El día que hice la visita salvaje a Cabárceno

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno desde bastidores, esa era la propuesta de la denominada visita salvaje que tuve la ocasión de realizar en uno de los lugares más populares de Cantabria. Ya había estado anteriormente de pasada pero esta vez recorrería el parque de otro modo junto a cuidadores y entrenadores para conocer de primera mano el funcionamiento de este valoradísimo modelo de conservación y concienciación natural. Durante una jornada completa aprendí de la labor que se realiza en el parque, lo que no se ve, y tuve más cerca que nunca elefantes, rincocerontes, jirafas, gorilas, tigres, guepardos, osos o incluso grandes rapaces.

Osos en Cabárceno (Cantabria)

Sin duda la visita salvaje a Cabárceno fue de esas experiencias que me dejaron huella. Una manera muy distinta de disfrutar y comprender el parque tras las bambalinas. Leer artículo completo ➜

Peñafiel en 8 consejos (Qué ver y hacer)

Érase un castillo medieval anclado a una loma tal como lo hacen los barcos en el mar. El casco recubierto de almenas, el timón en la torre del homenaje, proa y popa haciendo de los campos castellanos su horizonte y finas bodegas en la base para poner a buen recaudo el mejor vino. Gritaría Sancho García en el año 1013 que aquella sería “la Peña más fiel de Castilla”, el faro de una reconquista que forzó el retroceso de las tropas del temible Almanzor para alejar del Duero a un Al-Andalus cada vez más vulnerable. De ese modo nacería Penna Fidele, por todos conocida como Peñafiel, que viera pasar a reyes poderosos, valientes caballeros y la pluma del infante Don Juan Manuel, autor del Conde Lucanor y grande de las letras españolas cuyos restos reposan para siempre en la villa vallisoletana.

Peñafiel y su castillo

Peñafiel, la reina de todas las escapadas en la provincia de Valladolid, tiene muchas posibilidades para ese viajero con corazón medieval deseoso de ser sorprendido. No soy objetivo con este lugar que posee, además de uno de los castillos medievales más bonitos de toda España, un carácter reposado y noble donde los haya. Pero como las aficiones y pasiones hay que compartirlas he preparado una pequeña guía con 8 consejos para saber qué ver y hacer en Peñafiel y sacarle todo el partido a ese barco de piedra amarrado en plena Ribera del Duero a punto de zarpar.  Leer artículo completo ➜

Visita a los castillos señoriales en el valle del río Esgueva

El vallisoletano más universal, Don Miguel Delibes, tenía una forma muy original de explicar la razón por la cual la gente de Valladolid tiende a llamar desde siempre la Esgueva al río Esgueva y en cambio el Pisuerga conserva intocable su género masculino. Decía que “Esgueva es la, femenino, tal vez por sus curvas y redondeces, tal vez por sus arrebatos intempestivos que, en determinados momentos de la historia, pusieron a remojo la ciudad. El Pisuerga, como río macho, es más ancho y corpulento, pero también más controlado”. No le faltaba razón al definir a la Esgueva como curvada e intempestiva si seguimos su último viaje hasta fundirse definitivamente con el Pisuerga. Los aproximadamente 60 km que el río recorre en Valladolid dejan un mar de páramos teñidos en primavera con el blanco de los almendros, un suave aroma a vino en bodegas agazapadas bajo inocentes lomas y la robustez de castillos señoriales capaces de impedir que los siglos imiten el curso acelerado de las aguas. En Valle Esgueva todo es posible menos el tiempo.

