Canciones que nos llevan de viaje

Además de las fotografías, los relatos y las buenas historias, la música se erige como un medio absolutamente inspirador de cara a idear e incluso vivir un viaje. Existen melodías capaces de invocar nuestros instintos viajeros más primarios. Se ocupan de hacer volar grandes recuerdos y llegan a materializar ese deseo de poder evadirnos por completo y trasladarnos por un momento a esos sueños que están por cumplirse.

Cataratas de Iguazú

Siempre hay canciones que nos llevan de viaje en cuanto empiezan a sonar sus primeros acordes. Por eso me gustaría compartir por aquí esos temas que logran llevarnos en su maleta. Con todos ustedes… canciones que invitan a viajarLeer artículo completo ➜

Pero entonces llegaste tú…

Los templos de Petra tornándose rosas al atardecer y los de Angkor abrazados por la fiereza de la selva. La Navidad en un mercadillo alemán, Bagan desde un globo o ser testigo de cómo una manada de leones caza su almuerzo en el corazón de BotswanaMachu Picchu entre neblinas, un baño en las aguas termales en Karlovy Vary o ese tiro de moneda a la Fontana di Trevi como garantía de un regreso soñado. No puedo compararlos con un segundo a tu lado. Ni tan siquiera amanecer sobre una duna en el Namib o nadar junto a una tortuga en las Galápagos. Nada es comparable al momento en el que tú naciste y a lo que vivo contigo y con tu madre cada día. Y es que llegaste tú y desde entonces mis sueños únicamente los puedo consultar en esos ojos convertidos en mi propio oráculo de Delfos. Sólo pienso en cómo me enternecen tus primeras sonrisas y esa forma en la que tienes de mirarme cuando te echo a la cuna. Ahora para mi todos esos amaneceres increíbles, ese iceberg a medio derretir y esas ruinas del antiguo Egipto las busco y las encuentro en ti, Unai.

Unai

Suena a tópico pero es increíble cómo te cambia la vida cuando sucede algo así. Es como si tu mente se reconstruyera por completo, de los cimientos al tejado y desapareciera por completo la primera persona del singular. Pero entonces llegaste tú y sólo existe lo que vivo junto a vosotros cada día. Leer artículo completo ➜

Esperando a Unai, el viaje de nuestra vida

No sé por dónde empezar. Quizás lo mejor sea evitar rodeos e ir directamente al grano. Rebeca y yo estamos esperando un hijo. La nueva del embarazo nos sorprendió en plenas navidades, apenas un par de días antes de la nochevieja. Pero hasta que no ha ido avanzando el asunto nos hemos ido reservando la noticia y la hemos contado a cuentagotas. Primero a la familia, a los amigos, a los compañeros de profesión y ahora aquí, en este blog en el que durante once años llevo compartiendo con todos vosotros no sólo viajes sino sensaciones sobre algunas experiencias vitales. Y esta, por supuesto, lo es.

Arranca de ese modo un recorrido muy largo hacía un lugar del que muchos nos han hablado pero que sólo se comprende cuando es el momento de iniciarlo. Empieza el viaje de nuestra vida. Y el destino, en esta ocasión, es niño y se llamará UnaiLeer artículo completo ➜

Resumen de un 2016 cargado de viajes

Hacer balance sienta bien, sobre todo cuando uno lleva a cabo una suma de momentos y sensaciones que sabe que recordará siempre. Curiosamente cuando estoy de viaje, suelo pensar en que habrá un día como hoy al final año en que todo eso que estoy viviendo va a formar parte de un resumen. El presente se hace pasado en un pequeño instante, pero el recuerdo lo convierte en algo muchísimo más grande. Y escribir en este blog me ayuda, sobre todo, a recordar todas esas cosas que han hecho que estos últimos doce meses hayan merecido mucho la pena.

Felicitación año 2017 en El rincón de Sele

2016 ha sido un año cargado de viajes largos y algún que otro sueño cumplido. Hemos visto bailar nuestras primeras auroras boreales en Laponia Noruega, la profunda mirada del tigre de Bengala en las selvas de la India, el brillo las nieves perpetuas del Monte Ararat en Armenia y la muralla natural de la cordillera del Cáucaso en Georgia. Hemos perseguido las huellas de Juego de Tronos en Irlanda del Norte, del Emperador Carlos V en Flandes o incluso la luz de los mercados de Navidad en el Norte de Baviera. Hemos descifrado el secreto mejor guardado de China en Yunnan y Sichuan y nos han falado portugués en Macao. Hemos recorrido Valonia en coche así como rincones de España que siempre nos habían estado esperando. ¿Os apetece acompañarnos a todos estos lugares mes a mes? ¡Adelante! Hay sitio para tod@s. Leer artículo completo ➜

El instante viajero XIX: Viajar con ella

Rebeca en Khor Virap (Armenia)

