Rumbo a Bután: Arranca una nueva aventura

Hoy inicio una nueva aventura hacia Bután, el pequeño reino de los Himalayas, un lugar donde las historias de dragones, tigres voladores y el abominable hombre de las nieves se encuentran con el sentido de las tradiciones más ancestrales. Creo que no olvido de nada y en apenas unos minutos salgo hacia el aeropuerto para encontrarme con el grupo con el que me embarcaré en este nuevo y deseado viaje de autor. Llevamos semanas hablando de los preparativos pero estoy deseando conocerlos en persona. Han pasado ya muchos meses desde que surgiese la idea de indagar en un país de montañas mágicas, templos perdidos y leyendas imperecederas. Y, una vez formado el equipo, es momento de salir a conocer uno de esos rincones del mundo que permanecieron cerrados e inalterados durante muchos siglos. Un gran tesoro con monasterios colgados en acantilados y el orgullo de un pueblo aferrado a su cultura.

Viaje a Bután con Sele

Muchas horas de vuelo por delante, pero prácticamente cuando estés leyendo esto, habrá dado comienzo un gran viaje a Bután del que prometo tomar buenas notas para después contarlo, como siempre, en este cuaderno de bitácora nacido hace más de una década.  Leer artículo completo ➜

Expedición invernal al Lago Baikal. ¿Te vienes conmigo?

Dicen que cuando el Lago Baikal se congela, es como si una tela de araña azul y transparente lo cubriese todo a cientos de kilómetros. Hablamos no de cualquier cosa, sino de la reserva de agua más grande del mundo. Se encuentra situado en pleno corazón de Siberia, a más de 5000 kilómetros al este de Moscú. Un gigante acurrucado entre islotes, estupas budistas, señuelos chamanistas y la caricia en la distancia de las vías del tren transiberiano, ruta gracias a la cual empezó a sonar algo más. El mar sagrado para los buryats, etnia relacionada con los mongoles que habita la zona desde hace siglos, constituye un destino natural y cultural de incalculable valor. Y, aunque la mayor parte de quienes llegan hasta él lo hacen durante el verano, muy pocos saben que su momento más radiante y especial tiene lugar durante el invierno, cuando todo el lago se convierte en puro hielo. Una especie de Planeta Krypton pero no de ficción. Con olas congeladas justo en el instante en que iban a romper, rocas que parecen diamantes y tramos tan transparentes y puros que se puede pisar el suelo mientras se observa lo que sucede a decenas de metros de profundidad. ¿Te apetecería llegar hasta allí y verlo con tus propios ojos? ¿Te gustaría que lo presenciáramos juntos?

Lago Baikal en invierno. ¿Te vienes?

¡Nuevo viaje de autor a la vista! El 21 de febrero de 2020 llevaremos a cabo una Expedición invernal al Lago Baikal. Vamos a conformar un grupo muy reducido (este viaje tendrá muy pocas plazas) para la ocasión. Juntos recorreremos la gran masa de hielo en hovercraft, nos empaparemos de la cultura buryat y nos adentraremos en la isla mágica de Olkhon. También acamparemos una noche en el corazón del lago (en pleno hielo) y nos subiremos en tren para realizar uno de los tramos más apasionantes del transiberiano. ¿Te apuntas?  Leer artículo completo ➜

¿Cómo conectarse a internet en China esquivando la censura?

China probablemente se trate del país con más gente conectada a la red de todo el planeta. Pero existe un nivel de censura tan elevado que, cuando uno viaja a China y trata de conectarse a internet se da cuenta de que no son accesibles redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, que resulta imposible acceder a los vídeos de Youtube, hacer búsquedas en Google, entrar a tu correo de gmail o hotmail, leer buena parte de los medios de comunicación internacionales o whatsappear con la familia. El conocido como «Gran cortafuegos» fulmina todas las webs o aplicaciones no consideradas como afines al gobierno chino. Se permite un acceso a contenidos limitado que debe sobrepasar un filtro cada vez más estrecho. Pero, afortunadamente, existen maneras diversas de conectarse a internet en China esquivando la censura. Y algunas ciertamente novedosas que permiten a quienes visitan el país poder evitar los bloqueos y, además, contar con datos suficientes para todo el viaje.

Pescador en China (¿Cómo conectarse a internet en China y saltarse la censura?)

