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Se cuenta que cuando murió Siddharta Gautama, Buda, y estaba siendo incinerado como era costumbre hacer con los muertos, alguien rescató de la pira uno de sus dientes. Acababa de nacer una de las más importanes reliquias de la religión budista, forjándose además la creencia de que el poseedor del diente tenía el Derecho divino a gobernar la tierra en la que residiera. Éste fue trasladado a Ceilán por una princesa del Reino indio de Kalinga, quien lo escondió en su cabello para protegerlo y asegurar que llegara sano y salvo a su destino, que era el mayor baluarte del Budismo en aquella época. Primero se llevó la reliquia a la que era la capital de la isla, Anuradhapura, convertida a los nuevos preceptos de Fe por otro príncipe indio, Mahinda. Allí fue guardada durante siglos, aunque cuando Anuradhapura fue abandonada pasó a estar guardada en un santuario de Polonnaruwa. Su última morada, a pesar de ser robada en varias ocasiones por holandeses, ingleses y portugueses, ha sido y es la ciudad de Kandy, la cual custodia la venerada reliquia en el espectacular Templo del Diente de Buda. Abrazada por las montañas, goza de un escenario magnífico que nadie debe perderse si viaja a Sri Lanka. Y es que Kandy, la incomparable Kandy, tiene algo que va más allá de un diente sagrado que se salvó del fuego.

Allá donde nacen las primeras plantaciones de té en un fantástico preludio de las Tierras altas, Kandy representa dos facetas de Sri Lanka, la del arraigo a sus tradiciones más antiguas y la de la absorción de los vientos venidos en los tiempos en que fueron Colonia británica. Esa mezcla nos trae una ciudad realmente agradable y con alma propia, y quizás nunca deje de irradiar su energía al no dejar de latir por ser el corazón de ese país sorprendente llamado Sri Lanka. Leer el resto de esta entrada »
Suena Lili Marleen en una vieja radio de madera convertida en la única luz de un salón desordenado. Sólo la voz lánguida de Marlene Dietrich es capaz de detener el silencio dentro de un abismo de cuatro paredes. Se repite una y otra vez, aunque no hay nadie sentado escuchándola. En la calle tampoco hay transeúntes, ni tiendas de flores, ni se aprecia el olor de la panadería que horneaba pan y pasteles antes de cada amanecer. No veo sonrisas dibujadas en las caras de los niños porque ya no están. La desolación forma parte de esa pesadilla sin final, de esa visión del túnel de la muerte sin una sola luz a la que salir corriendo. No hay huída posible, y tiemblan los recuerdos de los supervivientes convertidos en un collage de imágenes en blanco y negro para quienes ni siquiera habíamos estado allí. Porque no hace falta haber nacido en la primera mitad del Siglo XX para sentirnos todos víctimas de la II Guerra Mundial. Por eso os pido que hoy me acompañéis a un viaje al pasado para poner nuestros pies y caminar a través de cinco rincones significativos dentro de la contienda más mortífera que jamás ha existido.
Vamos a hacer un viaje a la II Guerra Mundial en cinco pasos, visitando lugares en los que todavía es perceptible el aroma del horror. Allá donde Lili Marleen se escuchaba con mucho miedo y lágrimas en los ojos. Leer el resto de esta entrada »
Cuenta la Leyenda que una de las muchas esposas de Tamerlán, Bibi Khanum, quiso hacer un gran regalo a su marido mientras éste se encontraba en una de sus largas campañas militares, y mandó construir en Samarkanda la Mezquita más grande y ornamentada que jamás hubiesen visto sus ojos. Los mejores artesanos trabajaron en hacerla realmente hermosa, empleándose incluso zafiros y turquesas para engalanar tan magna obra. Pero cuando estaba a punto de terminarse, el arquitecto de la Mezquita, que se había enamorado de la mujer del conquistador, le pidió a ésta que si quería ver culminado su gran regalo debía darle al menos un beso. Ella, al principio, se negó y le ofreció la mujer que quisiera en Samarkanda, pero él no aceptó a ninguna otra que no fuera ella. Finalmente, ya que estaba próximo el regreso de Tamerlán, Bibi Khanum dijo sí a la proposición del arquitecto y le besó, aunque no inocentemente. Ambos se besaron con una pasión incontenible, tanto que él le mordió en los labios dejándole una pequeña marca. Cuando poco después volvió Tamerlán de la guerra y vio a la que era su mujer favorita del harén, se entusiasmó con el regalo que le había preparado, pero astuto de él, se dio cuenta de que la señal que tenía en los labios se la había hecho otro hombre. Sin decir nada, subió con ella a uno de los minaretes con la excusa de observar las estrellas juntos. Y fue ahí donde Amir Timur, Tamerlán, perpetró su venganza, empujándola desde las alturas para acabar con su vida. Hoy la Mezquita lleva el nombre de Bibi Khanum y aún su enorme cúpula azul turquesa llora la muerte de la infortunada esposa.

