Guía de una ruta en coche por La Mancha en busca de Don Quijote (Parte segunda)

Ésta promete ser una segunda parte de la ruta del Don Quijote sin ediciones de Avellaneda ni apócrifos de por medio. Se trata, nada más y nada menos, de una continuación inmediata a las dos primeras jornadas de viaje explicadas en la guía de una ruta en coche por La Mancha en busca de Don Quijote que pudisteis leer hace algunos días en este cuaderno de bitácora. Un viaje que dejamos en plenos dulces sueños en la Venta del Celemín, entre Ossa de Montiel y las Lagunas de Ruidera, y que seguirá escudriñando escenarios como los de las bodas de Camacho en El Bonillo y Munera, lugares monumentales como Villanueva de los Infantes, quienes también buscan postularse como “el lugar de La Mancha”, o auténticas plazas convertidas en teatro (o viceversa) en San Carlos del Valle o Tembleque. En el recorrido aparecen Viso del Marqués, con un palacio renacentista dedicado a Lepanto y otras batallas en la mar, la Venta de Don Quijote en Puerto Lápice y la mejor rúbrica ante los molinos de viento de Consuegra.

Venta de Don Quijote en Puerto Lápice (Ciudad Real)

Como ya comenté entonces, esta guía se trata de una recopilación experiencial de lugares quijotescos, o más bien cervantinos, que representan un territorio como La Mancha por el que bien pudo haber cabalgado la imaginación de un genio llamado Miguel de Cervantes para colocar a los personajes de una novela que ha sido traducida a más idiomas del mundo de los que nos creeríamos incluso que existen.  

HOJA DE RUTA DE LA SEGUNDA PARTE DEL VIAJE EN BUSCA DE DON QUIJOTE DE LA MANCHA

La Venta del Celemín, que bien podría ser la casa del ermitaño a la que se refirió Cervantes tras los capítulos relacionados con la cueva de Montesinos, cerró las dos primeras jornadas de este viaje por carretera tras los pasos de Don Quijote de La Mancha. Localidades como Mota del Cuervo, Belmonte, El Toboso, Campo de Criptana, Argamasilla de Alba o las Lagunas de Ruidera habían sido las principales localizaciones visitadas en una ruta mitad planificada, mitad improvisada. En esta segunda parte de la ruta, con las jornadas tercera y cuarta, me llevaría a dos encantadores pueblos albaceteños como El Bonillo o Munera, a conocer por fin la prodigiosa Villanueva de los Infantes, quien vio morir a Quevedo en una celda conventual, así como a atravesar de sur a norte la provincia de Ciudad Real, tan cervantina ella, hasta ponerle un buen final al viaje.

Ya en la parte primera, dentro de las “consideraciones previas sobre la ruta de Don Quijote”, especifiqué que la elección de los lugares del itinerario no tenían que ver con una mera selección literaria, sino que también había (en buena medida) motivos turísticos. No sólo los lugares mencionados con topónimos en el libro (los cuales no abundan en demasía) son parte de la ruta de Don Quijote sino que aparecen rincones destacados de La Mancha con cierta significación y particularidades que nos hacen capaces de imaginar esos escenarios de comienzos del siglo XVI en una región sin par.

Ruta del Quijote en coche

Lugares visitados de la Ruta de Don Quijote durante los 2 últimos días de ruta (De un viaje en coche de 4 días por La Mancha)

El Bonillo

Recuerdo que mi habitación de La Venta del Celemín tenía su propio torreón. De un estante tomé la segunda parte del Ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha y, a sabiendas de la ruta que iba a hacer ese día, me leí al menos dos veces los capítulos 20º y 21º “donde se cuentan las bodas de Camacho el rico, con el suceso de Basilio el pobre” en la que Alonso Quijano y su escudero Sancho se topan con una rocambolesca escena en la que la joven Quiteria, una labriega vestida de palaciega, iba a contraer matrimonio por todo lo alto con un acaudalado caballero (Camacho el rico). Pero Basilio, de condición humilde y profundamente enamorado de ella, idea una estratagema en la que se hiere falsamente con un cuchillo y obliga a su amada a cumplir su última voluntad de casarse con él. Al final Quiteria se marcha con Basilio pero Camacho, quien en realidad no estaba enamorado de quien se iba a casar, prosigue con la fiesta (a la cual Sancho se quiere quedar pero su amo se lo impide).

