Aventura en Marruecos II (Fez, Meknès y Casablanca)

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Sin asimilar mi llegada de Londres tan sólo unos días antes me ví envuelto en el Puente de diciembre en otra aventura, en concreto la última 2008. El destino fue Marruecos, casualmente el país donde comencé el año caminando en soledad por las ondulantes dunas del Desierto de Merzouga. Siempre dije que Marruecos es el más cercano de los viajes lejanos, y por ello aceleré mi regreso para lo antes posible, aunque variando la ruta en su totalidad. En esta ocasión se llevó a cabo el recorrido CASABLANCA-MEKNÈS-FEZ, basado en ciudades perfectamente comunicadas por ferrocarril. Dejé la Renault Kangoo, los senderos del Atlas y las Kasbahs de hace un año para sumergirme en lo más profundo de la Medina de Fez, escenario digno de los cuentos de las 1000 y 1 noches. O para ver los restos Imperiales y palaciegos de Meknès, olvidada en el tiempo. O incluso para visitar la majestuosa Mezquita de Hassan II de Casablanca o comer en el Rick´s Cafe que se asemeja asombrosamente al que aparece en la que para mí es una de las películas más legendarias de la Historia del Cine.

De camino a la oración (Meknès, Marruecos) por ti.

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Liechtenstein, ese pequeño país de montaña

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He aquí un resumen de un viaje fantástico por carretera partiendo de la ciudad suiza de Basilea y llegando a lugares como el Principado de Liechtenstein y a pequeñas ciudades de corte medieval como Feldkirch (Austria), Lindau (Bavaria, Alemania, orillas del Lago Constanza) y Schaffhaussen donde además de Historia caen con fuerza las mayores cataratas de Europa (Rheinfallen). Una ruta poco corriente y muy recomendable de la que os emplazo a tomar nota.

Paisaje en Liechtenstein por ti.

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Viaje a San Marino via Bolonia

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Andorra y Luxemburgo habían sido los primeros “países minúsculos” en visitar en 2008 después de marcarme el objetivo de hacer al menos cuatro de los Estados más pequeños de Europa durante dicho año. El tercero sería San Marino y ya el cuarto Liechtenstein en otro viaje a realizar tres semanas después. Este post trata de cómo accedimos a San Marino en un fin de semana frenético en el que cruzamos Italia de oeste a este y viceversa volando a Milán y utilizando a Bolonia como Base de operaciones.

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Charleroi connection

Charleroi es una ciudad de la región belga de Valonia ubicada a tan sólo 46 kilómetros al sur de Bruselas. Por habitantes (205.000) ocupa el cuarto lugar sólo por detrás de la propia Bruselas y de las flamencas Gante y Amberes. Antiguamente era un pequeño pueblo llamado Charnoy, pero a finales del Siglo XVII, cuando pertenecía a los españoles, se construyó una fortaleza a la que se le puso el nombre de Charleroy, en honor a Carlos II, último Rey de la Dinastía de los Austrias, y por extensión pasó a ser conocido de esa manera.

Su actividad, eminentemente relacionada con la metalurgia, hace que esta ciudad tenga un carácter demasiado industrial. Si a eso le sumamos un casco histórico discreto, escasos atractivos turísticos y una oferta de ocio que se encuentra bajo mínimos, se podría decir sin tapujos que Charleroi no es un lugar demasiado interesante para visitar. Pero cuenta con un factor muy importante a su favor, que le confiere rango de un destino importante de cara a los viajeros de corto o largo recorrido, de fin de semana o de tiempo indefinido, que quieran moverse por el Benelux e incluso más allá de este área. Es un factor llamado Aeropuerto Bruselas Sur Charleroi, también conocido como Aeropuerto de Gosselies.

La particularidad de este pequeño Aeropuerto es que se ha convertido en el acogedor hogar de las Low Cost. Aerolíneas de bajo coste como Ryanair, Wizzair, Jet4you y otras más pequeñas han establecido aquí sus bases, provocando que Charleroi esté perfectamente comunicado con numerosas ciudades europeas. En España la compañía Ryanair tiene vuelos directos a Charleroi desde Madrid, Alicante, Valencia, Reus, Gerona, Zaragoza, Málaga o Valladolid.

