Los placeres de viajar a Noruega en invierno

Siempre he pensado que Noruega es un destino que merece la pena todo el año. Y, aunque la cantidad de horas de luz hacen tremendamente atractivos a la primavera y el verano, debo reconocer que me apasiona sobremanera viajar a Noruega en invierno. Porque cuando permanece cubierta con un grueso manto de nieve da la sensación de que los paisajes, los tejados y los instantes se tornan en pura magia. Quizás se pueda explicar por esas reconstituyentes chimeneas en una idílica cabaña de madera o porque cuanto más arriba nos desplacemos surge en los cielos el suave caminar de las auroras boreales.

Caminando por la nieve. Un clásico de viajar a Noruega en invierno

La presencia de las luces del norte, una travesía en trineo de perros en Laponia o la posibilidad de dormir en un hotel de hielo son algunos de los placeres que se vuelven posibles cuando realizas un viaje a Noruega en invierno. A continuación podéis ver algunas ideas para sacarle partido a uno de esos destinos del mundo en los que se puede disfrutar (y mucho) del frío. 

Érase Noruega en invierno

Érase una vez un lugar en cuyos bosques cuentan los más viejos que habitan los elfos y los trolls, donde el amor por la naturaleza es un empeño que vive dentro de la gente y en el que cuando el viento sopla copos de nieve llegas a sentirse envuelto en un eterno cuento de Navidad. Las señales advierten de la presencia de renos o alces que pueden cruzar la carretera en cualquier momento. Con el frío surgen miles de tonos de blanco en el entorno los lagos, ríos y cataratas se congelan al igual que lo hacen los relojes. Y en el momento menos pensado, cuando miras hacia el cielo buscando más razones puedes ver cómo bailan las auroras boreales al compás de una música inaudible en la larga noche polar. Entonces todo tu alrededor se vuelve crucial y lo demás llega a ser irrelevante. Este lugar se trata de un país. Este lugar se trata de nada más y nada menos que Noruega.

Paisaje invernal en Noruega (Islas Lofoten)

A partir de diciembre el territorio noruego, desde la sureña Kristiansand hasta el mítico Cabo Norte, sucumbe a los placeres del invierno. Y, si bien es cierto que en todas partes se siente ese aroma glacial, es la región de Laponia donde goza de todo su esplendor. Una hibernación voluntaria a los rigores de una estación en la que los cielos no son tan oscuros como imaginamos.

¿Queréis saber cuáles son algunos de esos placeres que se pueden vivir durante un invierno en Noruega? ¿Sí? Pues abrigaros bien que comenzamos:

Viajar en un trineo de perros

Llevar a cabo una travesía por la nieve en un trineo de perros es un regreso a los orígenes de Laponia e incluso un homenaje a los exploradores polares gracias a los cuales los rincones más septentrionales del planeta dejaron de ser para los demás una mera hoja en blanco. Sin duda la de subirse en trineo es una de las actividades más puramente invernales que se puede disfrutar en Noruega durante los meses más fríos del año (en el norte la posibilidad de hacerlo se suele alargar hasta la primavera).

Trineo de perros en Laponia Noruega

Son muchas las compañías las que ofrecen toda clase de travesías con distinta duración (incluso utilizando renos en vez de perros). Un paseo de una hora suele superar el precio de 100€, aunque depende de dónde se realice. Muy recomendables son los paseos en trineo que se ofrecen en el Villmarketssenter de la la isla de Kvaløya apenas a media hora de la ciudad de Tromsø (la más grande e importante de Laponia Noruega).

Trineo de perros en Noruega (Laponia)

No te pierdasNo os perdáis en este blog el reportaje titulado: La experiencia de montar en trineo de perros en Laponia Noruega. En él os cuento las sensaciones vividas en Kvaløya surcando increíbles paisajes nevados en un trineo tirado por diez perros nórdicos.

Contemplar cómo se contonean las auroras boreales en el cielo noruego

Personalmente la posibilidad de ver auroras boreales justifica por completo hacerse un viaje en invierno a Noruega. Entre los meses de octubre y marzo (también una buena parte de abril) las noches alcanzan todo su sentido. Si bien es un fenómeno natural que nos hace depender de que haya tormentas solares y de que el cielo no esté cubierto por completo de nubes, el mero hecho de marcarse el objetivo se convierte en una motivación apasionante. En pleno invierno, durante la noche polar, en el norte de Noruega se produce una especie de danza de luces verdes (y a veces rojas) que los fotógrafos y amantes de la naturaleza buscan con ansia toda su vida. Si bien para los nativos samis las auroras son un sinónimo de muerte, para quienes viajan a Laponia se convierten en la más bella de las obsesiones.

