Un viaje a Praga y Bohemia del Sur con sabor navideño

Hay algo que suena aún mejor que viajar a República Checa. Y eso sólo puede ser “volver” a República Checa. Porque si la primera vez el país centroeuropeo te deja la miel en los labios, la segunda te acaricia el paladar y en la tercera, con una reposada digestión, te permite descubrir rincones nuevos además de disfrutar mejor de detalles que se te habían pasado por alto. Durante los primeros fríos invernales, muy cerca de la Navidad, tuve la ocasión de regresar a Chequia para rondar por joyas de Bohemia del Sur como, por ejemplo, Český Krumlov, Holašovice o České Budějovice, y asistir a la inauguración de los mercadillos navideños de una ciudad como Praga que reconozco apetece más que nunca en esta época del año.

Tejados de Cesky Krumlov (Bohemia del Sur, República Checa)

De estos días gélidos me quedo con muchas cosas, sobre todo con la calidez de unas ciudades teñidas de una magia que se convierte en el mejor abrigo del viajero.

Tenía muchísimas ganas de viajar a República Checa para conocer algunos rincones del sur bohemio (sobre todo Český Krumlov, con la que me unía una cierta obsesión) y ver qué se cuece en Navidad por estas tierras. Aunque había estado en verano visitando las regiones de Moravia y Moravia-Silesia (Ostrava, Olomouc o Nový Jičín), o llamando a las puertas de Praga por segunda vez, estaba convencido de que hacer una escapada al país cuando los pueblos y ciudades checos tuvieran la decoración, las luces y los mercadillos navideños funcionando, podía ser una de las mejores maneras de cerrar un año fabuloso para mí en lo personal y en lo viajero.

Sin duda ese no iba a tener absolutamente nada que ver con la vestimenta con la que había contemplado a Chequia en las otras dos ocasiones. Por tener la Navidad a la vuelta de la esquina y consistir en una ruta en coche por lugares diferentes, aunque con final en Praga, ciudad por la que tengo absoluta devoción. Y, por supuesto, por contar con un compañero de viaje tan extraordinario como el periodista y amigo Paco Nadal. Nunca habíamos coincidido en un viaje y esta podía ser una buena oportunidad para dejarnos deslizar por tierras checas. Además a ambos nos volvía locos la posibilidad de ir de una vez por todas a Český Krumlov, esa ciudad de la que tan bien nos habían hablado y tan bien debía dar a cámara vistas las fotografías impresionantes que pululan por la red.

Árbol de Navidad en Praga

Fue un viaje de jueves a lunes, cortito y al pie, pero intenso y bien aprovechado. Con un coche de alquiler recogido en el aeropuerto de Praga y una ruta perfectamente dibujada en la cabeza más que en los papeles, partimos hacia la Bohemia más meridional y sorprendente con una capa fina de nieve en campos y tejados que delataba la llegada inminente de un frío y largo invierno. El termómetro tonteaba con el cero pero nuestras ganas por ahondar más en República Checa se convirtió en nuestro mejor valor para aumentar la temperatura.

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LA RUTA DEL VIAJE A PRAGA Y BOHEMIA DEL SUR

Praga fue la ciudad de partida y final reposado entre mercadillos navideños. El intermedio lo compusieron lugares como Písek, České Budějovice, Hluboká, Holašovice y Český Krumlov (por este orden). A continuación podéis ver un mapa que dibuja nuestro recorrido por República Checa:

Mapa de la ruta por Praga y Bohemia del Sur

Pero mejor será que os cuente qué nos deparó cada uno de estos lugares. Aunque prometo profundizar en cada uno de ellos a través de distintos relatos y artículos, os propongo nos sigáis en esta ruta para hacernos a la idea de lo que tienen que ofrecer al viajero que desea conocerlos. Será una demostración de que viajar a la República Checa en las vísperas de la Navidad (o en la Navidad misma) es una de las mejores ideas que puede haber para una corta escapada por Europa Central.

Písek

En realidad nuestro paso por Písek fue de camino a České Budějovice con el objeto de poder de asomarnos a su puente de piedra del Siglo XIII que, al parecer, es el más antiguo de toda Centroeuropa. El Kamenný most mide 109 metros y posee arcos góticos y estatuas barrocas, lo que le ha llevado a que “el pequeño puente de Carlos” sea uno de los muchos sobrenombres que acompañan a esta construcción de Písek, una población situada a 110 kilómetros al suroeste de Praga y 50 de České Budějovice.

