Entradas con la etiqueta ‘Guía Práctica’

En las Repúblicas Bálticas nos encontramos tres pequeños países que formaron parte de la URSS hasta el año 91 y que ahora vuelan solos mirando hacia atrás lo justo y necesario. Pocos pensaron que se fueran a soltar tan rápido de la mano de la potencia que las absorbía y tuviesen un avance semejante para incorporarse de pleno a la Unión Europea. Con muchas ganas, de la mano y, sobre todo, con mucho trabajo, Estonia, Letonia y Lituania se abrieron al mundo orgullosas de su Historia, su cultura, su naturaleza y su gente. Desde ese momento el crecimiento del turismo en los países Bálticos progresó tanto que se convirtió en una de las mejores noticias para los viajeros que poco antes debían recurrir a la burocracia para obtener sus permisos de entrada. Ahora apenas queda rastro de los tiempos grises y se considera normal la absoluta libertad y facilidad de acceder a ciudades maravillosas como Tallinn, Riga o Vilnius (las tres capitales son Patrimonio de la Humanidad), recorrer profundos bosques o el litoral bañado por el Mar Báltico, y conocer pueblos verdaderamente auténticos con los que tocar la tradicionalidad con las yemas de los dedos.

Aprovechando que al regreso del viaje a Uzbekistán hacíamos escala en Riga pude prolongar esta “parada técnica” más tiempo y así realizar una ruta en coche de alquiler que no estaba en absoluto planificada. 2000 kilómetros después me gustaría mostraros en qué consistió dicho viaje de una semana por los Países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), cuáles fueron los lugares que visité, así como algunas claves y consejos prácticos para quien desee vérselas con este trío de Repúblicas tan particulares como fascinantes. Leer el resto de esta entrada »

Que Marco Polo te ampare y te protega en este camino. Que las almas y el coraje de los mercaderes que surcaron la Ruta de la Seda uniendo Oriente y Occidente formen la tierra que asiente tus pasos. Anchos e inaccesibles desiertos te esperan antes de llegar a abrir las puertas de la sugerente Samarkanda y quedarte petrificado ante los brillos del Registán. Te verás entonces en el que fuera el centro del mundo durante siglos, en la pasarela de los saberes de Persia, China, India, Bizancio o Roma. Descansa porque el sendero no termina aquí. Antes las brillantes y turquesas cúpulas secundan el minarete Kalon de Bukhara, un faro para guiarte en el desierto. Si el inhóspito Quizyl Kum no lo impide te perderás en ese laberinto de las mil y una noches llamado Khiva capaz de invocar todos tus sueños. Asímismo verás morir los barcos varados del viejo Mar de Aral dentro de la inmensidad y la nada. Resguárdate en las fortalezas que sobreviven como atalayas de barro sobre el cambiante e imprevisible Río Amu Daria, antes Oxus, y asimila la hospitalidad de las gentes de esta tierra. Prueba un pedacito de Historia del mundo con sabor a especias… sé bienvenido a este país de Asia Central llamado Uzbekistán.

A lo largo de la presente guía práctica trataré de trasladaros a Uzbekistán, a que conozcáis los rincones que visitamos durante dos largas e intensas semanas y, por supuesto, a ofreceros nuestra experiencia en este país para poder dar luz a quien quiera emprender un viaje similar. Recorrido, transportes utilizados, alojamiento, seguridad y un sinfín de consejos prácticos para ponerse al día en un destino no demasiado conocido y capaz de satisfacer a los viajeros más inquietos. Samarkanda nos espera y no hay tiempo que perder. Leer el resto de esta entrada »