Aurora boreal en Laponia Noruega

Estamos en unos años de una elevadísima actividad solar, lo que aumenta las probabilidades de éxito. Pero esto al final es una lotería que no se puede predecir con demasiada antelación. Si apostamos por un mayor número de días, está claro que tendremos más papeletas para regresar a casa con una experiencia que no olvidaremos jamás. Y es que una noche de auroras boreales en Laponia Noruega no se trata de cualquier cosa.

Auroras boreales en Laponia Noruega

No te pierdas¿Cuáles son los mejores lugares del mundo para ver auroras boreales? ¿Cómo predecirlas? ¿Cómo se fotografían las luces del norte? No os perdáis estos 10 consejos para ver (y fotografiar) las auroras boreales.

Hacer una caminata con raquetas de nieve

¿Quién dijo que los trekkings son sólo para el verano? Una aventura invernal en tierras noruegas tiene como aliciente también el poder caminar por la nieve (y sin hundirnos) utilizando raquetas. Puede que en plena ruta nos crucemos con un grupo de renos o con un imponente alce salvaje. Sea como fuere esta manera de desplazarse a pie por paisajes completamente nevados nos ofrece la posibilidad de meternos en la piel nuevamente de los exploradores polares.

Sele caminando con raquetas de nieve en Laponia Noruega

Información Existen agencias especializadas en ofrecer diversidad de trekkings en Noruega y otros países nórdicos. Nosotros pudimos realizar una expedición con Tierras Polares, la compañía del explorador polar Ramón Larramendi, al corazón de Laponia Noruega. Nuestro objetivo estuvo en Tromsø, el archipiélago de las Vesterålen y las míticas Islas Lofoten. En este viaje llevamos a cabo caminatas con raquetas de nieve, nos subimos a un trineo de perros y salimos a buscar auroras boreales todas las noches.

Calentarse las manos en un lavvu sami

Ya hemos pasado demasiado tiempo a la intemperie, ¿no creéis? Es momento de relajarnos, sentarnos junto a una hoguera y acercar las manos para volver a sentirlas de nuevo. Y no se me ocurre mejor sitio que una típica cabaña o tienda de los nativos de Laponia, los samis. A este tipo de casa se le denomina lavvu, en cuyo centro se pone el fuego y en la que existe un sitio reservado únicamente para que se siente el chamán. Allí, mientras secamos nuestras botas y guantes, y nos vamos empapando de un calor reconfortante, podremos saborear una sopa de reno (para los samis el reno es esencial para su dieta) o escuchar el yoik, que es la expresión musical por antonomasia de este pueblo que se aferra a sus tradiciones más antiguas.

Sele calentándose las manos en un lavvu sami

CONSEJO: Si quieres llevarte bien con un sami no se te ocurra por nada del mundo llamarle “lapón”. El término lapp, que las gentes del sur utilizaron para denominar al pueblo que habitaba desde muy antiguo esta parte septentrional de Europa, quiere decir “montón de ropa vieja”, y hace referencia a que las muchas capas utilizadas en la vestimenta sami. Razón por lo que para ellos la palabra lapón es peyorativa. Es como si les llamaran “personas que visten andrajos” o directamente “andrajosos”.

Dormir en un hotel de hielo (o tomarse una copa también de hielo)

En el norte de Noruega, donde los inviernos son largos y con temperaturas muy frías tanto de día como de noche, existe la posibilidad de dormir en un hotel hecho con hielo. No abundan precisamente en el país pero cerca de ciudades como Alta o Kirkenes surgen estas sucesiones de iglús conectados por un pasillo central en los que pasar una noche atípica (y algo cara, ya que suelen rondar los 300€/persona/noche). Sin duda se trata de un capricho que quien tenga ganas de probarlo puede ser una idea surrealista de pernoctar una noche cualquiera de invierno.

Habitación en el hotel de hielo de Sorrisniva (Alta, Noruega)

Si el presupuesto no llega para tanto, lo que seguro encontraremos en algunas ciudades noruegas son los conocidos como Ice Bars, que son auténticos bares de hielo en los que, por supuesto, no existen roperos para dejar los abrigos porque no debemos quitárnoslos bajo ningún concepto. Las paredes son de hielo, la barra es de hielo. ¡Incluso los vasos son un hielo! Lo que me pregunto es si a los Gin Tonics les echan también cubitos de hielo o ya nos estaríamos pasando.

Bar de hielo en Noruega

Por cierto, en la ciudad Honningsvåg (Sjøgata nº 1), a pocos kilómetros del Cabo Norte, existe un bar de este tipo regentado por españoles. Se llama Artico Ice Bar (articoicebar.com) y en él utilizan hielo que es realmente del Ártico y no industrial como sí sucede en otros casos de icebars del mundo.

LOS HOTELES DE HIELO CLÁSICOS EN NORUEGA

  • Kirkenes Snowhotel (Kirkenes): Abre entre el 20 de diciembre al 20 de abril.