Puente de piedra de Písek (República Checa)

La parada en Písek fue corta, lo suficiente para darnos cuenta del encanto de sus callejuelas del centro, de lo interesante del puente viejo y poder refugiarnos del frío durante unos instantes en un café-pastelería que daba al mismo río Otava, tributario del Moldava y que atraviesa esta localidad que formaba parte de la ruta de la sal entre el Báltico y el Mediterráneo.

České Budějovice

La capital de la región sur de Bohemia fue nuestro colchón en la primera noche de viaje. Hospedados en un viejo molino salimos a descubrir su pequeño y redondo casco histórico rodeado por el río Moldava que nos vino acompañando desde Praga. Esta ciudad fortificada en su origen se despliega como una elipse imperfecta en cuyo centro se haya una de las plazas cuadradas más grandes de toda Chequi,a con 133 metros en cada uno de sus lados. Es precisamente la plaza Přemysl Otakar II, que recuerda el nombre de su Rey fundador, el verdadero motivo que justifica toda visita a la ciudad. Con sus gruesos pórticos, compila a la perfección un buen número de edificios de la más alta burguesía modelados con una fusión de los cánones del barroco y el renacimiento, aunque con añadiduras de finales del Siglo XVIII. De diferentes dimensiones y colores, sin salirse de las tonalidades pasteles propias de aquella época, responden al poder de los gremios y los responsables del comercio en la Bohemia de entonces.

Plaza de Ceske Budejovice (República Checa)

De la Plaza cabría destacar el edificio barroco del Ayuntamiento, coronado por cuatro estatuas que metaforizan las virtudes de los burgueses como son la Justicia, la Valentía, la Sensatez y la Cautela, y de cuya fachada sobresalen cuatro gárgolas de hojalata con forma de dragón que me llamaron poderosamente la atención. En el interior del edificio se encuentra, por ejemplo, la oficina de turismo, que puede servir para orientar aún mejor al viajero tanto por la ciudad como por la zona.

Árbol de Navidad frente al ayuntamiento de Ceské Budejovice

Llegamos apenas un par de jornadas antes de la inauguración oficial del mercadillo navideño que invade la plaza durante algo más de un mes. Aunque realmente ya había diversos puestos en funcionamiento, con su clásico vino caliente, el licor de miel conocido como medovina y los clásicos avalorios propios de la Navidad. El de České Budějovice es, al parecer, uno de los mercados más interesantes de la Navidad Bohemia del Sur (y en realidad en toda República Checa), aunque siempre a pequeña escala si comparamos con lo que se hace en Praga por razones obvias.

Plaza de Ceske Budejovice en Navidad

Pero de esta ciudad conviene quedarse con algo más que la plaza, como por ejemplo la Catedral de San Nicolás, la icónica torre negra de 46 metros a la que se puede subir y que posee las puertas de madera más bellas de la localidad, o ir a su opuesta la torre blanca perteneciente a un convento en cuya plazoleta conviven distintas viviendas que conservan su estilo más medieval. Y para los amantes de la cerveza (entre los que no me incluyo) saber que aquí es la genuína Budvar – Budweiser (no confundir con la americana), por lo que es otro de esos paraísos del auténtico oro checo.

Mercadillo de Ceské Budejovice (Bohemia del Sur, República Checa)

El castillo de Hluboká

Apenas a 10 minutos en coche desde České Budějovice llegamos al pequeño pueblo bohemio de Hluboká nad Vltavou, conocido por contar con el castillo de la poderosísima familia Schwarzenberg gobernando sobre una frondosa colina. Lo curioso de este monumento es que no se parece a ningún otro en República Checa, pero sí si viajamos unos cuantos miles de kilómetros al oeste, concretamente a Windsor. Y es que el castillo de Hluboká tiene el estilo puramente inglés que los Schwarzenberg quisieron imprimirle tras asistir a una boda real en Gran Bretaña y quedarse prendados con los castillos que allí encontraron, sobre todo el de Windsor.

