre Coria y Plasencia pasando por Pozuelo de Zarzón. De las tres horas de viaje en coche, se va por comarcal apenas cuarenta minutos. 

Foto panorámica de una dehesa en Las Hurdes (Norte de Cáceres)

Las Hurdes ocupan una extensión montañosa de aproximadamente 500 km² ocupada por algo más de 6200 habitantes. De sus cuarenta y cuatro pueblos sólo seis encabezan la comarca: Pinofranqueado (el más grande), Casar de Palomero, Casares de Hurdes, Caminomorisco, Nuñomoral y Ladrillar. Éstos son cabeza de más de una treintena de pequeñas aldeas, aquí referidas con la denominación árabe de alquerías, caracterizadas por su escasa población, su arquitectura negra de pizarra y por ser auténticos reinos olvidados que definían a la perfección ese concepto la lejanía e inaccesibilidad de Las Hurdes que tanto se empeñaron en narrar los literatos de antaño.

Alquería de Las Hurdes (Aceitunilla)

¿Por qué viajar a Las Hurdes? ¿Qué ver en Las Hurdes?

Son muchas las razones que justifican un viaje (o las escapadas que se quieran) a Las Hurdes. Y que van más allá de mitificar o desmontar a Buñuel y muchos otros ilustres visitantes. La comarca cacereña, por ejemplo, es parte de lo que se conoce como “España húmeda” y que rompe por completo los esquemas preconcebidos de sequedad y llanura. Estando en Las Hurdes uno cree encontrarse con los extensos pinares gallegos o situarse en la fértil comarca leonesa de El Bierzo. A veces es fácil toparse con las pallozas de Los Ancares lucenses o con la inmensidad de unos valles regados por las curvas y una constante sensación de vértigo propia de un lugar geográficamente accidentado.

Paisaje florido de Las Hurdes

No se viaja a Las Hurdes para salir en busca de grandes monumentos, catedrales góticas o castillos regios de la España medieval. Porque sencillamente no los hay. Se viaja a Las Hurdes para zambullirse en el frescor de sus piscinas naturales, en la sucesión de paisajes estruendosos de meandros, cascadas, bancales estilo surasiático o misteriosos cráteres. Para perderse en las alquerías con diminutas casas de pizarra o refrescar el gaznate con una deliciosa ensalada de limones y un trago al vino de pitarra de las bodegas familiares de la comarca (El Ciripolen hurdano, supuestamente afrodisíaco, lo dejamos para otras ocasiones más oportunas).

Bosque en Las Hurdes próximo a la Chorrera de Arrobatuequillas (Las Hurdes, Cáceres)

Tanto en Las Hurdes bajas (Pinofranqueado, Caminomorisco, Cambroncino o Casar de Palomero) como, sobre todo, en las altas (Casares de Las Hurdes, Las Mestas, Ladrillar, Aceinutilla, El Gasco, Riomalo de Abajo y de Arriba o Vegas de Coria) en las que las carreteras tienen su propio punto y final, el paisaje natural y rural son los protagonistas de un viaje ideal para hacer en coche (aunque para salirse de pista e ir más allá lo mejor es contratar excursiones en 4×4 con expertos de la zona como Ramajal Rural, Tras la huella hurdana o Sabores hurdanos). Orientarse en Las Hurdes no es sencillo, a priori, y viene bien algo de ayuda (hay una oficina de turismo en Caminomorisco y otra en Casares de Hurdes), dado que su ruta es de todo menos lineal.

