60 consejos prácticos para viajar a Alaska en autocaravana

Por una carretera solitaria custodiada por paisajes imperiales vamos en busca de la verdadera Alaska, aquella a la que dicen que se trata de la última frontera. Por la ventanilla de la autocaravana contemplamos un reguero infinito montañas con la cúspide siempre blanca, el rigor de grandes glaciares modelando los valles del mañana y extremamos la precaución por si aparece de la nada un alce, un lobo o incluso un enorme oso. Para nosotros el sueño era ese, llevar a cabo un roadtrip al rincón más salvaje de los Estados Unidos donde los bosques, los lagos o los volcanes se ocuparan de dibujar una aventura donde podríamos ver más animales en libertad de lo que jamás hubiésemos imaginado. Y sin rumbo fijo con una casa de ruedas que cada noche se convertía en un hotel de mil estrellas. Tras regresar de un apasionante viaje a Alaska ponemos a vuestra disposición en este blog un escrito con múltiple información práctica que pueda resultarle útil a quienes estén interesados en realizar un viaje de este tipo. Por medio de anotaciones realizadas durante una intensa experiencia en tierras del norte nace esta lista documentada que agrupa nada menos que 60 consejos para viajar a Alaska en autocaravana con los que ayudar a planificar una ruta del todo inolvidable.

Oso en Alaska (Foto de nuestro viaje a Alaska en autocaravana)

¿Cuál es la mejor época para visitar Alaska? ¿Es fácil o difícil manejarse con la autocaravana? ¿Cuál es el mejor sitio para ver osos salvajes? ¿Cómo son los precios? ¿Compensaría ir con coche y de hotel en hotel? ¿Cuántos días se recomiendan? ¿Cuál es el estado de las carreteras? ¿Cómo llegar a Alaska? ¿Se ven auroras boreales? Como veis, son muchos temas los que conviene tener en cuenta a la hora de preparar un roadtrip de este tipo, por lo que os recomiendo que no os perdáis esta serie de consejos prácticos aplicables en un viaje a Alaska en autocaravana

DOCUMENTACIÓN NECESARIA PARA VIAJAR A ALASKA. ¿HACE FALTA VISADO? ¿Y PERMISO DE CONDUCIR INTERNACIONAL?

Passport control

1. Para entrar a los Estados Unidos para una estancia que no exceda los 90 días, los ciudadanos españoles no necesitan visado. Sí que resulta necesario contar con un pasaporte de lectura electrónica (se emite en España desde el 25 de julio de 2003) y rellenar un formulario online llamado ESTA (Electronic System for Travel Authorization) válido para los ciudadanos de ciertos países ya no requieren de visado para visitar los Estados Unidos por motivos de turismo o negocio (Para otros países consultar la información de su respectiva Embajada o Ministerio de Asuntos Exteriores). La web oficial (y cuidado, que hay copias en internet que son estafa) es https://esta.cbp.dhs.gov/esta/application.html?execution=e1s1 para lengua castellana).

Pantallazo solicitud ESTA Estados Unidos

Se debe completar el ESTA con una antelación mínima de 72 horas antes de llegar a Estados Unidos. Dicho formulario debe ser rellenado para todas las personas que realicen el viaje, incluidos niños aunque sean recién nacidos. Y tiene un coste de 14 dólares por persona, pudiéndose pagar online con tarjetas MasterCard, VISA, American Express, y Discover (JCB, Diners Club) o a través de PayPal.

¡OJO CON CIERTAS EXCEPCIONES SI SE HA VIAJADO A CIERTOS PAÍSES!

Desde hace algunos años los ciudadanos a los que no se les exigía visado no podrán solicitar el ESTA si han viajado desde marzo de 2011 a países como Irak, Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia o Yemen. En ese caso deben rellenar una solicitud de visado diferente (DS-160) y pagar unas tasas correspondientes de 160 dólares americanos. Una vez esté completo dicho formulario de visado (https://ais.usvisa-info.com/es-ES/iv) es necesario solicitar con cita previa una entrevista personal en la Embajada de los Estados Unidos en Madrid.

 

Haciendo fotos en Mahan

 

Ese fue precisamente nuestro caso, ya que habíamos viajado a Irán en el año 2013. Una vez llevamos toda la documentación, lo de la embajada fue un trámite menor (que nadie espere un interrogatorio ni nada parecido, ya que es algo que sucede con mucha frecuencia), aunque ese evidente el engorro burocrático, el precio elevado de las tasas y los posibles traslados si no se vive en Madrid resulten del todo molestos. Al menos una vez es aprobado dicho visado tiene una duración de 10 años, aunque se cambie de pasaporte.

NOTA: El Consulado General en Barcelona NO expide visados y para este caso es necesario pasar este trámite en Madrid.

Una vez en Alaska cabe decir que nadie se espere las colas de inmigración de Nueva York, Los Ángeles o Miami. El aeropuerto de Anchorage es otro mundo. Lo máximo que le pueden preguntar a uno es si es del Real Madrid o Barcelona y desearle buen viaje a “la última frontera”. Les da igual si lleváis el sello de Irán en vuestro pasaporte o el de los cuatro jinetes del apocalipsis.

2. Algo que se comenta bastante en webs y foros viajeros sobre Alaska es que resulta necesario obtener el permiso de conducir internacional si queremos hacer un viaje de este tipo en el que manejemos un vehículo. De hecho algunos lo tildan de imprescindible pero debería destacarse que no es legalmente obligatorio en Estados Unidos. Por lo menos a día de hoy. Se recomienda para el caso de algún policía obcecado y estar libres de cualquier inconveniente.  En nuestro caso lo llevamos (es fácil, basta con pedir cita en la web de la DGT para llevar a cabo este trámite en una delegación de la Dirección General de Tráfico que nos venga más a mano y abonar 10 euros in situ con tarjeta de crédito) pero en ningún momento nos lo pidieron durante el viaje. Ni para recoger el vehículo en la compañía de alquiler ni para pasar control de carretera alguno. No sólo en Alaska sino en ninguno de los roadtrips por Estados Unidos que hemos hecho hasta el momento (Florida, Ilinois, Costa Este y Costa Oeste, etc.). Siempre nos han aceptado el carnet de conducir de España. Pero nunca está de más llevar el permiso internacional si nos puede salvar de algún engorro tipo “Lost in translation”.

Permiso internacional de conducir (¿Es necesario para viajar a Alaska?)

¿CÓMO LLEGAR A ALASKA?

3. En estos momentos no existen vuelos directos entre España y las ciudades más importantes de Alaska como son Anchorage o Juneau, siendo necesario en todos los casos posibles hacer escala. Las aerolíneas más directas y con mejores precios para viajar a Alaska son Icelandair (con la posibilidad de hacer interesante stopover en Islandia) o Condor si se hace desde la ciudad de Frankfurt. Otras opciones pasan por mirar vuelos a Seattle, que suele ser una lanzadera muy eficaz con Alaska, ya que cuenta con numerosos vuelos diarios a ciudades como Anchorage, Juneau o Fairbanks, de las que le separan algo menos de tres horas.

Avión Icelandair a Alaska (atravesando Groenlandia)

Nosotros utilizamos la que, a nuestro parecer, es la solución más directa y atractiva, que fue viajar hasta Reikiavik con Icelandair desde Madrid (duración de vuelo aproximada: cuatro horas), pasar el día en Islandia (alquilamos un coche para hacer un tramo de la Ring Road hasta Skogafoss en el sur del país) y después volar hasta Anchorage en algo menos de siete horas. Aviones cómodos, con pantallas interactivas y, al ser de día, sobrevuelo sobre la vasta masa de hielo de Groenlandia, lo que resulta siempre apetecible. Si salimos a las 17:00 horas de un domingo de Islandia, llegaríamos a las 16:00 horas de ese domingo.