Castillo de Hluboká (Bohemia del Sur, República Checa)

Hicimos una visita a este peculiar castillo neogótico que sorprende por fuera y sobrecoge por dentro. La afición a la caza de los miembros de esta familia fue tal que la decoración de las estancias interiores es una auténtica colección de trofeos. Después de lo visto no cabe duda que los Schwarzenberg, quienes huyeron de Chequia durante la II Guerra Mundial para no tragar con las exigencias de Adolf Hitler, esquilmaron buena parte de la fauna que poblaba los ricos bosques bohemios.

En el castillo de Hluboká

La mañana de invierno en que visitamos los jardines, también de “estilo inglés” tenían una ligera capa procedente de las tempranas nevadas que había habido en noviembre.

Holašovice

Hacía tiempo que había oído hablar del pueblo bohemio de Holašovice. De hecho lo descubrí por formar parte del rodaje en Chequia del vídeo de Chambao “Ahí estás tú” sobre el que escribí meses antes en el blog de Los 40 viajes. La pista de que un pueblo tan diminuto fuese Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y su localización fuera intermedia entre České Budějovice y Český Krumlov propició que le dedicáramos una visita.

Holasovice (Bohemia del Sur, República Checa)

Holašovice es uno de los pocos ejemplos que se conservan del barroco rural europeo, y a eso se debe su protección a nivel mundial y el interés en la conservación de la hilera de casas históricas que hay en mitad del pueblo. Más de una veintena de pajares, granjas o establos, que parecen casonas que poco o nada tienen que ver con la vida rústica, forman parte de un paseo por el Patrimonio de la Humanidad.

Holasovice (Bohemia del Sur, República Checa)

Requiere tan sólo de una breve visita, sobre todo durante el invierno, ya que en verano está muy ambientado con terrazas, restaurantes y tiendas con encanto, por lo que da para más. Incluso cuenta con un “pequeño Stonehenge” que no es megalítico, ya que es bastante reciente, en una pradera rodeada de bosques, en la que se celebran rituales y solsticios como si se estuviese en territorio celta.

Para saber más sobre estae lugar Patrimonio de la Humanidad te recomiendo leer Holašovice, cuna del barroco rural en Bohemia del Sur

Český Krumlov

Hay lugares en los que las expectativas son tan altas que a uno le invade el temor de sufrir una posible decepción. Eso no ocurrió en Český Krumlov en ningún momento, ya que la ciudad bohemia se mostró aún más hermosa de lo que jamás hubiera podido imaginar. Realmente ésta, a mi jucio, es la joya checa más preciada y preciosa de Bohemia, el motivo por el cual valdría la pena viajar una y otra vez a esta región del país. Lo más sorprendente es su emplazamiento, ya que el Moldava hace tres curvas y se puede decir que pasa tres veces por la misma ciudad. Ceský Krumlov se retuerze entre meandros y aprovecha su posición estratégica para defender tanto la ciudad baja como uno de los castillos más grandes de la República Checa, que fuera propiedad primero de los Rosenberg en la época medieval y después de los Schwarzenberg, los mismos que convirtieron al ya mencionado Hluboká en su Windsor particular.

Panorámica de Cesky Krumlov (Bohemia del Sur, República Checa)

Afortunadamente dejaron el castillo tal y como estaba, con las añadiduras renacentistas que lo habían redecorado siglos atrás. En la ciudad de los tres meandros surgen pequeñas callejuelas que ayudan a descubrir el encanto de casas de cuento en una soledad invernal absolutamente inusitada durante los veranos. La llamada “temporada baja” de Český Krumlov es una suerte para el viajero que se encuentra libre y cómodo para salir a perderse y ecudriñar rincones realmente mágicos.

