5 maneras de vivir la naturaleza en el Parque Natural Tajo Internacional

El río Tajo estrecha la mano de dos países como España y Portugal justo en su travesía más silvestre, indómita e impredecible. Lo que sucede entonces en la frontera líquida de dos importantes territorios históricos tiene como testigos de excepción a los buitres negros, los alimoches, los ciervos y las esquivas cigüeñas negras. Porque cuando este gran río empieza a despedirse de Cáceres para saludar a la Beira Baixa portuguesa, los muchos secretos de la que fuera proclamada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2016 aportan instantes verdaderamente gloriosos. Sólo aptos para auténticos amantes de la naturaleza, cazadores de escenas únicas como el silencio interrumpido por la berrea del ciervo o las aves planeando sobre sus cabezas. Un sinfín de actos conmovedores como el mero hecho de contemplar la transformación del paisaje en cada estación del año o un cielo estrellado sobre el bosque mediterráneo. El Parque Natural Tajo Internacional es el último refugio transfronterizo y, para muchos, una gran esperanza.

Alimoches en el Parque Natural Tajo Internacional

Hay, por supuesto, maneras estupendas de vivir y apreciar la naturaleza en el Parque Natural Tajo Internacional. Porque sus muchas localizaciones de interés cuentan, a su vez, con múltiples actividades posibles. Desde caminar al ras de la ribera rayana a navegarla, pasando por esperar pacientemente sobre unos riscos con la cámara de fotos preparada para capturar la esencia de este parque, que no es otra que la vida natural saliendo al encuentro del visitante.  Leer artículo completo ➜

Marruecos, el más cercano de los viajes lejanos

Cuando cierro los ojos y pienso en Marruecos se activan de repente los cinco sentidos, destacando al máximo el del olfato. La memoria de los olores suele ser una compañera eficaz a la hora de resucitar vivencias y sensaciones. De repente entran a la palestra multitud de aromas sencillos de reconocer y diseccionar. Como el de las hojas de menta sumergidas en el fondo de una tetera color plata o el de una tienda de pieles recién curtidas en el zoco. Podría recorrer ahora mismo con la mente el laberinto de la medina de Fez y perderme en sus recodos parándome a escuchar la llamada a la oración junto a la tumba de un antiguo rey. Dejarme llevar por el espectáculo diario de la Plaza Jma el-Fna de Marrakech o destapar un suculento tajín asomado a una de las calles azules de la vieja Chaouen. Ya estaría listo para dar un salto al Rif y al Atlas cambiando el rumbo y verme surcando los caminos polvorientos de la ruta de las kasbahs hasta arribar al mar de dunas del desierto de Merzouga y esperar a ver cómo las estrellas brillan más que en cualquier lugar.

Meknès (Marruecos)

Marruecos está tan cerca, pero resulta tan remoto a la vez… De hecho siempre lo he considerado entre mis destinos predilectos porque me aporta la manera más próxima de viajar muy lejos. Y soñar, soñar bien alto. Porque, aunque no lo parezca, al otro lado del estrecho está aún todo por hacer.  Leer artículo completo ➜

12 cosas que ver y hacer en Bangkok (Guía para primerizos)

Bangkok, quizás la más canalla de las ciudades asiáticas, se trata de ese verso suelto que se te repite una y otra vez en tu cabeza como aquellas canciones pegadizas de los ochenta. Allí cuando consientes una primera vez puedes considerar que estás perdido, que la ciudad se vuelca en tu mesa de intenciones calle a calle, soi a soi y khlong a khlong. Te das cuenta que los distritos por los que pasaste conforman un universo en sí mismo, que la ciudad en la que vives sería más divertida si contara con el Chao Phraya para poder navegar por él y que eres incapaz de encontrar otro pad thai que sepa igual de intenso. Recuerdas, entonces, el día en que fuiste un novato en Bangkok y te quedaron mil cosas por ver y hacer. Incluso cuando renegaste de aquella escalera al Jardín de las Delicias de la que te habían hablado.

Detalle de una puerta de un templo budista en Chinatown Bangkok

Pero, por supuesto, antes de sentir tantos deseos por una ciudad semejante siempre tiene que haber una primera vez para visitar Bangkok y comprender que estás enganchado a ella. Para futuros viajeros a la caótica y electrizante capital de Tailandia he preparado una guía rápida para primerizos con consejos sobre qué ver y hacer en Bangkok en un viaje (o una escala) de aproximadamente cuatro o cinco días. Si os parece vamos a dar breve paso por aquellos lugares hipnóticos de la ciudad y aquellos momentos sin los que uno no puede regresar a casa bajo ningún concepto.  Leer artículo completo ➜

Heidelberg, la última estirpe del romanticismo en Alemania

Las orillas del río Neckar regalan en Heidelberg una de las postales más admiradas por los adalides del romanticismo alemán. Joseph von Eichendorff o Clemens Brentano, la versión germana de los Bécquer, Zorrilla y compañía, huyeron del perfeccionismo neoclásico para abanderar un apego a lo medieval, a despreciar el orden y el rigor racional a través de una decepción disfrazada de melancolía. Amantes […]

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