Sele e Isaac Chavetas en Skogafoss (Islandia)

En la vuelta, ya que estábamos algo cansados, no salimos del aeropuerto islandés de Keflavík y tuvimos la suerte de descansar en la recién estrenada Saga Lounge cortesía de Icelandair con asientos reclinables, duchas y comida a tutiplén.

Saga Lounge (Keflavik, Islandia)

¿CUÁL ES LA MEJOR ÉPOCA PARA VIAJAR A ALASKA?

4. Si bien en Estados Unidos empiezan a popularizarse los viajes de invierno a Alaska por parte de ciudadanos americanos con el objetivo principal de ver auroras boreales y llevar a cabo alguna actividad invernal tipo trekking con raquetas de nieve, trineo de perros, etc. (Nada que no se pueda hacer en países nórdicos europeos como IslandiaNoruega, Suecia o Finlandia) hay que considerar que para llevar a cabo un roadtrip a este Estado de EEUU se recomienda ceñirse a un periodo que va desde mediados de mayo a mediados de septiembre.

Alrededores del Glaciar Columbia (Valdez)

En este tiempo es posible acceder a la mayor parte de los parques nacionales (Denali permite entrar a los visitantes entre el 15 de mayo al 15 de septiembre), hacer vuelos escénicos, las carreteras se encuentran generalmente en buen estado, abren todos los hoteles, campings, restaurantes y demás comercios mientras además podemos evitar el clima frío que reina en los demás meses y que puede dejar nevadas de escándalo que no nos permitan movernos con un vehículo no preparado para la ocasión (y menos con autocaravana). Con la posibilidad de ver auroras, que haya menos turismo y precios más competitivos (además que continúan las oportunidades de avistar osos) finales de agosto, primeros de septiembre es una época también idónea y algo más alejada del corazón de la temporada alta. Junio también es buen mes porque no hay tanta gente y el clima empieza a ser bueno.

The Split en Homer (Alaska)

5. Durante el verano en Alaska las temperaturas pueden rondar en ocasiones de los 15º a los 25º, aunque las noches son bastante frías, bajando a veces de los 10º. Los días de sol se mezclan con días lluviosos y hacer predicciones resulta incluso difícil para los servicios de meteorología oficiales, a los que le suele costar dar en el clavo. Lo más normal, incluso, es que se puedan vivir en un solo día las cuatro estaciones del año por lo que en cuanto a vestimenta (y, sobre todo, actitud) hay que venir plenamente concienciado a respecto. A finales de mayo (principios de junio) y finales de agosto (principios de septiembre) puede empezar a hacer bastante frío.

Fiordo helado en Kenai Fjords National Park (Alaska)

Para realizar avistamiento de osos también es bueno saber que éstos se empiezan a acercar a la costa a finales de mayo y que durante julio y agosto esperan a los salmones que remontan los ríos (momento para las espectaculares excursiones en avioneta a parques como Katmai o Lake Clark, donde se pueden ver varios a la vez a escasa distancia).

LA CASA DE CAMBIO: TEMAS DE MONEDA Y TARJETAS DE CRÉDITO EN ALASKA

6. La moneda oficial en Estados Unidos es el dólar americano. Casi todas las transacciones comerciales (agencias, restaurantes, hoteles) en Alaska se pueden hacer con tarjeta de crédito (en torno a un 80-90%) por lo que no es necesario sacar demasiado dinero en efectivo. Las tarjetas de crédito más aceptadas en Alaska son Visa y MasterCard, mientras que American Express quedaría en un segundo plano (aunque EEUU es el país donde más se utiliza).

Todos los pueblos y grandes gasolineras tienen cajeros, pero no esperemos encontrarlos en medio de la Denali Highway. De todas formas, allá donde no hay cajeros es porque no hay negocios alrededor. Y si hubiera negocios alrededor, eso es que aceptan tarjeta de crédito incluso para abonar pequeñas cantidades.

¿HACE FALTA VACUNARSE PARA VIAJAR A ALASKA?

Vacunas en Irán

7. Para viajar a Alaska no existe ninguna vacuna obligatoria y recomendadas son las mismas que deberíamos tener puestas de siempre (Hepatitis A + B, Tétanos, etc…). Generalmente resulta extraño que la gente se vacune para ir a Estados Unidos. Para el tema de vacunas lo más adecuado es consultar bien a un médico o leer las recomendaciones que nos ofrezca el Ministerio de Sanidad de nuestro país y ser consecuentes con nuestra decisión.

8. Lo que no está de más es llevarse un buen repelente anti-mosquitos (o incluso dos), a ser posible extrafuerte, para los meses de verano. Hay zonas muy húmedas donde los mosquitos son auténtica legión. Y si se viaja en autocaravana conviene blindarla al máximo para que éstos no sean capaces de acceder y nos amarguen la existencia. Así que más vale no dejarse ventanas abiertas (suelen llevar mosquitera de todas formas) así como abrir y cerrar las puertas lo más rápido posible porque estos insectos están esperando con impaciencia entrar a la confortable y calentita casa rodante.

¡Cuidado con los mosquitos en Alaska!

SOBRE ALGUNOS RINCONES IMPRESCINDIBLES EN ALASKA (Y COMENTARIOS)

Para leer una descripción detallada de todos los lugares visitados durante nuestro viaje (y por orden) no os perdáis: Hoja de ruta de un viaje a Alaska en autocaravana. Lo que a continuación vais a leer tiene que ver más con consejos, recomendaciones y opiniones sobre algunos de los rincones más destacados del viaje.

Anchorage, punto de partida (y supermercado)

9. En un roadtrip de este tipo Anchorage suele ser el punto de partida. A esta ciudad se llega en avión y aquí es donde se recoge el vehículo con el que recorrer Alaska. Hay distintas compañías de autocaravanas, generalmente a las afueras, a las que obligatoriamente vamos a ir si queremos hacernos con la nuestra (o devolverla). No se trata de una ciudad con demasiados atractivos sino de mero paso, si bien cuenta con numerosas agencias locales donde contratar excursiones (vuelos escénicos, etc.). También en el caso de viajar con autocaravana es la ciudad con la gasolina más barata del Estado e ideal para llenar la nevera así como la despensa de nuestro vehículo para un largo viaje por carretera en el que no vamos a tener tantos supermercados a mano. La compra principal del roadtrip debe tener a Anchorage como su primer y más fiel aliado.

Sele de compras en Alaska

¿Seward o Valdez?

10. En un viaje a Alaska de este tipo hay una pregunta bastante general. ¿Seward o Valdez? En ambas localidades portuarias separadas por mar y más aún por carretera, hay interesantísimas propuestas para disfrutar en barco de fiordos, glaciares y avistamientos de fauna marina. Seward es la capital de los fiordos de Kenai y Valdez la puerta de entrada a Prince William Sound, ambas amplias zonas protegidas y que permiten vivir en excursiones de medio día grandiosas experiencias en el medio marino, con paisajes extraordinarios a la vista desde cubierta y la suerte de acercarse a una pared glaciar. Contando, por supuesto, con la elevada probabilidad de observar y fotografiar ballenas saltando, el paso de las orcas, colonias de leones marinos, focas posadas en icebergs a la deriva, nutrias marinas tumbadas boca arriba en el agua o el vuelo de los simpáticos frailecillos, también llamados payasos voladores. La fauna en Alaska es excelsa siempre, pero en el salvaje litoral está aún más a la vista.

