Las sensaciones de viajar en un crucero por primera vez

Observar desde la ventana cómo íbamos avanzando en ese sendero de olas azules que pintaba el mar era una de mis mayores aficiones en el Costa Fortuna. En este barco de vastas dimensiones se podían hacer muchas cosas, pero la esencia la encontré en el movimiento, en la incuestionable compañía del mar en proa y en popa, a babor y a estribor. Todo lo demás me resultaba secundario, un mero acompañamiento a mi primera experiencia en un crucero transatlántico que se dirigía a Brasil y en el que pude completar una ruta realmente interesante como era la de ir de Barcelona a Tenerife deteniéndonos en ciudades como Málaga y Casablanca. Como ya he dicho en alguna ocasión, no voy a pasar ahora a ser el mayor defensor del viaje tipo crucero, porque por el momento no se ha convertido en mi forma preferida de viajar, pero sí voy a narrar las sensaciones buenas y no tan buenas que me produjo el que para mí fue un placentero experimento en alta mar.

Fotografía tomada en el crucero realizado en el Costa Fortuna

Viajar en crucero durante varios días me ha permitido divagar, descansar y, a su vez, ofrecerme un hálito de sensatez ante una afición que engancha a muchas personas que con orgullo se declaran “cruceristas”, y que a otras no les ha logrado seducir del todo. Leer artículo completo ➜

Me embarco en un crucero desde Barcelona hasta Tenerife

Reconozco que nunca he sido muy amigo del viaje tipo Crucero, quizás porque soy demasiado culo inquieto, porque las olas me marean a rabiar y porque cuando he tenido la ocasión quizás he preferido lanzarme a otro tipo de aventuras en escenarios digamos que más abiertos. Pero siempre hay una primera vez para todo y las cosas, antes de juzgarlas, hay que probarlas. Por eso cuando la gente de Costa Cruceros me ofreció embarcarme en su mastodóntico barco Costa Fortuna para hacer un viaje por mar entre Barcelona y Tenerife, pasando por Málaga y Casablanca, y mostrarme en detalle cómo va a ser su programa en 2013, me animé y dije que sí. A este tipo de historias se le conoce como Famtrip, que es algo así como un viaje de familiarización en el que acuden agentes de viajes, prensa y en esta ocasión, bloggers de viajes, a quienes les hacen conocer en profundidad “un producto determinado”, en este caso una experiencia en una embarcación de la Compañía. Así que allá que nos vamos…

Imagen del Costa Florida (Costa Cruceros)

Desde hoy viernes hasta el próximo miércoles experimentaré mi primer crucero, esperaré amigos en cada puerto al que bajemos y, por supuesto, me ocuparé de contároslo en detalle a través de las redes sociales y del propio blog.

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Aventura en Marruecos III

 

Cualquier excusa es buena para volver a Marruecos. Y si dicha excusa se llama “Billete de avión a Casablanca para un fin de semana por 40 euros”, pues mucho mejor. Tras dos viajes al país magrebí en 2007 y 2008, estaba deseoso de regresar, aunque fuera el tiempo suficiente para dar unos sorbitos de té a la menta, escuchar la llamada a la oración de las mezquitas, regatear en los zocos o perderme un rato en una medina diseñada como el más perfecto de los laberintos.

Las fechas: Del viernes 4 de junio al domingo 6 de junio de 2010; La compañía: Mi buen amigo, a la vez que vecino portal con portal, Pablo, compañero de muchas más incursiones en los últimos años; ¿Y el lugar? Rabat, la capital de Marruecos, una ciudad Imperial que ha permanecido siempre a la sombra de Marrakech, Fez o Meknès, y que por unas causas u otras se suele pasar por alto en gran parte de los viajes que se hacen en Marruecos. Aunque como presentía y he podido corroborar después, cuenta con numerosos motivos como para no pasarla por alto. Es como una cajita de madera que guarda pieza a pieza el puzzle de las esencias de un país realmente fascinante del que no dejaré de decir que supone el más cercano de los viajes lejanos. ¿Me ayudáis a abrirla? Leer artículo completo ➜

Aventura en Marruecos II (Fez, Meknès y Casablanca)

Banner Aventura en Marruecos 2 por ti.

Sin asimilar mi llegada de Londres tan sólo unos días antes me ví envuelto en el Puente de diciembre en otra aventura, en concreto la última 2008. El destino fue Marruecos, casualmente el país donde comencé el año caminando en soledad por las ondulantes dunas del Desierto de Merzouga. Siempre dije que Marruecos es el más cercano de los viajes lejanos, y por ello aceleré mi regreso para lo antes posible, aunque variando la ruta en su totalidad. En esta ocasión se llevó a cabo el recorrido CASABLANCA-MEKNÈS-FEZ, basado en ciudades perfectamente comunicadas por ferrocarril. Dejé la Renault Kangoo, los senderos del Atlas y las Kasbahs de hace un año para sumergirme en lo más profundo de la Medina de Fez, escenario digno de los cuentos de las 1000 y 1 noches. O para ver los restos Imperiales y palaciegos de Meknès, olvidada en el tiempo. O incluso para visitar la majestuosa Mezquita de Hassan II de Casablanca o comer en el Rick´s Cafe que se asemeja asombrosamente al que aparece en la que para mí es una de las películas más legendarias de la Historia del Cine.

De camino a la oración (Meknès, Marruecos) por ti.

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