Con un volumen del Quijote en Venta del Celemín (Ossa de Montiel, Albacete)

El lugar de las bodas de Camacho pudo ser, según los expertos, cualquiera entre las localidades albaceteñas de El Bonillo y Munera. Ambas se postulan con diferentes razones como parte de una de las historias más conocidas de la novela de Cervantes. Y ambas se enorgullecen, a su manera, de ser un escenario quijotesco.

A 24 km de Ossa de Montiel aparece en el horizonte El Bonillo, con el campanario de la hermosa iglesia de Santa Catalina como un faro en mitad de la llanura. En este lugar, al cual el Emperador Carlos V otorgara el título de Villa independiente de Alcaraz en 1538, surge un correcalles de edificios blasonados, su propia picota donde ajusticiaban a los reos y una casa consistorial de fachada renacentista diseñada por el prolífico Andrés de Vandelvira, muy conocido por sus trabajos en Jaén, Úbeda, Baeza o Alcaraz. Tras las columnatas se encuentra la oficina de turismo y un par de telares antiquísimos que ocupan toda una sala del edificio municipal.

Ayuntamiento de El Bonillo (Albacete) - Parte de la ruta de Don Quijote en coche

La visita a la iglesia, si se tiene la suerte de encontrársela abierta, guarda varios tesoros que van más allá del santísimo e idolatrado Cristo de los Milagros, de sus doce altares barrocos o incluso la Virgen Dolorosa atribuida al maestro Salzillo. Por si fuera poco, dentro de un museo sacro (que a día de hoy no tiene horarios definidos) hay un Cristo sosteniendo la Cruz de El Greco, cuadro que durante siglos permaneció ennegrecido por el humo de las velas y que fue descubierto en 1928 con motivo de la selección de obras para la Exposición Iberoame­ricana de 1929 en Sevilla, en que se le pudo identificar como un auténtico Doménikos Theotokópoulos. Junto a él también hay un Ribera (San Pedro arrepentido) o el Cristo de los milagros de Vicente López. Si se tiene la suerte de estar a solas con un Greco, como fue mi caso, os aseguro que la visita a El Bonillo merece la pena.

Iglesia de El Bonillo (Albacete)

Pero para buscar el lado más quijotesco de El Bonillo hay que salir fuera del conjunto urbano y caminar por los senderos que circundan navas y parajes donde observar aves es un arte (la concentración de avutardas es notabilísima). Porque una casa en ruinas del XVI en la que vivió “una tal Quiteria” forma parte de los escenarios de las ya mencionadas bodas de Camacho.

La casa de Quiteria en el término municipal de El Bonillo (Albacete)

Munera

Entre El Bonillo y Munera no sólo hay de distancia 13 kilómetros de la carretera CM-3133 sino también una sana rivalidad por atribuirse para sí el divertido episodio de las bodas de Camacho en la segunda parte de El Quijote. Pero debo reconocer que en Munera es donde comprendí perfectamente este pasaje de la novela puesto que, sin haberlo previsto, terminé involucrado en la representación teatral próximo a las ruinas del castillo (fortaleza que, al parecer, formó parte del Marquesado de Villena y cuyo punto y final pudo haberle puesto el ejército de Isabel la Católica como castigo a los desmanes de Juan Pacheco e hijo). Y es que pasé un rato maravilloso haciendo el papel de Basilio el pobre y clavándome un cuchillo de plástico en mi humilde sayo (la sangre falsa era un pañuelo rojo) a la vista de la dama Quiteria (¡Gracias Carmen!), el cura, un Cervantes en versión femenina y, en definitiva, la alegría de un pueblo orgulloso de formar parte de la ruta de Don Quijote.

Representación teatral de

La visita a Munera me pareció interesantísima. La inicié en “la molineta”, un viejo molino de viento que hace las veces de museo foto-etnológico y en cuyo frente parecen caminar las estatuas de hierro de Quijote y Sancho Panza. Para visitar este coqueto museo, si no se encuentra abierto, basta con llamar por teléfono a la Asociación Cultural y de Turismo “TURIMAN” (680 33 55 93), quienes además organizan visitas guiadas (y temáticas) por la localidad albaceteña.

