Monasterio de Valbuena, un balneario medieval en la Ribera del Duero

Un paseo por los corredores góticos del Monasterio de Santa María de Valbuena nunca fue tan placentero como lo es ahora. Durante siglos este emplazamiento monacal que el císter hizo suyo hasta la temible desamortización de Mendizábal, acogió a numerosos monjes, los mismos que iniciaron sin saberlo el mito del vino en la Ribera del Duero. Ahora, tras recuperarse de décadas de semiabandono, sirve como lugar de relajación y contemplación entre viñedos, pero sin oración, ejercicios espirituales ni tempraneros maitines. Y es que a mediados de 2015 Castilla Termal abrió en este lugar su último hotel balneario en la provincia de Valladolid, a dos pasos de Peñafiel y de las bodegas más importantes de la región.

Balneario Monasterio de Valbuena (Ribera del Duero, Valladolid)

El Monasterio de Valbuena ha renacido, respetándose el formidable conjunto histórico-artístico que posee, a orillas del río Duero como un balneario de la Edad Media en pleno siglo XXI. Y allí precisamente le dimos la bienvenida al año con nuestra primera escapada en pareja. 

Escapada de relax en el Monasterio de Valbuena, el último balneario de Castilla Termal

Además de a los grandes viajes y aventuras tenemos que reconocer que somos también muy aficionados a los hoteles con encanto y al termalismo. De vez en cuando nos damos un capricho en un hotelito o balneario en el que relajarnos y cargar baterías. Esos lugares donde sales como nuevo y con los pies por encima del suelo y con los que empezar la semana con nuevas energías. Ya os hemos contado en el blog algunas experiencias de este tipo en la sección ¡CÓMO VIVES! Y para este nuevo año no iba a ser menos. Los Reyes Magos de Oriente llegaron con la primera escapada de “desconexión total” este invierno. El lugar elegido fue el Monasterio de Valbuena, donde pudimos vivir una experiencia termal completa en un entorno extraordinario como es un edificio monástico del Siglo XII en la conocida como milla de oro de la Ribera del Duero. Como veis además, hemos repetido con Castilla Termal. Nos fascina su concepto basado en ofrecer hospedaje y buenos baños en lugares históricos, pero sin dejar de innovar, proporcionando un trato excelente a sus huéspedes y conservando el difícil don que tiene de que sus clientes sean de ida y vuelta. Tras nuestra primera vez en el Balneario de Olmedo, en un convento mudéjar del Siglo XVI en la comarca vallisoletana de Tierra de Pinares y repetir a posteriori en el Hotel Termal Burgo de Osma, ubicado en una universidad de la época renacentista (con una fachada plateresca maravillosa que es para no dejarla de mirar nunca) quisimos probar la guinda del pastel de esta cadena de hoteles-balneario.

Zona de contrastes del Hotel Balneario Monasterio de Valbuena

Un balneario en un antiguo monasterio benedictino

Hace algún tiempo, en una de las muchas veces que hemos ido a visitar Peñafiel y sus alrededores, haciendo una ruta en coche por la zona en la que nos perdimos aposta, fuimos a parar casi por puro azar a una minúscula pedanía de Valbuena de Duero llamada San Bernardo. Allí un enorme monasterio cisterciense que albergaba la sede de las Edades del Hombre (actividad que continúa hoy día) se podía visitar de manera guiada. Se trataba del Monasterio de Santa María de Valbuena, considerado por los historiadores del arte como una de las grandes joyas góticas del císter en toda Europa, con un claustro mayúsculo y maravillas como la Capilla de San Pedro donde se habían rescatado recientemente parte de su rica policromía. El lugar nos encandiló, pero a su vez nos sorprendió el evidente estado de abandono de sus instalaciones nacidas en el siglo XII y que apenas recibiera visitas a cuentagotas.

Monasterio de Valbuena (Ribera del Duero, Valladolid)

Han pasado los años y en el monasterio se han llevado a cabo importantes trabajos de preservación del conjunto histórico, dotándolo nuevamente de vida, aunque alejado de la sacralización que se detuvo cuando fue saqueado por la desamortización de Mendizábal y “herido de muerte” en la Guerra Civil española. Además de la restauración necesaria en el lugar, se le ha añadido una impresionante hospedería con balneario, aprovechando las propiedades mineromedicinales de sus aguas. Y proclamándose como el primer balneario cinco estrellas en toda la provincia.