Castillo de Villafuerte de Esgueva (Valle Esgueva, Valladolid)

Precisamente en el castillo de Villafuerte, así como en el castillo de Encinas, ambos con el río Esgueva como insigne apellido, nos detuvimos a admirar sus murallas cuadradas y su torre del homenaje. Y aprendimos que no todos los castillos estuvieron hechos para la guerra. Es el caso de los castillos señoriales que enderezan la silueta del Valle del río Esgueva nos encontramos con símbolos inequívocos de la ostentación de familias de rancio abolengo que con los siglos se olvidaron incluso de su propia existencia. Os animamos a que nos acompañéis en esta ruta poco conocida en una provincia como Valladolid que no deja de sacar ases en la manga que nos obligan a regresar una y otra vez.  Leer artículo completo ➜

San Cebrián de Mazote, el espíritu mozárabe de Castilla

A mediados del siglo X la convivencia de los cristianos en territorio musulmán de Al-Andalus se hacía cada vez más irrespirable. No fueron pocos monjes precisamente los que huyeron del sur hasta situarse en un lugar más seguro al otro lado de la línea donde las campañas de reconquista de la península por los reinos los reinos cristianos habían dejado el territorio despejado de enemigos para ser repoblado. Uno de los casos más evidentes fue el de un grupo de sacerdotes cordobeses que se establecieron en un lugar conocido como Monzoute, a poco más de 40 km al oeste de Valladolid, y levantaron sobre el viejo templo visigodo existente una iglesia de planta basilical con infinidad de elementos mozárabes. La consagraron a Ciprianus, un santo nacido en Cartago, y utilizaron unas técnicas propias del arte islámico aplicadas a un edificio religioso cristiano. Hoy día Monzoute es la vallisoletana San Cebrián de Mazote y San Cipriano el mayor templo mozárabe que podemos disfrutar en Castilla.

Iglesia mozárabe de San Cipriano en San Cebrián de Mazote (Valladolid)

El municipio de San Cebrián de Mazote, de apenas doscientos habitantes y atravesado por el río Bajoz, parece haberse paralizado en el tiempo para seguir en el primer milenio de nuestra era y ser uno de los pocos lugares de la provincia donde se puede respirar el aire mozárabe más puro y escuchar las campanas de una de las iglesias más hermosas y recomendables para visitar de toda la provincia de ValladolidLeer artículo completo ➜

El osario de Wamba, la muerte entre cuatro paredes

“Como te ves, yo me vi, como me ves te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás” se puede leer e incluso escuchar de la voz de tu acompañante en el momento de entrar a un cubículo cerrado inundado de calaveras y fémures perfectamente ordenados como en un puzzle de huesos sin límite. Nos encontramos en un caso único en España, un osario con restos de más de 2000 personas entre monjes, mujeres e incluso niños que se recopilaron desde la Alta Edad Media por razones que no se explican. Todo son hipótesis en Wamba, una pequeña localidad vallisoletana en los Montes Torozos con legendario pasado visigótico, mozárabe y que vio posarse a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén hasta asentarse en el lugar de forma definitiva.

Calavera del osario de Wamba (Valladolid)

El osario de Wamba es un viaje al mundo de la muerte donde el mensaje aparece escritos con tinta de huesos y calaveras. Una metáfora macabra de lo efímero de la vida en uno de los habitáculos monacales que resiten adosados a la iglesia mozárabe de Santa Maria de la OLeer artículo completo ➜

10 cosas que ver y hacer en San Sebastián

En mi vida tengo muchos pecados de los que me toca hacer penitencia y, si tienen arreglo, trato de resarcirme de ellos dándoles la vuelta. Confieso, amigos, que hasta hace apenas unas semanas nunca había estado en San Sebastián. Y reconozco me sentía culpable por ello, así que busqué remediar semejante error dedicándole una escapada a esa Euskadi que adoro para poder visitar la gran Donostia de la que todo el mundo me aseguraba era una de las ciudades más bellas de Europa. Allí me di cuenta que los consejos no podían ser más acertados. Viajar a San Sebastián me enseñó que no puede haber ciudad con mayor elegancia, un emplazamiento más irresistible y un significado tan apropiado de la definición “calidad de vida”. Y que nunca es tarde si la dicha es buena.