La de Bibi Khanum es una de las muchas Leyendas e historias que recorren los rincones de Samarkanda más allá de la Plaza del Registán. En este post vamos a comprobar cómo la más emblemática de las ciudades de Asia Central es poseedora de tesoros grandiosos esparcidos dentro de su dibujo soviético. Shah-i-Zinda, el Mausoleo Gur-e Amir o la propia Mezquita en la que Tamerlán sufrió su traición, son los ejemplos de que además del Registán (del que ya hablamos), Samarkanda tiene lugares magníficos donde la Ruta de la Seda vuelve a revivir con todo su fulgor. Leer el resto de esta entrada »
No tiene mar pero es azul. Las olas son las curvas de las cúpulas que brillan en el horizonte de la ciudad con mayor esplendor de la Ruta de la Seda. Susurrar Samarkanda es homenajear al más mítico y hermoso de los nombres que un lugar puede poseer. El camino de los viajeros siempre se detiene aquí, en el Universo del conquistador Tamerlán, en la encrucijada de culturas, de saberes, de lenguas venidas de aquí y de allá… Las corrientes de Oriente y Occidente confluyen en una ciudad mecida por la seda y las palabras de los más grandes. Cuando Alejandro Magno la vio por primera vez dijo: “Todo lo que había oído sobre Samarkanda es verdad, excepto que es mas hermosa de lo que había imaginado”. Y eso que aún no existía el Registán, ni Bibi Khanum, ni Gur-e-Amir ni tantas joyas timúridas que resplandecen robándole protagonismo al mismo cielo.

Samarkanda no es sólo un lugar físico. Representa como ninguna la migración del saber a todos los confines del mundo. Hubo un momento en que todas las ideas confluían en ella, en su Plaza…el Registán. Superviviente de mil y una contiendas, siempre resguardó sus tesoros incluso de la sovietización express a la que fue sometida, al igual que tuvieron que hacer otras en Uzbekistán. Nadie osó robarle al mundo el alma aún nómada que se posa en los azulejos turquesas que consiguen hipnotizarte con sus destellos. Samarkanda es Leyenda. Y no tiene mar, pero es azul… Leer el resto de esta entrada »

La belleza eterna de Polonnaruwa está al alcance de muy pocos. La que fuera capital del poderoso Reino cingalés entre los siglos XI y XII eclipsó a la hasta entonces protagonista Anuradhapura, relegándola a los caprichos del olvido y el ramaje de la selva. En ese tiempo se construyeron los monumentos más fascinantes de la isla, los cuales envejecieron más lentamente, lo que hoy permite dar una idea más certera a los viajeros del esplendor de una ciudad grandiosa. Pulula la gente entre los templos, palacios, bibliotecas, inmensas dagobas y la perfección manifiesta de un conjunto de esculturas budistas que obligan replantearse si se ha alcanzado la cima a la hora de plasmar expresiones de un virtuosismo imposible bajo los rostros modelados en la misma roca.

