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En el nordeste de Panamá el Mar Caribe detiene la fuerza de sus olas para quedarse completamente quieto. Las aguas, como si se hubiesen paralizado de repente, dejan ver unos fondos turquesas deslumbrantes, mecidos únicamente por infinidad de peces de colores y delfines atraídos por la riqueza de los corales. Las tortugas anidan en playas vírgenes de arena blanca que se escapan de la frondosidad de las selvas tropicales que les dan abrigo. Allí es donde nace el Archipiélago de Bocas del Toro, uno de los mayores paraísos que nos deja la costa panameña, en cuyas islas no existe la prisa ni tan siquiera el tiempo. Lejanos de todo, prácticamente en un extremo, se vislumbran tímidamente dos minúsculos cayos que no están habitados más que por las aves, los cangrejos y algún que otro reptil. Son los Cayos Zapatillas, los cuales sintetizan en sí mismos toda esas historias de náufragos, robinsones varios y tesoros escondidos en la playa por piratas con parche en el ojo y pata de palo.

Llegamos al Cayo Zapatilla Mayor en la lancha motora del capitán Jeff, con quien habíamos partido de Isla Colón, para poder darnos un buen baño y hacer snorkelling en el lugar donde se rodó el primer “Supervivientes” que se emitió por televisión en España. Sin más compañía que la del mar y los cocoteros nos sumergimos dentro de una isla completamente desierta en la que sólo cabía suspirar y confirmar que definitivamente era real. Leer el resto de esta entrada »
La Pereza es uno más de los siete pecados capitales. La semilla de holgazanes, vagos , haraganes y gandules de aquí y de allá que se esparce continuamente por el mundo sin razón de género, raza, religión o condición. Vive en todos y
cada uno de nosotros, ahueca nuestros sofás, calienta nuestras camas e incluso alienta nuestros bostezos. Es la creadora de frases como “Ahora no me apetece” o “Que lo haga otro”, o de clásicas onomatopeyas como “Buffff”. Tiene un demostrado efecto paralizador en las extremidades y se esmera en cargar de peso los párpados. Demoledora e implacable, azota conciencias, arruina carreras y machaca todos los planes que se proponga. Pero que nadie piense que este rasgo impregnado en el carácter es propio únicamente del género humano. No seamos ingenuos ni queramos acaparar todo. Hay algo que nos supera con creces. Porque existe un animal que vive en las Selvas de Centro y Sudamérica que hace suya la pereza como el que más. Tanto que se le conoce oficialmente como Perezoso. Y es que nunca un nombre hizo tanto honor a una realidad.
La primera vez que me topé con un Perezoso fue en Costa Rica, en el Bosque lluvioso de Monteverde. Estaba agazapado, hecho una bola de pelo en lo alto de un árbol. Dormía plácidamente. Y así una hora, dos horas, tres horas… Tanto que volvimos para la cena y ahí seguía, sin haberse movido un solo centímetro. Tendría que esperar un día para ver a un perezoso despierto que trepaba hacia una rama con gran pasimonia, como a cámara lenta, sin importarle un bledo que estuviésemos apenas a un palmo suyo.

Tengo especial cariño a estos animales que siempre sonríen, que no saben de stress ni de prisas, y que apuestan de cara por la calma y el sosiego. ¿Qué os parece si les conocemos un poco mejor? Leer el resto de esta entrada »

Desde el sábado 28 de abril de 2007 y durante 3 semanas estuve gozándolo en tierras paradisiacas de Centroamérica. Costa Rica por entero y el privilegiado Archipiélago de Bocas del Toro, en Panamá, fueron los lugares escogidos para llevar a cabo uno de los viajes más deseados desde hace mucho tiempo.
No sólo porque supuso la primera vez en cruzar el charco para pasar a América sino también porque fue algo muy diferente a lo que estaba acostumbrado. La razón es muy simple, no es un destino donde destacan las ciudades o los monumentos. Al contrario, es una zona en que la protagonista al 100% es la Naturaleza. Selvas tropicales, manglares, volcanes, playas de ensueño, animales salvajes, aves de mil colores… Exotismo puro y casi virgen.