Panorámica de San Sebastián desde el Monte Igueldo

Para quienes no conozcan la ciudad y quieran eximirse de semejante desliz me gustaría compartir una serie de ideas para una escapada con sabor donostiarra. Me gustaría mostraros 10 cosas que ver y hacer en San Sebastián para aprovechar lo mejor posible una visita difícil de olvidar.  Leer artículo completo ➜

Balmaseda y la pasión viviente de Semana Santa

Recuerdo con mucha claridad mi primera escapada al País Vasco. Tuvo lugar hace algunos años en la villa vizcaína de Balmaseda, situada en la comarca de las Encartaciones más cerca de los límites de la provincia de Burgos que de Bilbao, aunque esta ciudad quede a apenas media hora de distancia. Me habían invitado a dar una conferencia sobre viajes y a exponer fotografías en la Casa de Cultura de la localidad. Se trataba de una de mis primeras charlas viajeras y me hizo muchísima ilusión asistir a la cita. Tanto que me llevé conmigo a varios amigos, con los que aproveché a hacer algo de turismo aprovechando la jugada. Pero es cierto que en aquel partido jugaba en casa. El organizador del acto era un asiduo lector de este blog, Mikel Goikoetxea, balmasedano de pura cepa. Él sería casualmente la primera persona que me contara uno de los grandes motivos para venir, al menos, una vez en la vida a Balmaseda, la Pasión Viviente de Semana Santa en la que él mismo sería actor encarnando a Jesús de Nazaret.

Imagen de la Pasión Viviente de Balmaseda

Además de una gente hospitalaria que nos recibió con todo el cariño del mundo, nos encontramos esa Balmaseda que te pone al calor de un buen putxero y se vanagloriaba de poseer una de las Semanas Santas más recomendables en todo el país. Leer artículo completo ➜

Blockhaus 13, un búnker modelo I Guerra Mundial en Madrid

A finales de 1938 el avance del bando nacional en la Guerra Civil española, que iba ya para dos años, era imparable. Con la ciudad de Madrid sitiada hasta el extremo y el ejército republicano exhausto perdiendo terreno y fuelle cada día que pasaba, la victoria de los sublevados era cuestión de tiempo. Tras la cruenta batalla de Brunete, en la que las bajas por ambos lados superaron la dolorosa cifra de 40.000, los nacionales habían desbloqueado la difícil sierra oeste de Madrid, una zona de alto valor estratégico durante el conflicto. Muy cerca de la línea de la batalla se proyectaron diversos búnkeres de retaguardia que sirvieran, por un lado, de abrigo a tropas dispersas y, por el otro, de fortín con el que limitar cualquier posible avance republicano por carretera. La idea era levantar un total de 22 refugios de hormigón utilizando un modelo inédito hasta entonces en el país que alineaba dos estilos de la arquitectura militar de la I Guerra Mundial. De todo lo planificado tan sólo se pudo completar uno, el Blockhaus nº13, vigilando la carretera de Colmenar del Arroyo hacia Navalagamella, suficientemente equipado como para resistir grandes bombardeos y esconder un buen número de soldados en su interior, sin dejar de ser una imbatible máquina de matar.

Blockhaus 13, el búnker de Comenar del Arroyo (Madrid)

Décadas después, tras el olvido e incluso el abandono de este tipo de elementos bélicos, el Blockhaus 13 de Colmenar del Arroyo es un vestigio de la guerra civil española en la Comunidad de Madrid que se puede visitar hoy en día, y una de las mayores sorpresas que nos llevamos los viajeros y aficionados a perseguir las huellas y cicatrices de la contienda nuestro país.  Leer artículo completo ➜

2 minutos en las Lagunas de Villafáfila

Hace poco hablamos en este blog de uno de los mejores lugares de España para observar aves migratorias durante el invierno como es la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, en la provincia de Zamora. Dentro de un paisaje estepario y uniforme del que fuera y es el granero de Castilla nace un espacio del todo idóneo para que no pocas especies de pájaros pasen aquí sus inviernos huyendo de los fríos glaciales del norte de Europa. Es el caso de los ánsares, las grullas, las avefrías, ánades y distintas aves que vacacionan en un entorno acuático que varía la monotonía de hectáreas de llanura en las cuales se viene cultivando el cereal desde tiempos inmemoriales. Por otro lado se dejan ver las enormes avutardas entre pastos secos y baldíos mientras huyen de cualquier presencia humana que ose incomodarlas. De ese modo surge en pleno corazón de Tierra de Campos un rincón fascinante de naturaleza en el que llevar a cabo una ruta ornitológica en la que ver y fotografiar aves invernantes es sólo uno de los muchos atractivos de la recia y legendaria planicie zamorana.

