12 cosas que ver y hacer en Bangkok (Guía para primerizos)

Bangkok, quizás la más canalla de las ciudades asiáticas, se trata de ese verso suelto que se te repite una y otra vez en tu cabeza como aquellas canciones pegadizas de los ochenta. Allí cuando consientes una primera vez puedes considerar que estás perdido, que la ciudad se vuelca en tu mesa de intenciones calle a calle, soi a soi y khlong a khlong. Te das cuenta que los distritos por los que pasaste conforman un universo en sí mismo, que la ciudad en la que vives sería más divertida si contara con el Chao Phraya para poder navegar por él y que eres incapaz de encontrar otro pad thai que sepa igual de intenso. Recuerdas, entonces, el día en que fuiste un novato en Bangkok y te quedaron mil cosas por ver y hacer. Incluso cuando renegaste de aquella escalera al Jardín de las Delicias de la que te habían hablado.

Detalle de una puerta de un templo budista en Chinatown Bangkok

Pero, por supuesto, antes de sentir tantos deseos por una ciudad semejante siempre tiene que haber una primera vez para visitar Bangkok y comprender que estás enganchado a ella. Para futuros viajeros a la caótica y electrizante capital de Tailandia he preparado una guía rápida para primerizos con consejos sobre qué ver y hacer en Bangkok en un viaje (o una escala) de aproximadamente cuatro o cinco días. Si os parece vamos a dar breve paso por aquellos lugares hipnóticos de la ciudad y aquellos momentos sin los que uno no puede regresar a casa bajo ningún concepto.  Leer artículo completo ➜

El instante viajero XVII: Una noche en Mashhad

Santuario de Imán Reza en Mashhad (Irán)

Mashhad alberga el Santuario de Imam Reza y su tumba. El que fuera el octavo imam o sucesor de Mahoma para la rama chiíta del Islam, murió envenenado precisamente en la ciudad persa allá por el siglo IX de nuestra Era. Y su culto se refleja en uno de los complejos religiosos más inmensos del mundo musulmán. De hecho el de Mashhad se trata de “La Meca” de Persia, un lugar al que los iraníes deben peregrinar al menos una vez en la vida puesto que está establecido como el monumento más sagrado del chiísimo en este país. Y eso en Irán, os lo aseguro, es decir mucho.

Nunca olvidaré aquella noche en el Santuario de Imam Reza en Mashhad, esa conjunción de fervor, lágrimas y oro en el que miles de personas rezaban a la vez. Y lloraban. Familias enteras buscaban aquel momento como si fuera el mejor de sus vidas, el definitivo. Los altavoces propagaban los versos del Corán, que se colaban en las rendijas, en las cúpulas persas y en cada uno de los azulejos que decoraban uno de los escenarios más bellos y, a su vez, más significativos de cuantos se pueden visitar en un viaje a Irán hoy día. También se colaban en los ojos vidriosos de los fieles, los verdaderos protagonistas de un rincón lleno de instantes emocionantes.  Leer artículo completo ➜

Lago Inle, un espejo de agua en Myanmar

Una larga canoa de madera en el Lago Inle es apenas un punto en un horizonte perfecto dominado por el agua, las montañas y la simetría. Sobre la misma un pescador de la etnia intha mantiene el equilibrio desde la trémula proa mientras prepara la red y rema utilizando su pierna. No parece que ejerza ninguna presión sombre la embarcación. Es como si él se encontrara flotando allí mismo, como si en realidad el lago ejerciera su poder para quebrantar todas las leyes de lo que podemos considerar normal. Pero una simple escena de pesca es apenas un precioso instante más en un universo acuático que muchos consideran el corazón de Myanmar y donde surgen del agua cantidad de aldeas flotantes, espigadas estupas budistas, campos de cultivo y, sobre todo, la sensación de encontrarse ante un collage humano capaz de mostrar lo mejor del país asiático.