Panorámica de Cesky Krumlov desde lo alto de la torre del castillo

Si hay algo imprescindible en la joya bohemia es subir al castillo y disfrutar de unas vistas espléndidas de la ciudad tanto desde lo alto de la torre como desde el puente de las estatuas. A cada cual mejor “foto de postal” que podemos hacer, aunque se dan tales panorámicas desde estos lugares que, en realidad, las fotografías se hacen solas. La visita del castillo no es la misma en invierno que en verano, cuando abren muchas más estancias (y un teatro barroco que es único en Europa). Y es que calentar tantas habitaciones no debe ser para nada sencillo…

Con Paco Nadal en Cesky Krumlov (Bohemia del Sur, República Checa)

Encontramos otras panorámicas de vértigo a la entrada al pueblo desde arriba, así como en el mirador que hay frente al antiguo monasterio jesuíta convertido ahora en hotel (Hotel Ruze). En una y en otra aprovechamos la hora azul para inmortalizar la última gota de luz antes de que la noche se cerrase completamente. Un cielo azul oscuro y un Český Krumlov arrebatador con su iluminación tenue pero justa, es el mejor filtro natural que podemos darle a nuestras fotos en esta maravilla con la que cuenta la Bohemia más meridional.

Cesky Krumlov en la hora azul

Coincidió nuestro viaje con el encendido de luces y el estreno del mercadillo navideño de la Plaza principal, pequeña pero tremendamente coqueta, con casas de diversos colores y una columna mariana que se levantó para conmemorar el final de una plaga de peste que había sido letal en todo el territorio. Un oso de hielo se levantó el 30 de noviembre para permanecer allí mismo hasta el final de la Navidad o su inevitable derretimiento, cosa que dudo porque esta ciudad es fría, con una media de 3 ó 4 grados menos que en Praga. De hecho una de las noches que pasamos en Český Krumlov se puso a nevar sobre las calles vacías y solitarias de la que probablemente sea la ciudad más bonita de toda la República Checa.

Foto del mercado de la plaza de Cesky Krumlov (Bohemia del Sur, República Checa)

Allí probé el vino caliente, pero me quedo mejor con los dulces que preparaban para la ocasión. Nunca he sido mucho de tomar alcohol y soy de los que piensa que para caliente un buen chocolate a la taza (y con unos churros para qué os voy a contar). Pero es que el calor contrarrestaba al frío, bastando con contemplar la humareda que revoloteaba alrededor de los pequeños puestos de madera que cabían en la plaza. Aquel, además, no es el único mercado, ya que prácticamente a la entrada del castillo colocan otro todos los años.

Bolas de Navidad en el mercado de Cesky Krumlov (Bohemia del Sur, República Checa)

En los dos días que pasamos en Český Krumlov hubo tiempo de darse un festín medieval en una casa con más de quinientos años (en U Dwau Maryi, que significa “Las 2 Marías”), de asomarse a la apartada e inspiradora vivienda del pintor austríaco Egon Schiele, de entrar a las tiendas con enorme atractivo de la calle Latrán (con antigüedades, artesanía, recuerdos, etc.) o cruzar una de las puertas que aún siguen en pie desde hace muchos siglos. Así como los barrios que se dejaron de mantener durante la época comunista y contrastan con el esplendor que trajo a la ciudad ser nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1992. En ese caso se aprecia que la huella del turismo lo que hizo fue rescatar del olvido a un rincón de Bohemia que se sabía único y especial. Aunque eso suponga que en el verano esté hasta los topes y cueste incluso andar por las calles. Nada mejor, por tanto, que saber que el invierno hace aún más preciosa a la buena de Český Krumlov. Porque nevada debe ser simplemente de cuento de los de toda la vida.

Fachadas de Cesky Krumlov (Bohemia del Sur, República Checa)

Me enamoré de la ciudad de los tres meandros, del encanto intimidatorio de sus calles estrechas y empedradas, de saber que la noche permite hacer eco de tus propios pasos. Sobra decir que Český Krumlov mereció por completo el viaje.

Si quieres saber más de esta ciudad te recomiendo leas: 10 cosas que ver y hacer en Český Krumlov, la joya checa más bella

La Praga más navideña

Tres veces en Praga y las tres diferentes. Incluso a cada cual mejor. Praga es absolutamente espectacular durante todo el año pero la atmósfera que tiene en Navidad desprende magia por todos sus costados, e incluso hace ilusionarse a los más escépticos. Porque refleja esta época del año sin caer en la vulgaridad, siendo fiel a sus tradiciones más antiguas. Dan ganas de salir a la calle, de hacer los recorridos de siempre pero percatándose de los detalles, de cada luz, de cada árbol navideño, de los belenes y de lo que tiene que ofrecer cada uno de los puestos de sus distintos mercadillos.