Ballena saltando en los fiordos de Kenai (Alaska)

Las excursiones en barco tanto a los fiordos de Kenai (desde Seward) como a Prince William Sound (desde Valdez) son diferentes y complementarias. Su común es el mar y la experiencia difiere. Por lo que si se cuenta con tiempo suficiente, merece la pena acudir a ambas localidades y contar con esta vivencia. Son numerosas las compañías que ofrecen salidas diarias (en los meses de verano) por unos precios que superan normalmente los 150$. En nuestro caso contratamos online (con un par de días de antelación, en cuanto tuvimos clara la fecha) con Major Marine Tours en Seward y con Lu-Lu Belle en Valdez (este último al ser un barco más pequeño se acerca más que ninguno al Glaciar Columbia, lo que nos hizo decantarnos por él).

Glaciar Columbia (visto en el barco Lulu Belle desde Valdez)

11. Estando en la península de Kenai hay ferries donde se puede pasar la autocaravana y, de ese modo, viajar hasta Valdez y viceversa en una travesía inferior a un día. Estos grandes barcos no salen de Seward sino de Whittier, más al norte (a 2 horas de Seward en autocaravana y algo menos desde Anchorage) y el coste por persona (introduciendo la autocaravana) con destino Valdez suele superar los 300$. Aunque hay muchos kilómetros de por medio, resulta más interesante y productivo dar un rodeo por carretera y así atravesar por completo la Glenn Highway, así como hacer el tramo sur de la Richardson Highway. ¡Merece mucho la pena!

¡TOMAD NOTA! Si viajáis a Seward no dejéis de acercaros con vuestro vehículo al cercano Exit Glacier (apenas 15 minutos). Hay una caminata corta hasta la pared de hielo y se puede estudiar perfectamente su retroceso. Para Valdez un buen consejo si es época de salmones (avanzado julio, agosto y parte de septiembre) es ir a la piscifactoría que hay en la Dayville Road (Solomon Gulch Hatchery, también a 15 minutos) y esperar pacientemente en el parking que hay al lado a que aparezca algún que otro oso que viene a “robar” comida. Al parecer sucede con mucha frecuencia.

 

Glaciar Exit (Alaska)

¿Dónde ver osos en Alaska al 99,9%? Excursiones en avioneta a Katmai, Lake Clark, Kodiak…

12. Sin duda uno de los mayores atractivos de cualquier viaje a Alaska que se precie es la posibilidad de ver osos en libertad. Muchos viajeros se topan con uno o varios yendo en el coche (o en la autocaravana), cerca de algún camping, haciendo senderismo o haciendo una de las rutas en bus por Denali. Normalmente, y es cierto que hay muchas excepciones, son avistamientos veloces y no todo lo cercanos que uno querría porque suceden en ocasiones repentinas. Pero existe una o varias maneras de observar y fotografiar osos en Alaska (en su estado salvaje) con bastante garantía de éxito, y todas tienen que ver con las excursiones en avioneta (o hidroavión) que salen de Homer o Anchorage hacia los parques de Katmai, Lake Clark o, por supuesto, a los adentros de la Isla Kodiak.

Oso pardo de costa en Alaska (Lake Clark)

Son excursiones de elevado coste que superan con facilidad los 500$ por persona (y los 600$ en julio y agosto) pero la garantía de ver osos a corta distancia es la razón de su éxito. Sin duda se trata de una de las experiencias en la naturaleza más hermosas que se pueden vivir en todo el mundo (a nivel de orangutanes en Borneo, dragones de Komodo, gorilas de montaña o tigres de montaña en India. Ya de por sí el viaje en avioneta o hidroavión (si es que aterriza en el agua) es fascinante, puesto que sobrevuela zona salvaje de bosques, volcanes y glaciares. En Lake Clark, que fue donde fuimos nosotros, dimos vueltas a la cúspide del Monte Iliamna (2740 m.) perseguimos glaciares desde el aire y disfrutamos de unas panorámicas superlativas de la zona en un vuelo escénico que rondó la hora de duración.

Imagen aérea de un glaciar de Lake Clark (Alaska)

En Katmai la cosa es parecida. La particularidad radica en que a finales de mayo o entrado junio acude un determinado tipo de oso pardo (algo más grande que el grizzly) que acude a la playa a esperar a los primeros salmones de la temporada antes de su larga remontada río arriba. Mientras estos peces se arremolinan en la costa, los osos, solitarios o con sus crías, engañan a su estómago desenterrando moluscos cuando baja la marea. Contemplarlos tan cerca del mar es realmente especial. Y ya entrado julio, así como en agosto y primeros de septiembre, se les puede ver a los osos en los ríos pescando salmones como posesos. En Brook Falls, en Katmai, por ejemplo, no es raro disfrutar de más de cinco osos a la vez situados estratégicamente en los saltos de agua y que muchos salmones les vayan directos a la boca. Todo un espectáculo de la naturaleza que, aunque no es barato, os aseguro que vale cada euro que se paga.

Sele e Isaac viendo osos en Alaska

13. Las excursiones en avioneta parten normalmente de Anchorage o de Homer, en la península de Kenai. En Homer quizás hay más compañías (porque hay menos distancia de vuelo) y los precios son un poco más bajos (pero muy poco). Se salga de donde se salga, estas salidas para ver osos (sea en Lake Clark en junio o en Katmai en julio, agosto y septiembre) conviene reservarlas con mucha antelación. Y con antelación me refiero a un mínimo de dos meses, sino más, porque las plazas se llenan enseguida. Por muy caro que nos parezca, al ser una experiencia tan sumamente única, este tipo de actividades tienen una demanda bastante considerable (y no son pocas las compañías que lo ofrecen como podéis ver en esta sección de la web Alaska.org www.alaska.org/things-to-do/bear-viewing).

Osos en Alaska

Nuestra experiencia la tuvimos con Scenic Bear Viewing donde Martin y su hija nos llevaron a Salmon Creek, una playa de Lake Clark, en la que llegamos a ver una decena de osos en una sola mañana. Tenían muy buenas opiniones en TripAdvisor y foros de internet y nos decantamos por esta compañía radicada en Homer. Y os aseguro que fue un acierto.

 

Sele e Isaac (Chavetas) junto a la avioneta de Scenic Bear Viewing que nos llevó a ver los osos a Lake Clark (Alaska)

14. Si os habéis decidido a romper la hucha (otra vez) para poder hacer el vuelo escénico y así poder ver de cerca los osos de costa debéis tener en cuenta un aspecto muy importante para que no falle esta excursión. Y trata de ser conscientes de que el clima en Alaska es caprichoso y, si el día sale mal,o las avionetas, como es obvio, no despegan. De ese modo, dado que es algo que puede suceder y existe la posibilidad de que recoloquen a los clientes en otro vuelo al día siguiente (o al siguiente) sería recomendable dejarse varios días (en Homer mejor que en Anchorage, que es más interesante) por si acaso. Y así tener una mayor garantía de poder salir. Nosotros fue lo primero que hicimos en el viaje. Nada más recoger la autocaravana nos fuimos a Homer, donde saldríamos a la mañana siguiente pero como se puso a llover bastante fuerte, lo pospusimos un día más tarde en el que definitivamente despegó nuestra avioneta a Lake Clark. Si no hubiéramos tenido ese día comodín (recomiendo dejarse mínimo dos al principio o final del viaje) nos hubiéramos perdido la experiencia más TOP de todas cuantas tuvimos en Alaska.

Cría de oso pardo en Alaska (Lake Clark)

3 CLAVES PARA EXCURSIÓN EN AVIONETA PARA VER OSOS:

+ Reservar con suficiente antelación.

+ Colocarla al principio o final del viaje cuando hagamos nuestra hoja de ruta.

+ Dejarse mínimo uno o dos días de margen para tener mayores garantías de poder hacerla.

