Vídeo de la Ruta por el Altiplano andino en Bolivia

Hace poco os relataba cómo fui mecido por el Altiplano andino en Bolivia al hacer la ruta entre San Pedro de Atacama y el Salar de Uyuni en un todoterreno. El paisaje altiplánico fue algo más que una frontera entre dos mundos, la constatación de que un viaje no es el destino final sino el sendero que nos lleva a dicho destino. La aventura vivida en aquellos días tuvo un efecto de desconexión total con el mundo que, a menudo, nos dirige hacia el stress más estúpido. Allí mis ojos sólo alcanzaron a ver lagos de colores, volcanes y montañas seminevadas dentro de un entorno desértico que lo mismo da arena que nieve. Y, por suerte, en compañía de otros viajeros con los que me crucé en San Pedro y con quienes acabé estrechando lazos de amistad que no olvidaré nunca. En el altiplano boliviano aprendí que la nada más absoluta, el rincón más remoto y solitario, puede proporcionarte todo el diálogo que necesitas con el mundo. Y como ya lo conté por escrito qué mejor que complementar las palabras y fotografías con un vídeo de esta ruta por el altiplano andino en Bolivia para viajar juntos a una de las regiones más asombrosas e inesperadas del Planeta.

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Antes de ver el vídeo tan sólo debéis abrocharos los cinturones, abrigaros bien para el frío, tomaros un buen mate de coca para aliviar el mal de altura y apagar los teléfonos móviles, puesto que no os servirán de nada en este gran viaje… Leer artículo completo ➜

Mecidos por el altiplano en Bolivia: De San Pedro a Uyuni

Hay rutas que te sacan de tu mundo como si tal cosa. Durante días desapareces por completo, no existes salvo para ti y los que te acompañan en el camino. Ni cobertura, ni conexión de red, ni la confortabilidad del hogar o de un hotel con sábanas limpias. Nadie te observa, sólo respiras tu aventura estando a expensas de la fortuna y de tus propios recuerdos. Cuando estuve haciendo el viaje de mochilero en América viví algunas experiencias de este tipo, aunque probablemente una de las que más se adecúen a lo que deseo expresar fue el recorrido que realicé en varias etapas entre San Pedro de Atacama y el Salar de Uyuni. Cuando se atraviesa el altiplano de Chile a Bolivia (o viceversa) no sólo se cruza la frontera, se despliega un mundo de contrastes inmenso, de noches gélidas y volcanes ardientes, de puro desierto y lagunas de colores recubiertas de vida, donde lo inhóspito se vuelve hermoso y lo hermoso se vuelve cruel, donde el cielo te quita el aire y a cambio te ofrece un campo de estrellas relucientes. Los paisajes altiplánicos son lo más parecido a nada que jamás haya podido contemplar. El polvo del camino se mezcla en ocasiones con bloques de hielo incapaces de derretirse, con las suaves vicuñas corriendo hacia ninguna parte y con las rodadas de un 4×4 que se guía con un criterio que poco tiene que ver con los que rigen en una carretera corriente. Todo ello a más de cuatro mil metros de altura y con la sensación de que, efectivamente, vivimos en un Planeta Solitario.

Mecidos por el altiplano es la historia de esa ruta y de cómo, junto a otros viajeros que resultaron cruciales en este viaje, alcanzamos Uyuni desde el Desierto de Atacama pasando por lugares que no tienen parangón con nada que hubiésemos visto antes. Leer artículo completo ➜

Vídeo de los elefantes marinos en Punta Ninfas

Hace algún tiempo hablé, con algunas fotografías de por medio, sobre una maravillosa experiencia que me llevó a visitar una colonia de elefantes marinos en un rincón solitario y privilegiado de la Patagonia argentina llamado Punta Ninfas. La posibilidad de llegar aquel lugar y contemplar semejante despliegue de naturaleza marina en las costas australes del Atlántico me sedujo de tal manera que reconozco disfruté como un niño de aquellos momentos tan mágicos. Al respecto, y dado que me quedé con ganas de mostraros más cosas, he traído unas imágenes que grabé en vídeo y que, casualmente, creí  haber perdido y encontré buceando entre carpetas.

