Sur de Groenlandia: Viaje a las maravillas de un planeta polar

Para los inuits o esquimales las montañas nacieron tras la furibunda pelea de dos gigantes. En cada acometida, en cada uno de los golpes, se crearon montes, valles y, en definitiva, la escarpada geografía de un territorio helado. Quizás pueda ser el comienzo más legendario y carismático de esta tierra a la que los vikingos hace más de mil años llamaron Groenlandia por el color verde de sus costas en verano. Hoy para nuestro planeta, para todos nosotros, Groenlandia se trata de uno de los pocos salvoconductos que nos quedan para contemplar la inmensidad de una naturaleza indomable y arrolladora. Una enorme isla en Norteamérica (aunque perteneciente al Reino de Dinamarca) con buena parte de la misma sin explorar, y capaz de seducir a quienes su pasión se mide en grandes aventuras.

Ante un iceberg en el sur de Groenlandia

Tras vivir un viaje extraordinario saliendo a buscar las maravillas del sur de Groenlandia, precisamente donde desembarcaron los vikingos hace ya más de mil años bajo la batuta del gran Erik El Rojo, he encontrado el mejor remedio para esa enfermedad llamada ansia de viajar. Divisando glaciares o persiguiendo icebergs, tanto a pie como en zodiak o kayak (e incluso en helicóptero), he revivido aquellos sueños de infancia que me convertían en el explorador espontáneo de un mundo aún por descubrir.  Leer artículo completo ➜

Råbjerg Mile: Un desierto en el Norte de Europa

En varias ocasiones en mi vida me he llevado grandes sorpresas al encontrarme cosas o lugares que no concuerdan demasiado con los estereotipos y pensamientos que se pueden tener de un país o de una zona.

En las imágenes que a uno le viene a la cabeza de los Países Escandinavos (Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca) siempre tienden a aparecer poblados bosques, fiordos de impresión o praderas con un verde inmaculado que únicamente se corrompe con la nieve del invierno. En resumen, un paisaje norteño, casi salvaje y con vegetación abundante.

Pero en Dinamarca, muy al norte de la Península de Jutlandia, la parte unida por tierra al continente europeo, ya que el resto son grandes islas, existe un lugar que rompe de raíz con el verde y nos traslada física y mentalmente a la soledad de arena de Desiertos como el Sáhara.

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La otra Dinamarca: Crónica de tres fines de semana

El día 12 de Enero de 2007 dio comienzo el primero de los Weekends viajeros consistentes en el aprovechamiento de algunos fines de semana a lo largo del año para viajar al extranjero preferentemente con Aerolíneas de Bajo Coste que tan en boga están hoy en día. Por unas cosas y otras acabé comprando 3 billetes de avión con Ryanair para ir a Dinamarca (Madrid-Billund). Entre enero y febrero hice uso de los mismos y la experiencia me sirvió para llevar a cabo una serie de rutas alternativas en el país escandinavo. Obviamente Billund, en el corazón de Jutlandia, está alejado de la famosísima y preciosa Copenhague, pero puede ser el punto perfecto para poder llegar a los rincones más insólitos y en ocasiones injustamente desconocidos.

Después de que concluyeran dichos mini-viajes en el país nórdico he elaborado un Diario que relata minuciosamente lo sucedido durante esos días cortos pero intensos. Lo he titulado La otra Dinamarca. Crónica de tres fines de semana porque está centrado básicamente en esas zonas menos conocidas pero no por ello menos atractivas. La Península de Jutlandia y la Isla de Fionia son regiones danesas que tienen muchos alicientes para visitarlas tranquilamente. Y siempre partiendo desde el Aeropuerto de Billund.

Si queréis salir de fiesta por la noche en Aarhus, conocer Ribe (la ciudad más antigua de Escandinavia), seguir los pasos de Hans Christian Andersen en su Odense natal, visitar un castillo de cuento de hadas como el de Egeskov, caminar sobre las dunas Skagen o sentir el misticismo del cementerio vikingo de Lindholm Høje, os recomiendo que empecéis a leeros ya esta compilación de relatos.

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Interrail 2001: Misión 71º 10´21´´

El Interrail no es sólo un billete que permite moverse en tren por Europa durante un tiempo determinado. Para mí, al igual que para mucha gente, es una forma de viajar e incluso una forma de ser. Y posiblemente sea uno de los mejores cimientos sobre los que debe construir todo aquel que se precie viajero libre e independiente. Bajo presupuesto, improvisación y aventura son conceptos que van indisolublemente unidos a este término. Qué mejor forma entonces de constituir la base idónea de futuros trotamundos. Y es que en un Interrail se aprende viajar…

Barco a DinamarcaBergen

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