Mónaco, la ciudad-estado del Mediterráneo (breve guía de viaje)

Hay que reconocerle a Grace Kelly haber convertido a Mónaco en un suspiro eterno de glamour y coquetería. Los millonarios y cortesanos acuden encantados de conocerse para lucir sus últimos modelos deportivos y presumir de la eslora de los barcos de su propiedad amarrados en el puerto. La dinastía principesca más longeva de Europa y todo el mundo, la familia Grimaldi, es uno de los ingredientes que condimentan esta ciudad-estado vista por el común como un circuito urbano de Fórmula 1 donde entre curvas y chicanes tintinean zapatos de tacón y se abren las puertas de los descapotables frente al casino de Montecarlo.

Mónaco (Costa Azul)

Pero Mónaco es mucho más que el papel cuché de las revistas del corazón y cuenta con numerosos atractivos para escaparse a conocerlo. Así que, ¿y  si nos damos juntos un paseo de punta a punta y comprobamos lo mucho que se puede ver en Mónaco en una excursión de un día? Mientras nadie diga lo contrario, sigue siendo gratis hacerlo…  Leer artículo completo ➜

El Meandro del Melero, uno de los paisajes más bonitos de España

El conocido como Meandro del Melero (o Meandro El Melero), con el río Alagón haciendo su giro más complejo, podría definirlo como una de las postales paisajísticas más hermosas de cuantas hay en España, con lo que eso supone. Cuando es contemplado en su máxima plenitud en el límite más oriental de Las Hurdes, concretamente en el mirador de La Antigua, uno se pregunta cómo no ha ido a parar antes a semejante gloria de la naturaleza patria. Y las respuestas que surgen no son más que silencio. O puede que tan sólo un suspiro escapándose con timidez entre el sosiego de un panorama de gran entidad al que de manera sorprendente no han llegado los focos que bien merece.

¿Qué pasaría si el Meandro del Melero estuviese en otro país? ¿No creéis que sería un lugar eterna y justamente inmortalizado? O quizás puede ser que la gracia de esta joya natural consista precisamente en ese factor, que garantiza la sorpresa y el encantamiento de quienes no se esperan un lugar así de ningún modo por mucho que se lo hayan contado.  Leer artículo completo ➜

Por las tierras rojas de Dongchuan, la paleta perdida de Dios

Érase un lugar de tintes tan remotos que podríamos decir sin equivocarnos que forma parte de esa China profunda y desconocida que no aparece tan siquiera en las guías de viaje. Al sur del país, dentro de la provincia multiétnica de Yunnan y en un límite casi invisible con Sichuan, se encuadra un curioso y onírico paisaje rural definido por campos de cultivo y diminutas aldeas al que muchos se refieren con el nombre metafórico de “la paleta perdida de Dios”, puesto que allí andan esparcidos los colores del arco iris en colinas, laderas y bancales. En las denominadas Tierras Rojas de Dongchuan, con un suelo agreste de componentes ferruginosos, conviven juntas, pero no revueltas, las predominantes tonalidades rojizas con otras verdes, naranjas o amarillas. Todo ello en un marco de silencio, bancos de niebla y el paso a cámara lenta de un carro tirado por bueyes en un escenario que se maneja en otros tiempos.

Tierras rojas de Donchuan (Yunnan, China)

Durante varios días me dejé llevar por la inercia de mi cámara de fotos y mis primeras lecciones de chino mandarín para disfrutar sin prisa pero sin pausa de las Tierras Rojas de Dongchuan, uno de los paisajes más inverosímiles a los que he asistido en toda mi vida.  Leer artículo completo ➜

Alquerías de Las Hurdes, olvidados reinos de pizarra

La leyenda negra de Las Hurdes de la que nos hablaron Buñuel, Unamuno, Marañón, Legendre, Cela y compañía fue como un puñal de doble filo clavado con cierta saña en esta apartada comarca cacereña. Por un lado sacó a la luz un periodo de miseria y pobreza de un lugar aislado que, por qué no decirlo, no se diferenciaba tanto de muchos sitios de la España de principios del siglo XX. Pero, por el otro, colocó en el mapa para siempre a una zona extremadamente peculiar en la que su autenticidad se convirtió en motivo para mirar hacia delante con orgullo. Las singularidades hurdanas hoy día brillan con luz propia en su verde mar de montañas y de meandros, de jaras en flor y nieblas matutinas, de sabor a miel y a ensalada de limones. Y, por supuesto, a través de esa red de diminutas aldeas conocidas como alquerías en las que sobreviven casas y chozos de pizarra que antaño dieron cobijo a la vida rural de Las Hurdes.

