Entradas con la etiqueta ‘Sudamérica’
Aún recuerdo en un lugar de la Patagonia argentina llamado Punta Ninfas unas miradas que alternaban inocencia con ternura y, a su vez, con cierto temor hacia nosotros. En aquella playa solitaria separada de la estepa patagónica, hábitat de guanacos y ovejas, por un cortante acantilado, hacía escasos días que se había apostado una colonia de elefantes marinos junto a sus crías. Cuando llegamos hasta allí desde Puerto Madryn atravesando carreteras de ripio no nos esperábamos ver tantos miembros de una de las especies más interesantes que se agarran a los coletazos más australes del continente americano. Punta Ninfas, en Patagonia atlántica, es un auténtico santuario de la vida marina de la que apenas se escucha hablar.

Sentarme en la playa junto a los elefantes marinos e ir tratando de ganar su confianza para acercarme más a ellos fue uno de los mejores regalos que pude obtener en suelo patagónico. Leer el resto de esta entrada »
Se abre el telón. No hay actores, ni cantantes, ni apuntador ni orquesta. En el Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires ni si quiera hay butacas donde sentarse a ver la función. Es un teatro pero sin obras, ni taquillas ni acomodadores. Sólo hay libros, muchos libros… en un decorado tan sugerente que a uno le parece escuchar aún los aplausos de un público entregado. Este es el panorama en la considerada como una de las librerías más originales y bellas que existen. En la capital argentina, una ciudad en la que se respira la literatura en cada calle y donde los pájaros baten páginas en vez de alas, hallé un lugar en el que se mezcla todo el saber del mundo y en el que la lectura es el único lenguaje que uno puede entender. Es lo que viene ocurriendo desde el año 2000 en el que fuera durante mucho tiempo un teatro en el barrio de La Recoleta. En el Grand Splendid, donde se llegó a escuchar a Gardel, voz de plata y de todos los tangos, ahora hay una librería, El Ateneo, capaz de sumergir al visitante en un mundo literario que logra silenciar los rumores de la Avenida Santa Fe en su principio y su fin, de Plaza San Martín a Palermo. El acento porteño, canción de cuna, se vuelve letra capital, portada y contraportada en este vivero del saber donde no hay función que termine.

El Ateneo Grand Splendid se resistió a cerrar el telón, y lo hizo transformándose en el Paraíso de las letras, en un lugar de obligada visita en Buenos Aires. El orgullo de los argentinos es la biblioteca de todos a los que nos gusta escuchar el paso de las hojas y perdernos en mil batallas palabra a palabra, letra a letra… Leer el resto de esta entrada »
Los rostros calavéricos de las momias te observan desde un buen número de tumbas abiertas en el suelo. Desde su cuadrángulo excavado, convertido en hogar al aire libre con puertas a la otra vida, estos cuerpos envueltos en posición fetal en fardos de tela se ríen de su destino final, quizás porque conocen el camino que tantos nos hemos preguntado alguna vez. En plena llanura desértica del suroeste de Perú, soplando un viento ardiente y seco, a muy pocos kilómetros de las Líneas de Nazca, se expande el conocido como Cementerio de Chauchilla. Sus tumbas a cielo abierto no se libraron de los actos de saqueadores y ladrones de tesoros, pero aún así se han mantenido en buen estado para que, solitarias, silenciosas y apartadas, los viajeros podamos llegar hasta ellas y dar un último adiós a las personas que las ocupan.

El cementerio de Chauchilla es una de las necrópolis prehispánicas más antiguas y mejor conservadas que se pueden visitar no sólo Perú sino también en Latinoamérica. Al aire libre, sus sonrientes moradores sostienen esta burbuja de energía que ni los siglos ni los robatumbas han sido capaces de romper. Leer el resto de esta entrada »
En el Departamento del Quindío, corazón robusto y amable del Eje Cafetero en Colombia, se halla un lugar que esconde el alma de una princesa quimbaya llamada Cocora. El nombre de quien fuera hija del cacique del pueblo quiere decir “Estrella de Agua” es pronunciado cada mañana bajo el canto de algunos pájaros que todavía la extrañan. El Río Quindío atraviesa este valle encantado que recrea el que a todas luces es un Paraíso en el que se cuenta el secreto de los mil verdes, que tiene que ver con la infinidad de tonalidades que dicho color regala a los ojos de quienes caminan por sus veredas. Por todos conocido como Valle de Cocora, en honor a la hermosa princesa, dibuja uno de los paisajes más extraordinarios que uno puede encontrarse no sólo en Colombia sino en todo el Planeta. Quizás por sus colores, por ser capaz de provocar una sonrisa fuera y dentro de tí, o también por sus altas y espigadas palmeras que se enzarzan en el letargo de espesas neblinas. Allí descubrí en qué consistía el secreto de los mil verdes, la pasión convertida en valle.

