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Cierro los ojos y me pongo a rebuscar en el baúl de los recuerdos aquellos lugares de Naturaleza Pura que he tenido la suerte de disfrutar a lo largo de los viajes realizados hasta el momento. Un millón de imágenes pasan por mi cabeza a toda velocidad, se mezclan las unas con las otras sin solución de continuidad, a fogonazos. De pronto creo aspirar un aire limpio y fresco y escucho de lejos cómo el agua golpea las rocas y un grupo de elefantes emiten un barrito estruendoso que rebota dentro de mis oídos. Me pierdo en las sensaciones que esta Tierra maravillosa me ha proporcionado. No existe la ciudad, ni las prisas y todo sigue su curso natural. Las imágenes que antes veía de forma fugaz ahora las tengo delante de forma nítida. Pertenecen a los cinco lugares Naturales que más me han entusiasmado en mi vida.

Cinco tesoros de la Naturaleza que estaban ahí mucho antes que nosotros, los cuales permanecen vírgenes pero que a su vez esperan que el Hombre no les ponga la mano encima. Todo parte de una lista que es y será imperfecta aunque tenga más vidas que un gato, porque son tantas las maravillas natuales que ni la inmortalidad valdría como garantía para presenciarlas todas. Pero allá va un intento de recopilar las mías. Leer el resto de esta entrada »

CAPÍTULO ESPECIAL SOBRE NUESTRA EXPERIENCIA EN BORNEO JUNTO A LOS ORANGUTANES
Creo que sé de la existencia de Borneo casi desde que tengo uso de razón. Siempre he asociado a esta isla con grandísimas
aventuras de exploradores que lograron internarse en sus profundas selvas en búsqueda de tesoros y riquezas, encontrándose con fieras de afilados colmillos y tribus que cortaban sin reparo las cabezas de sus enemigos, quienes recibían a sus nuevos invitados apuntándoles con sus arcos o con sus cerbatanas de dardos impregnados en veneno mortal. Para mí era un punto en un mapa en medio del mar al que sólo podían acceder los viajeros más grandes y valientes, capaces de enfrentarse a un reto diferente a cada minuto, un lugar exótico y desconocido salvo por unos pocos. Más adelante profundicé sobre Borneo y aprendí que sus selvas poseían una biodiversidad en la que cabían las especies más variopintas, muchas de las cuales sólo vivían en la isla y en ningún lugar del mundo más. Detrás de esa maraña boscosa casi impenetrable se ocultan panteras, elefantes pigmeos, osos malayos, gigantescos cocodrilos, pitones y, por supuesto, orangutanes.
Cuando planteé este viaje a Indonesia regresé a todas estas ensoñaciones infantiles e incluí, como era de recibo, a Borneo en
la hoja de ruta. La provincia indonesia de Kalimantan, que ocupa dos terceras partes de la isla, no podía quedarse atrás. Preparamos, entonces, una breve pero intensa aventura en Tanjung Puting, una zona selvática irrigada por los ríos Kumai y Sekonyer en la cual sobreviven algunos de los últimos ejemplares de orangután existentes en el mundo. Estos grandes simios únicamente habitan parte de Borneo y del Norte de Sumatra, estando destinados, si nadie lo impide, a una extinción no demasiado lejana. Una de nuestras mayores ilusiones era, sin duda alguna, poder estar cerca de ellos y poder disfrutar observándolos caminar, trepar a los árboles, comer, proteger a sus crías, etc… En resumen, poder verlos vivir en paz. Ellos se habían convertido en una razón de ser para nuestro viaje. Y de hecho terminarían regalándonos uno de los momentos más maravillosos e inolvidables de nuestras vidas.

