Tiedra y el castillo que vigila los cielos

Viajar al interior de la provincia de Valladolid empieza a convertirse en una afición consistente en dejarse llevar, manteniendo siempre abierta la capacidad de sorprenderse. Y a no dar nada por sentado porque cuando crees que lo has visto todo aparece un nombre que jamás habías oído escuchar y trastoca incluso los mapas de tu propia conciencia. Tiedra es uno de los ejemplos que han revuelto mis emociones dentro de un viaje por los rincones históricos, geográficos, gastronómicos y culturales de esa Castilla tan pura que te abraza fuerte en unos horizontes que tienden al infinito y donde el mar mece sus olas en el mismo cielo. Su discurso es la humildad vestida de grandilocuencia dentro de una fortaleza medieval que convierte en inútiles las manecillas de cualquier reloj.

Castillo de Tiedra (Valladolid)

El castillo de Tiedra, así como su ermita, el verde tapizado de sus campos rasos y su facilidad para mostrarte los cielos más limpios, tanto de día como de noche, hace de este pueblo una de esas bonitas ilusiones que me he llevado como viajero y que no puedo dejar de compartir.  Leer artículo completo ➜

Monasterio de Valbuena, un balneario medieval en la Ribera del Duero

Un paseo por los corredores góticos del Monasterio de Santa María de Valbuena nunca fue tan placentero como lo es ahora. Durante siglos este emplazamiento monacal que el císter hizo suyo hasta la temible desamortización de Mendizábal, acogió a numerosos monjes, los mismos que iniciaron sin saberlo el mito del vino en la Ribera del Duero. Ahora, tras recuperarse de décadas de semiabandono, sirve como lugar de relajación y contemplación entre viñedos, pero sin oración, ejercicios espirituales ni tempraneros maitines. Y es que a mediados de 2015 Castilla Termal abrió en este lugar su último hotel balneario en la provincia de Valladolid, a dos pasos de Peñafiel y de las bodegas más importantes de la región.

Balneario Monasterio de Valbuena (Ribera del Duero, Valladolid)

El Monasterio de Valbuena ha renacido, respetándose el formidable conjunto histórico-artístico que posee, a orillas del río Duero como un balneario de la Edad Media en pleno siglo XXI. Y allí precisamente le dimos la bienvenida al año con nuestra primera escapada en pareja.  Leer artículo completo ➜

Peñafiel en 8 consejos (Qué ver y hacer)

Érase un castillo medieval anclado a una loma tal como lo hacen los barcos en el mar. El casco recubierto de almenas, el timón en la torre del homenaje, proa y popa haciendo de los campos castellanos su horizonte y finas bodegas en la base para poner a buen recaudo el mejor vino. Gritaría Sancho García en el año 1013 que aquella sería “la Peña más fiel de Castilla”, el faro de una reconquista que forzó el retroceso de las tropas del temible Almanzor para alejar del Duero a un Al-Andalus cada vez más vulnerable. De ese modo nacería Penna Fidele, por todos conocida como Peñafiel, que viera pasar a reyes poderosos, valientes caballeros y la pluma del infante Don Juan Manuel, autor del Conde Lucanor y grande de las letras españolas cuyos restos reposan para siempre en la villa vallisoletana.

Peñafiel y su castillo

Peñafiel, la reina de todas las escapadas en la provincia de Valladolid, tiene muchas posibilidades para ese viajero con corazón medieval deseoso de ser sorprendido. No soy objetivo con este lugar que posee, además de uno de los castillos medievales más bonitos de toda España, un carácter reposado y noble donde los haya. Pero como las aficiones y pasiones hay que compartirlas he preparado una pequeña guía con 8 consejos para saber qué ver y hacer en Peñafiel y sacarle todo el partido a ese barco de piedra amarrado en plena Ribera del Duero a punto de zarpar.  Leer artículo completo ➜

Visita a los castillos señoriales en el valle del río Esgueva

El vallisoletano más universal, Don Miguel Delibes, tenía una forma muy original de explicar la razón por la cual la gente de Valladolid tiende a llamar desde siempre la Esgueva al río Esgueva y en cambio el Pisuerga conserva intocable su género masculino. Decía que “Esgueva es la, femenino, tal vez por sus curvas y redondeces, tal vez por sus arrebatos intempestivos que, en determinados momentos de la historia, pusieron a remojo la ciudad. El Pisuerga, como río macho, es más ancho y corpulento, pero también más controlado”. No le faltaba razón al definir a la Esgueva como curvada e intempestiva si seguimos su último viaje hasta fundirse definitivamente con el Pisuerga. Los aproximadamente 60 km que el río recorre en Valladolid dejan un mar de páramos teñidos en primavera con el blanco de los almendros, un suave aroma a vino en bodegas agazapadas bajo inocentes lomas y la robustez de castillos señoriales capaces de impedir que los siglos imiten el curso acelerado de las aguas. En Valle Esgueva todo es posible menos el tiempo.