Claustro del monasterio de Valbuena (Ribera del Duero, Valladolid)

Con nuestra reserva en las manos regresamos a este lugar, pero no sólo para visitarlo sino para encerrarnos en él a cal y canto durante un fin de semana, hospedándonos en una de sus 79 habitaciones disponibles y disfrutando de sus instalaciones termales. El regalo prometía. No teníamos ninguna duda de ello.

El claustro monacal

El edificio del monasterio en sí es una maravilla, pero para disfrutarlo por completo basta con acceder a su corazón situado en el que fuera el claustro de los monjes. Posee dos alturas, siendo la parte baja la original, de estilo gótico y donde no falta la característica bóveda de crucería. La disposición de este piso se basa en una estructura que se repite constantemente que es la de agrupar una y otra vez tres arcos de medio punto dentro en otro arco apuntado, con un un pequeño rosetón en cada tímpano. Las columnas dobles, cuyo fuste es de una sola pieza, tienen capiteles decorados con temas vegetales, aunque también aparecen de manera excepcional varios rostros humanos y animales en los mismos.

Claustro del Monasterio de Santa María de Valbuena (Valladolid)

Tanto en paredes como techos se han conservado numerosos dibujos y ornamentos de un edificio que debió destacar en su momento por su rica policromía (aunque la que se observa en el claustro es muy posterior a la original). Los clientes del hotel tienen acceso a este claustro a cualquier hora del día. Suele quedarse solitario durante la noche y para nosotros era el mejor momento para pasear escuchando la lluvia desde estos corredores salpicados por los avatares de Historia.

Claustro del Monasterio de Valbuena (Ribera del Duero, Valladolid)

La planta alta, del siglo XVI, se diseñó con los estándares del Renacimiento en la Península Ibérica. Sus arcos de medio punto dejan hueco a angelotes y rostros de diversos personajes ahora anónimos donde destaca, sobre todo, una calavera con orejas que representa a la muerte. Esta parte, que daba a las celdas de los monjes y ahora a algunas de las habitaciones del hotel, está acristalada para aislarla del frío invernal (que en Valladolid ya se sabe cómo es).

Planta superior del claustro en el Monasterio de Valbuena (Valladolid)

La iglesia y la capilla del tesoro

Partes indispensables de un monasterio tales como el refectorio o las cocinas se pueden también visitar, aprovechando además las exposiciones que allí se llevan a cabo como sede de las Edades del Hombre. Pero la joya de la corona se encuentra en una pequeña estancia abovedada dentro de la iglesia. Se trata de la Capilla de San Pedro, conocida precisamente como la “capilla del tesoro”. Su función en la Edad Media parece que fue la de albergar sepulturas ilustres, dado que hoy día aún cuenta con algunos sarcófagos en su interior. Pero su secreto salió a relucir después de que al ser restaurada aparecieran varios murales góticos en un estado excepcional.  Los temas que ilustran algunas paredes por encima de los sarcófagos tienen que ver con la guerra entre cristianos y musulmanes, la Reina Urraca con su marido y sus pajes así como representaciones de índole religioso como la adoración de los Reyes Magos. Son apenas fragmentos de una capilla que debió ser completamente policromada allá por el siglo XIII.

Capilla de San Pedro o del tesoro en el Monasterio de Valbuena (Valladolid)

Precisamente la Capilla de San Pedro tiene un papel esencial en el balneario, ya que en una réplica exacta han ideado su zona de contrastes.

Pinturas góticas de la Capilla de San Pedro (o del tesoro) en el Monasterio de Valbuena (Valladolid)

Las habitaciones

A día de hoy el hotel balneario Monasterio de Valbuena cuenta con 79 habitaciones repartidas en zonas históricas del monasterio, aunque buena parte de las mismas se sitúan en un edificio nuevo convertido en hospedería 5 estrellas. De las cuales se reparten en 25 habitaciones de categoría doble superior (aquí no existe la habitación estándar), 22 habitaciones dobles deluxe así como 29 junior suites y 3 suites especiales (¡la del tesoro te permite asomarte a la capilla de San Pedro a través de un rosetón!). Los precios parten de los 200€ incluido el acceso al balneario, aunque las suites más grandes pueden ponerse entre 400-500€ en función de la temporada en que se efectúe la reserva.