 

Osos en Lake Clark (Alaska)

15. En Isla Kodiak, a la que se llega en ferry o avión, también se hacen excursiones para ver a estos plantígrados, los osos pardos más grandes que existen, del tamaño del gran oso polar. Supone, por supuesto, un mayor coste porque hay que quedarse en esta isla y no se hacen, por el momento, vuelos para ver a este tipo de osos desde Anchorage o Homer como ocurre para Katmai/Lake Clark. Estas excursiones parten precisamente de Kodiak, una isla que tiene mucho más que osos gigantes.

16. Hay salidas en avioneta también para ver a los osos polares en el Ártico alaskeño. Estas avionetas salen, en su mayoría, de Fairbanks, y llegan a la tundra desde finales de agosto hasta octubre para observar de cerca a estos grandes carnívoros árticos. Los precios oscilan los 3.000-6.000$ en función de la duración (porque puede ser de varios días), siendo una actividad para gente muy adinerada que, además, reserva con muchísima antelación.

Mapa con la distribución de los osos polares en Alaska

Denali y alrededores (Y un poco de Into the wild)

17. Una visita imprescindible en Alaska es la de su parque nacional bandera, Denali National Park, a tres horas entre Anchorage y Fairbanks por la George Parks Highway o carretera AK-3. Allí se encuentra la montaña más alta de Norteamérica, Mount McKinley (ahora llamada sencillamente Denali, el nombre que le dieron los nativos atabascanos) con nada menos que 6194 metros sobre el nivel del mar. Aunque, salvo que uno sea alpinista profesional y vaya a escalar su cima (su dificultad es mayor que la de algunos ochomiles), o tenga la suerte de hacer un vuelo escénico (400-500$) sobre la misma, siempre se verá a bastante distancia. Si es que se ve, puesto que las nubes se agarran a ella con bastante insistencia y se calcula que sólo un 30% de los visitantes del Parque Denali han sido capaces de contemplar más o menos claro este coloso cubierto de nieve y glaciares.

Mount McKinley en Denali (Alaska)

18. Denali, a diferencia de otros parques nacionales y reservas de Alaska, no ofrece un grado demasiado libre a los visitantes. El acceso por carretera es limitado, no se puede dormir en autocaravana fuera de los RV Park o campings y se trata de una parte que requiere cierta antelación. Las plazas hoteleras, de campings y de aparcamientos para las autocaravanas dentro del parque se agotan con mucho tiempo de antelación (meses) por lo que conviene reservar.

Autobus de Denali (Alaska)

19. A partir de un punto kilométrico determinado sólo pueden acceder los autobuses-lanzadera que sirven para hacer visitas panorámicas del parque. Se detienen cuando se cruza algún animal o se ve alguna especie desde la ventanilla (lobos, osos, caribúes, carneros de Dall, etc.) pero se termina haciendo bastante largo. Comparado con otros parques donde uno va conduciendo su propia autocaravana (o cualquier tipo de vehículo como coche o moto) y se detiene donde quiere, Denali no lo permite.

Caribú en Denali (Alaska)

20. Las rutas más elegidas en bus o shuttle de Denali, dado que abarcan bastante, son los que van desde el inicio del parque (Wilderness Access Center) hasta Eielson Visitor Center (66 millas en 6 horas entre ida y vuelta con paradas cada 2). Mucha gente continúa hasta Wonder Lake (85 millas desde el inicio, lo que supone un tour de 11 horas totales) donde en días claros el Mount McKinley/Denali se refleja en las aguas de este lago. Ir a un sitio o a otro es algo que se  decide bien cuando se adquieren los tickets de entrada en el centro de visitantes o en varios de los campings de alrededor. Incluso si hemos decidido ir a Eielson y queremos continuar es posible comprar plaza allí mismo pagando un suplemento extra.  Con antelación es posible reservar una hora de partida concreta (muy recomendable a primera hora de la mañana) en la web www.reservedenali.com/tours-shuttles/shuttles/.

Carretera del interior de Denali con el Mount McKinley de fondo (Alaska en autocaravana)

21. Para los aficionados al trekking las posibilidades en Denali son mayores, ya que hay lanzaderas que dejan en la cabecera de distintas rutas de senderismo de las que poder informarse en el Wilderness Access Center o comprando mapas especializados de la zona.

Denali National Park (Alaska)

22. Los amantes de la historia real contada en el libro de Jon Krakauer “Into the wild” (Hacia rutas salvajes) inmortalizada en el cine por Sean Penn en 2007 tienen al norte de Denali la posibilidad de entrar a la réplica del Magic Bus en la que Chris McCandles (Alexander Supertramp) pasaría sus últimos meses de vida. Éste, el mismo que sale en la película, se encuentra aparcado en aparcado en la milla 248,4 de la AK-3 junto a la fábrica de cerveza (y restaurante) 49th State Brewing Co quienes se quedaron con el autobús cuando finalizó el rodaje. El Magic Bus original se encuentra 26 millas campo a través al finalizar la parte asfaltada de Stampede Road, justo al norte de Healy. Hay quien ha llegado hasta él pero requiere un trekking bastante ambicioso de varios días entre ida y vuelta. Requiere cruzar ríos a pie y salvo que se esté en muy buen estado de forma se trata de una marcha que acarrea bastante peligro.

Sele en el Magic Bus de la película

McCarthy y Kennicott, ciudades fantasmas junto a la vieja mina

23. En las profundidades del inmenso parque Wrangell-St Elias (tan grande como Costa Rica) sobrevive el esqueleto de lo que fueron dos ciudades en torno a unas minas de cobre punteras en el primer tercio del siglo XX. En Kennicott vivían los trabajadores de las minas y a pocos kilómetros nacería McCarthy con el objeto de saltarse a la torera la Ley Seca imperante y llevar tanto el juego como la prostitución. Una ciudad sin ley que también desapareció cuando las minas dejaron de funcionar y aquello se quedó como la figura fantasmal de una película del oeste en blanco y negro. Estas ciudades, si podéis, no os la debéis perder porque os aseguro que allí se encuentra esa “Alaska profunda” de pioneros que habitaron un territorio remoto y hostil. Sobreviven muchos de los edificios que dieron forma a este “sueño americano” con salones tipo Western. Y todo ello en mitad de un paraje natural espléndido y con posibilidades no sólo de visitar y fotografiar lugares abandonados sino también hacer trekking en un glaciar como el Root y permanecer alejados del mundo, al menos por unos días.

Kennicott (Alaska)

24. La carretera entre Chitina y McCarthy, la conocida como McCarthy Road, no cuenta apenas con asfalto y sus condiciones no son las mejores, pero ha mejorado ostensiblemente en los últimos años. Tiene 60 millas y es fácil leer en internet informaciones pasadas que la tildaban de “impracticable”. Hoy cuenta aún con tramos bastante bacheados (sobre todo muy principio, a partir Kuskulana Bridge y, sobre todo, en el tramo entre las millas 30 y 40). Aún así resulta relativamente sencillo pasarla en autocaravana a unas 35-40 millas por hora, lo que hace que requiera un par de horas de travesía (bastante menos que hace unos años), aunque a quienes les guste detenerse a hacer fotografías, la cosa puede extenderse algo más.

McCarthy Road (Alaska)

¿Qué hacer en el entorno de Fairbanks?

25. Fairbanks se trata de una de las ciudades más anodinas de los Estados Unidos. Un lugar que, salvo interés particular, conviene pasarla de largo. Pero en sus alrededores se encuentran opciones que merecen la pena como, por ejemplo, ir a las aguas termales de Chena River (Chena River Hot Springs) a darse un buen baño y disfrutar de la carretera que bordea el río y donde la posibilidad de ver alces y otros animales es bastante elevada. También, y apenas a un cuarto de hora de Fairbanks, existe una ciudad en la que siempre es Navidad. Se llama North Pole y los locales aseguran que en ella se encuentra “la casa de Papá Noel en Alaska”. La idea de la Santa Claus House es hacer vivir a sus visitantes en unas permanentes navidades (aunque sea verano)  e incluso poder subirse a las rodillas de quien después se ocupa de entregar regalos a todos los niños el 25 de diciembre. Las calles cuentan con farolas que parecen bastones de caramelo y ciertamente se trata de un lugar curioso, aunque tampoco nadie debe esperarse nada similiar a Rovaniemi (en la Laponia Finlandesa), ni tan siquiera al más humilde de los mercadillos navideños de Alemania.

