Hoja de ruta de un viaje a Armenia

El viento del Cáucaso erosiona los muros de piedra en las iglesias y monasterios del primer país que se dispuso a adoptar el cristianismo como religión oficial hace ya más de diecisiete siglos. Armenia, un reducto diminuto en la confluencia entre oriente y occidente respecto a lo que fue su poderoso reinado en Asia Menor, vive tan apegada a su historia que su orgullo se escapa de sus fronteras de alambre. Ese corazón llamado Monte Ararat, donde según la Biblia se posó el Arca de Noé para dar una segunda oportunidad al mundo, se deja ver desde múltiples rincones del país como esa tierra prometida que se mira pero no se toca. Un horizonte de cruces de piedra que dibujan el imaginario armenio, señalan un camino milenario a los viajeros que se ven seducidos por una nación bañada por su propia historia, la nostalgia de la Leyenda que permanece dentro de ella y la alegría de seguir sorprendiendo a propios y extraños por mucho tiempo que lleve ahí latiendo.

La iglesia más pequeña de Armenia

Tirando del hilo en una extraordinaria aventura caucásica hallamos muchos de esos lugares soñados que ver en Armenia y que merecen formar parte de una hoja de ruta por este pequeño país. A través de un recorrido de aproximadamente una semana de duración tuvimos la fortuna de encontrarnos frente a una manera de celebrar la vida a través de la alegría, de ser sabedores de haber tenido un glorioso pasado, mantener un patrimonio excelso y tener el orgullo irreprochable de sentirse armenios.  Leer artículo completo ➜

Carta desde el Cáucaso: Notas de un gran viaje a Armenia y Georgia

Siempre he pensado que la clave para seguir enamorado de viajar es no perder bajo ningún concepto la capacidad de sorprenderse. No importan cuantos países llevamos metidos en la mochila, ni tan siquiera los mapas que hemos plegado en nuestros bolsillos. Sin sorpresa no hay ilusión, sin ilusión no hay emoción y sin emoción no hay viaje. Soy incapaz de verlo de otra manera. Mientras escribo estas líneas puedo contemplar desde la ventana las murallas de Tbilisi, la capital de Georgia, y cómo las luces de la noche se clavan en los tejados cónicos de las iglesias, así como en los coloridos balcones de madera de las casas. Me vienen a la cabeza muchos de esos instantes maravillosos que nos ha regalado hasta el último día la región del Cáucaso con Armenia o la propia Georgia como protagonistas de un idilio amoroso sin retorno.

Sele en Armenia

Descubrir el Cáucaso, la cuna de no pocas leyendas tan divinas como humanas, me ha permitido reabrir el mito de Jasón y los Argonautas, el secreto del fuego que Prometeo reveló al mundo bajo la ira de Zeus o los orígenes del cristianismo en las naciones que se atrevieron primero a proclamarla como religión oficial. Un viaje a Armenia y Georgia da, en realidad, para ponerse a saltar por la Historia y vanagloriarse de surcar valles y montañas mágicas recortadas por la silueta de monasterios milenarios desde los cuales uno llega a creer que existe en ellos un hilo directo con el mismísimo cielo, en sentido estricto y, por supuesto, figurado. Leer artículo completo ➜

Costa Brava, territorio festivalero

No hay mejor momento que el verano para darse a los festivales de música y disfrutar de conciertos al aire libre. El pasado verano, en pleno agosto, tuve la oportunidad de vivir un concepto festivalero muy diferente en la Costa Brava. La provincia gerundense, y no sólo durante el estío, se encarga de organizar múltiples eventos culturales en entornos privilegiados. Escenarios como un castillo, un saliente que se asoma al mar o una plaza medieval bajo las estrellas son la parte y el todo de una experiencia tan enriquecedora que va más allá de una mera actuación.

Julieta Venegas en el Festival de Cap Roig

La Costa Brava es territorio festivalero. De eso no tengo ninguna duda. Bastaron tres días en tres festivales completamente diferentes para captar la esencia mediterránea más pura endulzada con los acordes y grandes voces de los artistas a los que he ido a ver tocar.  Leer artículo completo ➜

Hotel Don Pancho, el resurgimiento de un clásico en Benidorm

Hay clásicos que nunca mueren, que por mucho que los mires o los escuches te siguen trayendo recuerdos imborrables (y alguna que otra sonrisa). Para mí eso es Benidorm, un clásico, el lugar de mis vacaciones infantiles en familia, mis primeros chapuzones entre olas, esos paseos nocturnos en los que se mezclaban las canciones de Manolo Escobar con lo último de Stevie Wonder. Y la mirada de mi padre, mi madre y mi hermana, a quienes les debo todo. Quizás por eso recientemente tuve ganas de vivir un fin de semana de revivals y regresar veinte años después a la ciudad alicantina, hospedándome además en un hotel más famoso incluso que el islote de Benidorm. Y me refiero al mítico e inconfundible Hotel Don Pancho, el cual lleva más de cuatro décadas acogiendo turistas de medio mundo, y donde más de una vez jugué a creerme Superman siendo tan sólo niño.

