El ansia de viajar

Recuerdo que en una ocasión, sentado sobre una duna en el desierto Líbico de Egipto, una persona que formaba parte de la expedición la cual estaba sentada a mi lado me preguntó el significado que tenía para mí viajar. Y tras unos segundos de silencio sólo fui capaz de contestarle que “viajo por estar en lugares como éste y vivir momentos así”. No hacían falta muchas palabras. Porque en el escenario estaba la respuesta. Pero ahora, estando en casa en un día gris y aburrido, tecleando en mi ordenador sobre una mesa llena de cosas sin más orden que la casualidad, me ha dado por pensar de nuevo en esa cuestión. ¿Por qué me gusta viajar? ¿Por qué no soy capaz de atreverme a mirar a la vida sin tener un nuevo viaje en el horizonte? Y me he puesto a escupir una serie de reflexiones que me gustaría compartir con vosotros.

Desierto del Sáhara en Egipto

Algunas veces lo llamo la hipnosis del mapamundi. Aunque prefiero decir que todo se debe a una enfermedad no diagnosticada y sin cura. Se llama el ansia de viajar…  Leer artículo completo ➜

La tecnología que viene en aviones de pasajeros y aeropuertos

Hace tiempo que algunos que crecimos viendo las aventuras de Marty McFly dejamos de imaginar ese futuro lejano y que nunca llega de coches voladores y calzado deportivo que se abrocha solo. La aparición de internet se ha ocupado desde el principio de dibujar el futuro cada día. Y el corto y medio plazo se han vuelto la mar de interesantes. En lo que nos ocupa a nosotros, los viajes y el turismo, sobra decir que se han visto impactados enormemente por las nuevas tecnologías que nos afectan a la hora de reservar, de informarnos sobre un destino, de realizar trámites online que antes eran un engorro y de comunicarnos con los demás estando de viaje. No sé si somos o seremos capaces de asimilar todos los cambios que estamos teniendo en muy poco tiempo. Como poder compartir con tus amigos una foto tomada cinco segundos antes y en alta resolución desde la otra punta del planeta (incluso cuando sobrevuelas Zimbabwe), o tener una videoconferencia con tus padres sentados en el salón de casa mientras tú estás tomándote algo, por ejemplo, en una izakaya de Tokyo (y además gratis). O entrar a un avión sin haber necesitado imprimir un solo papel. No nos engañemos, no hace tanto que podemos hacer eso.

Robot Spencer en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol

Recientemente estuve en un evento de innovación y tecnología aplicable a las compañías aéreas y espacios aeroportuarios y se pusieron sobre la mesa elementos como la realidad aumentada o virtual, la robótica, la biometría y los asientos inteligentes y configurables con un smartphone. Elementos de un futuro más inmediato de lo que nos podamos imaginar.  Leer artículo completo ➜

El rincón de Sele cumple 10 años

Durante este mes de febrero el blog elrincondesele.com cumple diez años de vida. No recuerdo exactamente qué día, pero sí que en este mismo mes de 2006 empecé a contar cosas en lo que era un cajón de sastre (y desastre) de mi vida, un rincón donde compartir fotografías y cosas de los viajes por los que me preguntaban mi familia y mis amigos. El rincón de Sele lo llamé, sin más pretensión que la de estrenarme en una plataforma online gratuita que venía con el antiguo Messenger (qué tiempos aquellos). Entonces se avecinaron varios viajes muy especiales, que recuerde Oporto, Oriente Medio e incluso Finlandia, y la pasión por relatar ciertas andanzas a través de diarios me fue enganchando cada vez más. Eso, y ver que al otro lado empezaban a asomarse más personas que el público objetivo inicial, sirvió de acicate para publicar más historias surgidas en mis recorridos por el mundo. Y así hasta hoy.

Sele en Bagan (Myanmar)

Han pasado muchas cosas en esta década, en su mayoría positivas, y miro hacia atrás para darme cuenta de que viajar y escribir en este blog están entre los proyectos más satisfactorios y extraordinarios de mi vida. Y que sin las personas que estáis ahí, que entráis cada día a este rinconcito viajero, esto no hubiera servido en absoluto. Os aseguro que diez años no son nada sin tod@s vosotrosLeer artículo completo ➜