Si no podéis ver correctamente el vídeo de los elefantes marinos en Punta Ninfas haced clic sobre en enlace

A vuestra disposición queda entonces un vídeo en el que los elefantes marinos que apenas acababan de llegar a la playa de Punta Ninfas son los verdaderos protagonistas.  Leer artículo completo ➜

¡Esta carretera es un infierno!

No sé si aquella era la peor carretera del mundo, pero seguro que al menos se le parecía mucho. En Bolivia, el país de la conocida como “Carretera de la muerte” por sus estrecheces y sus acantilados poco seguros entre La Paz y las Yungas, se habla bastante de la peligrosidad de las vías incluso en documentales emitidos en Televisión. Pero esa tan célebre no era la ruta a la que me refiero. Mucho más al norte, entre Rurrenabaque y Santa Rosa, solitarias localidades bolivianas que se resguardan entre selvas y pantanales que preludian la Amazonía, me hallé en un contexto de barro y mucha agua, de decenas de vehículos atrapados durante días, de rabia e indignación de quienes no podían salir de allí porque se habían quedado clavados en un camino inexistente. Las lluvias torrenciales de la última noche convirtieron nuestra ruta en un lodazal, en un terreno de arenas movedizas en las que había que tener verdadera destreza para lograr avanzar unos pocos metros.

Foto de la carretera de Rurrenabaque a Santa Rosa (Bolivia)

Esta carretera fue un infierno que tuvimos que recorrer tanto para ir como para regresar de nuestro destino, las Pampas de Río Yacuma, el Pantanal de Bolivia. Hubo que bajar al barro y pringarse, pero nos lo tomamos con muy buen sentido del humor porque sólo con cierta actitud las cosas que parecen imposibles dejan de serlo. Leer artículo completo ➜

Las Cataratas de Iguazú en helicóptero: Volando en el Paraíso

El Río Iguazú se rompe de forma brutal entre el límite de dos países como son Argentina y Brasil proporcionando uno de los mejores escenarios de Naturaleza salvaje que se pueden ver en el mundo. Una cantidad ingente de agua se desploma en las colosales Cataratas de Iguazú ante la admiración de los cientos de miles de turistas que la visitan cada año (en 2012 cerca de millón y medio de personas lo hicieron). A esta Maravilla Natural sin comparaciones que valgan se la puede disfrutar desde sus miradores a uno y otro lado, desde una lancha que se aproxima al máximo a estas caídas de agua, pero también… desde el aire. Y es que sobrevolar en helicóptero las Cataratas de Iguazú es una forma alucinante de asimilar un espectáculo sin igual. Te golpea hasta noquearte, te emociona poder poder asomarte desde arriba a ese increíble Paraíso en plena selva donde todo es más de lo que imaginabas. Tuve la suerte de poder vivir esta experiencia aérea y reconozco que guardo cada segundo de aquello dentro de mi cabeza.

Foto de las Cataratas de Iguazú desde el helicóptero

Se puede volar sobre las Cataratas de Iguazú en helicóptero únicamente desde el lado brasileño del Parque Natural, llegando a un heliopuerto cercano a Foz do Iguaçu y más aún a la entrada al Paque. Os cuento lo que diez minutos en el aire pueden dar de sí… Leer artículo completo ➜

Visitando una colonia de elefantes marinos en Punta Ninfas

Aún recuerdo en un lugar de la Patagonia argentina llamado Punta Ninfas unas miradas que alternaban inocencia con ternura y, a su vez, con cierto temor hacia nosotros. En aquella playa solitaria separada de la estepa patagónica, hábitat de guanacos y ovejas, por un cortante acantilado, hacía escasos días que se había apostado una colonia de elefantes marinos junto a sus crías. Cuando llegamos hasta allí desde Puerto Madryn atravesando carreteras de ripio no nos esperábamos ver tantos miembros de una de las especies más interesantes que se agarran a los coletazos más australes del continente americano. Punta Ninfas, en Patagonia atlántica, es un auténtico santuario de la vida marina de la que apenas se escucha hablar.

