Querido anecdotario viajero II

Hace poco que iniciamos la sección titulada Querido anecdotario viajero cuyo objeto es recordar algunos de esos sucesos curiosos o atípicos que he tenido la suerte (o bastantes veces la desgracia) de vivir por el mundo. Anécdotas nacidas en los muchos viajes realizados desde que me enfundara la mochila por primera vez y, desde entonces, no parara de hacerlo.

Vaca callejera en la India

Si os gustaron las anécdotas del primer capítulo, hoy os narraré cómo por poco no me pilla una guerra no prevista, cómo hay que mirar bien donde hacemos nuestras necesidades estando de viaje, algunos momentos de terror en un avión, el día que perdí el juicio (y la vergüenza) en un templo de la India o cómo fue el “inolvidable” primer día de playa con nuestro hijo.  Leer artículo completo ➜

Querido anecdotario viajero

No es raro en las conversaciones con amigos, conocidos (y no tan conocidos), que me lleguen casi siempre dos cuestiones concretas sobre los viajes que he tenido la suerte de realizar a lo largo de mi vida. Una de ellas es cuál o cuáles son mis países preferidos, algo de lo que ya me mojé lo suficiente hace unas semanas en este blog (aunque no estoy convencido si diría lo mismo si tengo que redactarlo hoy). La otra tiene que ver con esas anécdotas o curiosidades que me han sucedido estando de viaje. Buena parte de quienes hacen este tipo de preguntas os aseguro que buscan cosas escabrosas, cuanto más chungas mejor. Pero vaya, a día de hoy no he temido aún por mi vida, aunque sí he podido pasar cierto miedo, y no es intención decepcionar al personal ávido de sucesos truculentos contando alguna de estas historias más o menos peculiares.

Tren averiado en Sri Lanka

Más que de asuntos retorcidos o morbosos, hoy me gustaría estrenar nueva sección sección. Su título “Querido anecdotario viajero” y el objetivo, compartir con vosotros algunas anécdotas curiosas, unas más simpáticas y otras no tanto, que tienen que ver con lo que el mundo me ha mostrado hasta ahora y, sobre todo, con cómo me lo ha mostrado. Unas líneas sobre las que hay una buena historia detrás y que, algún día, quien sabe si tomando juntos un café en Madrid, un té a la menta en Marruecos o un chocolate en Groenlandia, conformen una buena ocasión de profundizar mientras conversamos de viajes.   Leer artículo completo ➜