Pescador intha en el Lago Inle (Myanmar)

Pocos lugares representan con tanta claridad el significado de Myanmar. Hay tanto que ver y hacer en el Lago Inle y, sobre todo, que sentir, que lo mejor es no seguir otro esquema que no sea el que él nos proponga. Al fin y al cabo todos los viajeros encontramos aquí un lugar para quedarnos, olvidarnos del reloj y de cualquier plan establecido para simplemente ser testigos y disfrutar de una colección de tradiciones que se miran a un espejo en el que todo es agua.  Leer artículo completo ➜

Ayutthaya a bordo de una barcaza de arroz

Ayutthaya, la esplendorosa capital del Reino de Siam durante cuatro siglos, se trata de uno de esos regalos que la arqueología nos hace a los viajeros que vamos a Tailandia. Un universo de roídas estupas, estatuas gigantescas, estructuras de aspecto jemer que recuerdan a los templos de Angkor y restos atrapados para siempre en una maraña de ramas y raíces forman parte de la vieja ciudad-isla situada en la confluencia de tres grandes ríos. Aunque los guerreros birmanos la prendieron fuego allá por el siglo XVIII sigue considerándose uno de los mejores conjuntos arqueológicos del Sudeste Asiático y su cercanía con Bangkok la convierten en uno de esos lugares imprescindibles en territorio tailandés. Un espacio histórico que merece ser visto de todas las maneras que a uno se le ocurran a uno, ya sea a pie, en tuk tuk, en bicicleta o también en barco. Y es que quién nos iba a decir que precisamente durante nuestro viaje sería una antigua barcaza de arroz reconvertida al turismo la que nos proporcionaría las mejores vistas posibles de la gran Ayutthaya.

Templo Wat Chaiwatthanaram desde el barco Thanatharee (Ayutthaya, Tailandia)

Nuestra experiencia en un barco de teca llamado Thanatharee con el que rodeamos por el agua Ayutthaya nos llevó a conocer por dentro el considerado como uno de los cruceros más originales de Tailandia y disfrutar de una perspectiva diferente de la ciudad siamesa.  Leer artículo completo ➜

El arte de perderse (o dejarse perder) en Bangkok

He tardado un mundo en ir a Tailandia. Quizás demasiado. Y creedme, no comprendo el porqué de semejante eternidad. Tuvo que ser en una larga escala de varios días antes de partir a Myanmar para eliminar de una vez por todas pretextos vacuos y así poder por fin mirar a los ojos a una ciudad como Bangkok. El mero hecho de viajar a la capital thai ha permitido que me perdiera entre callejones y khlongs, caminar entre estatuas de Buda y pinturas del Ramayana en las paredes, asomarme a grandes rascacielos y navegar a cualquier hora en una barca larga por los últimos recodos del Chao Phraya, el conocido como río de los reyes. He de reconocer que jamás en la vida me hubiera imaginado que una ciudad pudiera absorberme tanto el seso hasta olvidarme incluso de quién era. Porque Bangkok me ha seducido por completo. Y deduzco que para siempre.

Gran Palacio Real en Bangkok (Tailandia)

El arte de perderse (o dejarse perder) en Bangkok es la razón de ser de una de las experiencias viajeras más hilarantes y menos sujetas a tu propio control. Cuando te quieres dar cuenta de las cosas, la ciudad de los mil mundos se ha instalado en tu azotea. Leer artículo completo ➜

Socotra, la isla del Ave Fénix, necesita resurgir de nuevo

Hace algún tiempo os mostramos los oscuros aconteceres de Yemen y de la guerra de la que nadie habla y os contamos cómo un país fabuloso estaba muriendo día a día sin que los focos televisivos si quiera recogieran esta barbarie. También de la manera de lograr que la ayuda pudiera llegar a las familias desde dentro gracias a la labor de la Solidarios sin fronteras. Hoy regresamos a Yemen, en concreto a una isla legendaria como Socotra, donde varias historias de la Antigüedad aseguraban que allí anidaba el Ave Fénix y cuyo aislamiento geográfico la convierte en una rareza en sí misma. Con una singularidad que podríamos poner cierto paralelismo en Islas Galápagos, con especies vegetales y animales que sólo residen allí, Socotra puede considerársela como uno de los destinos más extraños de nuestro planeta. Y que en cuestión de un año se ha visto dentro en una secuencia maldita a partir del bloqueo radical por el conflicto bélico que vive el país así como de la llegada de dos ciclones (muy raros en esta zona del mundo) en noviembre de 2015 que la devastaron por completo.

