La trilogía del arte mudéjar en Talavera de la Reina

Reconozco que me apasiona el arte mudéjar. La inclusión de elementos artísticos propios del arte islámico de Al-Ándalus en estilos presentes de los reinos cristianos en la Península Ibérica durante la Edad Media como el románico y el gótico, constituye uno de los grandes hitos de la Historia del Arte. Cuando tengo la posibilidad trato de salir a buscar aquellos monumentos con arquerías ciegas, alfices, o ajedrezados que recuerdan este período tan prolífico. Recientemente tuve la ocasión de hacer una escapada a Talavera de la Reina, situada a escasa hora y media desde Madrid, y descubrir que es una ciudad en la que predomina el arte mudéjar. Y disfruté de una visita a algunos de los lugares en los que hay clara presencia este estilo.

Iglesia de Santiago el Nuevo (Talavera de la Reina)

En este breve viaje quedé verdaderamente asombrado de tres preciosos templos religiosos en su casco viejo como son Santiago el Nuevo, El Salvador y la Colegiata de Santa María la Mayor, una verdadera trilogía del arte mudéjar en Talavera de la Reina que me dejó con muy buen sabor de boca y que debería formar parte sí o sí de cualquier itinerario en la ciudad castellano-manchega.  Leer artículo completo ➜

Bacharach, un pueblo de cuento a orillas del Rin

Alemania atesora grandes rutas escénicas en las que los viajeros parecen sumergirse en un auténtico cuento de hadas. En Renania-Palatinado el Valle Superior del Medio Rin permite un viaje fascinante entre pueblos medievales, imponentes castillos vigilando desde la cima y un mar de viñedos que se reflejan sobre una de las cuencas fluviales más importantes del país. De todo este área Patrimonio de la Humanidad elegimos para perdernos en una escapada en coche por tierras germanas un solo lugar cuyo nombre es Bacharach y que por sí solo acumula numerosas razones que lo convierten en quizás el pueblo más bonito a orillas del Rin.

Casas con entramados de madera en Bacharach

Bacharach es el espejismo de un cuento con casas de entramados de madera, torreones góticos, ruinas de capillas medievales y su propio castillo emergiendo de cultivos vinícolas que buscan la verticalidad de manera constante. Un tesoro que merece la pena visitar y ser catado como sus vinos, con el paladar, la vista y el olfato.  Leer artículo completo ➜

Cinco ciudades para cinco fiordos: Ruta circular en Noruega

Noruega es famosa por tener dibujada en su silueta una inacabable costa horadada por fiordos que se adentran en profundos valles desde la Edad de Hielo. Hay cientos, o más bien miles, de entrantes marinos de este tipo en el que sin duda alguna se trata de uno de los países con mejores paisajes en toda Europa. Pero cerca o junto a algunos de los fiordos más fotogénicos en territorio escandinavo hay una ciudad con alma vikinga que merece la pena visitar o formar parte de un recorrido que fusione naturaleza extrema con admirables conjuntos urbanos.

Casas de Stavanger (Noruega)

Os propongo hacer juntos una ruta circular en Noruega con la que asociar en un mismo viaje cinco ciudades con cinco fiordos magníficos. ¿Me acompañáis? Leer artículo completo ➜

10 consejos para ver las auroras boreales

Es evidente que uno de los momentos más buscados de quienes viajamos a los países nórdicos cuando no es verano es la mera posibilidad de poder ver en directo el baile de las auroras boreales. Noruega, Islandia, Suecia, Finlandia, Alaska, Groenlandia y el norte de Siberia o Canadá son lugares cuyo territorio se mece en la frontera del Círculo Polar Ártico y, por tanto, receptores de las célebres luces del norte. Este fenómeno natural rodeado de mitos y leyendas justifica por sí solo un viaje a estos países. Al menos intentar salir a su encuentro porque, a diferencia de quien va a visitar una catedral, una cascada o un glaciar, las auroras no se dejan ver tan fácilmente.

Auroras boreales fotografiadas en Noruega

Si bien no es posible garantizar el avistamiento de las luces del norte porque dependemos de varias condiciones, sí podemos aprender cuál es el contexto ideal para salir en su búsqueda. Por ello, tras varios intentos fracasados y otros de éxito, aquí van una serie de consejos para ver las auroras boreales en nuestro viaje a los países nórdicos. Y, sobre todo, disfrutarlas. Leer artículo completo ➜

Un viaje a Laponia Noruega contado en 10 latidos

Siempre he pensado que hay algo muy atractivo en los extremos. Las sensaciones que he podido obtener a lo largo de mi vida cuando he tenido ocasión de viajar a ciertos confines o hitos geográficos del globo me han reactivado como en pocas aventuras. Laponia Noruega es uno de esos lugares que más me han llenado de entusiasmo. Y no es para menos. Se trata de un territorio que se columpia con la línea del Círculo Polar Ártico, que está habitado por uno de los últimos pueblos nativos del continente europeo como es el sami, en el que hay casi más renos que personas y donde existe la posibilidad de observar las auroras boreales durante los meses de invierno (también en parte de la primavera). Por otro lado, a lo largo del verano el sol no llega a esconderse del todo regando con su luz de medianoche un panorama fabuloso de fiordos, montañas afiladas y archipiélagos como Lofoten o Vesteralen.

