El castillo de Zafra, soberbio escenario de Juego de Tronos en Guadalajara

¿Quién hubiera imaginado que una de las localizaciones más extraordinarias de Juego de Tronos tendría lugar en la fría y solitaria Sierra de Caldereros de Guadalajara? ¿Y que el castillo de Zafra se convertiría en un icono soberbio de toda esta historia? Situado en un lugar absolutamente despoblado, de inviernos siberianos y silencios ventosos, el considerado entre los castillos más hermosos y desconocidos de cuantos existen en España atrajo al equipo de la famosa serie de la HBO para trabajar en importantes escenas de la sexta temporada. Sin duda no es de extrañar que les llamara tanto la atención tanto la fortaleza como este entorno situado en el extremo oriental de la provincia de Guadalajara, a pocos kilómetros de territorio aragonés. Lo raro es que tanta gente de este país no supiera de su existencia antes.

Castillo de Zafra (Guadalajara). Es la Torre de la Alegría de Juego de Tronos

Dentro de una ruta por el corazón del Señorío de Molina en la que visitamos Molina de Aragón o el Barranco de la Hoz, nos desplazamos hasta el castillo de Zafra para disfrutar a solas de un increíble escenario capaz de trasladarnos a la Edad Media y que corresponde en la ficción a la Torre de la Alegría de Juego de TronosLeer artículo completo ➜

Medinaceli y el arco del tiempo en Soria

Sobre un cerro asomado al valle del Jalón surge un reino en piedra cincelado durante milenios por celtíberos, romanos, árabes y cristianos viejos. Todavía la soriana Medinaceli sigue recibiendo a sus visitantes por su arco de tres puertas que en tiempos del Emperador Domiciano (siglo I d.C) servía como acceso a esta ciudad situada en la calzada romana que comunicaba Emerita Augusta (Mérida) con Caesar Augusta (Zaraguza). El gran arco de Medinaceli sería algo así como un gran portón desde el que poder llevar a cabo un viaje en el tiempo a través de uno de los pueblos más encantadores y sugerentes de la provincia de Soria.

Imagen de Medinaceli (Soria) desde la carretera

A escasas dos horas en coche desde Madrid, Medinaceli nos regala un casco histórico excepcional y armonioso donde, por supuesto hay mucho que ver, por lo que os propongo nos demos juntos un paseo por esta villa sin igual.  Leer artículo completo ➜

Paseo fotográfico por el sendero marítimo de San Vicente do Mar (Pedras Negras – Con Negro)

En uno de los extremos exteriores de la Ría de Arousa, la mayor de las rías gallegas, surge la península de O Grove. Desde hace ya muchos años acudo cada año a admirar este portón rocoso que se atreve a mirar a los ojos a las islas de Ons y Sálvora, y al que los días nublados le sientan especialmente bien. Suelo dejar el coche en el puerto de Pedras Negras en San Vicente do Mar y me pongo a caminar, cámara de fotos en mano y a paso lento, por una de las rutas costeras a pie más extraordinarias y fotogénicas que existen en Rías Baixas. La pasarela de madera de poco más de dos kilómetros entre Pedras Negras y Con Negro regala una caminata escénica para todos los públicos que permite contemplar un paisaje de costa inverosímil mientras se atraviesan esas mismas rocas que el mar se ha ocupado de golpear con vehemencia durante millones de años.

Paisaje rocoso a la vista en el camino de San Vicente do Mar (pasarela a Con Negro)

El sendero marítimo que nace de San Vicente do Mar es una vía de escape onírica en la que sólo cabe el sonido de las olas y el aleteo incesante de gaviotas y cormoranes. Os propongo dar juntos un breve e intenso paseo fotográfico por este hermoso museo al aire libre dedicado al océano y a la ría de Arousa en sus primeros pasos. Leer artículo completo ➜

Sierra de Gata, el paraíso encontrado

En el noroeste de la provincia de Cáceres, separada de Portugal por una mera línea imaginaria, vive agazapada y silenciosa Sierra de Gata, uno de los últimos paraísos de esa Extremadura que emociona y sorprende a partes iguales. Las Hurdes o los montes salmantinos son también linde de un rincón cacereño en el que aún se perciben los efectos de su prolongado aislamiento geográfico. En este universo de montaña, bosques, olivos y castañares el color verde intenso acuna los valles de la comarca. Y pueblos con encanto medieval vestidos de pizarra, barro, granito o con los entramados de madera aireando su vejez, se escapan del silencio con un habla peculiar que se escucha dentro y fuera de las paredes de las casas. Aquí todavía se escucha A Fala, lengua que mezcla desde tiempos de la Reconquista el galaico-portugués con el astur-leonés, fruto de esa bendita impermeabilización cultural y de una férrea identidad.