Sele en la terraza de la habitación del Hotel Don Pancho (Benidorm)

El Hotel Don Pancho, sin perder su filosofía y las razones por las que la gente regresa una y otra vez, acaba precisamente de reabrir sus puertas tras hacerse un lifting completo y entrar por la puerta grande en el siglo XXI. Volví a Benidorm y a este hotel ya como un hombre casado para rememorar algunos de los momentos más bonitos de mi vida. Y, por supuesto, disfrutar del mar donde aprendí a nadar.  Leer artículo completo ➜

Ronda de propuestas para hacer en Valonia

Valonia es una región europea cuyo corazón late a un ritmo lento, que vive agazapada entre bosques, castillos medievales y una ronda interminable de cervezas. Es esa parte de Bélgica más tímida que no siempre sale en las fotos y se siente tan orgullosa de ser el último bastión del Imperio romano al norte de la Galia como de haber escuchado por primera vez el sonido del saxofón. La región valona se descubre como una de las mejores y más sorprendentes escapadas europeas con la ciudades de Bruselas o Charleroi como puntos desde los que partir.

Dinant (Valonia, Bélgica)

Para quien esté pensando en realizar un viaje a esa Bélgica que habla francés y es heredera del Primer Cruzado, Don Godofredo de Bouillon, a continuación va un decálogo de propuestas para hacer en Valonia y regresar con muy buenas sensaciones. Leer artículo completo ➜

La ruta de Juego de Tronos en Irlanda del Norte

En ocasiones veo caminantes blancos, me da por vaticinar la llegada inminente de un largo invierno y miro al cielo esperando que los cuervos me arrojen mensajes secretos. Admito que le tengo pánico a las pelirrojas e incluso ya no voy a una boda a no ser que sea estrictamente necesario. Pero Doctor, no hace falta que me ofrezca un diagnóstico porque soy consciente de la enfermedad incurable que tengo. Estoy enganchado a Juego de Tronos. Y la ansiedad sólo se me quita de dos maneras, con un episodio de la serie o viajando por el mundo. Trato de ver los nuevos capítulos antes de que vengan los odiosos spoilers y me los fastidien. Y viajo por el mundo todo lo que puedo. Incluso tanta es mi pasión por la trama de los Lannister o los Stark que recientemente me decidí a viajar a Irlanda del Norte para buscar aquellas localizaciones donde se grabaron algunas de las escenas más impactantes de Juego de Tronos. Y reconozco que después de hacerlo, me encuentro mucho mejor.

The Dark Hedges (Escenario de la Ruta de Juego de Tronos en Irlanda del Norte)

La ruta de Juego de Tronos en Irlanda del Norte se convierte en una excusa formidable para disfrutar de un precioso collage de castillos y abadías en ruinas, del vértigo de asomarse a acantilados afilados como espadas de acero valirio, de los corredores de basalto volcánico hechos para que caminen los gigantes, bosques de cuento de hadas y, en definitiva, algunos de los paisajes más fotogénicos de Europa siguiendo la estela de una de las mejores series de televisión de todos los tiempos. ¿Quieres saber dónde están los escenarios de Juego de Tronos en Irlanda del Norte? Doctor, le pido que me siga en este sendero. Tomemos carretera y manta, y partamos rumbo a Poniente cuanto antes pues la noche es oscura y alberga horrores… Leer artículo completo ➜

Una postal desde un lugar llamado Armenia

La cumbre del Monte Ararat siempre está acompañada de nieves perpetuas así como de historias que suman miles de años y millones de páginas. Allí se cuenta en la Biblia que se posó el mismísimo Arca de Noé tras el diluvio universal, siendo la metáfora perfecta de esa segunda oportunidad que Dios le daría al mundo. El Ararat sería al Cáucaso lo que el Kilimanjaro a África y el Monte Fuji a Japón, un símbolo o más bien el corazón de un pueblo, el pozo de sus creencias. En Armenia, de hecho, aman tanto a esta montaña que su máximo dolor es poderla casi alcanzar con los dedos de la mano pero sin tocarla, ya que se encuentra en la actualidad dentro de territorio turco por un cúmulo de desafortunadas circunstancias. Frente al monte, que en realidad es un volcán, surge la silueta vigilante de Khor Virap, un solitario y sagrado monasterio ubicado en el lugar exacto en que el cristianismo decidió quedarse en Armenia por siempre jamás.

Khor Virap y el Monte Ararat (Armenia)

Tras varios días realizando un bonito viaje por Armenia (hoy mismo cruzamos a Georgia) me apetecía compartir con todos vosotros una postal que para mí resume a la perfección cómo es este pequeño e intenso país caucásico.  Leer artículo completo ➜

Isla de Ré, un baño de luz en la costa atlántica de Francia

Dicen que aquellos lugares acariciados por la luz con cierta persistencia son mucho más felices y se respira un cierto optimismo que supera la mera banalidad. Y estoy convencido de que en cierto modo es verdad. Hace muy poco comprobé en Isla de Ré que, sin duda, la luz es su piedra filosofal. De hecho, este trocito de paz inmerso en el Charente Marítimo, en plena Francia Atlántica, recibe al año tantos días de cielos luminosos como la célebre Costa Azul en el Mediterráneo. Una suerte en el que la brisa suave y el olor a salitre inundan los callejones de casas blancas y malvarrosas siempre a punto para ser olidas con deleite. Al otro lado de La Rochelle flota una isla marcada por pueblos cargados de hermosura y vitalidad, magníficas playas de arena fina, una historia intensa que se aprecia en la construcción de bastiones defensivos que la volvieron inmortal así como poderosos faros retando al océano que vieron saltar a más de mil ballenas.

