Lugares increíbles que ver en una ruta por la península de Snaefellsnes (Islandia)

Dicen que Snaefellsnes es la representación de todo lo mejor de Islandia en una sola península. Apenas a un par de horas de la ciudad de Reykjavík, esta larga lengua de tierra de extraña pronunciación que se sumerge en el oeste del país mirando a la cara a Groenlandia, cuenta con un gran volcán taponado por su propio glaciar, cascadas entre columnas de basalto, playas en las que se zambullen las focas, un escenario alucinante de Juego de Tronos convertido en una de las mejores postales de Islandia, extensos campos de lava, acantilados imposibles e islas rocosas para encontrarse con frailecillos y todo tipo de aves marinas, así como ballenas. Y, por supuesto, aldeas con entrañables casitas de madera en las que aún huelle a tiburón podrido, considerado un manjar desde la época vikinga (aunque para muchos sea como masticar carne con lejía). También, por su ubicación, es un destino excelente para disfrutar de las auroras boreales, que refulgen de manera especial durante el invierno entre estruendosos paisajes.

Snaefellsnes (Islandia)

De Snaefellsnes partió Erik el Rojo hace más de mil años en busca de tierras lejanas. Y en su glaciar Julio Verne situó la puerta a ese otro mundo que nos mostró en el “Viaje al centro de la Tierra”. Hoy día es posible bordear esta península tan prolífica para disfrutar, en uno o dos días, de los lugares más increíbles que ver en Snaefellsnes y darse cuenta de que no todo en Islandia es la Ring Road. ¡Menuda colección de maravillas!  Leer artículo completo ➜

Guía de lugares increíbles que ver en el norte de Islandia

Hace algunos años, durante mi primer viaje a Islandia, pude hacer la ruta circular en coche siguiendo la mítica Ring Road. Mientras el sur me recibió con un tiempo fantástico y una luz idónea para tomar fotografías, en el norte de Islandia sobrevino un crudísimo temporal de viento y nieve que me obligó escapar y no a recorrerlo en condiciones. Estuve delante de saltos de agua que sólo era capaz de escuchar y no ver, a pesar de tenerlos a escasa distancia. Y desde entonces se me quedó una espinita clavada que tenía que sacar como fuera. De ese modo nació un nuevo viaje centrado exclusivamente en el norte de Islandia, aunque después continuaría con el coche en los Fiordos del oeste así como por Snaefellsnes. Bordeé el Lago Myvatn, un auténtico compendio de vulcanología y ornitología en un mismo lugar. Avisté ballenas en las costas de Húsavík, me asomé a voluminosas cascadas como Dettifoss o Goðafoss, bordeé la península de los Trolls y me bañé en la mejor piscina infinity colgada de un fiordo. Un roadtrip entre fumarolas, campos de lava y encantadores pueblecitos junto al mar. Una aventura en solitario que por fin pude ver culminada con éxito.

Paisaje del norte de Islandia

Hay tal cantidad de lugares increíbles que ver en el norte de Islandia y que formaron parte de mi itinerario que he decidido reunirlos todos (junto a alguno que se me quedó en el tintero) de modo que pueda servir de ayuda a otros viajeros que estén planificando una ruta en coche por el país y deseen conocer algunos de esos sitios que no se deberían perderLeer artículo completo ➜

Látrabjarg, el acantilado de los frailecillos en los Fiordos del Oeste (Islandia)

Siempre me he sentido atrapado emocionalmente por aquellos lugares considerados confines. Umbrales geográficos donde el término del latín Finis terrae alcanza todo su sentido. Durante mi último viaje al norte de Islandia indagué en solitario por la región de los Fiordos del Oeste, un territorio que fusiona el mar con las montañas mientras que permanece casi desconectado con el resto del país. Mi intención no era otra que arribar al extremo más occidental de Islandia, Látrabjarg, no por mero capricho, sino con el objeto de ver y fotografiar frailecillos en el que se considera uno de los mejores acantilados del país para hacerlo, con perdón de Dyrhólaey (en el sur), Borgarfjördur y las islas Vestman. Las horas que requiere llegar hasta este lugar, así como el estado de la carretera en su mayor parte de grava, sigue siendo hoy día una manera eficaz de disuadir a los visitantes. De ahí que no sea un rincón de Islandia demasiado concurrido, lo que ayuda bastante a disfrutar sobremanera de una gran experiencia que os aseguro va más allá de contar con la presencia de estos simpáticos pájaros voladores de picos coloreados a pincel, los cuales cuando vuelan dan la sensación de que fueran aviones con los motores escacharrados.

Frailecillo en Látrabjarg (Fiordos del oeste, Islandia)

Los acantilados de Látrabjarg, así como sus solitarias playas anaranjadas, convierten al límite más meridional de los Fiordos del Oeste en lo más parecido al lienzo de un genio impresionista de finales del XIX. Allí, embelesado por la mejor luz de Islandia, conviví con largas y silenciosas mañanas caminando por la arena, el viento revolviendo algunos libros de viajes que traje en la maleta e intensas tardes de fotografía en compañía de mis queridos frailecillos.  Leer artículo completo ➜

Rumbo al norte de Islandia

Hace algunos años, mientras hacía la ruta circular por Islandia en coche, me topé con en el norte del país con un fortísimo temporal de nieve y viento. Lo que en el sur de Islandia había sido muy fácil y soleado, el norte se convirtió en una auténtica pesadilla. Hielo en la carretera, nieve cayendo de manera horizontal, visibilidad reducida en exceso (tanto que pasé por varias cascadas como Goðafoss que sólo pude escuchar y no ver). Hubo un momento que darse la vuelta o continuar era igual de peligroso y me quedé varias veces tirado con el coche, cosa que con ayuda y una pala en el maletero pude ir subsanando. Hasta que no llegué a los fiordos del este, justo poco después de toparme con un grupo de renos que cruzaban el río tan acostumbrados al clima duro islandés, no me sentí a salvo. En ese momento me dije que esa cuenta pendiente me la tenía que cobrar algún día y que volvería, nuevamente en solitario, a cubrir los tramos que me lo habían puesto tan difícil.

Renos en Islandia

Ahora regreso al norte de Islandia para cerrar definitivamente esta aventura. Deseo visitar los Goðafoss, Detifoss, Myvatn, Akureyri y compañía sin el blanco opaco y resbaladizo que tuve delante todo el tiempo. Además aprovecharé a conocer los fiordos del oeste, la península de Snaefellness y, por fin, regresar habiendo sido testigo de una Islandia a todo color, sin haber tenido que depender de la máquina quitanieves para avanzar. ¡Allá voy!  Leer artículo completo ➜