Casa de Robledillo de Gata (Sierra de Gata, Extremadura)

Muchas veces se dice eso de que Extremadura es la gran desconocida de España. En ese caso me apresuro a asegurar que Sierra de Gata sería algo así como “la desconocida de la gran desconocida”, ese paraíso perdido… y encontrado en el que formalizar un paréntesis de autenticidad donde poder escapar cuando lo necesitamos.  Leer artículo completo ➜

Días de vino y termas en Ourense y Ribeira Sacra

Galicia tiene el don de desconectarme del alejetreo, el ruido y el estrés para conectarme de pleno con la naturaleza, la gastronomía y sus muchas historias escritas en piedra, ya sea en cruceiros medievales cubiertos de musgo o espirales celtas redimensionando las rocas. Así lleva haciéndolo mis últimos veinte años, que sin duda he celebrado a lo grande estos días. Un aniversario que recuerda que año tras año he regresado a tierras gallegas para volver a recordar quién soy (y quien quiero ser). Muchas veces vuelvo a los mismos sitios donde pasé mi infancia y adolescencia, pero siempre me gusta añadirle lugares y momentos nuevos. Por eso antes de partir hacia Rías Baixas me marché con Rebeca a relajarnos en las termas naturales de la estupenda (y menos conocida de lo que debería) ciudad de Ourense así como asistir a los paisajes rotundos del Cañón del río Sil y visitar alguna de las bodegas en que practican eso que se conoce como “viticultura heroica” en la Ribeira Sacra lucense.

Sele en el Cañón del Sil (Ribeira Sacra, Galicia)

Días de vino y termas. De dormir en un viejo pazo. De conducir por aldeas minúsculas con su corazoncito románico latiendo en muros gastados por el tiempo. Y de disfrutar de la verde Galicia a remojo en el agua caliente y sulfurosa que mana de las profundidades de a terriña. Leer artículo completo ➜

Costa Brava, territorio festivalero

No hay mejor momento que el verano para darse a los festivales de música y disfrutar de conciertos al aire libre. El pasado verano, en pleno agosto, tuve la oportunidad de vivir un concepto festivalero muy diferente en la Costa Brava. La provincia gerundense, y no sólo durante el estío, se encarga de organizar múltiples eventos culturales en entornos privilegiados. Escenarios como un castillo, un saliente que se asoma al mar o una plaza medieval bajo las estrellas son la parte y el todo de una experiencia tan enriquecedora que va más allá de una mera actuación.

Julieta Venegas en el Festival de Cap Roig

La Costa Brava es territorio festivalero. De eso no tengo ninguna duda. Bastaron tres días en tres festivales completamente diferentes para captar la esencia mediterránea más pura endulzada con los acordes y grandes voces de los artistas a los que he ido a ver tocar.  Leer artículo completo ➜

Hotel Don Pancho, el resurgimiento de un clásico en Benidorm

Hay clásicos que nunca mueren, que por mucho que los mires o los escuches te siguen trayendo recuerdos imborrables (y alguna que otra sonrisa). Para mí eso es Benidorm, un clásico, el lugar de mis vacaciones infantiles en familia, mis primeros chapuzones entre olas, esos paseos nocturnos en los que se mezclaban las canciones de Manolo Escobar con lo último de Stevie Wonder. Y la mirada de mi padre, mi madre y mi hermana, a quienes les debo todo. Quizás por eso recientemente tuve ganas de vivir un fin de semana de revivals y regresar veinte años después a la ciudad alicantina, hospedándome además en un hotel más famoso incluso que el islote de Benidorm. Y me refiero al mítico e inconfundible Hotel Don Pancho, el cual lleva más de cuatro décadas acogiendo turistas de medio mundo, y donde más de una vez jugué a creerme Superman siendo tan sólo niño.