La molineta en Munera (Albacete) - Ruta de Don Quijote de La Mancha en coche

La bóveda de crucería de la iglesia gótica de San Sebastián (y darse cuenta de que no es del todo recta) es otro de los rincones de Munera a los que merece echar un vistazo. En este templo, en el que está enterrado el beato Bartolomé Rodríguez Soria, y del que se adivinan añadidos renacentistas, hay detalles en los que conviene fijarse como en los frescos recuperados de la Batalla de Clavijo o el conjunto escultórico atribuido al escultor Juan Martínez Montañés en el que aparecen representadas Santa Ana, la Virgen y el Niño Jesús.

Interior de la iglesia de San Sebastián en Munera (Albacete)

Para dormir y daros un festín gastronómico en Munera tomad nota de la Hospedería Bodas de Camacho (hospederiabodasdecamacho.com). Me lo agradeceréis cuando veáis su completa carta y la selección de tapas con las que cada año inspiran con nuevas creaciones. Lo mejor de la tierra pero sabiendo combinar también formas alternativas. Y sin que suponga una pedrada al bolsillo.

Villanueva de los Infantes, capital del Campo de Montiel

Junto a Benavente la localidad más monumental de la ruta de Don Quijote que estaba haciendo en mi propio coche fue, sin lugar a dudas, Villanueva de los Infantes. Esta localidad situada a 92 kilómetros de Ciudad Real, 70 km de Munera (mi último destino) o 34 de Valdepeñas, está entre los pueblos de mayor belleza de toda Castilla-La Mancha. Conocido por ser el retiro definitivo de Francisco de Quevedo, la visita a su última celda en el convento de Santo Domingo, se vuelve imprescindible para desandar los pasos de uno de los grandes genios del siglo de oro español.

«Cinco años le vieron quebrantado,
y en la villa de Infantes recogido,
al fin la muerte fue por su recado»

Aunque en torno al año 2004 un completo estudio llevado a cabo durante una década por un amplio equipo científico de la Universidad Complutense de Madrid convirtió a Villanueva de los Infantes en “el lugar de La Mancha”. Más de una veintena de expertos en Geografía, Historia, Filología, Sociología, Matemáticas y Ciencias de la Información, dirigidos por Parra Luna, Santiago Petschen y Manuel Fernández Nieto, llegaron a la conclusión de que el lugar del que no se acordaba Cervantes era precisamente éste. Al parecer aplicaron diversas metodologías matemáticas, entre ellas la velocidad que despliega un asno, para medir distancias y establecer el lugar del Quijote. Y desde entonces, aunque es una hipótesis más junto a las de Argamasilla de Alba, Mota del Cuervo o Alcázar de San Juan, Villanueva de los Infantes se ha volcado en ser punto de partida del Quijote por criterios científicos. Y, por lo tanto, forma parte de la Ruta de Don Quijote.

Fotografía nocturna de la Plaza Mayor de Villanueva de los Infantes con su conjunto escultórico de Don Quijote y Sancho Panza

Debo reconocer que, ajeno a estas disputas que me parecen un mero divertimento, me hubiera dado exactamente igual el estudio de los catedráticos de la Complutense para decidir visitar Villanueva de los Infantes. ¿Cómo no ir a una villa considerada uno de los prodigios arquitectónicos de La Mancha? ¿Cómo no empeñarme a caminar por el empedrado de la sede de la Orden de Santiago y cabeza del Campo de Montiel? ¿Cómo no acudir a admirar una localidad de poco más de 5000 habitantes con más de 150 edificios protegidos y 250 escudos de armas en recias fachadas del siglo XVII?

Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) - Ruta de Don Quijote de La Mancha en coche

El casco viejo de Villanueva de los Infantes fusiona armónicamente fachadas blancas con la sillería de las casas nobles presididas por finos blasones esculpidos. Está la casa del inquisidor, la del caballero del verde gabán y así durante una serie que supera los dos centenares. Se trata de conjunto histórico limpio en el que cuesta encontrar mácula alguna. Y que se puede hacer por completo a pie. Infantes, como gusta decir a sus vecinos, está hecha por y para los peatones. Los vehículos están cada vez más alejado de los escenarios más monumentales del pueblo. Basta con tomar la Calle Cervantes desde el convento de Santo Domingo (con la última celda de Quevedo abierta a las visitas), secundar una larga serie de edificios señoriales, admirar el patio típicamente manchego (y habitado) de la conocida como Casa del Caballero del Verde Gabán (en alusión al personaje del Quijote, Don Diego de Miranda) y desembocar en una sobria plaza mayor de forma rectangular con galerías porticadas, balaustradas de madera y el templo de San Andrés, donde los restos de Quevedo han encontrado su retiro definitivo (¡El buen hombre ha sido enterrado ya cuatro veces!).

Celda de Quevedo en el monasterio de Santo Domingo en Villanueva de los Infantes

San Andrés es un escenario sacro que fusiona diversos estilos artísticos, aunque es el gótico el que preside un interior de una sola nave abrigada por bóvedas de crucería típicas de los templos que la Orden de Santiago levantó en el Campo de Montiel. No hay que perderse la capilla lateral dedicada a éstos, ni por supuesto su cúpula. El púlpito plateresco de mármol es otra de las maravillas que llaman poderosamente la atención.

Detalle del interior de San Andrés en Villanueva de los Infantes

Sin irse demasiado lejos aparecen rincones evocadores como el patio de columnas de La Alhóndiga, que durante muchos años sirvió como cárcel, el hospital de Santiago, la Casa del arco y el patio de la casa de los estudios, abierto a los visitantes para entender las particularidades de los patios manchegos. Villanueva de los Infantes, afortunadamente, cuenta con una colección de patios tan potente que ocasionalmente los abren al público para hacer una ruta por los mismos.

Patio de la casa del Caballero del Verde Gabán en Villanueva de los Infantes (Ruta de Don Quijote de la Mancha en coche)

Villanueva de los Infantes es para perderse caminando. Y merece una visita de, al menos, un día con su noche. Desde allí caben visitas a las ruinas de yacimiento arqueológico de Jamila, al castillo de la Estrella en Montiel o al que fue mi próximo lugar en la ruta, San Carlos del Valle y su magnífica plaza.

Calle de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) - Ruta de Don Quijote de La Mancha

¡TOMA NOTA!

+ Para comer:Taberna El Parador (Calle Rey Juan Carlos, 3 junto a San Andrés), una vieja posada manchega donde la gastronomía tradicional se ha convertido en arte. Hacen un asadillo (Ensalada de pimientos asados típica de la región) de escándalo y es ideal para los amantes de las carnes en un lugar típico al que el tiempo parece no haberle pasado factura.

+ Para dormir:La morada de Juan de Vargas (www.lamoradadevargas.com), un establecimiento con alma manchega más céntrico imposible (En Calle Cervantes a una decena de metros de la Plaza Mayor) con habitaciones amplias y confortables en una antigua casona reconvertida para acoger huéspedes. Por supuesto cuenta con su propio patio manchego en el que desconectar por completo.

Mi habitación en La Morada de Juan de Vargas (Villanueva de los Infantes)

+ Para curiosear: El centro de arte moderno “El mercado” revive a base de exposiciones temporales para darle otra cara a la villa monumental de Infantes. Está en Calle Cervantes 16 y en su interior está además la oficina de turismo.

San Carlos del Valle, érase una plaza

En el cuarto y último día de ruta no quise despedirme del Campo de Montiel sin hacer caso de un consejo que recibí durante este viaje. Me recomendaron pararme, aunque fuera un momento, en San Carlos del Valle, un pueblecito de poco más de 1000 habitantes que no forma parte de guías ni similares situado apenas a veinte minutos de Villanueva de los Infantes. Para llegar tomé la carretera CM-412 dirección Valdepeñas desviándome a mano derecha a la altura de Pozo de la Serna (a 20 km). Y doy fe que seguir el consejo fue una de las mejores cosas que pude hacer en este viaje.