Habitación Suite Junior del Hotel Balneario Monasterio de Valbuena

Nosotros nos hospedamos en una habitación Junior Suite en la parte en que históricamente estuvieron las celdas de los monjes (ya no queda nada de ellas desde hace décadas). Un cuarto de techos altos con una cama king size de 2×2 metros y su propio salón con sofá, mesa-escritorio y televisión con canales de pago habilitados. Las dimensiones del baño son espectaculares, con ducha italiana, bañera y lavabo doble. Proporcionan albornoz, zapatillas, gorro de baño y para quienes no son capaces de desconectar ni estando en un monasterio, red wifi gratuita.

El Monasterio de Valbuena las habitaciones siguen manteniendo la excelencia mostrada por Castilla Termal en Olmedo y, sobre todo, en Burgo de Osma, donde parecía haber alcanzado su cénit.

La zona de aguas

Asomándose por un cristal al río Duero surge un balneario del siglo XXI que se nutre del mismo manantial con el que en el siglo XIII se regaron las primeras cepas de un vino que pasaría a la Historia. Aún quedaba mucho para establecerse la Denominación de Origen Ribera del Duero , pero el acuífero bajo el monasterio y sus propiedades mineromedicinales formaron parte del origen de una Leyenda. Es el manantial de San Bernardo el que actualmente se utiliza para alimentar una zona termal de 2000 metros cuadrados, ostensiblemente mayor que sus hermanas en Olmedo o Burgo de Osma.

Así es la zona termal del Balneario Monasterio de Valbuena (Valladolid)

Las aguas de Valbuena, con un alto valor mineromedicinal, es sulfatada, sódico-cálcica, hipotermal y de mineralización media, con una temperatura de 25 grados centígrados. Sus indicaciones terapéuticas son múltiples, ya que se utiliza, por ejemplo, para tratamientos digestivos, metabólicos y, por tanto de adelgazamiento. También mejoran la actividad de la célula hepática y son ideales para aliviar procesos de estrés. El uso de este tipo de aguas en circuitos de chorros y contrastes ayuda a activar la circulación, relajar los músculos y, por supuesto, obtener un enorme estado de relajación que explica que quien prueba un balneario termina repitiendo. Como siempre digo, la calidad del agua marcan la diferencia entre lo que es un balneario y un simple spa, donde sus piscinas pueden ser rellenadas con agua del grifo.

Así es la piscina termal del Hotel Balneario Monasterio de Valbuena en Valladolid

Las instalaciones termales del Monasterio de Valbuena cuentan con una piscina principal (interior) que tiene dispuestos una serie de circuitos con chorros y burbujas que sirven para aliviar o relajar distintas partes del cuerpo. La gran piscina termal, salvo por su mayor tamaño, no se diferencia apenas de las de Olmedo o Burgo de Osma, contando igualmente con diferentes jacuzzis (chorro y burbujas), camas en el agua, asientos burbujeantes de masaje, chorros relajantes y descontracturantes, cascadas y cañones de agua, ya las consabidas zonas de reposo que la rodean (hamacas, sillas y mesas donde dejar las cosas o tomarse un té que se prepara uno mismo).

Sele y Rebeca en la piscina termal del Balneario Monasterio de Valbuena (Valldolid)

Uno de los lugares preferidos por nosotros (que había en Olmedo y no en Burgo de Osma) es la parte exterior que conserva el agua caliente y uno puede bañarse tranquilamente mientras fuera hace frío, diluvia o nieva. Para los más atrevidos hay además una piscina de agua fría abierta todo el año, aunque el 99,9% de los clientes del hotel se la dejan para cuando llega el verano y el calor pide refrescarse más que calentarse. Una infinity que mira al río Duero. ¡Casi nada!