Torre de las ballenas (Isla de Ré, Francia)

Isla de Ré (en francés Île de Ré), una de las escapadas vacacionales más sorprendentes y agradables de toda Francia, es un paréntesis de luz y tranquilidad en la bravura de un Atlántico que muestra una docilidad inusual. Posee muchos atractivos que ver y de los que disfrutar, unos imprescindibles y otros, simplemente, a gusto del consumidor. Porque hay una isla por cada tipo de viajero.  Leer artículo completo ➜

Rumbo a Armenia y Georgia: Arranca la aventura caucásica

Las iglesias más antiguas del planeta se enzarzan entre el vértigo de los lugares donde permanecen encaramadas y el paso nada sigiloso de la Historia. Son un reflejo en piedra que se aferra a la fe del primer cristianismo, de la vertiente primitiva de un movimiento que cambiaría el mundo por completo. El Monte Ararat, con su semblante bíblico teñido de blanco, ilumina las ciudades y paisajes de Armenia, mientras que en Georgia la gente se asoma al balcón para saludar a Europa brindando con una copa de vino en ese cruce de caminos oriente-occidente donde se han mantenido unidos durante miles de años. Es el Cáucaso, región legendaria donde las haya, en que las historias se mantienen congeladas en diminutos monasterios y la diversidad cultural marca todo su razonamiento.

Pintura de Armenia

Nos vamos de viaje a Armenia y Georgia para vibrar con lo que la vieja Transcaucasia nos tenga que contar. Y porque deseamos vivir una de las regiones más legendarias e indómitas que existen hoy en día. Un deseo viajero de mucho tiempo atrás, una cuenta pendiente que estamos dispuestos a saldar ya mismo.  Leer artículo completo ➜

Guía de un viaje en coche por Valonia (Bélgica)

Soy consciente de que en la literatura viajera está muy manido ya ese concepto de “la gran desconocida”. Por eso prometo no escribir ni una sola vez que la región valona lo es. Prefiero de largo resaltar que Valonia se trata de una bonita sorpresa, de un punto en el corazón de Europa con coraje medieval, frondosos bosques y un encantador acento francés con espuma de cerveza. Pero tan tímida que nunca ha pretendido ir de protagonista, que no copa portadas y que prefiere que quien llegue a ella lo haga no sabiendo del todo lo que se va a encontrar. De ese modo, en mi enésimo retorno a Bélgica tuve el firme propósito de llevar a cabo una ruta en coche por Valonia que me mostrara ciudades cargadas de historia, pueblos encantadores, castillos medievales, paisajes de relumbrón, así como lugares para pedalearlos en bicicleta y, en definitiva, dejarme sorprender.

Puente sobre el río Semois en Bouillon (Valonia, Bélgica)

Tras regresar de mi periplo belga me gustaría compartir con vosotros los detalles de este viaje en coche por Valonia a través de una breve guía práctica. En ella aparecen los lugares de recomendable visita, así como los pasos para seguir y repetir una ruta maravillosa en una región de Bélgica en la que hay muchas cosas que ver y que hacer. Un recorrido que es capaz de devolver al viajero la sensación de una Europa no demasiado trillada y de la que aún no se ha contado todo.  Leer artículo completo ➜

8 razones para hacerse una escapada a Talavera

Si observamos Talavera de la Reina desde la lejana posición de la autovía de Extremadura sobresale el pilono vertical de su puente, el más alto de España y por poco de toda Europa. También se dejan apreciar edificios de viviendas desordenados y a la vista poco atractivos fruto de un crecimiento mal planificado. Pero no conviene dejarse engañar por la primera impresión e indagar en esta caja llena de sorpresas. A escasa hora y media de Madrid, donde el curso del río Tajo aumenta de grosor, Talavera aguarda a los viajeros en la cima de la tradición cerámica nacional, con una basílica ornamentada con azulejos digna de estudiar en los libros de arte como es la de la Virgen del Prado, algunos de los mejores ejemplos de mudéjar en la península y al abrigo de sus fuertes murallas y torres albarranas que reflejan su glorioso pasado árabe.

Plaza del Pan en Talavera de la Reina

Hoy, la que los musulmanes llamaron Talabira, sigue poseyendo suficientes atractivos para rendirle una merecida visita. Y si no me crees, te lo cuento a base de poderosas razones para hacerse una escapada a Talavera, ya sea de un día o dos, y exprimir lo mucho que atesora la gran desconocida que se refleja en aguas del Tajo.  Leer artículo completo ➜