4x4 en el Puerto de La Bolla (Las Hurdes, Cáceres)

A continuación veréis razones, así como lugares, que merecen la pena en una escapada a Las Hurdes. Todo forma parte de un viaje de cuatro días (entre ida y vuelta) en el que quedaron muchas cosas en el tintero, pero que fue suficiente para hacerse una composición de lugar y poder contar a continuación qué ver y hacer en la comarca:

Asomarse a los meandros más impresionantes de Las Hurdes

En un territorio de montaña y de profundos valles los ríos hurdanos se vuelven algo traviesos.  Entre el río Malo o Ladrillar, el Batuecas, el río Hurdano, el mítico Malvellido, el Esperabán, el Ovejuela y el río de Los Ángeles que cruza por Pinofranqueado, así como la frontera de agua que forma el río Alagón con Castilla y León, se pueden comprender los porqués que llevan a Las Hurdes a ser parte de “la España húmeda”. Hablamos de un lugar caracterizado por enrevesados meandros, siendo el más destacado el de Melero, próximo a Riomalo de Abajo, y donde el Alagón da una vuelta de tuerca que permite disfrutar desde el mirador de La Antigua de una de las panorámicas de naturaleza más impresionantes de toda la península ibérica.

Meandro del Melero desde el mirador de La Antigua (Las Hurdes, Cáceres)

El Meandro del Melero (también dicho Meandro de Melero) sería uno de esos paisajes que nos hartaríamos de ver en la televisión si estuviera en los Estados Unidos. Pero este paisaje, que oficialmente forma parte de Salamanca pero cuyo palco de honor se encuentra en territorio hurdano, se ha convertido en un imán de inmensa belleza para todos los que visiten Las Hurdes (y las combinen con la salmantina Sierra de Francia-Valle de las Batuecas). Motivo más que suficiente para conocer esta zona verde del norte de Cáceres-sur de Salamanca en cualquier época del año (en septiembre, durante la berrea, los ciervos se dejan ver en el propio meandro con cierta facilidad).

Meandro de El Melero desde el mirador de La Antigua en Las Hurdes (Extremadura)

Pero el de Melero no es el único meandro visible en Las Hurdes. Son muchos más los que a base de vueltas y cambios de rumbo dejan ojipláticos a los visitantes. Especialmente prolífico es el valle de Malvellido a la altura de El Gasco o estando próximos a Martilandrán y Cerezal donde no habría miradores suficientes para disfrutar de semejantes parajes naturales. La furia de los ríos Malvellido y Hurdano, aunque el Ladrillar no se anda quieto precisamente, han horadado aquellos valles que las gentes de Las Hurdes aprovecharon para inundar de bancales y cultivos superlativos que justifican el apelativo de Unamuno de que aquella tierra “es hija de los hombres” y no al revés.

Meandro en el valle de Malvellido (Las Hurdes)

Caminar en busca de saltos de agua

Resulta lógico pensar que un lugar con tanto desnivel como agua la presencia de cascadas, chorros y gargantas sea dominante en un paisaje reverdecido por los estáticos pinos resinosos (con los que se reforestó la comarca en los años cincuenta y sesenta) y las hojas caducas de madroñeras, castaños y cerezos. Hay más saltos de agua de los que nos podamos imaginar, algunos de ellos dignos de una ruta a pie como sucede en el Chorro de la Meancera desde El Gasco (también llamado de la Miacera), el chorrituelo de Ovejuela, el Salto de los Ángeles y otros muchos como la chorrera de Arrobatuequilla que tuve la suerte de conocer de la mano de Ángel de “Tras la huella hurdana” [traslahuellahurdana.com], un experto del off-road y amante, como pocos, de su tierra. De otro modo jamás lo hubiera podido encontrar.

Chorrera de Arrobatuequilla (Las Hurdes)

Las Hurdes son idóneas para los amantes del trekking que van en busca de parajes naturales auténticos, rincones poco trillados y ganas de sentirse solos en la naturaleza más radiante que se encuentra en Las Hurdes.

Refrescarse en las piscinas naturales de Las Hurdes

Algo que aprendí en Sierra de Gata es que en la provincia de Cáceres cuando llega el buen tiempo no te puedes dejar en casa la toalla y el bañador. Porque toda la provincia es como una gran playa de piscinas naturales y gargantas de agua fresca y pura. La comarca de Las Hurdes cuenta con nada menos que veintiséis piscinas naturales perfectamente preparadas para el baño aprovechando el cauce de los ríos que atraviesan su territorio. Así que cuando llegan los rigores del verano, el que no se refresca es porque no quiere.