Piscina exterior del balneario Monasterio de Valbuena (Valladolid)

Estas piscinas termales a las que uno puede acceder tanto estando alojados en el hotel como disponiendo únicamente de bonos de baños comprados previamente, abren diariamente entre las 10:00 a 14:00 horas así como de 16:00 a 21:00 horas. Para los tramos entre las 12:00 a 14:00 así como de las 18:00 a 21:00 horas no se admiten niños, lo que viene siendo una norma habitual en la totalidad de los establecimientos de Castilla Termal. Durante esas horas quienes tengan peques existe la posibilidad de llevarles a una gran ludoteca infantil con la que cuenta el hotel para que ellos se lo pasen genial jugando mientras sus padres se relajan en la zona de aguas.

La zona de contrastes Capilla de San Pedro

La zona de contrastes es el Sancta Sanctorum del monasterio. En la misma se combinan espacios húmedos y secos con contraste de frío y calor en los que mediante un circuito se logran beneficios como estimulación sanguínea, termorregulación y la consiguiente eliminación de toxinas de nuestro cuerpo, entre otras ventajas.

Zona de contrastes

No cabe duda de que concepto de balneario de Castilla Termal no sería el mismo sin la espectacularidad de su zona de contrastes, siempre imitando con detalle un espacio histórico de la provincia en la que se encuentra. Si en Olmedo recrearon un patio mudéjar del Monasterio tordesillense de Santa Clara, en Solares (Cantabria) nada menos que una Villa romana o en Burgo de Osma hicieron una réplica asombrosamente exacta de la ermita de San Baudelio de Berlanga (Soria) con sus pinturas mudérajes, en el Monasterio de Valbuena no se han tenido que ir muy lejos para inspirarse en su zona de contrastes. Y es que han plasmado magistralmente una copia exacta de la Capilla de San Pedro o del tesoro, incluida como os he contado antes, en la iglesia del propio monasterio.

Zona de contrastes del balneario Monasterio de Valbuena (Capilla de San Pedro)

A diferencia de los otros balnearios de Castilla Termal, aquí el circuito de contrastes (que tiene un precio aparte) dura 2 horas en vez de los 90 minutos de los otros. En la Capilla de San Pedro, al amparo de sus maravillosos murales góticos, se van siguiendo las disposiciones de una instructora que ayuda a sacarle todo el partido a esta auténtica “máquina de bienestar” de la que uno sale flotando literalmente. La zona de contrastes, a la que sólo pueden acceder un máximo de 8 personas por turno (de ahí que convenga reservar con antelación) consta de los siguientes procesos:

  • Una ducha de bienvenida con efecto peeling para quitarnos todas las impurezas de la piel.
  • 15 minutos en una sauna seca que recrea una barrica de roble. ¡Que para eso estamos en la Ribera del Duero! Tiene cromoterapia y recomiendan combinarla cada 5 minutos con las duchas escocesas (bitérmicas, combinando frío y calor a la vez) que hay al otro lado
  • Repetición de un circuito con pediluvio (andar descalzo sobre piedras para reactivar la circulación) y dos pozas con aguas mineromedicinales de frío y calor por las que ir pasando. Esta combinación es nuestra preferida. Además permite observar las pinturas góticas desde abajo mientras te relajas. Aunque aquí, al contrario que en la capilla original, no hay sarcófagos.

Zona de contrastes del Balneario Monasterio de Valbuena (Valladolid)

  • Baño Turco o Hamman (sauna húmeda) que se alterna con la conocida como cascada de hielo. Como su propio nombre indica, expulsa hielitos que hay que echarse por el cuerpo para contrastar nuevamente temperaturas.
  • Ritual de la espuma. Un añadido exclusivo del Monasterio de Valbuena que nos ayuda a relajarnos aún más. Es una sorpresa, por lo que mejor no contar de qué se trata. Sólo que es todo un acierto.
  • Para finalizar la sesión de contrastes, un breve descanso en una Sala de Reposo con chimenea donde tras tomar unos té (o un mosto frío) y unas brochetas con frutas te tienen prácticamente que despertar para decirte que el tratamiento ha terminado.

Zona de resposo (Capilla de San Pedro, Monasterio de Valbuena)

A pesar de no estar incluida en el precio de la habitación + piscina termal, la zona de contrastes merece la pena. Son 2 horas intensamente relajantes.

