Postales del Tíbet (selección de instantes inspiradores)

Siempre he creído que en el Tíbet las imágenes que reflejan cada instante son de una intensidad brutal. Diría incluso que inusual. Quizás India y puede que algunos rincones del África subsahariana puedan llegar a poseer semejante fuerza visual. Pero no mayor. Desde que puse mis pies en Lhasa reconozco que me fue imposible dar abasto con tal cantidad de escenas potencialmente retratables. La mirada, así como las intenciones, se empeñaban en volar por todos los ángulos posibles entre las miles de composiciones que aparecían y desaparecían en una décima de segundo. El bermejo de la túnica de un monje budista titilando sobre un mar de banderas de oración de cinco colores. Mientras tanto una manada de yaks se pierde al otro lado de unas montañas entreteniéndose solas para a cambiar de tono entre la aridez y la nieve más resplandeciente. En otro lado un devoto de sombrero ancho y rostro ajado mueve sin cesar su rueda de plegaria pronunciando de un modo casi inaudible una retahíla de mantras antiquísimos. Eso es el Tíbet.

Monjes de la secta gelugpa

Me he puesto a recordar los mejores momentos vividos durante el viaje al Tíbet y me he perdido entre algunas imágenes. Si me lo permitís, voy a colocarlas sobre la mesa, sin más orden que el de la casualidad, para regresar nuevamente al antiguo reino que se esconde (y sobrevive como puede) tras los Himalayas.  Leer artículo completo ➜

Maravillas que ver en Xi’an, el extremo oriental de la Ruta de la seda

Mucho antes del descubrimiento de los guerreros de terracota allá por 1974 la ciudad de Xi’an estaba entre uno de los destinos más excepcionales de China (y diría que de Asia). Y eso que hablamos del que probablemente se trate del hallazgo arqueológico más importante del siglo XX. Pero, aún sin la presencia del vasto ejército desenterrado en las proximidades del mausoleo todavía inexplorado del Emperador Qin Shi Huang, sabíamos de la vieja Xi’an que durante siglos fue capital del Imperio Chino y el extremo oriental de la Ruta de la Seda. La última (o la primera según se mire) de un recorrido que unió el Lejano Oriente con Asia Central y Europa, tal como nos contó Marco Polo en su libro de las maravillas. Destino de caravanas y mercaderes venidos de remotos confines y que comerciaban con gemas, marfil, especias y, por supuesto, la seda que se elaboraba en China desde hacía miles de años. Ya entonces tenía la ciudad más habitantes que sumando las principales capitales europeas. Hoy Xi’an se trata, de largo, de un viaje estupendo para ir en busca de los prodigios de su rico pasado y la multiculturalidad tanto dentro como fuera de su extensa muralla.

Guerreros de terracota. Uno de los imprescindibles que ver en Xi'an (China)

He tenido la suerte de viajar a Xi’an en dos ocasiones bastante separadas en el tiempo en las cuales he tenido tiempo de perderme en su barrio musulmán, probar los mejores dumplings a este lado de China, ir en bicicleta por su muralla antigua, rendirme ante sus pagodas milenarias y, por supuesto, admirar  la grandiosidad de los guerreros de terracota. De ahí que me gustaría compartir a continuación todos esos lugares tan maravillosos como imprescindibles que ver en Xi’an y así poder regresar, aunque sea a través de las palabras y las imágenes, a un emplazamiento esencial para comprender el mundo.  Leer artículo completo ➜

Ruta por tierra entre Shanghái y Lhasa: El largo camino al Tíbet

“Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento”. Esta frase del memorable poema de Cavafis, aplicable tanto a los viajes como a muchas de las facetas de nuestra vida, procuro llevarla conmigo a todas partes. Siempre he pensado que la meta está lo lejos que tú quieras que esté y que, en muchas ocasiones, para saborearla aún más hay que detenerse lo que sea necesario y aprender de la senda o sendas que te lleven a ella. El largo camino al Tíbet lo inicié realmente muchos años antes de poner los pies en Lhasa. Primero a través de la literatura, después dando pasos con la imaginación y dejándome llevar por los pormenores del viejo Reino de los Himalayas de los que me iba empapando. Después, tras varias andaduras por China fui casi tocándolo con la yema de los dedos (como en Shangri-La, en el pequeño Tíbet de Yunnan). Y en la vez que por fin emprendí el viaje definitivo, traté de que el recorrido también fuese lento, que el Palacio de Potala se hiciese esperar. Dar un salto no era opción. De ahí que la llegada al Tíbet desde Shanghái vino precedida de diversas vivencias dignas de recordar.