Casita de la calle del oro de Praga

Empezamos con el barrio del castillo, la zona noble y más monumental de la capital checa. Allí el cielo se portó muy bien con nosotros para iluminar con una luz preciosa la fachada gótica de la catedral de Praga y el que es uno de los paseos más interesantes que uno puede darse durante una escapada a la ciudad. Como no, el callejón del oro, aquel en el que vivieron en casitas pequeñas, muy propias de formar parte de un cuento infantil, los alquimistas o un Frank Kafka necesitado de tranquilidad e inspiración (cuando aquel lugar no era turístico).

En la Catedral de Praga con Paco Nadal

Desde allí Malá Strana, la ciudad pequeña que en faldas del castillo sigue mandando la cúpula reverdecida de San Nicolás. Nos dedicamos a caminar por una de las zonas del casco histórico de Praga más relajadas y apasionantes. Entramos por primera vez a la Iglesia del Niño Jesús en plena misa, descubrimos la calle más pequeña (probablemente) del mundo, que tiene hasta semáforo para que no se crucen los ciudadanos, e incluso dimos nuestros respetos a John Lennon en el muro que tiene dedicado en la ciudad y que iconiza la petición de paz y libertad en tiempos del comunismo.

Barrio de Mala Strana (Praga) con la cúpula de San Nicolás de fondo

El muro de John Lennon en Praga

Después hicimos muy despacio (daba igual que fuera la décima o la vigésima ocasión) el maravilloso Puente de Carlos (en checo Karlův most), con sus más de 500 metros de pasacalles de turistas, estatuas legendarias y unas vistas hacia delante o hacia detrás que soy incapaz de decidir cuáles son mejores. El Puente de Carlos es Praga en lo bueno y en lo malo, pero siempre tan necesario y reconfortante, como nexo con la ciudad vieja y el paso del río Moldava que nos guió durante este viaje hasta la mismísima Český Krumlov. Hay lugares que son emblemáticos por algo, y el puente más grandioso de tierras centroeuropeas lo tiene todo para serlo.

Puente de Carlos (Praga)

Pero la Navidad en Praga si se encuentra en algún lugar es en la plaza de la ciudad vieja. Allí hay un despliegue maravilloso que dura hasta el final de las fiestas y ocupa el corazón de Staré Město por medio de puestos de uno de los mercados navideños más recomendables de toda Europa. El alumbrado inaugural del árbol de Navidad es todo un acontecimiento, lo que marca el verdadero inicio de las navidades. A partir de ese momento todo es trdelnik (una rosca dulce deliciosa), salchichas a la brasa, vino caliente, medovina y muchísima gente volcada en sus tradiciones que convierten el frío en calor y hacen suya la plaza.

Mercado de Navidad de la Plaza vieja

Me encantó subir a lo alto del reloj astronómico y disfrutar desde las alturas de la imagen del mercadillo navideño de Staré Město en plena erupción y humareda. O apreciar las olas en las que se convierten los tejados que quedaban abajo nuestro por su perfecta y entrañable ondulación. En realidad desde esta torre del antiguo ayuntamiento uno siente que puede agarrar toda Praga con las manos, y en todas las direcciones posibles.

La Plaza de la ciudad vieja de Praga desde la torre del reloj astronómico

Y cuando se hacía de noche el murmullo burbujeante de la gente se abrazaba a todos los rincones de la ciudad vieja y la ciudad nueva, desde Carlos hasta la torre de la pólvora, y de la glamurosa Na příkopě hasta el último confín de la Plaza Wenceslao. La Navidad está en todas partes y reconozco que el clima de esta época es de los mejores que he podido disfrutar en mi vida. Praga siempre es maravillosa, pero en Navidad es capaz de romper todas las previsiones y expectativas que tengamos.

Mercado navideño de la Plaza Wenceslao (Praga)

En Praga cerramos todos los porqués de un viaje a Bohemia en esta época del frío más caliente que podamos encontrar. No hay más razón y mejor justicia que volver a República Checa por Navidad, como el turrón y como el delicioso trdelnik…

Sele

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* No os perdáis el artículo Cuando en Praga es Navidad, si queréis saber más sobre la capital checa en estas fechas.