Eso significa que seleccionando fechas con antelación es posible adquirir billetes de ida y vuelta por precios bajísimos, en ocasiones ridículos. Y eso es lo que hice yo, nada menos que en tres ocasiones en apenas tres meses, compré vuelos a Charleroi para cortas estancias de fin de semana por apenas 35 euros (i/v) cada uno, impuestos incluidos. Fue entonces cuando me puse a indagar y a preguntarme qué opciones tenía para moverme desde Charleroi. Las respuestas me llevaron a planificar tres rutas muy diferentes para cada uno de los períodos que tenía seleccionados. Leer artículo completo ➜

Crónica de un día en Corea del Norte: Viaje al Eje del Mal

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18 de Julio: VIAJE AL EJE DEL MAL. CRÓNICA DE UN DÍA EN COREA DEL NORTE

Era la Hora H del Día D, las 5:40 de la mañana del 18 de julio de 2008. Pero en aquel establecimiento de Gwanghwamun marcado como punto de encuentro en mis papeles no había absolutamente nadie. Únicamente un señor barriendo la calle que de vez en cuando volvía la vista como preguntándose qué demonios estaba haciendo allí. Cuando en el reloj marcaban las seis me empecé a preocupar e incluso llegué a pensar que me habían timado o se había cancelado el tour a última hora. De pronto una pareja de rasgos orientales charlaba con una chica también oriental unos metros más allá. Me acerqué y pregunté si tenían que ver con la agencia Gonsee y la visita a Kaesong. Con un escueto “Yes” obtuve la respuesta esperada. Leer artículo completo ➜

Viaje a Japón y las 2 Coreas: Capítulo 10

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17 de Julio: REGRESO VIRTUOSO A LA DINASTÍA JOSEON

El cielo soleado y limpio de la mañana del jueves me hizo levantarme de la cama como un resorte. No hay nada mejor que un buen Sol para despertarse con ánimo, ganas e ilusión. Estaba exultante y feliz de poder disfrutar de una ciudad como Seúl, que tenía aún mucho que ofrecerme. El plan tenía suficientes alicientes como para no aburrirse y además no faltaban ni 24 horas para lograr uno de los retos viajeros más importantes de mi vida, entrar por un día a la impenetrable Corea del Norte. Eso si nada ni nadie lo impedía, por supuesto, porque de lo único en que podía confiar era en que estábamos a 17 de julio.

La ruta que había pensado constaba de tres fases bien diferenciadas para primera hora de la mañana, mediodía y tarde respectivamente: 1ª Colina Inwangsan (barrio chamanista) + Cárcel Seodaemun (Prisión japonesa), 2ª Monumentos de la Dinastía Joseon y 3ª Compras en Insadong. Lugares distintos de índole religiosa, política, histórica y puramente comercial, que componen un eje más que interesante que define de forma certera una completa excursión de un día por la Seúl más tradicional. Vamos allá.

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Viaje a Japón y las 2 Coreas: Capítulo 9

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15 de Julio: GOLGULSA Y YANGDONG, ESTANDARTES DE LA COREA MÁS TRADICIONAL

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Antes de comprar algo de desayuno en el supermercado de al lado fui directo al teléfono para llamar a los de la agencia Gonsee, con quienes había contratado mi tour norcoreano. Con mi inglés carabanchelero y con el inglés made in Corea del Sur de la chica que atendía el teléfono llegamos a la conclusión de que si nadie decía nada, debía estar el viernes en el punto acordado. Se habían suspendido sine die los tours a la Montaña Diamante, pero no los de Kaesong, por lo que no debía preocuparme. Aunque ese era un tema que se estaba tratando en las altas esferas políticas y no podía hacer más que estar atento a las noticias. O se daba un cierre total de fronteras o bien podía llevar a cabo “con normalidad” mi paso a Corea del Norte. De todo esto a mi familia no le había dicho absolutamente nada. Si ya de por sí no verían con buenos ojos tratar de pasar a uno de los países del famoso “Eje del Mal”, menos sería si días antes a una turista le habían pegado tres tiros por “salirse del camino”. Era algo suficientemente arriesgado, y más en las condiciones en que uno accede al interior del país y que contaré más adelante. Así que con calma más o menos moderada, salí fuera a proseguir con mi descubrimiento de la capital histórica y cultural de Corea del Sur. Como se suele decir, a otra cosa mariposa.

Lo de la dispersión monumental de Gyeongju es más una realidad que una opinión personal. Y para muestra los lugares visitados durante aquel martes 15 de julio: El Templo Golgulsa y la Aldea de Yangdong. Uno al sureste de la región y el otro al norte, casi fuera de los límites marcados en los planos. Medios de transporte diferentes que hacen que utilizando la base de la Estación de autobuses tengas que ir a un sitio primero, retornar a Gyeongju una vez terminada la visita, y otra vez a empezar. Con razón se necesita tanto tiempo para recorrer todo el área. No bastan ni dos, ni tres ni cuatro días. Es por ello que hay que ser sumamente selectivos y apostar por lo que más te apetezca conocer. Lo que está claro, a no ser que uno sea tan afortunado de no contar con límites de tiempo, es que es imposible verlo todo.