Río de Los Ángeles a su paso por Pinofranqueado, convirtiéndose en una de las mejores piscinas naturales de Las Hurdes

Una de las puertas hurdanas, Pinofranqueado, tiene en el río Los Ángeles a la altura del puente de 1911 uno de sus máximos baluartes. Al ser la piscina natural más accesible es fácil que en verano se llene, por lo que si se buscan baños menos transitados basta con moverse un poco más por la comarca y encontrar un lugar tranquilo. Piscinas como la del puente que cruza el río Alavea en Caminomorisco (de 100 metros de largo), Vegas de Coria, Casar de Palomero, Sauceda, Ovejuela o Riomalo de Abajo (también en la alquería de Riomalo de Arriba hay otra) son idóneas para darse un chapuzón sin tantas aglomeraciones.

Quizás la piscina natural que más me llamó la atención cuando viajé a Las Hurdes fue Charco de la Olla, en el pueblo de Las Mestas (al cual se accede desde las Batuecas salmantinas), donde se juntan los ríos Batuecas y Ladrillar. Su extensión permite evitar cualquier aglomeración y por su excepcional emplazamiento se trata, probablemente, de una de las más bonitas de la comarca.

Charco de la Olla, la piscina natural de Las Mestas en Las Hurdes (Cáceres)

Transitar las alquerías, encantadoras aldeas de pizarra

En Las Hurdes no se habla de aldeas o pedanías sino de alquerías, el término que durante el Al-Ándalus se dio a las pequeñas comunidades rurales que dependían de poblaciones más grandes. La idiosincrasia de la comarca se da precisamente en muchas de éstas, donde es raro que se alcance el centenar de habitantes, habiendo muchas con apenas cuatro familias e incluso unas cuantas completamente deshabitadas. Durante mucho tiempo las alquerías hurdanas fueron un compendio de lo mejor de la arquitectura negra donde la pizarra y la piedra vista se ocuparon de vestir muros, paredes y tejados.

Alquería de pizarra de Las Hurdes

La típica casa hurdana, de planta a veces cuadrada y otras circular, poseía un pequeño tamaño con una estancia para la familia con cocina y dormitorio, mientras que la otra servía para los animales. La arquitectura negra de Las Hurdes sobrevive en localidades como El Gasco, Aceitunilla, Martilandrán (colgando casi al ras del río Malvellido), Riomalo de Arriba, Horcajo, el despoblado de El Moral o Sauceda, donde muchas de estas casitas se aprovechan todavía para darles uso como graneros y corrales. Muchas de esas estampas rurales que pudimos ver en Tierra sin Pan o en el viaje de Alfonso XIII fueron sustituidas por viviendas de nueva planta que poco o nada tenían en común con las anteriores. Se da, por tanto, una mezcla de dos estilos que en Riomalo de Arriba o El Gasco es especialmente visible (en este último se puede visitar el centro de interpretación de la casa hurdana para hacernos a la idea de cómo éran éstas cuando estaban habitadas).

Detalle de El Gasco, una de las alquerías más conocidas de Las Hurdes

Hacer una ruta de alquerías, antiguos y olvidados reinos de pizarra, fue una de las cosas que más me pudieron llenar de Las Hurdes. Aquí los amantes de la fotografía y de los lugares solitarios encontramos esos rinconcitos abandonados y tremendamente especiales donde reconstruir nuestra propia imagen preconcebida de Las Hurdes.