Detalle de Reine en las Islas Lofoten (Laponia Noruega)

En mi último viaje a Laponia Noruega en época primaveral he tenido tiempo de experimentar grandes momentos como ver por primera vez las auroras boreales, realizar una travesía en trineo de perros por territorio nevado, hacer trekking con raquetas de nieve, dar de comer a los renos en una granja sami o disfrutar de la belleza de las Islas Lofoten en pleno Mar del Norte. En definitiva, vivir el norte de Noruega en 10 latidos que todavía soy capaz de escuchar cuando voy a dormir. Leer artículo completo ➜

A solas con los frailecillos en Islandia

Los viajes no se componen tan sólo de lugares. Son, en realidad, los momentos que pasamos en ellos, todo lo que nos va sucediendo en el camino, lo que configura esa aventura que recordaremos mientras vivamos. Tras un largo viaje en coche por Islandia en el sentido de las agujas del reloj a finales de abril, esperaba con ansia la llegada primaveral de las aves más características del país, los frailecillos, quienes regresan siempre por esta época procedentes de fríos y duros meses de pesca en las aguas del Ártico. Muchos islandeses me habían dicho que esperara y fuera paciente, que poco antes de llegar mayo empezaría a ver frailecillos en los acantilados, donde acuden cada año para tener a sus crías. Faltaba un día para que terminara el viaje (así como mayo), y justo en la última oportunidad que me quedaba antes de marcharme de vuelta a casa llegué a horas tardías, aunque con algo de luz, al promontorio de Dyrhólaey, en el sur de Islandia, donde nevaba con gran intensidad. ¡Ahora o nunca! – me dije mientras buscaba altura en una estrecha carretera donde no pasaba un sólo coche.. Aparqué mi vehículo y comencé a caminar. No necesité dar más de tres pasos para ver la mirada de una pareja de curiosos frailecillos al filo del acantilado. Ya estaban aquí…

Frailecillos en Islandia

El cielo encapotado y los copos de nieve no me impidieron apreciar la escena y que me acercara lentamente hacia ellos. Entonces los dos frailecillos se multiplicaron por cien, por doscientos, por trescientos… Lo que tenía delante era una gran colonia de hermosos puffins, nombre con el que se les conoce en casi todo el mundo a los frailecillos (lundi es en islandés). Entonces me senté a apenas un par de metros de ellos, tomé fotografías, grabé algún pequeño vídeo (que os mostraré a continuación) y disfruté en silencio de uno de los momentos más memorables y emocionantes de mi viaje a IslandiaLeer artículo completo ➜

Noche de auroras boreales en Laponia Noruega

Un largo viaje de Madrid hasta Tromsø nos había hecho llegar bien entrada la noche a nuestra pequeña cabaña de color rojo al otro lado del gran puente. La corriente de un río helado se dejaba escuchar a pocos metros y las nubes pugnaban con las estrellas por adueñarse de los cielos polares de este pequeño punto de Laponia Noruega. De repente alguien señaló el cielo y una banda luminosa que al principio percibimos como gris pasó por encima de nuestras cabezas. Tras correr como locos adentro y preparar los trípodes y las cámaras salimos fuera ante lo que para el grupo se trataba nada menos que nuestra primera aurora boreal.

Aurora boreal en Laponia Noruega

La mirada enseguida se hizo a la oscuridad y lo que al principio era gris se volvió verde. Parecía imposible pero un juego de luces empezó a jugar con nosotros. Si bien el gran objetivo de nuestro viaje a Laponia Noruega era precisamente ver en directo auroras boreales, no había hecho falta más que aproximarnos a las puertas de la cabaña para disfrutar de uno de los mayores espectáculos que la naturaleza es capaz de ofrecer en estas latitudes. Leer artículo completo ➜

Érase un avión abandonado en una playa de Islandia

No se me ocurre un escenario más inspirador para ir a tomar fotos. Se trata del cuerpo de un viejo avión abandonado sobre la arena negra de una playa tan inmensa que parece un desierto. Apenas se le intuyen unas alas que no tiene, ni la cola. Hueco por dentro, no es más que un amasijo de recuerdos en el silencio de su varamiento forzoso. Hace ya más de cuatro décadas que este avión militar que perteneciera a las fuerzas aéreas norteamericanas destacadas en Islandia en plena Guerra Fría tuvo que realizar un aterrizaje forzoso sobre la tierra volcánica de Sólheimasandur sin lamentar la pérdida de vidas humanas. Y allí se quedó, testigo mudo de una catástrofe interrumpida in extremis.

