Qué ver en un viaje a Florida (Guía y consejos para una ruta en coche)

Se cuenta que cuando el español Juan Ponce de León desembarca en las costas de Florida en el año 1513, lo hace buscando la Fuente de la eterna juventud. Por supuesto no logra su cometido, a pesar de su afán de perseguir una leyenda que embaucó a no pocos exploradores y conquistadores en aquel tiempo. Bien salvándose de flechas envenenadas de los indígenas, así como de la mordida de los astutos caimanes custodios de humedales y ciénagas, halló para la posteridad una península que, hoy día, cinco siglos más tarde de aquel hecho, es capaz de proporcionar a sus visitantes uno de los mejores viajes posibles en los Estados Unidos de América. Una aventura apta para toda clase de viajeros y viajeras en busca de nuevas experiencias, y sobre todo, de la fuente de la eterna juventud cuyo significado real no es otro que divertirse y disfrutar de la vida como si no hubiera un mañana.

Atardecer en Key West, uno de los imprescindibles que ver en Florida

Miami, Orlando, la naturaleza indómita de los Everglades, una sucesión de cayos de aguas cristalinas y playas de arena fina, los mejores parques de atracciones del mundo, el lugar donde se lanzan los cohetes al espacio o la ciudad más antigua del país son algunas de las muchas cosas que ver en Florida. Da igual si en solitario, en pareja, en familia o con los amigos. En realidad, se trata de un destino para todo el mundo. Con objeto de poderle sacar todo el partido a un nuevo desembarque a este rincón privilegiado, presento a continuación una breve guía con mis lugares preferidos (e imprescindibles) que visitar en Florida junto con algunos consejos prácticos que pueden resultar de utilizad para preparar un viaje lleno de posibilidades. Leer artículo completo ➜

Querido anecdotario viajero

No es raro en las conversaciones con amigos, conocidos (y no tan conocidos), que me lleguen casi siempre dos cuestiones concretas sobre los viajes que he tenido la suerte de realizar a lo largo de mi vida. Una de ellas es cuál o cuáles son mis países preferidos, algo de lo que ya me mojé lo suficiente hace unas semanas en este blog (aunque no estoy convencido si diría lo mismo ahora mismo). La otra tiene que ver con esas anécdotas o curiosidades que me han sucedido estando de viaje. Buena parte de quienes hacen este tipo de preguntas os aseguro que buscan cosas escabrosas, cuanto más chungas mejor. Pero vaya, a día de hoy no he temido aún por mi vida, aunque sí he podido pasar cierto miedo, y no es intención decepcionar al personal ávido de sucesos truculentos contando alguna de estas historias más o menos peculiares.

Tren averiado en Sri Lanka

Más que de asuntos retorcidos o morbosos, hoy me gustaría estrenar nueva sección sección. Su título “Querido anecdotario viajero” y el objetivo, compartir con vosotros algunas anécdotas curiosas, unas más simpáticas y otras no tanto, que tienen que ver con lo que el mundo me ha mostrado hasta ahora y, sobre todo, con cómo me lo ha mostrado. Unas líneas sobre las que hay una buena historia detrás y que, algún día, quien sabe si tomando juntos un café en Madrid, un té a la menta en Marruecos o un chocolate en Groenlandia, conformen una buena ocasión de profundizar mientras conversamos de viajes.   Leer artículo completo ➜

Ruta por tierra entre Shanghái y Lhasa: El largo camino al Tíbet

“Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento”. Esta frase del memorable poema de Cavafis, aplicable tanto a los viajes como a muchas de las facetas de nuestra vida, procuro llevarla conmigo a todas partes. Siempre he pensado que la meta está lo lejos que tú quieras que esté y que, en muchas ocasiones, para saborearla aún más hay que detenerse lo que sea necesario y aprender de la senda o sendas que te lleven a ella. El largo camino al Tíbet lo inicié realmente muchos años antes de poner los pies en Lhasa. Primero a través de la literatura, después dando pasos con la imaginación y dejándome llevar por los pormenores del viejo Reino de los Himalayas de los que me iba empapando. Después, tras varias andaduras por China fui casi tocándolo con la yema de los dedos (como en Shangri-La, en el pequeño Tíbet de Yunnan). Y en la vez que por fin emprendí el viaje definitivo, traté de que el recorrido también fuese lento, que el Palacio de Potala se hiciese esperar. Dar un salto no era opción. De ahí que la llegada al Tíbet desde Shanghái vino precedida de diversas vivencias dignas de recordar.

Templo de la Fortuna en las Montañas Cangyan (Hebei, China), parte de nuestra ruta por tierra entre Shanghai (China) y Lhasa (Tíbet)

En la ruta por tierra entre Shanghái y Lhasa se sucedieron rascacielos futuristas, una noche en un monasterio zen, una villa medieval de piedra y un templo sostenido por un puente. Así como un ejército con miles de guerreros de terracota, un mar de interior sagrado en Qinghai, un monasterio gelugpa que no dejaba de recibir a devotos peregrinos arrastrándose literalmente por el suelo y un tren al que dicen de las nubes con el que atravesar la meseta tibetana. Todo antes de acariciar el Palacio de Potala, la Ítaca de mis sueños.  Leer artículo completo ➜

Guepardo en el Parque Kruger de Sudáfrica

2 minutos en el Kruger

El Parque Nacional Kruger es el lugar de naturaleza con mayor número de visitas en Sudáfrica. De hecho se trata uno de los rincones más recomendables de África para irse de safari y ver fauna en libertad. La gran densidad de animales con la que podemos encontrarnos es tan abrumadora que cuesta asimilar todo lo que está aconteciendo a nuestro alrededor. El ronroneo de […]

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Paisaje de la Sierra del Segura y Alcaraz (Mirador del infierno)

Ruta en coche por la Sierra del Segura y Alcaraz, el corazón verde de Albacete

Hay quien todavía piensa que la provincia de Albacete es un territorio plano y sin más malicie orográfica que la de un inmenso campo de cereal achicharrándose con la canícula a los pies de una autovía. Un bar de carretera abierto las 24 horas y un muestrario de navajas tras un cristal. Desafortunadamente los tópicos […]

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Aýna, uno de los pueblos de la ruta de Amanece que no es poco

La ruta de Amanece que no es poco (Pueblos y escenarios de la película en la Sierra del Segura)

En 1988 el rodaje de “Amanece que no es poco”, dirigida por el albaceteño José Luis Cuerda, removió los cimientos del humor con una pátina tan surrealista y genialmente absurda que terminó convirtiéndose en una película de culto. Aquel pueblo inventado de misa diaria, en el que llueve arroz de Calasparra, se hace flashback a […]

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Momia de Liétor (Sierra del Segura, Albacete)

La cripta de las momias de Liétor en el convento de los Carmelitas Descalzos

En la localidad albaceteña de Liétor, en el corazón de la Sierra del Segura, se mantuvo oculto durante cientos de años el secreto que escondía el viejo convento de los Carmelitas Descalzos. Abandonado a su suerte tras la desamortización de Mendizábal de los bienes eclesiásticos y, ya sin monjes que lo habitaran desde 1835, nadie […]

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