Resumen de un 2015 con grandes viajes y escapadas

Termina el 2015 y es momento de hacer balance, sobre todo de los grandes momentos vividos durante el mismo. Si bien 2014 había puesto el listón muy alto, se puede decir que en éste también nos hemos movido mucho. Ha habido grandes viajes, viajes de media distancia y escapadas adorables con las que romper la inercia de la tan temida rutina. Paso a paso, kilómetro a kilómetro, hemos podido tachar algunos sueños de la lista de propósitos y disfrutar de lugares nuevos y gentes que se quedarán con nosotros para siempre. Pero, sobre todo, hemos volado muy alto…

Feliz 2016 El rincón de Sele

Hemos escuchado crujir glaciares en Islandia, montado en globo sobre los templos de Bagan en Myanmar, observado en vivo la fauna más salvaje en Botswana, sobrevolado un volcán en erupción en Isla Reunión y nos hemos perdido por las calles de Bangkok. Hemos hecho un increíble roadtrip en la región de Midi-Pyrénées, tocado las huellas de la I Guerra Mundial en el Norte de Francia, enamorado en Sintra y recorrido el Condado de Yorkshire en la Gran Bretaña más auténtica. Y, por supuesto, hemos seguido conociendo innumerables rincones de España que nos han sorprendido mucho. ¿Empezamos la cuenta mes a mes? ¡Allá vamos! Leer artículo completo ➜

La Navidad es otro viaje

Con las maletas aún en el suelo sin deshacer del todo y viene por delante otro viaje. No nos vamos a ningún lado, no me entendáis mal, pero me gusta vivir la Navidad intensamente como un viaje a los orígenes, un encuentro nada casual con esas personas a las que quiero. La mesa, en ocasiones, puede ser el punto de partida a un veloz despegue de momentos, gestos y miradas que somos incapaces de olvidar, sobre todo, cuando nos damos cuenta un día de que no todos los pasajeros se hallan en el mismo avión, el avión de siempre. La familia y los amigos, esa gente que forma parte de toda una vida, son el mejor regalo de una nueva Navidad (y ya van unas cuantas) que va más allá de lo que se pone en el plato, del espumillón del árbol y las luces de la calle. Estos días son un inevitable canto a la esperanza y a la nostalgia por aquellos días que recordamos nítidos como si por ellos no hubiera pasado el tiempo.

Felicitación de Navidad en El rincón de Sele 2015

Durante un año en que veo las cosas en función de la distancia de países y continentes me gusta tener un lugar y un instante al que aferrarme como si fuera el último clavo ardiendo. Mi ciudad, mi casa y mi gente se convierten en el auténtico kilómetro cero de una vida que corre a veces demasiado rápido. Leer artículo completo ➜

La hipnosis del mapamundi

Reconozco un efecto hipnótico cuando tengo un mapamundi frente a mí. Como un niño que observa con los ojos bien abiertos el escaparate de una juguetería en invierno, pierdo toda la presencia con un simple globo terráqueo o un mapa colgado de la pared. No lo puedo evitar. Los párpados se me congelan, el corazón se me acelera y la emoción me sobrelleva a un viaje para el que no necesito de aviones. ¡Cuántas vueltas al mundo habré dado desde la silla! ¡Qué de aventuras me aguardan con un ligero movimiento del dedo índice!  Y es que es algo que me sucede desde muy pequeño, cuando empezaba a aprender de los lugares que aparecían en la serie de dibujos animados “La vuelta al mundo de Willy Fog” y después los buscaba en cualquier libro de texto de mi hermana mayor. Hoy me reconozco un adicto a los mapamundis. Y no me refiero a coleccionarlos sino a leerlos con tanta dedicación como a un Best Seller. O más bien a devorarlos…

Sele señalando un mapamundi

Convencido estoy de que los mapas invitan a soñar al viajero, arrancándole de la realidad más inmediata, y transportándolo por los siete mares y por montañas imposibles en cuestión de segundos. Son imanes de la ilusión y la desesperanza de quien piensa que el mundo es demasiado bello, pero también demasiado grande. Leer artículo completo ➜

Historias de un rodaje en Jordania

En mi vida pensé que iba a vivir una experiencia similar. ¿Que alguien iba a grabar mi viaje a Jordania? ¿Realizar un vídeo-reportaje que recogiera mis pasos por este país de Oriente Medio? ¿Contar a los demás su historia, cultura y naturaleza? No me lo pensé dos veces cuando a finales de 2012 me propusieron este reto profesional tan apasionante y con una sonrisa en mis labios me embarqué a una aventura a Jordania muy diferente junto a Albert Merino, un cámara fabuloso con quien ya había trabajado anteriormente en un pequeño documental videográfico realizado en la provincia de Castellón. Con nuestro plan de viaje, nuestro guión de lugares a filmar pero sin olvidarnos de la improvisación y espontaneidad en la mayor medida de lo posible, marchamos al Reino Hachemita para sacarle todo el partido y llevarlo a vídeo narrando grandes lugares cargados de magia, paisajes de otro planeta y las costumbres de sus gentes siempre hospitalarias.