Elefantes marinos en Punta Ninfas (Patagonia, Argentina)

Sentarme en la playa junto a los elefantes marinos e ir tratando de ganar su confianza para acercarme más a ellos fue uno de los mejores regalos que pude obtener en suelo patagónico. Leer artículo completo ➜

El Ateneo o El gran teatro de los libros de Buenos Aires

Se abre el telón. No hay actores, ni cantantes, ni apuntador ni orquesta. En el Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires ni si quiera hay butacas donde sentarse a ver la función. Es un teatro pero sin obras, ni taquillas ni acomodadores. Sólo hay libros, muchos libros… en un decorado tan sugerente que a uno le parece escuchar aún los aplausos de un público entregado. Este es el panorama en la considerada como una de las librerías más originales y bellas que existen. En la capital argentina, una ciudad en la que se respira la literatura en cada calle y donde los pájaros baten páginas en vez de alas, hallé un lugar en el que se mezcla todo el saber del mundo y en el que la lectura es el único lenguaje que uno puede entender. Es lo que viene ocurriendo desde el año 2000 en el que fuera durante mucho tiempo un teatro en el barrio de La Recoleta. En el Grand Splendid, donde se llegó a escuchar a Gardel, voz de plata y de todos los tangos, ahora hay una librería, El Ateneo, capaz de sumergir al visitante en un mundo literario que logra silenciar los rumores de la Avenida Santa Fe en su principio y su fin, de Plaza San Martín a Palermo. El acento porteño, canción de cuna, se vuelve letra capital, portada y contraportada en este vivero del saber donde no hay función que termine.

Imagen de la Librería El Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires

El Ateneo Grand Splendid se resistió a cerrar el telón, y lo hizo transformándose en el Paraíso de las letras, en un lugar de obligada visita en Buenos Aires. El orgullo de los argentinos es la biblioteca de todos a los que nos gusta escuchar el paso de las hojas y perdernos en mil batallas palabra a palabra, letra a letra… Leer artículo completo ➜

El cementerio de Chauchilla y sus tumbas a cielo abierto

Los rostros calavéricos de las momias te observan desde un buen número de tumbas abiertas en el suelo. Desde su cuadrángulo excavado, convertido en hogar al aire libre con puertas a la otra vida, estos cuerpos envueltos en posición fetal en fardos de tela se ríen de su destino final, quizás porque conocen el camino que tantos nos hemos preguntado alguna vez. En plena llanura desértica del suroeste de Perú, soplando un viento ardiente y seco, a muy pocos kilómetros de las Líneas de Nazca, se expande el conocido como Cementerio de Chauchilla. Sus tumbas a cielo abierto no se libraron de los actos de saqueadores y ladrones de tesoros, pero aún así se han mantenido en buen estado para que, solitarias, silenciosas y apartadas, los viajeros podamos llegar hasta ellas y dar un último adiós a las personas que las ocupan.

Foto de una de las momias del Cementerio de Chauchilla (Perú)

El cementerio de Chauchilla es una de las necrópolis prehispánicas más antiguas y mejor conservadas que se pueden visitar no sólo Perú sino también en Latinoamérica. Al aire libre, sus sonrientes moradores sostienen esta burbuja de energía que ni los siglos ni los robatumbas han sido capaces de romper. Leer artículo completo ➜

El Valle de Cocora o el secreto de los mil verdes

En el Departamento del Quindío, corazón robusto y amable del Eje Cafetero en Colombia, se halla un lugar que esconde el alma de una princesa quimbaya llamada Cocora. El nombre de quien fuera hija del cacique del pueblo quiere decir “Estrella de Agua”  es pronunciado cada mañana bajo el canto de algunos pájaros que todavía la extrañan. El Río Quindío atraviesa este valle encantado que recrea el que a todas luces es un Paraíso en el que se cuenta el secreto de los mil verdes, que tiene que ver con la infinidad de tonalidades que dicho color regala a los ojos de quienes caminan por sus veredas. Por todos conocido como Valle de Cocora, en honor a la hermosa princesa, dibuja uno de los paisajes más extraordinarios que uno puede encontrarse no sólo en Colombia sino en todo el Planeta. Quizás por sus colores, por ser capaz de provocar una sonrisa fuera y dentro de tí, o también por sus altas y espigadas palmeras que se enzarzan en el letargo de espesas neblinas. Allí descubrí en qué consistía el secreto de los mil verdes, la pasión convertida en valle.