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Viaje a Japón y las 2 Coreas: Capítulo 8

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13 de Julio: EL DESEMBARCO DE BUSAN

Tres horas…únicamente tres horas en ferry separan Japón de la Península de Corea desde sus extremos más próximos. Aunque quizás la palabra ferry no sea la más adecuada porque el conocido como Beetle, que une el Puerto Internacional de Fukuoka/Hakata (Japón) con el de Busan (Corea del Sur), es más bien un Hydrofoil (Hidroalas pasándolo al castellano). La diferencia de un Hydrofoil con la de un barco normal y corriente está en puede elevar su casco para tomar velocidad debido a que posee unas “alas” en su base que lo sustentan y que no ofrecen tanta resistencia con las olas del mar como si no las llevara. Al quedar sumergidas tan sólo las hélices y el timón de dirección puede alcanzar velocidades superiores a los de una embarcación normal. Concretamente el Beetle, que navega entre 80 y 90 kilómetros por hora, invierte una tercera parte del tiempo que utilizan otros medios de transporte marítimos que cubren un recorrido similar. Sin duda es la forma más rápida y sencilla de cruzar al otro lado.

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Viaje a Japón y las 2 Coreas: Capítulo 7

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11 de Julio: 8 HORAS, 15 MINUTOS Y 17 SEGUNDOS

Viajar en tren bala por Japón es alucinante. El shinkansen es escrupulosamente puntual, amplio de espacios, sumamente confortable, silencioso y, por supuesto, veloz. Medio de transporte eficaz donde los haya, refleja perfectamente el desarrollo de un país que no deja de avanzar. Aquel viernes 11 de julio tomé no uno sino dos, y los trayectos fueron tan cortos que ni me enteré de la jugada. El primero salió temprano de la Estación Central de Kyoto con dirección Himeji, ciudad que hospeda el castillo más hermoso de Japón, cubriendo los 130 kilómetros que separan ambas poblaciones en 58 minutos de reloj. A mediodía aproximadamente salió el segundo desde la propia Himeji hasta Hiroshima en un trayecto mucho más largo (250 km) que realizó en un tiempo sorprendentemente similar al anterior (59 minutos). Ambos son destinos a los que muchos viajeros visitan en excursiones de un día teniendo a Kyoto u Osaka como base. Opción más que factible, aunque si se quiere añadir después la muy recomendable Isla de Miyajima es necesario contar con un día más para visitar los tres lugares. Eso era exactamente lo que yo tenía previsto en mis planes, aunque en vez de retornar a Kyoto me quedaría a dormir en Hiroshima, y así estaría más cerca de mi último puerto en Japón, Fukuoka, donde partiría el domingo a mi periplo coreano de una semana.

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Viaje a Japón y las 2 Coreas: Capítulo 6

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8 de Julio: MI PEQUEÑA HABITACIÓN EN AQUEL TEMPLO DE TAKAYAMA

Legañoso, cansado y sin un maldito yen en el bolsillo cambié la cama del hotel por un asiento en ventanilla del tren P1120211de las 8:06 que se dirigía a Takayama. Los euros, los dólares y las tarjetas de crédito fueron inútiles en un trayecto de dos horas donde no pude ni comprar una tableta de chocolate. No entendía cómo podía haber calculado tan mal en aquella casa de cambios de París para haber sacado bastante menos moneda japonesa de la que iba a necesitar. Confiaba en la información que me daba la guía Lonely Planet acerca de la presencia de un cajero próximo a la Estación de trenes de Takayama donde admitirían tarjetas extranjeras. La posibilidad de no poder obtener pasta local no pasaba por mi cabeza, aunque no voy a negar que no estuviera algo nervioso por aquel asunto.

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Viaje a Japón y las 2 Coreas: Capítulo 5

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6 de Julio: EL LABERINTO DE LAS PUERTAS ROJAS

Siempre he pensado que no valgo para salir hasta las tantas, no sólo en lo que se refiere a aguantar en pie, sino más bien porque me da mucha rabia “perder la mañana”. Creo que soy animal diurno y por eso después de llegar al hotel a las ocho de la mañana del domingo procedente de una larga noche de cena, karaoke y fiesta en Osaka no pude dormir más que tres horas. Había decidido posponer mi visita a Nara al lunes y por tanto debía planificar el que sería mi último día en Kyoto, cuestión que por otra parte no fue demasiado difícil. Porque tenía clavado a fuego un lugar del que había leído y sabido mucho antes de preparar mi viaje, y que ya formaba parte de mis más profundas evocaciones del Japón más mágico y misterioso. Muy cerca de Kyoto, en una esbelta colina, se encuentra Fushimi Inari, el más bello Santuario Sintoísta dedicado al Dios de la Fertilidad y la cosecha, protector del arroz y del sake. Inari es probablemente la deidad más representativa de la Religión Shinto, que como he dicho en alguna ocasión, profesan los japoneses junto al Budismo, sin que unas creencias intercedan en las otras. Así como el Budismo se ocupa de cuestiones del más allá, como a dónde van nuestras almas después de la muerte, el Sintoísmo se enfoca en el “más acá”, en la veneración a la Naturaleza que nos rodea y la cual necesitamos para vivir y donde se establece una serie de entidades protectoras de aquellos elementos básicos con los que subsistir.

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