Generalmente en esta sección titulada El instante viajero trato de congelar momentos, y diseccionar escenas o lugares asombrosos. Hoy, prefiero dedicar la imagen y las palabras a una breve reflexión que tenía ganas de hacer sobre alguien que me hace feliz cada día. Y sí, hoy me he levantado sentimental. En la fotografía que podéis ver más arriba aparece mi mujer, Rebeca, subiendo un pequeño cerro en Armenia para poder disfrutar de la mejores vistas del monasterio de Khor Virap y el Monte Ararat. Este viaje a Armenia que hicimos juntos el último verano (y cuya ruta continuó después en Georgia) nos llevó a conocer lugares legendarios a los que ambos llevábamos mucho tiempo queriendo ir. Para mí este momento, este instante congelado, trata más bien del “quién” que de el “qué”. Porque la persona que sube alegre por las piedras es la misma con la que querría estar viajando siempre, la única capaz de dibujarme una sonrisa en esas ocasiones en las reír sea quizás la última de mis apetencias. Y porque recorrer el mundo con ella me enseñó que, al final, lo más bonito de esto a lo que llamamos viajar, es precisamente compartirlo con quien deseas estar toda la vida.  Leer artículo completo ➜

El ansia de viajar

Recuerdo que en una ocasión, sentado sobre una duna en el desierto Líbico de Egipto, una persona que formaba parte de la expedición la cual estaba sentada a mi lado me preguntó el significado que tenía para mí viajar. Y tras unos segundos de silencio sólo fui capaz de contestarle que “viajo por estar en lugares como éste y vivir momentos así”. No hacían falta muchas palabras. Porque en el escenario estaba la respuesta. Pero ahora, estando en casa en un día gris y aburrido, tecleando en mi ordenador sobre una mesa llena de cosas sin más orden que la casualidad, me ha dado por pensar de nuevo en esa cuestión. ¿Por qué me gusta viajar? ¿Por qué no soy capaz de atreverme a mirar a la vida sin tener un nuevo viaje en el horizonte? Y me he puesto a escupir una serie de reflexiones que me gustaría compartir con vosotros.

Desierto del Sáhara en Egipto

Algunas veces lo llamo la hipnosis del mapamundi. Aunque prefiero decir que todo se debe a una enfermedad no diagnosticada y sin cura. Se llama el ansia de viajar…  Leer artículo completo ➜

La tecnología que viene en aviones de pasajeros y aeropuertos

Hace tiempo que algunos que crecimos viendo las aventuras de Marty McFly dejamos de imaginar ese futuro lejano y que nunca llega de coches voladores y calzado deportivo que se abrocha solo. La aparición de internet se ha ocupado desde el principio de dibujar el futuro cada día. Y el corto y medio plazo se han vuelto la mar de interesantes. En lo que nos ocupa a nosotros, los viajes y el turismo, sobra decir que se han visto impactados enormemente por las nuevas tecnologías que nos afectan a la hora de reservar, de informarnos sobre un destino, de realizar trámites online que antes eran un engorro y de comunicarnos con los demás estando de viaje. No sé si somos o seremos capaces de asimilar todos los cambios que estamos teniendo en muy poco tiempo. Como poder compartir con tus amigos una foto tomada cinco segundos antes y en alta resolución desde la otra punta del planeta (incluso cuando sobrevuelas Zimbabwe), o tener una videoconferencia con tus padres sentados en el salón de casa mientras tú estás tomándote algo, por ejemplo, en una izakaya de Tokyo (y además gratis). O entrar a un avión sin haber necesitado imprimir un solo papel. No nos engañemos, no hace tanto que podemos hacer eso.

Robot Spencer en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol

Recientemente estuve en un evento de innovación y tecnología aplicable a las compañías aéreas y espacios aeroportuarios y se pusieron sobre la mesa elementos como la realidad aumentada o virtual, la robótica, la biometría y los asientos inteligentes y configurables con un smartphone. Elementos de un futuro más inmediato de lo que nos podamos imaginar.  Leer artículo completo ➜

El rincón de Sele cumple 10 años

Durante este mes de febrero el blog elrincondesele.com cumple diez años de vida. No recuerdo exactamente qué día, pero sí que en este mismo mes de 2006 empecé a contar cosas en lo que era un cajón de sastre (y desastre) de mi vida, un rincón donde compartir fotografías y cosas de los viajes por los que me preguntaban mi familia y mis amigos. El rincón de Sele lo llamé, sin más pretensión que la de estrenarme en una plataforma online gratuita que venía con el antiguo Messenger (qué tiempos aquellos). Entonces se avecinaron varios viajes muy especiales, que recuerde Oporto, Oriente Medio e incluso Finlandia, y la pasión por relatar ciertas andanzas a través de diarios me fue enganchando cada vez más. Eso, y ver que al otro lado empezaban a asomarse más personas que el público objetivo inicial, sirvió de acicate para publicar más historias surgidas en mis recorridos por el mundo. Y así hasta hoy.