Detalle de la alquería de El Gasco en Las Hurdes

Si bien una visita a las vertiginosas tierras hurdanas suele centrarse en disfrutar de un magnífico entorno natural, hay en las viejas alquerías mucho de lo que Las Hurdes fueron, lejanos micromundos u olvidados reinos de pizarra en los que pudo escasear el pan pero no las ganas de vivir.  Leer artículo completo ➜

Las Hurdes, un viaje de leyenda a todo color

Decía Don Miguel de Unamuno sobre la leyenda negra de Las Hurdes, en la que nunca creyó, que quienes llegan a la comarca “lo hacen para corroborar o para desmentir la leyenda”. Sin duda existen dos posibilidades a la hora de visitar Las Hurdes, seguir con la venda puesta en los ojos y salir a buscar Las Hurdes míseras y extremadamente pobres del documental de Buñuel “Tierra sin pan” de 1932 o caminar con una mirada nueva y sin prejuicios para abandonar definitivamente el blanco y negro y ponerle color a una visita que siempre deja una profunda huella. El sentido mágico y absolutamente legendario de esta comarca del norte de Cáceres se encuentra en su mar de sierras, en perseguir las curvas pronunciadas de sus cinco ríos, en acariciar la pizarra de su peculiarísima arquitectura negra superviviente en pueblos y alquerías o en olfatear brezo y flor de jara para después encontrar la miel en los platos bien generosos que sirven en las tabernas típicas.

Sele en el Meandro de El Melero desde el mirador de La Antigua (Las Hurdes, Cáceres)

Las Hurdes son un viaje de leyenda a todo color, un elogio a una comarca con sabores de antaño que resurge en un entorno natural prodigioso. Su aire a lugar remoto, aunque ahora de fácil acceso, está latente en el empeño de muchos que entramos siendo ignorantes del mundo hurdano y salimos orgullosos de haber encontrado otro paraíso en tierras extremeñas. Sabedores de que hay mucho que ver en Las Hurdes y de que que no hay escapadas suficientes para abarcar este pequeño y particular universo.  Leer artículo completo ➜

Ruta de los molinos de viento en La Mancha, los gigantes de Don Quijote

Los molinos de viento en los que Don Quijote sólo veía “desaforados gigantes” corresponden, sin duda, a la postal más reconocible de La Mancha. Más que un icono que representa a la madre de todas las quijotadas, la silueta de los molinos con sus aspas cercenando la llanura manchega es también un objetivo de muchos viajeros que se dirigen en busca de los tópicos clásicos de una región que llevan imaginando toda la vida. Y en ningún modo se marchan decepcionados. Al contrario, asomarse a los distintos balcones de La Mancha que cuentan con su colección de molinos de viento es una manera muy loable de comenzar un flirteo con aquello que nos mostró Miguel de Cervantes en la novela más universal escrita en castellano.

Molinos de viento en Consuegra (Ruta de Don Quijote en coche)

No son pocos los pueblos de Castilla-La Mancha en los que poder revivir la escena de la más desigual e inútil de las batallas originadas en El Quijote. Tras hacer varios viajes a la región me gustaría proponeros una ruta de los molinos de viento en La Mancha y así conocer de primera mano esos gigantes de brazos largos que aportan lustre a la meseta.  Leer artículo completo ➜

10 razones que inspiran viajar a Madeira

Una pequeña isla portuguesa capaz de atesorar paisajes de muchas partes del mundo, que te hace plantearte si tu vida no sería mejor estando siempre a veintitantos grados entre un tupido y nublado bosque de laurisilva o un acantilado para contemplar cada día un atardecer de película en el océano. Razones como éstas son muchas las que inspiran viajar a Madeira, el corazón de un archipiélago de la Macaronesia primo-hermano de las afortunadas Canarias, así como de Azores o Cabo Verde. Una gota color verde a la deriva en el Atlántico donde ondea con orgullo y desde hace casi seis siglos la bandera portuguesa.

Casas de Santana en Madeira

Porque dando dos pasos cambias de mundo, por su clima privilegiado y su estupenda gastronomía. Por las piscinas naturales más caribeñas en esta parte del planeta. Por esa delicia de casas esparcidas en la montaña que llega hasta el puerto llamada Funchal. Por su red de levadas para perderse en uno y mil trekkings. Si estás buscando razones para viajar a Madeira no tendrás excusa.  Leer artículo completo ➜

El tren de vapor de Yorkshire, un viaje en el tiempo

Si escuchas por primera vez el sonido de una locomotora de vapor cuando el tren está a punto de partir sabes que su melodía nunca se te va a quitar de la cabeza. Hoy día, en la época de los trenes bala japoneses, de los Intercity y el AVE, nos hemos alejado lógicamente de los viejos y estruendosos ferrocarriles a vapor en los que la sala de máquinas olía a carbón y donde la británica Agatha Christie se imaginaba asesinatos a diestro y siniestro. La literatura y, por supuesto, el cine, nos han ayudado a mantener vivo el recuerdo de lo que supuso una revolución en el transporte e incluso nos han situado estos trenes de siempre en contextos clásicos como el lejano oeste, el Orient Express y el corazón de esa Gran Bretaña de las novelas de suspense en cuyos mapas se desligan infinidad de rutas ferroviarias.