Templo de la Fortuna en las Montañas Cangyan (Hebei, China), parte de nuestra ruta por tierra entre Shanghai (China) y Lhasa (Tíbet)

En la ruta por tierra entre Shanghái y Lhasa se sucedieron rascacielos futuristas, una noche en un monasterio zen, una villa medieval de piedra y un templo sostenido por un puente. Así como un ejército con miles de guerreros de terracota, un mar de interior sagrado en Qinghai, un monasterio gelugpa que no dejaba de recibir a devotos peregrinos arrastrándose literalmente por el suelo y un tren al que dicen de las nubes con el que atravesar la meseta tibetana. Todo antes de acariciar el Palacio de Potala, la Ítaca de mis sueños.  Leer artículo completo ➜

60 consejos prácticos para viajar al Tíbet

¿Qué significa viajar al Tíbet? Son demasiadas cosas en realidad. Caminar por un reino atávico y remoto con los Himalayas como barrera natural, hacer una kora alrededor de un lugar sagrado en compañía de gente apasionada y maravillosa que vive por y para su espiritualidad, asomarse por la ventanilla del tren hacia una llanura salpicada de cientos de yaks y aceptar junto al templo un té con mantequilla de estas vacas peludas aunque tenga el sabor más horrible del mundo. Realizar un viaje al Tíbet representa la posibilidad inequívoca de marcar un antes y un después en tu cuaderno de bitácora vital, como si contemplar las paredes níveas del Monte Everest, ascender por las escaleras del Potala o ver volar miles de banderas de oración de colores junto a un glaciar o un lago salado se convirtiese por un instante en lo único que te importa.

Consejos para viajar al Tíbet

Tras regresar de un sensacional viaje a Tíbet entrando en el tren de las nubes he preparado un escrito de carácter práctico con una recopilación de información que pueda resultar útil a los viajeros y viajeras que tengan interés en embarcarse en una aventura de este tipo. Por medio de anotaciones realizadas durante una intensa y emocionante experiencia en el techo del mundo nace esta lista documentada que agrupa nada menos que 60 consejos para viajar al Tíbet con los que ayudar a poner las bases para cumplir el sueño de toda una vida. Leer artículo completo ➜

Así son los paisajes que nos esperan en la Expedición Kamchatka

Ya va quedando menos para la Expedición Kamchatka. En menos de cuatro meses, concretamente el próximo 30 de agosto, arranca uno de esos viajes que prometen dejarnos sin palabras. Nos espera el extremo oriental de Siberia, un último confín en tierras rusas donde los auténticos reyes, o mejor dicho zares, son sus majestades los volcanes. Y es que pocos lugares del mundo concentran tal densidad de conos volcánicos, con nada menos que treinta considerados activos. Si a eso le sumamos su aislamiento y la vida salvaje que se despliega en esta península (con decenas de miles de osos) que tiene que ver más con Alaska de lo que cualquiera hubiéramos imaginado, es imposible no sentir la emoción ante todos los grandes momentos que están por suceder. Aún quedan algunas plazas disponibles para unirse a esta aventura. Dos semanas trepidantes para descubrir uno de los rincones más remotos e indómitos de nuestro planeta. Para esos indecisos e indecisas que aún están dándole vueltas a ser miembros de esta expedición única me gustaría compartir un vídeo de Alexander Pavlov con imágenes grabadas con drone en Kamchatka que resulten, cuanto menos, convincentes.