Gansos en las Lagunas de Villafáfila (Zamora)

Para que podáis seguir comprobando lo que ofrece esta reserva natural he preparado un vídeo en el que se narra lo que pueden dar de sí dos minutos en las Lagunas de Villafáfila. Y ya veréis que no es poco… Leer artículo completo ➜

Las lagunas de Villafáfila, un refugio de aves invernantes

Con áspera piel esteparia las extensas llanuras se extienden de forma implacable por la comarca zamorana de Tierra de Campos. De veranos asfixiantes y gélidos inviernos, las miles de hectáreas de cereal salpicadas de palomares de barro persiguen un horizonte enriquecido por un viento que mece la cebada, la alfalfa y el trigo. La monotonía de secano que amarillea el paisaje se rompe tan sólo en las Lagunas de Villafáfila, donde surge un tímido oasis acuático que nadie espera. Al igual que nosotros nos desviamos por la autovía A-6 a la altura de Villalpando, miles de aves provenientes de los fríos imposibles del norte de Europa encuentran aquí su refugio. Ánsares, grullas de paso, avefrías, así como otras muchas especies voladoras, se hacen invernantes en la comarca buscando acomodo en la Reserva Natural Lagunas de Villafáfila donde esperar tiempos mejores para regresar a casa. Por otro lado, aparecen en la lejanía enormes grupos de avutardas cuya silueta se deja entrever al final de una pequeña loma, conscientes de que su gran tamaño es su peor enemigo. Ellas son residentes aquí todo el año. De hecho, ningún lugar del mundo tiene tantas como este corazón inabarcable de cereal y planicie. Por encima vigilan las rapaces mientras que en algunas noches se deja escuchar el aullido del lobo ibérico cuya presencia es sobradamente conocida en los pueblos de la zona.

Gansos en las Lagunas de Villafáfila (Zamora)

Para observar y fotografiar estas aves invernantes nos vinimos a pasar un par de días a las Lagunas de Villafáfila, que diseñan una de las mejores rutas ornitológicas existentes en España en esta época. Con la cámara de fotos y, sobre todo, unos buenos prismáticos, nos perdimos entre chapoteos y bandadas multitudinarias con el mercurio de los termómetros muy a la baja.  Leer artículo completo ➜

Escapada de relax en el Balneario de Olmedo

Hay veces en las que para viajar no hace falta ni siquiera salir del hotel. Existen rutas a través de los cinco sentidos en las que que la ciudad a visitar lleva tu nombre, el monumento en cuestión se llama relax y no importa si es invierno o verano porque allí dentro lo único para lo que sirve la temperatura es para medir el agua en el que te vas a poner a remojo. No son necesarios móviles, cámaras, ordenadores ni nada que nos separe de una desconexión total con el mundo terrenal. Estoy hablando de regalarse una escapada de relax en un balneario, pongamos que este caso es el emblemático Balneario de Olmedo, situado en el corazón de la Tierra de Pinares de la provincia de Valladolid. Eso precisamente hicimos hace muy poco, regalarnos un fin de semana de albornoz y zapatillas, olvidarnos del frío del invierno, acurrucarnos entre cascadas de agua caliente, buscar chorros que nos masajearan los pies y tomarnos un delicioso té entre baño y baño sin entender para qué demonios sirve esa cosa molesta llamada reloj.

Sala de descanso del patio mudéjar (zona de contrastes) del Balneario de Olmedo (Valladolid)

Vivir una escapada de relax en el Balneario de Olmedo en pareja, en familia, con amigos o incluso solo es una de las mejores propuestas para los aficionados a al maravilloso mundo de las aguas termales. En esa llanura castellana de inviernos tapizados de niebla y escarcha, dentro de un antiguo convento mudéjar del siglo XII, comprendimos a a perfección el mensaje de que el turismo termal es simple y llanamente un viaje al interior de uno mismo.  Leer artículo completo ➜