El poder de una sonrisa es extraordinario. Cuando es de verdad se sumerge en el interior de la persona que la recibe como un regalo en lo más profundo del alma. Sri Lanka es un mar de sonrisas, en cada paso, en cada mirada, en cada gesto. Durante un viaje a la Isla siempre te acompaña como el ave que sobrevuela
selvas, ríos y océanos, convirtiendo las barreras en suelo firme y llano donde tan sólo hay que poner los pies. La gente de este país es la esencia de la más deliciosa taza de té bebida a sorbitos en las tierras altas tras un largo viaje en tren de juguete. Una taza humeante que nos invita a olerla una y otra vez, a embriagarnos del puro reflejo de los ojos de quien lo recolectó con sus suaves manos. La cuchara removiendo los campos verdes e infinitos será la causante de que frente a tí aparezca el cuerpo fino y moteado de un leopardo observándote desde lo alto de su árbol, de que sientas emerger una dagoba milenaria de un lago silencioso, de que penetres en el interior de una cueva con mil tesoros y de que el viento vuelque las palmeras para sombrear la arena blanca de una playa desierta. Incluso de que no dejes de sorprendente nunca, de que te contagies del espíritu de lo que de verdad importa, ser testigo directo de que la vida florece con cada una de las sonrisas con las que te encuentras.

Reconozco que Sri Lanka nos ha dado mucho. En realidad nos lo ha dado todo. Su Naturaleza radiante, su Historia grabada en piedra de luna, su voluntad por seguir adelante a pesar del dolor sufrido o, simplemente, tener la voluntad de mostrarse tal y como es ante nuestra mirada foránea. La mochila nunca fue una carga sino un medio más para llegar hasta ella, caminar a pie, a bordo de un tembloroso tuk tuk, de un tren de tiempos lejanos e incluso en elefante. En ella traigo miles de momentos increíbles. Es justo entonces que trate de enseñároslos con la misma ilusión y pasión con que los disfruté yo. Empezaremos con una Guía práctica que resuma muchos de los aspectos de este viaje, con la que podáis viajar a Sri Lanka y resolver algunas de las muchas preguntas que se hace todo el que alguna vez desee emprender una aventura en esta preciosa isla del Índico. Una guía de viaje a la que le sucederán los relatos con los que recorreremos cada uno de los lugares en los que estuvimos. Os animo, si os apetece, a que hablemos de Sri Lanka con una taza de té en la mano y la mejor de nuestras sonrisas. Leer el resto de esta entrada »

“La región de los Balcanes tiene la tendencia de producir más historia de la que puede consumir”. Esta es probablemente la frase más acertada que existe para explicar la que, sin duda, es una de las zonas más convulsas de Europa, en todos los sentidos. Fue pronunciada en plena II Guerra Mundial por Sir Winston Churchill, el célebre Primer Ministro Británico que elevó la oratoria a los altares y que nos dejó un buen número de sentencias históricas ya asentadas. No le faltaba razón, y eso que aún no conocía la Gran Yugoslavia del Mariscal Tito, ni la conversión de Bulgaria y Rumanía en satélites del comunismo de la URSS, ni que en los noventa “el bajo vientre de Europa“, como le gustaba llamar a la Región, se fraccionaría en pequeñas Repúblicas a su vez divididas por etnias, culturas y religiones. Durante el último viaje realizado a dos países como son Bulgaria y Macedonia hemos podido constatar que
ambos son claramente una coctelera en la que se ha mezclado la Antigua Tracia, el Imperio de Alejandro Magno, la Grecia Clásica, Bizancio, el cristianismo ortodoxo, las viejas comunidades monacales, el Islam y la cultura otomana venida de la vieja Constantinopla con un comunismo fuerte influenciado por Moscú, el sabor a hierro de la Dictadura o un resurgimiento de nacionalismos no resuelto en guerras y más guerras. Cierto es que Bulgaria camina sola desde que se ha soltado de la mano de Lenin y que hoy en día tiene una fuerte noción de País, además de ser miembro de la Unión Europea. La pequeña Macedonia aún sigue estando unida a los lazos de la Ex Yugoslavia en lo que se refiere a diversidad religiosa y, sobre todo, étnica, y ansía algún día en formar parte de la UE y dejar atrás un pasado complejo incluso tras su Independencia de 1991.
Tras una breve pero intensa visita a los Balcanes en el verano de 2006 fue momento de regresar y conocer un poco más tanto a Bulgaria como Macedonia, aprovechando que aún no son países demasiado agujereados por el turismo y, muy importante, que nos permitían realizar un viaje de bajo coste apto para un presupuesto algo mermado. Nos decantamos por realizar una ruta que alternara en parte lo más representativo de ambos países con lugares no tan conocidos, que nos ayudaran a hacernos una composición de lo que pueden ofrecer al viajero, que no es poco precisamente. Las joyas de la Corona lo constituían el Monasterio de Rila y el Lago Ohrid, en Bulgaria y Macedonia respectivamente, pero entre medias nos esperaban ciudades, villas y parajes indescriptibles y a su vez impermeables, al parecer, a los nuevos tiempos.

