Érase una vez en India la aldea de El Libro de la Selva

Érase una vez en India la aldea de los hombres, el lugar donde Mowgli regresara después de ser criado en la naturaleza por una manada de lobos y aprender a comunicarse con los animales. La historia de El Libro de la Selva está presente en los tupidos bosques del sur de Madhya Pradesh, con Kanha y Bandhavgarh, así como Pench, como máximos exponentes con los que contextualizar esta recopilación de cuentos que publicara en 1894 el británico Rudyard Kipling y después fuera llevada al cine por Disney en 1967. El temible Shere Kahn, el gran tigre de Bengala, y su descendencia siguen dejándose ver ocasionalmente en la espesura del que siempre fue su territorio. Y algunos pueblos que no han cambiado nada en siglos sobreviven a las puertas de la jungla. Como aquella aldea sin nombre que encontramos al borde de Kanha en la que el azar nos detuvo para contemplar cómo la vida sigue igual en una de las zonas rurales más auténticas y sorprendentes de toda India .

Aldea de Madhya Pradesh en India

Un pueblo anónimo disfrazado de blanco y azul salió a nuestro encuentro una tarde cualquiera. Y aquella podía ser la aldea de los hombres que imaginara Kipling porque tenía todos los ingredientes para ser su escenario.  Leer artículo completo ➜

Rumbo a Macao, la China que “fala” portugués

Estos días le contaba a amigos y familiares que me marchaba de viaje a Macao. Y las pregunta no se hacía esperar. ¿Macao? ¿Pero eso dónde está? ¿A qué sitio raro vas a perderte esta vez? Los rostros de extrañeza eran tales que me veía obligado a despejar confusiones y explicar que Macao forma parte de la República Popular China pero en régimen especial, como lo está Hong Kong, y que fue colonia portuguesa hasta el año 1999. Este enclave luso en Cantón (Sudeste chino) que se mantuvo cerca de cinco siglos bajo la tutela de Portugal representa, no sólo uno de los últimos bastiones del colonialismo nacido en la Edad Moderna sino también una excepción capitalista en un país gobernado por un régimen comunista. Más rico que Las Vegas y con mayor densidad de población que ningún otro territorio del planeta, Macao pretende dejar de ser una incógnita. Mi misión para ello es que lo descubramos juntos a partir de hoy.

Sele en un templo chino

Razones no le faltan a Macao para que me atrajera desde hace mucho tiempo. Entre ellas la conservación de un casco histórico portugués proclamado Patrimonio de la Humanidad, una mezcla de religiones y tradiciones propias de uno y otro lado del mapa y el carácter macaense o patuá de quienes se mezclaron para falar portugués en el Lejano Oriente.  ¿Me acompañáis a esta nueva aventura?  Leer artículo completo ➜

Viajando a Khiva, la ciudad de las mil y una noches

Nunca una gota de agua en el desierto fue tan preciada ni tan preciosa. Nunca un contoneo de murallas de barro y ladrillo resultó tan glorioso. Nunca un mar de minaretes y azulejos tuvo esa sintonía de colores hipnóticos. Así es Khiva (o Jiva), otro de esos lugares imprescindibles en la Ruta de la Seda que se ha hecho inmortal a base de Leyenda y huellas sobre la arena. En el extremo suroeste de Uzbekistán, apenas a un paso de Turkmenistán, brota como por arte de magia una ciudad extraordinaria que nos lleva a caminar por un decorado original de cualquiera de los cuentos de las Mil y una noches.

Khiva (Jiva), la ciudad de las mil y una noches en Uzbekistán

Dentro de nuestro viaje a Uzbekistán hicimos de Khiva un dormitorio de techos estrellados con vistas directas a nuestros sueños. Leer artículo completo ➜

La mirada del tigre de Bengala en el corazón de la India

Han pasado ya lo menos un par de semanas desde que regresara de vivir en India una de las misiones más extraordinarias, complicadas, frustrantes y, por supuesto, maravillosas desde que comenzara a viajar. El sueño con el que partía desde Madrid se traducía en una sola obsesión: observar la mirada del tigre de Bengala en su estado salvaje, en los profundos bosques indios donde Kipling imaginó a Mowgli, Shere Khan, Balú y compañía para narrar su gran obra por todos conocida “El libro de la selva”. La naturaleza extiende su manto en las áreas más tupidas de Madhya Pradesh para perpetuar la leyenda del felino más grande del mundo, ese “fuego que arde en los bosques de la noche” que diría William Blake. Y, aunque parece que poco a poco el gran depredador asiático esté desapareciendo de muchos mapas, todavía hay ciertos lugares como Kanha y Bandhavgarh donde se puede salir a su encuentro. Desde entonces lo tengo muy claro, a muchos nos vale tan sólo una mirada, una aparición fugaz en la que rendir todos los respetos y admiraciones posibles.