Imagen de Socotra en blanco y negro (Fotografía de Jordi Esteva)

Hoy mi amiga Eva Erill, responsable de Solidarios sin fronteras y una de las mejores conocedores de Socotra en nuestro país, nos cuenta cómo es la isla, lo que está sucediendo allí ahora mismo y cómo podemos ayudar gracias a un bonito proyecto solidario en forma de cajita. ¿Queréis saber de qué se trata y echar una mano? No os perdáis entonces esta historia…  Leer artículo completo ➜

50 consejos útiles para viajar a Myanmar

Sin duda Myanmar, el mismo que fuera llamado Birmania hasta hace muy poco, se trata todavía de uno de los grandes desconocidos del Sudeste Asiático. Un rincón del mundo capaz de regalarnos una colección extraordinaria de templos y pagodas, de escenas costumbristas que poco o nada han cambiado en siglos y con una gente maravillosa que trata al forastero como si fuese de su propia familia. Tras regresar de un inolvidable viaje a Myanmar y tomar muchas anotaciones me gustaría compartir un reportaje cargado de información práctica que pueda serle provechoso a todos aquellos que estén interesados en conocer por su cuenta este país. Gracias a todas estas notas he podido documentar una lista de 50 consejos útiles para viajar a Myanmar, los cuales pueden servir de ayuda a los futuros viajeros ansiosos por disfrutar de un destino en alza que se resiste a perder su singular pureza.

Mujer Pa-O en Kakku (Myanmar)

¿Qué no debe faltar en la maleta? ¿Cuál es la mejor época para ir a Myanmar? ¿Cómo moverse por el país? ¿Dónde cambiar kyats?  ¿Qué tal se come? ¿Cuales son lugares que ver sí o sí?  ¿Es seguro? Son muchos temas de interés los aquí expuestos que conviene tener en cuenta a la hora preparar un viaje a un país que se está abriendo cada vez más. Tomad papel y lápiz, que aquí viene una pila de consejos prácticos aplicables en un viaje a MyanmarLeer artículo completo ➜

Myanmar, un país que camina descalzo

Ha pasado muy poco desde que regresáramos de un viaje muy especial a Myanmar, la vieja Birmania. Un país de países que se columpia entre la Bahía de Bengala y el Mar de Andamán en el costado noroccidental del Sudeste Asiático. Y que empieza a caminar descalzo en un incipiente proceso democrático hacia un nuevo futuro sin cadenas amarradas a los pies. Lo viajeros que visitamos Myanmar y que nos descalzamos para pisar todo espacio sacralizado en templos, pagodas o santuarios, nos marchamos del lugar con la sensación de haber inhalado las sonrisas más puras de Asia, el elixir de una autenticidad aún presente en las calles, los mercados y los campos arados todavía por bueyes. Quizás sea por eso que mi corazón aún no ha vuelto de allí y se ha quedado, como preveía, prendado de sus gentes, de los templos milenarios de Bagan resurgiendo de los árboles, del dorado de las grandes pagodas y del sonido de los remos en el Lago Inle.