Fueron tres días de plenitud abordo de una embarcación (klotok) con la que surcamos las arterias fluviales de Tanjung Puting, a la vista no sólo de los simpáticos orangutanes sino también de monos narigudos, macacos, varanos nadadores y un sinfín de animales que nos ofrecieron sus cánticos cada noche. En este relato pretendo contaros nuestra magnífica experiencia en este pedacito de selva virgen de esa Borneo exótica y que aún me hace soñar. Pero en esta ocasión pretendo primen las imágenes a las palabras. Porque poco puedo contar yo que no os cuente la mirada tierna de un orangután recién nacido. Es por ello que este se va a convertir de pleno derecho en la crónica con más fotografías y vídeos de todas las existentes en elrincondesele.com hasta el momento. Serán unos simples apuntes escritos los que adornen las imágenes congeladas de un vivencia que nos ha marcado profundamente. Ya no hay remedio. Nuestro corazón se quedó en Borneo. Leer el resto de esta entrada »
No tiendo a hacer avances de próximos escritos, pero pienso que en esta
ocasión es bien merecida una excepción. Y es que me gustaría informaros de que el próximo lunes 6 de septiembre saldrá publicado en elrincondesele.com un Especial de la Selva de Tanjung Puting, en el Borneo indonesio, donde contaré cómo fue nuestra experiencia con los orangutanes y otras particularidades de aquella zona. Todo ello enmarcado dentro de las Crónicas de nuestro viaje a Indonesia, del que constituiría su cuarto capítulo. Llevo aproximadamente diez días trabajando poco a poco, sin prisa pero sin pausa, en el que pretendo sea un relato muy completo, diferente, especial… Y es que quiero transmitiros al menos una pequeña parte de lo que pudimos sentir allí en lo que fueron unos días de Naturaleza pura que nos marcaron a fuego. A continuación podéis ver un vídeo de los muchos que protagonizarán dicho capítulo:
Anuncio que el relato constará con nada menos que veinte vídeos y varias decenas de
fotografías. Será una especie de post-documental que refleje con detalle lo que absorbimos en Tanjung Puting con nuestros cinco sentidos. Un recorrido en barco a contracorriente en el río Sekonyer que atraviesa el corazón del Parque Natural en el que fueron sucediéndose escenas a cada cual más sorprendente. Y un enorme cariño a la que es una de las especies animales más desvaforecidas del Planeta, el orangután, que sobrevive en áreas muy reducidas de Borneo y de Sumatra, y el cual nos proporcionó unos momentos que aún puedo revivir con los ojos cerrados. Aún no está completo pero puedo asegurar que lo que leáis estará hecho con sumo cuidado para que pueda convertirse en un relato espectacular a la vez que esencial dentro de esta página web. Aunque no será yo quien lo decida.
El lunes, la respuesta. No os lo perdáis!
Sele
Que Indonesia se ha convertido por méritos propios en uno de mis países preferidos es un hecho. Yo diría que es el destino “más completo” de todos en los que he estado hasta ahora. Capaz de aglutinar todas y cada una de las exigencias que un viajero de la más diversa índole podría tener. Intentaría definir Indonesia con un sinfín de sustantivos y adjetivos y terminaría quedándome corto. Selvas, Historia, Arrecifes de coral, Templos, Tropical, Tribus, Arrozales, Volcanes, Biodiversidad, Buceo, Trekking, Fiestas, etc… son los primeros que me vienen a la cabeza. Variopinto y auténtico como pocos, confín de los Siete Mares y de viejas Leyendas de Dragones y otras bestias aladas, selva virgen y hogar de etnias casi inaccesibles que imploran su pertenencia a la misma Madre Naturaleza. Al igual que los orangutanes, las panteras o los tigres, que se resignan a ser un mero recuerdo pintado en un lienzo.

A lo largo de tres semanas hemos viajado por Java, Borneo, Bali, Flores y otras islas del Archipiélago de Nusa Tenggara como Rinca, Komodo e incluso otras que no son más que una gota de agua en el Océano. Y ahí precisamente quiero que regresemos todos juntos cuanto antes. Es mi intención que podamos revivir nuestra aventura en Indonesia por medio de detalladas crónicas, siempre salpicadas con numerosas imágenes tanto fotográficas como videográficas que pondremos a vuestra disposición. Trataremos de hacer más cortos los miles y miles de kilómetros que nos separan de este Paraíso para poder conocerlo mucho mejor. Y quien sabe si poder ayudar a otras almas viajeras que tienen pensado ir hasta allí más pronto que tarde.


Os animo, por tanto, a que abráis bien los ojos y dejéis sitio en vuestra maleta de sueños a los simpáticos orangutanes, a las noches de eterna sinfonía de Borneo, a las estatuas de Buda cuya mirada se pierde más allá del volcán, a los tejados de paja y bambú de las chozas de los Ngadas, a las afiladas garras de un Dragón tan real como la vida misma o a los maravillosos campos de arroz que reverdecen aún más si cabe el paisaje de miles y miles de islas. Muchas veces digo que Viajar es invertir en vida. Y vida es precisamente lo que Indonesia nos ofrece en su tarro de las esencias.