¿Cómo saltarse la censura en internet cuando se viaja a China? ¿Cómo dar esquinazo al gran cortafuegos y poder conectarse libremente con el móvil, el ordenador o la tablet? Aquí van una serie de soluciones específicas para lograrlo de manera rápida y sencilla.  Leer artículo completo ➜

Así fue el día a día del viaje a Kamchatka (Selección de los mejores momentos de la expedición)

Hace semanas que finalizó el último viaje a Kamchatka y continúo dando vueltas una y otra vez a sus paisajes evocadores. Me gusta insistir en la idea de que un viaje jamás termina cuando regresas a casa. Al revés, late con mayor notoriedad, aún si cabe, pues es de sobra sabido que nada goza de tanta libertad como los propios recuerdos. Con lentitud y pausa, cosa de la que en general los viajes adolecen, es posible diseccionar y revisar ciertos momentos, contemplarlos con cierta distancia, percatándose de detalles que habían pasado inadvertidos y, en definitiva, asimilar vivencias. Incluso resulta gozoso documentarse de aspectos de los que eres virgen en conocimiento o, como es el caso, dejarse llevar por la escritura y poner negro sobre blanco multitud de hechos, pensamientos y reflexiones.

Paisajes volcánicos de Kamchatka (Rusia)

Quizás una de las maneras que existe para lograr que la Expedición Kamchatka no se acabe nunca sea dibujar lo que fue su día a día, delimitar los mejores momentos de este viaje a la Rusia de los volcanes, los bosques interminables y las nubes lenticulares.  Leer artículo completo ➜

12 cosas que ver y hacer en Bangkok (Guía para primerizos)

Bangkok, quizás la más canalla de las ciudades asiáticas, se trata de ese verso suelto que se te repite una y otra vez en tu cabeza como aquellas canciones pegadizas de los ochenta. Allí cuando consientes una primera vez puedes considerar que estás perdido, que la ciudad se vuelca en tu mesa de intenciones calle a calle, soi a soi y khlong a khlong. Te das cuenta que los distritos por los que pasaste conforman un universo en sí mismo, que la ciudad en la que vives sería más divertida si contara con el Chao Phraya para poder navegar por él y que eres incapaz de encontrar otro pad thai que sepa igual de intenso. Recuerdas, entonces, el día en que fuiste un novato en Bangkok y te quedaron mil cosas por ver y hacer. Incluso cuando renegaste de aquella escalera al Jardín de las Delicias de la que te habían hablado.

Detalle de una puerta de un templo budista en Chinatown Bangkok

Pero, por supuesto, antes de sentir tantos deseos por una ciudad semejante siempre tiene que haber una primera vez para visitar Bangkok y comprender que estás enganchado a ella. Para futuros viajeros a la caótica y electrizante capital de Tailandia he preparado una guía rápida para primerizos con consejos sobre qué ver y hacer en Bangkok en un viaje (o una escala) de aproximadamente cuatro o cinco días. Si os parece vamos a dar breve paso por aquellos lugares hipnóticos de la ciudad y aquellos momentos sin los que uno no puede regresar a casa bajo ningún concepto.  Leer artículo completo ➜

Lago Kuril, visita al Imperio del oso pardo en Rusia

Al sur de la Península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, el conocido como Lago Kuril inunda buena parte de una caldera volcánica. Una más de los muchos alegatos a la vulcanología que se han producido en la región a lo largo de la Historia. Y es que, en realidad, el lugar es resultado de múltiples erupciones explosivas que durante miles de años dieron forma unos paisajes singulares y salvajes, despojados cualquier tipo de asentamiento humanos a muchos kilómetros a la redonda. De hecho, se llega a este paraje no utilizando carreteras o pistas impracticables, como en otras zonas del indómito territorio ruso. Para alcanzar el Lago Kuril son necesarios los viejos helicópteros militares reconvertidos para otros usos a los que se suben hoy día naturalistas, fotógrafos y algunos viajeros en busca de experiencias únicas. Quien acude a este rincón de Kamchatka viene a presenciar y capturar uno de los grandes fenómenos de la naturaleza que se repite verano tras verano, la llegada de millones de salmones que finalizan aquí su largo viaje para desovar. O, más bien, lo hace tras su consecuencia. Es decir, la aparición de una cantidad ingente de osos que ponen fin a su hibernación y a su dieta para hincharse a comer su pescado favorito. Aquello, de repente, se convierte en el poderoso Imperio del oso pardo en Rusia, y con muchas papeletas entre los mayores del planeta. Y, por tanto, uno de los hitos más deseados por quienes ansiamos ver a estos grandes animales en su estado salvaje.