Tigre de Bengala en Bandhavgarh (Safari en India con Comando Piraña)

La dificultad era máxima pero la determinación también una de mejores cartas posibles con las que salir en busca de un auténtico fantasma de pelaje naranja y rayas negras. Los intentos fueron lo de menos, incluso las horas en que sólo uno podía bajar los brazos y resignarse, pero finalmente el tigre apareció para dedicar a los impresionados asistentes una mirada penetrante y una sonrisa aún más afilada que sus alargados colmillos.  Leer artículo completo ➜

Hoy iniciamos un reto: En busca de la mirada del tigre de Bengala

Hoy parto rumbo a un sueño, encontrarme con el mismísimo Shere Khan. El gran antagonista de la obra de Rudyard Kipling “El libro de la Selva” es un tigre de Bengala cuyo único propósito es acabar con Mowgli y cuyo talón de aquiles está en su miedo al fuego (así como en una peculiar cojera). Esta historia llevada a los dibujos animados donde nos decían que buscáramos lo más vital (no más) ya que Mamá Naturaleza te lo da se basa en una zona real de nuestro planeta. Las selvas del corazón del Madhya Pradesh, situadas el centro de la India, hoy delimitadas en imponentes parques naturales como Kanha y Bandhavgarh, sirvieron a este escritor británico nacido en Bombay para contextualizar su narración. Hacia allá nos dirigimos con la mayor ilusión, para salir a la busca del gran tigre de Bengala y no regresar a casa hasta dar con él.

La mirada del tigre (¡Nos vamos a India!)

Con los tigres en India, uno de sus últimos hogares en la Tierra, nace la primera misión del #ComandoPiraña, una apuesta por los viajes desde un punto de vista de aventura en la que el hambre sólo se sacia con nuevos retos.  Leer artículo completo ➜

El placer de volar en globo sobre los templos de Bagan

Hay escenarios en este planeta que parecen sacados de un sueño o de una película fantástica. Y pocos, de verdad, muy pocos, pueden comparársele al de esa explanada selvática donde los enigmáticos templos de Bagan surgen a cientos como si nada. Un reino olvidado durante siglos en un país llamado Myanmar, antes conocido como Birmania, que quiso dejar claras las creencias religiosas de su universo budista de pasado hinduísta y en el que además aportaba dioses y espíritus propios. La suerte ha permitido que lleguen más de dos mil templos hasta nuestros días, así como que torres, pagodas y grandes estatuas de Buda nos permitan jugar a ser Indiana Jones con nuestra mochila a la espalda. Y las posibilidades en este rincón superlativo del Sudeste Asiático llegan tan alto que hasta es posible admirarlos desde un globo aerostático.

Volando en globo sobre los templos de Bagan en Myanmar

Durante nuestro último viaje a Myanmar nos animamos a cumplir un sueño consistente en volar en globo sobre los templos de Bagan. Doy fe que llevábamos años esperando el momento. Y cuando menos nos lo esperábamos nos vimos flotando como una pompa de jabón sobre uno de los lugares más hermosos de la Tierra. Leer artículo completo ➜

12 cosas que ver y hacer en Bangkok (Guía para primerizos)

Bangkok, quizás la más canalla de las ciudades asiáticas, se trata de ese verso suelto que se te repite una y otra vez en tu cabeza como aquellas canciones pegadizas de los ochenta. Allí cuando consientes una primera vez puedes considerar que estás perdido, que la ciudad se vuelca en tu mesa de intenciones calle a calle, soi a soi y khlong a khlong. Te das cuenta que los distritos por los que pasaste conforman un universo en sí mismo, que la ciudad en la que vives sería más divertida si contara con el Chao Phraya para poder navegar por él y que eres incapaz de encontrar otro pad thai que sepa igual de intenso. Recuerdas, entonces, el día en que fuiste un novato en Bangkok y te quedaron mil cosas por ver y hacer. Incluso cuando renegaste de aquella escalera al Jardín de las Delicias de la que te habían hablado.

Detalle de una puerta de un templo budista en Chinatown Bangkok

Pero, por supuesto, antes de sentir tantos deseos por una ciudad semejante siempre tiene que haber una primera vez para visitar Bangkok y comprender que estás enganchado a ella. Para futuros viajeros a la caótica y electrizante capital de Tailandia he preparado una guía rápida para primerizos con consejos sobre qué ver y hacer en Bangkok en un viaje (o una escala) de aproximadamente cuatro o cinco días. Si os parece vamos a dar breve paso por aquellos lugares hipnóticos de la ciudad y aquellos momentos sin los que uno no puede regresar a casa bajo ningún concepto.  Leer artículo completo ➜

El instante viajero XVII: Una noche en Mashhad

Santuario de Imán Reza en Mashhad (Irán)

Mashhad alberga el Santuario de Imam Reza y su tumba. El que fuera el octavo imam o sucesor de Mahoma para la rama chiíta del Islam, murió envenenado precisamente en la ciudad persa allá por el siglo IX de nuestra Era. Y su culto se refleja en uno de los complejos religiosos más inmensos del mundo musulmán. De hecho el de Mashhad se trata de “La Meca” de Persia, un lugar al que los iraníes deben peregrinar al menos una vez en la vida puesto que está establecido como el monumento más sagrado del chiísimo en este país. Y eso en Irán, os lo aseguro, es decir mucho.