Sele en Bagan (Myanmar)

Han pasado muchas cosas en esta década, en su mayoría positivas, y miro hacia atrás para darme cuenta de que viajar y escribir en este blog están entre los proyectos más satisfactorios y extraordinarios de mi vida. Y que sin las personas que estáis ahí, que entráis cada día a este rinconcito viajero, esto no hubiera servido en absoluto. Os aseguro que diez años no son nada sin tod@s vosotrosLeer artículo completo ➜

Resumen de un 2015 con grandes viajes y escapadas

Termina el 2015 y es momento de hacer balance, sobre todo de los grandes momentos vividos durante el mismo. Si bien 2014 había puesto el listón muy alto, se puede decir que en éste también nos hemos movido mucho. Ha habido grandes viajes, viajes de media distancia y escapadas adorables con las que romper la inercia de la tan temida rutina. Paso a paso, kilómetro a kilómetro, hemos podido tachar algunos sueños de la lista de propósitos y disfrutar de lugares nuevos y gentes que se quedarán con nosotros para siempre. Pero, sobre todo, hemos volado muy alto…

Feliz 2016 El rincón de Sele

Hemos escuchado crujir glaciares en Islandia, montado en globo sobre los templos de Bagan en Myanmar, observado en vivo la fauna más salvaje en Botswana, sobrevolado un volcán en erupción en Isla Reunión y nos hemos perdido por las calles de Bangkok. Hemos hecho un increíble roadtrip en la región de Midi-Pyrénées, tocado las huellas de la I Guerra Mundial en el Norte de Francia, enamorado en Sintra y recorrido el Condado de Yorkshire en la Gran Bretaña más auténtica. Y, por supuesto, hemos seguido conociendo innumerables rincones de España que nos han sorprendido mucho. ¿Empezamos la cuenta mes a mes? ¡Allá vamos! Leer artículo completo ➜

La Navidad es otro viaje

Con las maletas aún en el suelo sin deshacer del todo y viene por delante otro viaje. No nos vamos a ningún lado, no me entendáis mal, pero me gusta vivir la Navidad intensamente como un viaje a los orígenes, un encuentro nada casual con esas personas a las que quiero. La mesa, en ocasiones, puede ser el punto de partida a un veloz despegue de momentos, gestos y miradas que somos incapaces de olvidar, sobre todo, cuando nos damos cuenta un día de que no todos los pasajeros se hallan en el mismo avión, el avión de siempre. La familia y los amigos, esa gente que forma parte de toda una vida, son el mejor regalo de una nueva Navidad (y ya van unas cuantas) que va más allá de lo que se pone en el plato, del espumillón del árbol y las luces de la calle. Estos días son un inevitable canto a la esperanza y a la nostalgia por aquellos días que recordamos nítidos como si por ellos no hubiera pasado el tiempo.

Felicitación de Navidad en El rincón de Sele 2015

Durante un año en que veo las cosas en función de la distancia de países y continentes me gusta tener un lugar y un instante al que aferrarme como si fuera el último clavo ardiendo. Mi ciudad, mi casa y mi gente se convierten en el auténtico kilómetro cero de una vida que corre a veces demasiado rápido. Leer artículo completo ➜

La hipnosis del mapamundi

Reconozco un efecto hipnótico cuando tengo un mapamundi frente a mí. Como un niño que observa con los ojos bien abiertos el escaparate de una juguetería en invierno, pierdo toda la presencia con un simple globo terráqueo o un mapa colgado de la pared. No lo puedo evitar. Los párpados se me congelan, el corazón se me acelera y la emoción me sobrelleva a un viaje para el que no necesito de aviones. ¡Cuántas vueltas al mundo habré dado desde la silla! ¡Qué de aventuras me aguardan con un ligero movimiento del dedo índice!  Y es que es algo que me sucede desde muy pequeño, cuando empezaba a aprender de los lugares que aparecían en la serie de dibujos animados “La vuelta al mundo de Willy Fog” y después los buscaba en cualquier libro de texto de mi hermana mayor. Hoy me reconozco un adicto a los mapamundis. Y no me refiero a coleccionarlos sino a leerlos con tanta dedicación como a un Best Seller. O más bien a devorarlos…

Sele señalando un mapamundi

Convencido estoy de que los mapas invitan a soñar al viajero, arrancándole de la realidad más inmediata, y transportándolo por los siete mares y por montañas imposibles en cuestión de segundos. Son imanes de la ilusión y la desesperanza de quien piensa que el mundo es demasiado bello, pero también demasiado grande. Leer artículo completo ➜