En este post pretendo resumir en qué ha consistido este viaje, hablar del alojamiento y de los transportes utilizados, de los precios de algunas cosas o de lo que más y menos nos ha gustado. En fín, compartir una breve Guía Práctica de Bulgaria y Macedonia que contextualice una serie de relatos que, a partir de ahora, narrarán nuestra experiencia en ambos países y, por supuesto, aportar información útil a viajeros que tengan su punto de mira puesto en esta zona del suroeste de Europa. Aquí comienza a desgranarse la historia y las particularidades de un viaje que ha aportado grandes momentos y, sobre todo, grandes esperanzas. Leer el resto de esta entrada »
Que Indonesia se ha convertido por méritos propios en uno de mis países preferidos es un hecho. Yo diría que es el destino “más completo” de todos en los que he estado hasta ahora. Capaz de aglutinar todas y cada una de las exigencias que un viajero de la más diversa índole podría tener. Intentaría definir Indonesia con un sinfín de sustantivos y adjetivos y terminaría quedándome corto. Selvas, Historia, Arrecifes de coral, Templos, Tropical, Tribus, Arrozales, Volcanes, Biodiversidad, Buceo, Trekking, Fiestas, etc… son los primeros que me vienen a la cabeza. Variopinto y auténtico como pocos, confín de los Siete Mares y de viejas Leyendas de Dragones y otras bestias aladas, selva virgen y hogar de etnias casi inaccesibles que imploran su pertenencia a la misma Madre Naturaleza. Al igual que los orangutanes, las panteras o los tigres, que se resignan a ser un mero recuerdo pintado en un lienzo.

A lo largo de tres semanas hemos viajado por Java, Borneo, Bali, Flores y otras islas del Archipiélago de Nusa Tenggara como Rinca, Komodo e incluso otras que no son más que una gota de agua en el Océano. Y ahí precisamente quiero que regresemos todos juntos cuanto antes. Es mi intención que podamos revivir nuestra aventura en Indonesia por medio de detalladas crónicas, siempre salpicadas con numerosas imágenes tanto fotográficas como videográficas que pondremos a vuestra disposición. Trataremos de hacer más cortos los miles y miles de kilómetros que nos separan de este Paraíso para poder conocerlo mucho mejor. Y quien sabe si poder ayudar a otras almas viajeras que tienen pensado ir hasta allí más pronto que tarde.


Os animo, por tanto, a que abráis bien los ojos y dejéis sitio en vuestra maleta de sueños a los simpáticos orangutanes, a las noches de eterna sinfonía de Borneo, a las estatuas de Buda cuya mirada se pierde más allá del volcán, a los tejados de paja y bambú de las chozas de los Ngadas, a las afiladas garras de un Dragón tan real como la vida misma o a los maravillosos campos de arroz que reverdecen aún más si cabe el paisaje de miles y miles de islas. Muchas veces digo que Viajar es invertir en vida. Y vida es precisamente lo que Indonesia nos ofrece en su tarro de las esencias.