Chena River (Alaska)

Diversos barcos de vapor circulan también por Chena River, siendo una de las excursiones preferidas de quienes se lo toman con más calma en Fairbanks. Riverboat Discovery (http://riverboatdiscovery.com/) cuenta con excelentes referencias.

LA AUTOCARAVANA, ESA CASA RODANTE CON LA QUE RECORRER ALASKA (ESPECIAL PRIMERIZOS DE ALASKA EN AUTOCARAVANA)

26. El tiempo de antelación con el que alquilar una autocaravana con la que viajar por Alaska debe ser similar a la de la compra del vuelo internacional. Es decir, muy elevado. La demanda de autocaravanas en Alaska es tan alta que se agotan determinados modelos y suben los precios muchos meses antes de que arranque la temporada de mayor turismo (julio y agosto). Para poner un ejemplo, nosotros nos hicimos con nuestra autocaravana dentro de un pack “a tu aire” con la agencia española especializada en este destino, América Tours (que incluía también vuelos para ajustar perfectamente las fechas), a finales de diciembre de 2016 cuando el viaje estaba previsto realizarse a mediados de junio de 2017. Se trata de algo, sin duda, que no se debe dejar pasar y decidir desde un primer momento. Ser previsores en Alaska tiene premio (más disponibilidad y tiempo o menos $$$$).

Recogiendo nuestra autocaravana para recorrer Alaska

27. No vale cualquier autocaravana. Conviene contratarlas buscando siempre una agencia de prestigio y experiencia y que no nos den gato por liebre. Debe ser un modelo moderno, bien equipado y adecuado a las personas que van a acometer el viaje. En Alaska encontramos gente viajando con cascajos que parecían sacados de un desguace. Muchos nos contaron que se las pasaban arreglando las escalerillas de entrada, evitando que el agua de la ducha se derramara hasta la habitación y un largo etcétera de cosas que lo único que consiguen es hacer perder tiempo y “calidad de vida” durante el viaje. Por eso es aconsejable también revisar minuciosamente el vehículo en el momento de la entrega definitiva en busca de posibles desperfectos. Y corroborar todos los “incluye” y “no incluye” para no llevarnos sorpresas.

Nuestra autocaravana con la que hicimos el viaje a Alaska

Algunas preguntas básicas para hacer al proveedor (o tener solventadas de antemano) son:

  • ¿Hay que entregar la autocaravana con el depósito de combustibleo de agua lleno? ¿Y con las aguas grises/negras vacías? ¿O con el gas propano al 100%? Suele ser una reclamación lógica y existen bonos que por unos $ permiten no tenerla que devolver como nos la encontramos.

Vaciando las aguas negras y grises en la autocaravana (Alaska)

  • ¿Se establece el kilometraje ilimitado o se paga por distancia recorrida? Hay compañías que tienen bonos de 500, 1000 o 2000 millas. Aunque lo ideal es que este aspecto esté incluido en el alquiler y sea ilimitado para evitar más cargos.
  • ¿A qué hora puedo recogerla o devolverla? Esto es importantísimo. La mayoría de compañías de alquiler establecen la necesidad de que con uno o dos días de antelación se concierte cita para recoger el vehículo. Si aparece mucha gente a la misma hora y no tuviéramos cita seríamos los últimos en ser atendidos. Relamente se dedica bastante tiempo a la revisión del vehículo y a que expliquen su funcionamiento así como el mantenimiento requerido en el vehículo.
  • ¿Cuál es la cobertura que cubre el seguro de nuestro vehículo? Cuanta más mejor. No se puede escatimar al respecto.
  • ¿Incluye kit de vajilla y ropa de cama? Normalmente se incluye. De lo contrario se paga aparte.

Sele subido a la autocaravana del viaje a Alaska

28. Alaska está preparadísima para que circulen las autocaravanas. Y los primerizos, independientemente de la longitud del vehículo se lleve, se hacen enseguida a conducir por sus carreteras. Al principio impone, más desde fuera que una vez dentro, manejar una autocaravana pero no pasa de ser un miedo lógico rápidamente mitigable. Antes de una hora os daréis cuenta de que no es ni la décima parte de lo complicado que preveíais. Eso sí, el espejo interior no vale de nada y los retrovisores a derecha e izquierda se convierten en grandes aliados. Resulta esencial, además de circular con una velocidad adecuada y no perder la atención ni un momento, es que si estáis otra u otras personas, al menos una de ellas se debe bajar a la hora de aparcar el vehículo o salir desde atrás. Nada de “hacerlo a ojo”.

Nuestra autocaravana en Alaska a vista de drone

29. El mantenimiento de la autocaravana no es complejo pero si constante. En realidad basta tener en cuenta ciertos aspectos como:

  • Vaciar las aguas negras (lo que va al váter) y las aguas grises (ducha, lavabo, etc.) lo más a menudo posible (en nuestro caso lo hacíamos cada dos días o tres como máximo). Las autocaravanas tienen un chivato electrónico que nos va avisando de los niveles de estas aguas, así como del gas propano. Así que cuando se vea una Dump Station sea en gasolineras, campings o RV Parks, es un momento óptimo para hacer un sencillo vaciado (con un tubo que se introduce en un agujero en el suelo) y llenar el depósito de agua con una manguera. El proceso es bastante fácil e intuitivo y requiere de no más de diez minutos. Y cuando se recoge la autocaravana la gente de la agencia de alquiler lo explica todo al detalle. Dicho vaciado es obligatorio hacerlo únicamente en sitios especificados para ello. Vaciar las aguas negras o grises en un apartadero o en mitad del campo, además de ser de una guarrada contra el medio ambiente y los visitantes, está penado con grandes multas.

Isaac (Chavetas) vaciando las aguas grises y negras de nuestra autocaravana en Alaska

  • El depósito de combustible de la autocaravana (En Estados Unidos casi todas utilizan gasolina Super de 95 octanos) es, por supuesto, mayor que el de un coche. Pero eso no significa que dure más. Si a eso le sumamos que hay carreteras en las que la presencia de gasolineras es limitada (no es raro ver señales que indiquen que la próxima estación de servicio se encuentre a 200 kilómetros), conviene llenar el depósito con bastante frecuencia. Más vale prevenir que quedarse tirado por no haberlo llenado. Basta con estudiarse la ruta de los días sucesivos y hacer cálculos. Y, por supuesto, ser conscientes de que el presupuesto para combustible es considerable (Nota: Nosotros en dos semanas gastamos aproximadamente 700 dólares en gasolina).

Gasolinera en Alaska (repostando la autocaravana)

  • El gas propano nos sirve para poner en funcionamiento los fogones con los que poder cocinar, para mantener fría la nevera o para calentar el agua de la ducha o el fregadero, entre otras cosas. Generalmente es raro que se agote en un viaje de un par de semanas (a nosotros nos quedó 1/4 cuando devolvimos la autocaravana), pero no supone problema alguno recagargarla. Si no tenemos experiencia lo mejor es que nos lo hagan directamente en la gasolinera. También es obligatorio apagar el mismo cuando se vaya a repostar combustible (para ello se cierra la llave que está en el exterior).