Salirse de las carreteras convencionales

Todavía queda mucho de esas Hurdes inaccesibles donde las carreteras inventadas son meros caminos o pistas forestales que se pueden hacer tan sólo a pie o en todoterreno. Un ejemplo es la ruta que lleva a la Cascada de Los Ángeles (también conocida como Chorro de Los Ángeles) persiguiendo el río del mismo nombre (y que hicimos con el gran Genaro de Ramajalrural.es). Este trayecto en 4×4 nos llevó hasta los viejos senderos utilizados en la Edad Media, teniendo que cruzar un vetusto y fotogénico puente de piedra, el conocido como puente de los machos, y contemplar las ruinas del convento de Los Ángeles (Siglo XIII), mandado construir por San Francisco de Asís, quien atravesó Las Hurdes para ir a Portugal.

Puente de Los Machos en Las Hurdes

La vegetación se comió hace ya siglos el sendero, el puente y el convento. Representan la postal típica de Las Hurdes en los tiempos en que por estos parajes merodeaban osos y lobos. Un pedacito del medievo en un auténtico vergel de plantas aromáticas y enredaderas abrazadas a la piedra.

Convento de Los Ángeles en Las Hurdes (Cáceres)

El Chorro de los Ángeles, que tuve la suerte de hacer en su momento desde Sierra de Gata, es un auténtico paraíso de las aves. Es fácil contemplar a corta distancia del vuelo de buitres leonados, alimoches e incluso de la escurridiza cigüeña negra, que anida en estos pedregales. Eso sí, si se llevan unos prismáticos o un telescopio terrestre, mucho mejor.

Buitre leonado en Sierra de Gata (Extremadura)

No muy lejos, aunque continuando por pista forestal y subiendo por grandes pendientes, alcanzamos el Puerto de La Bolla para estar a más de 1500 metros de altura y observar ese mar de sierras que es Las Hurdes, o la vecina Sierra de Gata con Robledillo de Gata y Descargamaría como auténticos pueblos en miniatura. También las llanuras salmantinas donde se llega a apreciar incluso Ciudad Rodrigo.

Sele en el Puerto de La Bolla (Las Hurdes)

Tuvimos la suerte de hacer esta ruta en pleno mes de mayo y todo el campo estaba bien florido. Cuando las jaras y los brezos se sueltan la melena, Las Hurdes se vuelven unas auténticas coquetas. Como el título de este artículo dice, todo acaba siendo un viaje legendario a todo color. Y a las pruebas me remito.

Paisaje florido de Las Hurdes

Con Tras la huella hurdana y Sabores hurdanos, en rutas temáticas diferentes, también utilizamos de lo lindo las pistas forestales y algunos caminos nada trillados con miradores anónimos desde los cuales comprender la magnitud del territorio hurdano.

Probar la mejor gastronomía típica de Las Hurdes

Las Hurdes saben desplegar igualmente sus encantos sobre la mesa. Esta comarca es la tierra del cabrito en todas sus formas (en caldereta, a la brasa, incluso con polen), de la ensalada de limones y naranjas a la que se pone un huevo frito encima y se adereza con chorizo (pocos platos hurdanos más típicos que éste) o de postres contundentes como los matajambres (llevan pan rebozado en huevo y se cubren de leche, canela y miel) o los flanes de castañas.

Ensalada de limones y naranja de Las Hurdes (Restaurante El Puente, Pinofranqueado)

Si queréis tomar nota de sitios donde comer ESPECTACULARMENTE bien y a buen precio en Las Hurdes, no os perdáis esta lista:

  • En Pinofranqueado bajo el puente que atraviesa el río de Los Ángeles los restaurantes El Castúo y El Puente son todo un acierto. No dejéis de probar la tarta de queso de El Castúo (de las mejores que he probado nunca) y en El Puente os recomiendo os atreváis con sus carnes rojas.
  • En Caminomorisco el Restaurante El abuelo es todo un clásico que lleva décadas atrayendo clientela fija. Un universo maridado con cervezas artesanales, aceite producido por ellos mismos, delicias hurdanas típicas y el secreto del cabrito frito con panal de abejas y salsa de polen merecen no pasarse por alto.
  • En El Gasco el Restaurante La Meancera sirve una versión moderna de los platos hurdanos. Calidad en el producto, buen trato y un lugar exquisito con precios muy bajos. La Meancera, a la entrada del pueblo, es un MUST para el que vaya a Las Hurdes.