¡Dios lo quiere! gritaban los miles de caballeros cruzados que en 1096, animados por el Papa Urbano II, acudían a
defender los lugares santos del cristianismo, en poder de los musulmanes, los selyúcidas, que se habían hecho con el dominio de la llamada Tierra Santa, donde se habían desarrollado las escenas bíblicas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. El Santo Sepulcro así como las iglesias donde los peregrinos iban a rezar a Jesús se encontraban en peligro por las afrentas diarias que ”los infieles islamistas” ejercían en su contra. Varios estados europeos, alentados por el interés del Papado, se unieron para llevar a sus soldados hasta Palestina con la garantía papal de que la Guerra Santa serviría para redimir los pecados de quienes participasen en ella. Lo conseguirían un 29 de junio de 1099 cuando las tropas cristianas tomaron Jerusalén y se establecieron durante largo tiempo. Las Cruzadas no habían hecho más que comenzar. Durante los dos siglos posteriores aún cabrían siete más. La Defensa de los Territorios Santos fue la salvación de muchos que vieron en ella una oportunidad divina de ganarse su estancia en el Paraíso. “Dios lo quiere” fue el eslogan de la Guerra Santa, de las incontables batallas y desastres que arrastraron hasta la desgracia a la que no sólo fue el hogar de Cristo, sino también la añorada Tierra Prometida del Judaísmo o el último viaje a los cielos de Mahoma, el profeta del Islam.

Hay experiencias que jamás se olvidan. Es más, las hay que se te quedan grabadas a fuego en la piel y en el corazón, y que forman ya parte de tu ser, de tu vida y de tu historia personal. Cuando uno vuelve de un viaje como este, cargado de vivencias únicas, no puede evitar sentir la necesidad de compartirlas con los demás, gritar a los cuatro vientos lo maravillosa que es la vida, y estar orgulloso de haber pertenecido por unas semanas a un devenir que siempre se había visto de lejos, por la pantalla de la televisón o por el negro sobre blanco de los libros. En este viaje africano no han sido las cámaras de National Geographic las que han captado el sigiloso descender de un árbol de un elegante leopardo, el aullido de hambrientas hienas en la oscuridad de un bosque impenetrable o la risa de unos niños emocionados de que extraños foráneos visiten su poblado. En esta aventura por el Sur del continente negro los protagonistas, los cámaras, los observadores, los conductores, los supervivientes… hemos sido ocho, con nombres y apellidos, quienes hemos tenido la fortuna de que nadie nos lo cuente.



INTRODUCCIÓN, PREPARATIVOS, TRANSPORTES, ALOJAMIENTO…GUIÓN DEL VIAJE MÁS ESPERADO
Namasté es una palabra bastante recurrente en India que se utiliza para expresar saludo, despedida, agradecimiento sincero así como para mostrar respeto, veneración, e incluso para iniciar un rezo. Su significado más literal es “te reverencio a tí” y suele ir acompañado gestualmente con las palmas de la mano juntas apuntando hacia arriba y apoyadas en el pecho. Más que una palabra normal y corriente es una filosofía con la que nos acercamos los unos a los otros como iguales, sin sentir superioridad alguna, iluminados por exactamente la misma luz. Es el respeto, es la admiración, es la concordia y el deseo de Paz hacia los demás, con los demás.
De esa forma, con mis palmas juntas, mis mejores deseos y mi respeto hacia tí, lector, quisiera comenzar este escrito pronunciando un Namasté, sentido y profundo. No veo mejor forma de iniciar la crónica de lo que he venido a llamar “un viaje iniciático”.

¿Y por qué digo “iniciático”? ¿Supuso acaso la India un redescubrimiento de mí mismo? ¿Alcancé un mayor grado de conocimiento? ¿Sirvió para replantearme valores, prejuicios y temores? Quien sabe, es posible.
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