30. Tener enchufada la autocaravana a la electricidad es algo que se puede hacer en algunos aparcamientos de autocaravanas, los conocidos como RV Parks. Son más caros que los que no disponen de energía eléctrica (los públicos 40$ frente a 20$ si no existe tomas de electricidad). Si no queremos ir a RV Parks siempre quedará la opción de utilizar el generador para cargar baterías, utilizar el ordenador o poner en funcionamiento el microondas, por ejemplo. A la larga es una opción bastante económica si se ajusta el tiempo que precisemos y no nos pasamos (nosotros gastamos de generador lo que hubieran supuesto dos días de camping con conexión eléctrica). Otra buena recomendación para cargar cámaras, móviles y demás es llevar un mechero para el coche con puerto USB (a ser posible de varias tomas) y problema solucionado porque funciona tanto en marcha como cuando no lo está. Y la luz del interior de la autocaravana (habitaciones, baño, ventiladores, etc.) se recarga sola con baterías solares, por lo que es otro motivo más que suficiente para no tener que enchufar el vehículo a la red eléctrica.

Mecheros usb en la autocaravana que utilizamos en Alaska

31. Aunque sea verano suele hacer frío por las noches. Las autocaravanas que se alquilan normalmente en Alaska funcionan con calefacción de aire caliente. Basta con encenderla diez o quince minutos y la estancia se habrá caldeado lo suficiente. Mantenerla encendida toda la noche no es la mejor idea. Lo mejor para última hora de la noche y primera de la mañana.

32. Aquí añado una mezcla de consejos de distintas materias relacionadas con la autocaravana que a nosotros nos vinieron bien y que creo sirven para facilitar más las cosas:

  • Utilizad platos, vasos y cubiertos de plástico para perder menos tiempo en fregar y recoger la mesa más rápido.
  • La primera compra en Anchorage debe darnos para buena parte del viaje (Fred Meyer o Walmart tienen de todo).
  • Latas, pasta, arroz y carne para hacer alguna barbacoa son el mejor aliado posible para un viaje en el que no complicarse la vida cocinando.

Lata de raviolis (Alaska en autocaravana)

  • Si no queréis que el baño huela utilizar frecuentemente unas pastillas que se venden en todas partes y que arrojan al inodoro. Son manos de santo.
  • Antes de arrancar el vehículo conviene tener bien recogidos los platos, vasos y demás porque, de lo contrario, se romperán seguro.
  • Siempre que se vaya en marcha cinturones puestos no sólo para piloto y copiloto sino para todos los ocupantes de la autocaravana. Prohibido quedarse en la cama. Un bache tonto puede hacerla saltar…

Sele e Isaac Chavetas dentro de la autocaravana protagonista del viaje a Alaska

SOBRE LAS CARRETERAS EN ALASKA

33. Las mejores carreteras panorámicas de Alaska, esas a las que es imposible no detenerse a tomar fotos todo el tiempo, son la Denali Highway que une Paxson y Cantwell, la Glenn Highway entre Palmer y Glennalen así como las últimas cincuenta millas de la Richardson Highway sentido Valdez (sur). La McCarthy Road, más que bella es legendaria, aunque no está nada mal tampoco, mientras que las panorámicas de la carretera de Seward, que son las mismas que tendría el tren que parte de Anchorage, merecen bastante la pena. La Dalton Highway que va hacia el Ártico puede ser un bonito reto pero el esfuerzo quizás no merezca tanto la pena. El final está en Prudhoe Bay, donde se hayan los yacimientos petrolíferos (a los que está terminantemente prohibido acceder), y en verano espera el sol de medianoche así como la tundra. Más agradecida sería la localidad norteña de Barrow, aunque a ésta sólo se puede llegar en avión.

Nuestra autocaravana en Alaska (Denali Highway)

34. Hay tramos de carretera donde puede no haber una gasolinera a doscientos kilómetros, por lo que conviene llevar siempre el depósito a buen nivel, sobre todo cuando tengamos pensado alejarnos a zonas ciertamente remotas.

Cartel de gasolinera en Alaska

35. El estado de la McCarthy Road y de la Denali Highway, sin ser el mejor posible, permite el acceso sin problemas de las autocaravanas. Aunque en invierno (y más que en el invierno) se encuentran cerradas y el paso se antoja imposible se están realizando trabajos de mejora y mantenimiento para su buen funcionamiento en la temporada alta. La velocidad media en muchos tramos de estas carreteras puede ser de 35-40 millas por hora pero, no son, ni mucho menos, lo infernales que muchas fuentes de información comentan. Al menos, en la actualidad.

Denali Highway (Alaska en autocaravana)

36. El cartel de Moose xing (Alce cruzando) no es un mero souvenir sino una realidad que debemos tener muy en cuenta cuando vayamos conduciendo por las carreteras de Alaska. Hay centenares de atropellos de alce cada año, siendo uno de los mayores peligros en ruta. Por ello lo mejor es no pasarse con la velocidad y ser conscientes, si se va conduciendo una autocaravana, de que nuestros frenos no son los de un vehículo corriente. Extremar la precaución en carretera debe ser una máxima. Y no sólo por los alces sino por nosotros mismos, por nuestra seguridad.

Joven alce en Alaska

37. La autocaravana no es el medio más rápido del mundo precisamente y en carreteras de doble sentido, que son mayoría, pueden provocar una larga fila de vehículos. Así que cuando veáis que los coches se acumulan detrás en demasía y aparece un apartadero, dejadles pasar. Es de sentido común facilitar estos adelantamientos, aunque en la carretera de Anchorage a Seward que bordea Turnagain Arm resulta obligatorio a echarse a un lado (a un apartadero o un espacio habilitado para ello) cuando detrás hay más de cinco vehículos. Y lo hace bajo multa…

Nuestra autocaravana en Alaska

38. Las casas de alquiler de las autocaravanas advierten que antes de avisar una grúa lo que hay que hacer es llamarle a ellas al teléfono de emergencia que os dan. De hecho no dejan ni cambiar una rueda sin que ellas lo sepan con anterioridad. Lo curioso es que en muchas ocasiones la cobertura móvil brilla por su ausencia y sería realmente complejo realizar esa llamada. Afortunadamente nosotros no tuvimos ningún pinchazo ni avería, porque hubiera sido un engorro tremendo tanto la solución como el trámite de establecer comunicación con la compañía cuando no existía manera de comunicarse por teléfono.

Nuestra autocaravana con la que recorrimos Alaska (a vista de drone)

LA FAUNA DE ALASKA

39. Alaska se trata de uno los paraísos de la fauna salvaje no sólo en Estados Unidos o Norteamérica sino en todo el mundo. Hablamos de en torno a 112 especies de mamíferos o 514 de aves, mientras que la presencia de animales marinos en sus aguas es abundantísima. Sin necesidad de profundizar demasiado, los visitantes (con o sin autocaravana) tienen la oportunidad de marcharse de Alaska después de haber visto osos, alces, lobos, carneros de Dall, caribúes, ballenas, orcas, leones marinos, focas, frailecillos, nutrias de mar y águilas de cabeza blanca, las mismas que aparecen en el escudo de los Estados Unidos. Sino todas estas especies, al menos una buena parte de las mismas.

Nutrias marinas en Alaska

Si deseáis profundizar en este tema os recomiendo que leáis el post titulado 12 especies que ver y fotografiar en un viaje a Alaska. Una breve guía de fauna con los animales que pudimos retratar durante nuestra aventura en autocaravana por Alaska y que muestra las especies más emblemáticas, dónde observarlas y algunos consejos para cuando os encontréis con ellas.

40. Conviene diferenciar los tipos de osos que habitan Alaska porque son varios. Por un lado está el oso negro, el más pequeño de la familia, que es bastante rápido, inteligente y se acerca con asiduidad a campings y lugares donde pueda haber comida. Por otro lado aparece el famoso Grizzly, de color pardo y a veces casi blanquecino, que suele estar en zonas de interior y son bastante voraces. También, dentro de la subespecie de osos pardos, cabe destacar al de costa, algo más grande que el Grizzly porque se alimenta de salmones durante el verano (es el que se puede ver en Katmai/Lake Clark). Aunque la variante de oso pardo más grande que hay se encuentra en Isla Kodiak. Sin duda el “oso Kodiak” es una de esas rarezas del mundo animal que se volvió grande en una isla pequeña.