Plaza Mayor de San Carlos del Valle (Ciudad Real)

San Carlos del Valle pasaría desapercibido para cualquiera que lo tenga que atravesar por carretera sin más. Pero esconde una joya en forma de plaza mayor porticada del siglo XVIII que recuerda a un auténtico corral de comedias o teatro de espectáculos. Con forma rectangular y 53 metros de largo por 21 de ancho, está rodeada de sobrias columnas de piedra que se encargan de soportar soportan dos pisos con galerías adornadas con largas balaustradas de madera. A un lado queda la iglesia parroquial del Santísimo Cristo de San Carlos del Valle, con reminiscencias churriguerescas y neoclásicas así como cuatro figuras tan grotescas como cómicas recibiendo a los viajeros que llegan hasta aquí a propósito. De lo contrario uno es difícil que termine en San Carlos del Valle que, por cierto, es la patria chica de Manolo el del Bombo (de las cosas que se entera uno).

Plaza Mayor de San Carlos del Valle (Villanueva de los Infantes)

Viso del Marqués, manierismo italiano en el límite de La Mancha

Tras pasar por Valdepeñas o Almuradiel, desviándome por la autopista de Andalucía A-4 poco antes de que Despeñaperros se decida a romper las llanuras manchegas para traer los inmensos olivares de Jaén, busqué un lugar llamado Viso del Marqués. ¿Y qué me llevó hasta este lugar tan poco conocido en ese límite de La Mancha? Pues nada más y nada menos que un palacio renacentista muy pero que muy italiano que sirve además como Archivo General de la Marina. Sí, habéis leído bien, un lugar de temática marina en plena Mancha que parece haber salido de Italia.

Palacio de Santa Cruz en Viso del Marqués (Ciudad Real)

La cuestión es que allí vino a retirarse Álvaro de Bazán, primer Marqués de Santa Cruz, quien dio sonados triunfos a la Gran Armada española en el siglo XVI. Tantos, de hecho, que cuentan que jamás perdió una sola batalla. Lepanto fue una de las más famosas para honra del rey Felipe II, quien le otorgó el marquesado de Santa Cruz a un personaje que si fuera británico tendría ya mil películas en Hollywood. Probablemente si hubiera estado al mando contra los ingleses, el desastre de la Armada invencible no hubiese sido tal, pero falleció en Lisboa ese mismo año tras ser despojado de su cargo por desavenencias con la corona. En Viso del Marqués el que fuera “jefe de Cervantes” en sus cuitas contra “el turco” mandó levantar un palacio manerista tan italiano que uno se lo imaginaría en Roma o en la Toscana, pero nunca en un apartado lugar de La Mancha. El puerto más próximo no es otro que Despeñaperros, donde la mar queda tan lejana que Bazán pidió se lo pintaran en techos y paredes.

Palacio de Santa Cruz en Viso del Marqués (Ciudad Real)

Al parecer el palacio, convertido en Archivo General de la Marina desde los años cincuenta, fue diseñado por Giovanni Castello el Bergamasco mientras que la decoración pictórica fue encargada a los pintores manieristas italianos Cesare Arbasia así como a la familia Peroli, quien dio reputados artistas. Vinieron de Italia exclusivamente para narrar las muchas hazañas del Almirante en la mar, por lo que todo el palacio parece un cómic de los asedios de Lepanto, Lisboa, Gibraltar y todas aquellas contiendas en las que la Armada española bajo el mando de Don Álvaro de Bazán siempre salió victoriosa.

Fresco de una batalla naval en el Palacio de Santa Cruz en Viso del Marqués

Techos del Palacio de Santa Cruz en Viso del Marqués

Horarios y precio para visitar el palacio del Marqués de Santa Cruz

La visita al gran palacio del Marqués de Santa Cruz se puede hacer guiada por un precio módico de 3€. Abre de martes a viernes de 9 a 13 y de 16 a 18 horas, mientras que los sábados lo hace de 10 a 13 y de 16 a 18 horas. Los domingos lo hace, en cambio, entre las 9:30 a 14 horas. El horario en los meses de julio y agosto varía, abriendo de martes a viernes entre las 9 y las 14 horas (una hora más tarde sábados, domingos y festivos, 10:00 a 14:00).

Palacio del Marqués de Santa Cruz en Viso del Marqués

Junto al palacio se encuentra la iglesia gótico-renacentista de la Asunción, construida en pleno siglo XV y que esconde dos grandes curiosidades. La primera se encuentra en la pared y se trata de un cocodrilo del Nilo de cinco metros de longitud que trajo Don Álvaro de Bazán de una de sus expediciones (recuerda al “lagarto” de Berlanga de Duero en Soria). La segunda es haber sido lugar de descanso del cadáver de Isabel la Católica en la travesía a su propio entierro en la catedral de Granada.