Castillo de Villafuerte de Esgueva (Valle Esgueva, Valladolid)

Precisamente en el castillo de Villafuerte, así como en el castillo de Encinas, ambos con el río Esgueva como insigne apellido, nos detuvimos a admirar sus murallas cuadradas y su torre del homenaje. Y aprendimos que no todos los castillos estuvieron hechos para la guerra. Es el caso de los castillos señoriales que enderezan la silueta del Valle del río Esgueva nos encontramos con símbolos inequívocos de la ostentación de familias de rancio abolengo que con los siglos se olvidaron incluso de su propia existencia. Os animamos a que nos acompañéis en esta ruta poco conocida en una provincia como Valladolid que no deja de sacar ases en la manga que nos obligan a regresar una y otra vez.  Leer artículo completo ➜

San Cebrián de Mazote, el espíritu mozárabe de Castilla

A mediados del siglo X la convivencia de los cristianos en territorio musulmán de Al-Andalus se hacía cada vez más irrespirable. No fueron pocos monjes precisamente los que huyeron del sur hasta situarse en un lugar más seguro al otro lado de la línea donde las campañas de reconquista de la península por los reinos los reinos cristianos habían dejado el territorio despejado de enemigos para ser repoblado. Uno de los casos más evidentes fue el de un grupo de sacerdotes cordobeses que se establecieron en un lugar conocido como Monzoute, a poco más de 40 km al oeste de Valladolid, y levantaron sobre el viejo templo visigodo existente una iglesia de planta basilical con infinidad de elementos mozárabes. La consagraron a Ciprianus, un santo nacido en Cartago, y utilizaron unas técnicas propias del arte islámico aplicadas a un edificio religioso cristiano. Hoy día Monzoute es la vallisoletana San Cebrián de Mazote y San Cipriano el mayor templo mozárabe que podemos disfrutar en Castilla.

Iglesia mozárabe de San Cipriano en San Cebrián de Mazote (Valladolid)

El municipio de San Cebrián de Mazote, de apenas doscientos habitantes y atravesado por el río Bajoz, parece haberse paralizado en el tiempo para seguir en el primer milenio de nuestra era y ser uno de los pocos lugares de la provincia donde se puede respirar el aire mozárabe más puro y escuchar las campanas de una de las iglesias más hermosas y recomendables para visitar de toda la provincia de ValladolidLeer artículo completo ➜

El osario de Wamba, la muerte entre cuatro paredes

“Como te ves, yo me vi, como me ves te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás” se puede leer e incluso escuchar de la voz de tu acompañante en el momento de entrar a un cubículo cerrado inundado de calaveras y fémures perfectamente ordenados como en un puzzle de huesos sin límite. Nos encontramos en un caso único en España, un osario con restos de más de 2000 personas entre monjes, mujeres e incluso niños que se recopilaron desde la Alta Edad Media por razones que no se explican. Todo son hipótesis en Wamba, una pequeña localidad vallisoletana en los Montes Torozos con legendario pasado visigótico, mozárabe y que vio posarse a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén hasta asentarse en el lugar de forma definitiva.

Calavera del osario de Wamba (Valladolid)

El osario de Wamba es un viaje al mundo de la muerte donde el mensaje aparece escritos con tinta de huesos y calaveras. Una metáfora macabra de lo efímero de la vida en uno de los habitáculos monacales que resiten adosados a la iglesia mozárabe de Santa Maria de la OLeer artículo completo ➜

Escapada de relax en el Balneario de Olmedo

Hay veces en las que para viajar no hace falta ni siquiera salir del hotel. Existen rutas a través de los cinco sentidos en las que que la ciudad a visitar lleva tu nombre, el monumento en cuestión se llama relax y no importa si es invierno o verano porque allí dentro lo único para lo que sirve la temperatura es para medir el agua en el que te vas a poner a remojo. No son necesarios móviles, cámaras, ordenadores ni nada que nos separe de una desconexión total con el mundo terrenal. Estoy hablando de regalarse una escapada de relax en un balneario, pongamos que este caso es el emblemático Balneario de Olmedo, situado en el corazón de la Tierra de Pinares de la provincia de Valladolid. Eso precisamente hicimos hace muy poco, regalarnos un fin de semana de albornoz y zapatillas, olvidarnos del frío del invierno, acurrucarnos entre cascadas de agua caliente, buscar chorros que nos masajearan los pies y tomarnos un delicioso té entre baño y baño sin entender para qué demonios sirve esa cosa molesta llamada reloj.