Oso pardo de costa en Alaska

41. Si alguna vez os cruzáis de repente con un oso jamás salgáis corriendo. Sé que suena fácil decirlo pero si corréis os convertiréis muy probablemente en su presa. Y no dudéis de que corre muchísimo más que vosotros.

Oso en Alaska

42. Cuando os encontréis cerca del mar o de un gran río buscad bien al águila calva o de cabeza blanca. Una de las aves más impresionantes de las muchas que cubren los cielos norteamericanos se deja ver con asiduidad en Valdez, Homer o incluso en los primeros kilómetros de la McCarthy Road. Y si tenéis suerte de llegar a las islas Aleutianas, hay tantas que se han llegado a convertir en un problema vecinal.

Águila de cabeza blanca en Alaska

43. Se diferencia a un alce macho de una hembra no sólo por los cuernos (que le empiezan a salir a mitad de verano) sino por una especie de colgajo peludo o papada que le sale del cuello. También son considerablemente más grandes ellos que ellas. Se suelen ver en todo Alaska con bastante facilidad, aunque en el área de Chena River, muy cerca de Fairbanks, es tremendamente fácil dar con ellos, sobre todo cuando acuden a darse un baño al río, donde se pueden pasar las horas muertas metiendo la cabeza debajo del agua para aprovechar a arrancar hierbajos.

Alce en Alaska

AURORAS BOREALES EN ALASKA

44. Mucha gente se hace la misma pregunta… ¿En Alaska se pueden ver las auroras boreales? Y la respuesta no puede ser más contundente. ¡Por supuesto! La mitad del Estado se columpia en la línea del Círculo Polar Ártico y la presencia de auroras boreales es considerable durante buena parte del año. Salvo en los meses de mayo, junio, y julio, donde no llega a haber oscuridad plena por encima de Anchorage, resulta posible ver las mágicas auroras coloreando el cielo alaskeño. Ya cuando el verano empieza a dar sus últimos coletazos (finales de agosto, primeros de septiembre) surgen las oportunidades para disfrutar de este espectáculo lumínico propio de las regiones más nórdicas de nuestro planeta. ¡Y así hasta mayo! Aunque los mejores meses de auroras son noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo. De hecho la Universidad de Fairbanks las estudia y presenta predicciones bastante acertadas en la web www.gi.alaska.edu/AuroraForecast (válida también para países como Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia, etc.).

Mapa de predicción de auroras boreales en Alaska

45. Las auroras boreales tienen que ver con las tormentas solares y las partículas que se dejan ver en los cielos más cercanos a los polos (ya sea el Ártico o el Antártico donde se ven las luces australes). No depende, por mucho que así la gente lo crea, de si hace frío o calor, aunque en Alaska las condiciones meteorológicas tienden a ser mucho más extremas que, por ejemplo, en Islandia. Para poder ver auroras boreales bastan tres factores indispensables:

  • Que haya tormenta solar (para eso están bien las webs de pronósticos de auroras como la ya mencionada de la Universidad de Fairbanks)
  • Que sea de noche. También las puede haber de día pero simplemente no las vemos porque hay luz.
  • Que el cielo esté despejado. Si hay nubes mejor irnos a dormir porque las auroras, que se sepa, no tienen capacidad de atravesarlas (así que se vuelven también esenciales las webs que predicen el tiempo).

Si queréis ver y fotografiar auroras boreales, ya sea en Alaska o en el norte de Europa, no os perdáis esta lista de consejos prácticos: www.elrincondesele.com/10-consejos-ver-las-auroras-boreales

EL ALOJAMIENTO EN ALASKA (¿RV PARKS O NO?)

Alojamiento

46. Uno de los motivos por los que son tan típicos los viajes a Alaska en autocarana tiene que ver con que cuentan con los hoteles más caros del país. La relación calidad/precio no es la mejor precisamente y cuanto más nos alejemos de las ciudades grandes las opciones disminuyen y los costes continúan subiendo. Hay muchos hospedajes en Alaska que en Europa serían de una o dos estrellas y donde los precios superan los 200$. De ahí que, por ejemplo, un viaje en coche durmiendo en hoteles requiera un esfuerzo económico importante. Teniendo que lidiar, además, con la escasa disponibilidad de infraestructura hotelera y la necesidad de tener un día a día bastante cerrado, si es que se han realizado reservas de antemano (algo que en temporada alta se requiere en mayor medida).

Ma Johnson Hotel en McCarthy (Alaska)

47. Un aspecto muy positivo de viajar en autocaravana, independientemente de si se trata de Alaska, Canadá, Nueva Zelanda o Europa, es poder escoger en cada jornada dónde pasar la noche. La improvisación es poder y las opciones se multiplican todo el tiempo. Es cierto que en Alaska abunda el concepto de RV Park, que es un mero aparcamiento para este tipo de vehículos. Los hay básicos que cuestan en torno a 20$ y lo único que ofrecen es una plaza de aparcamiento y alguna mesa para comer, mientras que los más completos añaden conexión a la electricidad, duchas exteriores e incluso wifi. En estos últimos el precio suele rondar los 40$. En ocasiones, sobre todo en los básicos situados en zonas más remotas, no hay ni personal que atienda o reciba los pagos. Para ello se rellena un sobre y se deposita el dinero en una especie de buzón, que pasan a mirar una o varias veces al día. Y sí, la gente paga, como debe ser para que sigan existiendo los RV Parks.

Aurocaravana en RV Park de McCarthy (Alaska)

48. ¿Merece la pena ir a un RV Park? Mi opinión es que en ocasiones puede salvaros algún día en que necesitéis mucha conexión eléctrica (o wifi). Muchos se encuentran en localizaciones privilegiadas y en las ciudades se suele prohibir pernoctar en cualquier parte (Seward, Homer, Valdez, etc.), algo que se solventa marchándose a las afueras. Pero se puede vivir perfectamente sin ir a un RV Park ni pagar un solo dólar pernoctando en apartaderos en la carretera o espacios en los que no está indicado con un cartel el clásico mensaje de “No parking” o “No overnight”. Pienso que la gracia de viajar en autocaravana no está en juntarse con una veintena de vehículos iguales sino en poder dormir en sitios apartados “en mitad de la nada”. Y cuando hablo de la nada hablo en plena naturaleza, en una habitación con vistas antes de irse a dormir y para cuando uno se levanta de la cama. El tema de la conexión eléctrica no es un problema. Todo está en racionalizar el uso del generador y aprovechar a cargar todo lo que se pueda con usb (imprescindible llevar encendedor eléctrico) en cualquier momento del día, o de la noche. Nosotros así sobrevivimos dos semanas completas sin conectarnos a la red eléctrica.

Autocaravana en Alaska

POR SI ACASO, VIAJA SEGURO (Y CON SEGURO)

49. Siempre que viajamos al extranjero conviene estar perfectamente cubiertos por lo que pueda pasar, razón por la que nunca viajamos a ninguna parte sin el correspondiente seguro de viaje. Y Estados Unidos no es la excepción de esta norma sino todo lo contrario. Nunca aconsejaría realizar un viaje de este tipo sin una buena póliza que nos cubra en este país ante posibles accidentes, enfermedades o contratiempos que puedan suponernos un sobrecoste inasumible (en Estados Unidos un traslado en ambulancia puede superar los 1000$ y una simple operación de apendicitis sin complicación alguna puede suponer 50.000$)En nuestro caso para viajar a Alaska (y en general a EEUU) utilizamos el Seguro de viajes de IATI porque nos parece que cuenta con una cobertura superior a la media (Más de 60.000 euros en muchas pólizas), te adelantan el dinero si sucede algún problema y ofrecen un trato personalizado. Los lectores de este blog pueden contratar el Seguro de viajes de IATI que mejor se adecué a lo que están buscando con un 5% de descuento (que se aplica de forma directa entrando a través este enlace).