Avión abandonado en Islandia

Hoy día saber dónde está el avión abandonado de Islandia es uno de los retos más bonitos y curiosos que tienen los viajeros que recorren el país en coche. Y es que para fotografiar su deteriorado fuselaje hay que localizarlo primero. Para ello me gustaría contar exactamente en qué lugar se encuentra y cómo llegar hasta él.  Leer artículo completo ➜

Postales de una primavera en Islas Lofoten

Al otro lado del Círculo Polar Ártico, bañadas por el Mar de Noruega y tocadas con la varita de las noches infinitas del invierno, así como de un verano en el que nunca se apaga el sol, surgen las Islas Lofoten. Un archipiélago de picos nevados casi todo el año, fiordos horadando acantilados y secaderos de bacalao nutriéndose de viento y salitre. La región de Laponia en Noruega cuenta con el privilegio de poseer una adorable colección de estampas de naturaleza y tradición varadas en el oleje nórdico, logrando una fusión de paisajes deslumbrantes salpicados de minúsculas aldeas que apenas logran reunir unas pocas cabañas de madera que los pescadores pintaron de rojo o amarillo hace mucho tiempo.

Paisaje de Islas Lofoten (Noruega)

La intensa noche polar hace a Islas Lofoten enormemente atractivas durante el invierno, mientras que el sol de medianoche las convierte en un destino perfecto para recorrer en verano. Pero es quizás la primavera uno de sus recursos más preciados, ya que buena parte de la misma permite una mezcla con lo mejor de ambos períodos. Auroras boreales y largas jornadas de sol, un clima más benévolo para recorrer en coche o hacer buenos trekkings y la apetitosa posibilidad de escapar de la temporada alta. Leer artículo completo ➜

Rumbo al Ártico noruego: Nos vamos a Islas Lofoten

Pasamos del reto del tigre de Bengala en el calor de la India a surcar el Mar de Noruega por encima del Círculo Polar Ártico para disfrutar de los paisajes puntiagudos de Islas Lofoten y Vesteralen. Y sin solución de continuidad. En esta ocasión tomaremos latitud norte y nos abrigaremos bien para vivir la esencia de uno de los lugares más pintorescos que se pueden visitar hoy día en Noruega. Recorreremos estas islas en barco, en automóvil, con raquetas de nieve y hasta en trineo para aprovechar las últimas horas de un largo invierno que está a punto de quedar atrás para que en pocos meses reine el sol de medianoche de manera definitiva.

Islas Lofoten (Noruega)

En uno de los panoramas más extremos y extraordinarios de Escandinavia ahondaremos en deliciosos parajes naturales, en los pueblos de pescadores, en las tradiciones ancestrales de sus gentes y, por supuesto, trataremos de echar el lazo a un sueño que viene de largo, presenciar en directo el espectáculo de las auroras boreales. Leer artículo completo ➜

Guía alternativa con esas otras cosas que ver y hacer en Lisboa

Con el término olisipófilo se define a “aquella persona que ama o le tiene un afecto superlativo a la ciudad de Lisboa, la cual los romanos denominaban Olissipo en lengua latina”. La vez que supe de la existencia de esta curiosa filia me di cuenta de que la padecía por los cuatro costados. Pero que no se trataba de nada malo en absoluto. Al contrario, eso explicaba que todos mis viajes a ella me parezcan pocos y que siempre me quede con ganas de más. Si bien ya había podido estar unas cuantas veces en la capital portuguesa, incluyendo petición de matrimonio en uno de los fines de semana más románticos que he vivido nunca, tuve la suerte de regresar una ocasión más abandonando los consejos de las guías de viaje y de repetir las mismas visitas a la parte más monumental de la ciudad. Tenía ganas de conocer otra Lisboa, la de los alfacinhas (que significa lechuguitas, el apodo cariñoso con el que se les conoce también a los lisboetas en Portugal por sus cultivos de lechugas en la antigüedad) y así descubrir nuevos escenarios en los que no había reparado en mis anteriores recorridos.

Tranvías de Lisboa (Portugal)

En una escapada express de 48 horas hice una visita alternativa que me sirviera para conocer esas otras cosas que ver y hacer en Lisboa. Una ruta diferente, con un toque de fado, arte urbano, cementerios que parecen museos, jardines majestuosos que no quedan a la vista, factorías reconvertidas en cultura, historias curiosísimas e incluso pastelerías donde preparan unos pastelitos de nata tan buenos o más que los de Belém (y eso es decir mucho). Y tras regresar de la ciudad de los tranvías amarillos, del Tajo, de Camões, Pessoa o del aroma al mejor café que se toma en Europa me gustaría compartir con vosotros una breve guía alternativa con la que sacarle más partido a un viaje sólo apto para olisipófilos reincidentes.  Leer artículo completo ➜