Colombia guardaba más de mil motivos para que me enloqueciera con ella. Pero resultó ser el Valle de Cocora, con sus palmas de cera clavadas en la hierba y en el cielo, el lugar que definitamente me hizo perder la razón. Leer el resto de esta entrada »
En el mundo hay rincones sumamente extraordinarios de los que nunca o casi nunca se habla, que por alguna razón carecen de la publicidad de otros grandes lugares y que terminan siendo un auténtico regalo para quien llega hasta ellos. Tuve la suerte de que en Paraguay, muy cerca de la frontera con Brasil (Foz do Iguaçú) donde me estaba quedando a dormir para recorrer en varios días las fabulosas Cataratas de Iguazú, descubriera un tesoro natural magnífico en el que no me encontré un solo visitante. Se trata de los Saltos del Río Monday, el cual, antes de desembocar en el gran Paraná, cae estrepitósamente más de cuarenta metros rompiéndose en un lejano vacío de bruma y vapor. El estar a no muchos kilómetros de una de las 7 maravillas naturales del mundo forma la pared que lo hace invisible a la mirada del turismo, pero en el fondo es su mayor baza, y los viajeros encuentran premio seguro en lo que precisamente le falta a Iguazú, la soledad. De esa forma cuando llegué pude disfrutar de estas espectaculares caídas de agua sin más compañía que la de los pájaros o la del rumor quebradizo que se genera en semejante estallido de Naturaleza. Sin duda mereció la pena salirse de las rutas marcadas una vez más y echar por tierra ese muro de desconocimiento nacido por tener un hermano mayor mucho más famoso.

A continuación os contaré más acerca de esta maravilla natural paraguaya y cómo pude llegar hasta ella. Sin duda una opción más que interesante para quienes tengan pensado estar un tiempo visitando Iguazú y quieran ir un poco más allá. Paraguay está casi al lado esperando a que paséis a conocerla y los Saltos del Monday son una gran oportunidad de darle un primer pellizco al país guaraní. Leer el resto de esta entrada »
Cuando viajo a una ciudad, donde quiera que esté, trato de incluir en la ruta una visita a algún cementerio interesante. En las grandes capitales no falta su camposanto de notables, de gente que se quiso ir de este mundo en la opulencia de grandes panteones y estatuas de mármol, como si fuese un último suspiro al viento de quién fue y cómo vivió. Detrás de cada tumba, desde la más trabajada a la más sencilla, caminan distintas historias que se juntan en un mismo desenlace, la afilada guadaña de lo verdaderamente inevitable. De mis viajes por el mundo, uno de los cementerios más hermosos y curiosos en los que he estado es el célebre Cementerio de la Recoleta de Buenos Aires, donde florecen las figuras y los detalles dentro de un océano de sepulturas grises y silenciosas. En realidad caminar entre los estrechos callejones de la Recoleta es llevar a cabo un viaje a la otra Buenos Aires, donde el glamour de los cafés, los teatros y librerías de viejo se traslada al arte voluptuoso y sentido de quienes nunca serán olvidados mientras sus nombres forjados en hierro se sostengan en la pared de un sepulcro. En este lugar los tangos o milongas no se bailan, languidecen solos en todas y cada una de las rejas que esconden la historia de una vida apagada.

Dado que la del Cementerio de la Recoleta es una visita imprescindible en Buenos Aires, me gustaría diésemos juntos un paseo por el más bello de los camposantos de Sudamérica y a la vez descubramos algunas de sus imágenes más curiosas. Sin color, en blanco y negro, de la única forma en la que sé apreciar lugares como este… Leer el resto de esta entrada »
Las aldabas son esos viejos llamadores de metal que muchas puertas poseían mucho antes de que existieran los timbres. Durante siglos fue, sin duda, un símbolo de distinción de tal forma que existía un refrán en español que decía “A tal casa tal aldaba” refiriéndose por completo a términos de clase social y poder. Los forjadores hacían verdaderas obras maestras, otorgándoles distintas formas en función de la demanda que hacían los dueños de las casas a las que iban destinadas. Durante la época colonial en América hubo ciudades ricas en la diversidad y laboriosidad de dichas aldabas, siendo una de las más destacadas Cartagena de Indias, en la actual Colombia, la cual formó parte en principio del Virreynato de Perú y a partir del Siglo XVIII del Virreynato de Nueva Granada. Cuando viajé a la que sin duda está entre una de las más hermosas ciudades coloniales de América Latina me quedé sorprendido de la cantidad y, sobre todo, la variedad y el exotismo de muchas de estas piezas que, sin duda, embellecen las puertas de las viejas casas y palacetes de estilo colonial.