Sala de descanso del patio mudéjar (zona de contrastes) del Balneario de Olmedo (Valladolid)

Vivir una escapada de relax en el Balneario de Olmedo en pareja, en familia, con amigos o incluso solo es una de las mejores propuestas para los aficionados a al maravilloso mundo de las aguas termales. En esa llanura castellana de inviernos tapizados de niebla y escarcha, dentro de un antiguo convento mudéjar del siglo XII, comprendimos a a perfección el mensaje de que el turismo termal es simple y llanamente un viaje al interior de uno mismo.  Leer artículo completo ➜

Urueña, la villa que se volvió libro

Urueña no sólo es un poema sino también un completo recetario ilustrado. O un libro de caballerías quijotesco, el cuento de Caperucita roja e incluso el vuelo de una nave espacial del siglo treinta y seis pintada en una novela de ciencia ficción. En realidad Urueña dejó de ser un pueblo hace mucho tiempo porque sus calles no se caminan sino que se leen. Biblioteca de Castilla o Villa del libro universal, se vive a través las más de diez librerías que cierran sus volúmenes con el pergamino de los sueños. Asomada en la frontera invisible entre Tierra de Campos y los Montes Torozos, esta hermosa localidad medieval de Valladolid se ha convertido en una fila interminable de páginas manuscritas e impresas que señalar con el dedo párrafo a párrafo y línea a línea.

Urueña (Valladolid)

Al borde de la colina, con sus murallas almenadas, se encuentra la única Villa del libro en España, privilegio de muy pocos lugares en todo el mundo. Visitar Urueña es precisamente iniciar un viaje a donde sea que nos quiera llevar, una ruta que no lleva implícita la palabra FIN. Leer artículo completo ➜

Curiosidades que aprendí viajando a Valladolid II

Campos de Valladolid

Continuando con la lista de curiosidades que aprendí durante mi último viaje al interior de la provincia de Valladolid os presento una segunda parte con desconocidas Capillas Sixtinas del Renacimiento en Castilla, coches de caballos por los viñedos, imágenes del que particularmente pienso es el mejor castillo medieval en Europa, una máquina del tiempo a la Antigua Roma y un museo bastante atípico donde cuanto más nos vean con las manos en la masa, mejor. Y es que por más que me sumerja en este corazón tan castellano, la facultad de sorprenderse sigue mantieniéndose intacta. Leer artículo completo ➜

Curiosidades que aprendí viajando a Valladolid

Urueña (Valladolid)

No cabe duda que viajar es sinónimo de aprender. Los cajones del conocimiento se llenan con cada viaje que realizamos independientemente de si es corto, largo, lejano o más próximo. Son los lugares, sus historias y gentes las que nos llevan por unos vericuetos inimaginables con los que llamar a la puerta de un destino y saciar esa necesidad de saber más. En mi caso, que creía conocía suficientemente los secretos de la provincia de Valladolid, me he vuelto a sorprender de nuevo. Dentro de un recorrido fascinante e inesperado, he seguido recopilando curiosidades que desconocía y que me gustaría mostrar en el presente artículo, quien sabe si para que otros viajeros lo tomen como consejos o propuestas con las que perfeccionar un viaje introspectivo a esa tierra que con suma sapiencia garabateó en los libros el bueno de Don Miguel Delibes. Leer artículo completo ➜

Una visita a la necrópolis vaccea de Pintia

Se sabe que los vacceos, pueblo prerromano que vivió en la Meseta norte, incineraban a sus muertos y enterraban sus huesos y cenizas en vasijas junto a objetos que tenían que ver con la vida de cada uno de ellos. Los guerreros muertos en combate requerían de otro ritual consistente en ser descarnados por buitres quienes les hacían subir a los cielos. Estas son cosas que nos cuenta la Arqueología y que tuve la ocasión de aprender de la mano de grandísimos profesionales realizando una ruta por yacimientos milenarios de la provincia de Valladolid. Y es que junto a arqueólogos expertos en cultura vaccea descubrí un lugar que sin ellos jamás hubiese encontrado, Pintia. Uno de esos rincones no demasiado conocidos por el público viajero con una energía especial incapaz de defraudar a nadie que se declare un verdadero apasionado de la Historia.

Necrópolis vaccea de Pintia, en Padilla de Duero, justo al lado de Peñafiel

A cuatro kilómetros de Peñafiel, junto a la población de Padilla de Duero, se ha constatado la existencia de una ciudad en la que vivieron los vacceos que resistieron a Roma hasta la extenuación y que durante siglos fue olvidada. En los campos de cereal y viñedos de esa despensa llamada Castilla se han encontrado restos arqueológicos de gran valor, aunque es la Necrópolis de las Ruedas la verdadera joya de Pintia y con la cual se están descifrando muchos secretos en torno a cómo era este pueblo celtíbero que puso de los nervios a más de un Emperador romano. Leer artículo completo ➜