* ¿Ya sabes lo que son las noches azules de Praga?

* Conoce el el castillo más hermoso de República Checa, Karlštejn.

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15 comentarios en “Un viaje a Praga y Bohemia del Sur con sabor navideño

  1. Excelente relato, como siempre. Yo tuve la oportunidad de hacer la ruta hace 3 años y me encantó. En realidad estuvimos 10 dias, pasando a Moravia. Telc, Olomouc, las cuevas Punkva y Brno también tienen su encanto. Solo comentar que Egon Schiele no era checo.

    1. Hola Jordi,

      Me alegra que te haya gustado y gracias por avisarme de este “delito al subconsciente” jeje Le he cambiado de nacionalidad al hombre 😉 Subsanado.

      Moravia es otra sorpresa. A mí me maravilló Olomouc. Otra de las desconocidas. Y es que Chequia es mucho más que Praga!

      Un saludo,

      Sele

  2. Hola Sele,

    Nos ha encantado tu relato por la República Checa, la verdad es que es un país donde siempre vas descubriendo cosas nuevas. Nosotros hemos estado también por esta época en Praga y la región de Ostrava, gracias por enseñarnos Český Krumlov, entran ganas de planificar otro viaje a la República Checa, porque estos lugares hay que vivirlos, 😉

    Un saludo. Luis

  3. De los sitios que mencionas estuve en Praga y Český Krumlov el verano del 2012. Me quedé con ganas de conocer más toda esa zona y de pasar al menos una noche en Český Krumlov. Es un pueblo realmente bonito, con una esencia medieval que se ve en cada rincón de su casco antiguo.
    Ahora en Navidad, con todos sus mercadillos, debe ser algo espectacular.

    Un saludo.

  4. He dado un vistazo a tu blog y me ha encantado, me quedo por aquí si me lo permites. Te invito a que visites el mio elrincondenaroa.blogspot.com saludos desde Uruguay, Sudamerica

  5. Praga es maravillosa en cualquier época del año pero el aroma de la Navidad hace que cualquier ciudad tenga aún más encanto.
    Este verano estuve rcrriendo el pais y es fascinante, Chequia no es ni mucho menos sólo Praga, sus castillos, pueblecitos, naturaleza y sobre todo su gente son motivos suficientes para regresar siempre…

  6. Hola,
    Estoy pensando ir a Budapest, Viena y República Checa final de año. Después de leer su relato, ahora quiero visitar Cesky Krumlov y otras ciudades además de Praga. Cuantos días son necesarios para conocer Cesky Krumlov y cuantos para Cesky Budejovice? (tomaré omnibus de Viena a Praga). Cesky

  7. Excelente relato; hare en auto la ruta de Praga a Cesky Krumlov por lo cual tu relato de que puedo ver en el recorrido me ha sido de gran utilidad.
    Un saludo desde Montevideo, Uruguay

  8. Me encanta tu blog y envidio tus viajes
    Voy a ir a praga en septiembre y quiero alquilar coche, como veo que es algo que tú ya has hecho y yo sería la primera vez, me gustaría que me asesoras sobre si coger el seguro que siempre te ofrecen a todo riesgo o coger el obligatorio con franquicia, además me gustaría saber si coger el modo de combustible lleno/lleno y si son fiables las agencias de alquiler low coste
    muchas gracias por tu tiempo y un saludo

    1. Hola Andrea,

      Yo depende del viaje cojo el obligatorio con franquicia o el todo riesgo. Depende de la oferta que haya en ese momento. Siempre me gusta cogerlo en oficinas de prestigio tipo Sixt, Avis, Europcar, Hertz, porque he tenido buenas experiencias. En la barra lateral derecha verás que tengo un comparador. Suele haber muy buenos precios y busca en todas las importantes. Échale un ojo, quizás te sirva para tu viaje.

      Un saludo!!

      Sele

  9. Hola Sele, estuve en República Checa en octubre y noviembre pero no pude quedarme hasta diciembre y vivir la Navidad, así es que gracias por tu relato. Como dices tú … ”hay algo que suena aún mejor que viajar a República Checa y eso sólo puede ser “volver” a República Checa”… En el 2017 volveré. Un gran saludo desde Argentina. Anna

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