Cocodrilo de la iglesia de la Asunción de Viso del Marqués

Pero, dado que esa se trata de una ruta en coche en busca de los escenarios de Don Quijote de La Mancha, cabe destacar que Viso del Marqués aparece en el capítulo vigésimo tercero de la primera parte de la obra, donde se narra lo siguiente:

“Subió don Quijote sin replicarle más palabra, y guiando Sancho sobre su asno, se entraron por una parte de Sierra Morena que allí junto estaba, llevando Sancho intención de atravesarla toda e ir a salir al Viso o a Almodóvar del Campo y esconderse algunos días por aquellas asperezas, por no ser hallados si la Hermandad los buscase. Animóle a esto haber visto que de la refriega de los galeotes se había escapado libre la despensa que sobre su asno venía, cosa que la juzgó a milagro, según fue lo que llevaron y buscaron los galeotes.”

Azulejos en el Palacio de Santa Cruz de Viso del Marqués en que aparece Miguel de Cervantes como soldado de Lepanto

Pero es, sin duda, el palacio de quien siguiera órdenes Cervantes en Lepanto lo que atrae la atención de los visitantes. Da igual si se está haciendo o no la ruta del Quijote. Hay muchos motivos para desviarse en la A-4 hasta este punto al ir o venir de Andalucía.

Puerto Lápice: Migas y caldereta en la Venta de Don Quijote

Tenía dos opciones, subir desde Viso del Marqués hasta Almagro utilizando las secundarias CM-4111 y CM-413 y así visitar los castillos de Calatrava la nueva (en Aldea del Rey) y Salvatierra o, en su defecto, retomar de nuevo la autovía A4 para asegurarme salvar una mayor distancia. Dado que Almagro, con su pintoresca plaza y su gran corral de comedias en el que sólo falta que se suba al escenario el mismísimo Lope de Vega, ya tenía la suerte de conocerlo de escapadas anteriores (está a un par de horas de Madrid) y que ese día debía regresar a casa, tomé la decisión de utilizar la vía más rápida. De lo contrario hubiese ido hasta Almagro parando en los castillos e invirtiendo mínimo una mañana en las Tablas de Daimiel y en las ruinas prehistóricas (y sorprendentemente desconocidas dada su magnitud) de la Motilla del Azuer. Así que desde Viso o, más bien, Almuradiel, fui buscando el norte para llegar, un centenar de kilómetros más adelante, a un escenario 100% quijotesco (literario y turístico) como es Puerto Lápice.

Venta del Quijote en Puerto Lápice (Ciudad Real)

Puerto Lápice se  trata de una de las localidades más mencionadas en El Quijote y es que ni para el bueno de Cervantes pasó desapercibida esta parada obligatoria en pleno camino real que unía Madrid, la Corte, con Andalucía. Aunque también estaba dentro de la todavía más antigua ruta comercial entre Toledo y Murcia. Un pueblo de forma alargada, con su propia sierra de los molinos divisando la jugada, con presencia de algunas posadas o ventas preparadas para acoger huéspedes.

Si bien hay quienes aseguran que en una venta de Puerto Lápice fue “armado caballero” Don Quijote existen más probabilidades de que ésto no fuera así tal como se explica en un artículo de Luis Miguel Román siguiendo las propias palabras escritas por Cervantes (¿Sería en la venta de Manjavacas cerca de Mota del Cuervo tal como comentamos en la primera parte de esta guía?).

Detalle de La Venta del Quijote en Puerto Lápice

La mención más certera es al poco de acontecer la escena de los molinos de viento que Alonso Quijano confundió con gigantes cuando se dice lo siguiente (cap 8º de la 1ª parte):

“…ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero”.

Allí, o en sus alrededores, tendría lugar la aventura con los frailes de San Benito, de quienes Don Quijote cree que son hechiceros tienen presa a una princesa, cuando “tornaron a su comenzado camino del Puerto Lápice, y a obra de las tres del día le descubrieron.”