Oso pardo en el Lago Kuril (Kamchatka, Rusia)

Cuando planificamos la Expedición Kamchatka no pudimos ni quisimos obviar la posibilidad de ir a ver a los osos en acción, así como poder fotografiarlos en un número difícil de superar y a una distancia ridícula de nuestras cámaras. Nos subimos a un helicóptero Mi-8, como los que se usaban durante la Guerra Fría con el objeto de viajar al Lago Kuril. A partir de entonces cualquier expectativa, cualquier cosa que hubiésemos leído u oído al respecto, se quedó muy por debajo de una asombrosa realidad.  Leer artículo completo ➜

¡Submarino nuclear en la Bahía de Avacha! ¡Dejen paso!

Deseo compartir una anécdota un tanto surrealista acaecida hace apenas unas semanas durante la expedición que hicimos a la península de Kamchatka. Breve pero realmente curiosa, de las que no se presentan habitualmente en un viaje. Pero ya se sabe que en territorio ruso lo inusual se hace posible. Todo sucedió haciendo una ruta en barco por la Bahía de Avacha, el lugar escogido en el siglo XVIII por el explorador danés Vitus Bering para fundar una ciudad, Petropavlovsk, desde la cual salir a explorar tanto Alaska como las islas Aleutianas, las cuales ya se sabe formaron parte de la Rusia de los zares hasta que en 1867 la vendieron a los Estados Unidos en el que se considera uno de los negocios más desafortunados de la Historia. En cuanto se abandona la orilla de Petropavlovsk, la clásica ciudad soviética de bloques de hormigón carentes del más mínimo gusto, la cosa cambia y la naturaleza se abre paso por medio de acantilados de basalto, farallones de piedra emergiendo del agua, múltiples volcanes a la vista y la presencia de una cantidad de fauna tremenda. A escasos metros de la orilla se sucede el vuelo de los frailecillos, araos y cormoranes. Aparecen las focas, los leones marinos de Steller y, en ocasiones, incluso las ballenas y las orcas se dejan ver en uno de esos viajes en barco que merecen la pena llevarse a cabo.

Submarino nuclear ruso en la Bahía de Avacha (Kamchatka). De fondo el volcán Vilyuchinsky

Con el jet lag aún reflejado en nuestros rostros, teníamos por delante nuestro un día estupendo y soleado en Kamchatka, un abrir boca repleto de escenas naturales de gran belleza. Y veríamos un montón de animales. Lo que jamás hubiésemos esperado es lo que sobrevino casi al final de la travesía en la Bahía de Avacha. Algo que no se trataba precisamente de un frailecillo.  Leer artículo completo ➜

Carta desde un lugar llamado Kamchatka

Es de noche, hay niebla fuera y acabo de escuchar un ruido en el que prefiero no pensar demasiado porque es muy probable que se trate de un oso. Quizás el mismo que insistió una y otra vez esta tarde en pasar en nuestro campamento improvisado a orillas del río Bystraya. Con la luz de la la linterna frontal como aliada y medio sumergido en el saco de dormir, la tienda de campaña parece a estas horas un refugio inexpugnable de piel sintética. Ha sido mi casa en el lejano este ruso durante un par de semanas y, a estas alturas de la película, ni el pedregal sobre el que está apoyada en estos momentos parece importarme demasiado. Hace frío y me cuesta dormir. Y, por primera vez durante este viaje de aventura, me apetece escribir unas palabras. No sé si el sueño me permitirá culminar esta carta dirigida a ti desde un lugar llamado Kamchatka, pero me vienen un montón de sensaciones ahora mismo y creo que estas cosas salen mejor así, en caliente o, como se decía en la televisión de antaño, en vivo y en directo.