Entusiastas de la arqueología, de los templos desgastados entre los árboles, apasionados del Arte, Polonnaruwa es el lugar que andáis buscando. Caminemos juntos para conocer mejor otro pedacito de la Historia de Sri Lanka y agudicemos la vista para disfrutar en compañía de ninfas, Budas y dioses de otro mundo que cobran vida en la piedra esculpida por genios sin nombre. Leer el resto de esta entrada »
En Japón me llamó poderosamente la atención encontrarme en algunos cementerios, templos o senderos próximos a los cauces de los ríos, a grupos de pequeños bebés esculpidos en piedra con sus gorritos, sus baberos e incluso algún que otro juguete junto a ellos. Es, sin duda, una imagen muy llamativa y que tiene una explicación. La de los niños de piedra es una tradición muy arraigada para los japoneses y parte de una historia realmente emotiva. Una historia a la que se aferran los padres desesperados por la pérdida de sus hijos pequeños para tratar de aliviar el profundo dolor que les rompe desde que se marcharon.

Ya se sabe que éste es un país muy rico en creencias y cuentos, los cuales muchos desconocemos, e ir descifrándolos nos va permitiendo comprender cada vez más porqués de la cultura nipona. Para ello, hoy os voy a contar el cuento de Jizō y los niños condenados. Leer el resto de esta entrada »
Las revueltas en Siria y la represión despropocionada por parte del régimen y su ejército hacia los disidentes que hay en el país de Oriente Medio son noticia cada día en los medios de comunicación. La denominada primavera árabe de 2011 sangra con fuerza en la ciudad rebelde de Hama, en la que las multitudinarias manifestaciones han sido pisoteadas por los tanques y los francotiradores que disparan a discrección a cualquiera que se ponga por delante. Van cientos de muertos en unas pocas semanas. Bashar al Assad lleva el mismo camino de su padre, que en 1982 asesinó a más de veinticinco mil personas en lo que se conoció como “La Masacre de Hama”. Las bombas hundieron y siguen hundiendo una ciudad que simboliza el inconformismo de una población herida. En Hama, las norias gigantes que remueven las aguas desde hace casi tres milenios, lloran desconsoladamente esparciendo sus lágrimas en el Río Orontes y gimen con estruendo por otra gran injusticia a la que el mundo a vuelto a dar la espalda una vez más.

Hace cinco años tuve la ocasión y la suerte de visitar la ciudad de Hama dentro de un viaje que me llevó por países como Turquía, Siria, Líbano, Jordania o Egipto. La bíblica Hamath, antiquísima capital de un Reino Cananeo en tiempos del Rey David, vio pasar a los egipcios, asirios, fenicios, romanos y árabes durante su larga y agitada Historia. Quienes nunca se marcharon fueron las norias, que llevan crujiendo más tiempo del que nadie puede recordar y que son el mayor reclamo turístico de una Hama que pide auxilio. Leer el resto de esta entrada »

Que Marco Polo te ampare y te protega en este camino. Que las almas y el coraje de los mercaderes que surcaron la Ruta de la Seda uniendo Oriente y Occidente formen la tierra que asiente tus pasos. Anchos e inaccesibles desiertos te esperan antes de llegar a abrir las puertas de la sugerente Samarkanda y quedarte petrificado ante los brillos del Registán. Te verás entonces en el que fuera el centro del mundo durante siglos, en la pasarela de los saberes de Persia, China, India, Bizancio o Roma. Descansa porque el sendero no termina aquí. Antes las brillantes y turquesas cúpulas secundan el minarete Kalon de Bukhara, un faro para guiarte en el desierto. Si el inhóspito Quizyl Kum no lo impide te perderás en ese laberinto de las mil y una noches llamado Khiva capaz de invocar todos tus sueños. Asímismo verás morir los barcos varados del viejo Mar de Aral dentro de la inmensidad y la nada. Resguárdate en las fortalezas que sobreviven como atalayas de barro sobre el cambiante e imprevisible Río Amu Daria, antes Oxus, y asimila la hospitalidad de las gentes de esta tierra. Prueba un pedacito de Historia del mundo con sabor a especias… sé bienvenido a este país de Asia Central llamado Uzbekistán.

