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Cierro los ojos y me pongo a rebuscar en el baúl de los recuerdos aquellos lugares de Naturaleza Pura que he tenido la suerte de disfrutar a lo largo de los viajes realizados hasta el momento. Un millón de imágenes pasan por mi cabeza a toda velocidad, se mezclan las unas con las otras sin solución de continuidad, a fogonazos. De pronto creo aspirar un aire limpio y fresco y escucho de lejos cómo el agua golpea las rocas y un grupo de elefantes emiten un barrito estruendoso que rebota dentro de mis oídos. Me pierdo en las sensaciones que esta Tierra maravillosa me ha proporcionado. No existe la ciudad, ni las prisas y todo sigue su curso natural. Las imágenes que antes veía de forma fugaz ahora las tengo delante de forma nítida. Pertenecen a los cinco lugares Naturales que más me han entusiasmado en mi vida.

Cinco tesoros de la Naturaleza que estaban ahí mucho antes que nosotros, los cuales permanecen vírgenes pero que a su vez esperan que el Hombre no les ponga la mano encima. Todo parte de una lista que es y será imperfecta aunque tenga más vidas que un gato, porque son tantas las maravillas natuales que ni la inmortalidad valdría como garantía para presenciarlas todas. Pero allá va un intento de recopilar las mías. Leer el resto de esta entrada »
ME TEMO QUE TENGO UN PLAN
Después de conseguir unos días en la empresa para poderlos juntar en la Semana en que el 1 y 2 de mayo eran
festivos en Madrid, empecé a buscar vuelos e internet y a sondear numerosas alternativas posibles para llevar a cabo un viaje de los buenos. En principio, la aventura estaba planteada para hacerla en solitario, y me atraían varias opciones, pero después de una charla con un buen amigo y de leer un artículo de revista viajera me incliné por la opción del Oeste de los Estados Unidos. Encontré un vuelo de precio más o menos asequible para Los Ángeles (con Lufthansa) y tomé la decisión de hacer mi primera visita a USA. Quería un viaje donde poder comprobar de primera mano “el sueño americano” y si los tópicos hollywoodienses eran ciertos o más bien una milonga. Fue entonces cuando llamé a mi amiguísima Rebeca, partícipe en sendas rutas a Dinamarca, una a Londres y otra a Cerdeña, exitosas todas ellas, y le pregunté si se apuntaba al plan de un Roadtrip por la Costa Oeste. Fue el “Sí, quiero” más rápido y sencillo de la Historia. Los billetes fueron comprados esa misma tarde. La maquinaria se había puesto en marcha y faltaba algo menos de mes y medio para preparar algo gordo.