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50. Alaska es una región de Estados Unidos bastante segura para viajar. Sus índices de criminalidad y delincuencia son bastante bajos y centrados en los suburbios más apartados de Anchorage, aunque cuesta encontrar robos con violencia en éstos. En un viaje de este tipo las precauciones deben centrarse siempre en el entorno natural y no subestimar jamás que nos encontramos en un sitio donde reina la naturaleza. Hay miles de osos por todo el territorio y es algo que es preciso no olvidar. Conviene avisar de nuestras rutas, llevar siempre con nosotros un teléfono móvil y, a ser posible, evitar los trekkings en solitario sean en glaciares o en parques nacionales. Siempre digo que si somos precavidos en nuestra ciudad, debemos hacer lo mismo o más cuando salgamos de viaje. No importa donde sea. Y Alaska no es un zoo o un parque de atracciones, es la representación más evidente de la vida salvaje en Norteamérica, así que no debemos tomárnoslo a broma.

¡Precaución osos!

INFORMACIÓN PARA PERSONAS DISCAPACITADAS

51. Las facilidades para discapacitados en Alaska son todavía muy limitadas, y más en los entornos naturales donde los senderos son de tierra. Cada vez más se ven accesos para personas que necesitan silla de ruedas, incluso rutas preparadas para ellas (a miradores, por ejemplo). El braille se usa en bastantes hoteles y establecimientos (sobre todo dentro de las ciudades) para personas que tengan alguna enfermedad visual, pero en general puede resultar un destino aún no demasiado sencillo para viajeros con algún tipo de discapacidad física.

POPURRí DE CONSEJOS PARA TENER EN CUENTA

52. Si bien los Estados Unidos alardean de tener buenas conexiones a internet y, sobre todo, de una amplia red, esto no vale para Alaska. Encontrar una velocidad decente puede ser complicado, sobre todo fuera de las ciudades, aunque resulta lógico cuando nos encontramos en una región tan remota y salvaje del planeta. Hay wifi en hoteles y restaurantes, también en algunos campings o RV Parks. Una buena idea es contratar una tarifa de datos para un hotspot (sea un router portátil u otro móvil) aunque los gigas vuelan con cualquier cosa. Así que si es posible encontrar una tarifa con datos ilimitados (para prepago no los encontramos), mucho mejor, aunque nadie se espere tener 4G o 3G en cualquier parte. Existen muchísimas zonas de Alaska donde no se alcanza siquiera cobertura para llamar por teléfono, por lo que pretender conectarse a internet es, en bastantes ocasiones, una quimera.

¿Wifi en Alaska?

53. En Alaska, como en todo Estados Unidos, los enchufes son de clavijas planas y no redondas, por lo que para resulta necesario llevarse un adaptador de enchufe europeo-americano. Se puede comprar en ferreterías, aeropuertos o webs como Amazon.

Enchufe válido en Estados Unidos

54. En internet es muy completa la web oficial de turismo de Alaska (en español) www.travelalaska.es y la de Alaska.org (en inglés) con un montón de reviews e info de excursiones, etc. Esta última tiene una espectacular app para móviles (iphone) que nos vino muy bien durante el viaje puesto que contiene reseñas de lugares visitables, hoteles, restaurantes, agencias, etc. Ideal para tener puesto el localizador en el teléfono móvil y cuando vayamos por carretera (si tenemos conexión) obtengamos información actualizada de cuál es la próxima parada de interés o el RV Park más cercano. Tiene trillada infinidad de puntos kilométricos y ofrece muy buenos consejos con comentarios y opiniones de visitantes.

The Alaska App

55. Hay un montón de libros interesantes sobre Alaska además del celebérrimo “Into the wild” de Jon Krakauer en el que se basó la película dirigida por Sean Penn (en España se llama “Hacia rutas salvajes”). Leer a Jack London son sólo es una obligación sino un placer en “White Fang” o “Call of the wild”. O a John Muir en “Travels in Alaska”. A finales de 2016 salió publicado en España “Tierras del norte” de Jordi Canal que relata un viaje propio en el que nos traslada a la Alaska y el Yukon de los buscadores de oro y los tramperos. Guías de viaje en papel y en castellano o no hay todavía o encontrarlas resulta utópico. Existe la Lonely Planet dedicada a Alaska que puede servir para dar algunas pistas de este destino a viajeros independientes.

Tierras del Norte (Jordi Canal)

56. Cada año sale una nueva edición de The Milepost, una guía de carreteras detalladísima de Alaska. De las que ofrecen consejos de todas las rutas milla a milla. Hay quien dice que es la auténtica Biblia de todos los roadtrips que se precien en Alaska. Se puede comprar en librerías estatales, algunas gasolineras e incluso a través de internet (Amazon, etc.). Suele estar disponible en la primavera de cada año.

The Milepost 2017

57. Hay varios éxitos en ventas a los excursionistas que hacen trekking en Alaska. Por un lado un cascabel para “ir haciendo ruido” y que los osos no se acerquen demasiado y, sobre todo, un spray picante que echar a los ojos al animal si sufrimos el ataque de alguno de estos plantígrados. Es algo caro y no sé si demasiado eficaz.

58. A la pregunta de cuál es el pueblo más bonito de Alaska la respuesta es Talkeetna, a medio camino entre Anchorage y el Parque Denali. Allí se basaron para la serie de los noventa “Doctor en Alaska” y cuenta con pintorescas casas de madera ornamentadas con banderas, esculturas de alces y flores a mansalva. Un buen lugar para quedarse, relacionarse y también hacer salidas de turismo activo o algún vuelo escénico a Denali (pasan por encima del Mount McKinley).

Sele en Talkeetna (Alaska)

59. En Palmer, apenas comenzada la Glenn Highway, hay una granja que se ocupa de la reproducción y conservación de uno de los supervivientes de la glaciación que, además, convivió con los mamuts. Se trata del buey almizclero (en inglés Musk Ox), un caprino que recuerda al bisonte, una leyenda viva de la prehistoria en las regiones árticas. A pesar de que queden muy pocos en libertad es posible verlos con suma dificultad en la tundra del Ártico de Alaska, Rusia y, sobre todo, al nordeste de Groenlandia. Para quienes quieran saber más sobre esta especie y verla bien de cerca tiene información sobre visitas en www.muskoxfarm.org.

Bueyes almizcleros en Palmer (Alaska)

60. Los anteriores 59 consejos son sólo unos pocos válidos para un viaje por Alaska en autocaravana teniendo en cuenta que fue un recorrido de 15 días con principio y final en Anchorage. Pero hay mil combinaciones posibles en un viaje de este tipo. Por ejemplo haciendo la parte más suroccidental con base en Juneau, la capital del Estado, persiguiendo el Yukon a lo Jack London tanto en el curso canadiense como en el alaskeño, haciendo en barco al completo las islas Aleutianas (aunque se trata de un viaje algo caro), dedicándose al inhóspito Ártico, aprendiendo de los nativos atabascanos o de los rusos que aún quedan en esta parte del país o simplemente yendo a pescar salmones cuando es temporada. Hay un viaje para cada viajero y Alaska es un destino que ofrece posibilidades para regresar una y otra vez y vivir experiencias completamente distintas.

Glaciar en Alaska

La última frontera os está esperando. ¡Y no sabe ya cómo deciros que vayáis a conocerla!

Sele

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