Si ves el vídeo, aunque sea una sola vez, realmente queda muy poco por decir. Hay trenes que pasan una vez en la vida y yo ya me he subido a uno con destino… KAMCHATKA. Pero queda sitio para que tú también te subas… Leer artículo completo ➜

Los mejores momentos de un viaje al Tíbet

Tíbet. Una tierra llena de secretos, de tesoros milenarios, de certezas de fe e incertidumbres mundanas. El lugar en el que el budismo depositó su trono sagrado a los pies de la cordillera del Himalaya. Donde el Everest mira siempre al norte y una cantidad inasumible de santuarios y monasterios mueven los hilos invisibles del presente, el pasado y el futuro de un pueblo religioso como pocos y que no deja de dar vueltas como una de las muchas ruedas de oración que despliegan mantras con tan sólo tocarlas con la mano. Tíbet no sólo es un lugar, es un estado mental, una manera honesta de mirar a la vida, de hacerle cosquillas al cielo más azul que uno pueda imaginarse, de escarbar a su vez en los infiernos terrenales y toparse con unas dosis de dignidad y pundonor envueltas para regalo en las sonrisas más sinceras.

Sele en Shighatse, un imprescindible a la hora de viajar al Tíbet

En mi última aventura en el Tíbet aprendí aliviado que mientras su gente conserve la fe, se mantendrán los preceptos y cimientos de este reino entre montañas, tiempo atrás impenetrable y desconocido. Hacer un viaje al Tíbet me ha llevado a recopilar una serie de experiencias increíbles y a tratar de asimilar una interminable sinfonía de escenas y escenarios con la lenta digestión que la mantequilla de yak es capaz de permitir en estos casos.  Leer artículo completo ➜

Rumbo al Tíbet: Arranca una gran aventura

Hay viajes que no necesitan adorno ni gala alguna para su descripción. En ocasiones basta una sola palabra para narrar una declaración de intenciones e inspirar admiración. Decir TÍBET representa volar muy alto, concretamente al techo del mundo, y recorrer con la mente un paisaje de montañas colosales, llanuras con yaks pastando amparados por su lanudo pelaje así como con inmensos monasterios budistas refugiados en el eco que provoca un viejo dungchen, la clásica trompeta que utilizan los monjes para sus ceremoniales religiosos. Espiritualidad, historias perdidas y otras más cercanas y esa ensoñación permanente que quienes aman los viajes y la aventura guardan bajo llave como un auténtico tesoro. En efecto, hasta para este tipo de cosas existen palabras mayores que infunden respeto. Y el nombre de Tíbet, no cabe duda, que entra perfectamente en esta categoría.

Monasterio de Songzanlin (Tíbet de Yunnan)

Una idea, recorrer el Tíbet entrando por tierra tras un largo viaje desde Shanghai. Una aventura con una previa magnífica y digna para todo lo que llegará después. Y muchos objetivos, como mirar a la cara al Everest desde su campo base y comprender (más que visitar) la idiosincrasia tibetana a través de sus templos, sus pueblos y su gente.  Leer artículo completo ➜

Expedición Kamchatka: La Alaska rusa. ¿Me acompañáis?

POSPUESTO PARA EL VERANO DE 2019. PRÓXIMAMENTE MÁS INFORMACIÓN. Como muchos ya sabéis, 2018 es el año en el que por fin me embarco en un nuevo proyecto que llevo mucho tiempo queriendo realizar. Y no es otro que organizar viajes de autor para poder viajar con quienes leéis El rincón de Sele y, en definitiva, sois personas con auténtico ansia de aventura. La intención es que sean viajes mayúsculos, retos en destinos bien escogidos y poco trillados. Siempre con grupos muy reducidos ávidos de experiencias de esas que decimos son una vez en la vida. Lo que os puedo asegurar es que la cosa no va de parques de Disney, ni playas del sur de Tailandia, ni Roma en Semana Santa. Pues bien, como todo es empezar, hemos puesto el listón muy alto para el primer objetivo. Nos espera la Península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, un territorio salvaje que muchos comparan con Alaska pero con una proporción de visitantes mucho menor. ¡Y por eso nos gusta! Por eso y porque tiene una treintena de volcanes activos y una cantidad ingente de fauna, entre la que destaca una densidad de osos pardos única en el mundo. Y los cuales se dejan ver pescando salmón durante los meses de julio, agosto y septiembre.