Sele grabando en Jordania

A continuación pretendo desgranar esta vivencia, con las sensaciones muy a flor de piel, las anécdotas y momentos tenidos lugar en una grabación bastante intensa. Así se rodó… mi último viaje a Jordania. Leer artículo completo ➜

Resumen de un 2014 de viajes… y mucho amor

Beso en la boda de Sele y Rebeca

No sabéis la pena que me da despedir este año en el que enorme vivencias han marcado todas y cada una de las hojas del calendario. La diferencia estriba, entre otras cosas, en que en uno de los dedos que aporrean el teclado para escribir estas palabras hay puesto un anillo con un nombre y una fecha marcada. El nombre es Rebeca y la fecha el 13 de septiembre de 2014, el día exacto en que los dos nos dimos el sí quiero para convertirnos en marido y mujer. Casi nada, ¿verdad? Realmente este año nació con la boda en la mente (y en el corazón) para el final del verano, aunque el antes, durante y después ha estado bien cargado de viajes y de momentos dignos de enmarcar. ¿Por dónde empezar?  Leer artículo completo ➜

El síndrome de Vietnam

 Sele en Saigon (Vietnam)

Han pasado apenas unos días desde que hemos regresado de nuestro viaje de novios a Vietnam y a la provincia laosiana de Luang Prabang y todavía me golpean las imágenes y los sonidos que han formado parte de esta aventura nupcial por el Sudeste Asiático. Supongo que es lo normal cuando la experiencia te ha marcado, pero en esta ocasión creo haber sufrido un síndrome que es similar al de Estocolmo, pero en una versión propia de este peculiar país. Se denomina “El síndrome de Vietnam”, y aunque no está descrito por los facultativos, estoy convencido de que muchas de las personas que han viajado a la Bahía de Halong, Hanoi, Hoi An y compañía lo han padecido y saben perfectamente a qué me refiero. Leer artículo completo ➜

Cuando el amor es el mejor viaje

Tengo unos minutos después de regresar del que hasta ahora ha sido el mejor viaje de mi vida para escribir unas palabras con el corazón. Casarme con Rebeca, la princesa de mis sueños, ha superado cualquier pensamiento que pudiera haber tenido de este gran día. Ha sido perfecto… ¡No! Ha sido más que perfecto. Me siento afortunado de haber vivido algo semejante en compañía de la familia y los amigos a los que nunca podré agradecer lo suficiente su implicación en esta boda. Y también a todos los seguidores de este blog que nos habéis hecho sentir vuestra cercanía en todo momento (Rebeca no para de decirme que os de las gracias).

Sele y Rebeca en la boda del año

Aún estoy emocionado y describir con imágenes todo lo sucedido el pasado sábado me vuelve a hacer asomar esas lágrimas que no se marcharon de mis mejillas durante toda la ceremonia. Llorar no es malo cuando es de alegría (o cuando se asomen las tristezas). Ni decir te quiero las veces que haga falta. Precisamente este 13 de septiembre ha sido la manera de decir públicamente y en compañía de nuestra gente que nos queremos, que el amor envuelto en caprichos del destino es la energía que mueve el mundo y por la que nos sentimos siempre vivos.  Leer artículo completo ➜

Unas vacaciones como las de antes

Playa gallega (Rías Bajas)

Necesito una vacaciones como las de antes. Necesito desconectar el cerebro de razones y obligaciones, pasear por la playa, ir de chiringuito en chiringuito y que mi máxima preocupación sea decidir cuándo paralizar el coma tras una siesta de sobremesa a lo Camilo José Cela, con pijama, orinal y persianas completamente cerradas. Como un viaje a la niñez, apenas a un mes y medio de convertirme en “marido de”, me escapo a vivir unos días muy buscados al otro lado de un largo trayecto de carretera para dejar el teléfono móvil en el cajón de la mesilla y el correo electrónico en lo más profundo de ese abismo de ceros y unos. Está siendo un año intenso, con un camino de miles de kilómetros en los zapatos… y los que están por venir. Para coger fuerzas y cargar las pilas me largo a mi paraíso de siempre en un lugar de las Rías Bajas cuyo nombre no quiero (ni debo) acordarme, donde poder olisquear marisco y acariciar la brisa de las olas.  Leer artículo completo ➜