Nunca olvidaré aquella noche en el Santuario de Imam Reza en Mashhad, esa conjunción de fervor, lágrimas y oro en el que miles de personas rezaban a la vez. Y lloraban. Familias enteras buscaban aquel momento como si fuera el mejor de sus vidas, el definitivo. Los altavoces propagaban los versos del Corán, que se colaban en las rendijas, en las cúpulas persas y en cada uno de los azulejos que decoraban uno de los escenarios más bellos y, a su vez, más significativos de cuantos se pueden visitar en un viaje a Irán hoy día. También se colaban en los ojos vidriosos de los fieles, los verdaderos protagonistas de un rincón lleno de instantes emocionantes.  Leer artículo completo ➜

Lago Inle, un espejo de agua en Myanmar

Una larga canoa de madera en el Lago Inle es apenas un punto en un horizonte perfecto dominado por el agua, las montañas y la simetría. Sobre la misma un pescador de la etnia intha mantiene el equilibrio desde la trémula proa mientras prepara la red y rema utilizando su pierna. No parece que ejerza ninguna presión sombre la embarcación. Es como si él se encontrara flotando allí mismo, como si en realidad el lago ejerciera su poder para quebrantar todas las leyes de lo que podemos considerar normal. Pero una simple escena de pesca es apenas un precioso instante más en un universo acuático que muchos consideran el corazón de Myanmar y donde surgen del agua cantidad de aldeas flotantes, espigadas estupas budistas, campos de cultivo y, sobre todo, la sensación de encontrarse ante un collage humano capaz de mostrar lo mejor del país asiático.

Pescador intha en el Lago Inle (Myanmar)

Pocos lugares representan con tanta claridad el significado de Myanmar. Hay tanto que ver y hacer en el Lago Inle y, sobre todo, que sentir, que lo mejor es no seguir otro esquema que no sea el que él nos proponga. Al fin y al cabo todos los viajeros encontramos aquí un lugar para quedarnos, olvidarnos del reloj y de cualquier plan establecido para simplemente ser testigos y disfrutar de una colección de tradiciones que se miran a un espejo en el que todo es agua.  Leer artículo completo ➜

Ayutthaya a bordo de una barcaza de arroz

Ayutthaya, la esplendorosa capital del Reino de Siam durante cuatro siglos, se trata de uno de esos regalos que la arqueología nos hace a los viajeros que vamos a Tailandia. Un universo de roídas estupas, estatuas gigantescas, estructuras de aspecto jemer que recuerdan a los templos de Angkor y restos atrapados para siempre en una maraña de ramas y raíces forman parte de la vieja ciudad-isla situada en la confluencia de tres grandes ríos. Aunque los guerreros birmanos la prendieron fuego allá por el siglo XVIII sigue considerándose uno de los mejores conjuntos arqueológicos del Sudeste Asiático y su cercanía con Bangkok la convierten en uno de esos lugares imprescindibles en territorio tailandés. Un espacio histórico que merece ser visto de todas las maneras que a uno se le ocurran a uno, ya sea a pie, en tuk tuk, en bicicleta o también en barco. Y es que quién nos iba a decir que precisamente durante nuestro viaje sería una antigua barcaza de arroz reconvertida al turismo la que nos proporcionaría las mejores vistas posibles de la gran Ayutthaya.

Templo Wat Chaiwatthanaram desde el barco Thanatharee (Ayutthaya, Tailandia)

Nuestra experiencia en un barco de teca llamado Thanatharee con el que rodeamos por el agua Ayutthaya nos llevó a conocer por dentro el considerado como uno de los cruceros más originales de Tailandia y disfrutar de una perspectiva diferente de la ciudad siamesa.  Leer artículo completo ➜

El arte de perderse (o dejarse perder) en Bangkok

He tardado un mundo en ir a Tailandia. Quizás demasiado. Y creedme, no comprendo el porqué de semejante eternidad. Tuvo que ser en una larga escala de varios días antes de partir a Myanmar para eliminar de una vez por todas pretextos vacuos y así poder por fin mirar a los ojos a una ciudad como Bangkok. El mero hecho de viajar a la capital thai ha permitido que me perdiera entre callejones y khlongs, caminar entre estatuas de Buda y pinturas del Ramayana en las paredes, asomarme a grandes rascacielos y navegar a cualquier hora en una barca larga por los últimos recodos del Chao Phraya, el conocido como río de los reyes. He de reconocer que jamás en la vida me hubiera imaginado que una ciudad pudiera absorberme tanto el seso hasta olvidarme incluso de quién era. Porque Bangkok me ha seducido por completo. Y deduzco que para siempre.

Gran Palacio Real en Bangkok (Tailandia)

El arte de perderse (o dejarse perder) en Bangkok es la razón de ser de una de las experiencias viajeras más hilarantes y menos sujetas a tu propio control. Cuando te quieres dar cuenta de las cosas, la ciudad de los mil mundos se ha instalado en tu azotea. Leer artículo completo ➜