Volcán Viluchinsky en Kamchatka (Rusia)

La Expedición Kamchatka tendrá lugar durante la primera quincena de septiembre de 2018. Serán dos semanas en las que nos trasladaremos en todoterrenos (una parte del viaje será en camiones 6×6 con los que poder entrar a determinadas zonas), trataremos de acampar cerca de volcanes rugiendo (raro será que no tengamos alguno en erupción). Haremos trekking entre bosques, cráteres y fumarolas, profundizaremos en una cueva de hielo y os propondremos una experiencia increíble en helicóptero. La pregunta que me queda haceros es… ¿Os venís a Kamchatka conmigo el próximo verano?  Leer artículo completo ➜

Paisajes de Yunnan

En el país al sur de las nubes, que es lo que significa precisamente Yunnan, habita una colección de paisajes memorables. Esta provincia de la China suroccidental resulta tan variopinta que se pierde en los reflejos de ondulados arrozales para después alzar el vuelo sobre gigantestas y nevadas montañas que dan forma a una pequeña porción de Tibet. Entre medias el mítico río Yangtzé hace de las suyas en meandros y cañones superlativos, los bosques se convierten en laberintos de piedra y las tierras cultivadas mezclan tal cantidad de colores que hay quien dice que Dios perdió allí la paleta con la que pintó el mundo.

Sele en los arrozales de Yuanyang (Yunnan, China)

Yunnan es poseedora de un collage de paisajes espléndidos que varían casi a cada kilómetro. Pedacitos del Sudeste Asiático y de las estribaciones de los Himalayas, espiral blanca del dragón de jade al que adora este pueblo de pueblos. Bienvenidos a Yunnan, la atalaya de esa China profunda con la que tantos hemos soñado alguna vez.  Leer artículo completo ➜

La ceremonia de entrega de limosnas en Luang Prabang

Minutos antes de las seis de la mañana una hilera de ancianas arrodilladas en el suelo, bien de su calle o junto a los muros de un templo cualquiera, esperan pacientes y en silencio la llegada de los monjes budistas que nunca acuden tarde a su cita diaria. Tienen todo listo para cuando ellos lleguen. El arroz glutinoso ejerce su pastosa gravedad en una arrugada bolsa de plástico, así como las frutas y las especias. Muy pronto los monjes, casi todos infantes de no más de quince años, vendrán a buscar esta limosna que supondrá su única comida en toda la jornada. En Laos el conocido como Tak Bat es una costumbre bien arraigada y en Luang Prabang, la capital religiosa y cultural en ese país, no es menos teniendo en cuenta la cantidad de monasterios con los que cuenta la ciudad. Se trata de la ceremonia de entrega de limosnas, una tradición con la que se da por inaugurado el día. Para los monjes que abandonan por unos instantes sus estancias y rezos y, por supuesto, para los fieles, que con esta acción buscan desprenderse del mal karma. Turísticamente hablando se ha convertido también en un reclamo para los viajeros por esa autenticidad espiritual que uno espera en esta parte de Asia que aún mantiene el budismo como un baluarte. No cabe duda que posee un halo de magia y un colorido tal que presentarse a este ritual cotidiano, incluso desde la barrera, se convierte en una experiencia muy especial.

Monjes budistas en la ceremonia de entrega de limosnas en Luang Prabang (Laos)

Asistimos a la ceremonia de entrega de limosnas en Luang Prabang en dos lugares distintos, en la calle principal de la ciudad, próximos al templo Wat Mai, y en las afueras donde no llegan los turistas y nos acompañaron tan sólo los ladridos mañaneros de los perros.  Leer artículo completo ➜

48 horas en Delhi (Qué ver y hacer)

Si buscáramos la palabra “caótica” en el diccionario no sería para nada extraño que una foto de Delhi ilustrara la definición. Porque la capital de la India es la madre de todos los caos. Y aún así sigue siendo un excitante destino viajero como pocos, que posee valiosos lugares dentro de su condición de ser inabarcable. Además de ese ir y venir de rickshaws con su sinfonía de claxons, vacas cruzando la calle y mucha más gente de la que nos podamos imaginar, Delhi te gana con argumentos basados en un buen número de renglones sueltos de un pasado glorioso, sus propias mil y una noches.

Jama Masjid de Delhi (India)

Muchas veces la metrópoli de Delhi supone la puerta de entrada (y de salida) de quienes visitan India. Y, aunque muchos viajeros la utilizan como mero enlace a destinos muy variopintos, cuenta con rincones que merece la pena no perderse por nada del mundo. Para muestra esta selección de imprescindibles con los que disfrutar de la ciudad en dos días que sirve para demostrar que esta locura habitada por muchos millones de personas es capaz de derretir el corazoncito de cualquier viajero. Leer artículo completo ➜