Restaurante El Compás

La gastronomía es el otro eje principal en este tipo de escapadas. Y las propuestas del Monasterio de Valbuena son excepcionales. Como en los otros establecimientos de Castilla Termal hay un restaurante principal y una cafetería snack bar donde también se puede comer. El restaurante recibe el nombre de El Compás y uno parece que está comiendo en un refectorio monacal hasta que empiezan a llegar las viandas y, por supuesto, las botellas de vino.

Restaurante El Compás (Monasterio de Valbuena, Valladolid)

Su carta es suficientemente amplia como para volverse loco eligiendo entre un buen lechazo asado, solomillo de ternera a la sal de brasas con cebollita de la huerta Tudela de Duero y guisantes salteados y otros platos que dejan sin habla. Nosotros tuvimos la fortuna de devorar el “Menú vendimia” haciendo un sensacional maridaje con buenos vinos de la tierra (los tintos DO Ribera del Duero y los blancos de Rueda, como debe ser). Sólo enumerar en qué consiste este menú me hace la boca agua:

+ Queso ahumado con jamón ibérico y gelatina de mosto blanco (Maridado con un tinto joven Baden Numen Roble, DO Ribera del Duero)

+ Foie con puerros, uva de tempranillo y salsa de pasas al vino tinto (Maridado con un crianza Baden Numen Roble, DO Ribera del Duero)

+ Bacalao con migas de pan de Valladolid, uva albillo y jugo de mosto rojo (Maridado con una copa de vino blanco Oro de Castilla, DO Rueda)

+ Chuletillas de lechazo al sarmiento de la vid del monasterio con lombarda anisada y patata al limón (Maridado con una copa de vino tinto Dehesa de los canónigos, DO Ribera del Duero)

+ Uvas, azafrán, chocolate blanco y queso de oveja

(Maridado con una copa de vino espumoso Palacio de Bornos, DO Ribera del Duero)

Menú con maridaje en El Compás (Monasterio de Valbuena, Ribera del Duero)

Cafetería La Cilla

Apenas a un metro del restaurante hay una caferería donde se puede tomar algo tranquilamente y pedirse un sandwich, una hamburguesa, unas tostas o el plato estrella de la casa… Huevos de corral con patatas fritas y jamón ibérico. Ahí es cuando te das cuenta que la buena vida está en las cosas sencillas.

Huevos de corral con patatas fritas y jamón (La Cilla, Monasterio de Valbuena)

Qué ver en los alrededores del Monasterio de Valbuena

No soy sospechoso de mi afición por recorrer territorio vallisoletano. Para mí una de las provincias que más me atraen para seguir perdiéndome con el coche porque la verdad que tiene de todo. Si uno está hospedado en el hotel balneario Monasterio de Valbuena se me ocurren un montón de ideas para excursiones o escapadas por la zona. Aquí tenéis unas cuantas:

+ Peñafiel: A 17 kilómetros del Monasterio de Valbuena se encuentra “La peña más fiel de Castilla”. Un gigantesco castillo que parece un barco a la deriva sobre la Ribera del Duero deslumbra a los viajeros. Visitarlo junto al renovado Museo del Vino o tomarle fotografías desde la Plaza medieval de El Coso es sólo una de las muchas cosas que podemos ver y hacer en Peñafiel.

Peñafiel y su castillo

+ Curiel de Duero: Es una de esas curiosidades de la provincia de Valladolid que, a un paso de Peñafiel (y a sólo 18 km del Monasterio de Valbuena), cuenta con nada menos que dos castillos, una iglesia con un prodigioso interior que mezcla románico, gótico y mozárabe, y hasta un aula de la época de la postguerra española. ¡Y apenas tiene algo más de un centenar de habitantes! Además cuenta, como no podía ser menos, con algunas bodegas conocidas como Comenge, que realizan visitas guiadas por sus viñedos… ¡en carro de caballos!