Restaurante La Meancera en El Gasco (Las Hurdes)

  • En Vegas de Coria con Los Ángeles, que también tiene habitaciones (y una deliciosa suite con jacuzzi), se acierta por completo. Un rincón acogedor y sumamente auténtico en el corazón de Las Hurdes y donde nació la idea de traslahuellahurdana.es. Menús 100% hurdanos con todo el sabor de la tierra.
  • En Casar de Palomero un lugar obligado es el restaurante de La Posada del Casar (Calle Mayor 36), donde tuvimos la suerte de hacer una degustación excepcional de quesos de cabra. Por otro lado sus carnes están en el escalafón más alto de Las Hurdes.

Bandeja de quesos de cabra en La Posada del Casar (Las Hurdes)

Información más desarrollada en el artículo Dónde comer (y muy bien) en Las Hurdes, publicado en este mismo blog.

En la alquería de Aceitunilla la Taberna El Bailaero guarda la atmósfera de antaño tras la barra de bar un una chimenea en el extremo de un pequeño local donde sentirse un hurdano más. Si hay suerte, el dueño te dará a probar los embutidos que él mismo produce así como bogas o peces de río tanto al ajillo como adobados que sirve en bandejas llenas hasta arriba. ¡Te advierto que si lo pruebas no podrás parar!

Conversar con los hurdanos

Ya he hablado de los paisajes deslumbrantes de Las Hurdes, de la belleza de sus alquerías de pizarra, de las refrescantes piscinas naturales, rutas a pie o en 4×4. Pero falta algo, ¿verdad? Me refiero a las gentes del lugar, a los hurdanos que aman su tierra y gustan de conversar con los foráneos que visitan la comarca. Creo que no hay mejor manera de conocer Las Hurdes de ayer, hoy y mañana que relacionarse con los locales, quienes se sienten orgullosos de permanecer en este mar de sierras tan verde y tan florido. Ellos mejor que nadie te contarán lo que los pueblos de la comarca piensan de la leyenda negra o de Buñuel.

Ancianos de Las Hurdes

Gracias a la organización de saboreshurdanos.com pudimos reunirnos en una cena con varios ancianos de Las Hurdes y visionar juntos la proyección de Tierra sin pan de Buñuel. Algunos de ellos no lo habían visto nunca por completo y fue todo un lujo poder comentar las imágenes y lo que hay de verdad (o de mentira) en torno a lo que siempre se ha contado sobre la comarca. Nos hablaron de las penurias que pasaron ellos y sus padres, de lo que se ha avanzado en las últimas décadas, así como de algunos mitos de brujas y misterios de esta tierra mágica para después brindar y cantar canciones típicas que forman parte del folclore hurdano. ¡Toda una experiencia para enmarcar!

Ancianos de Las Hurdes

Practicar turismo rural de calidad

Las Hurdes es sinónimo de buen turismo rural. De hecho existen cada vez más y mejores propuestas para pernoctar en alojamientos rurales en los distintos pueblos y alquerías hurdanas. En mi caso, junto a mis compañeros de viaje, tuve la suerte de pasar tres noches en uno de los chozos bioclimáticos de Akassa en la localidad de Mesegal (a un paso de Pinofranqueado). Su concepto neo-rural aboga por la sostenibilidad, el diseño, la confortabilidad y la disposición de buenas vistas las 24 horas del día. Cada chozo de dos plantas dispone de un suelo térmico y de una pared íntegramente de cristal para disfrutar de los mejores paisajes hurdanos.