Cartagena de Indias es en sí misma un museo al aire libre lleno de secretos, tantos como los que cortejaron todas y cada una de esas aldabas que con increíbles formas aportan a la ciudad una enorme personalidad. Leer el resto de esta entrada »
Es normal cada fin de año hacer un resumen de lo que nos han deparado los últimos doce meses, sobre todo tratando de sacar punta a lo positivo por encima de lo demás. Esa lista de propósitos cumplidos, de momentos verdaderamente mágicos que nos han aportado sensaciones inolvidables… esos avances que poco a poco hacemos es bueno ponerlos encima de la mesa y así tratar de valorar de forma constructiva un año en nuestras vidas. No voy a negar que 2012 ha sido probablemente el mejor año de mi vida, pudiendo cumplir el sueño de viajar sin billete de vuelta por el continente americano y así tocar con las manos las bonanzas de una aventura lenta e improvisada, con diferente sabor a las degustadas anteriormente. Recuerdo cuando hace apenas un año comenté a mi familia y amigos que me marchaba, que daba un vuelco a mi vida para ser feliz con lo que me deseaba hacer. Y aquello ya ha pasado…. y me habéis ido acompañando en este tiempo, en un tramo iniciado en Buenos Aires y finalizado en Nueva York. Hoy lo que os presento es un vídeo que resume en imágenes y música muchos instantes que se quedarán en mi mente para siempre… los retazos de un viaje a las Américas en el que aprendí más lecciones que en ningún otro.
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Reconozco que uno de los objetivos de este blog es hacerme vivir de nuevo situaciones extraordinarias por medio de las palabras, las fotografías y los vídeos. Seguro estoy de que, tal y como sucedió con el resumen de 2011, voy a entrar en más de una ocasión a dar un suspiro de aire fresco a mi memoria junto a las personas con las que he compartido esta experiencia. Vaya… ¡si es que ha sido tan increíble! Leer el resto de esta entrada »
Hubo un tiempo en América en el que el oro no poseía valor económico sino sagrado. Los nativos americanos pensaban que eran las lágrimas que se le escapaban al Sol cayendo sobre la tierra y, por tanto, siendo un mensaje lanzado a los hombres y a otras criaturas de la Naturaleza. Muchas de las culturas que poblaban el continente americano eran conocedoras de este material y lo utilizaban como ornamentación y reliquia con la que contentar a los entes divinos y, por ende, a las figuras importantes que regían los designios de los pueblos. Su brillo cubría estatuíllas, bastones e incluso doraba algunos de los edificios sagrados. Era un símbolo de tal sacralidad que se utilizaba incluso en las trepanaciones por considerársele incorrompible y portador de energía suficiente para curar a las personas. El oro careció siempre de valor monetario hasta la llegada de la conquista, cuando recibió una mirada exclusivamente occidental y fue objeto de saqueos y de la más absoluta desnaturalización del Nuevo Mundo. Desde entonces en todas partes prevalece el afán más puramente económico del oro, creciendo su cotización día a día, pero quedan lugares en los que aún se conserva parte de ese espíritu y donde podemos observar numerosísimas piezas salvadas de ser fundidas o vendidas al mejor postor. Es el caso del Museo del oro que hay en Bogotá, que posee una de las mejores colecciones de oro prehispánico que se conocen en el mundo. Fue una de las visitas en la capital colombiana que más nos impresionaron porque no se trata de un museo cualquiera sino de uno de los mejores, con diferencia, de toda Sudamérica.

Porque tras las vitrinas pudimos apreciar el oro desde un punto de vista más relacionado con la belleza y su significado original. Un destello que ha dado fulgor y lágrimas a un continente, a todos sus pueblos. Allá donde las cosas pueden disfrutarse visualmente, por su estética, por ser parte del Arte y la Historia de un mundo muchas veces cegado por la codicia. Leer el resto de esta entrada »





