Tren de vapor de Whitby a Pickering (Yorkshire, Inglaterra)

Precisamente en Whitby, en la costa de Yorkshire (nordeste de Inglaterra), tuve la oportunidad (y la suerte) de cumplir un sueño que tenía desde niño subiéndome a un tren de vapor de los de antes para adentrarme a los páramos de North York Moors y retroceder en el tiempo a mitad del siglo XIX.  Leer artículo completo ➜

Esperando a Unai, el viaje de nuestra vida

No sé por dónde empezar. Quizás lo mejor sea evitar rodeos e ir directamente al grano. Rebeca y yo estamos esperando un hijo. La nueva del embarazo nos sorprendió en plenas navidades, apenas un par de días antes de la nochevieja. Pero hasta que no ha ido avanzando el asunto nos hemos ido reservando la noticia y la hemos contado a cuentagotas. Primero a la familia, a los amigos, a los compañeros de profesión y ahora aquí, en este blog en el que durante once años llevo compartiendo con todos vosotros no sólo viajes sino sensaciones sobre algunas experiencias vitales. Y esta, por supuesto, lo es.

Arranca de ese modo un recorrido muy largo hacía un lugar del que muchos nos han hablado pero que sólo se comprende cuando es el momento de iniciarlo. Empieza el viaje de nuestra vida. Y el destino, en esta ocasión, es niño y se llamará UnaiLeer artículo completo ➜

Guía de una ruta en coche por La Mancha en busca de Don Quijote (Parte segunda)

Ésta promete ser una segunda parte de la ruta del Don Quijote sin ediciones de Avellaneda ni apócrifos de por medio. Se trata, nada más y nada menos, de una continuación inmediata a las dos primeras jornadas de viaje explicadas en la guía de una ruta en coche por La Mancha en busca de Don Quijote que pudisteis leer hace algunos días en este cuaderno de bitácora. Un viaje que dejamos en plenos dulces sueños en la Venta del Celemín, entre Ossa de Montiel y las Lagunas de Ruidera, y que seguirá escudriñando escenarios como los de las bodas de Camacho en El Bonillo y Munera, lugares monumentales como Villanueva de los Infantes, quienes también buscan postularse como “el lugar de La Mancha”, o auténticas plazas convertidas en teatro (o viceversa) en San Carlos del Valle o Tembleque. En el recorrido aparecen Viso del Marqués, con un palacio renacentista dedicado a Lepanto y otras batallas en la mar, la Venta de Don Quijote en Puerto Lápice y la mejor rúbrica ante los molinos de viento de Consuegra.

Venta de Don Quijote en Puerto Lápice (Ciudad Real)

Como ya comenté entonces, esta guía se trata de una recopilación experiencial de lugares quijotescos, o más bien cervantinos, que representan un territorio como La Mancha por el que bien pudo haber cabalgado la imaginación de un genio llamado Miguel de Cervantes para colocar a los personajes de una novela que ha sido traducida a más idiomas del mundo de los que nos creeríamos incluso que existen.   Leer artículo completo ➜

Collage de paisajes en Madeira

De Madeira podría quedarme con sus espetadas a la brasa en una noche estrellada de verano, con el lomo curvo de una ballena confundiéndose con las olas o con la capacidad de Funchal para reinventarse a sí misma una y otra vez. Pero lo que me hace volverme un entusiasta y absoluto creyente de Ilha da Madeira es la gran cantidad y variedad de paisajes que mutan a cada kilómetro, o más bien a cada paso, dando la impresión de que este barco anclado en el Atlántico se empeñara en crear el collage más hermoso del mundo. La isla acumula tantas tonalidades y relieves que resulta complicado adjetivarlos todos, como si ésta fuese un Arca como el de Noé que en vez de animales salvaguardara bosques de laurisilva, saltos de agua, barrancos imposibles y cuevas de lava petrificada.

Islotes de Ribeira da Janela en Madeira

Sin duda Madeira se trata de una isla pequeña de tamaño pero de corazón verde. Un territorio de la Macaronesia que permite a los viajeros agarrar las nubes con las manos para después deslizarse por ellas con los pies. Porque en un lugar así resulta sencillo perder la perspectiva de si el cielo está encima o debajo de nosotros.  Leer artículo completo ➜