Oso en el río Bystraya de Kamchatka (Rusia)

En realidad no me creo, y eso que estamos en la fase final de la expedición, que me encuentre aquí. Que después de tantos años imaginado un viaje al insólito oriente de Rusia pueda decir que estoy viviendo algo único y maravilloso en compañía de un grupo de locos encantadores que sueñan muy alto cada noche. Y no me refiero a los ronquidos que empiezan a destaparse a estas horas, sino porque no resulta sencillo encontrar personas con tanta pasión, determinación e ilusión por desentrañar los vericuetos más singulares de nuestro planeta.  Leer artículo completo ➜

¡Arranca la Expedición Kamchatka!

Aún no puedo creerlo pero ya está aquí. Cuando estéis leyendo estas palabras habrá comenzado la tan ansiada Expedición Kamchatka. Un salto a la Siberia más extrema, lejana y salvaje. La Alaska rusa, del centenar de volcanes y las viejas historias de la Guerra Fría (algunas incluso aparecen en la última temporada de Stranger Things). Esa península convertida en uno de los últimos confines del planeta donde osos y lobos capitanean un auténtico documental de naturaleza y los cielos esperan el vuelo de las grandes águilas marinas de Steller. El sueño de toda una vida donde jugar con los globos terráqueos se basa en el mero hecho de imaginarse qué acontece en una porción determinada del mapa.

Cueva de hielo de Kamchatka

Kamchatka, espérame, ya casi estoy allí contigo. Contigo y con un grupo de aventureros y aventureras que han decidido formar parte de un viaje de autor que llevamos años esperando convertir en realidad.  Leer artículo completo ➜

Por las tierras rojas de Dongchuan, la paleta perdida de Dios

Érase un lugar de tintes tan remotos que podríamos decir sin equivocarnos que forma parte de esa China profunda y desconocida que no aparece tan siquiera en las guías de viaje. Al sur del país, dentro de la provincia multiétnica de Yunnan y en un límite casi invisible con Sichuan, se encuadra un curioso y onírico paisaje rural definido por campos de cultivo y diminutas aldeas al que muchos se refieren con el nombre metafórico de «la paleta perdida de Dios», puesto que allí andan esparcidos los colores del arco iris en colinas, laderas y bancales. En las denominadas Tierras Rojas de Dongchuan, con un suelo agreste de componentes ferruginosos, conviven juntas, pero no revueltas, las predominantes tonalidades rojizas con otras verdes, naranjas o amarillas. Todo ello en un marco de silencio, bancos de niebla y el paso a cámara lenta de un carro tirado por bueyes en un escenario que se maneja en otros tiempos.

Tierras rojas de Donchuan (Yunnan, China)

Durante varios días me dejé llevar por la inercia de mi cámara de fotos y mis primeras lecciones de chino mandarín para disfrutar sin prisa pero sin pausa de las Tierras Rojas de Dongchuan, uno de los paisajes más inverosímiles a los que he asistido en toda mi vida.  Leer artículo completo ➜

¿Cómo conseguir el permiso o visado para viajar a Bután?

Tras siglos de aislamiento, Bután abrió las puertas de su reino en el corazón de los Himalayas allá por los años ochenta. Desde entonces los visitantes han ido llegando de forma pausada, aunque más cada año, para conocer in situ las particularidades de un país repleto de atractivos fascinantes que se marcó como objetivo crecer de forma sostenible manteniendo su personalidad, sus tradiciones y su cultura. A diferencia de otras naciones asiáticas, no resulta posible viajar por libre a Bután, salvo que seas de India, Bangladesh o Maldivas. El resto de mortales necesitamos un visado autorizado por el gobierno butanés. Y para conseguirlo se exige seguir unas normas o cumplir unos requisitos determinados que llevan, por ejemplo, a tener que hacer el viaje organizado con guía, hoteles, transportes, etcétera…  que se costea mediante una tasa fija diaria que ronda los 200/250 dólares en función de la época del año en que se tenga previsto entrar.

Puerta de un templo budista tibetano

Por tanto, la respuesta a la pregunta de si se puede viajar a Bután por cuenta propia y de forma totalmente independiente es NO. Pero, si tienes como objetivo pasar unos días en el país del Nido del Tigre, el mismo que mide la felicidad nacional bruta de sus habitantes y cree a pies juntillas en las historias del Yeti, te recomiendo que continúes leyendo porque voy a tratar de contarte cómo entrar a Bután de la manera más sencilla posible.  Leer artículo completo ➜