Castillo de Curiel (Valladolid)

+ Necrópolis vaccea de Pintia: A la salida de Peñafiel, entrando con el coche a Padilla de Duero, uno accede a uno de los lugares arqueológicos más asombrosos y, a su vez, más desconocidos de Castilla y León. La necrópolis de Pintia nació con el pueblo vacceo varios siglos antes de Cristo y fue utilizada por los romanos cuando se asentaron en la zona. Los arqueólogos siguen destapando tumbas año tras año y son muchos los restos que forman parte de este gran cementerio prehispánico como para pasarlo de largo.

Necrópolis vaccea de Pintia, en Padilla de Duero, justo al lado de Peñafiel

+ Los castillos señoriales del Valle Esgueva: Apenas a 20 kilómetros al norte del Monasterio de Valbuena nos cruzamos con otro valle, en este caso por el que circula el río Esgueva (la Esgueva en femenino como decía Delibes) antes de encontrarse con el Pisuerga en la ciudad de Valladolid. En pueblos solitarios como Villafuerte o Encinas se hayan buenos ejemplos de los conocidos como castillos señoriales del Valle Esgueva. Es una zona poco concurrida, pero muy interesante, sobre todo para los amantes de la historia y de los entornos rurales poco trillados.

Castillo de Villafuerte de Esgueva (Valle Esgueva, Valladolid)

+ Enoturismo en la Ribera del Duero: Es evidente que en la Ribera del Duero se ha dado un paso adelante en lo que a enoturismo se refiere. Hacer un viaje a Valladolid a través del mundo del vino es posible desde donde pudo surgir todo hace siglos en el propio monasterio de Valbuena (que tiene su propia bodega). Múltiples bodegas permiten hacer visitas guiadas en sus instalaciones, así como catar sus mejores caldos. Por cercanía al monasterio recomendaría visitar Bodegas Emina o Dehesa de los Canónigos (con un delicioso caserío vasco como centro neurálgico). Pero las opciones se multiplican apenas a unos kilómetros con grandes nombres como Viña Mayor, Protos, Cepa 21, Matarromera, Emilio Moro, Pinna Fidelis, Comenge, Legaris y un largo etcétera de bodegas que permiten visitas en sus instalaciones. Igualmente en el Museo provincial del Vino que hay en el castillo de Peñafiel se pueden organizar cursos y catas de los caldos de la región.

Dehesa de los Canónigos (Valladolid)

Valladolid tiene en su territorio nada menos que cinco Denominaciones de Origen, por lo que los aficionados al vino tienen en la provincia bastantes alternativas para disfrutarlo de múltiples formas.

En el propio monasterio, además, reservan a sus clientes las visitas que ellos deseen por muchas de las bodegas de Ribera del Duero, por lo que esa parte del trabajo puede quedar solucionada en un momento.

Volveremos…

Entre claustros góticos, viñedos, baños y vapores rematamos la primera escapada del 2016. Sin duda se portaron bien los Reyes Magos. No pudieron tener mejor tino. Prometemos volver al Monasterio de Valbuena. ¡Porque nos encanta!

Sele y Rebeca en el balneario del Monasterio de Valbuena (Valladolid)

Sele

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12 comentarios en “Monasterio de Valbuena, un balneario medieval en la Ribera del Duero

  1. Nos ha encantado este post, sin lugar a dudas vamos a poner este monasterio precioso en nuestra lista de deseos para este año.

    Estamos comenzando con una ilusión de compartir también nuestras pequeñas escapadas, en nuestro blog : thinkpositive30.blogspot,com nos encanta el suyo así que no dejaremos de entrar para leer todas sus aventuras.

    Un saludo.

  2. Rediós! Que belleza. La verdad es que es muy bonito, pero entre la junior suite, el circuito termal, la cena y el desplazamiento te vas a 500 euros mínimo por 48 horas. Desde luego quien te ha hecho el regalo te hecho un muy buen regalo!

  3. No dudo de las excelencias del establecimiento, pero los precios de salida que comentas son muy elevados; no los calificaría de fuera de mercado pero casi que sí. De hecho, los que aparecen en la web del hotel como ofertas ya son algo más baratos, aunque no mucho más. Supongo que la calidad tiene un precio y que el lugar se merece un esfuerzo extra porque no venden cualquier cosa que digamos. Convendría que comentaras algo sobre los precios del restaurante.

    Por lo demás, el artículo es un primor para degustar con deleite.

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