Chozo bioclimático de Akassa en Mesegal (Las Hurdes)

Impacto medioambiental cero y la sensación de sentirse cómodos en plena naturaleza. Una comunión perfecta con posibilidad de hacer yoga, aeroyoga, reiki, meditación y numerosas terapias complementarias de desarrollo personal que forman parte del Centro Tiempo Cristal. Tuve la ocasión de probar el aeroyoga por primera vez y debo reconocer que salí relajadísimo de la primera sesión.

Interior de un chozo bioclimático de Akassa en Las Hurdes

Sobra decir que las propuestas de turismo rural en Las Hurdes son inmensas. Unas en casas antiguas, otras en cabañas y, como en el caso de Akassa, en chozos 2.0. Sea como fuere, en Hurdes bajas o altas, el que no vive una gran experiencia de turismo rural en la comarca es porque no se ha molestado en buscar bien.

Bonus track: Ser apicultor por un día

No se puede hablar de Las Hurdes sin mencionar su larga y dulce relación con el mundo de la miel. En esta comarca hay más colmenas y colmeneros de lo que nos podamos imaginar, muchos de ellos trashumantes. Con razón la miel y el polen hurdanos tienen un gran reconocimiento a nivel nacional e internacional. Y la nueva moda en la comarca es el apiturismo, consistente en que los visitantes se vistan con trajes de apicultor y acudan a un colmenar para comprender el mundo de las abejas y saber al detalle cómo se produce la miel que después llega a nuestras casas.

Apiturismo en Las Hurdes

Tuve la ocasión de ser apicultor por un día con secretosdemaestroapicultor.com y no sólo visitar un colmenar en una dehesa no muy lejos de Pinofranqueado o identificar a la abeja reina en su panal, sino también hacer una cata de diversas mieles (de azahar, tomillo, castaño, etc.) aprendiendo a diferenciar las unas de las otras por el color, el sabor y el olfato. Una experiencia que a priori me imponía (eso de tener abejas revoloteando a tu alrededor no es algo que suceda todos los días) pero que terminé disfrutando muchísimo.

Sele de apicultor en Las Hurdes (Cáceres)

¡Volver a Las Hurdes!

Al igual que me sucedió con Sierra de Gata, de la que me declaro un absoluto apasionado, tengo la sensación de que quiero regresar a Las Hurdes. Y no una vez sino todas las que sean necesarias. Es un destino que reclama volver, que te deja algo clavado. Será que la leyenda negra de Las Hurdes, ahora una filmación a todo color mucho más alegre y realista, tiene que ver con el hechizo al que someten los hurdanos y hurdanas a sus visitantes. Porque desde que me fui de allí, ya estoy planificando el regreso…

Atardecer con vino desde los chozos bioclimáticos de Akassa en Las Hurdes

“Sí, es hondamente humano el que estos pobres hurdanos se aquerencien y apeguen a aquella tierra que es, más que su madre, su hija.” Miguel de Unamuno.

Sele

PD: Junto a Las Hurdes está Sierra de Gata, la cual os aconsejo 100%. Tampoco os perdáis la sección RINCONES DE ESPAÑA con todos los artículos dedicados al país que me vio nacer.

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8 comentarios en “Las Hurdes, un viaje de leyenda a todo color

  1. Me encanta este reportaje ,pero tengo un gran dodor al no mencionar en el trozo que mencionan a las Hurdes altas a Casares de las hurdes como municipio y ayuntamiento de las Hurdes altas y es un gran pueblo de las Hurdes de cual pertenezco un habrazo a todos los hurdanos y a los de casares

  2. Y es una pena,que dediquen tanto tiempo a un pueblo que no es de las Hurdes. Y se olviden de Casares de Hurdes y sus 5 alquerias.

  3. Hola
    Nunca eh visto un buitre leonado o una cigüeña negra , el lugar esta muy interesante por tus fotos me imagino tu dolor de no haber querido dejar las Hurdes, gracias por tu articulo esta muy interesante.Saludos.

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