Pagodas en el Lago Inle (Myanmar)

Myanmar, que guarda bajo llave su inocencia, se trata de uno de esos destinos de los que no terminas de regresar del todo. Todavía hoy siento el calor en los pies de sus azulejos al sol y cuando cierro los ojos durante la noche, contemplo con entusiasmo aquel paisaje humano y monumental que convierte a esta tierra en un privilegio para los sentidos. Leer artículo completo ➜

La tumba de Humayun en Delhi, una premonición del Taj Mahal

He oído en más de una ocasión que cuando se viaje a la India hay que escapar de Delhi cuanto antes, salir en el primer avión, tren o rickshaw a cualquier otro lugar menos caótico, ruidoso, contaminado y deprimente.  Son insensateces porque, aunque es cierto que la capital de India es anárquicamente confusa (y confusamente anárquica), posee lugares que merecen realmente la pena. Uno de ellos, que incomprensiblemente se escapa como celebridad inexcusable, es el mausoleo mogol sobre el que se soñó el Taj Mahal para rematar la perfección más absoluta. La joya de mármol tiene un antecesor digno en la Tumba de Humayun, donde yace el segundo monarca del Imperio Mogol. Como en forma de premonición, adelanta un estilo que halló la exquisitez en Agra décadas más tarde.

Tumba de Humayun (Delhi, India)

Resulta extraño que la Tumba de Humayun no haya recibido demasiados focos ni atenciones. Pero también es verdad que eso me permitió en una ocasión entrar a solas por sus puertas arqueadas y sentarme frente al monumento para quedarme atónito contemplando aquel sueño de arenisca y mármol. Leer artículo completo ➜

Una postal desde la bella Myanmar

Hay lugares que sólo evocarlos permiten esbozar casi sin querer una sonrisa ingenua, normalmente acompañada de una mirada soñadora. Hasta hace poco una de mis obsesiones se llamaba Bagan, tierra de templos en la antigua Birmania (oficialmente Myanmar desde hace unos cuantos años). En una llanura inmensa de selva árida donde no mucho tiempo atrás moraban tigres y elefantes surgen algo más de dos mil construcciones religiosas que forman parte de un reino en parte olvidado. Lo que Angkor es a Camboya, Bagan es a Myanmar. Toda una delicia de la arqueología que estos días me ha permitido volver a ser niño y a seguir soñando con ser por unas horas un tal Indiana Jones.

Postal de los templos de Bagan e Myanmar

Me ilusiona compartir esta postal viajera recién salida de Myanmar. Se trata de una de las muchas estampas que he traído de Bagan y que he
empezado a revisar en un marco excepcional llamado Lago Inle. Un instante de un viaje a uno de esos destinos que están empezando a reinventarse
a sí mismos pero que aún gozan de la autenticidad y pureza que los hace únicos y muy especiales.  Leer artículo completo ➜

Rumbo a Myanmar (con larga escala en Bangkok)

Cerrar los ojos ante el preludio de un invierno largo y gris. Y de repente abrirlos y rendirnos a los colores, los aromas, el gentío, la espiritualidad y, por qué no decirlo, al caos más divertido. Una vez más salimos rumbo al Sudeste Asiático para vivir y sentir un viaje donde el choque cultural te golpea en la cara nada más aterrizar. Objetivo Birmania, la película protagonizada por Errol Flynn, se convierte en un amigable “Bienvenidos a Myanmar” con una ruta marcada por la improvisación y las decisiones a corto plazo en la que gozaremos desde un globo de los templos de Bagan, navegaremos por el Lago Inle o caminaremos por los verdes arrozales en Kalaw. La vieja pero reformada Rangón, así como Mandalay, serán nuestros puntos de entrada a este país de países, a un conglomerado de etnias y tradiciones que lo hacen único. Pero antes el aperitivo lo disfrutaremos en un stopover buscado y ganado a pulso, Bangkok. Un primer mordisco en Tailandia nos pondrá sobre la pista con las energías suficientes para experimentar esos pedacitos asiáticos que siempre nos han sabido reconfortar.

Monje budista en un monasterio

Me marcho con Rebeca ya mismo, este sábado, a conocer Myanmar así como la inclasificable Bangkok durante las próximas semanas. Cambiamos por un tiempo los colores del otoño europeo por los rigores de la época seca recién estrenada en el sureste de Asia. Regresamos por fin a nuestro continente preferido.  Leer artículo completo ➜