  • Sorrisniva Igloo Hotel (a 15 km de Alta): Abre desde primeros de enero a mediados de abril.

Hotel de hielo en Noruega

Vivir una Navidad a la Noruega

Los noruegos viven la Navidad con muchísima pasión. Y el mes de diciembre (aunque todo comienza con el adviento en noviembre) suele ser bastante ajetreado para irse de compras, preparar comidas y cenas tanto para la Nochebuena como para otras fechas señaladas. Por ejemplo la noche del 23 hacen casas de galletas con jengibre o diez días antes, en Santa Lucía, lo celebran también a lo grande con velas encendidas y procesiones.

Escena navideña en Noruega

En ciudades como Oslo existe la posibilidad de visitar mercadillos navideños en los que hacer compras en puestos engalanados para la ocasión. El más grande e importante de todos es el de Spikersuppe (que en 2016 se inaugura el 19 de noviembre). Pero el MERCADO NAVIDEÑO con mayúsculas se encuentra en la localidad de Røros, a un par de horas al sudeste de Trondheim  y muy cerca de la frontera con Suecia. Durante semanas pasa a ser la ciudad con mayor espíritu navideño de toda Noruega. Todo el mundo se vuelca en este antiguo pueblo minero con más de dos mil casas de madera que, además, es Patrimonio de la Humanidad. Si es un lugar que merece la pena ir de por sí en cualquier época del año, en la víspera de Navidad con las luces, los abetos y las casas decoradas, se trata de un auténtico cuento. Pero si viajamos a otras localidades como Trondheim o Bergen, que se transforman para Navidad, tampoco estaremos muy equivocados.

Calle de Trondheim iluminada para Navidad

ALGUNAS PISTAS PARA PASAR UNAS NAVIDADES MUY NORUEGAS

Papá Noel noruego

  • La Navidad en la lengua noruega se la conoce como Jul. Así que todos los prefijos que comiencen por jul- tienen que ver con las fiestas.
  • La tradición del julebord es una celebración previa a las Navidades que se hace reuniéndose a comer con amigos y familiares. ¡Pero siempre antes de la Nochebuena! Sería el equivalente noruego (a lo grande) a nuestras fiestas con los compañeros de trabajo o con el entorno de amigos.
  • Un plato que no falta en la cena de nochebuena es el risengrynsegrØt.Se trata de una especie de pastel de arroz con gran cantidad de azúcar y canela con una nuez de mantequilla en el centro. Este postre tan típico esconde en la masa una almendra de la suerte (¿No os recuerda a lo que hacemos con el Roscón de Reyes en España?) A quien le toque se le regala una golosina extra. Y lo que sobre se le aparta para Julenissen (Papá Noel)  con el objetivo de que reponga fuerzas para continuar su largo viaje dejando regalos a todos los niños que se hayan portado bien.
  • Otro de los platos fuertes que no suelen faltar en las mesas noruegas durante la cena más navideña es el Hellefisk, que es fletán blanco.
  • Todos los días de las cuatro semanas de adviento que preceden a la Navidad se sigue un calendario llamado julekalender. Cada mañana los niños abren una ventanita en la que hay un saquito que contiene un pequeño regalo. Es la cuenta atrás para la llegada de Papá Noel.

Son unas cuantas las razones que hemos dado para plantearse un viaje en invierno a Noruega. Y es que se trata, sin duda, de una época del año muy especial en la que se pueden hacer bastantes cosas. Ya habrá tiempo para que llegue el verano con el Sol de Medianoche regalando su luz constante y la posibilidad de hacerse increíbles rutas en coche por ciudades, pueblos y fiordos noruegos.

Trineo de perros en Noruega

Hay tantas cosas que ver en Noruega, que la estación del año en que nos planteemos un viaje al país escandinavo es una mera anécdota. ¡Porque todas son buenas!

Sele, Isaac y el grupo de Tierras Polares en un lavvu sami (Laponia Noruega)

MÁS INFORMACIÓN DE NORUEGA EN INVIERNO

  • La web oficial de Turismo de Noruega cuenta con una sección especial con información para llevar a cabo un viaje el invierno  www.visitnorway.es/auroraboreal.

Sele

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5 comentarios en “Los placeres de viajar a Noruega en invierno

  1. Tengo muchas ganas de ir a Noruega, y después de leer tu post, casi más en invierno, la verdad es que a mi me gusta más viajar en invierno, me encatan los paisajes nevados, el frio, y creo que hay lugares como este que se prestan a eso, y si se pueden ver Auroras Boreales, ya no hay más que decir, espero poder ir el próximo invierno

  2. Este verano tuve la suerte de poder viajar al Sur de Noruega para ver fiordos y quedé prendado del país.
    En cuanto pueda, un Invierno nos escaparemos al Norte.

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