Fotografía del Valle de Cocora (Colombia)

Colombia guardaba más de mil motivos para que me enloqueciera con ella. Pero resultó ser el Valle de Cocora, con sus palmas de cera clavadas en la hierba y en el cielo, el lugar que definitamente me hizo perder la razón. Leer artículo completo ➜

Los Saltos del Monday, desconocida joya natural de Paraguay

En el mundo hay rincones sumamente extraordinarios de los que nunca o casi nunca se habla, que por alguna razón carecen de la publicidad de otros grandes lugares y que terminan siendo un auténtico regalo para quien llega hasta ellos. Tuve la suerte de que en Paraguay, muy cerca de la frontera con Brasil (Foz do Iguaçú) donde me estaba quedando a dormir para recorrer en varios días las fabulosas Cataratas de Iguazú, descubriera un tesoro natural magnífico en el que no me encontré un solo visitante. Se trata de los Saltos del Río Monday, el cual, antes de desembocar en el gran Paraná, cae estrepitósamente más de cuarenta metros rompiéndose en un lejano vacío de bruma y vapor. El estar a no muchos kilómetros de una de las 7 maravillas naturales del mundo forma la pared que lo hace invisible a la mirada del turismo, pero en el fondo es su mayor baza, y los viajeros encuentran premio seguro en lo que precisamente le falta a Iguazú, la soledad. De esa forma cuando llegué pude disfrutar de estas espectaculares caídas de agua sin más compañía que la de los pájaros o la del rumor quebradizo que se genera en semejante estallido de Naturaleza. Sin duda mereció la pena salirse de las rutas marcadas una vez más y echar por tierra ese muro de desconocimiento nacido por tener un hermano mayor mucho más famoso.

Imagen de los Saltos del Monday (Paraguay)

A continuación os contaré más acerca de esta maravilla natural paraguaya y cómo pude llegar hasta ella. Sin duda una opción más que interesante para quienes tengan pensado estar un tiempo visitando Iguazú y quieran ir un poco más allá. Paraguay está casi al lado esperando a que paséis a conocerla y los Saltos del Monday son una gran oportunidad de darle un primer pellizco al país guaraní. Leer artículo completo ➜

Un paseo en blanco y negro en el Cementerio de la Recoleta

Cuando viajo a una ciudad, donde quiera que esté, trato de incluir en la ruta una visita a algún cementerio interesante. En las grandes capitales no falta su camposanto de notables, de gente que se quiso ir de este mundo en la opulencia de grandes panteones y estatuas de mármol, como si fuese un último suspiro al viento de quién fue y cómo vivió. Detrás de cada tumba, desde la más trabajada a la más sencilla, caminan distintas historias que se juntan en un mismo desenlace, la afilada guadaña de lo verdaderamente inevitable. De mis viajes por el mundo, uno de los cementerios más hermosos y curiosos en los que he estado es el célebre Cementerio de la Recoleta de Buenos Aires, donde florecen las figuras y los detalles dentro de un océano de sepulturas grises y silenciosas. En realidad caminar entre los estrechos callejones de la Recoleta es llevar a cabo un viaje a la otra Buenos Aires, donde el glamour de los cafés, los teatros y librerías de viejo se traslada al arte voluptuoso y sentido de quienes nunca serán olvidados mientras sus nombres forjados en hierro se sostengan en la pared de un sepulcro. En este lugar los tangos o milongas no se bailan, languidecen solos en todas y cada una de las rejas que esconden la historia de una vida apagada.

Estatua del cementerio de la Recoleta (Buenos Aires, Argentina)

Dado que la del Cementerio de la Recoleta es una visita imprescindible en Buenos Aires, me gustaría diésemos juntos un paseo por el más bello de los camposantos de Sudamérica y a la vez descubramos algunas de sus imágenes más curiosas. Sin color, en blanco y negro, de la única forma en la que sé apreciar lugares como este… Leer artículo completo ➜