En Puerto Lápice me detuve, como es obligación, en la conocida como Venta del Quijote, con su arquitectura típica manchega y su patio-corral que ahora sirve como restaurante con la mejor gastronomía manchega. Se encuentra junto a la iglesia parroquial del Buen Consejo y está dispuesta de tal manera que da la sensación que de un momento a otro van a aparecer Don Quijote y Sancho Panza cabalgando a Rocinante y a Rucio.

Venta del Quijote en Puerto Lápice (Ciudad Real)

Y en el que se trataba de mi última comida en esta ruta de Don Quijote en coche de cuatro días de duración, aproveché para darme un homenaje con migas y caldereta de cordero, platos que dediqué a Sancho Panza a quien su amo le hizo pasar más hambre que al perro de un ciego.

Consuegra desde los molinos del cerro Calderico

Consuegra no aparece mencionada ni una sola vez en El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha. Pero no le hace falta en absoluto para representar la esencia de la novela en parajes como el Cerro Calderico, que ve surgir nada menos a una docena de molinos de viento de una cresta que cuenta incluso con su propio castillo. Así que contemplar esta postal tan representativa La Mancha toledana (a tan sólo 22 kilómetros de Puerto Lápice siguiendo la carretera de Andalucía dirección Madrid) fue todo un regalo de un viaje que estaba consumiéndose por completo.

Cerro Calderico de Consuegra (Toledo) - Ruta de Don Quijote de La Mancha en coche

A Consuegra había ido muchas veces, ya que en coche desde Madrid, mi ciudad, queda a poco más de hora y media. De hecho, en un intento muchos años atrás de hacer una pequeñísima ruta de Don Quijote de La Mancha para un solo día eligiendo cuatro pueblos manchegos, se convirtió en el punto de inicio del recorrido (también fui a Puerto Lápice, El Toboso y Campo de Criptana). Incluso he parado no pocas veces en La Bodeguita (Plaza Vicente Figueroa 7) a comer un espectacular pisto manchego regresando de Andalucía. Vamos, que no es necesario justificar que soy un apasionado de uno de los lugares más fotogénicos y agradables que existen en Castilla-La Mancha. ¡Consuegra siempre merece un buen viaje!

Molinos de Consuegra en Cerro Calderico (Ruta de Don Quijote de La Mancha en coche)

En la localidad hay motivos más que suficientes para perderse por sus calles como la Plaza de España con su edificio renacentista, las balconadas del edificio “El Corredor” o su característica torre del reloj, sin olvidarse de templos cristianos como San Juan Bautista, Santa María la Mayor o la iglesia del Santísimo Cristo de la Vera Cruz. Pero el atractivo número uno de quien visita Consuegra es subir al monte o cerro Calderico y perseguir la estela de los doce molinos de viento que llevan de puntillas a un castillo edificado por los árabes sobre un monumento romano anterior en el que murió hace más de ocho siglos el hijo del Cid Campeador en la conocida como batalla de Consuegra.

Molinos de viento en Consuegra (Ruta de Don Quijote en coche)

El primer gastromolino de España

De la docena de molinos de Cerro Calderico hay cuatro que conservan la maquinaria completa, como son los denominados Sancho, Rucio, Bolero y Espartero. En Rucio se puede estudiar el funcionamiento de un molino de este tipo. Mientras que el que tiene justo detrás (o delante, si miramos al castillo) es toda una curiosidad a la que merece prestarle atención. Y es que en el conocido como “Caballero del verde gabán” no se muele el grano sino que se ha convertido en el primer gastromolino de La Mancha. En la planta baja se pueden comprar productos de la tierra, mientras que arriba, junto a las ventanitas que recogen los distintos vientos, se han dispuesto unas pocas mesas para servir de improvisado restaurante en el que probar algunas delicias manchegas.

El gastromolino de Consuegra, inaugurado en la primavera de 2017, abre cada día entre las 9:00 y las 18:30 horas, aunque la versatilidad de este lugar promete nuevas posibilidades. Más info en www.gastromolino.es

Gastromolino de Consuegra (Toledo) - Ruta de Don Quijote de La Mancha en coche

Tembleque, la plaza cuadrada

Tenía pensado que Consuegra, el otro balcón de La Mancha (son unos cuantos ya, ¿verdad?) fuera el final del viaje. Y así iba a ser, pero cuando subía por la A4 para llegar a Madrid antes que se hiciera tarde alguien me escribió un mensaje por twitter recomendándome parar en Tembleque y disfrutar de su magnífica Plza Mayor. Pero aunque el tiempo apremiaba, pensé… ¡Qué demonios! Tembleque es 100% parte de la ruta del Quijote. Es otro pueblo que aparece mencionado en la novela de Cervantes y si la plaza merece la pena pues… ¡Allá vamos!