A lo largo de la presente guía práctica trataré de trasladaros a Uzbekistán, a que conozcáis los rincones que visitamos durante dos largas e intensas semanas y, por supuesto, a ofreceros nuestra experiencia en este país para poder dar luz a quien quiera emprender un viaje similar. Recorrido, transportes utilizados, alojamiento, seguridad y un sinfín de consejos prácticos para ponerse al día en un destino no demasiado conocido y capaz de satisfacer a los viajeros más inquietos. Samarkanda nos espera y no hay tiempo que perder. Leer el resto de esta entrada »

Centellean las cúpulas de Samarkanda, se oyen los cantos en los minaretes de Bukhara, las murallas de Khiva parecen más fuertes que nunca y los pastores se alejan del calor del desierto con sus rebaños para que pasten junto al Río Oxus, ahora Amu Daria. Ahora sí que sí, el Gran Viaje del verano ha comenzado. Uzbekistán, el corazón de la Ruta de la Seda, late con la sangre de los Marco Polo, Tamerlán, Ibn Battuta, y se pasea con el alma de las caravanas y camelleros que un día surcaron ese camino en el que se hicieron transfusiones de sabiduría tanto o más que de mercancías. Nuestros pies buscan también posarse sobre este lugar que se rompe en la Historia del mundo mezclada en este lejano rincón de Asia Central. Pero no todo acaba allí, ya que la emoción de bifurcará en una última semana recorriendo las Repúblicas Bálticas, esos países de la ex-Unión soviética que brillan con luz propia que siempre se pronuncian al unísono y en el mismo orden: Estonia, Letonia o Lituania. Dos viajes, dos aventuras y mil retos viajan en el interior de nuestras mochilas.

No sabéis qué alegría me da deciros que esta es una realidad, que hasta que termine el mes de julio no se hablará de regresar sino de aprender de otras personas, de otros modos de vida, de lo que supone perderse dentro de las huellas de la propia Historia. Leer el resto de esta entrada »

La diversidad cultural, natural y de ocio en Sri Lanka es asombrosa. Para muestra todo lo vivido en un sólo día de
intensidad brutal. Temprano, antes de que el Sol nos estrangulara con sus rayos, ascendimos la Roca de Sigiriya, quizás el baluarte monumental más poderoso del país que, aprovechando su espigada forma nacida de una erupción volcánica, sirvió de palacio, fortaleza e incluso monasterio, al que se podía por unas escaleras flanqueadas por grandes garras de pieda que subían hasta las fauces de un león gigante. En ningún modo es algo fantástico e irreal sino una verdad que se puede palpar y saborear en esta lengua rocosa y vertical rodeada de selva, la cual asegura un “vértigo” emocional al viajero que gozará desentrañando algunos de sus enigmas. Sigiriya, cuyo nombre viene a decir “la Roca del León”, nos hizo sudar y suspirar al mismo tiempo mientras nos veíamos inmersos en una película de aventuras al más puro Indiana Jones.
Pero en Sigiriya no acabó la cosa. Porque en apenas unas horas nos encontrábamos subidos sin montura alguna sobre
el lomo de un elefante que nos llevó a atravesar lentamente un humedal en compañía de las garzas y otras aves en busca de comida. Y como no debió bastarnos, nos subimos a un jeep para observar de cerca manadas de elefantes y búfalos salvajes en mitad de un territorio boscoso tan verde como exhuberante. Decenas de paquidermos protagonizaron un safari apasionante dentro de una red de senderos de barro que sólo se puede hacer de forma segura con un vehículo tracción a las cuatro ruedas. La Naturaleza más vibrante salió de sus escondrijos para mostrarse sin complejos y reivindicar una de las facetas más agradecidas de un país en el que los límites no parecen existir.

Esa dualidad entre un patrimonio cultural-natural tan rico es el secreto mejor guardado de Sri Lanka. ¿Cómo puede dar tanto de sí una sola isla casi inapreciable en los atlas y mapamundis?