Sele en la terraza de la habitación del Hotel Don Pancho (Benidorm)

El Hotel Don Pancho, sin perder su filosofía y las razones por las que la gente regresa una y otra vez, acaba precisamente de reabrir sus puertas tras hacerse un lifting completo y entrar por la puerta grande en el siglo XXI. Volví a Benidorm y a este hotel ya como un hombre casado para rememorar algunos de los momentos más bonitos de mi vida. Y, por supuesto, disfrutar del mar donde aprendí a nadar.  Leer artículo completo ➜

8 razones para hacerse una escapada a Talavera

Si observamos Talavera de la Reina desde la lejana posición de la autovía de Extremadura sobresale el pilono vertical de su puente, el más alto de España y por poco de toda Europa. También se dejan apreciar edificios de viviendas desordenados y a la vista poco atractivos fruto de un crecimiento mal planificado. Pero no conviene dejarse engañar por la primera impresión e indagar en esta caja llena de sorpresas. A escasa hora y media de Madrid, donde el curso del río Tajo aumenta de grosor, Talavera aguarda a los viajeros en la cima de la tradición cerámica nacional, con una basílica ornamentada con azulejos digna de estudiar en los libros de arte como es la de la Virgen del Prado, algunos de los mejores ejemplos de mudéjar en la península y al abrigo de sus fuertes murallas y torres albarranas que reflejan su glorioso pasado árabe.

Plaza del Pan en Talavera de la Reina

Hoy, la que los musulmanes llamaron Talabira, sigue poseyendo suficientes atractivos para rendirle una merecida visita. Y si no me crees, te lo cuento a base de poderosas razones para hacerse una escapada a Talavera, ya sea de un día o dos, y exprimir lo mucho que atesora la gran desconocida que se refleja en aguas del Tajo.  Leer artículo completo ➜

Talavera de la Reina a través de sus azulejos

Talavera de la Reina es al azulejo lo que China a la porcelana, Egipto al papiro y la Selva Negra a los relojes de cuco. Es decir, la Historia ha hecho de ellos una unión indisoluble, incluso un apellido fácil de reconocer. La tradición ceramista talaverana llevó a que de esta localidad castellano-manchega salieran algunas de las mejores manufacturas jamás llevadas a cabo en un alfar. Hoy día sigue esta industria siendo referencia y sus calles se recorren a base de conjuntos preciosos de azulejos que decoran templos religiosos, comercios, museos y buena parte del mobiliario urbano.

Talavera de la Reina en azulejos

Para darnos cuenta de que la azulejería de Talavera de la Reina es el mejor marco para este cuadro de época, os propongo darnos un paseo a través de varias imágenes con las que estoy convencido entrarán unas ganas tremendas de hacerse una escapada a la ciudad bañada por el Tajo.  Leer artículo completo ➜

La trilogía del arte mudéjar en Talavera de la Reina

Reconozco que me apasiona el arte mudéjar. La inclusión de elementos artísticos propios del arte islámico de Al-Ándalus en estilos presentes de los reinos cristianos en la Península Ibérica durante la Edad Media como el románico y el gótico, constituye uno de los grandes hitos de la Historia del Arte. Cuando tengo la posibilidad trato de salir a buscar aquellos monumentos con arquerías ciegas, alfices, o ajedrezados que recuerdan este período tan prolífico. Recientemente tuve la ocasión de hacer una escapada a Talavera de la Reina, situada a escasa hora y media desde Madrid, y descubrir que es una ciudad en la que predomina el arte mudéjar. Y disfruté de una visita a algunos de los lugares en los que hay clara presencia este estilo.

Iglesia de Santiago el Nuevo (Talavera de la Reina)

En este breve viaje quedé verdaderamente asombrado de tres preciosos templos religiosos en su casco viejo como son Santiago el Nuevo, El Salvador y la Colegiata de Santa María la Mayor, una verdadera trilogía del arte mudéjar en Talavera de la Reina que me dejó con muy buen sabor de boca y que debería formar parte sí o sí de cualquier itinerario en la ciudad castellano-manchega.  Leer artículo completo ➜

Monasterio de Valbuena, un balneario medieval en la Ribera del Duero

Un paseo por los corredores góticos del Monasterio de Santa María de Valbuena nunca fue tan placentero como lo es ahora. Durante siglos este emplazamiento monacal que el císter hizo suyo hasta la temible desamortización de Mendizábal, acogió a numerosos monjes, los mismos que iniciaron sin saberlo el mito del vino en la Ribera del Duero. Ahora, tras recuperarse de décadas de semiabandono, sirve como lugar de relajación y contemplación entre viñedos, pero sin oración, ejercicios espirituales ni tempraneros maitines. Y es que a mediados de 2015 Castilla Termal abrió en este lugar su último hotel balneario en la provincia de Valladolid, a dos pasos de Peñafiel y de las bodegas más importantes de la región.

Balneario Monasterio de Valbuena (Ribera del Duero, Valladolid)

El Monasterio de Valbuena ha renacido, respetándose el formidable conjunto histórico-artístico que posee, a orillas del río Duero como un balneario de la Edad Media en pleno siglo XXI. Y allí precisamente le dimos la bienvenida al año con nuestra primera escapada en pareja.  Leer artículo completo ➜