Tweet animándome a visitar Tembleque

Entrada de la Plaza Mayor porticada de Tembleque (Toledo), parte de la Ruta de Don Quijote de La Mancha

Y qué bueno fue aquel consejo en la red social de los 140 caracteres. Porque Tembleque cuenta con una plaza cuadrangular del siglo XVII absolutamente increíble. Es del siglo XVII y tiene un poco de corral de comedias como la de San Carlos del Valle o Almagro, aunque ésta tiene claros referentes de las antiguas plazas en las que se llevaban a cabo festejos taurinos. Posee, salvo en el edificio municipal, galerías porticadas con columnas graníticas sosteniendo corredores de madera y ornamentos de yeso con las cruces de la Orden de San Juan de Jerusalén, símbolo del pasado medieval de esta preciosa y no muy conocida localidad toledana situada a tan sólo una hora de Madrid.

Plaza Mayor de Tembleque (Toledo) - Parte de la Ruta del Quijote en coche

Tembleque merece formar parte de la ruta del Quijote como pocas. En el capítulo 31º de la segunda parte aparece mencionada y no cabe duda que está en un entorno que bien conocía Cervantes:

“—A menos de la mitad pararé, si Dios fuere servido —respondió Sancho—. Y, así, digo que llegando el tal labrador a casa del dicho hidalgo convidador, que buen poso haya su ánima, que ya es muerto, y por más señas dicen que hizo una muerte de un ángel, que yo no me hallé presente, que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque…”

“—Por vida vuestra, hijo, que volváis presto de Tembleque, y que sin enterrar al hidalgo, si no queréis hacer más exequias, acabéis vuestro cuento.”

 Aquel día me abrió el gusanillo y regresé tan sólo una semana más tarde para pasar el día, combinar la visita con Ocaña (con una plaza mayor del XVIII maravillosa) y comer en buena compañía en la Venta de Tiembles, el único restaurante que hay en la plaza mayor de Tembleque.

Sele en la Plaza Mayor de Tembleque (Toledo) - Ruta de Don Quijote de La Mancha

Fue aquí, en esta hermosa y vacía plaza, donde puse el punto y final a un viaje de cuatro días y tres noches buscando “el lugar de La Mancha”.  Una fabulosa ruta en coche persiguiendo el espíritu danzante de Don Quijote y Sancho que tuvo a bien Don Miguel de Cervantes hacer deslizar a lo largo y a lo ancho de la geografía de una región muy singular con el objeto de contarnos una historia universal.

Gracias a los que habéis llegado hasta aquí en vuestra lectura. Deseo que hayáis disfrutado de esta ruta hecha a base de palabras, imágenes y, sobre todo, sensaciones. Y que la hagáis vuestra algún día…

Don Quijote de La Mancha sobre la sierra de los molinos de Mota del Cuervo

“Cambiar el mundo, amigo Sancho, que no es utopía sino justicia”

Sele

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PD: No os perdáis la primera parte de un viaje en coche haciendo la ruta de Don Quijote.

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3 comentarios en “Guía de una ruta en coche por La Mancha en busca de Don Quijote (Parte segunda)

  1. Pues efectivamente la hice mia. Siempre había tenido ganas de ver Consuegra y sus molinos y es que estando tan cerca nunca nos habíamos animado.
    Pero tengo que decir que gracias a las redes sociales pude seguir de cerca tu viaje y a los pocos dias iniciaba yo la ruta. Aunque quedaron cosas en el tintero seguro que volveré.
    Gracias por mostrarnos maravillas cercanas y no tan cercanas.
    Y enhorabuena por la noticia!!!!

    1. Hola Patry,

      Es una ruta que da para hacer más cosas. Tengo entre ceja y ceja un tramo que me faltó y seguro que vuelvo pronto a cumplirlo.

      Un saludo!!!

      Sele

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